A tan solo 45 minutos de Toulouse y Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2010, Albi es una de las ciudades más visitadas de la región de Mediodía-Pirineos. Con poco más de 51.000 habitantes y situada a orillas del río Tarn, es perfecta para pasar una jornada de lo más completa disfrutando de sus estrechas calles, casas medievales y exquisita gastronomía, donde destaca el guiso local, Cassoulet, elaborado con alubias blancas y distintas partes de carne o pescado.

Qué ver y qué hacer en Albi

– Pasear: la mejor manera de conocer cualquier ciudad es patearla hasta que te duelan los pies y, sin duda, Albi invita a ello. Su imponente conjunto arquitectónico de piedra y ladrillo, sus impolutas rúas y pintorescas fachadas obligan a fotografiar pequeños detalles que enamoran al visitante.

Calles repletas de encanto en Albi

– Catedral de Santa Cecilia: una joya del gótico meridional, con una bella decoración interior, y uno de los símbolos que ver en Albi. Fueron necesarios dos siglos para su construcción, de 1282 a 1392, y hoy en día es una de las catedrales más visitadas de Francia. En su interior acoge un un órgano clásico galo de 1736 y una serie de pinturas murales.

Catedral de Santa Cecilia

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Con cerca de dos millones de habitantes, la capital de Polonia se extiende esplendorosa a ambas orillas del Vístula. Devastada casi en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial, Varsovia se vio reducida a escombros y 700.000 personas perdieron la vida. Reconstruida durante más de una década, hoy en día es una de las urbes más visitadas de Europa y no le faltan motivos: historia se mire donde se mire, museos, música a raudales y una gastronomía tan variada como sorprendente. ¿Nos acompañas en este paseo por Varsovia?

Qué ver en Varsovia

1. Palacio de la Cultura y la Ciencia: el edificio más alto de Polonia es el más representativo de su capital, con 237 metros de altura repartidos en 42 pisos, y más de 3.000 oficinas de diferentes empresas e instituciones. En su interior alberga también la Academia de Ciencias Polaca, varios museos, una sala de cine, y dos universidades privadas. No dejes de sacar entrada para admirar las vistas de Varsovia desde su mirador de la planta 30, por tan solo 20 zlotys.

Varsovia

Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia

2. Museo Chopin: uno de los mejores compositores de todos los tiempos nació en Polonia y es venerado en su capital de diferentes maneras, además de dar nombre a su principal aeropuerto: estatuas, bancos sonoros en plena calle y, cómo no, su propio museo. Objetos personales, cartas, manuscritos de algunas de sus obras más famosas, fotografías e, incluso, uno de sus pianos, pueden contemplarse en el Museo Chopin, uno de los imprescindibles que ver en Varsovia aunque no te interese su música. El precio de la entrada es de 13 zlotys y hay tickets especiales para familias.

Museo Chopin de Varsovia

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No es tarea sencilla resumir todas las sensaciones acumuladas durante nuestra última estancia en Berlín. Las infinitas posibilidades que guarda la capital germana nos obligan a centrar esta reseña en el barrio de Prenzlauer Berg, ya que lo exprimimos al máximo durante la semana que estuvimos allí alojados. Al estar esta zona ubicada en la parte este del famoso muro, uno espera que las reminiscencias de la herencia soviética estén presentes en cada esquina. Primera sorpresa. Prenzlauer Berg es hoy en día una verdadera representación del movimiento hipster, ya sea por el empuje de sus vecinos, el proceso de gentrificación que padece el distrito o su pasado bohemio y contracultural.

¿Cómo llegar a Prenzlauer Berg?

Prenzlauer Berg

Metros, tranvías, coches y bicicletas en perfecta armonía.

La forma más auténtica de llegar a Prenzlauer Berg es hacerlo en U-Bahn (metro) hasta la parada en superficie de Eberswalder Straße. Antes de bajar al asfalto, el viajero observará una sucesión de pequeños comercios que compiten entre sí por captar clientes a golpe de neón y música estruendosa. Por aquí pasan también varias líneas de tranvía (M1, M10 y 12) y algún autobús, aunque, puestos a hacer el hipster, lo ideal es cruzar este caos de gente montado en una bicicleta, modelo fixie para solteros tatuados o christiania para padres barbudos. Toma como referencia las siguientes calles para patear el barrio: Kastanienallee, Pappelallee y la denominada LSD Viertel (Lychenerstr, Schliemannstr y Dunckerstrasse).

¿Qué ver en Prenzlauer Berg?

Prenzlauer Berg

La antigua fábrica de cerveza reconvertida en recinto cultural

Grandes avenidas para pasear sin rumbo que son, en su mayoría, una sucesión de edificios del siglo XIX rehabilitados a conciencia, respetando las alturas originales y ofreciendo en todo su esplendor bellas fachadas y escondidos patios. Merece la pena adentrarse en las instalaciones de Schultheiss, una antigua fábrica de cerveza reconvertida en complejo cultural con cines, clubes e interesantes museos, como el dedicado a la vida en la RDA. Otras paradas obligatorias: torre Wasserturm, alrededores de Kollwitzplatz o las iglesias de Zion y Getsemané, origen de los movimientos que permitieron la caída del Muro, cuya historia, por cierto, está muy presente en el centro de interpretación Gedenkstätte Berliner Mauer.

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