3 excursiones desde Madrid en coche

La capital de España es mucho más que museos, palacios, restaurantes y tiendas. La comunidad presume de bellos pueblos llenos de historia, y parajes con encanto donde desconectar de ruido, polución y estrés diario. Te llevamos en coche a estas tres excursiones desde Madrid: Chinchón, Becerril de la Sierra y el Puerto de Cotos.

Excursiones desde Madrid
Embalse de Navacerrada by Wikipedia

Becerril de la Sierra

A 50 kilómetros de Madrid, en pleno Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, Becerril es la primera de estas excursiones desde Madrid en coche. Rodeado por algunos de los picos más altos de la comunidad, por lo que goza de un clima característico y gran riqueza natural, es hábitat ideal para multitud de animales y especies vegetales. Si te gusta el senderismo, son varias las rutas propuestas y con no demasiada dificultad que se pueden realizar desde Becerril de la Sierra. El área recreativa Alto del Hilo, con pinos, reptiles y una amplia variedad de aves, o el mirador del Cerro del Hilo, al que se puede acceder caminando desde la presa del Embalse de Navacerrada, son dos de sus imprescindibles.

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Arroz caldoso con bogavante en ‘Las Terrazas de Becerril’

¿Dónde comer en Becerril de la Sierra?

Aunque pueda parecer mentira, en Becerril de la Sierra es posible comer uno de los mejores arroces caldosos con bogavante de todo Madrid. En Las Terrazas de Becerril lo preparan desde hace más de 50 años y nunca defrauda. ¡Y servido en cazuela de barro!

Plaza Mayor de Chinchón y Jota

Chinchón

A 44 kilómetros de la capital, Chinchón es una de las mejores excursiones en coche desde Madrid. Su Plaza Mayor está catalogada como una de las más bellas del mundo y es el lugar más concurrido de la localidad, con multitud de restaurantes y bares, así como tiendas donde comprar algunas de las delicias de la zona: anís, aceite, ajos, espárragos trigueros o tomates. Declarada la 4ª Maravilla de la Comunidad de Madrid en 2008, ha sido utilizada como recinto taurino o corral de comedias, y fue visitada en 1502 por Juana la Loca y Felipe el Hermoso.

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Cocido Completo de Taba en el Parador de Chinchón

¿Dónde comer en Chinchón?

Aunque la Plaza Mayor está llena de bares y restaurantes, muchos de ellos con espectaculares vistas al coso, si os apetece algo contundente y muy original, os recomendamos el Parador de Chinchón. Hay dos espacios: el restaurante y El Bodegón, un encantador espacio donde, entre octubre y abril, es posible degustar el Cocido Completo de Taba. Esta antigua receta de unos monjes agustinos del siglo XVII consiste en albondiguillas de pan con cocido de ‘antesdeayer’, torreznillo tradicional frito en sartén y variantes de Campo Real, aceitunas aliñadas y pepinillos; sopa de fideos y pan con hierbabuena; garbanzos pedrosillanos, col, cardillos, judías verdes, nabos, patatas, cangrejo de río, morcillo, jamón, chorizo, tocino ‘entreverado’, gallina, cuello de ganso y hueso de taba. Y, por si te quedas con hambre, bartolillos y pestiños, de postre. Todo ello regado con vinos del año de la Comunidad de Madrid y por tan solo 28 euros.

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Parque Natural de Peñalara

Puerto de Cotos

El Puerto de Cotos, última de estas tres excursiones desde Madrid, separa la provincia con Segovia, y se sitúa en la Sierra de Guadarrama, a 1.830 metros de altitud. Famoso porque en él se asentó un destacamento republicano durante la Guerra civil española, hoy es un destino muy popular entre los amantes del trekking y el esquí, dada su cercanía a la estación de Navacerrada.

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Judiones de La Granja en ‘Venta Marcelino’
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Chuletón de ternera en ‘Venta Marcelino’

¿Dónde comer en Puerto de Cotos?

Aunque está muy cerca de Cercedilla, donde hay una gran variedad de bares y restaurantes, el único establecimiento en Puerto de Cotos es Venta Marcelino. En su cocina tradicional utilizan alimentos de la zona y es la parada perfecta para reponer fuerzas si te has adentrado en el cercano Parque de Guadarrama. Dispone de carta y varios menús. El de 35 euros, con judiones de La Granja, chuletón de ternera y postre, es más que recomendable si eres ‘de buen comer’.

¿Y a ti? ¿También te gusta realizar excursiones desde Madrid en coche para descubrir las joyas ocultas a pocos kilómetros de la gran ciudad?

Restaurantes en Chamberí: nuestra pequeña guía gastronómica

No tienen nada que ver uno con otro, ni sus cocinas, chefs, público o decoración, pero nos encantan. Nuestro antoguo barrio madrileño ofrece una de las mejores ofertas gastronómicas de la ciudad y queremos enseñaros esos sitios donde nos sentimos como en casa y disfrutamos cual enanos. Si alguna vez nos perdemos, ya sabéis dónde encontrarnos. Descubre los mejores restaurantes en Chamberí.

1. Lakasa (Plaza del Descubridor Diego de Ordás)

César Martín Cruz pilota los mandos de nuestra primera recomendación de restaurantes en Chamberí. Especialistas en platos con caza, el joven equipo de Lakasa consigue que el tartar de lubina salvaje, los buñuelos de Idiazabal o la hamburguesa de carne de Guadarrama cortada a cuchillo permanezcan en el recuerdo durante mucho tiempo.

Buñuelos de Idiazabal, en 'Lakasa'
Buñuelos de Idiazabal, en ‘Lakasa’
Tartar de lubina salvaje, en 'Lakasa'
Tartar de lubina salvaje, en ‘Lakasa’

2. Bacira (Calle del Castillo, 16)

Aunque la primera vez nos acercamos a probar el menú del día, finalmente nos dejamos seducir por su carta, con un puñado de platos que pueden degustarse en forma de media ración. Algunos de ellos tan divertidos como ‘risoteo’ de setas con jamón, un tiradito de vieiras hecho nigiri o ‘nuestra versión del Drácula’, con auténtico sabor al famoso polo de nuestra infancia. Gabriel Zapata, Vicente de la Red y Carlos Langreo forman el equipo ganador.

Comer en Chamberí: Tartar de atún picante con aguacate, alga wakame y pomelo rosa, en ‘Bacira’
Tartar de atún picante con aguacate, alga wakame y pomelo rosa, en ‘Bacira’
Comer en Chamberí: Anguila ahumada con ricotta, tomates secos, brotes tiernos y quinoa crispy, en ‘Bacira’
Anguila ahumada con ricotta, tomates secos, brotes tiernos y quinoa crispy, en ‘Bacira’

3. La Manduca de Azagra (Sagasta, 14)

Casi haciendo frontera con Malasaña, se encuentra el restaurante navarro por excelencia, lugar de reunión de famosetes y políticos de diversa índole. No dejes que eso te eche para atrás, ya que en su carta ofrece verduras de temporada que llegan cada mañana desde su huerta en Azagra. Además de un buen puñado de carnes (cordero, rabo de toro, foie) y pescados (besugo, rape, lubina) de primerísima calidad y una completa carta de vinos. Apuesta segura entre los restaurantes en Chamberí.

4. Ponzano (Ponzano, 12)

Materia prima de primerísima calidad en un local que ha sabido aguantar bien el tirón y fama que desde hace meses tiene la calle de Ponzano, para muchos la más gastronómica de Madrid. Déjate asesorar por Paco, su dueño. Especialistas en escabeches (bonito, lengua, lomo de orza, perdiz…), casquería y setas, preparan una chuleta de vaca vieja de Villagodio que quita el sentido. Además de chipirones, rodaballo, pulpo, tomate ‘pata negra’, piparras, chistorra… ¡Un vicio entre los restaurantes en Chamberí!

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Escabeche de bonito, en ‘Ponzano’
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Chuleta de vaca vieja, en ‘Ponzano’

5. Sala de Despiece (Ponzano, 11)

Como si de una sala de despiece se tratara, con ganchos y lavabos que recuerdan a un espacio industriale, este local se llena a diario a la hora de comer y cenar para ver y ser visto. Buena RCP y algunas tapas con presentaciones de lo más sorprendentes entre los restaurantes en Chamberí, como chuletón cenital o solomillo de tomate navarro.

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Solomillo de tomata de Navarra, en ‘Sala de Despiece’
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Steak tartare con salsa de ostras, en ‘Sala de Despiece’

6. Lúa (Eduardo Dato, 5)

Inspirado en las recetas tradicionales de nuestra abuelas y madres, el gallego Manuel Domínguez ofrece dos menús por 72 y 98 euros, este último armonizado con diferentes vinos. Cuentan con una apetecible terraza y zona de barra con una carta de platos basados en la cocina tradicional de Galicia. Un must entre los restaurantes en Chamberí.

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Raya en caldeirada sobre arroz verde apio, chile y alga wakame, en ‘Lúa’
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Carrillera de ternera de reducción de curry verde con shiitake salteado y espuma de elote blanco, en ‘Lúa’

7. Cervecería del Río (Olid, 14)

Bar de toda la vida regentado por dos simpáticos hermanos e ideal para cañas, menú del día o raciones caseras. Su especialidad son las setas, con buenas ofertas en boletus o níscalos, que preparan guisados y son una verdadera delicia. Al igual que tigres, callos o unas simples alitas de pollo. Si planeas una tarde en la Plaza de Olavide, recuerda que su oferta gastronómica deja mucho que desear y, aunque del Río no tiene terraza, seguro que no te arrepientes del cambio.

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Boletus a la plancha, en ‘Cervecería del Río’
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Níscalos guisados, en ‘Cervecería del Río’

8. Chifa (Modesto Lafuente, 64)

Su línea es la misma que su nombre, utilizado en Perú para referirse a la cocina traída y adaptada al paladar peruano por los inmigrantes chinos. Carta reducida, pero potente y no apta para paladares demasiado delicados. Si puedes, siéntate a la barra para disfrutar en primera línea y termina con una refrescante batida mojadita en esta ya clásico entre los restaurantes en Chamberí.

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Escabeche filipino de bonito, en ‘Chifa’
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Cuadril saltado, en ‘Chifa’

9. El Paisano (Alburquerque, 15)

Especializado en arroces caldosos y asados para llevar, además de pescados frescos y carnes rojas. Nos encanta dejarnos caer por su barra para degustar sus sublimes callos a la madrileña y almejas a la marinera. En la carta del comedor ofrecen un cochinillo que poco tiene que envidiar al de Casa Botín (en nuestra modesta opinión).

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Callos a la madrileña, en ‘El Paisano’
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Almejas a la marinera, en ‘El Paisano’

10. Taberna el 2 de Sagasta (Sagasta, 2)

Auténtica y castiza taberna inaugurada en 1880, decorada con decenas de fotografías del Madrid antiguo y regentada por un amable matrimonio. Sirven un canapé frío a elegir –sobrasada o queso de Cabrales– con cada bebida. Y, dependiendo del día, lo acompañan con unas rodajas de embutido o un plato de palomitas de maíz. Buenas cañas y excelente vermut, además de vinos que se pueden pedir por frascas. Un bar con encanto.

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Aperitivo en ‘Bar Sagasta’

11. Sidrería Diego (Hartzenbusch, 6)

Un pedacito de Asturias entre los restaurantes en Chamberí. Este establecimiento casi familiar es perfecto para degustar raciones, sartenes, carnes rojas y dos menús del día por 12 o 16 euros. La cuchara la bordan con fabada, fabes con almejas, arroz con bogavante o verdinas, que puedes regar con unas botellas de sidra escanciada en un simpático aparato automático.

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Fabada asturiana, en ‘Sidrería Diego’
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Arroz con bogavante, en ‘Sidrería Diego’

12. El Doble (Ponzano, 58)

Probablemente, las cañas mejor tiradas de Chamberí y, si es en forma de doble, mejor. La tapa de cortesía suele ser una banderilla o patatas fritas. Pero, si prefieres rascarte el bolsillo, puedes catar marisco cocido a diario en su propia cocina. Además de raciones de ibéricos o conservas gallegas. Presumen de clientes VIP en sus paredes.

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Doble y tapa en ‘El Doble’

13. La Ardosa (Santa Engracia, 70)

La tasca por autonomasia donde también se puede comprar vino. Muy buenas bravas y boquerones. Y, para los más atrevidos, zarajos (intestinos de cordero lechal marinados y envueltos en sarmiento).

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Zarajos, en ‘La Ardosa’

14. Petisqueira I (Churruca, 6)

Aunque, en realidad, delimita con Chamberí, nuestro último descubrimiento es el sitio ideal de jóvenes y no tan jóvenes a los que les gusten las tapas generosas. Casi a modo de ración, acompañan cada bebida con un buen plato de ‘chicha’. Ya sea en forma de patatas con salchichas o chorizo, mini hamburguesas, albóndigas o un cuarto de tortilla de patatas. Vamos, para salir cenado con 4 vinos por 10 euros. Recordad que la cantidad no implica máxima calidad…

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Tapa de cortesía en ‘Petisqueira’

15. Jimbo Smokehouse (Plaza del Descubridor Diego de Ordás, 4)

‘La esencia de la comida ahumada americana y las mejores cervezas artesanales’ es su carta de presentación. No admite reservas y es tu sitio entre los restaurantes en Chamberí si te gusta la carne. Tacos de pulled pork, costillas, alitas de pollo de corral ahumadas y fritas con salsa de miel y chile chipotle.. O mac ‘n’ cheese con salsa de cheddar madurado y cobertura de panko se sirven en informales bandejas para degustar con las manos, mancharse mucho y relamerse.

¿Conoces nuestro barrio? ¿Hay otros restaurantes en Chamberí que no debamos dejar de visitar?

‘Lakasa’ (Madrid)

Un cocinero tuitero

Cocina de mercado 2.0, así es como se define ‘Lakasa’. Para los que nos dedicamos al mundo del Social Media no puede ser una mejor carta de presentación. Y vaya si son 2.0.: Twitter, Facebook, YouTube, Pinterest,… son algunos de los canales que manejan, no en los que están presentes como otros restaurantes, sino que actualizan y utilizan para interactuar con sus clientes, algo que conlleva un considerable trabajo que no todos saben apreciar.

César Martín Cruz es quien pilota los mandos de este local en la zona de Azca. Además de encargarse de la cocina, toma nota de las comandas y aconseja y sugiere a los comensales con su mejor sonrisa y una amabilidad desbordante que te hace sentir como en casa (o más bien, como en kasa) desde el primer minuto. Su copiloto, Marina Launay, no se queda corta y es quien hace las veces de jefa de sala.

Comenzamos con dos de sus entrantes más populares: unas originales Croquetas de calcots con salsa romesco y unos delicados Buñuelos de Idiazabal, que se sirven en un plato personalizado.

Croquetas de calçots con salsa romesco

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‘La Magdalena de Proust’ (Madrid)

Hace unos meses, nos invitaron a conocer La Magdalena de Proust, panadería y tienda ecológicas donde se imparten cursos de cocina. Ubicada en el número 8 de Regueros, entre Chueca y Alonso Martínez, en poco tiempo se ha convertido en un referente para aficionados a una cesta de la compra sana y natural. Ofrece también menús ecológicos vegetarianos para llevar o tomar en el local. En ellos combinan sopas, legumbres, proteína vegetal, verdura y granos.

¿Qué hace diferente a La Magdalena de Proust? Sus cursos de cocina nada convencionales. De arroces integrales, introducción a la macrobiótica, algas, cereales integrales, pan sin gluten… Acompañada por Alberto, de Mucha Vida, nos embarcamos en uno llamado ‘Pan: iniciación, amasando a mano’. Nos sedujo la idea de aprender a elaborar nuestras propias hogazas y olvidarnos del ‘chicloso’ que se vende en muchos establecimientos de España.

Néstor Calvo, nuestro profesor

Durante cerca de cuatro horas, seguimos las instrucciones de Néstor Calvo. Profesor y dueño del negocio, abandonó su carrera cinematográfica para cumplir su sueño ‘panadero’. Así, conocimos las diferencias entre harinas, las medidas exactas de cada ingrediente y el laborioso proceso del amasado a mano (¡benditas amasadoras!). Fue un trabajo arduo, pero mereció la pena el resultado final, un pan casi perfecto que pudimos comer durante varios días sin miedo a que endureciera.

La mezcla
Preparados para amasar
Reposando
El resultado final

Productos bio, ecológicos y sostenibles para un planeta mejor

En La Magdalena de Proust es posible adquirir las harinas necesarias para elaborar nuestro propio pan, así como gran variedad de productos ecológicos. Entre ellos, destacan frutas, verduras y hortalizas que llegan a diario procedentes de diferentes cooperativas agrícolas de la zona de Rivas Vaciamadrid. También, aceites, quesos, pastas, mermeladas y vinos. Además, es posible comprar jabones y detergentes naturales que ayudarán a cuidar el medioambiente.

Harinas en ‘La Magdalena de Proust’
Vinos ecológicos
Detergentes y jabones naturales

Sus nuevas sucursales se ubican en Pelayo, 43 (obrador artesano) y Bravo Murillo, 54 (cafetería bio).

‘Triciclo’ (Madrid)

Detalle de la mesa y aperitivo

Fue el verano pasado cuando ‘Triciclo’ aterrizaba en el madrileño barrio de las Letras, un restaurante donde el número tres no es casualidad: tres cocineros, tres espacios, tres cartas y tres maneras de probarla.

Tres cocineros, Javier Mayor, Javier Goya y David Alfonso; tres espacios, barra, sala y reservado; tres cartas, producto puro y duro, propuestas tradicionales y sabores internacionales; tres maneras de probarlas, ración, media y tercio.

Tras intentar sin éxito reservar en fin de semana, habíamos conseguido mesa para un almuerzo tardío de viernes y al ser casi las cuatro de la tarde, había platos que ya se habían terminado, como el Taco de Rendang, el Bacalao al pilpil o el Ravioli de rabo, aunque nos ofrecieron otros fuera del menú que parecían muy apetecibles: Pote asturiano, Lentejas con mollejas o Callos a la madrileña.

Tras un aperitivo de Papas con mojo picón, comenzamos con Gambas, shisho y mango, donde el crustáceo se presenta cubierto de pasta brick sobre una hoja de shisho -la albahaca japonesa- con mango picado. Nos indican que hagamos un paquete envuelto con la hoja y lo sumergamos en la salsa que acompaña para saborear a la vez todos los ingredientes, consiguiendo así un bocado fresco y muy agradable.

Gambas, shisho y mango

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‘Oam Thong’ (Madrid)

Teníamos muchas ganas de probar ‘Oam Thong’, restaurante especializado en cocina tailandesa del barrio de la Prosperidad y del que habíamos leído buenas opiniones. Bastó la promoción del 50% de descuento en la carta reservando a través de Réstalo para acabar de animarnos.

Pedimos cuatro de los platos que nos habían recomendado algunos de sus clientes más habituales, con la gran ventaja de no tener que elegir entre los muchos y apetecibles que ofrece su extensa carta. No nos decepcionó ninguno.

Comenzamos con Satay, brochetas de pollo marinadas en especias y leche de coco, cocinadas a la barbacoa y servidas con salsa de cacahuetes, jugosas y con el punto perfecto de picante.

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‘Chifa’ (Madrid)

Cocina vista de ‘Chifa’

Los días malos pueden arreglarse con una gran cena -imprescindible también una grata compañía- que te haga recordar sólo los buenos momentos. Teníamos ganas de probar ‘Chifa’ desde hacía tiempo y fue la excusa perfecta para olvidar un pésimo jueves cualquiera. Ubicado en un pequeño local donde inició su andadura el ahora ya galardonado con 1 Sol Repsol ‘Sudestada’, es uno de los sitios de moda desde que se inauguró.

Chifa es un término utilizado en Perú para referirse a la cocina traída y adaptada al paladar peruano por los inmigrantes chinos y también para denominar a los restaurantes donde se sirve este tipo de comida, así que no hace falta explicar qué linea sigue el establecimiento ubicado en el número 64 de la calle de Modesto Lafuente. 

La carta, aunque reducida, ofrece propuestas de lo más frescas y sorprendentes. Al ser nuestra primera vez nos dejamos asesorar por la camarera, que nos explicó al detalle cada uno de los platos que pedimos.

Ceviche algueado, con corvina, vieiras y pulpo, el típico ceviche mixto de los peruanos, deliciosa mezcla de sabores ácidos y picantes, una auténtica virguería repleta de matices.

Ceviche algueado

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Catando tomates con Rodrigo de la Calle en la Huerta de Carabaña

Tomates y Rodrigo de la Calle, a priori, suenan de maravilla en la misma frase. Si le añades una pequeña excursión a la Huerta de Carabaña, elegante y cuidada finca a 50 kilómetros de Madrid, lo hace aún más apetecible. A veces la realidad supera las expectativas, y este evento lo consiguió con creces. Un reducido grupo de bloggers tuvimos la suerte de ser invitados a una cata de este saludable fruto rojo, que nos cocinaría después con mimo el chef más verde de la península.

Cultivo ecológico y cosechas cien por cien naturales, sin ningún tipo de pesticidas, regados con las famosas aguas de Carabaña, hacen que estos tomates tengan un sabor único e inolvidable. Seguir leyendo «Catando tomates con Rodrigo de la Calle en la Huerta de Carabaña»

‘Gumbo Madrid’, cocina criolla de Nueva Orleans

Gumbo es el nombre que recibe la sopa tradicional de Nueva Orleans, colonia española y más tarde francesa tras muchos avatares. Famosa por ser la cuna del jazz (Louis Armstrong es uno de sus hijos más ilustres), la cocina criolla y por qué no, una de las fiestas más multitudinarias y liberales de los Estados Unidos, el Mardi Gras.

De la fusión hispana, francesa, mediterránea, caribeña, africana y americana solo puede salir algo bueno. Como algunos de sus platos más populares: étouffée (marisco con arroz) o jambalaya (guiso de carne o pescado con chile fuertemente sazonado).

Hace ya algunos años que Matthew Scott, nativo de la capital de Luisiana, se plantó con su peculiar bandana en este local del número 15 de la madrileña calle Pez para darnos a conocer lo mejor de la cocina sureña en Gumbo Madrid.

Si hay una mezcla de sabores que me ha resultado imposible olvidar desde que la probé por primera vez es la de sus crujientes tomates verdes fritos. El suave rebozado en harina de maíz y la espectacular salsa remoulade de gambas, potente donde las haya y que no recuerda a ninguna otra que conozca, lo convierte en un plato realmente adictivo.

Tomates verdes fritos en Gumbo Madrid

Fuera de la carta, en la pizarra que decora el restaurante, anunciaban solomillo Armstrong. Ya habíamos disfrutado anteriormente el lomo de buey bronceado (buenísimo). Y nos decidimos por esta sugerencia en cuanto nos explicaron que la carne estaba maridada en diferentes especias y asada con hierbas a la brasa. Sencillamente exquisito y muy jugoso, aunque en la foto no parezca nada del otro mundo.

Gumbo Madrid

Nos llamó la atención en Gumbo Madrid el cangrejo de caparazón blando con arroz manchado. A pesar de que no tiene un sabor demasiado intenso, merece la pena probarlo por la sensación de comer este crustáceo con su cáscara. Y la guarnición que lo acompaña está realmente buena.

Cangrejo de caparazón blando con arroz manchado

Solo pedimos tres platos porque el camarero nos advirtió que cuatro eran demasiados, así que nos quedaron ganas de postre. Los pasteles son otra de las especialidades de Gumbo Madrid y nos animamos con un banana cream pie, muy fresco y distinto por el sabor a plátano.

Banana cream pie en Gumbo Madrid

Como no podía ser de otra manera, acompañamos esta comida con un vino americano, concretamente de California, un Cycles Gladiator.

Vino californiano

En definitiva, una comida absolutamente diferente, por la que pagamos unos 75 euros y que nos apetecía repetir desde hace tiempo. Ya estamos pensando en volver.

Gumbo Madrid ofrece a mediodía un menú del día por 11,50 euros. Y un menú degustación de lunes a viernes por 25 euros, con propuestas como bisque de langostinos y maíz, tempura criolla con remolaude o alitas al estilo Búfalo.

Otros llamativos platos de su carta son albóndigas de cocodrilo, sí como lees. Y jambalaya, típico de la gastronomía cajún. Su base es el arroz y sus principales ingredientes: pollo, jamón crudo, langostinos y pimienta.

‘Lágrimas Negras’ (Madrid)

Carta de ‘Lágrimas Negras’

Si hay un restaurante en Madrid al que tenemos especial cariño, por motivos personales que no vienen al caso, es ‘Lágrimas Negras’, ubicado en el vanguardista Hotel Puerta de América.

Lo primero que llama la atención es su decoración, en la que predominan el blanco y el negro, obra del francés Christian Liaigre. Techos altos, maderas oscuras, enormes lámparas y grandes ventanales muy al estilo de los locales neoyorquinos. Elegante y cool donde los haya.

Al frente de los fogones se encuentra Iván Sáez, alumno de Berasategui y Aduriz, que elabora una cocina de mercado creativa y sorprendente, donde predomina una excelente materia prima. El menú de autor, con siete platos y dos postres, cuesta 75 euros por persona. 25 más si se elige la armonía de vinos. ¿Caro? Juzgad vosotros mismos. Seguir leyendo «‘Lágrimas Negras’ (Madrid)»

Andén Cero (Madrid)

Si te apetece conocer un sitio diferente en Madrid, te invitamos a visitar Andén 0, en Chamberí. Situado en una antigua estación de metro, la misma que da nombre al barrio, es fiel testimonio de los comienzos de este medio de transporte en el que cada día se desplazan millones de viajeros.

Andén 0

Andén 0

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Un asturiano auténtico en el barrio de Chamberí

En una de las calles con nombre más impronunciable que conocemos, la de Hartzenbusch, en pleno madrileño barrio de Chamberí, se encuentra la Sidrería Diego, un sitio para degustar auténtica comida asturiana a buen precio. Además de la carta, en la que no faltan propuestas típicas como Fabada, Fabes con almejasArroz con bogavante, Patatas al Cabrales Cachopines, puedes degustar raciones, sartenes, carnes rojas y dos interesantes menús del día por 12 ó 26 euros.

Como íbamos a pedir dos platos contundentes, decidimos compartir un par de entrantes ligeros: Cebollas rellenas de bonito y Tosta de pastel de cabracho, ambos realmente buenos y lo más importante, caseros.

Cebollas rellenas de bonito

Tosta de pastel de cabracho

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Casa Botín, ¿el restaurante más antiguo del mundo?

¿Cuántos cochinillos se habrán asado en este horno? ¿Se llevaría alguno al buche don Benito? Son preguntas que me hago cada vez que entro en Casa Botín. La visita de familiares y amigos a la capital madrileña es siempre la excusa perfecta para darse un homenaje en este restaurante que figura en el Libro Guinness de los Récords como el más antiguo del mundo.

Casa Botín

Fundado en 1725 como posada con horno de leña por Jean Botin y su esposa, en el número 17 de la calle de Cuchilleros, pasó a manos de su sobrino (de ahí su nuevo nombre, Sobrino de Botín) al no tener aquellos descendencia.

Cuenta la leyenda de este establecimiento que incluso un jovencísimo Francisco de Goya trabajó allí de friegaplatos hacia 1765. No sería hasta comienzos del siglo XX cuando el negocio pasaría a manos de la familia González, que actualmente lo regenta ya en tercera generación.

Casa Botín

¿Don Benito? os habréis preguntado. Pues sí, don Benito Pérez Galdós, de cuya obra me declaro incondicional, menciona el Restaurante Botín en varias de sus novelas más reputadas:

‘Fortunata y Jacinta’: “Anoche cenó en la pastelería del Sobrino de Botín, en la calle de Cuchilleros”.

‘Misericordia’: «Celedonia, ponte tu falda nueva, que vas a casa de Botín. Te apuntaré en un papelito lo que quiero, para que no te equivoques».

‘Torquemada y San Pedro’: «En una y otra acera reconoció, como se reconocen caras familiares y en mucho tiempo no vistas, las tiendas que bien podrían llamarse históricas, madrileñas de pura raza (…) la célebre casa de comidas Sobrinos de Botín…».

Las delicias de Casa Botín

Pero vamos a la parte gastronómica, que seguro que es la que más os interesa. Son clásicos ya en nuestras comidas estos dos entrantes, que nos encantan, unas setas a la segoviana, con jamón, ajo y perejil picados. Y ensalada riojana, muy completa con lechuga, tomate, ventresca, alcachofas, pimientos asados, huevo cocido, trigueros y aceitunas.

Casa Botín
Casa Botín

Como podéis imaginar por la foto del espectacular horno, que data de la fecha de inauguración, la especialidad de Casa Botín son los asados de cordero y cochinillo. Los tres paseantes -nos acompañó en esta ocasión el gran Nacho Carnero– elegimos cochinillo de segundo plato. Delicioso, con la piel tan crujiente que no quieres que se termine nunca…

Casa Botín

El postre fue, como otras veces, la tarta Botín, un suculento bizcocho con merengue y crema pastelera, que lejos de empalagar resulta inolvidable.

Casa Botín

Nada mejor que un excelente tinto para acompañar la carne. No nos hizo falta mirar la amplia carta de vinos. Ya lo habíamos pedido en anteriores ocasiones. Un Viña Ardanza Reserva Especial es siempre una apuesta segura y única.

Casa Botín

Continuaré yendo a Casa Botín siempre que haya una ocasión especial, y seguiré soñando que en algún momento, durante la comida o tras ella, paseando por los alrededores de la madrileña Plaza Mayor, mi mirada se cruzará con la de don Benito, y yo le haré una pequeña reverencia. Nacho, Jota y yo sabemos el porqué.

Casa Botín

‘La Manduca de Azagra’ (Madrid)

Este restaurante navarro, situado en la calle de Sagasta, en pleno Chamberí, es uno de los más reconocidos de la capital y está reconocido con Un Sol Repsol. Su proximidad a nuestra casa y el desfile de gente relacionada con el mundo de la política y la cultura, nos llamó poderosamente la atención desde el primer día. Era nuestra asignatura pendiente y decidimos celebrar allí el aniversario de la llegada al barrio de J. No nos defraudó en absoluto.

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