Qué ver en Marrakech, la ciudad más fascinante de Marruecos

Es, junto a Rabat, Fez y Mequinez, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos. Con algo más de millón y medio de habitantes, y situada al pie del Atlas, su atractivo turístico la hace más que recomendable para una visita de dos o tres días. Al no ser demasiado extensa y concentrar los lugares más típicos, es ideal para recorrer a pie. Aquí te mostramos qué ver en Marrakech.

Vendedor de agua en Marrakech

Qué ver en Marrakech

El Jardín Majorelle

Situado en la Rue Yves Saint Laurent, es una de las principales atracciones que ver en Marrakech. Fue diseñado por el pintor francés Jacques Majorelle y recuperado en los ochenta por el modisto Yves Saint-Laurent y su pareja, Pierre Bergé. Esconde centenares de especies botánicas, da cobijo a pájaros desconocidos en otras latitudes y alberga un museo de arte bereber repleto de abalorios, ropajes, cerámicas, textiles y bocetos hechos por su fundador.

El Jardín Majorelle

Madraza de Ben Youssef

Fundada en el siglo XIV por el sultán Abou el Hassan, es uno de los lugares más fotografiados que ver en Marrakech. Sobre todo, sus ventanas -es típica la instantánea de ventana a ventana asomando la cabeza al patio principal-. Más de 800 estudiantes memorizaban el Corán en sus instalaciones antes de ser destruida por los saadíes. Su sala de rezos impresiona, así como las numerosas inscripciones que pueden leerse en sus azulejos y paredes, algunas de madera.

Madraza de Ben Youssef

Mezquita Kutubia

El edificio más alto que ver en Marrakech fue construido en el siglo XII y se encuentra en el interior de la Medina. Es famosa por su minarete de base cuadrada y no puede visitarse. Al anochecer, con el ruido del cercano zoco y el intenso tráfico de la zona, resulta mágica.

Qué ver en Marrakech: Mezquita Kutubia

Plaza Jemma el Fna

Puede que sea la plaza con más vida de toda África. Encantadores de serpientes, cuentacuentos, tatuadoras de henna, músicos callejeros, vendedores… Al caer la noche, es invadida por decenas de puestos donde saborear el sabor marroquí más auténtico. Un poco más abajo, te recomendamos uno de los mejores quioscos para cenar en este imprescindible que visitar en Marrakech. Mientras, tómate un zumo de naranja recién exprimido por 40 céntimos de euro.

Marrakech
Marrakech

Zoco de Marrakech

El lugar perfecto que ver en Marrakech para los amantes de las compras. Y para los que no lo somos, un sitio donde curiosear y disfrutar de un laberinto de callejuelas donde los tenderos esperan hacer su particular agosto con los turistas más despistados. Ropa, especias, artesanía, cuero, productos típicos y comida para los más valientes (suele estar expuesta al público y es habitual que sea lugar de concentración de moscas y otros insectos). Los artesanos están agrupados por gremios: cesteros, peleteros, ferreteros... Imprescindible.

Zoco de Marrakech
Marrakech

Museo de Marrakech

Fue restaurado y rehabilitado como museo por Omar Benjelloun, coleccionista y mecenas. Se trata de una casa típica marroquí donde se organizan exposiciones no permanentes de arte contemporáneo y se exponen objetos de cobre, armas, vestimentas y joyas bereberes. El precio de la entrada es de algo más de 5 euros.

Marrakech
Marrakech

Le Bain Blue

Es el baño árabe que elegimos para este recomendable ritual. Tras una exfoliación con jabón negro al eucaliptus (en la que casi nos quedamos sin piel), un baño hidratante de pies a la sal marina con aceites esenciales de lavanda y menta y un pequeño chapuzón en el jacuzzi, llegó la mejor parte, un masaje relajante al aceite de Argán. El tratamiento, que dura algo menos de dos horas, tiene un precio de 55 euros por persona. Y termina en una sala de reposo donde te obsequian con un vaso de té a la menta.

Marrakech

¿Dónde comer en Marrakech?

El puesto 14 de la Plaza Jemma el Fna

No entraría en el calificativo ‘restaurantes en Marrakech’, pero es la primera de nuestras recomendaciones. Rodeados de lugareños, sin cubiertos ni servilletas, déjate querer por la mejor comida marroquí: una deliciosa ensalada de berenjenas, calamares, pescado a la romana y pimientos fritos. Todo ello, con un par de refrescos, por menos de 10 euros. Hay muchos más puestos en esta plaza, con camareros pesadísimos que casi te obligarán a sentarse a sus mesas. Nosotros, la primera noche, no tuvimos tanta suerte y la experiencia fue bastante mala… Una pena no haber leído antes las recomendaciones de la dueña de nuestro riad, que nos indicó expresamente el número 14.

Puesto nº 14 de la Plaza Jemma el Fna
Puesto nº 14 de la Plaza Jemma el Fna

Le Salama

Hay muchos restaurantes en Marrakech y cuesta decidirse. Este nos lo había aconsejado Fran, de My Guía de Viajes. A pesar de que llegamos más tarde de las 3, nos atendieron sin ningún problema, algo lentos, pero seguros. Probamos un surtido de comida marroquí en forma de aperitivos -13 platillos de lo más variopintos- y un tajine de pollo con limones encurtidos y aceitunas. Merece la pena pasar algo de calor en su terraza para contemplar los tejados de la cercana medina. A partir de las cinco, comienza su happy hour, con dos por uno en cócteles y otras bebidas alcohólicas.

Marrakech
Tajine de pollo con limones encurtidos y aceitunas

Le Relais de Paris

Si te has cansado de la comida marroquí, lo mejor es que te acerques a uno de los restaurantes en Marrakech con más encanto, ubicado en el lujoso Hotel Les Jardins de La Koutoubi, al lado de la Plaza Jeema El Fna. Tómate un cóctel sentado frente a su espectacular piscina antes de hincarle el diente a un jugoso filete de ternera con la salsa secreta que ha hecho famoso a Le Relais de Paris. Te parecerá increíble que desde su terraza no se oiga ni un solo ruido. El plato de la foto, además de la ensalada servida en una coqueta tulipa, por 15 euros.

Marrakech
Marrakech

Vinos de Marruecos

No te olvides de beber vino para acompañar cualquier comida marroquí como si no hubiera mañana. Para Jota y para mí fue, sin duda, el descubrimiento del viaje. Guerrouane es una de las Denominaciones de Origen del país. El clima de las montañas del Medio Atlas, donde se encuentran estos viñedos -con una elevación desde 580 hasta 700 metros-, además de las lluvias moderadas y el abundante sol, convierten a este lugar en el perfecto productor de blancos, grises y tintos.

Vino gris de Marruecos
Vino blanco de Marruecos
Vino tinto de Marruecos

Dónde dormir en Marrakech

A nosotros nos enamoró el Riad Abracadabra, a cinco minutos a pie de la Plaza Jemaa el Fna, y propiedad de dos primos españoles. Alrededor de un precioso patio, se distribuyen 8 habitaciones donde se ha cuidado hasta el último detalle. Mullidas y amplias camas, ventanas con rejillas mozárabes, alfombras bereberes, agua y dulces caseros de bienvenida, cuartos de baño realizados en cemento pulido artesanal y con geles y jabones con perfume de jazmín.

Una terraza para olvidarse del mundanal ruido

La guinda del pastel lo pone una espectacular terraza con zona chill out. En él se sirve un delicioso y romántico desayuno con zumo de naranja recién exprimido, té a la menta, pan tostado, mermeladas artesanales, tomate natural con aceite de oliva, ensalada de fruta fresca, bollería casera, especialidades marroquíes… Y los espectaculares y suaves huevos Abracadabra. Los precios de las habitaciones varían desde 140 a 180 euros por noche, con desayuno incluido. Hay wifi gratuito en todo el recinto.

Marrakech
Marrakech
Marrakech

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Un paseo por Essaouira, la ciudad surfera de Marruecos

Essaouira (Esauira en castellano) fue, junto a Casablanca y Marrakech, una de las paradas de nuestro viaje a Marruecos. Con cerca de 70.000 habitantes y una impresionante medina, es conocida con los sobrenombres de ‘La perla del Atlántico’ o ‘La Bella Durmiente’. Refugio de Jimmy Hendrix en los años setenta y escenario de películas como ‘Otelo’, de Orson Welles, o Alejandro Magno, de Ridley Scott, fue también el lugar elegido por ‘Juego de Tronos’ para la grabación de algunos de los capítulos de su tercera temporada. Si todo esto ha despertado tu curiosidad, descubre qué ver en Essaouira.

Essaouira

Durante tres días, recorrimos sus estrechas calles y plazuelas llenas de encanto, coincidiendo con la celebración del Festival Gnaoua, evento más importante de los que se acoge la ciudad. Aquí te damos unos cuantos motivos por los que no debes dejar de visitar Essaouira.

Qué ver en Essaouira

La medina de Essaouira

Catalogada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad desde 2001, Essaouira es el lugar ideal donde alejarse del mundanal ruido por el laberinto de callejuelas que la recorren. Comerciantes, lugareños y turistas se cruzan entre puestos de alfombras, ropas, artículos para practicar surf, herboristerías o pequeños cafés en los que disfrutar de un té a la menta. Un sitio mágico que ver en Essaouira en el que no es difícil perderse, como nos pasó a nosotros. Aunque tomes como referencia la Torre del Reloj, llegará un momento en el que olvidarás si entraste por la izquierda o la derecha.

Essaouira
Esauira
Medina de Essaouira

La Plaza Moulay-Hassan

Aunque está repleta de placitas, la de Moulay-Hassan tiene un encanto especial y es la más animada que ver en Essaouira. Cuenta con un gran número de terrazas en las que descansar para tomar un refresco o, incluso, un almuerzo ligero al sol. Los colores con los que está ‘decorada’, blanco y azul, le dan un toque muy ‘cool’.

Plaza Moulay-Hassan
Plaza Moulay-Hassan

Las playas de Essaouira

Paraíso para los amantes del surf y los deportes naúticos, el fuerte viento que entra desde el Atlántico -y que ha hecho que sea apodada por algunos como ‘La ciudad del viento’- la ha convertido en un destino de lo más hippy. Por lo que no es extraño ver por sus calles jóvenes bronceados con su tabla bajo el brazo. Así como escuelas para aprender a practicar esta y otras actividades relacionadas con la vela y el mar. ¿Te imaginas a adolescentes marroquíes con rastas? Los hay.

Playa de Essaouira

El puerto de Essaouira

El centro neurálgico se encuentra en el puerto, un punto imprescindible que ver en Essaouira. A primera hora de la mañana, los barcos llegan con la mercancía recién pescada que será subastada por la tarde o vendida en pequeños e improvisados tenderetes a pie de calle. No dejes de abrir boca con un zumo de naranja natural recién exprimido por 60 céntimos de euro. O comer en alguno de los pequeños restaurantes colindantes donde puedes elegir las piezas que deseas que te preparen a la parrilla por un precio casi ridículo.

Puerto de Essaouira
Pescado fresco en Essaouira
Puestos de zumos de naranjas
Vendedor de pescados

Las compras

La economía de Essaouira gira en torno a la pesca y el comercio (artesanía, joyería y marquetería), además de la industria textil y maderera. Es el sitio ideal para adquirir una alfombra hecha a mano, deliciosas pashminas u olorosas especias que nos transportarán de nuevo al continente africano cada vez que las utilicemos para cocinar. Aprovecha, también, para comprar aceite de argán puro. Mucho más barato que en España.

Essaouira
Viagra

La gastronomía de Essaouira

Recibe diariamente los pescados más frescos. Por lo que es la especialidad en la mayoría de restaurantes de Essaouira, así como moluscos y mariscos a precios más que interesantes para los turistas españoles. Dos lugares con calidad y buenos precios son Seafood Corner y Zahra’s Grill.

Ensalada de tomate
Ensalada de tomate
Ensalada de boquerones
Ensalada de boquerones
Fritura variada
Fritura variada

¿Cómo ir de Marrakech a Essaouira?

A pesar de que hay autobuses, es bastante complicado encontrar billete a no ser que se compren con bastante antelación. A la misma puerta de la estación, hay decenas de taxistas que se ofrecerán a llevarte por un 20 euros/persona en un coche compartido con otros turistas. El viaje por carretera, de unas dos horas, merece la pena por las imágenes tan chocantes que regala. Como las cabras trepadoras de árboles en la zona de Argán. Además de alimentarse de las hojas, dada la escasez de hierba que hay en esta zona de Marruecos, escupen las semillas que servirán para elaborar el afamado aceite de Argán.

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A la vuelta regresamos en un cómodo autobús, aunque el trayecto se nos hizo bastante más pesado: unas cuatro horas por algo más de 10 euros por pasajero.

¿Dónde dormir en Essaouira?

Como buena villa turística, hay un puñado de hoteles en los que alojarse. Nosotros elegimos el Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa, un cinco estrellas Gran Lujo que nos enamoró (desde 175 euros la noche con desayuno). Pero hay opciones más económicas y típicos riads.

Esauira

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El Jardín Majorelle, explosión de color en Marrakech

El Jardín Majorelle está situado en la Rue Yves Saint Laurent de Marrakech. Es una de las principales atracciones turísticas de Marruecos.

Historia del Jardín Majorelle

En árabe su nombre es حديقة ماجوريل. Fue diseñado por el pintor francés Jacques Majorelle (Nancy, 1886) quien tras estudiar arquitectura, viajar por Europa y descubrir Egipto aceptó la invitación de un amigo de su padre para adentrarse en la medina de Marrakech. Con poco más de treinta años se instaló en esta mítica ciudad marroquí. Primero, muy cerca de la plaza Jemaa el Fna, y luego en el palacio del Pasha Ben Daoud. Durante meses, pintó la vida en esta parte del Norte de África, sus aldeas, gentes y mercados. Recorrió el Atlas, expuso en Casablanca y, en 1923, adquirió un palmeral a las afueras de Marrakech.

Jardín Majorelle
Jardín Majorelle

Amplió su propiedad hasta las 10 hectáreas y construyó una casa de estilo local, además de un taller de reminiscencia bereber. En 1931, Jacques encargó el diseño de su chalet al arquitecto Paul Sinoir. Bajo las premisas del movimiento art déco y la influencia de Le Corbusier.

Jardín Majorelle

Comienza al mismo tiempo la concepción de su obra definitiva, casi eterna: el Jardín de Majorelle. A lo largo de varias décadas, aquel palmeral fue integrando, en perfecta armonía, plantas de todo el mundo hasta convertirse en un tesoro botánico a pocos kilómetros del más voraz de los desiertos.

Jardín Majorelle

Accidente fatal

El elevado coste de su mantenimiento y el fatal accidente automovilístico de su creador obligó a malvenderlo, cerrarlo y enterrarlo en el olvido allá por los años 60. Tuvieron que pasar dos décadas para que el modisto Yves Saint-Laurent y su pareja, Pierre Bergé, iniciaran la recuperación de este oasis floral.

Jardín Majorelle

Dicen que el azul intenso que se observa en las paredes de la villa fue una creación muy elaborada de su propietario, fascinado por el arte en movimiento. El jardín original, casi idéntico al actual, ofrecía varios ambientes, con el agua como protagonista. Destacan la buganvilla o el jazmín en contraste con el cactus o el bambú.

Paz y relax

Hoy en día el Jardín Majorelle esconde centenares de especies botánicas, da cobijo a pájaros desconocidos en otras latitudes y alberga un museo de arte bereber repleto de abalorios, ropajes, cerámicas, textiles y bocetos hechos por su fundador.

Mezquita Hassan II, el monumento más visitado de Casablanca

La Mezquita Hassan II es uno de los edificios más imponentes de Marruecos, divisable desde cualquier punto de Casablanca. Su interior es lugar de culto, y sus aledaños, de encuentro y ocio asequible. Un baño a la orilla del mar -solo para ellos-, puestas de sol mientras se degusta una mazorca de maíz asada o unos caracoles al vapor, pesca con caña o un paseo en el que quizás puedas coger la mano a tu ser amado, lejos de miradas inquisitorias.

Mezquita de Hassan II

Curiosidades sobre la Mezquita Hassan II

– En su construcción, para la que se emplearon ocho años, trabajaron más de 2.500 obreros y cerca de 10.000 artesanos.

– Tuvo un coste de más de 500 millones de euros, por lo que fue muy criticada. Además, en el lugar donde se ubica existía un barrio de chabolas que fueron derribadas sin compensar económicamente a sus inquilinos.

– Sus descomunales dimensiones hacen que pueda albergar a más de 100.000 personas. 80.000 en su interior y 25.000 en la sala de oraciones.

– Fue diseñada por el francés Michel Pinseau y su emplazamiento, sobre terrenos ganados al mar, es debido a unos versos del Corán que rezan que ‘el trono de Dios se erigirá sobre las aguas’.

– Está dotada de las últimas tecnologías, como resistencia a terremotos, puertas hidraúlicas, techo automático y corredizo o suelo con calefacción. Dispone, además, de aparcamiento subterráneo y dos hammans.

– Es el edificio más alto del país. Su minarete -en cuya punta hay un láser que apunta a La Meca- tiene una altura de casi 200 metros. Es, además, el templo musulmán de mayor altura en el mundo y el segundo en capacidad.

– La mejor manera de acceder a ella es con un petit taxi, ya que se encuentra alejada del centro de Casablanca.

– Se puede realizar una visita guiada de una hora cualquier día de la semana, a excepción de los viernes, a las 9, 10, 11 y 14 horas. Procura no ir por la tarde, como hicimos nosotros…

Mezquita de Hassan II
Mezquita de Hassan II

‘Rick’s Café’, restaurante para cinéfilos en Casablanca

¿Quién no ha visto ‘Casablanca’? ¿Quién no ha deseado vivir una historia de amor como la de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en esta mítica película? Eso mismo pensó Kathy Kriger, una diplomática norteamericana que durante su andadura profesional en Marruecos decidió reconvertir un antiguo riad en Rick’s Café, restaurante donde transcurre la película.

Rick's Café

‘Casablanca’ se rodó en Los Ángeles

En realidad, fue rodada en Los Ángeles y ninguno de los protagonistas pisó la ciudad africana. Pero ha conseguido que su negocio se convierta en reclamo para turistas y extranjeros desplazados en Casablanca por motivos de trabajo.

Su barra, en la que también es posible cenar, invita a tomar un cóctel: Vodka Martini para mí y Tequila Sunrise para Jota. Como aperitivo sirven aceitunas aliñadas y frutos secos.

Cócteles

La carta de Rick’s Café es bastante escueta, con 5 o 6 opciones de entrantes, carnes y pescados a unos 15 euros cada plato. Son raciones generosas y muy bien presentadas.

Winter salad with pear, roquefort and walnuts, deliciosa y fresca ensalada de espinacas con fresas, cerezas, pera, queso Roquefort y nueces.

Rick's Café

Jonh Dorit filet ‘Casablanca’ with black rice and curry, pez de San Pedro con arroz negro -que nunca había probado y tiene una textura sorprendente- y un ligero toque de curri.

Rick's Café

Lamb with caramelized prunes, cordero con ciruelas pasas, que acompañan con varias guarniciones en pequeños cuencos: verduras, arroz, puré de patatas…

Rick's Café

La carta de vinos es muy interesante, con referencias francesas, italianas, chilenas, sudamericanas y, cómo no, españolas. Al tratarse de nuestra primera noche en Marruecos fue allí donde descubrimos los de la zona, ya que no habíamos oído hablar de ellos. Pedimos un Volubilia 2007 que apuntaba buena maneras.

Rick's Café

En el Café de Rick de Casablanca todo está cuidado hasta el mínimo elemento, desde manteles a la vajilla, pasando por una elegante decoración. Dos detalles llamaron nuestra atención de forma negativa: que el vino lo trajeran abierto (¿cómo?) y que una de las limpiadoras se pasease por el comedor de arriba con un par de rollos de papel higiénico de la mano…

Rick's Café

No pudimos evitar sonreír cuando el pianista entonó el famoso ‘As time goes by’. No se llamaba Sam, ni era negro, pero en nuestra mente sonó la dulce voz de Bergman tarareando… ‘Play it, Sam’.

Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa, un oasis en el corazón de Marruecos

Decir Sofitel es pensar en lujo. La cadena francesa, de la que dependen también Novotel e Ibis, cuenta en Essaouira con un elegante hotel de cinco estrellas. Está situado en el corazón del complejo de Mogador. ¿Su nombre? Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa.

La decoración de las habitaciones, en vivos colores y madera arabesca, corre a cargo de Didier Gomez y rezuma buen gusto y elegancia. Todas ellas cuentan con fantásticas vistas al mar y al campo de golf diseñado por Gary Player. No les falta ni un detalle: cama amplia y mullida, carta de almohadas, cuarto de baño con ducha de cascada y aseo independiente, cafetera Nespresso, minibar gratuito, vestidor, bañera… El precio, desde 175 euros la noche, con desayuno.

Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa
Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa
Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa
Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa
Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa

Las zonas comunes de uno de los mejores hoteles de Essaouira son, sencillamente, perfectas. Dudarás entre un baño en su piscina con vistas al mar u otra más pequeña con agua salada. Después, un baño de sol en sus cómodas camas balinesas.

Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa
Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa
Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa

Las terrazas de las habitaciones del Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa, dotadas de un comodísimo sofá, son perfectas para contemplar la impresionante puesta de sol mientras se disfruta de una copa de vino marroquí.

Vistas
Atardecer

Desayunos para el recuerdo en Sofitel Essaouira Mogador

El desayuno de uno de los mejore hoteles en Essaouira es uno de los más completos que hemos conocido. Más allá de la variedad, lo que llama la atención es el buen gusto, el cuidado y los detalles, algo cada vez más complicado de encontrar. Desde la manera en que se presentan los platos del bufet caliente, hasta las tortillas y huevos preparados al momento delante del cliente -con un toque de paprika, por favor-. Pasando por los zumos de frutas recién exprimidos, el yogur natural o las mermeladas caseras. Un goce para los sentidos que incluye una sección específica de alimentos bajos en calorías y para personas con intolerancias al gluten o el azúcar.

Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa
Mermeladas caseras
Huevos, por favor
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Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa

Nos gustó (además de todo lo anteriormente contado)

– El recibimiento, con té a la menta y macarons.

– Los detalles de bienvenida en la habitación, chocolates, botellas de agua, más macarons

– El personal, todos y cada uno de ellos se vuelcan con los clientes.

– La bebida de cortesía que sirven a media tarde en el vestíbulo.

– Los cuatro restaurantes, de los que probamos tres (y que os contaremos próximamente).

– La música en directo de Le Tiki So Bar y la excelente cocina de L’Ateliers aux Arômes.

– La conexión wifi gratuita.

No nos gustó

– No poder quedarnos a vivir allí.

– Que el precio no incluya el acceso al spa.

Gastronomía del Sofitel Essaouira Mogador

Os contaremos nuestra experiencia en tres de ellos, ya que nos quedó uno por probar, Le Cafe Kasbah. Nos dio pereza porque se trataba de un bufet libre y la verdad es que no somos aficionados a ellos.

L’Atlantique está especializado en mariscos y pescados a la plancha que sirven diariamente desde el puerto de Essaouira. Decorado en tonos azules y blancos es una opción más que interesante para comer por unos 20 euros/persona.

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Otra de las opciones en Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa es Le Tiki So Bar, donde hay música en directo cada noche. Pueden pedirse ensaladas, sándwiches, hamburguesas o tajines. A nosotros se nos fue un poco de precio porque se nos antojó un vino especial con uva Syrah, pero mereció la pena…

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Hemos dejado para el final la joya de la corona, L’Ateliers aux Arômes, especializado en cocina internacional. Con toque afrancesado, ofrece algunos de los platos más finos y recomendables de la ciudad. Decorado en colores cálidos, presenta modernas mesas de cristal, deliciosas vajillas y cristalerías, y un servicio atento y discreto.

Ravioli de langosta y salmón, chutney de tomate y espinaca y crema de lemongrass con perifollo

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Pechuga de pato con puré de zanahorias, nuez moscada, tomillo, membrillo asado y regaliz

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El precio medio, con vino, es de unos 50 euros por persona. Y resulta ideal para disfrutar de una perfecta velada en este impresionante hotel de la cadena Sofitel donde el buen gusto es el factor común. Un lujo para los sentidos.

‘Ostréa’, pescados y mariscos frescos en el puerto de Casablanca

Una de las cosas que más nos gusta cuando salimos de España es conocer lo mejor posible la gastronomía del país que visitamos. Italia o Irlanda son un buen ejemplo de que hay vida más allá de la pasta o el Irish stew y también quisimos profundizar en la comida marroquí aparte del cuscús o el tagine.

Especialidad en pescados y mariscos frescos

Paseando por el puerto encontramos Ostréa, uno de los restaurantes en Casablanca especializados en pescados y mariscos frescos que se descargan desde los barcos amarrados casi enfrente del establecimiento. Dispone de dos comedores, elegantes e íntimos, desde los que se puede divisar a lo lejos la espectacular Mezquita de Hassan II, iluminada de noche. Nos gustó tanto su carta y el amable servicio que repetimos en dos ocasiones.

Ostréa

Tras untar pan con mantequilla y un fantástico tapenade, pedimos ambos días carpaccio de pez lobo. Un plato finísimo y con un tipo de pescado muy suave que nunca habíamos probado.

Carpaccio de pez lobo

Probamos los dos tartares de la carta, de salmón y de atún, con buen corte, pero con exceso de limón, que mataba un poco el sabor del pescado. Aun así resultan frescos y muy agradables al paladar.

Tartar de salmón
Ostréa

Mejillones a la provenzal, pequeños, pero con un gusto muy bueno, al igual que la sabrosa salsa.

Ostréa

Fritura de pescado, con calamares, gambas, pescadillas y gallitos, en su punto y recién hecha.

Fritura de pescado

Camarones al pil pil, con el picante justo y una rica salsa para mojar pan.

Camarones al pil pil

Calamares a la plancha, con arroz blanco de guarnición y el toque ideal del tomate al horno.

Ostréa

La última noche, Jota no pudo resistirse a pedir una fuente de ostras, una de las especialidades de la casa. Eran las de tamaño medio y, según él, estaban frescas y deliciosas.

Ostras en Ostréa

Además de la gran variedad de propuestas gastronómicas, dispone de una más que interesante carta de vinos. Uno de los descubrimiento más interesantes del Dátil Trip fueron los blancos, tintos y grises nacionales, que nos sorprendieron por su variedad y sabor. Estos son los tres vinos marroquíes que probamos en Ostrea.

Vino blanco marroquí
Vino blanco marroquí
Vino blanco marroquí

El precio medio del cubierto es de unos 35 euros por persona (incluido el vino, que no baja de 20 euros por botella).

Riad Abracadabra, el ‘riad’ con más encanto para dormir en Marrakech

En 2007, Inés y Bruno, dos primos catalanes, compraron un pequeño palacio donde anteriormente había vivido una familia de aristócratas marroquíes. Tras dos años de restauración, que pueden verse a golpe de foto en varios álbumes de obligado visionado durante la estancia,  abrieron al público en junio de 2009 el Riad Abracadabra, a cinco minutos a pie de la bulliciosa Plaza Jemaa el Fna, en Marrakech.

Alrededor de un patio que enamora a primera vista -sobre todo, de noche y a la luz de las velas, con el único sonido de su fuente central-, se distribuyen 8 habitaciones. Para 2, 3 o 4 personas, estas últimas con salita, vestidor y biblioteca. En ellas se ha cuidado hasta el último detalle: mullidas y amplias camas, ventanas con rejillas mozárabes, alfombras bereberes, agua y dulces caseros de bienvenida…

Riad Abracadabra
Riad Abracadabra

Los cuartos de baño, realizados en cemento pulido artesanal que los hace excepcionalmente limpios, cuentan con una zona de ducha de auténtico ensueño en la que puedes incluso sentarte mientras sientes el frescor del agua caer sobre tu cuerpo. Geles y jabones con embriagador perfume de jazmín. Esponjosas toallas y albornoces bordados con el anagrama del establecimiento. O unas preciosas babuchas serigrafiadas que te invitan a llevarte y aseo independiente.

Riad Abracadabra
Riad Abracadabra

El punto fuerte del riad lo constituye su espectacular terraza, con zona chill out, tumbonas equipadas con toallas y unos coquetos sombreros de paja. Además de una pequeña piscina en la que aplacar las altas temperaturas de Marrakech en pleno junio.

Riad Abracadabra
Riad Abracadabra
Riad Abracadabra

La terraza del Riad Abracadabra

Precisamente es en la terraza de Riad Abracadabra donde se disfruta el delicioso y romántico desayuno. Con zumo de naranja recién exprimido, té a la menta o café, pan tostado, mermeladas artesanales, tomate natural con aceite de oliva, ensalada de fruta fresca, bollería casera, pavo, queso y dos dulces marroquíes en forma de crepé: bagarire, muy esponjosos, con miel y mantequilla, y msamen, que pueden ser redondos, rectangulares o cuadrados. El plato caliente son los espectaculares y suaves huevos Abracadabra.

Desayuno en Abracadabra
Huevos Abracadabra

El Riad Abracadabra ofrece también servicio de comidas y cenas, previo aviso, en la terraza o en las estancias interiores. En su carta, platos marroquíes -cuscús, pastella, briouattese. E internacionales con guiños a España -gazpacho, tortilla de patatas, arroz a la cubana- o quiche Lorraine. Nosotros nos decantamos por harira, una sopa a base de carne, tomate y legumbres, pescado rebozado con salsa tártara -excelentes las sardinas- y sorbete de limón, yogur y queso, que acompañamos con un blanco de la tierra.

Harira
Pescado rebozado
Blanco marroquí

Otra de las opciones gastronómicas del Riad Abracadabra son los menús exprés, que pueden pedirse a cualquier hora. Uno de los días en los que el calor apretaba preferimos la tranquilidad y el frescor del chill out y compartimos un panini, ensalada Abracadabra y macedonia de frutas, en esta ocasión con un chardonnay también marroquí.

Panini
Ensalada
Vino de Marruecos

Riad Abracadabra también dispone de un open bar, donde pueden pedirse en cualquier momento refrescos, cócteles o combinados. El Bloody Mary que nos prepararon con zumo de tomate natural quedará en el recuerdo de los que más hemos disfrutado. Además de un par de gin tonics a la luz de la luna.

Un servicio que se desvive por los clientes

El servicio, capitaneado por Hicham, es íntegramente marroquí y merece un capítulo aparte, ya que se desvive por los huéspedes sea la hora que sea. Todos y cada uno de ellos te hacen sentir como en casa y no pierden nunca la sonrisa. El trato no puede resultar más familiar y agradable. Incluso antes de alojarse, ya que Inés se encarga de enviarte por correo electrónico una pequeña guía de Marrakech con recomendaciones turísticas y restaurantes.

Los precios de las habitaciones varían desde 140 a 180 euros por noche, con desayuno incluido. Hay wifi gratuito en todo el recinto.

Transporte público en Casablanca, cómo moverse por la ciudad marroquí

Casablanca puede resultar una ciudad complicada en transporte público si no se tienen las nociones básicas, como nos ocurrió durante la primera noche del Dátil Trip. Aquí tienes todas las opciones posibles para moverte por esta ciudad marroquí.

Transporte público en Casablanca: taxi

Esta alternativa no es del todo mala, pero si te da pereza tener que regatear hasta el cansancio con los conductores, como nos ocurre a nosotros, olvídate. Hay dos tipos: los pequeños, de color rojo (casi todos Peugeot 205), viejos y destartalados. Si llevas una maleta grande tendrás que ubicarla en el asiento del copiloto, así que si sóis 2 personas se complica. El trayecto no debería costarte más de 30 dirhams a no ser que se trate de una distancia muy, muy larga. En principio, no admiten más de 3 pasajeros. Recuerda siempre fijar el precio en el momento de subirte al vehículo, ya que si no te cobrarán lo que les dé la gana (muchas veces amparándose en no tener cambio para darte).

Los taxis grandes son de color blanco (o casi) y suelen ser Mercedes también bastante antiguos. El precio por carrera es mayor, pero merece la pena si sóis un pequeño grupo o lleváis equipaje abultado.

Taxis en Casablanca

Transporte público en Casablanca: tranvía

Lo cogimos un poco a la aventura en la puerta de nuestro hotel, ya que no habíamos leído nada al respecto en ninguna guía o blog. Es rápido, cómodo y une la ciudad casi de punta a punta. Se inauguró en diciembre de 2012, por lo que es bastante nuevo y, además, dispone de aire acondicionado. Los billetes se sacan en unas máquinas situadas fuera de cada parada y cuestan 6,5 dirhams. Atiende a unos 250.000 viajeros diarios en 48 estaciones. Además, funciona desde las 5,30 a las 23,30. Si llegas desde el aeropuerto a Casa Voyagers es la mejor manera de moverte a cualquier punto de Casablanca. Un descubrimiento.

Tranvía en Casablanca
Transporte público en Casablanca
Billete para dos personas
Transporte público en Casablanca
Máquinas expendedoras en la Plaza de las Naciones Unidas
casablanca-map
Plano del tranvía de Marruecos

Transporte público en Casablanca: autobús

No lo llegamos a probar, pero solo con ver su aspecto lo entenderías.

Cómo llegar desde el aeropuerto de Casablanca al centro de la ciudad

El tren resulta la manera más sencilla y barata, aunque nada más traspasar la puerta de llegada te asaltarán decenas de taxistas (legales y no) para ofrecerte sus servicios. Busca el símbolo que indica la estación de ferrocarril. Tienes que bajar unas escaleras automáticas y comprar tu billete en taquilla (suele haber solo una persona atendiendo, por lo que se forma bastante cola) o en una máquina expendedora por 40 dirhams. Dependiendo de la hora puede tocarte un tren más o menos viejo. Nosotros hicimos la ida en uno que se caía a pedazos, pero la vuelta en uno más moderno y con asientos muy cómodos, además de estar refrigerado. La frecuencia es cada 60 minutos.

Hace varias paradas, siendo la más céntrica de ellas Casa Voyagers desde donde, como te hemos comentado, puedes coger el tranvía. No dudes en preguntar antes de llegar a tu hotel cuál es la parada más cercana.

Transporte público en Casablanca
Billetes de tren desde el aeropuerto al centro de Casablanca
Transporte público en Casablanca
Andén de Casa Voyagers
Casa Voyagers
Casa Voyagers

Plaza Jemaa el Fna (Marrakech), 10 imprescindibles

La Plaza Jemaa el Fna es el lugar más famoso que ver en Marrakech. Situada a escados metros de la mezquita Kutubía, está rodeada de zocos clasificados por su actividad principal.

En sus aldeaños encontrarás decenas de restaurantes, además de cafés con grandes terrazas y tiendas de recuerdos. Desde 2008, el centro neurálgico de esta ciudad de Marruecos forma parte de la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Descubre nuestros 10 imprescindibles en la Plaza Jemaa el Fna.

Plaza Jemaa el Fna

1. Beber un zumo de naranja recién exprimido por 40 dirhams (unos 40 céntimos de euro). Y darte cuenta de los ridículos precios que solemos pagar en España, a menudo diez veces más.

2. Hacerse un tatuaje con henna. Suelen permanecer en la piel alrededor de dos semanas.

3. ‘Disfrutar’ con los encantadores de serpientes. Y con los contadores de cuentos e historias, vendedores de todo tipo, acróbatas, aguadores, bailarines…

4. Cenar en el puesto 14 una deliciosa ensalada de berenjenas, calamares, pescado a la romana y pimientos fritos. Rodeados de lugareños, sin cubiertos ni servilletas. Todo ello, con un par de refrescos, por menos de 10 euros.

Ensalada de berenjenas
Pescado a la romana

5. Tomar un café en alguna de las terrazas con vistas panorámicas de la plaza.

6. Saborear un té a la menta con ‘ladrillo’ de azúcar incluido. Y tener energía para el resto del día.

Plaza Jemaa el Fna

7. Comprar un precioso farolillo de latón para adornar el balcón en las noches de verano o una botellita del afamado Aceite de Argán. No te olvides de regatear o les parecerá mal.

8. Escuchar música tradicional en directo.

9. Hacerse una foto con alguno de los simpáticos monos que pululan de la mano de sus dueños.

10. Disfrutar, solo con pisarla, de una de las plazas con más vida de África.

Farolillos de latón

¿Conoces la Plaza Jemaa el Fna? ¿Hay más cosas que nos recomiendes hacer?