Dónde comer en Edimburgo: 12 pistas gastronómicas para disfrutar en Escocia

Si hay algo que nos gusta hacer cuando salimos de viaje es disfrutar de la gastronomía local, algo tan importante para nosotros como visitar museos y monumentos. Escocia no iba a ser menos y durante el tiempo que pasamos en su capital pudimos llenar el buche en unos cuantos restaurantes y pubs que os mostramos a continuación. Desde Estrellas Michelin a comida callejera, comer en Edimburgo más allá del haggis y el fish&chips es posible.

¿Dónde comer en Edimburgo?

1. Martin Wishart Restaurant

Es uno de los restaurantes más reputados del Reino Unido por motivos más que evidentes. Galardonado con una Estrella Michelin desde 2001, Martin Wishart nos dio aún más de lo que esperábamos. Pedimos el menú degustación de seis platos que, por 95 libras (precio 2020).

Menú degustación en Martin Wishart

Incluía algunas pequeñas joyas como crab and langoustine, a base de cangrejo y cigala, con calabacín, aguacate y judías verdes; Orkney scallop, con vieira de las Islas Orcadas, apio, guanciale y dashi, o ravioli of squab pigeon, un delicado ravioli de carne de paloma de apenas tres semanas de vida, con consomé, zanahoria y rábano. Un sitio único para comer en Edimburgo, en el barrio de Leith, al que regresar con los ojos cerrados.

Cangrejo y langostino, en Martin Wishart
Cangrejo y langostino, en Martin Wishart
Ravioli de paloma, en Martin Wishart
Ravioli de paloma, en Martin Wishart
Regalazos de cumpleaños, en Martin Wishart
Regalazos de cumpleaños, en Martin Wishart

2. Number One

Ubicado en uno de los hoteles más lujosos de Edimburgo, el Balmoral, fue el lugar elegido para celebrar mi cumpleaños número 41. Ofrece varios menús degustaciónde siete platos, con opción de maridaje o bebidas sin alcohol. Elegimosde el de 110 libras, junto a una botella de Burdeos y la experiencia fue realmente mágica. Es uno de los restaurantes para comer en Edimburgo más exclusivos y resulta perfecto para celebrar una ocasión especial.

Vieiras con pasta orzo, pimiento rojo y calamar, en 'Number One'
Vieiras con pasta orzo, pimiento rojo y calamar, en ‘Number One’
Tarta 2001 de chocolate Valrhona, en 'Number One'
Tarta 2001 de chocolate Valrhona, en ‘Number One’
Les Cent Rangs 2009, en 'Number One'
Les Cent Rangs 2009, en ‘Number One’

3. World’s End

En el número 2 de High Street, en pleno centro de la ciudad, es uno de los mejores lugares para comer en Edimburgo por poco dinero. Nosotros pedimos un crujiente fish and chips, con haddock -o eglefino- capturado diariamente y que proviene del puerto de Peterhead. Y haggis, que se presenta como si de un pastel al horno se tratara y se sirve con una deliciosa salsa de whisky. Para beber, nada mejor que un par de Inns&Guns de barril (no es tan fácil de encontrar en Escocia). En su carta también ofrecen sopa del día, ensaladas, hamburguesas y otros clásicos de la cocina local, como steak and ale pie o black pudding.

Comer en Edimburgo: Fish and chips, en 'World's End'
Fish and chips, en ‘World’s End’
Comer en Edimburgo: Haggis, en 'World's End'
Haggis, en ‘World’s End’
Innis&Gunn, en 'World's End'
Innis&Gunn, en ‘World’s End’

4. Oink

En pleno Grassmarket, en Victoria, 4, este pequeño local acababa de abrir sus puertas cuando lo conocimos y ya se hacían largas colas para probar su sencilla y acertada propuesta: bocadillos de carne de cerdo asada.

Bocadillo ‘do it yourself’

El Hog Roast se sirve en un bollo de pan blanco o negro, con elección de cebolla y salvia o haggis casero. Para finalizar, la salsa: de manzana, mayonesa de mostaza, barbacoa, queso picante o mermelada picante. Hay tres tamaños: The Piglet (80 gramos de carne), por 3.95 libras; The Oink (160 gramos de carne), por 5.40 libras, y The Grunter (250 gramos de carne), por 6.80.

Un must para comer por poco dinero en Edimburgo que ya cuenta con tres sucursales: Victoria, Canongate y Hanover Street.

Bocadillo de carne de cerdo asada, en 'Oink'
Bocadillo de carne de cerdo asada, en ‘Oink’

5. Edinburg Food Festival

Nuestra buena amiga Pat, de Mad About Travel, nos chivó que se celebraba este festival en agosto, coincidiendo con nuestra visita a Escocia. Para suerte, el día amaneció soleado y allí nos plantamos para recorrer los numerosos food trucks que se instalan para la ocasión con opciones de todo tipo: desde gyozas a lobster roll, pasando por pizzas, hamburguesas o deliciosos y esponjosos baos. Para beber, cerveza artesana, vino y cómo no, whisky, mucho whisky. Hay un montón de espacio para sentarse a mesas compartidas, así como césped artificial para que, si viajas con niños, campen a sus anchas.

Comer en Edimburgo
Lobster Roll, en el Edinburg Food Festival
Comer en Edimburgo
Bao de pato, en el Edinburg Food Festival

6. The White Hart

Presume de ser el pub más antiguo de Edimburgo desde 1740. Y, además de cervezas de barril de todo tipo, su carta está llena de platos muy apetecibles y a un precio apto para cualquier bolsillo. A partir de las ocho de la tarde programa música en directo y suele estar abarrotado. Ojo, porque la cocina cierra a esa hora, así que si eres de los que, como nosotros, cena tarde, mejor acércate a la hora de la comida.

Comer en Edimburgo
Paté casero, en ‘The White Hart’
Comer en Edimburgo
Salmón a la parrilla, con puré de patatas y salsa holandesa, en ‘The White Hart’
Comer en Edimburgo
Haggis en salsa de whisky, en ‘The White Hart’

7. The Mussel and Steak Bar

También en Grassmarket, una de las mejores zonas para salir de marcha en Edimburgo y, como su propio nombre indica, especializado en mejillones y filetes. Nosotros, además de estos moluscos en una salsa de beicon, whisky y crema, nos animamos con zamburiñas y ostras de las Islas Shetland, con  vinagreta de chalota y vino tinto, limón, wasabi y tabasco.

Comer en Edimburgo
Ostras, en ‘The Mussel and Steak Bar’
Comer en Edimburgo
Zamburinas, en ‘The Mussel and Steak Bar’
Comer en Edimburgo
Mejillones, en ‘The Mussel and Steak Bar’

8. Whisky Rooms

Si te gusta el whisky, tu sitio está sin duda en uno de los mejores restaurantes de la parte antigua de Edimburgo. Además de catas y una amplia selección de este licor típicamente escocés, dispone de una exquisita carta con platos más que elaborados. Aunque no es barato, merece la pena por la calidad de los ingredientes utilizados y su cálida decoración, que te hará sentir como en casa.

Comer en Edimburgo
Cordero al horno con verduras a la parrilla, en ‘Whisky Room’
Comer en Edimburgo
Steak and ale pie, en ‘Whisky Room’
Comer en Edimburgo
Selección de quesos escoceses, en ‘Whisky Room’

9. The Rabbit Hole

Lo encontramos por casualidad durante un paseo por la zona donde nos alojamos y tuvimos la suerte de comer más tarde de las tres, algo poco usual en Escocia. Ofrece dos menús del día: dos platos, por 13 libras, y tres platos, por 16 libras. Pedimos, además, un rosado francés a un precio más que interesante.

Huevos escoceses para comer en Edimburgo

Nos llamó la atención uno de los entrantes: huevos escoceses. La receta original de esta especialidad, que no tiene su origen en Escocia a pesar de lo que se crea, es un huevo duro recubierto de una mezcla de salchichas picadas, pan rallado y frito después. Dice Wikipedia que fue inventado en 1738, en la tienda londinense Fortnum & Mason. Más que recomendable para comer en Edimburgo.

Comer en Edimburgo: Huevos escoceses, en 'The Rabbit Hole'
Huevos escoceses, en ‘The Rabbit Hole’
Comer en Edimburgo: Lubina con verduras a la parrilla, en 'The Hole Rabbit'
Lubina con verduras a la parrilla, en ‘The Hole Rabbit’
Comer en Edimburgo
Que nos gusta el vino…

10. The Dogs

En el 110 de Hanover St, es uno de los restaurantes de moda para comer en Edimburgo al que me llevo Pat. Sirve comidas y cenas, estas últimas en horario de seis a diez. Sus propuestas son bastante sanas y cocinadas con mimo respetando el producto: merluza, conejo, pierna de pato confitada, carrilleras, trucha ahumada en casa… Buena carta de cócteles y postres caseros.

Comer en Edimburgo
Merluza al vapor con salsa de eneldo, en ‘The Dogs’
Comer en Edimburgo
Posset de limón con galleta de jengibre, en ‘The Dogs’

11. Roseleaf Café

Este coqueto local, en pleno puerto de Leith, es perfecto para tomar el té de la tarde o un almuerzo ligero antes de seguir recorriendo la ciudad. Su cocina abre cada día de diez de la mañana a diez de la noche con sopas, wraps, hamburguesas, diferentes opciones vegetarianas y especialidades que varían a diario. Si buscas dónde tomar un brunch en Edimburgo, este es tu sitio, ya que lo sirven de 10:00 a 17:00.

Comer en Edimburgo: Huevos Benedictine con salmón, en 'Roseleaf Café'
Huevos Benedictine con salmón, en ‘Roseleaf Café’
Comer en Edimburgo: Crema de zanahorias y calabaza asada, en 'Roseleaf Café'
Crema de zanahorias y calabaza asada, en ‘Roseleaf Café’

12. The Sir Walter Scott

Al contrario que en los aeropuertos españoles, el de Edimburgo ofrece varias opciones interesantes, además de los clásicos Starbucks, Krispy Kreme, Caffè Nero o Costa Coffee: una barra de sushi, un bar de vinos y champán, y un típico pub donde disfrutar un último desayuno si tienes un vuelo temprano como el nuestro. Eso sí, para hacerlo como un auténtico escocés, no puede faltar la cerveza. Están junto a la puerta 12.

Desayuno escocés en el aeropuerto de Edimburgo
Desayuno escocés en el aeropuerto de Edimburgo

¿Se te ha hecho la boca agua? Esperamos que sí y hayas disfrutado este recorrido por 12 de los mejores lugares donde comer en Edimburgo.

Viajar por Escocia hasta las Highlands desde Inverness

Highlands

Después de nuestro reciente viaje a Escocia os hemos explicado cómo pasear por Edimburgo sin desfallecer en el intento, detallado algunas curiosidades del «Military Tatoo», aconsejado cuatro escapadas desde la capital o pistas gastronómicas que os pueden resultar de utilidad si visitáis este destino. La tercera entrega, esta que nos ocupa, la presentamos como un sencillo cuaderno de viaje que esperamos os inspire a la hora de recorrer las Tierras Altas (Highlands) de Escocia desde Inverness. «Una increíble mezcla de cultura, historia, naturaleza y paisaje sin igual», en palabras de la Oficina de Turismo Nacional, cuya web os recomendamos chequear.

Highlands
Un paisaje infinito

Adentrarse por este territorio, conocido popularmente como The Scottish Highlands, es casi una obligación para blogueros como nosotros, familias, parejas, mochileros o sibaritas. Lo más habitual es hacerlo por carretera (a la izquierda, siempre) desde Glasgow, Stirling, Dundee o Aberdeen, principales ciudades del país. 

Nosotros tuvimos la oportunidad de recorrerlas en una confortable furgoneta con guía español gracias al buen hacer de la agencia Escocia Turismo, cuyos servicios podéis contratar previamente y así aseguraros la mejor de las experiencias. A continuación, os vamos a resumir cuatro jornadas tan intensas como inolvidables.

Día 1. Edimburgo – Lago Ness – Inverness

Salimos de la capital escocesa a primera hora de la mañana con Moisés al volante, un amable cordobés enamorado de esta tierra que no paró de responder a todas nuestras preguntas y contarnos un montón de historias y curiosidades. Primera parada de avituallamiento en Kilmahog antes de divisar la majestuosidad del Lago Ness y tratar de comprender la leyenda del monstruo, una posibilidad científica según el convincente argumento del mencionado y bien documentado conductor. Llegada a Inverness, capital de las Highlands, para alojarnos en St Ann’s House, un Bed & Breakfast de primer nivel.

Lago Ness
Entre el barco y el castillo se puede observar al monstruo
St. Ann’s House
St. Ann’s House, nuestro alojamiento en Inverness
Inverness, capital de las Highlands
La capital de las Highlands y desembocadura del Ness

Día 2. Excursión a Wester Ross

La segunda sorpresa de nuestra escapada nos la dió JR García, otro español que ha sabido captar el espíritu de Escocia para trasladarlo con toda su pureza a viajeros que confían en él. Nosotros lo hicimos y quedamos encantados. Montados en su espacioso monovolumen vimos salmones en las Cascadas de Rogie, ubicadas en plena Reserva de la Biosfera. También, playas, lagos, bases militares, los Jardines de Inverewe, el pueblo marinero de Shieldaig, saltos de agua en Measach o balnearios victorianos como el de Strathpeffer, con sus inquietantes esculturas, magistralmente talladas en troncos de árboles abandonados.

Salmones en las Highlands
Salmones que remontan ríos
Highlands
Abajo vimos focas, arriba aviones de combate
 Jardines de Inverewe, Highlands
Los Jardines de Inverewe, imprescindibles

Día 3. Paseo por Inverness

Después de otro exquisito desayuno en St Ann’s House, quedamos con Ángela para que nos enseñara lo mejor que ver en Inverness. La Catedral de San Andrés, la belleza del río Ness con sus pequeñas islas, una acogedora librería, el cementerio, un mercado cubierto y el museo de esta milenaria localidad. Por nuestra cuenta tuvimos tiempo de coger un tren y acercarnos a Forres para visitar allí la destilería Benromach, degustación de whisky incluida. De vuelta a la urbe, nos quedamos con ganas de probar el té de las cinco en The Royal Highland Hotel.

Inverness
Tumbas de varios siglos a la espera de la eternidad
Leakey's Bookshop
La librería Leakey’s, un templo de la lectura
Benromach
Primero, visita y, luego, cata de whisky

Día 4. Isla de Skye

Pocos saben que el trayecto por carretera entre Inverness y Portree se puede hacer por el paso de Glenelg en el último ferri de giro manual que funciona en Escocia, conocido popularmente como Glenachulish. Dejando atrás una naturaleza exhuberante y unas huellas geológicas únicas en el planeta, llegamos a Portree, centro neurálgico de la isla y antiguo puerto de pescadores. Para reponer fuerzas y, de paso, chuparnos los dedos, pedimos mejillones y cigalas en The Isles Inn, establecimiento emblemático. El camino de vuelta nos llevó hasta el Castillo de Eilean Donan, el más cinematográfico del Reino Unido.

Skye
Un ferry giratorio para llegar a Skye
Portree, amor a primera vista
Cigalas, en Portree
Eilean Donan
Eilean Donan, un castillo de leyenda

¿Dónde comer en Inverness?

Pasamos cuatro noches en Inverness y, aunque hicimos casi todas las comidas fuera coincidiendo con las excursiones, sí pudimos cenar tranquilamente en la ciudad y almorzar el último día. La variedad de pubs y restaurantes es bastante amplia y para todos los gustos y bolsillos en esta zona de las Highlands.

The Mustard Seed

Ingredientes puramente escoceses en uno de los restaurantes más trendy de Inverness, con menú que varía semanalmente, así como una buena selección de vinos y whiskies. Precio medio por persona: 40 euros. Nuestro preferido y al que volveríamos en cualquier momento.

Merluza con noodles en salsa agridulce, en ‘The Mustard Seed’
Venado con puré de patatas, en ‘The Mustard Seed’

Black Isle

Cerveza orgánica y pizzas elaboradas con productos ecológicos y cocidas al horno de leña no puede sonar mejor. El precio, apto para todos los bolsillos. Y en la azotea, una pequeña terraza para saborear tu cena, un must, sin duda.

Pizzas orgánicas, en ‘The Black Isle’
Cerveza orgánica en ‘Black Isle’

27 Number

Pub y restaurante con sándwiches, hamburguesas, ensaladas, patatas asadas y algunos platos fuera de carta. Precio medio: 20 euros por persona.

Inverness
Los mejillones son un clásico aquí

Auctioneers

Un local indicado para ver partidos de fútbol y otros deportes en pleno centro de Inverness. Lo encontramos la primera noche, cansados para buscar algo más interesante. Tienen de todo lo que uno pueda imaginar, lo que no suele ser bueno: hamburguesas, sándwiches, pasta, platos orientales y mexicanos, filetes, fish and chips… Precio medio: 15 euros por persona. Nosotros cogimos el menú de dos ‘rump steaks’ con una botella de vino por 22 libras (unos 25 euros).

Inverness
Más que aceptable

Hoteles en Inverness

En plena temporada de verano es complicado encontrar alojamiento en esta zona de Escocia. Hay pocos hoteles y la mayoría de habitaciones alcanza cifras astronómicas, así que decidimos que ya era hora de probar un B&B, Bed and Breakfast, tan extendidos en esta parte de Europa.

St. Ann’s House

Tras mucho buscar alojamiento en las Highlands, nos decantamos por St. Ann’s House, que con mucho mimo regentan Bob y su mujer, Mary Ann. Nuestra impoluta habitación disponía de una confortable cama de matrimonio, escritorio, baño completo con plato de ducha, hervidor de agua con té y café soluble, agua y galletas de cortesía.

Otros pequeños detalles, como wifi y aparcamiento gratuitos. Brandy y Oporto en el salón común o unos exquisitos amenities que ya quisieran muchos hoteles dicen mucho de una pareja que se desvive por sus huéspedes. El precio por noche en agosto es de unos 110 euros.

Camas para soñar despierto

Pero si hay algo que enamora en St. Ann’s House son sus desayunos caseros recién preparados y servidos en una pequeña sala con vistas al jardín. Cada noche encontrarás en tu habitación un pequeño formulario para dejar en ‘recepción’ con tu elección para la mañana siguiente. Desayuno inglés completo, huevos (revueltos, fritos o pasados por agua), tortilla al gusto o el típico haggis. Además, hay un pequeño bufet con bollería, quesos, fiambres y embutidos, tartas, fruta fresca, zumos, mermeladas… Mirad las fotos y juzgad vosotros mismos.

Energía para comenzar la jornada
Tortilla completa para empezar el día
Haggis, la delicia escocesa por excelencia

Cuatro excursiones desde Edimburgo sin coche

No tenemos carnet de conducir ni, por supuesto, coche. Nos gusta pasear por las ciudades sin renunciar a escapadas casi obligadas. Por ello, encontramos en la céntrica estación de Waverley la oportunidad perfecta para organizar cuatro excursiones desde Edimburgo que bien merecen la pena.

La capital de Escocia es punto de llegada y salida para un montón de trenes cuyos trayectos, a precios más o menos razonables, harán las delicias de gente sin prisas más preocupada por el paisaje que por el volante.

Excursiones desde Edimburgo
Mejor en tren, al menos para nosotros

1. Glasgow

La primera de estas excursiones desde Edimburgo cuesta alrededor de 20 libras (ida y vuelta) y una hora de viaje. Con parada en la victoriana Central Station, podréis conocer esta urbe, epicentro de aquella Revolución Industrial que cambió el mundo por completo. Nosotros subimos al faro de Mackintosh y visitamos la curiosa galería de arte que hay en Kelvingrove. También, paseamos hasta Riverside para apreciar la gran obra de Zaha Hadid. Y pedimos, antes de volver a la estación, un par de pintas en el mítico King Tut’s Wah Wah Hut.

Excursiones desde Edimburgo
Un buen punto de partida
Faro de Mackintosh
Vistas panorámicas desde el faro de Mackintosh
Museo del transporte diseñado por Zaha Hadid
Museo del transporte diseñado por Zaha Hadid
San Elvis Presley en Kelvingrove
San Elvis Presley en Kelvingrove
Excursiones desde Edimburgo
Cantera de estrellas y excéntricos millonarios

2. Saint Andrews

Esta pequeña ciudad de la costa este de Escocia es perfecta si planeas excursiones desde Edimburgo. Hora y media por trayecto a menos de 40 libras (ida y vuelta) en una conexión de tren con bus urbano. Tres opciones: recorrido histórico alrededor de la catedral, visita a la Universidad más antigua del país o parada en la cuna del golf. Nosotros elegimos la tercera después de tomar una India Pale Ale con vistas al Royal and Ancient Golf Club, patear el mítico Old Course, degustar salmón escocés en Jigger Inn y fotografiar la playa de «Carros de Fuego».

Excursiones desde Edimburgo
Terraza del museo dedicado al golf
Excursiones desde Edimburgo
Un templo para los entendidos
Salmón escocés, en ‘Jigger Inn’ (St Andrews)
Excursiones desde Edimburgo
Al salir saluda a Seve, un dios por aquí
St Andrews
Pincha en la imagen para ver a Mr Bean corriendo por playa

3. Dunbar

Un corto trayecto en tren a menos de 10 libras es suficiente para llegar a esta localidad marinera, escenario de una de las grandes batallas entre los ejércitos de Escocia e Inglaterra allá por 1296. La villa alberga tres puertos históricos: Victoria (a los pies de un castillo derruido), Cromwell (antigua sede ballenera) y Broadhaven (enlace entre los otros dos).

Excursiones desde Edimburgo
Antiguo puerto ballenero
¿Tú también quieres vivir en una de esas casas?
Excursiones desde Edimburgo
Reconfortantes paseos

Recomendamos pasear por los cercanos acantilados, comer pescado con vistas al mar en The Rocks, saborear un plato de quesos escoceses y despedirse con un whisky en la antigua taberna de pescadores. Una de esas excursiones desde Edimburgo para el recuerdo.

Pescados de la zona en ‘The Rocks’, con vino francés
Uvas y queso saben a beso escocés…

4. North Berwick

Destino costero imprescindible, a treinta minutos en tren desde la Estación de Waverley. Y otra de las mejores excursiones desde Edimburgo. Largas playas, centros de avistamiento de aves y, en nuestro caso, cita obligatoria para conocer un 6 de agosto los Highland Games. O la exaltación de la cultura escocesa a través de competiciones entre clanes, lanzamientos de tronco, coloridos bailes, tambores, gaitas y muchas faldas. Entradas asequibles a 8 libras para adultos y 20 para familias de cuatro miembros.

Excursiones desde Edimburgo
Una bahía para pasear
Excursiones desde Edimburgo
Más dura será la caída
Excursiones desde Edimburgo
Preparando el desfile
Excursiones desde Edimburgo
Desfilaaaaando

No dejes de probar una de las especialidades culinarias de la zona, la famosa langosta de North Berwick, aunque prepárate para una cena temprana, ya que la mayoría de cocinas cierran a las ocho de la tarde.

Langosta a la plancha, en North Berwick
Langosta a la plancha, en North Berwick

¿Te has gustado estas excursiones desde Edimburgo? ¿Nos recomiendas otras igual de sugerentes?

Cómo disfrutar del Military Tattoo en el Castillo de Edimburgo

Castillo de Edimburgo
Castillo de Edimburgo
La explanada del castillo preparada para el Military Tattoo

Vista al Castillo de Edimburgo

La visita al Castillo de Edimburgo en pleno mes de agosto requiere casi de una jornada completa si coincide con el Military Tatoo, uno de los eventos de referencia en todo el Reino Unido. Pero, vayamos por partes. La magnífica fortificación que vigila la capital de Escocia es la principal atracción turística del país y emblema nacional. Construido sobre una colina y rodeado de barrancos, el complejo es uno de mejor conservados de Europa. A pesar del sinfín de asedios, incendios y ataques que ha sufrido.

Castillo de Edimburgo
Una fortaleza inexpugnable

Este asentamiento militar guarda la historia de todo un país dentro de sus muros. No en vano, una sala acorazada alberga las Joyas de la Corona muy cerca de la Piedra del Destino, un conjunto de símbolos de suma importancia para entender la monarquía británica. Basta decir que si Carlos o su hijo Guillermo hubieran de ser coronados en Londres habría que transportar parte de este tesoro a orillas del Támesis. No fuera a ocurrir que alguna maldición recayera sobre la familia Windsor.

Castillo de Edimburgo
Los cañones siempre vigilantes

Entradas online para evitar largas colas

Por algo menos de 20 libras (mejor adquiriendo la entrada online que esperar una larga cola en taquillas) los visitantes pueden recorrer un buen número de estancias. También, observar la ciudad desde lo más alto o reflexionar en el memorial por los caídos. Y fotografiar un cementerio de perros o adentrarse en el museo dedicado a las grandes azañas de su ejército. Todos los días, excepto el domingo, cuando el reloj marca la una en punto, escucharéis un solemne cañonazo desde la batería del Castillo de Edimburgo preparada para tal efecto. No os asustéis.

Military Tattoo
Descansen armas y sonrían que es gratis

The Royal Edinburgh Military Tattoo

Si estáis en esta ciudad durante agosto y queréis completar vuestra visita al Castillo de Edimburgo con un experiencia única, os recomendamos buscar entrada (con bastante antelación) para The Royal Edinburgh Military Tattoo. Esta concentración de bandas militares convierte la explanada del castillo en un hervidero de tropas engalanadas al ritmo de tambores, trompetas y, por supuesto, gaitas. Veinticinco sesiones de tres horas cada una que arrancan con el ocaso del sol y concluyen con un cielo cubierto de fuegos artificiales.

Military Tattoo
Desfile final previo a la bajada por las calles de Edimburgo.

Su origen se remonta a un toque de queda surgido en el siglo XVIII para que los soldados dejaran de beber y volvieran a sus barracones (tap toe). El Military Tattoo se celebra de forma ininterrumpida desde 1950 hasta nuestros días. Y ha pasado de ser una cita destacada del calendario local a convertirse en un evento de talla mundial con audiencias multitudinarias. Para que os hagáis una idea, el impacto que tiene este evento sobre la economía de Escocia ronda los 80 millones de libras anuales.

Military Tattoo
Luz y sonido para viajar en el tiempo

Nosotros tuvimos la suerte de ser acreditados para disfrutar de un espectáculo compuesto por cinco bandas británicas. Además, 250 gaiteros, una sección de la caballería jordana, unidades del ejército nepalí, un equipo de motos acrobáticas o la «US Army Europe Band». Una sincronización perfecta que este año servía para homenajear a los héroes de la Batalla de Jutland, recordar el 90 cumpleaños de la reina Isabel y rendir tributo a David Bowie. Toda la información está en la web oficial. ¡Y no dejes de leer el completísimo artículo de Pat Cuní en su blog Mad About Travel!

Qué ver en Edimburgo: como recorrer la ciudad sin desfallecer en el intento

En el siguiente artículo os vamos a explicar qué ver en Edimburgo. O cómo recorrer la ciudad escocesa sin desfallecer en el intento. Sirva de introducción la conversación que escuché entre un padre y su vástago al exclamar el primero «esta es la ciudad más bonita que he visto nunca». Y preguntar el pequeño: «¿por qué, papá?». «Por todo hijo», respondió el hombre mirando hacia atrás desde el puente, camino de la estación de Waverley. «No me extraña», murmuré hacia mis adentros al recordar que la capital de Escocia está catalogada como Patrimonio Mundial por la Unesco.

¿Cómo llegar desde el aeropuerto al centro de Edimburgo?

Llegar desde el aeropuerto al punto exacto de la anterior anécdota es fácil si cogéis el Airlink 100 a la salida de la terminal. Cuesta menos de 10 euros por persona (tarifa ida y vuelta) para un trayecto que dura unos 30 minutos. A partir de ese momento, preparaos para patear entre novelescas callejuelas, empinadas escaleras y recuerdos de leyendas góticas. ¡Hay mucho que ver en Edimburgo!

Edimburgo
El padre y el hijo al fondo

¿Cómo moverse por Edimburgo?

Edimburgo es un ciudad pensada para el paseante, aunque con toda probabilidad lloverá  en algún momento del día. Tened en cuenta que una ‘barra libre’ de autobuses urbanos durante una jornada cuesta 4 libras. Así que con 3 viajes (a 1,60 cada uno) os saldrá más barato que pagar billetes sueltos. Los conductores no disponen de cambio, por lo que es aconsejable llevar siempre las monedas o billetes justos. Uber funciona igual de bien que en el resto de capitales europeas y es siempre una opción más económica que los taxis.

¿Dónde alojarse en Edimburgo?

Respecto al alojamiento, decidimos decantarnos por una casa de piedra de estilo victoriano en el área conocida por The Grange. Está situada a media milla del centro y perfectamente conectada con diferentes líneas de interurbanos. 

El mencionado distrito sirvió de inspiración a la escritora J.K. Rowling, autora de la serie «Harry Potter», y residente en la zona durante alguna temporada. A nosotros, ya de día, nos llamó la atención la intensa actividad que desprendía el club de cricket.

Edimburgo
Señal para llegar a casa en The Grange

La época estival atrae a miles de turistas hasta la principal urbe de Escocia. La primera quincena de agosto es el punto álgido del verano debido a la elevada concentración de festivales: teatro, música, cine, gastronomía… También hay actuaciones diarias y un sinfín de espectáculos. Os recomendamos, por tanto, buscar con antelación entre la larga lista de hoteles, hostales, apartamentos o residencias de estudiantes que existen.

Edimburgo
Al mogollón

¿Qué ver en Edimburgo?

Seguimos paseando para llevaros a nuestra primera parada de lugares que ver en Edimburgo. Nos vamos hasta Leith, la barriada portuaria y escenario vital de Trainspotting. La obra cumbre de Irvine Welsh fue símbolo literario para toda una generación de jóvenes allá por los años noventa. Entre viviendas de protección oficial, corrillos de yonquis y madres adolescentes llegaréis a unos antiguos muelles. Estos han sido transformados en edificios de lujo, restaurantes de moda y locales comerciales. El yate «Britannia» es su principal atracción.

Edimburgo
El ladrillo de Leith, una inspiración para el autor de Trainspotting
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Si el día acompaña y queréis hacer algo distinto antes de volver al centro os sugerimos que valoréis una rápida excursión a la cercana playa de Portobello. Con un paseo marítimo apto para una reconfortante caminata y varias terrazas muy saludables desde las que observar el mar con una pinta de cerveza fría. La zona merece una visita no solo por las vistas sino también por las historias que esconde. Fue primero cobijo de contrabandistas y luego ciudad de vacaciones con Sean Connery en el papel de socorrista antes de triunfar en el cine.

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Museos que ver en Edimburgo

El periodista Enric González describía hace poco la metrópoli que nos ocupa como «bella, clásica y enigmática, a la vez que fría y siniestra». Antes o después de pisar esas baldosas milenarias recomendamos adentrarse en alguno de los museos que ver en Edimburgo, la mayoría de los cuales permanecen abiertos hasta la media tarde.

Casi todos gratuitos: de los escritores (homenaje a Burns, Walter Scott y Stevenson), de la ciudad (muy completo), National Gallery (en la colina llamada The Mound), Scottish National Portrait Gallery (nuestro preferido) o el dedicado a la Cirugía (merece la pena pagar entrada por su originalidad, aunque no es apto para cualquier estómago).

Tendales en Dean Village
Tendales en Dean Village

Mencionaba al principio del artículo que esta capital fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. Entre otros motivos, por conservar barriadas como Dean Village, conjunto de antiguos molinos de agua que ver en Edimburgo, reconvertido en viviendas para trabajadores a finales del XIX. Debajo del puente principal, remontando el curso del río, veréis un sendero que llega hasta la Galería Nacional de Arte Moderno. Una vez allí podréis admirar obras de Matisse, Picasso, Bacon…, tomar un café o, simplemente, ir al baño.

El Fringe te atrapa
El Fringe te atrapa

Otro punto de especial interés que ver en Edimburgo es The Royal Mile, la arteria principal que ha visto pasar siglos de historia sobre sus adoquines. Hoy en día, en pleno agosto, es un hervidero de representaciones callejeras, bullicio, música, colores y fiesta, mucha fiesta. La capital de Escocia congrega a miles de visitantes durante el mes que dura el Fringe, «el festival de artes escénicas más importante del mundo», según los expertos. Coincide en tiempo y público con otros grandes eventos enfocados al cine, libros o música jazz.

El suelo de Grassmarket
El suelo de Grassmarket

Y antes de acceder al imponente castillo, hay que detenerse en Grassmarket pare entender la esencia de esta ciudad a través de una plaza que fue lugar de ejecuciones públicas, enclave de tabernas legendarias o frontera imaginaria entre nobleza y plebe.

Cerramos este quinteto urbano con dos pistas más que ver en Edimburgo para anotar en el cuaderno del viajero: la pateada hasta Calton Hill para conseguir esa estampa mítica o un paseo más relajado de Charlotte Square a Stockbridge.

Variedad de propuestas gastronómicas
Variedad de propuestas gastronómicas

Si no podéis esperar porque necesitáis saber más sobre qué ver en Edimburgo, bucead en el blog de Patricia Cuní, Mad About Travel. A nosotros nos sirvió de mucha inspiración.

Y si queréis preparar una ruta gastronómica por la ciudad, echad un vistazo a nuestro artículo Dónde comer en Edimburgo.