Un paseo por Chinatown (Londres)

El barrio chino o Chinatown es uno de los de mayor encanto de Londres. Repleto de tiendas y restaurantes, se trata de una zona más comercial que residencial, ya que el conjunto de personas que trabajan allí vive en otras áreas de la capital. Ubicado cerca de Leicester Square, en el Soho, su vía principal es Gerrard Street. Famoso en su día por albergar un considerable número de fumaderos de opio, hoy se trata de una visita obligada en la ciudad británica.

Adentrarse en Chinatown, como sucede en Nueva York o San Francisco, aunque aquí sea de tamaño más reducido, es como trasladarse de continente. Tiendas de ropa y productos típicos, supermercados e incluso bancos, muestran sus letreros en caracteres chinos, al igual que los nombres de las calles o las señales de tráfico.

Comer en Chinatown (Londres)

Si eres aficionado a la cocina asiática éste es el sitio perfecto para comprar setas, especias, verduras frescas, noodles, salsas, hierbas, tés, galletas de la fortuna, licores y todo tipo de utensilios para preparla, como cestos de bambú o hervidores de arroz.

Aprovecha la hora cercana a la comida o la cena para visitarlo y disfrutar en alguno de sus auténticos restaurantes. Por 12 libras/persona podrás disfrutar de un completo y suculento menú. Hay establecimientos que ofrecen el famoso All you can eat, pero siempre hemos desconfiado de su calidad y preferimos uno llamado Four Seasons, que según el Financial Times sirve el mejor pato laqueado del mundo (y que, todo sea dicho, no probamos).

Chinatown
Pan de gambas y cervezas Tsing Tao
Chinatown
Sopa de maíz dulce y pollo 
Chinatown
Cerdo agridulce, pollo frito con pimiento verde en salsa de judías negras, verduras y arroz frito con huevo

En pleno Chinatown se encuentra uno de los hoteles más lujosos de la ciudad, el W, con tarifas que oscilan entre 300 y 500 euros. Si tu presupuesto no es tan alto, te recomendamos un apartamento como el que alquilamos nosotros en el centro.

Chinatown

Cinco ciudades portuarias para viajar en fin de año

Despedir el año siempre es una buena excusa para conocer nuevas ciudades. En nuestro caso, es ya un clásico viajar en fin de año. Hacia un nuevo destino, con una botella de cava y la vista puesta en un puerto pesquero. Será que somos de secano y nos puede el espíritu marinero. Por este motivo, os vamos a sugerir 5 ciudades portuarias a donde viajar en fin de año:

1. Gijón

Cuenta la historia que en las últimas horas de 2009, mientras veíamos el barrio de Cimadevilla desde nuestra habitación, surgió la idea de iniciar esta saga de Nocheviejas viajeras. Nada mejor para viajar en fin de año que adentrarse en alguna de sus innumerables sidrerías. Y probar la famosa fabada y la no menos conocida sidra, asturianas ambas.

Viajar en fin de año: sidrería asturiana

2. Budapest

A finales de 2010, días antes de estrenar este blog, viajamos hasta esta parada obligatoria en el curso del Danubio. Desde el Bastión de los Pescadores podrás observar cómo la nieve cubre en esta época del año la capital húngara y cualquiera de sus 7 islas: Astillero, Margarita, Csepel, Palotai-Sziget, Népsziget, Haros-Sziget, y Sziget Molnár.

3. Londres

Es un hecho cuando menos curioso la posibilidad de llegar a suelo inglés desde algún puerto del Cantábrico, en uno de los numerosos ferries que unen la Península Ibérica con la Pérfida Albión. Una vez desembarcados en territorio inglés es relativamente fácil dirigirse hacia el corazón del Tamesis para tomar las doce uvas, como nosotros en 2011, en pleno Piccadilly Circus para ser más exactos.

4. Belfast

Después de vivir varias décadas un conflicto de identidad teñido de sangre, la capital de Irlanda del Norte resurge de sus ceniza. Y lo hace para ofrecer al viajero una postal navideña impensable en otra época. Lo pudimos comprobar despidiéndonos del 2012. Y descubriendo, por ejemplo, el mejor fish and chips de esta ciudad. Cuyo puerto albergó la construcción del malogrado Titanic, entre otros honores. Un destino para viajar en fin de año bastante poco conocido.

Viajar en fin de año: Belfast

5. Hamburgo

Cierra esta lista la segunda ciudad más poblada de Alemania. Bañada por el Mar del Norte y con uno de los pocos lagos interiores que existen dentro de un centro urbano. Este destino fue el elegido para viajar en fin de año en 2013. Y lo hicimos navegando por sus canales. Y, también, paseando a orillas del Elba. O comprobando la calidad del pescado que se vende en el mercado de Altona.

¿Os gusta viajar en fin de año? Estamos deseando que nos recomendéis otras ciudades donde pasar la Nochevieja.

Un paseo por Portobello Road Market, cita obligada en Londres

Portobello Road Market

Principalmente conocido por sus antigüedades y objetos de segunda mano, Portobello Road Market ocupa cerca de dos kilómetros. Está localizado en el distrito de Notting Hill, dentro de uno de los barrios más pudientes de la capital inglesa. Y ha sido retratado en multitud de películas, siendo hogar de famosetes varios.

Portobello Road Market, para encontrar casi de todo

Ropa vintage, zapatos, vinilos, libros, tebeos, joyas, muebles, cerámica… Es posible encontrar de todo cada sábado en el mercado de Portobello Road Market. Algunos puestos tienen verdaderas preciosidades, como viejas cámaras de fotos, maletas o máquinas de coser que dan ganas de llevarse para decorar la casa. Los precios, eso sí, no son nada baratos, rondando los 100 euros todo aquello que llamó nuestra atención.

Portobello Road Market
Cámaras antiguas
Maletas de coleccionista
Máquinas de cose en Portobello Road Market

Si eres de los que la ropa te produce absoluta indiferencia, como a nosotros, habrá muchos tenderetes por los que pases de largo. Son los de la parte llamada Portobello Green Market (abierto viernes, sábados y domingos de 7 de la mañana a 6 de la tarde).

Portobello Green Market

Sí nos llamó la atención la oferta gastronómica, donde puedes encontrar frutas, verduras, carne, pescado, panes, pasteles… E, incluso, demostraciones de cocina en vivo y multitud de productos gourmet. Lo ideal es comprar comida para llevar y degustarla mientras sigues paseando.

España está muy presente en Portobello Road Market, con varias tiendas y restaurantes. Como el negocio familiar de Churros García, finalistas en los Street Food Awards en 2010, o R. García&Sons. En esta última, damos fe que es posible encontrar todo producto nacional que se precie. Desde chistorra a sangría Don Simón, pasando por agua de colonia Álvarez Gómez.

Si hay algo que despierte la curiosidad de los londinenses y turistas son las paellas, que se preparan a pie de calle y huelen de maravilla. Pero existe la posibilidad de probar comida de muchos otros lugares: pizas y focaccias, chicken massala, woks, kebabs… No es una propuesta tan amplia como la de Candem Market, pero no está nada mal. Aunque nuestro favorito sigue siendo Borough Market.

Portobello Road Market abre todos los días de la semana hasta las siete de la tarde durante las fechas navideñas -más tarde de lo habitual-. Hora perfecta para relajarse en alguno de los pubs de la zona. Una de las mejores opciones para llegar es el metro, parada Notting Hill Gate. En autobús las líneas son 7,12, 23, 27, 28, 31, 70, 94 y 328.

Estampa muy original

Un paseo por Candem Town, el mercadillo más canalla de Londres

Más de diez millones de visitantes al año convierten a Candem Town en uno de los lugares más concurridos que ver en Londres. ¿Y qué ofrece para ser tan interesante? Una mezcla de ambiente punk, hippy, gótico y retro. Y el contraste de parejas que pasean con sus hijos, turistas ávidos de la foto más original o fans en busca de la casa donde fue encontrada muerta la reina del barrio y del soul, Amy Winehouse. Candem Town se divide en seis mercadillos: Stables, Lock, Canal, Buck Street, Main Street e Inverness Street.

Detalle de una de las calles de Candem Town
The Candem Market

Paraíso para amantes de la música, ropa y joyas de segunda mano, Candem Town ofrece discos de ediciones limitadas, camisetas con divertidos eslóganes, pósters, viejas fotos, artículos de broma, libros, souvenirs, antigüedades, accesorios… También brinda la posibilidad de realizar actividades más glamourosas, veáse una ictioterapia (o pedicura con peces). O más liberales, como un tatuaje o la adquisición de bolsas con diferentes tipos de plantas (o drogas casi legales).

Puesto de discos
Colecciones para todos los gustos
Camisetas
¿Te atreves?

Pero si algo nos llamó la atención de Candem Town fue el espectacular despliegue gastronómico que se extiende por sus calles. Decenas de puestos de comida de todas las nacionalidades imaginables. China, japonesa, tailandesa, mexicana, vietnamita, italiana, turca, india, marroquí, pakistaní… Pasando por el típico fish and chips, zumos, pasteles, golosinas, pizzas, hamburguesas, paellas, ¡y hasta churros! ¿Lo más original y solicitado? Comprar tu preferida y disfrutarla sentado en uno de los asientos de Lambrettas a modo de silla que decoran la zona.

Asientos muy originales para comer
Puesto de hamburguesas
Comida turca

Qué no deber perderte en Candem Town

The Good Mixer, bar en Inverness Street. Lugar habitual de Graham Coxon, de Blur; Noel y Liam Gallagher, de Oasis; Pete Doherty, de Babyshambles, o la fallecida Amy Winehouse.

The Dublin Castle, pub irlandés donde han actuado grandes como BlurTravis, o Madness.

Cyberdog, tienda de estética cyberpunk con dos plantas dedicadas a ropa y complementos psicodélicos. Música atronadora, DJ’s en directo y gogós calentando al personal.

Amy Winehouse

La mayoría de tiendas de Candem Town abre todos los días de la semana de 10 de la mañana a 6 de la tarde. La forma más sencilla para llegar es en metro: paradas Camden Town Chalk Farm. Como a nosotros nos gusta más contemplar la ciudad, lo hicimos en autobús. Las líneas 24, 27, 29, 31, 134, 135, 168, 214, 253, 274 y C2 os acercarán hasta este original mercado, uno de nuestros favoritos junto a Borough Market.

Estación de metro de Candem

Un paseo por el Museo Británico de Londres

El Museo Británico de Londres es el mayor de Gran Bretaña y uno de los más antiguos del mundo. Fundado en 1753, fue abierto al público seis años después. Actualmente, reúne más de siete millones de piezas divididas en cuatro plantas dedicadas a Europa, Asia, África, América y Oriente Medio. Aunque algunas reposan en los sótanos por falta de espacio.

Museo Británico de Londres

La Piedra Rosetta, estrella del Museo Británico de Londres

La más fotografiada de todas es la Piedra Rosetta, que permitió descifrar los jeroglíficos egipcios. Transcribe un texto del año 196 antes de Cristo con un decreto del rey Ptolomeo V que aparece en tres escrituras diferentes, jeroglífico, demótico y griego.

Fue descubierta en el Delta del Nilo, en 1799, por las tropas del emperador francés Napoleón Bonaparte en un pueblo llamado Rosetta. Luego cayó en poder de los ingleses y se exhibe en Londres desde 1802, siendo la pieza más visitada y admirada. Sólo ha abandonado una vez el Reino Unido para ser expuesta en el Louvre.

Las antigüedades egipcias también son parte importante del museo. De hecho, es la mayor colección del mundo fuera de Egipto, con momias muy bien conservadas, sarcófagos, papiros y hasta murales de una antigua tumba de Teba.

Otra de las estrellas son los mármoles del Partenón de Atenas, dispuestos en una gran sala que imita las dimensiones y disposición del templo griego. Construido hace más de 2.500 años como un templo dedicado a la diosa Atenea, fue una iglesia, después mezquita y, finalmente ruinas arqueológicas. Es, junto a la Piedra Rosetta, la obra que más controversia produce en el mundo del arte dada su historia.

A principios de 1800, Lord Elgin, embajador británico ante el Imperio otomano, bajo cuyo dominio se encontraba Atenas, obtuvo permiso de las autoridades para remover casi la mitad de las esculturas que quedaban en las ruinas del Partenón. Y transportarlas a Londres para, posteriormente, venderlas al gobierno británico en 1816. Los reclamos de las mismas comenzaron al año siguiente y siguen hasta la fecha.

Pero el viaje en el tiempo que ofrece el Museo Británico de Londres va más allá de Egipto y Grecia. Y pueden recorrerse prácticamente todos los rincones del planeta, desde Rapa Nui a Japón, atravesando China o Irak, para terminar en la Isla de Lewis. Se necesitarían varios días para poder descubrir a fondo sus galerías, ya que en unas horas tan solo recalamos en las obras más conocidas.

Ubicado en la Russell Street, la entrada es gratuita en horario de 10 a 17:00 todos los días de la semana. Desde 2020, debido a la COVID-19, es imprescindible reservar entrada en el Museo Británico de Londres a través de su web.

Se puede llegar a pie desde las estaciones de metro de Tottenham Court Road y Russell Square. También con las líneas de autobús New Oxford Street, Tottenham Court Road y Gower Street.

¿Un consejo? Intenta ir a primera hora de la mañana para aprovechar al máximo la visita, y desayuna antes un típico English breakfast en alguno de los pubs de alrededor. No te arrepentirás.

Cómo ir de Gatwick a Londres en transporte público

El Aeropuerto de Gatwick es el segundo más grande de Londres. Y el segundo de mayor tránsito del Reino Unido tras Heathrow. Está ubicado en Crawley, West Sussex, a 46 km en dirección sur. Hoy te contamos cómo ir de Gatwick a Londres en transporte público.

Cómo ir de Gatwick a Londres en tren

First Capital Connect (cancelado)

En nuestra última visita a Londres utilizamos el First Capital Connect, pero cesó sus operaciones en 2014.

Thameslink Gatwick

Thameslink es una de nuestras recomendaciones para ir desde Gatwick a Londres en transporte público. Realiza paradas en East Croydon, London Bridge, London Blackfriars, City Thameslink y Farringdon. Una de las mayores ventajas de Thameslink es su precio, más barato que Gatwick Express y Southern Railway.

El trayecto desde Gatwick hasta St. Pancras International dura 45 o 55 minutos, dependiendo de las paradas. Sale cada 15 o 30 minutos, dependiendo de la franja horaria, hacia ambas direcciones. Puedes comprar los billetes en el aeropuerto o en su web. Si lo haces online, ahorrarás tiempo y dinero. La opción ‘anytime return’ es válida por un mes.

Gatwick Express

Si prefieres utilizar el Gatwick Express, has de saber que tarda 30 minutos en llegar hasta la estación de Victoria. Tiene una frecuencia de 15 minutos entre servicios, desde las 5 de la mañana hasta medianoche. El precio del billete es de unos 40 euros ida y vuelta, válido durante un mes. Los menores de 15 años tienen un descuento del 50%. Recuerda que reservando online resulta más barato.

Southern

Otra de las opciones para ir de Gatwick a Londres en tren la ofrece la compañía Southern. El viaje, por ejemplo, a Charing Cross, dura unos 50 minutos. Y a London Victoria, media hora. El precio, desde 17 libras por trayecto.

Cómo ir de Gatwick a Londres en autobús

easyBus, los minibuses de easyJet

Otra de las opciones más baratas de ir de Gatwick a Londres son los minibuses de Easyjet, denominados easyBus.

Salen desde las terminales Norte y Sur, y realizan paradas en Waterloo, Victoria or Earl’s Court. Dependiendo de la antelación con la que compres los billetes a través de su web, el trayecto puede costar desde 4 libras ida y vuelta. El viaje es un poco largo, unos 80-90 minutos, pero por ese precio desde luego que merece la pena. Los easyBus salen cada 15 minutos en las horas punta y funcionan de 04:00 a 01:00. Para usarlos no es necesario haber volado con la compañía easyJet.

ir de gatwick a londres: easybus

National Express

El mayor proveedor de autocares del Reino Unido une Gatwick con 70 destinos desde ambas terminales, incluida la estación London Victoria. Los billetes se pueden reservar en línea o en los mostradores de National Express en el propio aeropuerto.

Metrobus

Más de 30 autobuses locales unen Gatwick con Londres cada sesenta minutos. Y algunos de ellos funcionan las 24 horas. Puedes consultar las diferentes líneas aquí.

ir de gatwick a londres: metrobus

Cómo ir de Gatwick a Londres en taxi

Sin duda, el modo más caro para ir de Gatwick a Londres. El recorrido en taxi dura más de una hora y el precio supera con facilidad las 100£. Se recomienda reservarlo con antelación en la propia web del aeropuerto.

Viviendo como auténticos londinenses

Bloomsbury Street (Londres)
Bloomsbury Street (Londres)

Tras la gratísima experiencia que tuvimos alojándonos en un apartamento en Nueva York, decidimos repetir en Londres. El precio de los hoteles céntricos de cuatro estrellas rondaba los 150 euros y la mayoría de ellos estaban necesitados de reforma. Así que nos pusimos manos a la obra para encontrar uno bueno, bien situado y que no se nos fuera mucho de precio para las seis noches que íbamos a pasar en la ciudad del Támesis.

Situado en la calle de Bloomsbury, a dos manzanas de la parada de metro de Tottenham Court Road, se encuentra a un tiro de piedra del Museo Británico, Oxford Steet, el Soho y Covent Garden.

El apartamento cuenta con dormitorio -con cama king size, cocina -con horno, lavadora y microondas-. Salón -con sofá, mesa y sillas- y cuarto de baño con bañera, todos ellos independientes.

Apartamento en Londres
Apartamento en Londres
Apartamento en Londres

Dispone además de conexión wifi, radio CD, DVD y televisión por cable con más de 100 canales. Además, el edificio cuenta con excelentes medidas de seguridad.

Está perfectamente comunicado por transporte público, ya que autobuses que se dirigen a las zonas más típicas de Londres, como Candem Town o Portobello pasan muy cerca de la calle Bloomsbury.

Una vez más, os recomendamos este tipo de alojamiento para ciudades tan caras como ésta. La noche de este apartamento en Londres nos salió a unos 135 euros.

‘Dinner by Heston Blumenthal’, almorzar con vistas a Hyde Park en Londres

El Hotel Mandarin Oriental se encuentra frente la estación de metro de Knightsbridge. Una zona tan rica en Londres que si cierras los ojos y respiras profundamente, se puede oler el dinero. Allí se encuentra el ático más caro del mundo, adquirido el año pasado por un ucraniano que pagó la ‘módica’ cantidad de 160 millones de euros. Dentro de este lujosísimo establecimiento se ubica Dinner by Heston Blumenthal, restaurante del laureado cocinero británico Heston Blumenthal. Es dueño del tres estrellas Michelin The Fat Duck, y conocido como el creador de la ‘gastronomía molecular’.

El comedor es grande y espacioso. Parte de la bodega se exhibe tras una vidriera. Al igual que la cocina, en la que trabajan más de 40 personas. De modo que se pueden ver las últimas fases de preparación antes de que los platos lleguen al comensal.

El menú está inspirado en la historia de la gastronomía inglesa. De ahí que al lado de cada plato aparezca la fecha en la que se creó. Consta de ocho entrantes, diez principales y siete postres. Y abarca una amplia gama de sabores y gustos.

Para ir abriendo boca, pan (al parecer, el mismo que sirven en The Fat Duck) y mantequilla orgánica.

Pan y mantequilla orgánica

Buttered crab loaf -pastel de cangrejo- fue mi elección para comenzar. Se trata de una receta del libro “A Collection of Above Three Hundred Receipts in Cookery, Physick and Surgery. For the use of all good wives, tender mothers and careful nurses”, de Mary Kettilby, publicado en 1714. Fresco y con reminiscencias de pepino y limón, uno de los ingredientes principales en la cocina de Kettilby. Suave como un beso.

Dinner by Heston Blumenthal

Meat fruit, plato estrella de Dinner by Heston Blumenthal

Meat fruit es el plato más emblemático de Dinner by Heston Blumenthal. Y con razón. En el siglo XVI era popular que la carne se ‘disfrazara’ como fruta y, por lo tanto, aquí el hígado de pollo está camuflado en gelatina de mandarina. Se agrega un tallo de verdad y tenemos una pieza de fruta en un tablero de madera con dos trozos de pan tostado. La ‘piel’ exterior tiene una calidad sedosa y un fuerte aroma a mandarina. En el interior se encuentra el más suave paté que hemos probado jamás. La ‘cáscara’ de mandarina aporta una dulzura maravillosa a un plato definitivamente inolvidable al que daba pena hincarle el cuchillo. Ingenioso y bello.

Meat fruit

The Black Foot pork chop, de 1820, es un grueso pedazo de cerdo pata negra español con salsa Rober (una especie de  mostaza marrón), asado en horno de leña. Lo acompañé de una guarnición de col negra ‘amantequillada’. Tierno y suculento a más no poder, se sirve con unas pequeñas cortezas y tiene un increíble sabor a humo. A pesar de pedirlo muy pasado podéis ver los jugos de la carne. Ideal. Está basado en la etapa en la que Marie Antoine Carême -reconocido cocinero, gastrónomo y arquitecto francés- residió en Inglaterra. Se hizo famoso por haber estudiado las salsas en la cocina gala.

The Black Foot pork chop

Cod in cider fue la elección de Jota. Un bacalao a la sidra inspirado en una receta de 1940 de Ambrose Heath, periodista londinense y escritor de más de cien libros de gastronomía. Cocinado a la perfección y servido con acelgas, mejillones y ajos fritos en una salsa delicada y aromática. Una guarnición de zanahorias fue el complemento perfecto.

Cod in cider

Tipsy cake o pastel borracho

Junto con el Meat Fruit, el Tipsy Cake (pastel borracho) es el plato más popular en Dinner by Heston Blumenthal. Un tradicional bollo de leche empapado en brandy, que se sirve con piña asada a fuego abierto (como podéis comprobar en la foto de abajo). La fruta se carameliza por fuera, pero retiene la humedad en su interior. Se presenta en una pequeña cazuela de hierro y resulta esponjoso, dulce, mágico… Difícil describir todos los sabores que paladeamos. Data de 1810.

Dinner by Heston Blumenthal

Este pequeño bocado de chocolate fue cortesía de la casa. Éramos reacios a comerlo para que no nos quitara el regusto del Tipsy Cake.

Dinner by Heston Blumenthal

Decidirse por un vino en Dinner by Heston Blumenthal no es tarea sencilla. Más si tenemos en cuenta las cientos de referencias de su carta y la enorme variedad de precios, desde 40 a 14.000 libras. Elegimos un blanco francés que no nos obligara a fregar los platos antes de marcharnos.

Blanco francés

Nos sentamos en una sencilla, pero coqueta mesa con grandes ventanas, desde donde se contempla una hermosa vista de Hyde Park. El menú, por el que pagamos unos 180 euros (en 2012), resultó una experiencia maravillosa e irrepetible por la compañía, vistas, emplazamiento, amabilísimo trato del personal, fecha (Año Nuevo)… Y que fuese en una ciudad tan idílica para nosotros como Londres.

Dinner by Heston Blumenthal

Ah, y si os animáis a preparar en casa el Meatfruit, aquí os dejamos el enlace de un comensal que se atrevió y lo consiguió. No os olvidéis invitarnos a probarlo.

Un paseo por Borough Market, mercado gastronómico en Londres

Si eres uno de esos especímenes raros a los que les resulta más fascinante un paseo entre productos frescos que una agotadora jornada de compras por Oxford Street, Borough Market es, sin duda, tu sitio en Londres.

Está ubicado en Southwark Street, a un tiro de piedra del London Bridge. Es uno de los mercados más grandes de la ciudad y data de mediados del siglo XVIII. Frutas, verduras, carnes y pescados se dan la mano con panes, quesos, embutidos, vinos y toda clase de productos gourmet. Además de una excelente selección de comidas preparadas y zumos recién exprimidos.

Borough Market
Embutidos en Borough Market
Quesos en Borough Market

Colores, olores y sabores, que te harán salivar lo que no está escrito, se mezclan en un espacio para amantes de la gastronomía. Y de un Londres menos turístico del que aparece en las guías.

Sopas, arroces, ensaladas, aceitunas y encurtidos, pizzas, hamburguesas… La variedad de platos para degustar en sus instalaciones es inmensa y de diferentes lugares del mundo.

Si prefieres comer sentado, puedes probar el restaurante ‘oficial’ del mercado, Fish, que ofrece almuerzos y cenas.

Curri caribeño

España tiene una lugar destacado en el mercado gracias a Brindisa, el mayor distribuidor de productos de la península en Reino Unido. En su tienda se puede comprar desde jamón de Pata Negra a una paella -que no paellera-. Pasando por aceites de oliva, pimentón de la Vera, anchoas o arroz de Calasparra. Una de las comidas que más éxito tiene entre los visitantes es el Brindisa chorizo sandwich, un extraño bocadillo de chorizo frito, pimientos del piquillo y rúcula. Sí, como lo lees…

Cortadores de jamón
Pimentón de la Vera

Degustación de vinos en Borough Market

Nosotros aprovechamos para hacer una pequeña degustación de vinos ingleses en una pequeña tienda frente a la entrada principal, Wine Pantry. Refugiados de la lluvia bajo su toldo pudimos probar seis distintos con su respectiva explicación. Muy recomendable para conocer un poco más de estos desconocidos vinos. Acompáñalo de unas aceitunas y unos tomates secos recién comprados y te sentirás en el mismo paraíso.

Wine Pantry
Degustación de vinos en Borough Market

Borough Market abre de lunes a jueves de 10 a 17 horas, viernes de 10 a 18 y sábados de 8 a 17. Los domingos está cerrado.