Un paseo entre viñedos por Sonoma y Napa Valley

Una de las visitas que os proponemos si estáis por las cercanías de San Francisco, Sacramento o Yosemite son los famosos viñedos de Napa Valley y Sonoma. Si, además, lo hacéis en la furgoneta con guía que proporciona el equipo de Green Dream Tours, la experiencia será inolvidable. Por dos cuestiones fundamentales: conocen el terreno y se encargan de conducir. Con esta recomendación, queremos evitar que os pongáis al volante si lo que realmente os apetece es catar vino californiano.

Excursión a Napa Valley
Un trayecto seguro y confortable

El Condado de Sonoma está a menos de una hora del imponente Golden Gate. Y alberga más de 400 bodegas entre bosques de robles, apartados ríos y cuidadas granjas que trasladan al viajero a escenas sacadas de aquellas películas del Lejano Oeste. Casi pegando se encuentra Napa Valley, otra comarca con unas condiciones climatológicas únicas que influyen en la producción de las mejores añadas de Estados Unidos. Y también en la llegada anual de casi 5 millones de turistas.

Uvas en Napa Valley
Uvas de renombre internacional

Esta cultura vinícola se remonta a la época de los primeros colonos españoles. Aunque el actual esplendor tuvo como enemigos a la Ley Seca que prohibía el consumo de alcohol y a la filoxera. También, una larva que diezmó la práctica totalidad de estas tierras en los años ochenta. Hoy en día entre sus uvas destacan variedades de gewurztraminer, chardonnay, sauvignon, merlot, pinot y zinfadel. Siendo esta última la más autóctona de las cepas californianas.

Napa Valley
Todo un territorio en una simple copa de vino

En Sonoma, Napa Valley y Carneros no solo se concentra la historia de un territorio único. También una filosofía basada en el compromiso por mantener el suelo fértil a través de una agricultura sostenible. Métodos naturales en lugar de nocivos insecticidas. Combinación de importantes avances tecnológicos con el ritmo de la naturaleza. Riegos optimizados. Poda en caña. Y recogida en pequeños lotes con el objetivo de aunar vista, olfato y paladar hacia sensaciones memorables a través de una simple copa de vino.

Napa Valley
Vides de chardonnay

Larson Family Winery

Nuestra primera parada fue en Larson Family Winery. Esta bodega, en 1823, era un bullicioso embarcadero, importante centro de rodeo en 1929 y el lugar donde el abuelo Bob plantó las primeras vides de chardonnay allá por 1977. En la actualidad, la quinta generación de esta saga produce unos fantásticos vinos en una extensión de 400 hectáreas. Competitivos blancos, apreciados tintos, sorprendentes espumosos y curiosos rosados. Si te apetece, puedes incluso llevar tu propio pícnic.

Napa Valley
Para quedarse a vivir

Nicholson Ranch

Continuamos viaje hasta Nicholson Ranch, cuyos suelos albergan cuatro de las mejores uvas de California: chardonnay, pinot noir, merlot y syrah. El complejo se compone de varios espacios donde destaca su impresionante terraza. También, un patio de reminiscencias hispanas y un pintoresco estanque. Su bodega de flujo gravitacional es una referencia tecnológica que les ha permitido ganar importantes premios en los últimos años.

Nicholson Ranch, en Napa Valley
Tintos exquisitos en Nicholson Ranch

Jamieson Ranch Vineyards

Cerramos esta maravillosa ruta por Napa Valley y Sonoma en Jamieson Ranch Vineyards. El lugar ideal para producir el prestigioso «Double Lariat Cabernet», extraído en sus 300 acres de laderas limítrofes con Napa Valley y la bahía de San Pablo. Las instalaciones son propiedad de Ken Laird, el mayor terrateniente de viñedos en todo el condado. La visita con degustación incluye también un recorrido por la zona de fermentación, sala de barricas y el hangar de embotellado.

Comida en Napa Valley
Carne y buen vino para almorzar

Merece la pena destacar que entre la segunda y tercera bodega hicimos una parada técnica para comer en Five Dot Tranch, un establecimiento ubicado en Oxbow Market y especializado en suculentas carnes. Como curiosidad, cabe reseñar que el cliente elige el producto desde la propia carnicería pegada a la barra que gestiona la familia Swickard desde 1858. La marca es una de las más importantes de la zona en la crianza de ganado angus, ya que aplican un programa personalizado de alimentación para cada res.

Qué comer en Hawái: 14 imprescindibles

Tan lejana como fascinante, Hawái llama la atención de cualquier amante de los viajes. Una de las preguntas que seguro te planteas antes de comprar tus billetes de avión es ¿qué comer en Hawái? Nosotros tuvimos la suerte de disfrutarla durante 10 días y esto es lo que te recomendamos que pruebes sin falta.

1. Poke hawaiano

Hace apenas un año era un perfecto desconocido y hoy, si no has probado el poke hawaiano, no tienes conversación entre los ‘foodies’ de moda. Esta ensalada de pescado crudo es una opción sana, ligera y colorida para comer en Hawái por poco dinero. Ya sea en restaurantes, food trucks o supermercados (en forma de poke bars para comprar a granel), existe una amplia variedad dependiendo del pescado o marisco elegidos.

¿En qué consiste el poke hawaiano?

Salmón, atún rojo, dorada, caballa, mejillones, gambas, langosta, pulpo, calamar, almejas, ostras, vieiras… La proteína se marina con sal, salsa de soja, aceite de sésamo, algas, guindilla e inamona, especie de nuez asada. Y, para rematar, se añaden diferentes verduras (cebolla morada, pepino, tomate en dados…), frutos secos (cacahuetes, almendras, pistachos…), hierbas (cebollino, cilantro, shisho, albahaca…), semillas de sésamo o, incluso, fruta: aguacate, mango, lichis, dados de sandía… Aunque puedes comerlo tal cual, es habitual encontrar los denominados ‘poke bowls’, con una base de arroz cocido o mezcla de lechugas. Una auténtica delicia para comer en Hawái como un verdadero local.

Ahi shoyu poke
Ahi shoyu poke
Poke con arroz
Poke con arroz

2. Loco Moco

Su nombre nos provoca la risa floja y no es para menos… Esta locura que comer en Hawái es un especie de plato combinado compuesto por una hamburguesa de buen tamaño, arroz blanco hervido, huevo frito, gravy y mac and cheese, una de las ‘marranadas’ americanas por excelencia en forma de pequeños macarrones con queso. La carne puede sustituirse por jamón, ternera, pollo o gambas. Una opción bastante calórica -y muy sabrosa- que te aportará la energía suficiente para ir como una moto el resto del día.

Loco Moco
Loco Moco

3. Gambas picantes al ajillo con mantequilla

Sí, las famosas gambas de Kamekona en ‘Hawái 5.0’ existen y son muy apreciadas en la isla de Oahu. Sobre todo, en la zona de North Shore, donde abundan las camionetas de comida especializadas en este manjar marino también conocido como Hawaiian Style Garlic Shrimps. Pide una ración, acompáñala de una cerveza bien fría y siéntate a una de las mesas al aire libre desde donde contemplar la puesta de sol o decenas de surferos en busca de la mejor ola.

Gambas picantes al ajillo con mantequilla
Hawaiian Style Garlic Shrimps

4. Shave Ice

Nunca algo tan simple como un helado pudo resultar tan rentable. En realidad, el Shave Ice es hielo picado al que se le añaden siropes de colores y diferentes toppings para obtener un atractivo cucurucho o tarrina de diferentes tamaños. Los sabores son infinitos: vainilla, cereza, coco, té verde, mango, yuzu, papaya, chicle… Uno de los más concurridos se encuentra en Haleiwa, donde ‘Matsumoto’s Shave Ice’ ha conseguido que diariamente se formen largas colas para probar sus creaciones.

Shave Ice
Shave Ice

5. Tacos de pescado

Pescado blanco frito en tempura y acompañado de mayonesa de chipotle, guacamole, cilantro y cebolla morada… Nos relamemos cada vez que nos acordamos de los tacos de pescado que puedes comer en Hawái. Mucho más ligeros que los de carne, los tacos de pescado son un must que no puedes perderte si quieres chuparte los dedos.

Tacos de pescado
Tacos de pescado

6. Comida vietnamita en Chinatown

El barrio chino de Honolulu está lleno de encanto, con pequeñas tiendas y supermercados donde comprar productos orientales frescos y envasados. Además de un puñado de barras (en un mercado sin aire acondicionado, eso sí) con especialidades chinas, tailandesas o filipinas, hay varios restaurantes vietnamitas donde comer en Hawái por menos de 15 euros/persona. Unas cuantas sopas, rollitos de gambas, cerdo o pollo, y sabrosísimos bocadillos son algunas de las opciones que no debes dejar de probar.

Rollitos vietnamitas de gambas
Rollitos vietnamitas de gambas
Bocadillo vietnamita de cerdo
Bocadillo vietnamita de cerdo

7. Dumplings para desayunar

Sí, has leído bien, para desayunar. Ya sabes que los americanos comienzan el día de manera ‘fuerte’, por decirlo de alguna manera. Así que ve hacia las 11:30 o 12:00 y haz de este desayuno tu comida. Varias camareras pasean sus carritos entre mesas repletas de clientes con decenas de variedades de dumplings recién preparados, así como otras delicias asiáticas saladas y dulces.

Dumplings
Dumplings

8. Kalua Pork

Un imu es un horno de tierra donde se cocinan los alimentos después de enterrarlos y cubrirlos con rocas volcánicas y trozos de madera a los que se prende fuego. Durante el luau, fiesta hawaiana donde se canta, baila y come, es tradición asar un cerdo durante 2 o 3 horas, obteniendo una carne increíblemente jugosa y tierna. Uno de los mejores restaurantes de Honolulu donde probar el ‘cerdo kalua’ es ‘Helena’s Hawaiian Food’. En este sencillo local se sirve acompañado de otros platillos igualmente deliciosos, como ‘calamar luau’ o unas adictivas costillas de cerdo al horno.

Kalua Pork

9. Malasadas

Sí, en plural, porque cuando pruebes una no tendrás suficiente. Esta especie de donut, originario de la cocina portuguesa, se rellena de chocolate, mermelada o diferentes cremas, y se come recién sacado del horno, caliente y tierno como el primer beso.

Malasada
Malasada

10. Tortitas en ‘Wailana Coffee House’ (Honolulu)

Abre las 24 horas del día para comer en Hawái y es uno de esos lugares tan rancios que rezuma encanto, con suelos de moqueta y camareras hawaianas que no dan a basto. Su amplia carta es apta para todos los gustos: hamburguesas, sándwiches, bufet de ensaladas, sopas, platos combinados… Nosotros te recomendamos que vayas a desayunar (con hambre) y te dejes seducir por alguna de sus enormes tortillas o su Hawaiian Style Breakfast, con huevos al gusto, banana a la plancha y corned beef hash. ¡Ah! Y no te pierdas la especialidad de la casa: esponjosas tortitas. Si el bueno de Lou las recomienda, será por algo…

Tortitas en 'Wailana Coffee House'
Tortitas en ‘Wailana Coffee House’

11. Piña Dole

Seguro que has visto su logo cientos de veces, pero no te imaginabas que estas famosas piñas crecen en Hawái, concretamente, en Oahu. La plantación puede visitarse y es una de las atracciones más típicas entre el turismo familiar. No dejes de comprar una pieza en cualquier supermercado (es una de las pocas frutas baratas al producirse en la misma isla) y déjate seducir por su dulzura.

Piña Dole
Piña Dole

¿Qué beber en Hawái?

12. Cerveza hawaiana

Apunta bien este nombre, Kona Brewing Company, la mayor marca cervecera de Hawai. Longboard, Big Wave, Wailua Wheat, Hanalei Island IPA, Wailua Wheat o Fire Rock serán nombres que pronuncies a menudo si eres fan de esta bebida. Además, tienen otras variedades tan exóticas como cerveza con piña o lichi. Primo, nacida en 1897 aunque estuvo varias décadas sin producirse, es la otra marca que encontrarás, aunque solo se limita a una variedad.

Cerveza Kona
Cerveza hawaiana Kona

13. Blue Hawaii

Inventado en 1957 por Harry Yee, bartender del Hilton Hawaiian Village de Waikiki, este refrescante cóctel se elabora con zumo de piña, curaçao y ron, aunque a menudo se le añade también vodka. Si te gusta el coco, tu versión es el Blue Hawaiian o Swimming Pool.

Blue Hawaii
Blue Hawaiian

14. Mai Tai

Y, aunque se supone que nació en California, es habitual encontrar Mai Tais en la mayoría de bares y restaurantes de Hawái. Aprovecha la Happy Hour y Aloha!

Mai Tai
Mai Tai

¿Te han dado ganas de viajar a Hawái? ¿Cuál de estas comidas hawaianas sería la primera que te llevarías a la boca? ¡Cuéntanos!

Momofuku, el imperio de David Chang

Momofuku Ando fue el creador de la sopa de fideos -o ramen– instantánea elaborada por la empresa Nissin Foods durante la segunda posguerra mundial para paliar la hambruna de la época. Seguro que todos conocéis el envase humeante que durante diez años fue uno de los símbolos más representativos de Times Square. ¿A que sí?

Como homenaje a Ando, el norteamericano David Chang decidió nombrar a su más que exitoso grupo de restaurantes. Este nació en 2004 con un modesto local en el East Village neoyorquino, ‘Momofuku Noodle Bar’. En 2006, y tan sólo a un par de manzanas, abría sus puertas ‘Momofuku Ssäm Bar’. Le siguieron ‘Momofuku Ko’ y ‘Momofuku Milk Bar’.

En la actualidad, su imperio se ha extendido a Sídney y Toronto. Además, ha ampliado sus establecimientos para otro tipo de negocios, como ‘Booker and Dax’, bar ubicado en la parte de abajo del ‘Ssäm Bar’.

Momofuku
Cocina de Momofuku Ssäm Bar

Ssäm Bar

Llegamos casi cuando estaban cerrando la cocina, pero nos dio tiempo a un ‘picoteo’ y a probar la especialidad de la casa, los steamed buns o bollitos al vapor, tan de moda ahora en España.

El nombre de este restaurante, situado en el 207 de la calle 13 con la 2ª Avenida, se debe al ssäm, plato coreano que en el que se usa una hoja de verdura para envolver los ingredientes de los que se compone.

Aquí lo llaman O.G. Momofuku Ssäm, se sirve dentro de una hoja de lechuga y, a su vez, en el interior de un wrap, formando un bocado tan delicioso como poco fotogénico. Se compone de lomo de cerdo, black beans, arroz y kimchi, en una mezcla de sabores picantes y dulces realmente sorprendente.

Momofuku
Smoked salmon bun
Momofuku
Pork belly bun
Momofuku
O.G. Momofuku Ssäm

Momofuku Noodle Bar

Tuvimos la suerte de encontrar sitio en la barra para contemplar bien desde primera línea qué y cómo se cocinaba. Un buen puñado de cocineros, con un look bastante gamberro y perfectamente coreografiados, remueven caldos y escalfan huevos sin descanso en unos fogones impolutos de los que no paran de salir humeantes platos.

Como no podía ser de otra manera, probamos el ramen en su versión más popular, la que da nombre al grupo, y que se compone de cerdo y huevo pochado, así como Ginger scallion noodles, con cebolleta, shiitake, pepino y repollo.

También le hincamos el diente a una alitas de pollo ahumadas y unos delicados huevos en salsa de soja. Poco hay que decir sobre el ramen de ‘Momofuku’ que no se haya dicho ya. El conjunto lo convierte en una experiencia única, aunque se trate de un opción no muy recomendable para el tórrido verano neoyorquino.

Momofuku
‘Momofuku Noodle Bar’
Momofuku
Cocina de ‘Momofuku Noodle Bar’
Momofuku
Soy sauce egg
Momofuku
Smoked chicken wings
Momofuku
Momofuku ramen
Momofuku
Ginger scallion noodles

En la carta de postres, algunas propuestas del Milk Bar, el negocio más dulce de David Chang. Dirigido por Christina Tosi, en la actualidad ya cuenta con seis sucursales. No pudimos resistirnos a ‘The Ritz’ cookie, homenaje a la galleta de mantequilla en todo su esplendor.

La oferta de vinos oscila entre 32 y 150 euros, si bien es un tipo de comida que, al menos a nosotros, nos invita a acompañar con una Tiger bien fría. Y, por supuesto, mucho más económica.

Momofuku
‘The Ritz’ cookie

‘Momofuku Noodle Bar’ se encuentra en el 171 de la 1ª Avenida, entre las calles 10 y 11, y no admire reservas, así que procura que tu visita no coincida con la hora del almuerzo en la Gran Manzana, por lo general entre las 12 y las 2.

Cómo ir desde el aeropuerto de Logan al centro de Boston

El aeropuerto de Boston, cuyo nombre completo es Aeropuerto Internacional General Edward Lawrence Logan, es uno de los más importantes del mundo y uno de los 20 con mayor tráfico de los Estados Unidos. Con cerca de 30 millones de pasajeros al año, y ubicado a tan sólo 7 kilómetros del centro, moverse desde Logan hasta las zonas más turísticas de la capital de Massachusetts es bastante sencillo. Aquí te explicamos las posibles maneras.

Logan Express

El servicio más rápido y cómodo, ya que no hace paradas y tan sólo tarda 20 minutos. Sale de las terminales A, B, C y E para llegar a Copley Square y Hynes Convention Center, en pleno corazón de la ciudad. El precio varía dependiendo de cuál sea tu parada, entre 12 y 22 dólares por trayecto, y no se puede pagar en metálico. Deberás hacerlo con tarjeta de crédito. Opera desde las 6 de la mañana a las 10 de la noche y también realiza este trayecto en sentido inverso, hacia el aeropuerto, de 5 de la mañana a 9 de la noche.

Metro

Hay dos líneas que unen Logan con el centro de Boston: la Silver -que conecta con la línea Roja y los trenes de Cercanías (Commuter Rail) de South Station y es gratuita- y la Blue, que hace lo propio con las líneas Verde y Naranja, así como los trenes de Cercanías de North Station, y cuesta cerca de 3 dólares.

Plano del metro de Boston
Plano del metro de Boston

Llegar desde Logan a Boston en transporte acuático

Busca el autobús número 66 a la salida de la recogida de equipajes de cada terminal y te llevará gratuitamente hasta el embarcadero del Aeropuerto de Logan.

Ferri (MBTA Harbor Express)

Un ferri puede ser la forma más original y económica de llegar a Boston desde Logan o viceversa, ¡y en tan solo 8 minutos! Por 2,40 dólares el trayecto -4,80 dólares ida y vuelta- te plantarás en Rowes Wharf al más puro estilo pirata.

Taxi acuático

La compañía Boston Water Taxi da servicio a los principales destinos y puntos de interés a lo largo del paseo marítimo. Desde el Aeropuerto Internacional Logan y East Boston hasta Charlestown Navy Yard, North End y Seaport District.

Taxi acuático al Aeropuerto de Logan
Taxi acuático al Aeropuerto de Logan

Rowes Wharf Water Transport

Por 15 dólares trayecto (22 si quieres que te guarden el equipaje), Rowes Wharf Water Transport tiene servicio directo entre el Aeropuerto de Logan y Boston Inner Harbour.

Uber

Te lo recomendamos encarecidamente si deseas viajar como un auténtico marqués en coche privado. Dependiendo del tráfico, el precio no debería subir de 20 dólares y es el más cómodo y económico si sois 2 o más personas.

Uber desde Logan en Boston
Uber

Taxi

Es el más costoso, entre 25 y 45 dólares dependiendo del tráfico. El viaje no debería durar más de 30 minutos y los encontrarás a la salida de cada terminal.

Cómo moverse entre las terminales del aeropuerto Logan de Boston

Te interesa saber que hay un servicio de shuttles gratuito entre terminales, con una frecuencia de 5 o 6 minutos. Estos son sus números:

22: desde las A y B a la estación de metro y la zona de alquiler de coches.

33: desde las C y E a la estación de metro y la zona de alquiler de coches.

55: desde todas las terminales a la estación de metro y la zona de alquiler de coches (servicio con horario más amplio).

66: desde todas las terminales a la estación de metro y el muelle del aeropuerto.

Servicio gratuito de 'shuttle' entre terminales del Aeropuerto de Logan (Boston)
Servicio gratuito de ‘shuttle’ entre terminales

‘Jaleo’ o cómo José Andrés conquistó Washington

Debo reconocer que uno de los cocineros que siempre me ha llamado la atención lleva por nombre José Ramón Andrés Puerta. Dicho así, pocos sabrán que me estoy refiriendo al chef José Andrés (Mieres, 1969). El motivo de esta admiración reside en tres claves, siendo la primera aquel programa de TVE que, allá por 2005, mostraba una forma de cocinar tan sencilla como bien explicada. La segunda razón es la vinculación de José Andrés al «evangelio» de Ferrán Adrià. Ya que el asturiano trabajó en la época dorada de El Bulli para luego convertirse en uno de los mejores «discípulos» de aquel templo de la alta gastronomía. En tercer lugar, hay que tomar nota de la increíble trayectoria de este personaje en Estados Unidos, cuya curva ascendente comenzó en 1993 con la apertura en Washington de Jaleo, su buque insignia y objeto de esta reseña.

Jaleo Washigton
Según la RAE: diversión bulliciosa, alboroto, tumulto,…

En julio del año pasado, tuvimos ocasión de visitar de nuevo la capital del imperio. Como es habitual en nosotros, tardamos en decidir cuál sería el restaurante elegido para darnos un capricho comedido. Pues, además del precio, valoramos mucho comentarios de otros comensales, la opinión de blogs especializados y por qué no, el tirón mediático del establecimiento. Aunque Marta era muy reacia a una propuesta española (según ella para eso no hace falta cruzar un océano) la balanza se inclinó por Jaleo. Está localizado en el 480 7th St NW (muy cerca de la Casa Blanca y no muy lejos del Capitol Hill Hotel). E hicimos reserva previa en Opentable.

Jaleo
Atentos al jugador merengue en el centro

Llegamos puntuales a nuestra cita gracias a la buena orientación del chófer de Uber. Esta app funciona a la perfección en la ciudad donde vive y trabaja Obama. Cuya esposa, Michelle, gran amiga de José Andrés, ha declarado que Jaleo es uno de sus restaurantes favoritos. Tanto es así que ha celebrado allí algún San Valentín con su amado. Antes de sentarnos a cenar, tuvimos tiempo de comprobar la curiosa mezcla que provocan las mesas de futbolín con el partido de béisbol que retransmitían por la tele. Y que varios parroquianos observaban desde la barra, diseño de Capella, con mobiliario de Mariscal y collages de Canogar.

Jaleo
El autor del post y la completa carta de vinos

Antes de abrir la carta, no pude por menos que echar un vistazo a mi alrededor. Y detener la mirada un rato en las numerosas mesas repletas de yanquis que, bebiendo porrón a morro (ellos) y sangría deluxe (ellas), parecían disfrutar entre tanto «jaleo» de un ambiente español con todos sus típicos tópicos perfectamente distribuidos.

Avisado por la otra mitad de este blog, volví a recuperar la atención para perderla de nuevo ante la colosal relación de vinos patrios que José Andrés guarda en su bodega. Desde una amplia variedad de riberas y riojas hasta bierzos. Como el Ultreia de Valtuille de Raúl Pérez, a 135 dólares la botella. Quien quiera exportar vino a Estados Unidos debiera apañárselas para ser incluido en esta lista, nota mental que comparto. Tras una larga deliberación, nos inclinamos por un A Portela (D.O Valdeorras).

Conos de La Serena con membrillo, José Andrés
Un bocado crujiente

Arrancamos la comanda con unas aceitunas ‘Ferran Adrià’. Escoltadas por unos conos de La Serena con membrillo, jamón ibérico Fermín y, cerrando este primer acto, ensaladilla rusa y mejillones al vapor. Nótese la economía narrativa de quien les escribe porque así de simple fue lo que comimos en este inicio. Sorprendidos del éxito que tendrían entre el público local los aperitivos de nuestras madres o cualquiera de sus sencillos platos.

Jaleo José Andrés
Las croquetas van dentro aunque no lo parezca

Ya en el segundo cuarto llegó el turno de la cebolla con queso de Valdeón (cuántos tesoros guarda la provincia de León). Seguida de una selección de croquetas (servidas dentro de unas deportivas fabricadas de cristal), espinacas a la catalana (por si teníais dudas de la cohesión territorial que defiende José Andrés chef). Y unos calamares en su tinta (ofrecidos como calamari seared on the ‘Plancha’ with traditional squid ink and white rice). Mientras saboreaba la copa de mencía, seguía preguntándome por qué hace furor la sangría entre los estadounidenses, a 50 dólares la jarra. Más cara en este lado del Atlántico que muchos de nuestros mejores vinos.

Jaleo José Andrés
Besarse antes de probar que luego será más difícil

En el ecuador de esta velada, un servidor echaba en falta algo más de pan para mojar. Que ya puestos a promocionar España nada mejor que una buena miga para dejar el plato reluciente, tradición esta todavía sin exportar. Pero centrémonos, que todavía nos quedan por reseñar las Spanish mini burgers (con piparra incluida), patatas bravas (a Jaleo favorite) y la traca final compuesta de fideuà y coliflor salteada con aceitunas y dátiles. Demasiado para una cena, aunque viendo las tallas que gastan los yanquis pudiera ser más bien ligera, según sus costumbres.

Jaleo José Andrés
Un final refrescante

Y llegados al último cuarto, como si de un partido de la NBA se tratase, repusimos fuerza gustativa con dos copas de Rosa de Arrocal (Tempranillo de Ribera del Duero), a 9 dólares la unidad. En Estados Unidos beber buen vino es un lujo. Terminamos la cena con una victoria clara del chef José Andrés y dos de sus postres: helado de aceite de oliva con pomelo y sorbete casero de carquiñoles.

Nos gustó del Jaleo de José Andrés

Conocer la propuesta de un cocinero asturiano que llegó al país de las oportunidades siendo un veinteañero y que hoy es uno de los españoles más influyentes al otro lado del charco.

No nos gustó

Que no hubiera wifi. Y que en la factura se indicará el porcentaje de propina ideal para evitar, suponemos, disgustos con los camareros. Por cierto, casi ninguno español.

Descubriendo Boston como auténticos bostonianos con intercambio de casas

Boston
Vistas desde la terraza de nuestra casa en Boston

Hace poco más de un año, nos invitaron a participar en una plataforma de intercambio de casas que nos era absolutamente desconocida. Pero que despertó nuestra curiosidad desde el primer momento. Los que sois lectores de Pasean2, sabéis que nos encanta alojarnos en apartamentos cuando salimos de viaje. Nueva York, Londres o Roma han sido algunos de los destinos en los que hemos conseguido sentirnos como auténticos lugareños. Pero siempre pagando una buena suma de dinero.

Razones para un intercambio de casas

Cuando Roser Goula, Social Media Manager de Intercambiocasas.com, nos explicó en qué consistía y las posibilidades viajeras que nos ofrecía, no lo pensamos dos veces. Nos dimos de alta y descubrimos un mundo que nos ha enganchado por tres razones principales:

Variedad. Con 65.000 casas en más de 150 países, es casi imposible pensar en unas futura escapada y que no haya disponible una vivienda que se adapte a tus necesidades. Bien en el centro de una ciudad, el campo o en primera línea de playa.

Precio. Por una suscripción de 130 euros anuales, lo que para nosotros suele ser una noche de hotel, se abren infinitas posibilidades de ocio. Pueden abarcar desde un fin de semana a varios días o, incluso, estancias más largas.

Calidad. Os podemos asegurar que hemos ‘cotilleado’ cientos de casas y muchas invitan a intercambiar la tuya. Desde apartamentos sencillos a auténticas mansiones con 5 dormitorios, jardín y piscina. Y desde el pueblo más escondido de Italia al mismísimo Upper East Side de Manhattan.

Nuestra experiencia con intercambio de casas en South Boston

A finales de marzo del pasado año, Indu, una ingeniera del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y residente en South Boston, se puso en contacto con nosotros para un intercambio de casas de tres semanas. Echamos un vistazo a las fotos, calculamos precios de hoteles -con las tarifas más caras de los Estados Unidos resulta difícil ahorrar para unas vacaciones allí- y no lo pensamos dos veces. Aunque los billetes de avión no eran precisamente baratos en julio, merecía la pena cruzar el charco y aprovechar esta oportunidad.

Una vez en Boston, la experiencia no pudo ser más gratificante. Dos dormitorios, un baño, salón-comedor con cocina abierta y un pequeño porche hicieron nuestra estancia de lo más cálida. La guinda del pastel la puso una terraza con impresionantes vistas del skyline de la capital de Massachusetts. Desde ella pudimos contemplar los famosos fuegos artificiales del 4 de julio (primera foto de este post).

intercambio de casas
Dormitorio con espada láser…
intercambio de casas
Cuarto de baño
intercambio de casas
Cocina

A día de hoy, seguimos manteniendo contacto con Indu. Ya nos ha invitado a intercambiar de nuevo nuestros hogares -se lo pasó en grande en Madrid- y no lo descartamos para un futuro, cuando encontremos una buena tarifa aérea.

Qué ver en Boston, 35 motivos para enamorarse perdidamente

Boston, capital de Massachusetts, es una de las ciudades con más historia de los Estados Unidos. Ideal para peatones como nosotros, invita a recorrer sus cientos de rincones cámara en mano y ojos bien abiertos para no perder detalle. Hemos recopilado 35 motivos por los que ya se ha convertido en uno de nuestros destinos favoritos al que, a buen seguro, regresaremos en un futuro. Descubre qué ver en Boston.

Boston
Acariciando peces raya en el acuario de Boston

1. Acuario (Central Wharf)

Uno de los lugares que ver en Boston perfectos para ir con niños es el New England Aquarium. Recibe más de un millón de visitantes al año y ofrece la posibilidad de acariciar mantasraya como las de la fotografía, además de otras actividades educativas. En su tanque central, con casi 800.000 litros de agua marina que dan cobijo a alrededor de 700 animales, destacan tortugas gigantes y tiburones. Y en la primera planta, un hábitat diseñado para albergar a cerca de 80 pingüinos de 3 especies diferentes. Hay distintas atracciones dependiendo del día de la semana, como espectáculos en vivo con focas y leones marinos o la hora de la comida de los ‘pájaros bobos’. El precio es de 32 dólares por adulto y 23 para niños entre 3 y 11 años. Los menores de 3 pueden acceder de manera gratuita.

Boston
Ballenas en el Stellwagen Bank Marine Sanctuary

2. Avistamiento de ballenas (Boston Harbor Cruises)

Para disfrute de pequeños y mayores, una de las actividades más fascinantes que hacer en Boston es un crucero para contemplar ballenas piloto, jorobadas, aladas y de aleta. El trayecto dura alrededor de 2 horas y llega hasta el Stellwagen Bank National Marine Sanctuary, a 40 kilómetros de la ciudad, y una de las áreas marinas salvajes más importantes del mundo. Si no consigues ver ninguna ballena, la compañía te entregará un ticket para que regreses otro día. Y, si tienes suerte, podrás observar más de 30, como nos ocurrió a nosotros. Pensando en familias, existe un paquete especial para 4 miembros por 140 dólares. El precio por adulto es de 55 dólares. No olvides las gafas de sol, una gorra y protector solar.

Boston
Langosta a la parrilla en ‘Barking Crab’

3. Barking Crab (88, Sleeper Street)

Al aire libre, con largas mesas de madera compartidas con otros comensales, y unas maravillosas vistas del puerto, se ubica este restaurante especializado en mariscos y pescados frescos. Degustar una langosta de Maine a la parrilla o unas patas de cangrejo de Alaska, junto a una Samuel Adams (cerveza local) bien fría, debería ser obligatorio que hacer en Boston para cualquier turista.

Boston
Massachusetts State House

4. Beacon Hill

Calles de adoquines, pequeñas y estilosas tiendas de comestibles o decoración y un buen puñado de vecinos dedicados a la política, hacen de este barrio uno de los más exclusivos que ver en Boston. Sus casas adosadas y farolas, algunas de las cuales todavía funcionan con gas, aportan un toque lleno de encanto. Es sede del Massachusetts State House, donde trabaja el gobernador del estado.

Boston
Boston Common

5. Boston Common

Con casi 400 años de antigüedad, es uno de los parques con mayor solera de los Estados Unidos y uno de los más bellos que ver en Boston. Alberga un centro de visitantes y desde él salen la mayoría de rutas y excursiones que recorren la ciudad. Perfecto para hacer un alto en el camino con un café para llevar de alguna de las numerosas cafeterías de la zona.

Boston
Vehículo del Boston Duck Tours

6. Boston Duck Tours (salida desde diversos puntos)

Una de las actividades más divertidas que hacer en Boston es con este tour que hace la mitad de su recorrido por tierra y la otra mitad, por agua. Como suele pasar en este tipo de ‘atracciones’, los conductores -en este caso, conducktores- hacen que la experiencia sea de lo más amena.

Boston
Edificio del MIT

7. Cambridge

Uno de los barrios residenciales más fascinantes que ver en Boston. Repleto de vida, es famoso a nivel mundial por su universidad, Harvard, donde estudiaron mentes tan inquietas como las de Barack Obama, Al Gore o Mark Zuckerberg. Allí se ubica el MIT, fundada en 1861, designada como la universidad más selectiva de los Estados Unidos y la escuela de ingeniería más importante del mundo. Entre sus graduados hay 76 premios Nobel.

Boston
Cheers

8. Cheers (84, Beacon Street)

Estrenada en 1982, Cheers fue una de las series de nuestra infancia (si naciste en los setenta). Los exteriores del bar en el que transcurría la trama son los de este pub ubicado en Beacon Hill, pero la verdad es nunca se rodó una sola escena en su interior ni se parece en nada a aquel en el que Ted Danson ‘trabajaba’ de camarero. Sí han construido una réplica del que veíamos en televisión en Quincy Market, del que os hablamos un poco más abajo.

Boston
Chinatown

9. Chinatown (Beach Street)

Sin ningún tipo de interés arquitectónico y con mucho menos encanto que el de otras urbes como Nueva York, Londres o San Francisco, merece la pena un paseo para los que quieran degustar auténtica comida asiática en alguno de sus numerosos restaurantes.

Boston
Go Boston Card

10. Go Boston Card

Una de las mejores formas para ahorrar es adquirir alguna de las tarjetas que incluyen entrada gratuita o importantes descuentos a las principales atracciones que ver en Boston, como la Go Boston Card. Sus precios oscilan desde 65 dólares, para un solo día, a 190 para una semana, y es más que recomendable. Las de mayor duración permiten el acceso a las más costosas, como el avistamiento de ballenas, o una considerable rebaja en los ferries a Martha’s Vineyard o Nantucket.

Boston
Fan Pier

11. Fan Pier (One Marina Park Drive)

El lugar ideal para conseguir una fotografía del skyline de Boston es este muelle donde se han edificado algunos de los condos más exclusivos de la ciudad. Alejado del mundanal ruido, es un paseo de lo más relajante mientras se contempla sentado en un banco el ir y venir de las embarcaciones.

Boston
Museo de Bellas Artes de Boston

12. Fine Arts Museum (465, Huntington Avenue)

Uno de los museos más importantes de los Estados Unidos, con la segunda colección permanente más grande del país tras la del MET neoyorquino. Obras de Velázquez o El Greco se dan la mano con otras de Renoir, Van Gogh, Monet o Renoir en un espacio colosal donde destacan 5.000 piezas de cerámica japonesa, el mayor conjunto que existe fuera del Imperio del Sol Naciente.

Boston
Food truck en Boston

13. Food trucks (por toda la ciudad)

El descubrimiento gastronómico del viaje fueron las camionetas de comida que encuentras a cada paso. La hora del almuerzo y las zonas de oficinas son perfectas para estos negocios que, poco a poco van instaurándose en nuestro país. Para saber dónde se instalan, nada mejor que seguir sus cuentas de Twitter.

Freedom Trail
Freedom Trail

14. The Freedom Trail

El ‘sendero de la libertad’ es uno de los símbolos más representativos que ver en Boston y recorre, a lo largo de 4 kilómetros, 16 de los lugares más propios de la ciudad, como la Old State House o la casa de Paul Revere. Une el Boston Common con el USS Constitution, una de las primeras fragatas de la Armada de los Estados Unidos. Fue ideado en 1951 por un periodista local y hay tours animados para conocerlo al detalle.

Granary Burying Ground
Granary Burying Ground

15. Granary Burying Ground (Tremont Street)

El tercer cementerio más antiguo de la ciudad está situado en pleno downtown, a escasos metros del Boston Common. Con 2.345 tumbas, hay más de 5.000 personas enterradas en él, destacando Paul Revere, Samuel Adams o varias víctimas de la masacre de 1770.

Obra de 'arte' en el ICA
Obra de ‘arte’ en el ICA

16. The Institute of Contemporany Art (100, Northern Avenue)

En plena zona portuaria y dentro de un espectacular edificio de vidrio y acero, se encuentra este museo no apto para aquellos que, como a nosotros, les cuesta entender este tipo de arte moderno como el que muestra la fotografía de arriba. Al menos, merece la pena pagar la entrada para tomarse una cerveza en su terraza con vistas al mar.

Entradas para el museo de Isabella Stewart Gardner
Entradas para el museo de Isabella Stewart Gardner

17. Isabella Stewart Gardner Museum (289, The Fenway)

Nacida en Nueva York, aunque casada con un bostoniano, Isabella Stewart se convirtió en una de las coleccionistas más relevantes de su época después de heredar la fortuna paterna. Tras las adquisiciones realizadas durante 3 décadas en sus viajes por medio mundo, decidió construir un edificio donde exponerlas al público. La imponente colección, con más de 2.500 obras de arte americano, asiático y europeo, incluye cuadros de Matisse o Rembrandt. En 1990 sufrió el robo de algunas de sus pinturas más valiosas, que aún no han sido recuperadas, y a día de hoy todavía supone un quebradero de cabeza para el FBI.

Recreación del Despacho Oval en la JFK Presidential Library and Museum
Recreación del Despacho Oval en la JFK Presidential Library and Museum

18. JFK Presidential Library and Museum (Columbia Point)

Diseñada por I.M. Pei e inaugurada en 1979, es una de las 13 Bibliotecas Presidenciales de los Estados Unidos. Como españoles renegados -con razón- de los que nos gobiernan o gobernaron, resulta sorprendente el respeto y devoción que los norteamericanos profesan a la figura de John Fitzgerald Kennedy, el masachusetano más ilustre, asesinado el 22 de noviembre de 1963. Los objetos expuestos cuentan la historia política de JFK desde la campaña electoral de 1960 hasta su llegada al Despacho Oval, que ocuparía menos de 3 años, e incluye la recreación de uno de los pasillos de la Casa Blanca. Su viuda, Jacqueline, también tiene un lugar destacado en esta atracción, una de las más populares que ver en Boston.

Lobster roll
Lobster roll

19. Lobster Roll

Uno de los bocados más tradicionales de Nueva Inglaterra consiste en un bollo relleno de carne de langosta con sal, pimienta, mayonesa, zumo de limón y lechuga. No dejes de probarlo, ya que es realmente delicioso y no existe nada parecido en nuestro país.

L Street Tavern
L Street Tavern

20. L Street Tavern (South Boston)

Si eres tan cinéfilo como nosotros, merecerá la pena un paseo hasta esta taberna de South Boston donde se rodaron algunas escenas de ‘Good Will Hunting’, película que supuso el salto a la fama del bostoniano Matt Damon y su inseparable amigo, Ben Affleck.

Mapario
Mapario

21. The Mary Baker Eddy Library (200, Massachusetts Avenue)

Escritora y fundadora de la Ciencia cristiana, sistema de creencias que sirve para curar enfermedades, Mary Baker Eddy fue una mujer adelantada a su tiempo cuyas palabras, para muchos, cambiaron el curso de la humanidad. En 1908, cuando contaba con 87 años, creó el periódico The Christian Science Monitor, ganador de 7 premios Pulitzer. Abierta al público en 2002, la biblioteca homónima alberga en su interior el Hall of Ideas, un lugar que invita a la reflexión, y el impresionante Mapparium, al que se accede con visita guiada, donde está estrictamente prohibido hacer fotos, y que recrea en 3 dimensiones un mapa del mundo de más de 9 metros.

Mercadillo de comida orgánica
Mercadillo de comida orgánica

22. Mercadillos (por toda la ciudad)

De frutas y verduras (en su mayoría, ecológicas), comida de orgánica, productos de granjas, ropa o antigüedades, son muchos los mercadillos que inundan las calles de Boston durante los meses de verano.

Boston
¿Dónde caía Martin Sheen exactamente?

23. Movie Tour (Boston Commom)

Cada vez son más las películas norteamericanas que, por motivos de presupuesto, se ruedan en Boston en vez de Nueva York, ya que resulta infinitamente más barato. Este divertido tour para amantes del cine hace un recorrido por los escenarios de algunos largometrajes tan famosos como Good Will Hunting, Mystic River, American Hustle o The Departed. De éste último, uno de nuestros favoritos, visitamos 10 localizaciones, incluida la última en la que aparece Martin Sheen. También puede verse la fachada del bufete donde trabajaba Ally McBeal, serie que realmente se rodaba en Los Angeles, o Boston Legal, además del bar que inspiró Cheers.

Soft shell crab en ‘Myers+Chang’
Soft shell crab en ‘Myers+Chang’

24. Myers+Chang

Platos vietnamitas, tailandeses, taiwaneses y chinos en este ‘indie diner’ en el que Joanne Chang y su marido, Christopher Myers, cocinan mano a mano auténticas delicias que no superan los 20 dólares por ración. Si puedes, siéntate a la barra para disfrutar del espectáculo y refréscate con una soda casera de piña y jengibre o litchi y frambuesa. Si has estado en el neoyorquino Momofuku, encontrarás más de una similitud.

The New England Holocaust Memorial
The New England Holocaust Memorial

25. The New England Holocaust Memorial (Carmen Park)

Diseñado por Stanley Saitowitz y erigido en 1995, es un monumento dedicado a los judíos masacrados durante el Holocausto. Seis torres acristaladas representan cada uno de los campos de exterminio en los que fueron asesinados un total de seis millones de personas. En el interior de las mismas pueden leerse notas de algunos supervivientes y, a través de varias rendijas, como si de chimeneas se tratara, surge vapor… Para reflexionar.

Old South Meeting House
Old South Meeting House

26. Old South Meeting House (310, Washington Street)

El 16 de diciembre de 1773 se tomó una decisión que marcaría un antes y un después en la historia de la nación: se decidió no aplicar tasas al té y nació el conocido como Boston Tea Party. Entre estas paredes, encuentro tras encuentro y voto a voto, fue naciendo la revolución de los Estados Unidos. Un lugar que ver en Boston con muchísimo encanto que te hará retroceder en el tiempo.

Old State House
Old State House

27. Old State House (206, Washington Street)

Construido en 1713 y sede del gobierno colonial británico, su exterior, de grandísima belleza, destaca entre los rascacielos que lo rodean. En su interior, tours interactivos y artilugios relacionados con los bostonianos del siglo XVIII y la Revolución Americana. Unos de los símbolos de la capital de Massachusetts.

The Paul Revere House
The Paul Revere House

28. The Paul Revere House (19, North Square)

Construida en 1680, es el edificio más antiguo del downtown de Boston y conserva gran parte del encanto de la época. Su último dueño, Paul Revere, fue un orfebre y patriota cuya figura de mensajero fue clave durante la Guerra de Independencia y ha sido venerada desde entonces. Es muy pequeña y se ve en apenas 15 minutos.

Quincy Market
Quincy Market

29. Quincy Market

Abierto desde el 26 de agosto de 1826, está compuesto de más de cincuenta restaurantes y puestos de todas las nacionalidades imaginables, el clásico food hall donde comprar comida y buscar después un sitio donde hincarle el diente. Si afuera diluvia, como fue nuestro caso, es una tarea ardua, pero merece la pena intentarlo y probar clam chowder, la sopa de almejas típica de las ciudades costeras americanas, además del lobster roll que os mencionábamos antes. Quincy Market también está formado por varios pubs, una sucursal de Cheers y otra de Wagamama.

Cerveza fría para 3 horas de partido
Cerveza fría para 3 horas de partido

30. Red Sox (Fenway Park)

Si tu viaje coincide con la (amplia) temporada de béisbol, no dejes de asistir a un partido de los Red Sox, equipo local que causa verdadero furor, en Fenway Park. Déjate empapar por el ambiente previo y siéntete un bostoniano más animando a las estrellas más aplaudidas. Algunos encuentros pueden llegar a durar cuatro horas, así que no dudes en rascarte el bolsillo para disfrutar con unas cuentas cervezas (a 9 dólares el vaso) de uno de los espectáculos más americanos que existen.

Hamburguesas en ‘Shake Shack’
Hamburguesas en ‘Shake Shack’

31. Shake Shack (diferentes localizaciones)

Desde que las probamos en Nueva York hace varios años, no hemos encontrado otras hamburguesas en Estados Unidos que nos hayan gustado más. Ternera Angus 100% natural (sin antibióticos ni hormonas), productos frescos y una salsa adictiva. Además, las patatas fritas no son congeladas, sino cortadas a mano diariamente.

Vistas de Boston desde el Skywalk
Vistas de Boston desde el Skywalk

32. Skywalk Observatory (Prudential Center)

Las mejores vistas que ver en Boston pueden contemplarse en 360 grados desde este observatorio ubicado en Prudential Center, que hace las veces de edificio de oficinas y centro comercial. Si vas al atardecer, tendrás la suerte de contemplar Boston de día y de noche. Exhibe también fotografías que cuentan la historia de la capital del estado y de algunos de los equipos locales de baloncesto, béisbol o fútbol americano.

Sowa Market
Sowa Market

33. SoWa Market (460, Harrison Avenue)

Cada domingo, de 11 de la mañana a 4 de la tarde, el SoWa Market abre sus puertas para ofrecer desde ropa vintage a mermeladas caseras, pasando por quesos y verduras ecológicas. En otra zona de la misma avenida, se ha habilitado un área especial de food trucks con un improvisado comedor al aire libre. Pizzas, tacos, grilled cheese sandwiches y algunas opciones vegetarianas, entre las más demandadas.

Trinity Church
Trinity Church

34. Trinity Church (206, Clarendon Street)

Si hay una iglesia que ver en Boston que destaque entre todas, esa es la Trinity Church. Situada al pie de la John Hancock Tower, formando un espectacular contraste de estilos y épocas, fue construida a finales del siglo XIX y es la obra cumbre de Henry Hobson Richardson.

Ye olde seafood platter en ‘Union Oyster House’
Ye olde seafood platter en ‘Union Oyster House’

35. Union Oyster House (41, Union Street)

Distinguido como el restaurante más antiguo de Estados Unidos, sirve comidas desde 1826. Está dividido en varias zonas: barra, oyster bar y restaurante en la planta superior, donde el presidente Kennedy tenía una mesa reservada para cuando quisiera disponer de ella. Aunque la especialidad, como su propio nombre indica, son las ostras -que no nos atraen especialmente- nos aventuramos con dos platos que nos dejaron bastante indiferentes, pero la historia del lugar bien merece una visita.

¿Te han gustado estos 35 tips? Seguro que tú conoces otros sitios que ver en Boston a los que merece la pena ir. ¿Los compartes con nosotros?

Qué visitar en Washington, capital de los Estados Unidos

Washington es una de las ciudades más fascinantes de los Estados Unidos. Mucho menos turística que Nueva York, y con alrededor de 600.000 habitantes, ofrece al viajero decenas de posibilidades para disfrutar solo, en pareja o en familia. La mayoría de museos son gratuitos, se concentran en una misma zona y están dotados de conexión wifi libre de pago y contraseña. Aquí te ofrecemos 20 lugares que visitar en Washington para disfrutar a tope en 2 o 3 días del centro neurálgico de la política.

Qué visitar en Washington

1. Monumento a Abraham Lincoln o Lincoln Memorial

Inaugurado en 1922 e inspirado en un templo griego, este monumento que visitar en Washington fue construido para honrar la memoria del presidente número 16 de los Estados Unidos. De piedra blanca y con casi 200 metros de altura, consta de 36 columnas. Estas representan el número de estados a la muerte de Lincoln, y en sus paredes pueden leerse algunas de sus frases más célebres. Fue allí donde, en 1963, Martin Luther King pronunció su discurso ‘Yo tengo un sueño’, al final de la marcha por el trabajo y la libertad.

Lincoln Memorial
Monumento a Abraham Lincoln

2. Monumento a Jefferson

Otro de los lugares que visitar en Washington está edicado al tercer presidente y uno de los padres de la nación. Se encuentra en West Potomac Park, a la orilla del río de igual nombre, en línea recta con la Casa Blanca y el Monumento a Washington. En su interior alberga una estatua de Thomas Jefferson realizada por el escultor Rudulph Evans, con una altura de 6 metros y 5 toneladas de peso.

3. National Mall y Monumento a Washington (obelisco)

Uno de los símbolos más representativos que ver en Washigton y escenario de infinidad de películas. ¿Quién no recuerda a Forrest Gump metiéndose en el agua en busca de su amada Jenny? Se extiende desde Lincoln Memorial hasta el Capitolio y está rodeado de los museos Smithsonianos. Casi en el medio se encuentra el Obelisco, que con casi 170 metros de altura, conmemora al primer presidente de la nación, George Washington.

National Mall
National Mall, Obelisco y Capitolio (al fondo de la imagen)

4. La Casa Blanca

Uno de los lugares que visitar en Washington más fotografiados y, posiblemente, el más vigilado del mundo. Residencia oficial del presidente de turno y familia, comenzó a construirse en 1792 y se ubica en el número 1.600 de Pennsylvania Avenue. En cifras, según Wikipedia, ocupa 5.100 metros cuadrados y se compone de 6 plantas (3 de ellas, subterráneas). Cuenta con 132 habitaciones y 35 baños (en los 2 pisos superiores), 412 puertas, 147 ventanas, 28 chimeneas, 60 escaleras y 7 ascensores. Puede visitarse previa petición a la Embajada Española en Washington. Series tan famosas como ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’, ’24’ o ‘Scandal’ han transcurrido entre sus ficticias paredes.

La Casa Blanca
J, buscando conexión directa con Obama

5. Monumento a Iwo Jima

La batalla de Iwo Jima fue una de las más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial. El fotógrafo Joe Rosenthal captó con su cámara el momento en el que cinco marines y un médico de la Armada alzaban la bandera norteamericana en el monte Suribachi. Dicha instantánea, además de hacerle merecedor del premio Pulitzer de fotografía, fue utilizada para esculpir el Memorial de Guerra del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Se encuentra situado a las afueras de Washington, muy cerca del Cementerio Nacional de Arlington.

6. Memorial a los Veteranos del Vietnam

Se encuentra junto al National Mall y rinde homenaje a los miembros de las Fuerzas Armadas fallecidos en la Guerra del Vietnam. Más de 3 millones de personas lo visitan anualmente, muchos de ellos en busca del nombre de sus seres queridos serigrafiado en el mármol. Dichos nombres pueden consultarse previamente en los libros que hay a la entrada de este monumento que visitar en Washington, donde están relacionados alfabéticamente cada uno de los caídos.

Memorial Veteranos Vietnam
Memorial Veteranos Vietnam

7. Memorial Nacional a la Segunda Guerra Mundial

Fue inaugurado en 2004, entre el Monumento a Lincoln y el de Washington. Rinde homenaje a los 16 millones de miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses que sirvieron y cayeron -más de 400.000- en la Segunda Guerra Mundial. 56 columnas de granito, divididas por 2 semicírculos en el marco de la antigua Rainbow Pol, simbolizan la unidad en tiempos de guerra entre los 48 estados, 7 territorios federales y el distrito de Columbia.

8. Capitolio

La institución americana por excelencia alberga las 2 cámaras del Congreso de los Estados Unidos y es una de las principales atracciones turísticas que visitar en Washington. Inaugurado en 1800, se encuentra en el barrio de Capitol Hills. Su imagen sale en la cabecera de series tan populares como ‘Homeland’ o ‘House of Cards’. Diseñado por William Thornton, puede visitarse con un tour guiado de 45 minutos, previa reserva a través de esta página.

Capitolio de Washigton
Capitolio

9. Museo del Aire y del Espacio

Alberga la mayor colección de aviones y naves espaciales del mundo, muchos de ellos originales. Expone piezas tan sorprendentes como el Air Force One de 1960, usado por primera vez por John Fitzgerald Kennedy. También, el Spirit of Saint Louis, con el que Charles Lindbergh realizó el primer vuelo en solitario a través del Océano Atlántico. O un módulo del Apollo 11, primera misión tripulada en llegar a la luna. Es uno de los museos más visitados del mundo y el lugar ideal que visitar Washington con niños.

Museo del Aire y del Espacio de Washington
Museo del Aire y del Espacio

10. Cementerio Nacional de Arlington

Pocos camposantos resultan tan sobrecogedores como el de Arlington, con la Tumba al soldado desconocido a la cabeza. Allí, al pie de una llama eterna, está enterrado John Fitzgerald Kennedy, junto a su esposa y algunos de sus hijos. Y muy cerca, sus dos hermanos, Robert y Edward. La tripulación del transbordador espacial Challenger, que falleció en 1986 durante el lanzamiento de la nave, tiene su propio memorial. Además de otros dedicados a las víctimas del Columbia, los fallecidos durante el ataque al Pentágono el 11 de septiembre de 2001 y los pasajeros del vuelo de la Pan Am estrellado en Lockerbie tras estallar una bomba a bordo. Un imprescindible que visitar en Washigton.

11. Galería Nacional de Retratos

Podría decirse que si eres un personaje famoso norteamericano y tu retrato no está en este museo es porque no existes. Fotografías, esculturas, pinturas -más de 1.600 de los presidentes de los Estados Unidos-, dibujos… Además, cerca de 5.500 negativos de placa de vidrio de los estudios de Matthew Brady. Algunas de las obras originales que sirvieron como portada de la revista ‘Time’ también están expuestas en la Galería Nacional de Retratos. No dejes de tomar un café en su impresionante patio interior y disfrutar alguna de sus exposiciones temporales.

Galería Nacional de Retratos de Washington
Galería Nacional de Retratos

12. Georgetown

El distrito más chic que visitar en Washington es, además de sede de la mayorías de embajadas, paraíso para amantes de la moda y emplazamiento de restaurantes donde ver y ser visto. A pesar de ser un barrio más antiguo que la propia ciudad, la cercanía de la universidad de igual denominación ha conseguido que su vecindario goce de una juventud insultante. Caminar por sus empedradas calles y comprar en las panaderías ecológicas y tiendas de productos orgánicos que desde hace tiempo cotizan al alza en este país es algo que hacer en Washigton. Desde allí también salen algunos de los cruceros que recorren la ciudad a través del Potomac.

Dónde comer en Washington

13. Food trucks

Washington es la capital mundial de los camiones de comida, un negocio a los que a otros países como España les cuesta ver su gran potencial. Repartidos por toda la ciudad -su ubicación suele anunciarse previamente vía Twitter o Facebook-, están especializados en comidas de medio planeta. Son muchos los trabajadores que compran allí su almuerzo. Y, bien lo suben a la oficina, o lo disfrutan en alguna zona colindante, en las que casi siempre suele haber algún pequeño parque o mesas.

Food trucks en Washington
Food trucks en Washington

14. Rose’s Luxury

Elegido Mejor Restaurante Nuevo de los Estados Unidos en 2014 por la revista Bon Apetit y localizado en el barrio de Capitol Hills, uno de los más chic de Washington. Su chef, Aaron Silverman, ha creado un espacio muy agradable, que incluye una terraza en la azotea para eventos privados. Su carta es de lo más ecléctica con ideas del Sudeste asiático, México, Francia o Italia. Ensalada de calamar crujiente con aguacate, lima y rábano; mousse de trucha con manzanas y perifollo o estofado de marisco al lemongrass, que se sirve con ensalada de hinojo y pan de ajo son algunas de sus propuestas.

Lemongrass shellfish stew, en Rose’s Luxury
Lemongrass shellfish stew, en Rose’s Luxury

15. Museo Nacional del Indígena Americano

Presenta la historia, arte y modo de vida de los pueblos indígenas del hemisferio occidental. Se ubica en un edificio de arquitectura curvilínea y con un sorprendente recorrido que, si tienes suerte como nosotros, puede incluir danzas tradicionales. Procura que tu visita coincida con la hora de almorzar. La oferta gastronómica de Mitsitam (que significa ‘vamos a comer’) es de lo más interesante. Ofrece platos preparados con productos utilizados por indígenas del continente americano. Sus 5 estaciones de comida y 5 cartas diferentes representan cada una de las grandes zonas donde se encuentran presentes.

Comida en el Museo Nacional del Indígena Americano
Comida en el Museo Nacional del Indígena Americano

16. Ben’s Chili Bowl

Muy popular entre los turistas, es uno de los clásicos restaurantes de comida rápida que visitar en Washington. Ubicado en el 1213 de U St (Georgetown), su especialidad son los perritos calientes. También encontrarás hamburguesas, ensaladas y bowls de chile con carne.

17. Museo Nacional de Historia Estadounidense

Un museo de lo más peculiar que ver en Washigton y que gustará tanto a mayores como pequeños. Artículos tan curiosos como el saxofón de Bill Clinton o el uniforme que vistió George Washington durante la Guerra de la Independencia se exhiben en las 3 plantas que lo albergan. Resulta especialmente llamativa la exhibición que hace un recorrido por la historia de la mesa americana y una reproducción exacta de la cocina de la famosísima Julia Child. Además, objetos relacionados con historia del transporte, música o fotografía norteamericana. Aprovecha para comer en Stars and Stripes Cafe: buenas hamburguesas, carnes a la barbacoa y otros platos típicos de la gastronomía más yanqui

Hamburguesa en el Museo Nacional de Historia Estadounidense
Hamburguesa en el Museo Nacional de Historia Estadounidense

18. Union Station

La principal estación ferroviaria de la ciudad y centro de operaciones de Amtrak. Es también un edificio de gran valor arquitectónico y un enorme mall que incita a visitar sus tiendas para hacer más amena la espera hasta la salida del tren o autobús. En su oferta de restauración, las principales cadenas estadounidenses: Burger King, McDonald’s, Taco Bell, Starbucks, Chipotle y, por suerte, Shake Shack.

Hamburguesas en 'Shake Shack'
Hamburguesas en ‘Shake Shack’

19. Jaleo

Era muy reticente a ir, pero a Jota le apetecía… A mí, la experiencia me defraudó en general. Este restaurante, uno de los muchos que actualmente posee el mediático José Andrés en diferentes puntos del globo terráqueo, está dirigido a un público muy concreto en busca de jarras de sangría y sencillas tapas españolas, por las que pagaríamos cuatro veces menos en nuestro país. Os contamos la experiencia completa aquí.

Chipirones en 'Jaleo'
Chipirones en ‘Jaleo’

Dónde dormir en Washington

Capitol Hill Hotel
Capitol Hill Hotel

20. Capitol Hill Hotel

Situado en el histórico barrio de igual nombre, a escasas calles del Capitolio. Este hotel boutique de tres estrellas dispone de amplias y luminosas habitaciones equipadas con una pequeña cocina. Además, desayuno continental gratuito, desde 140 euros/noche.

10 cosas que ver en Filadelfia

Philadelphia fue la tercera parada de nuestro viaje a la Costa Este de Estados Unidos. Con millón y medio de habitantes, es la quinta ciudad más grande del país y un gran centro cultural y artístico. Aunque solo estuvimos 48 horas, si organizas bien tu tiempo, puede dar mucho de sí. A pesar de tratarse de una gran urbe, los museos y atracciones más importantes se aúnan en el denominado Museum District o Parkway, que puede recorrerse a pie. A continuación, te mostramos 10 lugares que ver en Filadelfia.

Celda de Al Capone en la Eastern State Penitentiary, Philadelphia
Celda de Al Capone en la Eastern State Penitentiary

1. La celda de Al Capone

En la inquietante Eastern State Penitentiary, una de las cárceles más famosas del mundo y en la que el mafioso vivió durante 8 meses con bastante lujo. Conocida como Park Avenue, estaba decorada con alfombras, escritorio, aparato de radio, sillón… Nada que ver con las ‘habitaciones’ del resto de presos con los que ni siquiera comía, ya que su propio chef cocinaba lo que al gánster le apeteciera cada día. Un lugar muy curioso que ver en Filadelfia.

Philadelphia
Estatura de Rocky Balboa
Philadelphia
Las famosas escaleras de la película ‘Rocky’

2. Hacerte una foto a lo Rocky Balboa

E intentar subir corriendo las famosas escaleras de la película (y no morir en el intento). Ten en cuenta que son muchas y si no eres un auténtico runner puedes acabar con la lengua fuera, como le sucedió a Jota. Sé cuidadoso también con los vendedores de camisetas de la película, que aprovecharán para ofrecerse a fotografiarte con la estatua y pedirte después un par de dólares a cambio.

3. Museo de Arte de Filadelfia

Ya que has subido la escaleras, no dejes de entrar al Philadelphia Museum of Art, uno de los más grandes de Estados Unidos, que abrió sus puertas en 1877. Esta pinacoteca que ver en Filadelfia alberga más de 227.000 piezas -algunas, hasta con 2.000 años de antigüedad- entre pinturas, esculturas, fotografías, textiles… Destacan la ‘Piedad’, del Greco, obras de Picasso y Degas, o los ‘Doce girasoles’ de Van Gogh.

Pieza del Museo de Arte de Filadelfia
Pieza del Museo de Arte de Filadelfia

4. Admirar la Barnes Foundation

Y quedarte con la boca abierta ante una de las colecciones privadas más imponentes del mundo. Con 3.000 piezas que incluyen 181 Renoirs -más que ninguna otra del planeta-, 69 Cézannes y 60 Matisse, además de Picassos o Monets. Nacida en 1922 gracias a la fortuna del doctor Albert Barnes, está considerada como el conjunto impresionista más importante de Estados Unidos. Es, sin duda, el museo más impresionante que ver en Filadelfia.

Entrada a The Barnes Foundation
Entrada a The Barnes Foundation

5. Comer un Philly cheesesteak

El bocado más famoso de la ciudad, una especie de sándwich relleno de tiras de carne de ternera y queso fundido. Además de otros ingredientes a elección del cliente, como lechuga, tomate o pimientos. Inventado hacia 1930, es realmente jugoso, calórico -y pringoso-.

Philadelphia
Philly cheesesteak

6. Olisquear por Reading Terminal Market

Situado entre las calles 12 y Arch, es el mercado más importante que ver en Filadelfia y en 2012 celebró sus 120 años de vida. Ofrece la oportunidad de comprar tanto productos frescos como platos para llevar o almorzar en su pequeño food hall, con puestos de comida italiana, china e incluso griega, además del famoso Philly cheesesteak.

Philadelphia
Reading Terminal Market

7. Pasear entre las estatuas del Museo Rodin

Inaugurado en 1929 gracias a la colección de Jules Mastbaum, un filántropo local que comenzó a comprar las obras del autor francés con la intención de fundar una galería en su honor. Entre otras, pueden contemplarse una de las veinte versiones de El Pensador, Las Puertas del Infierno, Los Burgueses de Calais o una copia de El Beso. Sí, aunque no te lo creas, la obra más famosa de Rodin es algo que ver en Filadelfia.

Philadelphia
Museo Rodin de Philadelphia

8. Recorrer la ciudad en un bus turístico

Aunque somos partidarios de conocer nuestros destinos a pie, si tu tiempo es limitado, como fue nuestro caso, una de las mejores opciones es subirte a un autobús para no perder detalle. The Big Bus Company la recorre de cabo a rabo con guías en diferentes idiomas y posibilidad de bajar en la mayoría de lugares de interés que ver en Filadelfia por 25 dólares el pase de un día.

9. Fotografiar la Liberty Bell

Uno de los grandes símbolos de la independencia y la abolición de la esclavitud en el país es algo que ver en Filadelfia sin falta. Su toque más famoso tuvo lugar el 8 de julio de 1776, cuando se convocó a los ciudadanos de Filadelfia para la lectura de la Declaración de la Independencia.

Philadelphia
Liberty Bell

10. Center City Mural Mile

Hay más de 3.600 murales que ver en Filadelfia. Consecuencia del Proyecto de Arte Mural, que pretende rehabilitar a grafiteros ‘problemáticos’ y emplea a casi 40 que se dedicaban anteriormente a pintar las paredes sin pensar que un día podría convertirse en su modo de vida. Existe un tour de 90 minutos para contemplar los que componen el denominado Center City Mural Mile, ideal para los amantes del arte callejero.

Philadelphia
Mural en una calle de Philadelphia

Si buscas hotel para alojarte en el centro de Filadelfia, te recomendamos The Windsor Suites, desde 90 euros por noche y con habitaciones de auténtico lujo. Cuenta con una piscina en la azotea, perfecta para un chapuzón en pleno verano.

Un paseo por Chelsea Market (Nueva York)

Una visita a Chelsea Market es obligatoria para cualquier amante de los mercados como nosotros. Pero no solo de los tradicionales donde comprar carnes, pescados y verduras, sino de aquellos en los que la comida ya está preparada y es posible sentarse allí mismo para degustarla.

Si en España estos espacios se pusieron de moda hace escasos años, con el madrileño de San Miguel a la cabeza, en ciudades como Nueva York existen desde hace décadas. Chelsea Market resulta un lugar curioso, perfecto para un corto descanso si estás por el barrio, uno de los más bonitos de la ciudad.

La tienda que más llama la atención, de las más de 50 que componen Chelsea Market, es The Lobster Place, una de las pocas donde es posible encontrar productos frescos. En este caso, pescados y mariscos expuestos con suma delicadeza y perfectamente identificados por su zona de captura o características especiales. Los reyes del negocio son la langosta de Maine, que se puede adquirir ya cocida y en diferentes tamaños. Y el sushi, que venden preparado en pequeñas bandejas o puede comerse a la barra preparado al momento por expertas manos japonesas a la vista de los clientes.

Chelsea Market
¡Una de langosta!
Chelsea Market
Marisco fresco en Chelsea Market
Chelsea Market
Barra de sushi y sashimi
Chelsea Market
Sushi recién preparado

Pero como sucede en estos ‘templos’ gastronómicos, es posible encontrar casi todo tipo de comida en Chelsea Market. Desde italiana a tailandesa, pasando por mexicana o australiana, como la que ofrece Tuck Shop.

Bocadillos vietnamitas en Chelsea Market

Uno de los más exitosos es Num Pang, cuya especialidad son los bocadillos vietnamitas. Cuenta con la mayor puntuación de la revista Zagat para una bocadillería de la Gran Manzana. Y ofrece opciones tan exóticas como panceta glaseada a la cinco especias o gambas tigre al coco, que hacen que se formen largas colas a su puerta a la hora del almuerzo.

Five-spice glazed pork belly

No faltan tampoco tiendas gourmet en Chelsea Market. Con los mejores productos a precio de oro, como sales, especias, quesos, embutidos y hasta una curiosa cerveza artesana y ecológica que venden por galones.

Chelsea Market
Sales gourmet

Dos datos llamativos sobre Chelsea Market: en el mismo edificio se encuentra la sede neoyorquina de YouTube, con ascensor de uso exclusivo. Es usada también como una gran sala de exposiciones temporales. Nosotros tuvimos la suerte de poder admirar la de Rock Paper Photo Art Show, con cuarenta instantáneas de algunos de los mejores músicos de todos los tiempos.

Chelsea Market
La sede de YouTube
Chelsea Market
Jota, en Chelsea Market

Chelsea Market, en la Novena Avenida entre las calles 15 y 16, está abierto de 7 de la mañana a 9 de la noche, de lunes a sábado. Y de 8 de la mañana a 8 de la tarde, en domingo.

10 pistas gastronómicas para saborear Boston

Al ser ciudad portuaria, Boston ofrece una gastronomía variada y marinera que puede encontrarse fácilmente en la carta de la mayoría de restaurantes locales. Olvida la idea -muy española- de que en Estados Unidos solo se sirven hamburguesas y fast food y abre mente -y cartera- a nuevos sitios como los que te enseñamos en esta deliciosa entrada. Si no te apetece o no puedes permitírtelo, siempre tendrás a mano McDonald’s, Burger King, KFC o Dunkin Donuts para que, en menos de una semana, tu colesterol alcance niveles insospechados. No digas que no te lo advertimos y toma buena de estos 10 lugares para comer en Boston

1. Barking Crab

En un ambiente de lo más informal y al aire libre, con largas mesas de madera compartidas con otros comensales, y unas maravillosas vistas del puerto, se ubica este restaurante especializado en mariscos y pescados frescos. Comer en Boston una langosta de Maine a la parrilla o unas patas de cangrejo de Alaska debería ser obligatorio para cualquier visitante.

Comer en Boston: Fired grilled lobster, en 'Barking Crab' (Boston)
Fired grilled lobster, en ‘Barking Crab’
Comer en Boston: Alaskan bairdi legs, en 'Braking Crab' (Boston)
Alaskan bairdi legs, en ‘Braking Crab’

2. Myers+Chang

Platos vietnamitas, tailandeses, taiwaneses y chinos en este ‘indie diner’ en el que Joanne Chang y su marido, Christopher Myers, cocinan mano a mano auténticas delicias que no superan los 20 dólares por ración. Si puedes, siéntate a la barra para disfrutar del espectáculo y refréscate con una soda casera de piña y jengibre o litchi y frambuesa. Si has estado en el neoyorquino Momofuku, encontrarás más de una similitud.

Comer en Boston: Mama chang’s pork dumplings, en 'Myers+Chang' (Boston)
Mama chang’s pork dumplings, en ‘Myers+Chang’
Comer en Boston: Soft shell crab, en 'Myers+Chang' (Boston)
Soft shell crab, en ‘Myers+Chang’
Comer en Boston: Nasi goreng, en 'Myers+Chang' (Boston)
Nasi goreng, en ‘Myers+Chang’

3. Union Oyster House

Distinguido como el restaurante más antiguo de Estados Unidos, sirve comidas desde 1826. Está dividido en varias zonas: barra, oyster bar y restaurante en la planta superior, donde el presidente Kennedy tenía una mesa reservada para comer en Boston cuando quisiera disponer de ella. Aunque la especialidad, como su propio nombre indica, son las ostras -a las que no somos muy aficionados- nos aventuramos con un plato variado y unos mejillones que nos dejaron bastante indiferentes…

Comer en Boston: Cerveza en la barra de 'Union Oyster House' (Boston)
Cerveza en la barra de ‘Union Oyster House’
Comer en Boston: Ye olde seafood platter, en 'Union Oyster House' (Boston)
Ye olde seafood platter, en ‘Union Oyster House’
Comer en Boston: Mejillones. en 'Union Oyster House' (Boston)
Mejillones. en ‘Union Oyster House’

4. Quincy Market

Abierto desde el 26 de agosto de 1826, está compuesto de más de cincuenta restaurantes y puestos de todas las nacionalidades imaginables, el clásico food hall donde comprar comida y buscar después un sitio donde hincarle el diente. Si afuera diluvia, como fue nuestro caso, es una tarea ardua, pero merece la pena intentarlo y probar clam chowder, sopa de almejas típica de las ciudades costeras americanas, y lobster roll, especialidad de algunos condados como Massachussets y Maine, ensalada fría de langosta en un bollo de pan ligeramente dulce. Quincy Market también está formado por varios pubs, una sucursal de ‘Cheers’ y otra de ‘Wagamama’. Ideal para comer en Boston por poco dinero.

Comer en Boston: Quincy Market en Boston
Quincy Market
Comer en Boston: Sopa de almejas (clam chowder), en Quincy Market (Boston)
Sopa de almejas (clam chowder), en Quincy Market
Comer en Boston: Lobster roll, en Quincy Market (Boston)
Lobster roll, en Quincy Market

5. Hotel Intercontinental

Entre las 14:30 y las 21:00, el bar RumBa del lujoso Hotel Intercontinental ofrece una pequeña carta de aperitivos, ensaladas y sándwiches. Su lista de licores, en especial, rones y whiskies, es apabullante. Perfecto para una parada rápida -salmón y cóctel- antes de seguir devorando Boston.

Comer en Boston: Salmón en 'RumBa', Hotel Intercontinental (Boston)
Kale salad and Grilled maple cedar plank atlantic salmon
Comer en Boston: Pollo en en 'RumBa', Hotel Intercontinental (Boston)
Beet salad toasted Vermont goat cheese and grilled chicken

6. Shake Shack

Desde que las probamos en Nueva York hace ya unos cuantos años, no hemos encontrado otras hamburguesas en Estados Unidos que nos hayan gustado más. Ternera Angus 100% natural (sin antibióticos ni hormonas), productos frescos y una salsa que enamora. Además, las patatas fritas no son congeladas, sino cortadas a mano diariamente. Hay varias sucursales para comer en Boston: una en Seaport Blvd, Washington St y Newbury Street.

Comer en Boston: Hamburguesas en 'Shake Shack'
Hamburguesas en ‘Shake Shack’

7. Whole Food Market

La comida orgánica está de moda en Estados Unidos y Whole Food Market es la primera gran cadena que sólo vende este tipo de productos. A pesar de que el precio es bastante más elevado que un supermercado tradicional, merece la pena para un desayuno o almuerzo informal, ya que la mayoría de ellos dispone de una zona con mesas (además de wifi y lavabos para los clientes). Los más grandes cuentan con un amplio take away donde comprar bocados bastante sanos, desde sopas, ensaladas o sushi, a pollos y carnes asadas, pasando por sándwiches preparados al momento con los ingredientes que uno elija, eso sí, siempre orgánicos y que cumplan los requisitos de la compañía. Si no te lo crees, echa un vistazo al listado de ingredientes inaceptables para sus alimentos.

Comer en Boston: Bagels en Whole Food Market
Bagels en Whole Food Market

8. Food trucks

El descubrimiento del viaje para comer en Boston han sido las camionetas que encuentras a cada paso por Estados Unidos. La hora del almuerzo y las zonas de oficinas son perfectas para estos negocios que, desgraciadamente, tantas trabas están encontrando para instaurarse en nuestro país. En el mercado de SOWA, que se celebra cada domingo de 11 de la mañana a 4 de la tarde, han habilitado un área especial para que los vehículos aparquen sin problemas y los platos que ofrecen puedan saborearse en un improvisado comedor al aire libre (y al sol). Pizzas, tacos, grilled cheese sandwiches y algunas opciones vegetarianas, entre las más demandadas.

Comer en Boston: Food truck en Federal Reserve Plaza Park, Boston
Food truck en Federal Reserve Plaza Park
Comer en Boston: Food trucks en Sowa Market, Boston
Food trucks en Sowa Market

9. L Street Tavern

Si eres tan cinéfilo como nosotros, merecerá la pena un paseo hasta esta taberna de South Boston donde se rodaron algunas escenas de ‘Good Will Hunting’, película que supuso el salto a la fama del bostoniano Matt Damon y su inseparable amigo, Ben Affleck. Aunque no se trata de un restaurante, consideramos que la cerveza -aunque sea americana- debe tener un lugar destacado en la gastronomía.

Comer en Boston: Una Samuel Adam's en L Street Tavern, Boston
Una Samuel Adam’s en ‘L Street Tavern’

10. Aeropuerto de Logan

A veces, uno se lleva sorpresas para comer en Boston cuando menos lo espera. Acostumbrados a la desastrosa oferta gastronómica de los aeropuertos españoles, ‘Vineyard Grill’ fue la mejor manera de despedir la ciudad cuando ya pensábamos que deberíamos rendirnos al odioso fast food. Situado en la terminal E, justo antes del control de seguridad, ofrece una carta con pescados, mariscos, hamburguesas, sándwiches y ensaladas, además de 15 variedades de cerveza local y un buen puñado de vinos. Decir adiós a esta maravillosa ciudad con una ensalada de langosta, un jugoso filete a la parrilla y una botella de merlot no tiene precio… Además, la factura te da acceso VIP al control de seguridad, evitando así una larga espera.

Comer en Boston: Ensalada de langosta, en 'Vineyard Grille', Boston
Ensalada de langosta, en ‘Vineyard Grille’
Comer en Boston: Grilled steak, en 'Vineyard Grille', Boston
Grilled steak, en ‘Vineyard Grille’
Comer en Boston
Merlot

¿Has estado en la capital de Massachusetts? ¿Nos recomiendas otros lugares para comer en Boston?

Y si no saber qué hacer en tu visita a Boston, echa un vistazo a estos 35 motivos para enamorarse de la ciudad.

Martha’s Vineyard, un paseo por la isla de ‘Tiburón’

Martha’s Vineyard es uno de los destinos más populares de Nueva Inglaterra. Una preciosa isla donde olvidarse del coche y disfrutar de gastronomía, playas, naturaleza o avistamiento de pájaros. Situada en la costa este de los Estados Unidos, al sur de Cape Cod, fue bautizada así hace 300 años. El capitán de un barco ballenero decidió darle el nombre de su hija a los viñedos que crecían en la zona.

Martha´s Vineyard

Está formada por seis localidades: Tisbury, Edgartown, Oak Bluffs, West Tisbury, Chilmark y Aquinnah, conservando cinco faros construidos alrededor de 1800 que le dan un toque de lo más especial. Nosotros descubrimos Oak Bluffs, el denominado ‘pueblo playero’. Una de sus principales características son sus casitas de colores que se asemejan a las de galleta, de ahí que se las conozca como ‘casas de jengibre’.

Tours para recorrer Martha’s Vineyard

Existe la posibilidad de recorrer la isla en autobús durante 2 horas y media por 35 dólares (precio 2020), de 9 de la mañana a 4 de la tarde. O hacer tours personalizados, que incluyen faros, granjas, playas o, incluso, las localizaciones de la película Tiburón. Fue rodada aquí en 1974 y no en California, como muchos creen.

Martha´s Vineyard
Paseo marítimo de Oak Bluffs

Obama, Clinton o los Kennedy han convertido Martha’s Vineyard en un lugar conocido mundialmente y de lo más snob. Al igual que la cercana isla de Nantucket, donde se desarrolla la novela de Moby Dick.

Además, es el lugar donde tienen casa algunas celebridades como Bill Murray o Meg Ryan. En Martha’s Vineyard el nivel de vida es un 60 por ciento más caro que en cualquier otra ciudad de los Estados Unidos. Y su población, de 15.000 habitantes, alcanza los 100.000 en plena temporada estival.

Los Kennedy, trágicamente ligados a Martha’s Vineyard

Si el hijo del asesinado presidente perdía la vida en aguas atlánticas de camino a una boda en Hyannis, Chappaquiddick, justo enfrente, es tristemente famosa por el accidente sufrido por Ted Kennedy. Ocurrió en 1969 y en el murió una joven.

 ¿Dónde comer en Martha´s Vineyard?

El paseo marítimo de Oak Bluffs cuenta con un buen puñado de restaurantes donde degustar la gastronomía típica de Massachussets, presidida por mariscos y pescados frescos. Lo ideal es sentarse en la terraza de alguna azotea desde donde divisar gran parte de la isla y el ajetreo de los pequeños barcos privados que entran y salen del puerto.

Nosotros elegimos Lobsterville Grille para comer clam chowder (sopa de almejas), bang bang schrimp (gambas picantes) y local lobster grilled cheese, un sándwich con langosta de la zona y tres tipos de quesos: brie, cheddar y cabra. Una botella de Oveja Negra, blanco chileno, nos ayudó a sentirnos en el séptimo cielo.

Martha´s Vineyard
Clam chowder
Martha´s Vineyard
Bang Bang schrimp
Martha´s Vineyard
Local lobster grilled cheese
Martha´s Vineyard

¿Cómo llegar a Martha’s Vineyard desde Hyannis?

En nuestro caso, cogimos un ferri rápido, una de las opciones más recomendables, con Hy-Line Cruises. En los meses de verano, los hay casi cada hora desde las 8 de la mañana a las 8 de la tarde. Con un parón de cuatro horas en las de mayor calor: de 12 a 16. El trayecto dura 55 minutos. El precio es de 59 dólares por persona ida y vuelta, 39 para niños.

Embarcadero de Hyannis
Embarcadero de Hyannis

¿Cómo llegar a Hyannis desde Boston?

Además del coche privado, existen dos alternativas, autobús y tren. Aunque este último solo funciona en fin de semana operado por CapeFlyer. El trayecto dura algo más de 2 horas y el precio es de 40 dólares ida y vuelta. En autobús es un poco más barato -36 dólares- y rápido -una hora y media-, desde South Station con la compañía Plymouth&Brockton, en un vehículo que dispone de wifi y enchufes.

Autobús de la compañía Plymouth&Brockton

¿Has estado en Martha’s Vineyard? ¿Nos recomiendas otras islas de las que te hayas enamorado perdidamente?

Descubriendo la clase business de Iberia

Poco imaginaba Jota la sorpresa que le esperaba cuando dijeron su nombre por megafonía en el aeropuerto de Barajas. Como es bastante fatalista, pensó que algo iba mal con su billete, que su solicitud para entrar a Estados Unidos no se había cursado correctamente o que había algún problema con su equipaje. Así que, cuando se presentó pálido frente al mostrador de la puerta de embarque, no esperaba que fuera a escuchar las mágicas palabras pronunciadas por una de las empleadas de Iberia: ‘Va a volar usted en business’. Sí, iba a conocer la clase business de Iberia. Y sin tener que pagar dinero extra.

Ojalá volar fuera siempre así…

He de reconocer que en ese momento me cayó un poco mal… Pensé en la suerte que tenía y que ya podía haber sido yo… Apenas unos segundos después, Jota le decía a la señorita que si podía elegir prefería que fuese yo quien pasara a ocupar su asiento. Pero no le hizo falta insistir ya que mi nombre fue pronunciado un instante después y la misma frase sonó a música celestial en mis oídos: ‘Va a volar usted en business’.

Edredón y neceser

Siempre había soñado con viajar en la clase business de Iberia, unas filas por delante de la clase turista. Pero el precio de los billetes, que puede hasta cuatriplicarse, me había echado para atrás como al resto de mortales mileuristas. Si el coste de nuestros dos pasajes a Boston era de algo más de 2.000 euros, en clase business ascendía a 5.413 euros. Bastante más del presupuesto fijado para las tres semanas de aventura que teníamos por delante.

Mando para el entretenimiento a bordo

El tan temido overbooking fue el ‘culpable’ de que nos tocara esta lotería. También influyeron otros dos factores: ser de los primeros en hacer el check-in on line y ser titulares de la tarjeta Iberia Plus. Así nos lo explicó nuestra amable azafata, que ayudó a convertir el vuelo Madrid-Boston en una experiencia inolvidable.

Desde el minuto uno, y como no podía ser de otra manera, uno se da cuenta de que volando en la clase business de Iberia todo son ventajas. El tamaño del asiento, espacio para las piernas y bultos extras, enchufes, revistas, almohada mullida, cálido edredón, neceser de cortesía, cava de bienvenida… ¡Hasta unos minutos de conexión wifi para escribir un tuit desde el aire!

Entrantes
Entrantes

Otro de los aspectos que estaba deseando conocer era la oferta gastronómica. Desde hace algunos años, el menú de la clase business de Iberia está asesorado por cuatro de los cocineros más reputados de nuestro país: Toño Pérez, Paco Roncero, Dani García y Ramón Freixa, cada uno de ellos galardonado con dos Estrellas de la Guía Michelin.

Bacalao rebozado con salsa vizcaína, patata machacada y judías verdes
Bacalao rebozado con salsa vizcaína, patata machacada y judías verdes

El nuestro estaba compuesto de una serie de entrantes: gazpacho con huevo (marca Alvalle, eso sí); ventresca de atún con tomate, cebolleta y vinagreta de balsámico al Pedro Ximénez; ensalada de endivias, berros y pera con queso azul y queso de cabra Viejo Maestro con uvas.

El plato principal, a elegir entre tres -carne, pescado o una opción vegetariana-: guiso de pollo de corral con cebollitas, boletus y ciruelas; bacalao rebozado con salsa vizcaína, patata machacada y judías verdes o canelones de tomate, mozzarella y aceitunas con salsa bechamel.

Guiso de pollo de corral con cebollitas, boletus y ciruelas
Guiso de pollo de corral con cebollitas, boletus y ciruelas

Cabe destacar la Bodega Business Plus, con un buen puñado de referencias españolas en blancos, tintos y rosados -Rioja, Ribera, Navarra, Rueda-, además de un brut reserva, vinos de aperitivo y otros cuantos dulces. Todos ellos comentados en la carta que se entrega junto al menú y con notas de cata de Custodio L. Zamarra, sumiller del restaurante Zalacaín. No hace falta apuntar que la opción de licores y destilados es totalmente libre durante todo el vuelo.

Helado de nata y piñones caramelizados con perlas de chocolate
Helado de nata y piñones caramelizados con perlas de chocolate

A media tarde, por si alguien se ha quedado con hambre, sirven una pequeña merienda con pan caliente, embutidos ibéricos, queso manchego y tomate natural, además de fruta fresca.

Merienda
Merienda

Si hemos de poner una pega a este vuelo es que, en vez de las ocho previstas, durara siete horas y veinte minutos, lo que nos ‘robó’ cuarenta de disfrutar del mejor trayecto de toda nuestra vida. Ahora solo queda soñar con que, algún día, vuelva a repetirse esta tremenda suerte. O, en su defecto, que nos toque la lotería para volar así el resto de nuestra vida viajera. ¡Muchas gracias por todo, Iberia!

Qué ver en San Francisco, la icónica ciudad californiana

En esta entrada, os proponemos un recorrido por San Francisco, una de las ciudades más fascinantes de los Estados Unidos. Situada al norte de California, es famosa por el icónico puente Golden Gate. Otras estampas de su cosmopolita imagen la componen los típicos tranvías y coloridas casas victorianas. Pero hay mucho que ver en San Francisco. Y también mucho que comer. Así que vamos a proponeros varias paradas coincidiendo con los lugares más turísticos. ¿Nos acompañais en este paseo?

Calles de San Francisco

The Painted Ladies

Uno de los lugares más fotografiados que ver en San Francisco. Esta hilera de casas victorianas de madera, pintadas en colores suaves, son famosas en todo el mundo. Son conocidas también como Postcard Row, por aparecer en cientos de postales, y fueron construidas finales del siglo XIX. Frente a ellas, el parque de Alamo Square (que da nombre al barrio), ideal para sentarse a contemplar el skyline o disfrutar de un pícnic.

The Painted Ladies

Con varios restaurantes en San Francisco, la especialidad de Souvla es el souvlaki. Ellos mismos asan la carne -pollo, cerdo o cordero- que sirve de relleno a unas esponjosas pitas. Te recomendamos que hagas un pedido para llevar y lo saborees en Alamo Square. ¡Ah, y de postre, el clásico yogur griego!

Union Square

La zona más comercial que ver en San Francisco es un enjambre de turistas, adictos a las compras y hoteles de cinco estrellas. Boutiques de lujo, tiendas de regalos, grandes almacenes (con Macy’s a la cabeza) y galerías de arte hacen de Union Square una de las plazas más animadas.

Un establecimiento imprescindible entre los restaurantes en San Francisco es Lori´s Diner, en el número 500 de Sutter Street. Esta famosa barra abrió sus puertas por primera vez en 1986 y es muy popular por sus hamburguesas y desayunos.

Hamburguesa en Lori's Diner

Fisherman’s Wharf

Otro de los rincones imprescindibles que ver en San Francisco es el Muelle 39 (Pier 39), situado en Fisherman’s Wharf. Allí, encontrarás muchísimas tiendas y atracciones como el Aquarium o el Cartoon Art Museum. Pero, si algo te sorprenderá, es la inmensa comunidad de leones marinos que vive en su aguas. Siempre concurrido, podréis contratar diferentes actividades -en segway, bicicleta o tuk-tuk– y tours en barco.

Fisherman's Wharf

En Fisherman’s Wharf podrás almorzar en puestos callejeros o algunos de los mejores restaurantes en San Francisco especializados en pescados y mariscos. Si no sabes qué elegir, te sugerimos The Franciscan Crab, con sus espectaculares vistas a Alcatraz. ¿Dos imprescindibles? Cangrejo y sopa de almejas o clam chowder.

Sopa de almejas en 'The Franciscan Crab'

Little Italy

Una de las zonas con más encanto que ver en San Francisco es, también, una de las más tranquilas. Para conocer a fondo Little Italy, lo mejor es comenzar en el cruce entre Broadway y la Avenida Columbus.

Entre sus coloridos edificios, destacan cafeterías y heladerías en las que descansar durante unos minutos antes de seguir descubriendo la ciudad.

Little Italy

No pierdas la oportunidad de saborear la auténtica cocina italiana en Little Italy. Pizza al horno de leña, antipasti, pastas frescas, helados… ¡Y buenos vinos del país alpino! Nosotros acertamos en Original U.S. Restaurant (414 Columbus Ave) y su horario ininterrumpido de 11 a 23. Fundado en 1890, es una institución entre los restaurantes en San Francisco.

Pizza en 'Original U.S. Restaurant'

Chinatown

Después de Nueva York, el Chinatown de San Francisco acoge a la segunda comunidad china más grande de los Estados Unidos. En cuanto cruces la típica puerta de entrada, te esperan mercadillos de comida, tiendas de ropa, artesanía y recuerdos, restaurantes y farolillos por doquier.

En Portsmouth Square se izó por primera vez la bandera estadounidense en 1846. Casi dos siglos después, es lugar de encuentro de muchos de sus vecinos, formando una estampa muy original que ver en San Francisco.

Por cierto, ¿sabías que las primeras galletas de la fortuna fueron horneadas aquí y no en China?

Qué ver en San Francisco:: Chinatown

Al igual que en Little Italy, encontrarás un buen puñado de restaurantes en San Francisco especializados en cocina oriental. Regentados por familias de emigrantes, son sinónimo de precios económicos y abundantes cantidades. Nuestra recomendación es Sam Wo, con más de 100 años de andadura y todo un símbolo en Chinatown.

Fideos con gambas y verduras en Sam Wo

Japantown

Japantown es el barrio japonés más grande y antiguo de la nación. Además de su calle principal, Post Street, merece la pena acercarse hasta el Japan Center, repleto de tiendas y restaurantes nipones. Llama la atención una impresionante pagoda de cinco pisos y treinta metros de alto, regalo de la ciudad de Osaka. Y la puerta de entrada a Japantown, similar a a la de un templo. Un barrio muy curioso que ver en San Francisco.

Corea no es Japón, pero una barbacoa coreana siempre es una buena idea. Beque BBQ Grill y su ‘barra libre’ de carne -que cocinas tú mismo- por 22 dólares/persona es una gran idea entre los restaurantes en San Francisco.

Lombard Street

Situada entre Hyde y Leavenworth, Lombard Street es la calle más famosa que ver en San Francisco. Aunque no es la más empinada de la ciudad, sí es la más conocida. Cada día, cientos de turistas se acercan hasta ella para fotografiar su cuesta en zigzag, con 40 grados de inclinación.

Qué ver en San Francisco: Lombard Street

Desde hace 17 años, Pacific Catch es uno de los restaurantes en San Francisco más populares de Marina District. Su menú incluye pescado salvaje o criado de forma sostenible, en forma de ceviche, poke hawaiano o sushi. Y también, hamburguesas, parrilladas, fish and chips o ‘la captura del día’. Los encontrarás en 2027 Chestnut St.

Castro

Uno de los barrios que ver en San Francisco más populares. Castro se caracteriza por ser el centro de la comunidad gay, con un ambiente tolerante y abierto, sin ningún tipo de discriminación. Verás banderas multicolor a cada paso, y algunos de los mejores bares de la ciudad. Si te gusta la fiesta, Castro es, sin duda, tu sitio.

Si buscas restaurantes en San Francisco donde disfrutar de un brunch, no te pierdas Star Belly. Están en 3583 16th Street, en pleno Castro, y disponen tanto de brunch diario como de fin de semana.

Mission Street

Mission Street es una de las arterias principales y se extiende desde la frontera sur de Daly City hasta la costa noreste. En el número 2779 podrás hincarle el diente a los tacos más solicitados entre los restaurantes en San Francisco. Ojo, se forman largas colas y no aceptan tarjetas de crédito. Y una recomendación para pedir en El Farolito, atrévete con los camarones a la diabla. Pican, ¡pero están de vicio!

AT&T Park

Si tienes la suerte de que tu visita coincida con la liga de béisbol, no pierdas la oportunidad de acudir a un partido de este deporte 100 por 100 americano. El AT&T Park, casa de los Giants, se sitúa en un enclave incomparable que ver en San Francisco, al pie del mar.

Qué ver en San Francisco:: AT&T Park

Si el partido se alarga (algo que suele ser habitual), el estadio ofrece diferentes opciones para comer o cenar. Nuestra recomendación es el sándwich de cangrejo de Crazy Crab’z.

Golden Gate

El símbolo más representativo que ver en San Francisco es, también, uno de los más queridos. Con 2,7 kilómetros de longitud y 227 metros de altura, el Golden Gate es uno de los puentes colgantes más largos y altos del mundo.

Aunque puede verse desde infinidad de puntos, uno de los mejores es el Mirador H. Dana Bowers (o Vista Point), de camino a Sausalito.

Qué ver en San Francisco: Golden Gate

Sausalito

Una de las localidades más bonitas que ver en San Francisco, la excursión por excelencia, es Sausalito. Con apenas 7.000 habitantes, rezuma encanto por los cuatro costados. No te pierdas el puerto marítimo y las más de 400 casas flotantes de su costa, donde habitan personajes famosos y ricachones varios. Puedes llegar a Sausalito en autobús o ferri, pero si te animas a alquilar una bicicleta, la experiencia puede ser magnífica. Jota la hizo y lo cuenta aquí.

Qué ver en San Francisco: Sausalito

Esta vez nos apetecía darnos un capricho y reservamos mesa en The Spinnaker. Ubicado en el paseo marítimo de Sausalito, ofrece vistas panorámicas de San Francisco, East Bay y Belvedere. Su menú a base de pescados y mariscos frescos, además de una exquisita selección de vinos, no os dejará indiferentes. Y ya que estáis, completad la experiencia con un cóctel previo en su encantador saloncito frente a la bahía. Inolvidable.

¿Os ha gustado este paseo? ¿Nos recomendáis otros lugares imprescindibles que ver en San Francisco?

Un brunch en Nueva York con las mejores vistas

A estas alturas de la película no queda casi nadie sin saber qué es un brunch, ese híbrido entre desayuno y almuerzo que suele hacerse los domingos en muchas ciudades de Estados Unidos y que los españoles hemos acabado adoptando como costumbre propia. Recuerdo cuando tomé mi primer brunch en Nueva York. Entonces era una fan total de ‘Sex and the city’ y elegí uno de los locales a los que iban las chicas de moda para poner a caldo a los hombres mientras comían huevos Benedictine y bebían Bellinis.

Esta vez quise que fuera algo realmente especial y elegí la azotea del 230 Fifth, ya que había leído en una revista que las vistas desde su terraza eran las mejores de la Gran Manzana. Y vaya si lo son…

Brunch en Nueva York
Vistas desde la azotea del 230 Fifth en Nueva York

La oferta gastronómica que ofrece por 29 dólares/persona (15 en el caso de los niños) es un bufet libre de platos fríos y calientes, además de una isleta donde se preparan tortillas al instante con los ingredientes que uno elija.

Huevos, beicon, pollo, sándwiches, hamburguesas, hot dogs, pasta, ensaladas, bagelsfrench toasts, tortitas, gofres, fruta fresca,… Todo lo que uno pueda imaginar y más para degustar ininterrumpidamente desde las 10 de la mañana a las 4 de la tarde, como si de una tarifa plana se tratara. Está claro que si eres de los que les gusta comer, este lugar te resultará uno de los más económicos en Manhattan.

Brunch en Nueva York
Bufet al aire libre

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Cómo llegar desde San Francisco a Sausalito en bicicleta

Golden Gate (San Francisco)

Si estás en esta fascinante ciudad californiana y te apetece estirar las piernas o respirar aire fresco, te recomendamos esta aventura buena, bonita y barata. Descubre cómo llegar desde San Francisco a Sausalito en bicicleta.

En el pier o muelle 41 de la famosa bahía podrás escoger una de las cientos de bicicletas disponibles para llegar a Sausalito. Y lo harás atravesando el Golden Gate, famoso puente que une la península de San Francisco con el sur de Marin. El precio, desde 32 dólares.

El Golden Gate, al fondo

Comprueba la presión de las ruedas, la altura del sillín y no te olvides de ponerte un casco y coger una botella de agua. A lo lejos verás ese gran símbolo del acero que vigila el océano Pacífico desde esta orilla.

Bicicleta preparada

Cruzar el Golden Gate, previo tránsito por la bahía, es una experiencia fantástica ya que hay senderos y carriles perfectamente señalizados para los cicloturistas.

Curiosidades sobre el Golden Gate

-Recibe su nombre del estrecho en Constantinopla, llamado también la Puerta Dorada, ya que comunicaba Europa con Asia.

-Se empezó a construir en 1933 ante la congestión de tráfico que sufría la zona. Tras cuatro años de obras y cerca de 40 millones de dólares gastados, pudo inaugurarse un 27 de mayo de 1937.

-Supera los 1.200 metros de longitud. Está suspendido gracias a dos torres de 227 metros de altura y se compone de seis carriles. Además, es accesible para peatones y bicicletas.

-Fue pintado con urgencia para prevenir la oxidación que provoca el mar sobre el acero. De ahí su color rojizo.

-Durante la mañana hay más tráfico hacia el sur (para ir a ‘currar’ a Silicon Valley, supongo). Y por las tardes se nota más afluencia en dirección norte (para descansar en pueblos como Sausalito, confirmo).

Carteles explicativos en el Golden Gate

Una vez cruzado el Golden Gate, nuestra recomendación es que te dirijas a Sausalito. Esta pequeña localidad, ubicada en el condado de Marin, es antigua colonia de artistas, muy famosa por sus casas flotantes.

Sausalito

Allí podrás recorrer sus calles y barriadas. Y tomarte un sándwich acompañado de una cerveza bien fría en el Caffe Tutti antes de prepararte para coger el último ferri que te devuelva al puerto de San Francisco sin necesidad de dar pedales.

Sándwich en Sausalito

No te despistes porque habrá mucha gente como tú intentando regresar en el barco. El alquiler de la bicicleta incluye este billete, así que escoge un buen asiento y prepara tu cámara para hacer unas fotos (en este caso nocturnas) espectaculares.

Sausalito de noche
Cómo llegar desde San Francisco a Sausalito en bicicleta
Cómo llegar desde San Francisco a Sausalito en bicicleta

¿Sabías lo fácil que es llegar desde San Francisco a Sausalito en bicicleta? ¿Te animarás a hacerlo?

‘The Franciscan Crab Restaurant’ (San Francisco)

Una buena idea si estás en San Francisco es pasear desde el Pier 1 (primer muelle) hasta Fisherman’s Wharf. Este concurrido punto de encuentro es perfecto para comer marisco de pie en la calle o sentado a una de las mesas de The Franciscan Crab Restaurant (Pier 43). Fundado en 1957, este establecimiento recoge la tradición gastronómica de la famosa bahía californiana, a muy escasos metros del histórico Puerto de San Francisco.

Fisherman's Wharf

Nuestra sugerencia es que según entres a The Franciscan Crab Restaurant pidas unas buenas vistas a la prisión de Alcatraz. Y, también, unos prismáticos para sentir en tu piel el encierro que sufrieron en aquellos muros mafiosos de la talla de Al Capone.

Los mariscos más frescos de Fisherman’s Wharf

Tras comprobar los seis metros que miden las cristaleras, es el momento de elegir los platos y el vino en esta parada culinaria. En su carta encontrarás curiosas formas de presentar el cangrejo (dungeness crab y crispy crabcakes), fotogénicas ostras, coloridos mejillones, buenos pescados y variados mariscos. Además, excelente pan o sorprendente embutido.

Carta de est erestaurante en Fisherman's Wharf

Comenzamos con un ligero entrante, octopus conditopulpo a la vinagreta franciscana con salsa de ajo. Mientras lo saboreas, no olvides deleitarte con el lento navegar de los veleros.

Pulpo a la vinagreta en Fisherman's Wharf

Seguidamente llegó la sopa de almeja al estilo clásico, utilizando tan solo una pequeña hogaza de pan a modo de recipiente. El inmenso y humeante ‘cuenco’ que ves más abajo llevó más de media hora despacharlo.

Por si nunca la has probado, has de saber que la clam chowder es un tipo de sopa espesa compuesta de almejas y caldo. Además, se le añaden patatas y cebollas. Resulta deliciosa y aporta una buena dosis de energía.

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Una de las especialidades de este restaurante de Fisherman’s Wharf son los platos preparados ‘a la sartén’. Esta se lleva a la propia mesa, consiguiendo que los mariscos no se queden fríos. Nosotros pedimos dos: una de cangrejo y otra de gambas y mejillones.

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Maridamos esta entrada con un chardonnay procedente del cercano Valle de Napa, tan fresco como apto para todos los bolsillos. Y en copa conmemorativa del 50 aniversario del restaurante.

Chardonnay en restaurante de Fisherman's Wharf

Lo dicho, disfrutad del lugar porque merece la pena. Mientras, seguimos pensando cómo nadie pudo escapar de La Roca, si parece tan cercana…

Restaurante en Fisherman's Wharf

Si no te apetece comer a la carta en este restaurante de Fisherman’s Wharf, puedes optar por su menú a precio fijo. Por 39,95 dólares, y compuesto de entrante, principal y postre.

‘Per Se’ (New York)

Cuando estuvimos en 2011 era el mejor restaurante de la Gran Manzana, según la lista San Pellegrino,  y el décimo mejor del mundo con tres estrellas Michelin. Nuestro viaje a Nueva York es la excusa perfecta para conocer ‘Per Se. Con semanas de espera para conseguir reserva, tenemos la enorme suerte de conseguir una mesa para comer -imposible cenar hasta dos meses después-, a las 13.15 del sábado 28 de mayo, a través de Open Table.

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