Ocho visitas a ‘Cocinandos’ en ocho platos para recordar

Si sois lectores habituales de este blog y seguís nuestras redes sociales, conoceréis de sobra la debilidad que tenemos por Cocinandos. Este restaurante leonés está galardonado con una estrella Michelin. Y a sus mandos se encuentra la pareja formada por Yolanda León y Juanjo López.

En este post, hemos querido recopilar los platos que más nos han gustado en las ocho visitas que llevamos hasta la fecha. Y por qué tantas, os preguntaréis. Muy sencillo: la relación calidad-precio, con un menú degustación por 55 euros (precio 2020), y la opción de maridaje, es incomparable en la Ciudad del Bernesga. Y, posiblemente, en toda Castilla y León.

Pero, sin duda, el motivo principal es que allí, gracias a la hospitalidad de todo el equipo, nos sentimos como en casa.

1. Mini bollo chino de hongos al vapor

En Cocinandos fueron unos visionarios elaborando los bollitos chinos al vapor que tan de moda se han puesto en la gastronomía española. Se sirve sobre una minúscula cesta de mimbre. Y los preparan de diferentes maneras, siendo el de hongos y el de Cecina de León los dos que hemos podido catar hasta ahora. Pero es un aperitivo tan sabroso y original que no nos importaría que estuviera presente en cada repertorio.

Cocinandos

2. Bacalao con guiso de hongos y garbanzos de pico pardal con su jugo

Lo probamos en nuestra primera comida. Entonces, fue uno de los platos más aplaudidos por la increíble textura del pescado fresco. Ellos mismos lo ‘salan’ hasta dar con la intensidad deseada, sobre un fondo memorable. Perfecta combinación de técnica y equilibrio al que la ternura de los garbanzos leoneses, que se asimilan al pico de un pardal o gorrión, aporta un toque extra.

Cocinandos

3. Tartar de tomate, bogavante y ajoblanco

En esta ocasión, degustamos uno de los menús más redondos que recordamos. Un plato con una más que generosa ración de este preciado marisco por semejante precio es para tener en cuenta y, desde luego, no olvidar fácilmente. La frescura y dulzura del tomate, en perfecto contraste con el punto ácido del ajoblanco. Una creación ‘muy leonesa’, como explicaba Juanjo con su habitual sentido del humor.

Cocinandos

4. Carpaccio de presa ibérica, boletus, almendras fritas y helado de mostaza

Dentro de la interesante oferta de Buscasetas 2013, encontramos esta pequeña joya con cuatro sabores y texturas totalmente diferentes, pero que unidos conseguían un bocado brillante. La delicadeza de la carne y la potencia de las setas, junto al picante del helado y el toque de los frutos secos, resultó sublime.

Cocinandos

5. Cochinillo asado con melocotón

El cochinillo es otro de los fuertes del estrella Michelin leonés. La corteza, siempre crujiente, y la carne, jugosa y en su punto exacto. Este cochinillo asado con melocotón, su hueso, foie de pato y jugo de piñones es toda una obra de arte.

cochinillo

6. Cigala asada, tartar de quinoa, cecina, brevas y gazpachuelo

Pura fusión peruano-cazurra para un excelente tartar de quinoa y Cecina de León que acompaña una cola de marisco apenas pasada por la plancha y que se adorna con un suavecísimo gazpachuelo para resaltar aún más el dulzor de unas sencillas brevas. Impecable.

Cigala asada, tartar de quinoa, cecina, brevas y gazpachuelo

7. Manzana dorada, avellanas y queso

De todos los postres que hemos podido degustar, este fue uno de los que se grabó en nuestra retina por la belleza de la composición y la notoriedad de sabores del trío manzana reineta-bizcocho de avellanas-queso mascarpone, dibujado en el plato como si de un bodegón se tratara.

Cocinandos

8. Bombones de queso de oveja con gelatina de tomate

Es el detalle que, junto a unas gominolas de elaboración propia, siempre cierra el menú de Cocinandos. Se preparan rallando queso “con un rallador fino que antes humedecemos con un poco de leche y juntado con dados pequeños de una gominola que hemos hecho con jugo de tomate, pectina neutra y acido cítrico”. El queso utilizado, Pastor del Esla, de la zona de Valencia de Don Juan, es de leche curada de oveja.

Bombones de queso de oveja con gelatina de tomate

Siempre que los bombones llegan a la mesa, Juanjo me hace la misma pregunta con una gran sonrisa: «¿Por qué les haces foto si ya tienes la misma tropecientas veces?». Y yo pienso: «Porque la foto puede ser parecida, pero cada experiencia en Cocinandos forma parte de un recuerdo que, siempre, asociamos con la felicidad… y esos bombones ponen el broche final a cada una de esas experiencias felices».

Guía básica de la Semana Santa en León

Durante siete días, los que van del Domingo de Ramos al Sábado de Gloria, la ciudad se viste de gala para recibir a todo tipo de visitantes. La Semana Santa en León, calificada de Interés Turístico Internacional, esconde algo más que procesiones, imágenes y cofrades. En esta entrada, vamos a ofrecer una guía básica para disfrutar, si el tiempo acompaña, ya seas padre de familia, integrante de un grupo de solteros, pareja enamorada o uno de esos guiris que viajan por España como auténticos exploradores.

Limonada de Semana Santa (no más de 5)
Limonada de Semana Santa (con precaución, peatón)

1. Para guiris

Existe un León para guiris que apenas se vende y eso que, por ejemplo, muchos son capaces de llegar en ferri desde Plymouth (Reino Unido) ‎para desembarcar en el puerto de Santander y poner rumbo a nuestra ciudad con tal de bailar en el Purple Weekend, un fin de semana de estética mod que se celebra cada año a principios de diciembre. Para ellos, nada mejor que la Posada Regia, un caserón que les hará sentirse como Hemingway en La Perla de Pamplona. Les recomendamos:

Procesión: del Cristo del Perdón, que cada Martes Santo libera a un preso ante el Locus Apellationis.

Monumento: la Catedral, incomparable, bella y también conocida como Pulchra Leonina.

Barrio: sin lugar a dudas, el Húmedo, con sus callejuelas repletas de bares y buena gente.

Bebida y tapa: limonada con algo de cecina.

Restaurante: casi todos, pero seguro que en La Gitana aciertan con su carne a la piedra.

Curiosidad: sepan que el oriundo de León se llama cazurro, que en árabe significaba “el que no cesa”.

Semana Santa en León
Carne a la piedra en ‘La Gitana’

2. Semana Santa en León para canallas

León para canallas bien podría ser el título de una película pero, a pesar de su imagen seria, los leoneses practican esta condición en su máxima potencia. Así, el supuesto grupo de mangantes podría llegar por carretera desde cualquier punto de España, ya que la provincia limita con Galicia, Asturias, Cantabria y media Castilla. Su mejor opción sería hacer noche en alguna pensión cerca del Barrio Húmedo aunque, para lo que van a dormir, el ruido será lo de menos. Tomen nota, señores, para su futura visita a la Semana Santa en León:

Procesión: del Orujo o más conocida como de Genarín, que se celebra la noche del Jueves al Viernes Santo.

Monumento: las propias murallas donde murió el personaje, cerca del Arco de la Cárcel.

Barrio: toda la zona que lleva por nombre «Carretera de los Cubos», pegada a la muralla.

Bebida y tapa: zombi zumo en el Móngogo, con quesadillas, frente a la antigua cárcel

Restaurante: en el Bar Miseriaspero no para comer sino para jugar a las chapas.

Curiosidad: música en directo en la Sala Valentino si hubiera sesión ese día.

Calles abarrotadas

3. Semana Santa en León para parejas

Si vienes con tu pareja, esta urbe es ideal para reavivar el amor o perderlo para siempre. Una forma original de llegar es hacerlo en un vagón del Expreso de La Robla, un tren de otra época que rememora aquellas novelas viajeras de Agatha Christie. Si buscas ofertas con antelación, podrás alojarte en el Parador de San Marcos (5 Estrellas Gran Lujo), cuya recepción ha visto pasar a monarcas, actrices, cantantes de rock y todo tipo de personajes. Nuestras sugerencias para una Semana Santa en León:

Procesión: todas las del Viernes Santo, especialmente la de Los Pasos y sus tradiciones (La Ronda, El Encuentro y recogida en Sta. Nonia).

Monumento: las Tres Infantas de León, cerca de La Lola (el templo de Los Quijano).

Barrio: el Romántico, al lado del parque del Cid, ideal para agarrarse de la mano y luego besarse.

Bebida y tapa: un clarete Prieto Picudo frío con cualquier tapa.

Restaurante: Cocinandos (apto para todos los bolsillos, previa reserva).

Curiosidad: la mansión de los Sierra Pambley, junto a la Catedral, esconde una antigua historia de amor.

Semana Santa Leonesa
Los papones en procesión

4. Para familias

Las familias son bienvenidas a León. La ciudad es para ellas, así que no dudéis en traer a los niños y elegir un alojamiento diferente: hoteles en magníficas plazas, hostales frente a inmensos parques, hospederías del medievo o albergues para peregrinos. Si os gusta dar pedales, recordad que León cuenta con casi 30 kilómetros de carril bici. Todo un lujo en estos tiempos.

Procesión: cualquiera para que los más pequeños puedan dar la mano a los Papones, ya que en León es tradición hacerlo.

Monumento: el Musac, con sus cristaleras de colores y espectacular arquitectura

Barrio: el de Eras está muy bien para ver el eje Auditorio – Junta – Musac.

Bebida y tapa: los chavales disfrutarán pidiendo butanos con patatas picantes en Casa Blas.

Restaurante: las sucursales de La Competencia con sus increíbles pizzas.

Curiosidad: en la Colegiata de San Isidoro exhiben el cáliz que buscaba Indiana Jones en su ‘Última Cruzada’.

¿Conoces la Semana Santa en León? ¿Qué es lo que más te gusta de ella? ¡Cuéntanoslo!

Parador de San Marcos, un alojamiento con mucha historia en León

El Parador de San Marcos es uno de los más impresionantes de la península, con una historia fascinante a orillas del río Bernesga, el mismo que viera nacer a Jota hace ya unos cuantos años. En él nos alojamos un par de noches durante un viaje que nos llevó por Laguardia, Logroño y Zaragoza.

Parador de San Marcos

La fascinante historia del Parador de San Marcos

Hospital, escuela de veterinaria, parada de sementales, instituto de enseñanza o cuartel de caballería han sido algunos de los usos que se le han dado desde que se inició su construcción en 1515. Pero, sin duda, lo que más llama la atención es que fuera campo de concentración y prisión.

Como presidio tuvo entre sus más ilustres residentes a Francisco de Quevedo, encarcelado por orden del Conde-Duque de Olivares. Y que escribiría entre sus muros algunas de sus obras más conocidas, como Providencia de DiosVida de San Pablo y Constancia y paciencia del Santo Job. Por su parte, entre 1936 y 1940, en plena Guerra Civil, acogió a cerca de 7.000 reclusos republicanos -muchos de ellos posteriormente fusilados-. Convirtiéndose así en el símbolo de la represión en León y gran parte del país.

Hoy en día conviven en este edificio el Parador de Turismo –abierto en 1964–, la iglesia de San Marcos–consagrada en 1541– y el Museo de León –desde 1869–. Un lugar único e inigualable en toda la geografía española.

Pasear por su claustro o relajarse en su acogedora biblioteca -solo abierta para clientes- es un lujo al alcance de pocos. Como lo es disfrutar de las pinturas de la antigua escuela flamenca, tapices, bargueños… U obras de artistas como Vela ZanettiVaquero Turcios que acoge en su interior.

Claustro
Parador de San Marcos
Parador de San Marcos
Parador de San Marcos

La decepción llega al abrir la puerta de la habitación, ya que también tiene uno la sensación de transportarse a otra época. Pero porque nada ha sido renovado en ella desde hace mucho tiempo. Camas, almohadas o colchas más propias de un hotel de dos estrellas que de un establecimiento que atesora cinco y está calificado de Gran Lujo. Del baño, mejor no hablar. La alcachofa de la ducha parece sacada de una película de miedo. Y las toallas están desgastadas y deshilachadas por el uso.

Habitación
Amenities

Pero como nos gusta quedarnos con lo bueno, pasamos a hablar del desayuno del Parador de San Marcos, que sí es propio de la categoría que le distingue. Platos fríos y calientes, algunos preparados al instante, como los huevos revueltos que podéis ver debajo. También, quesos, embutidos, bollería de todo tipo, zumos naturales, fruta fresca

Parador de San Marcos
Huevos revueltos
Cecina

El precio por noche del Parador de San Marcos ronda los 230 euros con desayuno (tarifa oficial). Ya veis que no es una opción barata y si no se cuidan los pequeños detalles habrá una espantada general a hoteles más económicos. Nosotros seremos los primeros.

‘La Gitana’, un clásico de los restaurantes en León

La Gitana es uno de los bares con más solera del Barrio Húmedo de León, tierra de Jota y, por ende, casi mía. Se trata de una típica casa de comidas, abierta a principios del siglo XX, que ofrece los mejores productos de la tierra, además de mariscos y pescados. En su restaurante decidimos dar rienda suelta a nuestra vena más carnívora para degustar su famosa carne a la piedra. Antes, nos metimos entre pecho y espalda una ensalada de puerros de Sahagún y unas almejas a la marinera.

Ensalada de puerros de Sahagún
Almejas a la marinera

¿Véis este enorme pedrusco echando humo? Aquí es donde cada uno se cocina su propia carne a la piedra, al gusto. Y no os preocupéis si se queda fría. Pedid que vuelvan a calentarla y punto.

La Gitana

Esta es nuestra fuente de buey (éramos cuatro personas) de La Gitana. Viene aliñada con sal y un chorrito de aceite, lo que le da el toque perfecto para cocinarla. Y se sirve con una guarnición de pimientos asados del Bierzo y patatas fritas.

Carne en La Gitana
La Gitana

El acompañamiento perfecto para esta carne a la piedra tenía que ser un vino de la zona, así que elegimos un rosado Prieto Picudo, fresco y correcto.

Prieto Picudo

Tenemos que volver a La Gitana para probar sus embutidos caseros, que ellos mismos fabrican en las montañas de León. Y sus alabadas mollejas guisadas. ¡Os lo contaremos!

La Gitana

‘Hasta Cofiñal, donde todo es posible’, por @saborleon

¡Los ancestros de los Hermanos Pinzón eran de León! Qué pedazo de titular para cualquier día del mítico 1992, fruto de la mente calenturienta del jefe de cierre de un periódico leonés al desempolvar un antiguo atlas y si, además, las gentes de León tuviéramos un carácter todo lo contrario del que es. Y eso ¿por qué?, lo del titular. Pues porque en uno de los territorios de la Montaña Central Leonesa más emblemático hay un pico, un valle y un arroyo que se llaman Pinzón. ¿No es suficiente?

Los paseantes habían salido «por la fresca” dejando atrás los barrios de León, vacíos por la reciente fiesta, adentrándose en la Comarca del Condado, con olor a riego y a menta, atravesando Boñar para llegar al embalse, atrás quedaban los hermosos valles de Pardomino y Vegamián, pasando por delante de la Ermita de las Nieves a la entrada de  Puebla de Lillo  para llegar a Cofiñal e iniciar, a buena hora, una ruta que prometía.

Estamos en uno de los puntos finales del viaje que realizan los rebaños trashumantes, entre los puertos de San Isidro y de Las Señales, es la Cañada Real Leonesa Oriental, en plena Reserva del Mampodre, donde el Porma comienza a ser un aprendiz de río que no sabe de riadas. Lugar de leyendas, como la de la pena de “manos podadas” que daría el nombre a Mampodre,  sufrida por el pueblo astur una vez que fue sometido por los romanos, o la del peregrino y el lago de Isoba o la de Antón, el lugareño que se encontró con un oso y lo convenció para caminar juntos.

bosque en Cofiñal

En Cofiñal nos esperan el resto de los paseantes. Estos últimos han llegado al lugar por amor, convirtiéndolo en leyenda para los no iniciados. En versión romance podría ser la de haber seguido la llamada del Pico Toneo cuando ofrece, para disfrutar, el manto blanco que se extiende por sus laderas en invierno y cuyo eco, en verano, se esconde en las noches de luna llena en el cofre del tesoro que es Cofiñal para deleite de sus moradores, lugar donde han encontrado acogida y sosiego.

Hoy serán los guías, su propuesta fue simple: caminar por el Valle de Pinzón hasta llegar a la cima del collado del mismo nombre, bajar a Isoba y regresar a Cofiñal por la senda de la hoz “Entrevaos” que dicen los lugareños o Entrevados según se indica en las rutas oficiales. Entretanto: ir dejando atrás los Forfogones, oír el agua de los ríos Porma e Isoba antes de ser pacificados, bañarse en el Pozo de la Leña o beber agua «milagrosa” de la fuente La Jerumbrosa. ¿Les apetece acompañar a los paseantes?  

El pueblo va quedando atrás. El camino bordea prados donde se hace patente la importancia de la siega en la montaña. Otro de los paseantes, echando atrás sus recuerdos, se sitúa en lugar de los segadores que ya a estas horas tienen avanzada la labor ayudados de la maquinaria, similar a la de hace 25 años. Un joven Porma pone la música de fondo sin el peligro de que aparezcan los de la SGAE. Asoman Los Forfogones vislumbrándose las tres cascadas donde el río ruge y muestra su ímpetu ¿por primera vez? El olor a pino está en el ambiente.

Nos acercamos a la base del pico San Justo, un gigante de roca de 1.995 metros, que domina el lugar para llegar al inicio del Valle de Pinzón desde donde se observa, casi sin querer, su perfil en forma de U. Un rebaño de jatas pardas nos da la bienvenida. Enfrente, una cabaña de pastores anuncia que el territorio es ganadero. A los bordes del camino hay abundante hierba, de la que gusta pisar. Por encima de nuestras cabezas matas de brezo nos saludan, la sombra del hayedo anuncia frescor. El camino se va empinando hasta alcanzar la cota más alta (1.525 m) desde la que admiramos el Pico el Pinzón (1.618 m) y el paisaje que nos rodea. A modo de bandera: azul y verde. Ruido de fondo:  silencio. Por dentro: sensación agradable, estamos a gusto.

Trashumancia

Ahora toca descender hasta Isoba por un camino marcado por roderas y pisadas de animales. Es mediodía. No hay sombra. La pequeña laguna que viene marcada en los mapas está seca. A lo lejos, la mole del  pico Toneo, el circo de Salencias y la hendidura de Riopinos anuncian que el territorio es de nieve.

Ya estamos en Isoba. Más o menos coincide con la mitad del camino. Hacemos una parada que aprovecharemos para comer. Lo haremos guiándonos por el boca a boca en ‘Casa Federico, uno de los templos gastronómicos de León, que no tiene ninguna estrella Michelin pero que la calidez de sus platos lo aúpan a los primeros lugares del ranking de la buena comida, con platos llenos de sabor, que sorprende por la sencillez de lo que ofrece convirtiéndolo en cocina de autor. Descubrir a estas alturas la mano que tiene Paula, la cocinera, para arrancar lo mejor de los fogones no tiene gracia, pero como la mayoría de los paseantes son nuevos en las mesas de ‘Federico’, lo que hay es expectación por saborear el menú: chorizo y jamón que resultan ser auténticos de la montaña, sopa «guriguriguri», cuidado no la pidas muy «guri» o tendrás que esperar para comerla y carne gobernada. ¿Qué es? Amigo, tienes que subir a Isoba, pedir mesa en ‘Casa Federico’ y comerla. Luego nos escribes y lo cuentas. No te la podemos retratar, pero aseguramos que para describirla por tu cabeza pasarán palabras como: suave, natural, original, saludable, deliciosa, sorprendente… Entre los paseantes, todos de buen yantar, comprenden el dicho de el que viene a mesa puesta no sabe lo que cuesta que cuelga de una de las paredes y que te recuerda Andrés. ¿Quién es Andrés? Otro actor que forma parte del reparto de la película que es ‘Casa Federico’. Puede enviarte al Vaticano o “comerte la oreja” con degustaciones que son “estilo fusión”.  Es de Madrid.  ¡Que tiemble la costa el día que decida «asentar sus reales» en ella!

Gastronomía Leonesa
Embutido para empezar

Es hora de comenzar el camino de vuelta. La senda se encuentra bien señalizada. Salvamos una cerca de madera para adentrarnos en la vega siguiendo el curso del río. Al fondo, la Hoz de Entrevaos nos espera, por una parte el Pico San Justo, por la otra el Pico Runción. El protagonista del camino es el Río Isoba, hoy limpio, sereno, cantarín. Una cascada, una poza; otra cascada, más pozas. Se aleja y se acerca de la senda. Nos adentramos en una zona de piedra para llegar al final de la quebrada donde la sombra de vegetación nos aplaca los calores.

A la derecha, un cartel anuncia: al Pozo de la Leña. No se puede pasar de largo ya que nos perderíamos la contemplación de uno de los lugares más bonitos de León, un “lugar 10”. A medida que nos acercamos, el ruido del río. En la bajada, complicidad en un lugar de misterio. De repente, un lugar hermoso donde el agua desborda la roca con chorro decidido que espera a los bañistas. Irresistible. Contraste de luz, ruido, naturaleza.  Para disfrutar.  Para compartir. Para recordar. Para reflexionar sobre de dónde venimos y qué tenemos.

Porma

Enseguida llegamos a las praderías de Cofiñal, más adelante varios guindales ofrecen sus frutos rojos. Volvemos a encontrarnos con el Porma y Cofiñal, donde todo es posible.

Por @saborleon