Qué ver en Nápoles, encantadora decadencia en el sur de Italia

La tercera ciudad más grande de Italia, por detrás de Roma y Milán, posee un carácter único. Amada y odiada a partes iguales, llena de vida, presume de imponentes monumentos, pintorescos rincones, historia a raudales y una excelente gastronomía con la pizza como buque insignia. Acompáñanos en este ordenado caos por los mejores lugares que ver en Nápoles.

Qué visitar en Nápoles

1. Plaza del Plebiscito

La mayor plaza que ver en Nápoles, con una superficie cercana a los 25.000 m², acoge algunos de los edificios históricos más importantes, como la imponente Basílica de San Francisco de Paula. En ella también podrás admirar tres palacios: Real, de la Prefectura y Salerno.

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2. Spaccanapoli

Se traduciría literalmente como ‘parte-Napóles’ porque antiguamente dividía el centro histórico en norte y sur. Para disfrutar una de las calles más importantes que ver en Nápoles es recomendable llevar contigo una pequeña lista de paradas:

-Basílicas: Santa Clara y Santo Domingo Mayor.

-Palacios: Pinelli, Petrucci, San Gennaro all’Olmo, Tufarelli, Mazziotti, di Sangro di Casacalenda

-Iglesias y capillas: Santa Maria del Presidio, Santa Maria Assunta dei Pignatelli, Sant’Agrippino a Forcella, Gesù Redentore y San Ludovico d’Angiò

En Spaccanapoli también merecen un alto en el camino la Casa Professa dei Padri Gesuiti y el Complejo de Santa Maria dello Splendore.

3. Galería Humberto I

Construida entre 1887 y 1890, es una de las fotos más típicas que hacer en Nápoles. La Galería Humberto I es la más popular de Italia junto con la Galleria Vittorio Emanuele II de Milán. Aunque algunos de sus locales están cerrados actualmente, merece una visita por lo espectacular de su arquitectura.

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4. Catedral de Nápoles

Más conocida como Duomo, es el principal edificio religioso que visitar en Nápoles. La Catedral Metropolitana de Santa María de la Asunción fue edificada entre 1299 y 1314, y aunque no resulta especialmente llamativa por fuera, en su interior se ‘esconde’ la Capilla del Tesoro. De estilo barroco, en ella luce la estatua del santo patrón de la villa, San Jenaro.

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5. Castel dell’Ovo

El Castillo del Huevo debe su nombre a una vieja leyenda. Cuenta que Virgilio escondió un huevo mágico bajo sus cimientos y que, si este llegara a romperse, la ciudad sufriría una enorme catástrofe. Construido en 1128 junto a la costa, esta fortificación que ver en Nápoles ha servido como elemento defensivo, cárcel o residencia real. Actualmente, se utiliza como centro de eventos y exposiciones.

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6. Castel Nuovo

Conocido entre los lugareños como Maschio Angioino, este castillo medieval es otra de las atracciones que ver en Nápoles. Su exterior conserva cinco torreones unidos y está rodeado por un gran foso. En su interior puede contemplarse la Capella Palatina, pequeña iglesia que aún conserva algunos de sus frescos originales.

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7. Via San Gregorio Armeno

¿Quién no ha oído hablar de los famosos belenes de Nápoles? Localizada en pleno centro histórico, San Gregorio Armeno reune a los mejores artesanos en este curioso arte navideño. Las figuritas se exponen durante todo el año, junto a otras más modernas que representan a políticos, deportistas y otros famosos.

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8. Quartieri Spagnoli

A pesar de su mala fama en el pasado, el barrio español de Nápoles es un sitio bastante tranquilo (al menos, durante el día, cuando lo visitamos). Surgió en el siglo XVI con el objetivo de dar cobijo a los militares españoles destinados a controlar posibles revueltas. En él encontrarás algunas de las imágenes más típicas que ver en Nápoles: estrechas y empinadas calles, motoristas sin casco, ropa tendida entre edificios y altares en cada esquina. Muchos de ellos, dedicados a su ‘dios’: Maradona.

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9. Via Partenope

Una de las que calles más elegantes que visitar en Nápoles te brindará, además, impresionantes vistas del mar a lo largo de todo el paseo. En Via Partenope se ubican algunos de los hoteles más lujosos de la ciudad, como el Royal Continental o el Eurostars Hotel Excelsior. A lo largo del recorrido, nada mejor que una parada para reponer fuerzas en alguna de sus pizzerías o trattorias mientras contemplas el Mediterráneo y el Vesubio en primera línea.

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La gastronomía de Nápoles

Ya seas de dulce o salado, la gastronomía napolitana es apta para todos los gustos. Y, también, para todos los bolsillos. Marcada por su situación geográfica, en ella abundan pescados y mariscos frescos, además de verduras y frutas. Y, por supuesto, pasta. La estrella es, sin duda, la pizza napolitana, elaborada siempre en horno de leña. Aunque encontrarás más variedades en algunas de las mejores pizzerías de Nápoles, los lugareños creen firmemente que solo hay dos tipos: margarita y marinera (no, no lleva ningún tipo de pescado y lo explicamos un poco más abajo).

¿Qué comer en Nápoles?

Babà napolitano

Este dulce, muy dulce, está presente en la mayoría de pastelerías y restaurantes de Nápoles. Encontrarás la versión clásica de la foto, además de otras con crema, chocolate, nata, fresas, limón, Nutella… Elaborado al horno, su ligera masa está bañada en limoncello, así que, mejor, no se lo deis a probar a los niños… La Pasticceria Capparelli, en Via Dei Tribunali, 327, es uno de los mejores sitios para probar el babà napolitano.

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Sfogliatella

Otro de los dulces tradicionales que comer en Nápoles debe su nombre a la hojas de hojaldre (pasta sfoglia) utilizadas en su preparación. Aunque se suele rellenar con pasta de queso ricotta, otras variantes son mermelada, nata montada, crema de chocolate o chantillí. El origen de los sfogliatelle se remonta al siglo XVIII, cuando se creó en el Monasterio de Santa Rosa, en la Costa Amalfitana. Los de Sfogliate e Sfogliatelle, Via San Gregorio Armeno, 24, son para ponerles un altar.

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Spaghetti alle vongole

Este delicioso plato de pasta que comer en Nápoles tiene almejas como ingrediente principal. Además, un sofrito de ajo y aceite de oliva, vino blanco y tomate natural. La sencillez más exquisita que uno pueda imaginar.

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Pizza frita napolitana

Además de las pizzas que veréis a continuación, la variedad frita es típica para comer en Nápoles. Podría decirse que la pizza fritta napoletana es similar a una empanada, pero rellena de diferentes ingredientes, dependiendo de la variedad: ricotta, ciccioli, pimiento, albahaca… Aunque puede parecer un bocado grasiento, si está bien cocinado, resulta realmente ligero.

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Dónde comer en Nápoles

Pizzeria Di Matteo (Via dei Tribunali, 94)

Abierta en 1936, es para muchos la mejor pizzería de Nápoles. Siempre con locales entre su clientela -lo que es buena señal- cuenta con varios pisos, facilitando que la cola formada a las horas punta se mueva con bastante rapidez. La pizza de Di Matteo es sublime, sin más. Bill Clinton dio buena cuenta de ello durante su visita con motivo de la cumbre del G7.

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L’Antica Pizzeria da Michele (Via Cesare Sersale 1/3)

Si hay una pizzería en Nápoles que deba su fama a Hollywood, esa es L’Antica Pizzeria da Michele. En ella, Julia Roberts zampaba esta delicia italiana en la película ‘Comer, beber, amar’. Es por ello que cada día se forman larguísimas colas -puede llegar a haber más de 50 personas esperando- a las puertas del establecimiento. Si, como a nosotros, te puede la curiosidad, intenta hacer una comida tardía. Yo fui más allá de las cuatro de la tarde y encontré mi sitio. La pizza, tan buena como en otros muchos restaurantes de Nápoles. Aunque aquí solo encontrarás dos variedades: margherita (tomate, mozzarella, aceite, queso y albahaca) y marinara (tomate, ajo, orégano y aceite). ¿Los precios de L’Antica Pizzeria da Michele? Entre 4 y 5 euros por pizza (precio 2019).

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Mattozzi Ristorante (Via Pietro Colletta, 25)

Para nosotros, fue el gran descubrimiento entre los restaurantes de Nápoles. Situado justo enfrente de Pizzeria da Michele, entramos porque la cola del establecimiento del que os hablábamos antes era infinita. Mattozzi es un negocio familiar regentado por un matrimonio de mediana edad. Ella, a los mandos de la cocina. Y él, de la sala. Aquí no encontrarás pizza, pero sí auténticos platos de pasta italiana: spaghetti alle vongole, spaghetti frutti di mare, spaghetti alla carbonara, fettuccine alla bolognese, gnocchi alla sorrentina, penne all’arrabbiata, pappardelle all’ischitana… También, otras delicias como risottos: al funghi, allo champagne o all’ortolana. Repetimos tres días por calidad, precio y ambiente nada turístico. ¡Ojo! Al buscar la información para este post, hemos descubierto que hay varios establecimientos con el mismo nombre. Buscad el de Via Pietro Colletta, 25.

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Pupella (Via Partenope, 12)

Sin duda, lo mejor de esta trattoria para comer en Nápoles son sus vistas al mar. En la carta, antipasti, pizzas, platos de pasta y pescados a la parrilla.

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¿Te ha gustado este paseo? Hambre, seguro, seguro, que te ha dado. ¿Nos recomiendas otras cosas que hacer en Nápoles?

Marsella: qué ver en esta típica ciudad de pescadores en la Costa Azul

Es la segunda ciudad más poblada de Francia, por detrás de París. Su privilegiada situación, a orillas del Mediterráneo, destaca entre sus grandes atractivos. Colorida y llena de vida, con buen clima gran parte del año, es una escapada más que recomendable para un fin de semana. Por ello, te proponemos las mejores cosas que hacer en Marsella.

Qué ver en Marsella

1. Puerto Viejo de Marsella

El Puerto Viejo, también llamado Vieux Port, es uno de los lugares con más encanto que ver en Marsella. Su frenética actividad contrasta con los turistas que pasean relajadamente por su orilla o descansan en alguna de las terrazas de restaurantes colindantes. Flanqueado por dos fuertes, el de Saint Nicolas y el de Saint Jean, desde él se admira una las mejores perspectivas de la Basílica de Notre-Dame de la Garde, erigida en lo alto de la colina. Como curiosidad, el ferri que cruza de un lado a otro los 206 metros del Vieux Port es la línea marítima comercial más pequeña del mundo.

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2. Fort Saint-Jean

El Fuerte de San Juan es otro de los monumentos que visitar en Marsella. Conectado con la antigua ciudad portuaria a través de una pasarela -parte del MuCEM- ofrece unas vistas inigualables del Puerto Viejo. Construida en 1660 por Luis XIV, esta torre de vigilancia era visible a 20 kilómetros, facilitando así la actividad de los barcos comerciales. A lo largo de su historia ha sido, además, prisión estatal y depósito de municiones durante la Segunda Guerra Mundial.

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3. Catedral de Marsella o La Major

Construida en estilo bizantino, es una de las iglesias más grandes de Francia. La Catedral de Sainte-Marie-Majeure presume de unas dimensiones similares a las de la Basílica de San Pedro de Roma, que permiten acoger a 3.000 personas. Uno de los iconos que ver en Marsella fue la única catedral construida en el país durante el siglo XIX.

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4. Notre-Dame de la Garde

Imponente. Ese sería el adjetivo para definir a la basílica de Notre-Dame de la Garde. Este monumento que visitar en Marsella está situado a una altitud de 150 metros. Aunque se puede llegar en autobús urbano, subir a pie no deja de tener su encanto, aunque te arrepientas a mitad de camino… Su campanario alcanza una altura de 41 metros. Y la estatua dorada de María que la corona mide 11,20 metros de largo, pesa cerca de diez mil kilos y necesita ser ‘bañada’ con 500 gramos de oro cada cuarto de siglo. Desde Notre-Dame de la Garde se divisan las vistas más impresionantes que ver en Marsella.

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5. MuCEM

Inaugurado en 2013, coincidiendo con la capitalidad europea de la ciudad, es el museo más importante que ver en Marsella. El Museo de las civilizaciones de Europa y del Mediterráneo se creó para el estudio y conservación del patrimonio antropológico europeo y mediterráneo. Con su iluminación nocturna resulta realmente espectacular. El precio de la entrada es de 11 euros.

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6. Le Panier

Conocido como ‘de los artistas’, es el barrio más antiguo que ver en Marsella. Y también uno de los más concurridos. Sus (muy) empinados callejones conservan una esencia única que recuerda a la época en que era mayoritariamente habitado por marineros y pescadores. El ‘pequeño Montmartre marsellés’ está repleto de tiendas de artesanía, encantadores bistrós y restaurantes con terraza.

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7. La Corniche Kennedy

Debe su nombre al entonces recién asesinado presidente de los Estados Unidos y da comienzo en la Playa de Les Catalans. Con 3 kilómetros de longitud, podrás admirar una panorámica única, con el Mediterráneo como protagonista central y las islas de Friuli como invitadas especiales. A lo largo de la Corniche Kennedy encontrarás varios establecimientos que ofrecen vistas (y precios) de escándalo, así como garitos de moda donde lucir palmito en alguna de sus tumbonas.

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8. Parc Longchamp

Uno de los parques más bellos que visitar en Marsella presume de ocho hectáreas de espacios verdes. Dentro de él, el Palais Longchamp luce esplendoroso mientras alberga los museos de Bellas Artes e Historia Natural. El Parque de Longchamp está catalogado por el Ministerio de Cultura francés como uno de los Jardines Notables del país.

Parc Longchamp

9. Vallon des Auffes

Hemos dejado para el final nuestro favorito. Para nosotros, el lugar más pintoresco que ver en Marsella. Algo alejado del centro y, por tanto, de las hordas de turistas, el Vallon des Auffes rezuma encanto por los cuatro costados. Intenta ir la mediodía para admirar las vistas y sentarte en la terraza de alguno de sus restaurantes tradicionales. Mientras, sueña con vivir en una de sus cabañas de colores con un pointu (barco típico) a la puerta, listo para salir a pescar.

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Restaurantes en Marsella

Dependiendo de tu presupuesto, encontrarás restaurantes en Marsella de todo tipo. Desde comida rápida a pizzerías, pasando por acogedores bistrós o establecimientos de lujo. A la hora de la comida, aprovecha para buscar el plate du jour (plato del día) o los menús fórmula, que no suelen irse de precio. Como buena ciudad portuaria, la oferta de pescados y mariscos frescos es magnífica. Y recuerda que te encuentras en Francia, uno de los países donde mejor se come. Así que pasa de fast food y, si puedes, ráscate un poco el bolsillo.

Les Pieds Sous La Table (63 rue Sainte)

Lo encontramos por casualidad al lado del apartamento donde nos alojamos. Y acertamos de pleno. Ofrece dos menús: entrante+principal o principal+postre por 22 euros. O entrante+principal+postre por 26 euros. Las especialidades se muestran en una pizarra que la camarera enseña a los clientes. Echa un vistazo a las sugerentes propuestas: steak tartar, ensalada de ahumados, tartar de salmón, atún a la parrilla. Voilà!

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Pizzeria Chez Jeannot (129 rue du Vallon des Auffes)

¿Una pizzería para comer en Marsella? Cuando fuimos a Vallon des Auffes todas las terrazas estaban repletas. Así que nos animamos con este italiano-francés. Pizzeria Chez Jeannot es un bonito local para probar mejillones a la provenzal o auténticas pizzas (nunca fallan). El precio es de unos 20 euros por cabeza.

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L’Espigoulier (204 quai du Port)

Lo encontramos paseando por el puerto. Anunciaba especialidades provenzales, y a por ellas que fuimos. Probamos una original fritura de pescados y aïoli marseillais, verduras y mariscos al vapor con huevo cocido y una salsa parecida a nuestro alioli.

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¿Cuál es el plato típico de Marsella?

La bouillabaisse o sopa bullabesa es la especialidad de la ciudad. Este guiso marinero se elabora con pescados de roca como salmonete, rape o congrio. Se sirve acompañada de picastostes frotados con ajo y salsa rouille (a base de aceite de oliva, pan, ajo y pimentón) que se puede echar en la propia sopa o untar sobre el pan. Suele llevar patatas cocidas. Aunque no es muy fotogénica, resulta deliciosa.

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¿Dónde dormir en Marsella?

Aunque las primera noches nos alojamos en un apartamento cerca del Puerto Viejo, un pequeño incidente nos hizo quedarnos unas horas más en Marsella. Y es que perdimos el autobús con el que teníamos pensado regresar a Niza, el último de ese día… Así que buscamos hoteles cerca de la Estación de San Carlos y encontramos el Aparthotel Adagio Access Marseille Saint Charles. Un sitio muy correcto para descansar por menos de 60 euros.

¿Te ha gustado este paseo con sabor a mar? ¿Nos recomiendas otros lugares que ver en Marsella?

Sidrerías imprescindibles para una visita a Gijón

Pensar en Asturias es pensar en buena gastronomía, platos contundentes y raciones generosas de recetas tradicionales. Y es también pensar en sidrerías de Gijón. La cercanía del Cantábrico ofrece los pescados y mariscos más frescos, además de una interesante huerta y carnes de animales criados en los pastos más verdes. Es casi imposible comer mal en Asturias, pero la oferta es infinita y resulta complicado decidirse por un sitio. Nosotros os damos varias pistas para saborear Gijón al máximo.

Sidrerías para darse un homenaje en Gijón

La Galana, Plaza Mayor

Para disfrutar de la cocina más tradicional con un toque vanguardista y cuidado. En su carta, delicias como tataki de atún rojo con salsa de soja y espuma de wasabi; ensalada de langostinos confitados y vinagreta de centollo o huevos cremosos, patatas, foie y reducción de Pedro Ximénez. Además, excelentes arroces, pescados y carnes de buey. En barra tambien es posible picotear a base de tapas y cazuelinas (marmitaco, fabada, chorizo a la sidra). Los camareros escancian.

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Carpaccio de atún rojo con aceite de trufa
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Arroz con pixín, gambón y calamares

El Requexu, Avenida de la Costa 30

Aparte de la carta, hay que prestar atención a su pizarra, donde exponen las especialidades del día. Nosotros tuvimos suerte con una estupenda ventresca a la plancha (con cebolla ligeramente caramelizada y tomate natural) y cazuela de albóndigas de ‘pescao’ de roca y marisco con almejas y alcachofas. Si os gustan los arroces, el de la casa se compone de llámpares, calamar, chipirón y jamón. También pescados de la Rula de Avilés y raciones tan sugerentes como calamar fresco con mayonesa de lima limón o chipirones crujientes con arroz salvaje y trigueros.

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Ventresca a la plancha
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Cazuela de albóndigas de ‘pescao’ de roca y marisco con almejas y alcachofas

Rías Baixas, Poeta Alfonso Camín, 10

Con la mejor oferta vinícola que uno pueda imaginar, Rías Baixas es mucho más que una sidrería en Gijón. Déjate llevar por la sabiduría de Felipe y aprovecha para disfrutar de vinos únicos por copas. Y para comer, dos especialidades: arroz con bugre y pulpo amariscado. Guarda sitio para una tabla de quesos, que cambian cada poco tiempo a su propio antojo y son de una calidad insuperable. ¡Larga vida a Rías Baixas!

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Arroz con bugre
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Tabla de quesos

Sidrerías para comer menú del día en Gijón

El Museo, Avenida del Llano, 22

Su menú del día tiene un precio imbatible: 10 euros por primero, segundo, tercero, bebida y postre. También hay una variada carta con carnes y pescados a la parrilla como especialidad. A nosotros nos encantan los mejillones a la marinera y los chipirones fritos de esta sidrería en Gijón.

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Ensaladilla rusa
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El Saúco, Valencia, 20

Fundada en 1977 por una pareja de zamoranos, se ha consolidado como un referente entre las sidrerías de Gijón. El cochinillo asado es uno de sus platos estrella y su menú del día, más que recomendable por 10 euros con entrante, primero, segundo, pan, bebida y postre. También ofrece otros menús a base de parrillada de marisco, caldereta de pescados y marisco o arroz con bugre. Y, por encarco, cocido elaborado con garbanzos de Fuentesúco, como no podía ser de otra manera.

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Su nuevo sistema de escanciado en sala de El Sáuco es de lo más original. Se paga por los ‘culines’ que hayas bebido y no tienes que preocuparte por ensuciar el suelo.

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Sidrerías para picar algo en Gijón

Sidrería Nueva Ibérica, Río de Oro, 6 y Aguado, 38

Cocina tradicional asturiana en una de las sidrería de Gijón con ambiente familiar y dos localizaciones (una frente al Centro Comercial Los Fresnos y otra junto a la Playa de San Lorenzo). Precios moderados en sus raciones para compartir y, también, menú del día por 10 euros. Dispone de otros menús para compartir, a base de cachopo o chuletón, por ejemplo.

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Pastel casero de pescado
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Pollo al ajillo

¿Y para beber?

Sidra, siempre sidra. Las botellas cuestan algo más de 3 euros y os recomendamos que la pidáis con Denominación de Origen.

100 razones para visitar Bélgica

Hace unos días recibimos un curioso e interesante e-mail desde la Oficina de Turismo de Bélgica invitándonos a participar en un concurso para pasar una semana disfrutando de Bruselas y Valonia. ¡No ha hecho falta pensarlo dos veces! ¿Por qué queremos visitar Bélgica? Aquí van 100 razones:

1. Beber las mejores cervezas del mundo.

2. Comer mejillones con patatas fritas.

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3. Cenar a las siete…

4. Comprar alguna de las 500 variedades de bombones es un motivo más que suficiente para visitar Bélgica.

5. Pasear por la Grand Place.

6. Admirar el Atomium.

7. Fotografiar el Manneken Pis, una de las mejores cosas que ver en Bruselas.

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8. Visitar la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.

9. Mirar los escaparates de las ‘Galerías Saint Hubert’.

10. Recorrer las 80 ciudades europeas de la Mini Europe.

11. Conocer a la novia del Manneken, la descarada Jeanneke Pis.

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12. Contemplar las obras del Museo Magritte.

13. Montar en tranvía para descubrir todo lo que hay que ver en Bruselas.

14. Curiosear por el Boulevard Waterloo, considerado el más chic de la capital.

15. Acercarnos al Parlamento Europeo para ver si hay algún VIP.

16. Probar alguna de las 3.000 variedades de cerveza que ofrece Delirium Tremens... Y salir vivitos y coleando. Uno de los imprescindibles si planeas visitar Bélgica.

17. Pillar una buena tortícolis examinando una por una las vidrieras de Notre Dame du Sablon.

18. Quemar la Brussels Card de tanto usarla.

19. Comprobar que la cerveza no solo se bebe, sino que podemos meternos entre pecho y espalda unos carbonnades flamandes.

20. Acompañar el estofado con una ligeras chicons au gratin.

21. Sentarnos en una terraza de la Rue des Bouchers a tomar café.

22. No perdernos el Museo del Cómic.

23. Practicar el poquito francés que sabemos (sin bromas…).

24. Comprobar por qué Bruselas es una de las capitales más verdes de Europa.

25. Visitar el Museo de los Judíos y su colección de arte.

26. Probarnos un vestido vintage en la Rue Antoine Dansaert.

27. Buscar alguna ganga en el Rastro de Los Marolles.

28. Descubrir una de las joyas del Art Nouveau, la Casa Cauchie.

29. Adivinar por qué son tan famosas las coles de Bruselas.

30. Intentar ver cada una de las piezas del Museo del Auto.

31. Sentarnos sobre el césped del Jardín Botánico.

32. ¿El viaje es en agosto? Habrá que tomarse algo en uno de los chiringuitos de Bruxelleslesbain.

33. Pasar el domingo en los Museos Reales de Arte y de Historia.

34. Dar envidia a todos los fans de Tintín tuiteando desde el Museo Hergé.

35. Disfrutar de las vistas desde el Palacio de Justicia.

36. Saludar, si nos cruzamos con ella, a la reina Fabiola, que para algo es española (actualización: falleció en diciembre de 2014).

37. Probar el salchichón de las Ardenas, a ser posible con pan de farro.

38. Buscar sin descanso un Lazarillo de Tormes editado en Bélgica para la colección de Nacho Carnero, un clásico en nuestros viajes.

39. No perder detalle de cómo se elabora el chocolate artesanal en Zaabär.

40. Volver a sentirnos niños en el Museo del Juguete.

41. Fotografiar la cúpula del Sagrado Corazón.

42. Quejarnos de que los ‘Serres de Laeken’, los invernaderos reales, solo abran tres semanas al año (y no cuando nosotros vayamos, precisamente)

43. Ver las casi 40 paredes de diferentes casas decoradas con enormes murales basándose en cómics.

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44. Descubrir dónde está la simpática estatua de un perro orinando.

45. Echarnos unos bailes en el Wax Club.

46. Tomar el sol en el Parc du Cinquantenaire.

47. Comprar alguna variedad de los muchos quesos belgas: Passendale, Folies de Béguines, Wynendale

48. Comer un crepe cubierto con cerezas naturales calientes y nata.

49. Tomar una copa en Mappa Mundo.

50. Viajar a Lieja, la quinta ciudad más importante de Bélgica.

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51. Descubrir por qué Lieja es denominada la «Atenas del norte». Y ya que estamos allí…

53. Recorrer el Archéoforum, el yacimiento arqueológico más grande de Europa.

54. Conocer la Estación de Lieja-Guillemins, diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava.

55. Hacer una pintoresca foto desde las escaleras de la colina Bueren.

56. Descubrir el original Museo Tchantches, dedicado a la popular marioneta creada en el siglo XIX.

57. Almorzar unas boulets de Liège (albóndigas de Lieja) aderezadas con sirope.

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58. Probar el pékèt (y no emborracharnos con él).

59. Echar un vistazo a la Catedral de Saint Paul, de arquitectura gótica, punto de visita obligada en Lieja.

60. No perdernos el Palacio de los Príncipes-Obispos, una de las mejores atracciones que ver en Bélgica.

61. Conocer los hoteles flotantes de Lieja, barcos con capacidad para 18 personas.

62. Fotografiar alguno de los castillos cerca de Lieja ¡y lamentarnos de no poder vivir en uno!

63. Ver dónde empieza y dónde acaba la carrera ciclista internacional Lieja-Bastogne-Lieja.

64. Tomar el aperitivo regional por excelencia, un Maitrank.

65. Escuchar sonidos de todo tipo en la Maison de la Pataphonie, en Dinant, museo único que visitar en Bélgica y en el mundo.

66. Ya que estamos allí, probar las famosas couques de Dinant (galletas a base de miel).

67. Ver dónde nació en 1841 Adolphe Sax, inventor del saxofón.

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68. Hacer una parada en la Cervecería Caracole, cerca de Dinant, donde las cubas de cobre se siguen calentando al fuego de leña.

69. Probar una tarte al djote, especialidad típica de Nivelles, en Valonia.

70. Querer tener dinero y permiso para rehabilitar el abandonado Castillo de Noisy. (Actualiación: el castillo fue totalmente demolido en octubre de 2017).

71. Olisquear por la mina Hasard Cheratte, cerrada al público y clausurada sin previo aviso en 1977 por ser una de las más peligrosas del mundo.

72. De vuelta a Bruselas, visitar el Museo de los cerveceros belgas y degustar la cerveza que incluye la entrada.

73. Alquilar una bicicleta (y no caernos).

74. Desayunar un apetitoso gofre, sin duda, una de las mejores cosas que hacer en Bélgica.

Gofres belgas

75. Jugar una partidita de algo en el Gran Casino de Bruselas.

76. Apuntarnos a ‘La excursión verde’ y envidiar los espacios naturales que no tenemos en Madrid.

77. Darnos una vuelta por el Toutou Bar y flipar viendo cómo animales de cuatro patas saborean una Red Dog, cerveza solo apta para perros, a tres euros la botella.

78. Curiosear en su menú canino, que incluye hamburguesas, arroz o pasta.

79. Admirar -si sigue en pie- la impresionante Catedral de las cervezas, construida con 792.000 botellines.

80. Hacer un ‘petit’ descanso en la Plaza del ‘Petit Sablon’.

81. Degustar unas crujientes croquetas de camarones (promete).

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82. Realizar el itinerario ‘El arte en el metro’ y ver cuánta creatividad anda suelta.

83. Visitar el Museo Clockarium, dedicado a accesorios de chimenea fabricados con loza y con una exposición de más de 1.200 relojes de este material.

84. Comer patatas como si no hubiera mañana -hay más de 300 variedades-, como las come de gatte o las Plate de Florenville.

85. Comprar un DVD de ‘Los pitufos’, creados por el dibujante belga Peyo.

86. Visitar el puerto de mar y, de paso, navegar a bordo del Gueuse.

87. Pasar una refrescante tarde en Océade, el parque acuático de Bruselas.

88. Relajarnos en el Spa Cinq Mondes y dejarnos mimar.

89. Ya puestos, nos encantaría desplazarnos hasta Spa, no para bañarnos, sino para ver dónde se disputa el Gran Premio de Bélgica de F1.

90.  Escuchar un concierto de jazz en Sazz n Jazz.

91. Cenar un buen filete de Blanc-bleu, raza vacuna criada solo con heno y productos de granja.

92. Tomarnos un cóctel en la terraza del lujoso Hotel Conrad.

93. Buscar gangas el miércoles por la tarde en el mercado del Châtelain.

94. Pedir un deseo al tocar la estatua de bronce de Charles-Everard (trae buena suerte y, quizás, regreses a visitar Bélgica).

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95. Comprar cremosos pralinés en Wittamer.

96. Disfrutar del mercado de las flores, en martes o domingo.

97. Contemplar los geniales cuadros de El Bosco en el Museo Real de Bellas Artes.

98. Visitar la Casa de Erasmo, ese gran viajero…

99. Comprobar que la película de Jan Bucquoy La Vie Sexuelle des Belges ¿es verídica…

100. Buscar 100 razones más para regresar a Bélgica.

¿Te animas a visitar Bélgica? ¡Seguro que estos motivos te han convencido!

*Post actualizado en 2020

Qué ver en San Francisco, la icónica ciudad californiana

En esta entrada, os proponemos un recorrido por San Francisco, una de las ciudades más fascinantes de los Estados Unidos. Situada al norte de California, es famosa por el icónico puente Golden Gate. Otras estampas de su cosmopolita imagen la componen los típicos tranvías y coloridas casas victorianas. Pero hay mucho que ver en San Francisco. Y también mucho que comer. Así que vamos a proponeros varias paradas coincidiendo con los lugares más turísticos. ¿Nos acompañais en este paseo?

1. The Painted Ladies

Uno de los lugares más fotografiados que ver en San Francisco. Esta hilera de casas victorianas de madera, pintadas en colores suaves, son famosas en todo el mundo. Son conocidas también como Postcard Row, por aparecer en cientos de postales, y fueron construidas finales del siglo XIX. Frente a ellas, el parque de Alamo Square (que da nombre al barrio), ideal para sentarse a contemplar el skyline o disfrutar de un pícnic.

The Painted Ladies

¿Dónde comer cerca de The Painted Ladies?

Con varios restaurantes en San Francisco, la especialidad de Souvla es el souvlaki. Ellos mismos asan la carne -pollo, cerdo o cordero- que sirve de relleno a unas esponjosas pitas. Te recomendamos que hagas un pedido para llevar y lo saborees en Alamo Square. ¡Ah, y de postre, el clásico yogur griego!

2. Union Square

La zona más comercial que visitar en San Francisco es un enjambre de turistas, adictos a las compras y hoteles de cinco estrellas. Boutiques de lujo, tiendas de regalos, grandes almacenes (con Macy’s a la cabeza) y galerías de arte hacen de Union Square una de las plazas más animadas.

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¿Dónde comer en Union Square?

Un establecimiento imprescindible entre los restaurantes en San Francisco es Lori´s Diner, en el número 500 de Sutter Street. Esta famosa barra abrió sus puertas por primera vez en 1986 y es muy popular por sus hamburguesas y desayunos.

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3. Fisherman’s Wharf

Otro de los rincones imprescindibles que ver en San Francisco es el Muelle 39 (Pier 39), situado en Fisherman’s Wharf. Allí, encontrarás muchísimas tiendas y atracciones como el Aquarium o el Cartoon Art Museum. Pero, si algo te sorprenderá, es la inmensa comunidad de leones marinos que vive en su aguas. Siempre concurrido, podréis contratar diferentes actividades -en segway, bicicleta o tuk-tuk– y tours en barco.

Fisherman's Wharf

¿Dónde comer en Fisherman’s Wharf?

En Fisherman’s Wharf podrás almorzar en puestos callejeros o algunos de los mejores restaurantes en San Francisco especializados en pescados y mariscos. Si no sabes qué elegir, te sugerimos The Franciscan Crab, con sus espectaculares vistas a Alcatraz. ¿Dos imprescindibles? Cangrejo y sopa de almejas o clam chowder.

Sopa de almejas en 'The Franciscan Crab'

4. Little Italy

Una de las zonas con más encanto que visitar en San Francisco es, también, una de las más tranquilas. Para conocer a fondo Little Italy, lo mejor es comenzar en el cruce entre Broadway y la Avenida Columbus.

Entre sus coloridos edificios, destacan cafeterías y heladerías en las que descansar durante unos minutos antes de seguir descubriendo la ciudad.

Little Italy

¿Dónde comer en Little Italy?

No pierdas la oportunidad de saborear la auténtica cocina italiana en Little Italy. Pizza al horno de leña, antipasti, pastas frescas, helados… ¡Y buenos vinos del país alpino! Nosotros acertamos en Original U.S. Restaurant (414 Columbus Ave) y su horario ininterrumpido de 11 a 23. Fundado en 1890, es una institución entre los restaurantes en San Francisco.

Pizza en 'Original U.S. Restaurant'

5. Chinatown

Después de Nueva York, el Chinatown de San Francisco acoge a la segunda comunidad china más grande de los Estados Unidos. En cuanto cruces la típica puerta de entrada, te esperan mercadillos de comida, tiendas de ropa, artesanía y recuerdos, restaurantes y farolillos por doquier.

En Portsmouth Square se izó por primera vez la bandera estadounidense en 1846. Casi dos siglos después, es lugar de encuentro de muchos de sus vecinos, formando una estampa muy original que ver en San Francisco.

Por cierto, ¿sabías que las primeras galletas de la fortuna fueron horneadas aquí y no en China?

Qué ver en San Francisco:: Chinatown

¿Dónde comer en Chinatown San Francisco?

Al igual que en Little Italy, encontrarás un buen puñado de restaurantes en San Francisco especializados en cocina oriental. Regentados por familias de emigrantes, son sinónimo de precios económicos y abundantes cantidades. Nuestra recomendación es Sam Wo, con más de 100 años de andadura y todo un símbolo en Chinatown.

Fideos con gambas y verduras en Sam Wo

6. Pirámide Transamerica

El segundo rascacielos más alto que ver en San Francisco es uno de los iconos de esta ciudad de California. Aunque, actualmente, ya no es sede de la Transamerica Corporation, aún aparece su logo en el edificio. Diseñada por William Pereira, tiene 260 metros de altura.

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¿Dónde tomar algo cerca de la Pirámide Transamerica?

A tiro de piedra de Chinatown y Little Italy se encuentra Vesuvio Cafe (255 Columbus Avenue). Este bar histórico es el sitio perfecto para hacer un alto en el camino con una buena cerveza de grifo o un cóctel eco-friendly. Inaugurado en 1948, el edificio en el que se encuentra fue diseñado por el arquitecto italiano Italo Zanolini. Enfrente de Vesubio Café podrás, también, curiosear en City Lights Booksellers & Publishers, una de las librerías más míticas que visitar en San Francisco, especializada en artes, literatura del mundo y política progresista.

San Francisco 2017

7. Japantown

Japantown es el barrio japonés más grande y antiguo de la nación. Además de su calle principal, Post Street, merece la pena acercarse hasta el Japan Center, repleto de tiendas y restaurantes nipones. Llama la atención una impresionante pagoda de cinco pisos y treinta metros de alto, regalo de la ciudad de Osaka. Y la puerta de entrada a Japantown, similar a a la de un templo. Un barrio muy curioso que ver en San Francisco.

¿Dónde comer en Japantown?

Corea no es Japón, pero una barbacoa coreana siempre es una buena idea. Beque BBQ Grill y su ‘barra libre’ de carne -que cocinas tú mismo- por 22 dólares/persona es una gran idea entre los restaurantes en San Francisco.

8. Lombard Street

Situada entre Hyde y Leavenworth, Lombard Street es la calle más famosa de San Francisco. Aunque no es la más empinada de la ciudad, sí es la más conocida. Cada día, cientos de turistas se acercan hasta ella para fotografiar su cuesta en zigzag, con 40 grados de inclinación.

Qué ver en San Francisco: Lombard Street

¿Dónde comer cerca de Lombard Street?

Desde hace 17 años, Pacific Catch es uno de los restaurantes en San Francisco más populares de Marina District. Su menú incluye pescado salvaje o criado de forma sostenible, en forma de ceviche, poke hawaiano o sushi. Y también, hamburguesas, parrilladas, fish and chips o ‘la captura del día’. Los encontrarás en 2027 Chestnut St.

9. Castro

Uno de los barrios que ver en San Francisco más populares. Castro se caracteriza por ser el centro de la comunidad gay, con un ambiente tolerante y abierto, sin ningún tipo de discriminación. Verás banderas multicolor a cada paso, y algunos de los mejores bares de la ciudad. Si te gusta la fiesta, Castro es, sin duda, tu sitio.

¿Dónde comer en Castro?

Si buscas disfrutar de un brunch en San Francisco, no te pierdas Star Belly. Están en 3583 16th Street, en pleno Castro, y disponen tanto de brunch diario como de fin de semana.

10. Mission Street

Mission Street es una de las arterias principales y se extiende desde la frontera sur de Daly City hasta la costa noreste. En el número 2779 podrás hincarle el diente a los mejores tacos de San Francisco. Ojo, se forman largas colas y no aceptan tarjetas de crédito. Y una recomendación para pedir en Taquería El Farolito, atrévete con los camarones a la diabla. Pican, ¡pero están de vicio!

11. AT&T Park

Si tienes la suerte de que tu visita coincida con la liga de béisbol, no pierdas la oportunidad de acudir a un partido de este deporte 100 por 100 americano. El AT&T Park, casa de los Giants, se sitúa en un enclave incomparable que ver en San Francisco, al pie del mar.

Qué ver en San Francisco:: AT&T Park

Si el partido se alarga (algo que suele ser habitual), el estadio ofrece diferentes opciones para comer o cenar. Nuestra recomendación es el sándwich de cangrejo de Crazy Crab’z.

12. Golden Gate

El símbolo más representativo que ver en San Francisco es, también, uno de los más queridos. Con 2,7 kilómetros de longitud y 227 metros de altura, el Golden Gate es uno de los puentes colgantes más largos y altos del mundo.

Aunque puede verse desde infinidad de puntos, uno de los mejores es el Mirador H. Dana Bowers (o Vista Point), de camino a Sausalito.

Qué ver en San Francisco: Golden Gate

13. Sausalito

Una de las localidades más bonitas que visitar en San Francisco, la excursión por excelencia, es Sausalito. Con apenas 7.000 habitantes, rezuma encanto por los cuatro costados. No te pierdas el puerto marítimo y las más de 400 casas flotantes de su costa, donde habitan personajes famosos y ricachones varios. Puedes llegar a Sausalito en autobús o ferri, pero si te animas a alquilar una bicicleta, la experiencia puede ser magnífica. Jota la hizo y lo cuenta aquí.

Qué ver en San Francisco: Sausalito

¿Dónde comer en Sausalito?

Esta vez nos apetecía darnos un capricho y reservamos mesa en The Spinnaker. Ubicado en el paseo marítimo de Sausalito, ofrece vistas panorámicas de San Francisco, East Bay y Belvedere. Su menú a base de pescados y mariscos frescos, además de una exquisita selección de vinos, no os dejará indiferentes. Y ya que estáis, completad la experiencia con un cóctel previo en su encantador saloncito frente a la bahía. Inolvidable.

¿Os ha gustado este paseo? ¿Nos recomendáis otros lugares imprescindibles que visitar en San Francisco?

*Este artículo ha sido actualizado en 2020 y todas las fotografías son de Pasean2, a excepción de las de Instagram, que han sido elegidas por ser mucho mejor (y más apetitosas) que las nuestras de hace algunos años.

Un paseo por Hamburgo, la gran desconocida de Alemania

Nuestra tradición de recibir el año nuevo fuera de España nos llevó en esta última ocasión a Hamburgo. Una buena oferta para alojarnos en una de nuestras cadenas hoteleras favoritas, Sofitel, y un vistazo a algunas fotos de la ciudad fue suficiente para decidirnos por esta bella urbe alemana que vio nacer a Angela Dorothea Kasner, más conocida como Angela Merkel, en 1954. Aquí os dejamos algunos sitios que ver en Hamburgo, actividades y tips que no debéis perderos. Así como los precios aproximados (actualizados en 2020) para que calculéis el presupuesto viajero.

Qué ver en Hamburgo

1. Miniatur Wunderland. 12 euros

Una de las atracciones turísticas que ver en Hamburgo más visitadas del Alemania. Cita obligada para los amantes de las maquetas y los trenes. Ocho secciones de diferentes países recreadas en tres plantas, donde destacan la estación suiza Porta Alpina, un concierto de DJ Bobo (con música incluida) o el aeropuerto de la imaginaria villa de Knuffingen. A los peques de la casa les encantará.

Miniatur Wunderland

2. Almorzar una frankfurt. 3 euros

En todo el país es fácil encontrar puestos callejeros donde las preparan a la brasa, lo que las hace aún más sabrosas, servidas en un panecillo con ketchup y mostaza. Red or white?

Frankfurt
Frankfurt en Hamburgo

3. Navegar por el lago Binnenalster. 11 euros

Situado en el interior de la ciudad y con una superficie de 18 hectáreas, posee una espectacular fuente en el medio con un chorro de agua que puede alcanzar hasta los 60 metros de altura. En un recorrido de algo más de una hora, es posible contemplar los edificios más representativos que ver en Hamburgo y algunas mansiones con su propio embarcadero que,  a buen seguro, os pondrán los dientes largos.

Lago Binnenalster, Hamburgo

4. Beber cerveza hamburguesa. 2 euros

La Astra se conoce como ‘la cerveza de los marineros’ y es una pilsner de lo más suave con una botella de diseño moderno y original.

Cerveza Astra en Hamburgo

5. Comer pescado fresco. Alrededor de 12 euros

Al tratarse de una ciudad portuaria, es fácil encontrar restaurantes especializados en pescado fresco y mariscos para comer en Hamburgo. A orillas del Elba hay infinidad de locales que ofrecen bacalao, besugo o salmón en su carta.

Salmón al horno

6. Echar un vistazo a la calle Herbertstraße. Gratuito

Ubicada en el barrio más canalla que ver en Hamburgo, Sankt Pauli, y con tan solo 60 metros de longitud. Es conocida como ‘la calle de las putas de Hamburgo’, ya que en ella se exhiben las prostitutas en escaparates, al estilo del Barrio Rojo de Ámsterdam. ¡Ojo! No se permite el paso a mujeres ni a menores de 18 años (esto último sí que lo entiendo).

Sankt Pauli, Hamburgo

7. Admirar el ayuntamiento. Gratuito

El edificio más icónico que ver en Hamburgo es de una apabullante belleza. De estilo neorrenacentista, ocupa una superficie de 17.000 m² y tiene 647 habitaciones, seis más que el Palacio de Buckingham. No dejes de entrar al restaurante Parlament, situado en uno de los laterales del ayuntamiento, un impresionante local de 2.900 m².

391

8. Comprar una pistola. Desde 129 euros

La ley de posesión de armas que rige en Alemania hace posible adquirirlas como si de unos pantalones se tratara. Aunque hay que tener un permiso especial, no deja de ser chocante este tipo de escaparate.

Hamburgo

9. Cenar flammkuchen. Alrededor de 8 euros

Su nombre significa ‘cocinado en las llamas’ y data de principios del siglo XX, cuando se ponían pequeños trozos de masa para hacer pan dentro del horno y comprobar de esa manera la temperatura del mismo. Un buen día alguien decidió que, si se les añadía algún ingrediente, se conseguiría un bocado rápido y económico. La receta tradicional lleva nata líquida, cebolla y panceta.

flammkuchen

10. Comprarse un auténtico traje de marinero. Desde 29.90 euros

En el puerto, abundan las tiendas donde comprar todo tipo de material, recuerdos y prendas de vestir relacionados con el mundo del mar, como estos divertidos trajes de marinero, gorras, chubasqueros, botas…

Trajes de marinero en Hamburgo

11. Patinar sobre hielo. 4,50 euros

Si eres valiente y estás en forma, puedes pasar un rato de lo más divertido en alguna de las pistas de patinaje sobre hielo que se instalan durante el invierno. ¡Ideal si viajas con niños!

Hamburgo

12. Degustar una currywurst. 3 euros

El fast food por excelencia alemán. Se trata de una salchicha asada o cocida, cortada en trozos, cubierta de ketchup y curri en polvo, y acompañada por un panecillo. Se sirve en una bandeja de papel para comerla tranquilamente por la calle. El snack de supervivencia ideal para aquellos viajeros que no quieren parar para comer ni rascarse el bolsillo.

Currywurst

13. Conocer el puerto de Hamburgo y sus astilleros desde un barco. 12 euros

Fundado en 1189, es el mayor de Alemania y uno de los más grandes del mundo. Hay compañías que ofrecen cruceros de una hora y media de duración (algunos con comida o cena) y se adentran en la zona de las astilleros, donde se han construido varios de los barcos y yates más importantes del mundo, como el ‘Eclipse’ de  Blohm + Voss, propiedad de Román Abramóvich, con un valor de 340 millones de euros. Uno de los imprescindibles que ver en Hamburgo.

Puerto de Hamburgo
Puerto de Hamburgo

14. Tomar un chocolate caliente con ron. 4 euros

Luego dicen de los españoles, pero los alemanes beben… y mucho. Cualquier ocasión es buena para ingerir alcohol y, si hace frío, aún más. En Hamburgo conocimos el chocolate caliente con ron, que entra de maravilla cuando la temperatura exterior es gélida.

Chocolate caliente con ron

15. Cenar auténtica cocina bávara. 10 euros

Una encantadora pareja que conocimos en el mercadillo navideño nos recomendó el restaurante Franziskaner, cuya especialidad es la cocina bávara, con platos tan completos y contundentes como los que veis en las fotos. Aunque lo típico sería regarlos con una buena jarra de cerveza, nosotros preferimos una botella de riesling.

Hamburgo
Hamburgo

16. Pasear por el barrio más chulo que ver en Hamburgo: Sankt Pauli. Gratuito

El centro de la vida nocturna de la ciudad y donde se ubica la calle Herbertstraße, que os hemos enseñado antes. En uno de sus locales, el Star-Club, comenzó a despegar la carrera musical de The Beatles y tiene hasta su propio museo. En 2014, fue el centro de las enfrentamientos con la policía llevados a cabo en Hamburgo tras una manifestación en contra del desalojo de un centro cultural de izquierda.

Hamburgo
Hamburgo

17. Entrar en calor con un vino caliente. 3 euros

Si vuestra visita coincide con la época navideña y el chocolate caliente con ron no os ha servido para quitaros el frío, probad con esta bebida a base de vino tinto, ron y azúcar quemada que los germanos ingieren a pares. La verdad es que está deliciosa y poco dulce, pero hay que tener cuidado, ya que se trata de un preparado muy alcohólico. (Se paga un depósito de 2 euros por el vaso de barro, por si te lo quieres llevar de recuerdo, como nosotros).

Hamburgo
Hamburgo

18. Admirar el edifico de la Filarmónica del Elba. Gratuito

Inaugurado en enero de 2017, forma parte del skyline que ver en Hamburgo. Esta sala de conciertos de la zona portuaria de HafenCity se considera una de las más grandes y acústicamente avanzadas salas de conciertos del mundo.

19. Fischmarkt. Gratuito

Cada domingo por la mañana, junto a la dársena del puerto y de 7 a 9.30 en invierno, es posible comprar pescado, frutas, verduras, flores e, incluso, ropa en el mercado más popular que visitar en Hamburgo.

Fischmarkt, Hamburgo
Foto propiedad de Guiadealemania.com

20. Sellar vuestro amor en Hamburgo. Gratuito

Al igual que en otras muchas capitales europeas, los candados están de moda, así que, si quieres dar una sorpresa a tu pareja, hazte con un candado y un rotulador permanente. Igual funciona…

Hamburgo

¿Os ha parecido interesante este paseo? Es una ciudad muy completa y hay mucho que ver en Hamburgo. Seguro que tú descubres un montón de cosas más cuando la conozcas. Estamos deseando leerlo.

10 pistas gastronómicas para saborear Boston

Al ser ciudad portuaria, Boston ofrece una gastronomía variada y marinera que puede encontrarse fácilmente en la carta de la mayoría de restaurantes locales. Olvida la idea -muy española- de que en Estados Unidos solo se sirven hamburguesas y fast food y abre mente -y cartera- a nuevos sitios como los que te enseñamos en esta deliciosa entrada. Si no te apetece o no puedes permitírtelo, siempre tendrás a mano McDonald’s, Burger King, KFC o Dunkin Donuts para que, en menos de una semana, tu colesterol alcance niveles insospechados. No digas que no te lo advertimos y toma buena de estos 10 lugares para comer en Boston.

1. Barking Crab

En un ambiente de lo más informal y al aire libre, con largas mesas de madera compartidas con otros comensales, y unas maravillosas vistas del puerto, se ubica este restaurante especializado en mariscos y pescados frescos. Comer en Boston una langosta de Maine a la parrilla o unas patas de cangrejo de Alaska debería ser obligatorio para cualquier visitante.

Comer en Boston: Fired grilled lobster, en 'Barking Crab' (Boston)
Fired grilled lobster, en ‘Barking Crab’
Comer en Boston: Alaskan bairdi legs, en 'Braking Crab' (Boston)
Alaskan bairdi legs, en ‘Braking Crab’

2. Myers+Chang

Platos vietnamitas, tailandeses, taiwaneses y chinos en este ‘indie diner’ en el que Joanne Chang y su marido, Christopher Myers, cocinan mano a mano auténticas delicias que no superan los 20 dólares por ración. Si puedes, siéntate a la barra para disfrutar del espectáculo y refréscate con una soda casera de piña y jengibre o litchi y frambuesa. Si has estado en el neoyorquino Momofuku, encontrarás más de una similitud.

Comer en Boston: Mama chang’s pork dumplings, en 'Myers+Chang' (Boston)
Mama chang’s pork dumplings, en ‘Myers+Chang’
Comer en Boston: Soft shell crab, en 'Myers+Chang' (Boston)
Soft shell crab, en ‘Myers+Chang’
Comer en Boston: Nasi goreng, en 'Myers+Chang' (Boston)
Nasi goreng, en ‘Myers+Chang’

3. Union Oyster House

Distinguido como el restaurante más antiguo de Estados Unidos, sirve comidas desde 1826. Está dividido en varias zonas: barra, oyster bar y restaurante en la planta superior, donde el presidente Kennedy tenía una mesa reservada para comer en Boston cuando quisiera disponer de ella. Aunque la especialidad, como su propio nombre indica, son las ostras -a las que no somos muy aficionados- nos aventuramos con un plato variado y unos mejillones que nos dejaron bastante indiferentes…

Comer en Boston: Cerveza en la barra de 'Union Oyster House' (Boston)
Cerveza en la barra de ‘Union Oyster House’
Comer en Boston: Ye olde seafood platter, en 'Union Oyster House' (Boston)
Ye olde seafood platter, en ‘Union Oyster House’
Comer en Boston: Mejillones. en 'Union Oyster House' (Boston)
Mejillones. en ‘Union Oyster House’

4. Quincy Market

Abierto desde el 26 de agosto de 1826, está compuesto de más de cincuenta restaurantes y puestos de todas las nacionalidades imaginables, el clásico food hall donde comprar comida y buscar después un sitio donde hincarle el diente. Si afuera diluvia, como fue nuestro caso, es una tarea ardua, pero merece la pena intentarlo y probar clam chowder, sopa de almejas típica de las ciudades costeras americanas, y lobster roll, especialidad de algunos condados como Massachussets y Maine, ensalada fría de langosta en un bollo de pan ligeramente dulce. Quincy Market también está formado por varios pubs, una sucursal de ‘Cheers’ y otra de ‘Wagamama’. Ideal para comer en Boston por poco dinero.

Comer en Boston: Quincy Market en Boston
Quincy Market
Comer en Boston: Sopa de almejas (clam chowder), en Quincy Market (Boston)
Sopa de almejas (clam chowder), en Quincy Market
Comer en Boston: Lobster roll, en Quincy Market (Boston)
Lobster roll, en Quincy Market

5. Hotel Intercontinental

Entre las 14:30 y las 21:00, el bar RumBa del lujoso Hotel Intercontinental ofrece una pequeña carta de aperitivos, ensaladas y sándwiches. Su lista de licores, en especial, rones y whiskies, es apabullante. Perfecto para una parada rápida -salmón y cóctel- antes de seguir devorando Boston.

Comer en Boston: Salmón en 'RumBa', Hotel Intercontinental (Boston)
Kale salad and Grilled maple cedar plank atlantic salmon
Comer en Boston: Pollo en en 'RumBa', Hotel Intercontinental (Boston)
Beet salad toasted Vermont goat cheese and grilled chicken

6. Shake Shack

Desde que las probamos en Nueva York hace ya unos cuantos años, no hemos encontrado otras hamburguesas en Estados Unidos que nos hayan gustado más. Ternera Angus 100% natural (sin antibióticos ni hormonas), productos frescos y una salsa que enamora. Además, las patatas fritas no son congeladas, sino cortadas a mano diariamente. Hay varias sucursales para comer en Boston: una en Seaport Blvd, Washington St y Newbury Street.

Comer en Boston: Hamburguesas en 'Shake Shack'
Hamburguesas en ‘Shake Shack’

7. Whole Food Market

La comida orgánica está de moda en Estados Unidos y Whole Food Market es la primera gran cadena que sólo vende este tipo de productos. A pesar de que el precio es bastante más elevado que un supermercado tradicional, merece la pena para un desayuno o almuerzo informal, ya que la mayoría de ellos dispone de una zona con mesas (además de wifi y lavabos para los clientes). Los más grandes cuentan con un amplio take away donde comprar bocados bastante sanos, desde sopas, ensaladas o sushi, a pollos y carnes asadas, pasando por sándwiches preparados al momento con los ingredientes que uno elija, eso sí, siempre orgánicos y que cumplan los requisitos de la compañía. Si no te lo crees, echa un vistazo al listado de ingredientes inaceptables para sus alimentos.

Comer en Boston: Bagels en Whole Food Market
Bagels en Whole Food Market

8. Food trucks

El descubrimiento del viaje para comer en Boston han sido las camionetas que encuentras a cada paso por Estados Unidos. La hora del almuerzo y las zonas de oficinas son perfectas para estos negocios que, desgraciadamente, tantas trabas están encontrando para instaurarse en nuestro país. En el mercado de SOWA, que se celebra cada domingo de 11 de la mañana a 4 de la tarde, han habilitado un área especial para que los vehículos aparquen sin problemas y los platos que ofrecen puedan saborearse en un improvisado comedor al aire libre (y al sol). Pizzas, tacos, grilled cheese sandwiches y algunas opciones vegetarianas, entre las más demandadas.

Comer en Boston: Food truck en Federal Reserve Plaza Park, Boston
Food truck en Federal Reserve Plaza Park
Comer en Boston: Food trucks en Sowa Market, Boston
Food trucks en Sowa Market

9. L Street Tavern

Si eres tan cinéfilo como nosotros, merecerá la pena un paseo hasta esta taberna de South Boston donde se rodaron algunas escenas de ‘Good Will Hunting’, película que supuso el salto a la fama del bostoniano Matt Damon y su inseparable amigo, Ben Affleck. Aunque no se trata de un restaurante, consideramos que la cerveza -aunque sea americana- debe tener un lugar destacado en la gastronomía.

Comer en Boston: Una Samuel Adam's en L Street Tavern, Boston
Una Samuel Adam’s en ‘L Street Tavern’

10. Aeropuerto de Logan

A veces, uno se lleva sorpresas para comer en Boston cuando menos lo espera. Acostumbrados a la desastrosa oferta gastronómica de los aeropuertos españoles, ‘Vineyard Grill’ fue la mejor manera de despedir la ciudad cuando ya pensábamos que deberíamos rendirnos al odioso fast food. Situado en la terminal E, justo antes del control de seguridad, ofrece una carta con pescados, mariscos, hamburguesas, sándwiches y ensaladas, además de 15 variedades de cerveza local y un buen puñado de vinos. Decir adiós a esta maravillosa ciudad con una ensalada de langosta, un jugoso filete a la parrilla y una botella de merlot no tiene precio… Además, la factura te da acceso VIP al control de seguridad, evitando así una larga espera.

Comer en Boston: Ensalada de langosta, en 'Vineyard Grille', Boston
Ensalada de langosta, en ‘Vineyard Grille’
Comer en Boston: Grilled steak, en 'Vineyard Grille', Boston
Grilled steak, en ‘Vineyard Grille’
Comer en Boston
Merlot

¿Has estado en la capital de Massachusetts? ¿Nos recomiendas otros lugares para comer en Boston?

Y si no saber qué hacer en tu visita a Boston, echa un vistazo a estos 35 motivos para enamorarse de la ciudad.

Un paseo por Florencia, cuna de la arquitectura en Italia

Florencia está considerada una de las cunas mundiales del arte y la arquitectura. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982, y es una de las ciudades más bellas del Mediterráneo. Situada a escasa distancia de Roma en tren, tan solo una hora y media, es perfecta para conocer en un fin de semana o 72 horas, ya que puede recorrerse a pie con facilidad. Aquí te damos algunos tips sobre qué ver en Florencia y los precios de cada uno de ellos (actualizados en 2020) para que calcules tu presupuesto.

Qué visitar en Florencia

1. Ponte Vecchio. Gratuito

Su nombre significa Puente Viejo y es el puente construido totalmente en piedra más antiguo de Europa. Una orden expresa de Hitler hizo que no fuera destruido durante la Segunda Guerra Mundial y fue citado por Dante en su novela más famosa, La Divina Comedia. Otro lugar que ver en Florencia donde los enamorados han comenzado a dejar candados…

Ponte Vecchio

2. Puerta del Paraíso. Gratuita

Obra del escultor y orfebre italiano Lorenzo Ghibert, se tardaron 27 años en construirla y otros 27 en restaurarla. Sus descomunales dimensiones son 5,20 metros de altura, 3,10 de ancho y 11 centímetros de grosor, con un peso total de 8 toneladas, y representa cinco escenas del Antiguo Testamento. El original se exhibe dentro de una vitrina en el Museo dell’Opera del Duomo para evitar que la humedad vuelva a dañarla. Por 10 euros puede comprarse una entrada conjunta que incluye, además de dicho museo, catedral, cúpula, baptisterio, campanile y cripta.

La Puerta del Paraíso

3. Mercado Central. Gratuito

Construido por Giuseppe Mengoni en el siglo XIX, es el mercado más importante que ver en Florencia y uno de los más antiguos de Europa. Situado frente a la Piazza del Mercato Centrale, entre la Vias dell’Ariento, Sant’Antonino y Panicale, es cita ineludible para cualquier amante de la gastronomía. El lugar perfecto para comprar tomates secos, pasta, quesos o vinos de la Toscana.

Florencia

4. Museo Casa de Dante. 8 euros

Más que un museo sobre el autor y su genial obra, se trata de un recorrido por la historia de la ciudad tomando como referencia las andanzas del escritor. Totalmente prescindible.

Museo Casa de Dante

5. Un Bloody Mary con vistas. 8 euros

No te quedes con las ganas y siéntate en algunas de las terrazas con vistas al Duomo. Aunque los precios a menudo resultan excesivos, piensa cuántas veces en la vida tendrás oportunidad de hacerlo.

Un Bloody Mary con vistas al Duomo

6. Galleria degli Uffizi. 20 euros

Una de las atracciones turísticas más importantes que ver en Florencia. En su interior se encuentran algunas de las obras más antiguas y famosas del mundo, como el Nacimiento de Venus, de Boticelli. En temporada alta y fines de semana, las esperas para acceder pueden llegar a ser de varias horas, por lo que te aconsejamos reservar las entradas a través de su web.

7. El David de Miguel Ángel. 12 euros

Con 5,17 metros de altura y casi 6 toneladas de peso se trata de una de las obras maestras del Renacimiento realizada por Miguel Ángel, uno de los artistas italianos más grandes de todos los tiempos. Para evitar más de una hora de espera, os aconsejamos comprar las entradas por Internet, lo que os dará acceso inmediato. Una vez allí también existe la posibilidad de contratar un fast ticket, por unos 25 euros, que os permitirá saltaros la cola.

8. Vistas desde el Duomo de Santa Maria del Fiore. 8 euros

La catedral, consagrada a Santa María del Fiore, data del siglo XIV, y es famosa por su enorme cúpula, con 45 metros de diámetro y 100 de altura. Fue diseñada por Brunelleschi y desde sus terrazas panorámicas pueden contemplarse las vistas más espectaculares que ver en Florencia.

Florencia

9. Palazzo Vecchio. 10 euros

Sede del ayuntamiento y famoso por su alto campanario. Fue lugar elegido por Hannibal Lecter para deshacerse de una de sus víctimas en la -terriblemente mala- secuela de El silencio de los corderos.

Florencia

10. Beber vino de la Toscana. Desde 15 euros la botella

No hacerlo sería tan grave como no probar un buen tinto en La Rioja, ya que en la zona hay 29 Denominazioni di origine controllata (DOC) y 7 Denominazioni di origine controllata e garantita (DOCG).

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11.  Ir de compras. Según el crédito de tu tarjeta

Los italianos son apasionados por la moda, por lo que las grandes firmas mundiales están presentes en la Via dei Tornabuoni y sus alrededores. La capital también es famosa por sus joyas trabajadas a mano, como las que se exponen en los escaparates de las joyerías del Ponte Vecchio.

Florencia

¿Cómo ahorrar en Florencia?

La Firenze Card cuesta 85 euros (precio 2020) y permite la entrada durante 72 horas -con acceso preferente y sin esperar cola- a más de 50 museos y monumentos que ver en Florencia. Entre ellos se incluyen algunos de los que os hemos comentado anteriormente, como la Galleria degli Uffizi o la dell’Accademia. También es válida para todos los autobuses urbanos y tranvías. Puedes comprarla a través de este enlace y, con cada tarjeta, un menor de 18 años de cualquier país de la Unión Europea y perteneciente a la familia del adulto tiene acceso gratuito.

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¿Dónde comer en Florencia?

Los restaurantes y pequeñas trattorias se cuentan a decenas en la capital toscana, además de locales de pizza al taglio o paninis para un bocado rápido. Huye de los establecimientos más típicos y busca lugares apartados de la zona monumental, donde suele haber más encanto y mejores precios.

Coco Lezzone

A nosotros nos enamoró Coco Lezzone, 25-30 euros/persona, una taberna auténtica en pleno centro. Mesas corridas y manteles de cuadros en la que si tienes suerte puedes cenar al lado de alguno de los muchos famosos que han visitado el local y cuyas fotos decoran sus paredes.

Zuppe tipeche Fiorentini
Zuppe tipiche Fiorentini

Trattoria da Benvenuto

Está ubicada en el número 16 de la Via della Mosca, una tranquila calle a un par de minutos de la florentina Piazza della Signoria. La Trattoria da Benvenuto es un pequeño restaurante familiar especializado en comida toscana. En su carta ofrece un puñado de entrantes típicos de la zona, además de pescados, carnes a la parrilla y platos de pasta. Efectivamente no hay pizza.

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Carpaccio de ternera con queso Picorino di Grotta

¿Qué comer en Florencia?

Pocos platos hay más florentinos que el famoso bistecca alla fiorentina, ideal para los comensales más carnívoros ya que se sirve casi crudo, hervido en su propia sangre. O la trippa alla fiorentina, callos con salsa de tomate que también pueden comerse en bocadillo. Otras comidas típicas son pappa al pomodoro (potaje elaborado con tomate y pan), crostini ai fegatini (tostadas con paté de hígado), ribollita (sopa con pan, verduras y legumbres) o carabaccia (sopa de cebolla). Y, cómo no, un buen plato de pasta fresca es siempre apuesta segura para comer en Florencia.

Florencia
Bistecca alla fiorentina
Florencia
Trippa alla fiorentina
Florencia
Gnocchi al pomodoro

Pizza a la leña. Desde 6 euros

Para comer en Florencia hay pizzerías a cada paso. Pero asegúrate de entrar en una que las prepare en horno de leña para darles ese sabor que las hace tan especiales. Las de Malatesta, muy cerca de la estación de tren, son un must y puedes ver cómo las elaboran delante de ti.

Pizza al horno de leña
Pizza al horno de leña

Helados. Desde 5 euros

Los de Heladería Vivoli, la más antigua de la ciudad, son para muchos los mejores de toda Italia. Artesanos y con una gran variedad de sabores, son perfectos para continuar nuestro paseo en un caluroso día.

Florencia
Helados artesanales

Dulces italianos. Desde 1 euro

A buen seguro, una visita a Florencia aumentará tus niveles de azúcar. Además de los indispensables tiramisús o panna cottas, no dejes de probar los bongos, parecidos a nuestros profiteroles. O una ración de castagnaccio, dulce de castaña, también conocido como migliaccio (morcilla) en algunas partes de Toscana.

Florencia
Dulces italianos

¿Dónde dormir en Florencia?

El alojamiento es bastante caro en toda Italia. Al igual que hicimos en Roma y otras grandes urbes, elegimos un apartamento para descansar. Se encontraba situado en el centro histórico, a escasos metros del Duomo. Y contaba con dormitorio, amplio baño y salón-cocina-comedor, además de un acogedor patio trasero. ¿El precio? 110 euros por noche.

Florencia

Seguro que tú conoces otros rincones con encanto que ver en Florencia, restaurantes u hoteles que nos puedas recomendar. ¡No seas tímido!

Un paseo por Róterdam, ciudad portuaria en los Países Bajos

Róterdam es uno de esos lugares que rebosa encanto mires donde mires. Con el mayor puerto de Europa, segundo del mundo tras el de Shanghai. Su población supera el medio millón de habitantes. Y sufrió un bombardeo en 1940 que dejó 800 muertos y a más de 80.000 personas sin hogar. La posterior ocupación nazi forma también parte de su historia. Una ciudad cómoda para recorrer a pie en un par de días con la tranquilidad que conlleva el slow travel. A continuación, os contamos que vér en Róterdam en 72 horas disfrutando de grandes contrastes arquitectónicos y buena gastronomía, sin ningún tipo de estrés.

Rotterdam
Delfshaven

¿Qué ver en Róterdam?

1. Ayuntamiento

Uno de los pocos edificios que sobrevivió al bombardeo de 1940. De estilo modernista, con influencias románicas, bizantinas y art déco, fue construido en torno a un jardín interior al que se puede acceder. Es sede de la oficina del alcalde de Róterdam.

Ayuntamiento de Róterdam
Ayuntamiento de Rotterdam

2. Calypso

407 apartamentos de lujo repartidos en 22 plantas en un espectacular edificio de 2012 que, por el diseño de su fachada, da la sensación de estar en movimiento.

Edificio Calypso de Róterdam
Edificio Calypso

3. Casas Cubo

Diseñadas por Piet Blom entre 1982 y 1984, y también llamadas Blaakse Bos, componen uno de los puntos más originales que ver en Róterdam. El arquitecto giró 45 grados los 42 cubos que las forman y los colocó sobre pilares con forma hexagonal. Todas ellas están habitadas y una de ellas es visitable, previo pago de 3 euros. Y, para aquellos que se aventuren a compartir habitación, el albergue Stayokay ofrece la posibilidad de alojarse en el emblemático edificio.

Casas Cubo de Róterdam
Casas Cubo

4. Coffee shops en Róterdam

Fumar marihuana no es ilegal en Róterdam, aunque solo puede hacerse en los denominados coffee shops. Allí se venden los ‘cigarrillos’ ya preparados o, en su defecto, semillas de última generación para su cultivo ‘privado’.

5. Delfshaven

El barrio más pintoresco que ver en Róterdam enamora a primera vista. Fue el único que no sufrió las consecuencias del bombardeo de 1940 y conserva todo el encanto de las casas típicas holandesas y canales que atraviesan sus calles. La foto de esta lluviosa jornada está sacada desde De Pelgrim, única fábrica de cerveza de Róterdam.

Delfshaven, Róterdam
Casas en Delfshaven

6. De Rotterdam

Diseñado por Rem Koolhaas en 1998, es uno de los edificios más espectaculares que ver en Róterdam. En su interior, alberga un hotel, además de oficinas, tiendas, restaurantes, espacios para exposiciones y conferencias. Sus tres torres, de 150 metros de altura, 44 plantas y unidas entre sí, forman una ‘ciudad vertical’. Desde su terraza, abierta solo en verano, puede contemplarse una de las más bellas vistas de Róterdam.

Edificio De Rotterdam
De Rotterdam

7. Edificio Lápiz

Situado junto a las Casas Cubo y frente al Markthal, recibe su nombre por su curiosa forma, que recuerda a un grueso lápiz.

Edificio Lápiz de Róterdam
Edificio Lápiz

8. Erasmo de Róterdam

Nacido en Róterdam en 1466, fue uno de los representantes del humanismo. Símbolo de la metrópolis, su estatua es la más antigua de Holanda.

Erasmo de Róterdam
Erasmo de Róterdam

9. Estación Central de Róterdam

Recientemente reformada, conserva elementos del antiguo edificio, originario de 1957, como el reloj de la fachada o las letras Centraal Station. Con un volumen superior a los 100.000 usuarios diarios para viajar en tren, metro, tranvía o autobús, es una de las estaciones más importantes de los Países Bajos. En su interior, se encuentra una oficina de información turística. Impresionante, se mire por donde se mire.

Estación Central de Róterdam
La Estación Central, fotografiada desde The Manhattan Hotel y con mi iPhone

10. Euromast

El mirador más alto de Holanda fue diseñado en 1960 para la exposición mundial de jardinería Floriade. Desde hace algunos años, es reseñable su restaurante con vistas panorámicas, al que se accede mediante un ascensor giratorio.

Euromast, Róterdam
La Euromast, el pirulí holandés, a lo lejos

11. Hotel New York

La antigua sede de la línea Holland Amerika es hoy un hotel-restaurante. En él se han respetado ambiente de principios del siglo XX y detalles relacionados con la navegación. Perfecto para tomar un café o el té vespertino mientras se contempla el puerto y se imaginan las historias de aquellos que se aventuraban a cruzar el Atlántico en busca del sueño americano.

Hotel New York, Róterdam
Hotel New York

12. Las Palmas

El antiguo taller de la línea Holland Amerika fue restaurado en 2005. En la actualidad, es sede del Nederlands Fotomuseum, entre otros.

Las Palmas, Róterdam
Las Palmas

13. Linjbaan

La principal calle de compras de Róterdam fue abierta en 1953, convirtiéndose en la primera rúa comercial y peatonal de Europa. Está totalmente libre de coches, lo que supone una delicia para los amantes del shopping que pueden deambular de tienda en tienda los 7 días de la semana sin miedo a ser atropellados.

Linjbaan, Róterdam
Calle de Linjbaan

14. Maastoren

Sus 164 metros de altura lo convierten en el edificio más alto de Holanda. Su construcción es en una de las más innovadores del mundo, pues posee un sistema de almacenamiento de calor y frío basado en la temperatura del agua del río Mosa.

Maastoren, Róterdam
Maastoren

15. Markthal

Uno de los mercados cubiertos más espectaculares del mundo con casi un centenar de puestos de comida, tiendas, restaurantes y supermercado. Lo que hace realmente especial a Markthal es su parte superior, donde se han construido 228 viviendas, muchas de ellas con vistas a su patio central. En su interior, un impresionante mural digital de 11.000 metros cuadrados y 4.500 piezas de aluminio, obra de Arno Coenen e Iris Roskam. Un imprescindible que ver en Róterdam.

Markthal, Róterdam
Markthal

16. Museo Boijmans Van Beuningen

Una de las pinacotecas más antiguas de Holanda. Su nombre hace referencia a los dos personajes que donaron su colección de arte a la ciudad, el jurista Boijmans y el coleccionista Van Beuningen. De sus paredes cuelgan cuadros de Dalí, Rubens, Van Gogh, Tintoretto o El Bosco.

Pintura en el Museo Boijmans Van Beuningen
Pintura en el Museo Boijmans Van Beuningen

17. Museo de la Fotografía

Una de las mejores maneras de conocer la historia más reciente de Holanda es visitando este museo donde se exhiben y almacenan tres millones de negativos, diapositivas y grabados. Pone a disposición del visitante un área con instalaciones interactivas en la que sentirse como un auténtico profesional. Como es razonable, solo pueden hacerse fotografías de las zonas comunes.

Museo de la Fotografía de Róterdam
Museo de la Fotografía

18. Puente de Erasmo

El icono de la ciudad, con más de 800 metros de largo, une el norte de Róterdam con la parte sur. Es obra del diseñador Ben van Berkel y se inauguró en 1996.

Puente de Erasmo, Róterdam
Puente de Erasmo

19. Puerto marítimo de Róterdam

El puerto más grande de Europa, ubicado en las confluencias de los ríos Mosa y Rin. Es inabarcable a pie, por lo que una de las mejores formas de recorrerlo es a bordo del Spido. Durante 75 minutos, y por unos 14 euros, este crucero permite contemplar uno de los centros neurálgicos de las conexiones marítimas de nuestro continente mientras se disfruta de una copa de merlot.

Merlot con vistas al puerto de Róterdam
Merlot con vistas al puerto de Róterdam

20. Toren op Zuid

Su fachada se inclina con los cables del puente Erasmo imitando a la torre de Pisa. Mediante 900 bombillas en forma de baldosas, ofrece una especie de noticiario luminoso en el que pueden verse textos e imágenes.

Toren op Zuid
Toren op Zuid

¿Cómo ahorrar en tu visita a Róterdam?

La Rotterdam Welcome Card ofrece descuentos de un mínimo del 25% en más de 50 atracciones, museos y restaurantes. También, viajes ilimitados en la red de tranvía, metro y autobuses de RET durante 1, 2 ó 3 días. Muy recomendable si, como a nosotros, te coincide con un clima que invita a todo, menos a caminar.

Dónde comer y beber en Róterdam

Bierhandel De Pijp (Gaffelstraat, 90)

Puede que se trata del lugar más auténtico de todo Róterdam. Aunque su aspecto exterior invita a pasar de largo, su interior enamora desde el primer minuto. Paredes forradas de madera donde reposan cientos de corbatas que los clientes han ido dejando a lo largo de sus más de cien años de andadura, largas mesas corridas y bancos que se comparten con otros comensale. Cocina vista y una carta escueta, pero con interesantes sugerencias como ostras, mejillones rebozados, paté de oca o un apetitoso plato holandés, steewed beef with cabbage and sautéed potatoes, además de una decena de vinos.

'Bierhandel De Pijp '
‘Bierhandel De Pijp ‘
'Bierhandel De Pijp '
Stewed beef with red cabbage and sautéed potatoes

Cafe De Oude Sluis (Havenstraat, 7a)

En la zona antigua, Delfshaven, sobre el pequeño canal que la atraviesa, se localiza este café-taberna donde disfrutar de alguna de las 30 cervezas que ofrece. Merece la pena echar un vistazo al bello edificio en el que se encuentra. Su galería -por desgracia, habilitada para fumadores- da la sensación de estar suspendida sobre el agua. Podéis verlo en la primera foto de este post.

Cervezas en el barrio antiguo de Róterdam
Cervezas en el barrio antiguo de Róterdam

Cocina indonesia

La gastronomía holandesa posee un extenso abanico de platos indonesios, afición que ha perdurado desde el antiguo imperio colonial. Son muchos los restaurantes que hacen guiños a este tipo de cocina asiática en sus cartas y bastante amplio el número de locales especializados solo en ella.

Rotterdam
Sopa de pollo y vegetales
Rotterdam
Fideos con verduras y gambas

Febo (distintas localizaciones)

Aunque su calidad no sea relevante, se trata de una de las alternativas gastronómicas más curiosas para comer en Róterdam. Febo es una cadena holandesa con más de 60 locales en todo el país. Aquí la comida se extrae directamente de máquinas expendedoras a través de pequeñas ventanas. Detrás de ellas puede verse a los cocineros que se encargan de su preparación y de reponer rápidamente el producto que se consume. Croquetas de pollo o pescado, patatas fritas o, incluso, hamburguesas, lo más demandado.

Máquinas expendedoras de Febo
Máquinas expendedoras de Febo
Croqueta de Febo
¡Hola!

Pelgrim Bar (Aelbrechtskolk, 12)

El acogedor bar de la única fábrica de cerveza de Róterdam ofrece una degustación de cervezas artesanas y bocados rápidos en forma de tortilla o sopa del día. Muy recomedables las croquetas de camarones.

Sopa de calabaza, en 'Pelgrim Bar'
Sopa de calabaza, en ‘Pelgrim Bar’
Tortilla de queso, en 'Pelgrim Bar'
Tortilla de queso, en ‘Pelgrim Bar’

Restaurante Fred (Honingerdijk, 263-265)

Fred Mustert es uno de los chefs más reputados de los Países Bajos. Su restaurante homónimo está galardonado con dos Estrellas Michelin. Además de carta, ofrece un único menú degustación de 7 platos, Inspiration, por 159 euros. Un recorrido por los mejores productos de temporada tratados de manera exquisita y servidos por un equipo de profesionales que hacen que la experiencia sea única. Capítulo aparte merece su carro de quesos…

Aperitivos en 'Fred', Róterdam
Aperitivos en ‘Fred’
Mesa de quesos en 'Fred', Róterdam
Mesa de quesos en ‘Fred’

Markthal (Verlengde Nieuwstraat, 3011)

Además de comprar productos frescos, en Markthal es posible comer en varios de sus casi 100 puestos. Desde pequeños snacks en forma de queso o embutido, hasta pizzas y sushi recién preparado, pasando por todo tipo de dulces. También podemos encontrar un puñado de restaurantes donde pedir a la carta, destacando un bar de tapas, una hamburguesería y un japonés.

Embutidos en Markthal, Róterdam
Embutidos en Markthal
Donuts en Markthal, Róterdam
Variedad de donuts en Markthal

Prachtig (Willemsplein, 77)

Situado en el corazón de Róterdam y con unas bellas vistas a los puentes Erasmo y Willem. Es el sitio perfecto para disfrutar de café o cerveza antes de coger el Spido que recorre el puerto marítimo. En su carta, ensaladas, sándwiches y hamburguesas. Ofrece una pequeña carta de vinos donde no faltan verdejo o albariño.

Rotterdam
Jupiler con vistas

Dónde dormir en Róterdam

Rotterdam
Cama de la habitación executive del Manhattan Hotel

Rotterdam Marriott Hotel

El antiguo Manhattan Hotel está situado frente a la Estación Central, en la Millenium Tower, y dispone de todas las comodidades de un cinco estrellas. Su ubicación es perfecta para recorrer la ciudad a pie o en tranvía, ya que está cerca de las principales atracciones turísticas que ver en Róterdam. La habitación executive con desayuno incluido y acceso a un exclusivo lounge, desde 175 euros/noche.

3 excursiones desde Madrid en coche

La capital de España es mucho más que museos, palacios, restaurantes y tiendas. La comunidad presume de bellos pueblos llenos de historia, y parajes con encanto donde desconectar de ruido, polución y estrés diario. Te llevamos en coche a estas tres excursiones desde Madrid: Chinchón, Becerril de la Sierra y el Puerto de Cotos.

Excursiones desde Madrid
Embalse de Navacerrada by Wikipedia

Becerril de la Sierra

A 50 kilómetros de Madrid, en pleno Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, Becerril es la primera de estas excursiones desde Madrid en coche. Rodeado por algunos de los picos más altos de la comunidad, por lo que goza de un clima característico y gran riqueza natural, es hábitat ideal para multitud de animales y especies vegetales. Si te gusta el senderismo, son varias las rutas propuestas y con no demasiada dificultad que se pueden realizar desde Becerril de la Sierra. El área recreativa Alto del Hilo, con pinos, reptiles y una amplia variedad de aves, o el mirador del Cerro del Hilo, al que se puede acceder caminando desde la presa del Embalse de Navacerrada, son dos de sus imprescindibles.

Excursiones desde Madrid
Arroz caldoso con bogavante en ‘Las Terrazas de Becerril’

¿Dónde comer en Becerril de la Sierra?

Aunque pueda parecer mentira, en Becerril de la Sierra es posible comer uno de los mejores arroces caldosos con bogavante de todo Madrid. En Las Terrazas de Becerril lo preparan desde hace más de 50 años y nunca defrauda. ¡Y servido en cazuela de barro!

Plaza Mayor de Chinchón y Jota

Chinchón

A 44 kilómetros de la capital, Chinchón es una de las mejores excursiones en coche desde Madrid. Su Plaza Mayor está catalogada como una de las más bellas del mundo y es el lugar más concurrido de la localidad, con multitud de restaurantes y bares, así como tiendas donde comprar algunas de las delicias de la zona: anís, aceite, ajos, espárragos trigueros o tomates. Declarada la 4ª Maravilla de la Comunidad de Madrid en 2008, ha sido utilizada como recinto taurino o corral de comedias, y fue visitada en 1502 por Juana la Loca y Felipe el Hermoso.

Excursiones desde Madrid
Cocido Completo de Taba en el Parador de Chinchón

¿Dónde comer en Chinchón?

Aunque la Plaza Mayor está llena de bares y restaurantes, muchos de ellos con espectaculares vistas al coso, si os apetece algo contundente y muy original, os recomendamos el Parador de Chinchón. Hay dos espacios: el restaurante y El Bodegón, un encantador espacio donde, entre octubre y abril, es posible degustar el Cocido Completo de Taba. Esta antigua receta de unos monjes agustinos del siglo XVII consiste en albondiguillas de pan con cocido de ‘antesdeayer’, torreznillo tradicional frito en sartén y variantes de Campo Real, aceitunas aliñadas y pepinillos; sopa de fideos y pan con hierbabuena; garbanzos pedrosillanos, col, cardillos, judías verdes, nabos, patatas, cangrejo de río, morcillo, jamón, chorizo, tocino ‘entreverado’, gallina, cuello de ganso y hueso de taba. Y, por si te quedas con hambre, bartolillos y pestiños, de postre. Todo ello regado con vinos del año de la Comunidad de Madrid y por tan solo 28 euros.

Excursiones desde Madrid
Parque Natural de Peñalara

Puerto de Cotos

El Puerto de Cotos, última de estas tres excursiones desde Madrid, separa la provincia con Segovia, y se sitúa en la Sierra de Guadarrama, a 1.830 metros de altitud. Famoso porque en él se asentó un destacamento republicano durante la Guerra civil española, hoy es un destino muy popular entre los amantes del trekking y el esquí, dada su cercanía a la estación de Navacerrada.

Excursiones desde Madrid
Judiones de La Granja en ‘Venta Marcelino’
Excursiones desde Madrid
Chuletón de ternera en ‘Venta Marcelino’

¿Dónde comer en Puerto de Cotos?

Aunque está muy cerca de Cercedilla, donde hay una gran variedad de bares y restaurantes, el único establecimiento en Puerto de Cotos es Venta Marcelino. En su cocina tradicional utilizan alimentos de la zona y es la parada perfecta para reponer fuerzas si te has adentrado en el cercano Parque de Guadarrama. Dispone de carta y varios menús. El de 35 euros, con judiones de La Granja, chuletón de ternera y postre, es más que recomendable si eres ‘de buen comer’.

¿Y a ti? ¿También te gusta realizar excursiones desde Madrid en coche para descubrir las joyas ocultas a pocos kilómetros de la gran ciudad?

Un paseo entre viñedos por Sonoma y Napa Valley

Pasean2 en Napa Valley

Una de las visitas que os proponemos si estáis por las cercanías de San Francisco, Sacramento o Yosemite son los famosos viñedos de Napa Valley y Sonoma. Si, además, lo hacéis en la furgoneta con guía que proporciona el equipo de Green Dream Tours, la experiencia será inolvidable. Por dos cuestiones fundamentales: conocen el terreno y se encargan de conducir. Con esta recomendación, queremos evitar que os pongáis al volante si lo que realmente os apetece es catar vino californiano.

Excursión a Napa Valley
Un trayecto seguro y confortable

El Condado de Sonoma está a menos de una hora del imponente Golden Gate. Y alberga más de 400 bodegas entre bosques de robles, apartados ríos y cuidadas granjas que trasladan al viajero a escenas sacadas de aquellas películas del Lejano Oeste. Casi pegando se encuentra Napa Valley, otra comarca con unas condiciones climatológicas únicas que influyen en la producción de las mejores añadas de Estados Unidos. Y también en la llegada anual de casi 5 millones de turistas.

Uvas en Napa Valley
Uvas de renombre internacional

Esta cultura vinícola se remonta a la época de los primeros colonos españoles. Aunque el actual esplendor tuvo como enemigos a la Ley Seca que prohibía el consumo de alcohol y a la filoxera. También, una larva que diezmó la práctica totalidad de estas tierras en los años ochenta. Hoy en día entre sus uvas destacan variedades de gewurztraminer, chardonnay, sauvignon, merlot, pinot y zinfadel. Siendo esta última la más autóctona de las cepas californianas.

Napa Valley
Todo un territorio en una simple copa de vino

En Sonoma, Napa Valley y Carneros no solo se concentra la historia de un territorio único. También una filosofía basada en el compromiso por mantener el suelo fértil a través de una agricultura sostenible. Métodos naturales en lugar de nocivos insecticidas. Combinación de importantes avances tecnológicos con el ritmo de la naturaleza. Riegos optimizados. Poda en caña. Y recogida en pequeños lotes con el objetivo de aunar vista, olfato y paladar hacia sensaciones memorables a través de una simple copa de vino.

Napa Valley
Vides de chardonnay

Larson Family Winery

Nuestra primera parada fue en Larson Family Winery. Esta bodega, en 1823, era un bullicioso embarcadero, importante centro de rodeo en 1929 y el lugar donde el abuelo Bob plantó las primeras vides de chardonnay allá por 1977. En la actualidad, la quinta generación de esta saga produce unos fantásticos vinos en una extensión de 400 hectáreas. Competitivos blancos, apreciados tintos, sorprendentes espumosos y curiosos rosados. Si te apetece, puedes incluso llevar tu propio pícnic.

Napa Valley
Para quedarse a vivir

Nicholson Ranch

Continuamos viaje hasta Nicholson Ranch, cuyos suelos albergan cuatro de las mejores uvas de California: chardonnay, pinot noir, merlot y syrah. El complejo se compone de varios espacios donde destaca su impresionante terraza. También, un patio de reminiscencias hispanas y un pintoresco estanque. Su bodega de flujo gravitacional es una referencia tecnológica que les ha permitido ganar importantes premios en los últimos años.

Nicholson Ranch, en Napa Valley
Tintos exquisitos en Nicholson Ranch

Jamieson Ranch Vineyards

Cerramos esta maravillosa ruta por Napa Valley y Sonoma en Jamieson Ranch Vineyards. El lugar ideal para producir el prestigioso «Double Lariat Cabernet», extraído en sus 300 acres de laderas limítrofes con Napa Valley y la bahía de San Pablo. Las instalaciones son propiedad de Ken Laird, el mayor terrateniente de viñedos en todo el condado. La visita con degustación incluye también un recorrido por la zona de fermentación, sala de barricas y el hangar de embotellado.

Comida en Napa Valley
Carne y buen vino para almorzar

Merece la pena destacar que entre la segunda y tercera bodega hicimos una parada técnica para comer en Five Dot Tranch, un establecimiento ubicado en Oxbow Market y especializado en suculentas carnes. Como curiosidad, cabe reseñar que el cliente elige el producto desde la propia carnicería pegada a la barra que gestiona la familia Swickard desde 1858. La marca es una de las más importantes de la zona en la crianza de ganado angus, ya que aplican un programa personalizado de alimentación para cada res.

Qué comer en Hawái: 14 imprescindibles

Tan lejana como fascinante, Hawái llama la atención de cualquier amante de los viajes. Una de las preguntas que seguro te planteas antes de comprar tus billetes de avión es ¿qué comer en Hawái? Nosotros tuvimos la suerte de disfrutarla durante 10 días y esto es lo que te recomendamos que pruebes sin falta.

1. Poke hawaiano

Hace apenas un año era un perfecto desconocido y hoy, si no has probado el poke hawaiano, no tienes conversación entre los ‘foodies’ de moda. Esta ensalada de pescado crudo es una opción sana, ligera y colorida para comer en Hawái por poco dinero. Ya sea en restaurantes, food trucks o supermercados (en forma de poke bars para comprar a granel), existe una amplia variedad dependiendo del pescado o marisco elegidos.

¿En qué consiste el poke hawaiano?

Salmón, atún rojo, dorada, caballa, mejillones, gambas, langosta, pulpo, calamar, almejas, ostras, vieiras… La proteína se marina con sal, salsa de soja, aceite de sésamo, algas, guindilla e inamona, especie de nuez asada. Y, para rematar, se añaden diferentes verduras (cebolla morada, pepino, tomate en dados…), frutos secos (cacahuetes, almendras, pistachos…), hierbas (cebollino, cilantro, shisho, albahaca…), semillas de sésamo o, incluso, fruta: aguacate, mango, lichis, dados de sandía… Aunque puedes comerlo tal cual, es habitual encontrar los denominados ‘poke bowls’, con una base de arroz cocido o mezcla de lechugas. Una auténtica delicia para comer en Hawái como un verdadero local.

Ahi shoyu poke
Ahi shoyu poke
Poke con arroz
Poke con arroz

2. Loco Moco

Su nombre nos provoca la risa floja y no es para menos… Esta locura que comer en Hawái es un especie de plato combinado compuesto por una hamburguesa de buen tamaño, arroz blanco hervido, huevo frito, gravy y mac and cheese, una de las ‘marranadas’ americanas por excelencia en forma de pequeños macarrones con queso. La carne puede sustituirse por jamón, ternera, pollo o gambas. Una opción bastante calórica -y muy sabrosa- que te aportará la energía suficiente para ir como una moto el resto del día.

Loco Moco
Loco Moco

3. Gambas picantes al ajillo con mantequilla

Sí, las famosas gambas de Kamekona en ‘Hawái 5.0’ existen y son muy apreciadas en la isla de Oahu. Sobre todo, en la zona de North Shore, donde abundan las camionetas de comida especializadas en este manjar marino también conocido como Hawaiian Style Garlic Shrimps. Pide una ración, acompáñala de una cerveza bien fría y siéntate a una de las mesas al aire libre desde donde contemplar la puesta de sol o decenas de surferos en busca de la mejor ola.

Gambas picantes al ajillo con mantequilla
Hawaiian Style Garlic Shrimps

4. Shave Ice

Nunca algo tan simple como un helado pudo resultar tan rentable. En realidad, el Shave Ice es hielo picado al que se le añaden siropes de colores y diferentes toppings para obtener un atractivo cucurucho o tarrina de diferentes tamaños. Los sabores son infinitos: vainilla, cereza, coco, té verde, mango, yuzu, papaya, chicle… Uno de los más concurridos se encuentra en Haleiwa, donde ‘Matsumoto’s Shave Ice’ ha conseguido que diariamente se formen largas colas para probar sus creaciones.

Shave Ice
Shave Ice

5. Tacos de pescado

Pescado blanco frito en tempura y acompañado de mayonesa de chipotle, guacamole, cilantro y cebolla morada… Nos relamemos cada vez que nos acordamos de los tacos de pescado que puedes comer en Hawái. Mucho más ligeros que los de carne, los tacos de pescado son un must que no puedes perderte si quieres chuparte los dedos.

Tacos de pescado
Tacos de pescado

6. Comida vietnamita en Chinatown

El barrio chino de Honolulu está lleno de encanto, con pequeñas tiendas y supermercados donde comprar productos orientales frescos y envasados. Además de un puñado de barras (en un mercado sin aire acondicionado, eso sí) con especialidades chinas, tailandesas o filipinas, hay varios restaurantes vietnamitas donde comer en Hawái por menos de 15 euros/persona. Unas cuantas sopas, rollitos de gambas, cerdo o pollo, y sabrosísimos bocadillos son algunas de las opciones que no debes dejar de probar.

Rollitos vietnamitas de gambas
Rollitos vietnamitas de gambas
Bocadillo vietnamita de cerdo
Bocadillo vietnamita de cerdo

7. Dumplings para desayunar

Sí, has leído bien, para desayunar. Ya sabes que los americanos comienzan el día de manera ‘fuerte’, por decirlo de alguna manera. Así que ve hacia las 11:30 o 12:00 y haz de este desayuno tu comida. Varias camareras pasean sus carritos entre mesas repletas de clientes con decenas de variedades de dumplings recién preparados, así como otras delicias asiáticas saladas y dulces.

Dumplings
Dumplings

8. Kalua Pork

Un imu es un horno de tierra donde se cocinan los alimentos después de enterrarlos y cubrirlos con rocas volcánicas y trozos de madera a los que se prende fuego. Durante el luau, fiesta hawaiana donde se canta, baila y come, es tradición asar un cerdo durante 2 o 3 horas, obteniendo una carne increíblemente jugosa y tierna. Uno de los mejores restaurantes de Honolulu donde probar el ‘cerdo kalua’ es ‘Helena’s Hawaiian Food’. En este sencillo local se sirve acompañado de otros platillos igualmente deliciosos, como ‘calamar luau’ o unas adictivas costillas de cerdo al horno.

Kalua Pork

9. Malasadas

Sí, en plural, porque cuando pruebes una no tendrás suficiente. Esta especie de donut, originario de la cocina portuguesa, se rellena de chocolate, mermelada o diferentes cremas, y se come recién sacado del horno, caliente y tierno como el primer beso.

Malasada
Malasada

10. Tortitas en ‘Wailana Coffee House’ (Honolulu)

Abre las 24 horas del día para comer en Hawái y es uno de esos lugares tan rancios que rezuma encanto, con suelos de moqueta y camareras hawaianas que no dan a basto. Su amplia carta es apta para todos los gustos: hamburguesas, sándwiches, bufet de ensaladas, sopas, platos combinados… Nosotros te recomendamos que vayas a desayunar (con hambre) y te dejes seducir por alguna de sus enormes tortillas o su Hawaiian Style Breakfast, con huevos al gusto, banana a la plancha y corned beef hash. ¡Ah! Y no te pierdas la especialidad de la casa: esponjosas tortitas. Si el bueno de Lou las recomienda, será por algo…

Tortitas en 'Wailana Coffee House'
Tortitas en ‘Wailana Coffee House’

11. Piña Dole

Seguro que has visto su logo cientos de veces, pero no te imaginabas que estas famosas piñas crecen en Hawái, concretamente, en Oahu. La plantación puede visitarse y es una de las atracciones más típicas entre el turismo familiar. No dejes de comprar una pieza en cualquier supermercado (es una de las pocas frutas baratas al producirse en la misma isla) y déjate seducir por su dulzura.

Piña Dole
Piña Dole

¿Qué beber en Hawái?

12. Cerveza hawaiana

Apunta bien este nombre, Kona Brewing Company, la mayor marca cervecera de Hawai. Longboard, Big Wave, Wailua Wheat, Hanalei Island IPA, Wailua Wheat o Fire Rock serán nombres que pronuncies a menudo si eres fan de esta bebida. Además, tienen otras variedades tan exóticas como cerveza con piña o lichi. Primo, nacida en 1897 aunque estuvo varias décadas sin producirse, es la otra marca que encontrarás, aunque solo se limita a una variedad.

Cerveza Kona
Cerveza hawaiana Kona

13. Blue Hawaii

Inventado en 1957 por Harry Yee, bartender del Hilton Hawaiian Village de Waikiki, este refrescante cóctel se elabora con zumo de piña, curaçao y ron, aunque a menudo se le añade también vodka. Si te gusta el coco, tu versión es el Blue Hawaiian o Swimming Pool.

Blue Hawaii
Blue Hawaiian

14. Mai Tai

Y, aunque se supone que nació en California, es habitual encontrar Mai Tais en la mayoría de bares y restaurantes de Hawái. Aprovecha la Happy Hour y Aloha!

Mai Tai
Mai Tai

¿Te han dado ganas de viajar a Hawái? ¿Cuál de estas comidas hawaianas sería la primera que te llevarías a la boca? ¡Cuéntanos!

Qué ver en Albi, la ciudad de Toulouse-Lautrec

A tan solo 45 minutos de Toulouse y Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2010, Albi es una de las ciudades más visitadas de la región de Mediodía-Pirineos. Con poco más de 51.000 habitantes y situada a orillas del río Tarn, es perfecta para pasar una jornada de lo más completa disfrutando de sus estrechas calles, casas medievales y exquisita gastronomía, donde destaca el guiso local, cassoulet, elaborado con alubias blancas y distintas partes de carne o pescado. Descubre con nosotros qué ver en Albi.

La mejor manera de conocer cualquier ciudad es patearla hasta que te duelan los pies y, sin duda, Albi invita a ello. Su imponente conjunto arquitectónico de piedra y ladrillo, sus impolutas rúas y pintorescas fachadas obligan a fotografiar pequeños detalles que enamoran al visitante.

Calles repletas de encanto en Albi
Calles repletas de encanto en Albi

1. Catedral de Santa Cecilia

Una joya del gótico meridional, con una bella decoración interior, y uno de los símbolos que ver en Albi. Fueron necesarios dos siglos para su construcción, de 1282 a 1392, y hoy en día es una de las catedrales más visitadas de Francia. En su interior acoge un un órgano clásico galo de 1736 y una serie de pinturas murales.

Catedral de Santa Cecilia
Catedral de Santa Cecilia

2. Puente Viejo

Con 150 m de largo, fue construido en piedra a mediados del siglo XI. Durante la Edad Media contaba con capilla, puente levadizo y una torre-puerta fortificada. Sobre sus pilares se alzaban viviendas entre los siglos XIV y XVIII, pero fueron demolidas tras una crecida del río en 1766.

3. Museo Toulouse-Lautrec

El palacio de la Berbie, antigua residencia episcopal, alberga el museo Toulouse-Lautrec, donde se exponen numerosas obras del artista local. No te pierdas sus románticos jardines, con unos bellísimos setos de diferentes formas y tamaños, y una de las mejores panorámicas que ver en Albi. El precio de la entrada es de 8 euros, siendo gratuito para menores de 13 años.

Albi
Jardines del Museo Toulouse-Lautrec

4. Casa natal de Toulouse-Lautrec

Situada en la calle homónima, no puede visitarse, pero seguro que sentirás una pequeña emoción si eres admirador de la obra del genial pintor francés, autor de cuadros tan míticos como En el Moulin de la Galette, Retrato de Vincent van Gogh o La toilette.

Albi
Casa natal de Toulouse-Lautrec

¿Dónde comer en Albi?

Íbamos buscando comida típica de esta zona de Francia. En Le Lautrec, en el número 13-15 de la Rue Henri de Toulouse Lautrec, justo enfrente de la casa natal que acabamos de mostraros, acertamos de pleno. Su cocina casera está elaborada con productos frescos locales certificados: foie gras de granjas occitanas, corderos de Assac, terneras de Tarn, quesos de Lacaune

Dispone de un menú por 38 euros, con primero, segundo y postre, con algunos de los platos más populares de la cocina de Albi, elaborados con mucho mimo. Ensalada albigense, con salchicha y albóndigas fritas de cerdo de Lacaune, morcilla y rábano con fetche (hígado de cerdo salteado en vinagre caramelizado); rissole (una especie de pequeña croqueta) con Armagnac y ciruelas sobre una cama de cebollas caramelizadas; cassoulet de bacalao con ajo rosa y azafrán y cassoulet con pierna de pato cocinada a baja temperatura, almorta de Cestayrols, cerdo Apalhat y ajo rosa. Para acompañar, elegimos unos de los excelentes vinos tintos de la zona de Gaillac, donde se producen más de 20 millones de botellas al año.

Rissole con Armagnac y ciruelas en una cama de cebollas caramelizadas, en 'Le Lautrec', Albi
Rissole con Armagnac y ciruelas, en ‘Le Lautrec’
Ensalada albigense, con salchicha y albóndigas fritas de cerdo de Lacaune, morcilla y rábano con fetche, hígado de cerdo salteado en vinagre caramelizado, en 'Le Lautrec', Albi
Ensalada albigense, en ‘Le Lautrec’
Cassoulet de bacalao con ajo rosa y azafrán, en 'Le Lautrec', Albi
Cassoulet de bacalao con ajo rosa y azafrán, en ‘Le Lautrec’
Cassoulet con pierna de pato cocinado a baja temperatura, almorta de Cestayrols, cerdo Apalhat y ajo rosa, en 'Le Lautrec', Albi
Cassoulet con pierna de pato cocinado a baja temperatura, en ‘Le Lautrec’
Gaillac
Gaillac, en ‘Le Lautrec’

¿Cómo llegar a Albi en tren desde Toulouse?

Apenas una hora es lo que dura el trayecto desde la estación Toulouse Matabiau hasta Albi, en cualquiera de los modernos trenes franceses, y por unos 30 euros ida y vuelta.

¿Conoces esta bella localidad gala? ¿Nos recomiendas otras cosas que ver y hacer en Albi? Esperamos tus comentarios.

Un paseo por Varsovia, la capital de Polonia

Con cerca de dos millones de habitantes, la capital de Polonia se extiende esplendorosa a ambas orillas del Vístula. Devastada casi en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial, se vio reducida a escombros y 700.000 personas perdieron la vida. Reconstruida durante más de una década, hoy en día es una de las urbes más visitadas de Europa y no le faltan motivos: historia se mire donde se mire, museos, música a raudales y una gastronomía tan variada como sorprendente. Hay mucho que ver Varsovia. ¿Nos acompañas en este paseo?

Qué ver en Varsovia

1. Palacio de la Cultura y la Ciencia

El edificio más alto de Polonia es el más representativo de su capital, con 237 metros de altura repartidos en 42 pisos, y más de 3.000 oficinas de diferentes empresas e instituciones. En su interior alberga también la Academia de Ciencias Polaca, varios museos, una sala de cine, y dos universidades privadas. No dejes de sacar entrada para admirar las vistas de Varsovia desde su mirador de la planta 30, por tan solo 20 zlotys.

Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia
Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia

2. Museo Chopin

Uno de los mejores compositores de todos los tiempos nació en Polonia y es venerado en su capital de diferentes maneras. Además de dar nombre a su principal aeropuerto, existen estatuas, bancos sonoros en plena calle y, cómo no, su propio museo. Objetos personales, cartas, manuscritos de algunas de sus obras más famosas, fotografías e, incluso, uno de sus pianos, pueden contemplarse en el Museo Chopin, uno de los imprescindibles que ver en Varsovia aunque no te interese su música. El precio de la entrada es de 23 zlotys y hay tickets especiales para familias. Los miércoles el acceso es gratuito.

Museo Chopin
© Chopin Museum

3. POLIN Museum of the History of Polish Jews

Ubicado en el antiguo gueto, este impresionante y original edificio que ver en Varsovia abrió sus puertas en 2013. Nombrado Museo del Año en Europa en 2016, recorre la historia de los judíos polacos a lo largo de más de 1.000 años, desde la Edad Media hasta nuestros días. El precio de la entrada es de 27 zlotys, siendo gratuita los jueves.

4. Museo del Alzamiento de Varsovia

Las antiguas cocheras del tranvía acogen más de 800 piezas y 1.500 fotografías y documentos gráficos y sonoros sobre el Alzamiento de Varsovia. Fue la mayor rebelión civil contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Del 1 de agosto al 2 de octubre de 1944, las tropas polacas resistieron al asedio germano, siendo finalmente superadas por ellos con un resultado de más de 250.000 muertos. La mayoría de ellos fueron ejecutados, dejando la ciudad destruida en un 85% de su totalidad. El precio de admisión es de 25 zlotys, con acceso gratuito los domingos.

Museo del Alzamiento de Varsovia
© Adrian Grycuk para Wikipedia

5. Plaza del Mercado de Varsovia

La más conocida de sus plazas es la más antigua del centro histórico, uno de los principales puntos que ver en Varsovia. Destruida tras el Alzamiento antes reseñado, fue restaurada tras la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en una de las más bellas de toda Europa. Rodeada de tiendas, cafeterías y restaurantes con mucho encanto, se divide en cuatro lados que hacen referencia a diferentes parlamentarios polacos: Barss, Dekert, Kollataj y Zakrzewski.

Plaza del Mercado de Varsovia
© Dennis Jarvis

6. Ciudad Vieja de Varsovia

Patrimonio de la Humanidad a pesar de haber sido casi destruida durante la Segunda Guerra Mundial, supo resurgir de sus cenizas para convertirse en uno de los imprescindibles que ver en Varsovia. El salón cultural de la ciudad se fundó en el siglo XIII y en su interior podemos encontrar la Barbacana y parte de la muralla de la ciudad. Así como el Castillo Real, construido en el siglo XV y que fuera residencia de los príncipes de Mazovia, Iglesia de San Martín o Basílica Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista Mártir.

Ciudad Vieja de Varsovia
Ciudad Vieja de Varsovia

7. Antiguo gueto de Varsovia

Esta línea separaba el resto de la ciudad del mayor gueto judío establecido en Europa durante el Holocausto. En su interior fueron recluidos todos los judíos de Varsovia, así como de otras regiones de Polonia, llegando a malvivir en él alrededor de 400.000 personas. Durante sus tres años de existencia la población se redujo a 50.000 habitantes, falleciendo el resto como consecuencia de enfermedades, hambre y deportaciones a campos de concentración y exterminio. Un lugar muy triste que ver en Varsovia.

Entrada al antiguo gueto de Varsovia
Entrada al antiguo gueto de Varsovia

8. Cementerio Powązki

No podemos evitarlo… Nos gustan los cementerios… Ni tan siquiera los 15 grados bajo cero, con sensación térmica de -30, nos impidieron visitar el Powązki. En él descansan múltiples personalidades de Polonia, como los padres de Chopin, el Premio Nobel de Literatura Władysław Reymont o el director de cine Krzysztof Kieślowski, principal motivo de nuestra visita.

Tumba de Krzysztof Kieślowski en el Cementerio Powązki
Tumba de Krzysztof Kieślowski en el Cementerio Powązki

Restaurantes en Varsovia

La gastronomía polaca es tan sabrosa como variada y son muchos los restaurantes en Varsovia, dependiendo del presupuesto de tu viaje. Si no te apetece gastar demasiado dinero, busca tabernas en las que encontrarás comida casera y los platos más típicos del país.

BrowArmia Królewska (Królewska, 1)

Sin duda, el restaurante en Varsovia ideal si quieres cenar a ‘hora española’, es decir, más allá de las 22 horas. Como se nos hizo bastante tarde en nuestra primera noche en Varsovia, entramos en esta cervecería. Buena relación calidad-precio y algunos platos principales más que aceptables, como salmón al horno o entrecot a la parrilla. De entrante, estábamos deseando hincarle el diente al plato más tradicional de Polonia, pierogi, una especie de gyozas con un montón de rellenos diferentes y realmente deliciosos.

Pierogi, en 'BrowArmia Królewska'
Pierogi, en ‘BrowArmia Królewska’
Salmón al horno, en 'BrowArmia Królewska'
Salmón al horno, en ‘BrowArmia Królewska’
Entrecot, en 'BrowArmia Królewska'
Entrecot, en ‘BrowArmia Królewska’

Pasieka (Freta 7/9)

Situado en plena Ciudad Vieja, compartimos una tabla de embutidos y fiambres polacos; zupa grzybowa, sabrosísima sopa de diferentes tipos de setas; bigos, estofado de col agria y carne, y pierogi, en este caso, fritos y rellenos de carne. No es el más bonito de los restaurantes en Varsovia, pero tiene su encanto y la comida es auténtica. Una de sus especialidades es el ‘mead honey’, bebida tradicional polaca con alcohol, a base de miel y agua.

Fiambres y embutidos polacos, en 'Pasieka'
Fiambres y embutidos polacos, en ‘Pasieka’
Zupa grzybowa, en 'Pasieka'
Zupa grzybowa, en ‘Pasieka’
Bigos, en 'Pasieka'
Bigos, en ‘Pasieka’
Pierogi, en 'Pasieka'
Pierogi, en ‘Pasieka’

Stolica (Szeroki Dunaj 1/3)

También dentro de la Ciudad Vieja, este encantador restaurante en Varsovia es perfecto para comer, cenar o tomar una copa de vino entre medias. Su cocina es ‘non stop’ de 11 de la mañana a 10 de la noche. En su carta, platos típicos polacos con un toque personal y perfectamente elaborados, así como un servicio realmente amable.

Sopa de calabaza con queso fresco y aceite de oliva al cilantro, en 'Stolica', Varsovia
Sopa de calabaza con queso fresco y aceite de oliva al cilantro, en ‘Stolica’
Pechuga de pato en salsa de ciruelas con gratín de patatas y coulis de manzanas, en 'Stolica', Varsovia
Pechuga de pato en salsa de ciruelas con gratín de patatas y coulis de manzanas, en ‘Stolica’

Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler (Minska, 25)

Hemos dejado para el final uno de los restaurantes en Varsovia que más nos gustó y donde celebramos la Nochevieja de una manera bastante original: con una comida que casi se convirtió en cena. Warszawa Wschodnia es un doble espacio -barra con cocina vista, por un lado, y restaurante, por otro-. Ofrece un menú degustación de ocho platos donde se conjuga lo mejor de la cocina polaca con toques afrancesados. Buena carta de vinos y, aunque los precios son bastante más elevados que la media del país, merece muchísimo la pena. Ah, además, la zona de barra está abierta las 24 horas del día, de lunes a domingo. El sitio ideal si buscas dónde cenar en Varsovia a altas horas de la madrugada.

Steak tartar, en 'Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler'
Steak tartar, en ‘Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler’
Sopa de setas y verduras, en 'Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler'
Sopa de setas y verduras, en ‘Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler’

Cervezas polacas

Żubr, Perla, Tyskie, Warka, Lech… La lista de cervezas polacas es infinita. Olvida la típica caña española, ya que se sirven en vaso de medio litro y, al ser bastante barata, 2,50 o 3 euros, es la bebida más recomendable si tienes pensado visitar Varsovia. Y, si te gusta probar nuevas cosas, pídela con especias, sirope o zumo de frutas, eso sí, caliente y respondiendo al nombre de “grzane piwo”.

Warka, cerveza polaca

Vodka polaco

Żubrówka, Wolny, Evolution Bison… La lista de vodkas polacos no tiene nada que envidiar a la de cervezas. De alta graduación, la mayoría con más de 40 grados, goza de merecida fama y se disputa su origen con Rusia. Existen multitud de variedades, dependiendo de la destilación y la casa donde se fabrique. Na zdrowie!

Vodka polaco

Dónde dormir en Varsovia

Aunque las primeras noches las pasamos en un apartamento, las dos últimas reservamos una habitación superior con acceso al club en el Intercontinental Warsaw, uno de los mejores hoteles de Varsovia. Con vistas de la ciudad casi en 360 grados, está ubicado en la planta 41 y, de 7 de la mañana a 9 de la noche, ofrece una amplia selección de refrescos, snacks, infusiones y cafés.

Picoteo en el club del Intercontinental Warsaw

Cómo ir del aeropuerto de Modlin a Varsovia

El aeropuerto de Modlin no es el principal de Varsovia, pero sí uno de los más transitados, a pesar de que solo opera en él Ryanair. Se encuentra a 40 kilómetros de la capital polaca y cuenta con una sencilla terminal.

El autobús es la manera más cómoda de llegar del aeropuerto de Modlin al centro de Varsovia en 40 minutos. El servicio tiene bastante buena frecuecia y está coordinado con las llegadas de vuelos. Es directo, sin paradas, hasta el Palacio de la Cultura y la Ciencia, en pleno centro. Aunque puedes comprar los billetes en el propio autobús, si lo haces on line tendrás un pequeño descuento (33 zlotys ida y vuelta, unos 8 euros).

El taxi es la manera más costosa de llegar del aeropuerto de Modlin al centro de Varsovia, alrededor de 50 euros. Aunque ya está operativo Uber, que reduce el precio para dejarlo en unos 30 euros. Una excelente opción si viajáis un grupo de cuatro personas.

También es posible ir del aeropuerto de Modlin al centro de Varsovia en tren. Aunque la parada está en las inmediaciones de la terminal de salidas y llegadas, se accede con un bus coordinado con el ferrocarril. Tiene una frecuencia de 20-30 minutos y el trayecto dura 35 minutos, a los que hay que sumar unos 10 del recorrido en autobús. El precio para ambos trayectos es de unos 7 euros.

¿Te ha gustado este recorrido por lo mejor que ver en Varsovia? ¡Esperamos tus comentarios!

Momofuku, el imperio de David Chang

Momofuku Ando fue el creador de la sopa de fideos -o ramen– instantánea elaborada por la empresa Nissin Foods durante la segunda posguerra mundial para paliar la hambruna de la época. Seguro que todos conocéis el envase humeante que durante diez años fue uno de los símbolos más representativos de Times Square. ¿A que sí?

Como homenaje a Ando, el norteamericano David Chang decidió nombrar a su más que exitoso grupo de restaurantes. Este nació en 2004 con un modesto local en el East Village neoyorquino, Momofuku Noodle Bar. En 2006, y tan sólo a un par de manzanas, abría sus puertas Momofuku Ssäm Bar. Le siguieron Momofuku Ko y Momofuku Milk Bar.

En la actualidad, su imperio se ha extendido a Sídney y Toronto. Además, ha ampliado sus establecimientos para otro tipo de negocios, como Booker and Dax, bar ubicado en la parte de abajo del Ssäm Bar.

Ssäm Bar

Llegamos casi cuando estaban cerrando la cocina, pero nos dio tiempo a un ‘picoteo’ y a probar la especialidad de la casa, los steamed buns o bollitos al vapor, tan de moda ahora en España.

El nombre de este restaurante, situado en el 207 de la calle 13 con la 2ª Avenida, se debe al ssäm, plato coreano que en el que se usa una hoja de verdura para envolver los ingredientes de los que se compone.

Aquí lo llaman O.G. Momofuku Ssäm, se sirve dentro de una hoja de lechuga y, a su vez, en el interior de un wrap, formando un bocado tan delicioso como poco fotogénico. Se compone de lomo de cerdo, black beans, arroz y kimchi, en una mezcla de sabores picantes y dulces realmente sorprendente.

Momofuku
Smoked salmon bun
Momofuku
Pork belly bun
Momofuku
O.G. Momofuku Ssäm

Momofuku Noodle Bar

Tuvimos la suerte de encontrar sitio en la barra para contemplar bien desde primera línea qué y cómo se cocinaba. Un buen puñado de cocineros, con un look bastante gamberro y perfectamente coreografiados, remueven caldos y escalfan huevos sin descanso en unos fogones impolutos de los que no paran de salir humeantes platos.

Como no podía ser de otra manera, probamos el ramen en su versión más popular, la que da nombre al grupo, y que se compone de cerdo y huevo pochado, así como ginger scallion noodles, con cebolleta, shiitake, pepino y repollo.

También le hincamos el diente a una alitas de pollo ahumadas y unos delicados huevos en salsa de soja. Poco hay que decir sobre el ramen de Momofuku que no se haya dicho ya. El conjunto lo convierte en una experiencia única, aunque se trate de un opción no muy recomendable para el tórrido verano neoyorquino.

Momofuku
‘Momofuku Noodle Bar’
Momofuku
Cocina de ‘Momofuku Noodle Bar’
Momofuku
Soy sauce egg
Momofuku
Smoked chicken wings
Momofuku
Momofuku ramen
Momofuku
Ginger scallion noodles

En la carta de postres, algunas propuestas del Milk Bar, el negocio más dulce de David Chang. Dirigido por Christina Tosi, en la actualidad ya cuenta con seis sucursales. No pudimos resistirnos a ‘The Ritz’ cookie, homenaje a la galleta de mantequilla en todo su esplendor.

La oferta de vinos oscila entre 32 y 150 euros, si bien es un tipo de comida que, al menos a nosotros, nos invita a acompañar con una Tiger bien fría. Y, por supuesto, mucho más económica.

Momofuku
‘The Ritz’ cookie

Momofuku Noodle Bar se encuentra en el 171 de la 1ª Avenida, entre las calles 10 y 11, y no admire reservas, así que procura que tu visita no coincida con la hora del almuerzo en la Gran Manzana, por lo general entre las 12 y las 2.

Dónde comer en Edimburgo: 12 pistas gastronómicas para disfrutar en Escocia

Si hay algo que nos gusta hacer cuando salimos de viaje es disfrutar de la gastronomía local, algo tan importante para nosotros como visitar museos y monumentos. Escocia no iba a ser menos y durante el tiempo que pasamos en su capital pudimos llenar el buche en unos cuantos restaurantes y pubs que os mostramos a continuación. Desde Estrellas Michelin a comida callejera, comer en Edimburgo más allá del haggis y el fish&chips es posible.

¿Dónde comer en Edimburgo?

1. Martin Wishart Restaurant

Es uno de los restaurantes más reputados del Reino Unido por motivos más que evidentes. Galardonado con una Estrella Michelin desde 2001, Martin Wishart nos dio aún más de lo que esperábamos. Pedimos el menú degustación de seis platos que, por 95 libras (precio 2020).

Menú degustación en Martin Wishart

Incluía algunas pequeñas joyas como crab and langoustine, a base de cangrejo y cigala, con calabacín, aguacate y judías verdes; Orkney scallop, con vieira de las Islas Orcadas, apio, guanciale y dashi, o ravioli of squab pigeon, un delicado ravioli de carne de paloma de apenas tres semanas de vida, con consomé, zanahoria y rábano. Un sitio único para comer en Edimburgo, en el barrio de Leith, al que regresar con los ojos cerrados.

Cangrejo y langostino, en Martin Wishart
Cangrejo y langostino, en Martin Wishart
Ravioli de paloma, en Martin Wishart
Ravioli de paloma, en Martin Wishart
Regalazos de cumpleaños, en Martin Wishart
Regalazos de cumpleaños, en Martin Wishart

2. Number One

Ubicado en uno de los hoteles más lujosos de Edimburgo, el Balmoral, fue el lugar elegido para celebrar mi cumpleaños número 41. Ofrece varios menús degustaciónde siete platos, con opción de maridaje o bebidas sin alcohol. Elegimosde el de 110 libras, junto a una botella de Burdeos y la experiencia fue realmente mágica. Es uno de los restaurantes para comer en Edimburgo más exclusivos y resulta perfecto para celebrar una ocasión especial.

Vieiras con pasta orzo, pimiento rojo y calamar, en 'Number One'
Vieiras con pasta orzo, pimiento rojo y calamar, en ‘Number One’
Tarta 2001 de chocolate Valrhona, en 'Number One'
Tarta 2001 de chocolate Valrhona, en ‘Number One’
Les Cent Rangs 2009, en 'Number One'
Les Cent Rangs 2009, en ‘Number One’

3. World’s End

En el número 2 de High Street, en pleno centro de la ciudad, es uno de los mejores lugares para comer en Edimburgo por poco dinero. Nosotros pedimos un crujiente fish and chips, con haddock -o eglefino- capturado diariamente y que proviene del puerto de Peterhead. Y haggis, que se presenta como si de un pastel al horno se tratara y se sirve con una deliciosa salsa de whisky. Para beber, nada mejor que un par de Inns&Guns de barril (no es tan fácil de encontrar en Escocia). En su carta también ofrecen sopa del día, ensaladas, hamburguesas y otros clásicos de la cocina local, como steak and ale pie o black pudding.

Comer en Edimburgo: Fish and chips, en 'World's End'
Fish and chips, en ‘World’s End’
Comer en Edimburgo: Haggis, en 'World's End'
Haggis, en ‘World’s End’
Innis&Gunn, en 'World's End'
Innis&Gunn, en ‘World’s End’

4. Oink

En pleno Grassmarket, en Victoria, 4, este pequeño local acababa de abrir sus puertas cuando lo conocimos y ya se hacían largas colas para probar su sencilla y acertada propuesta: bocadillos de carne de cerdo asada.

Bocadillo ‘do it yourself’

El Hog Roast se sirve en un bollo de pan blanco o negro, con elección de cebolla y salvia o haggis casero. Para finalizar, la salsa: de manzana, mayonesa de mostaza, barbacoa, queso picante o mermelada picante. Hay tres tamaños: The Piglet (80 gramos de carne), por 3.95 libras; The Oink (160 gramos de carne), por 5.40 libras, y The Grunter (250 gramos de carne), por 6.80.

Un must para comer por poco dinero en Edimburgo que ya cuenta con tres sucursales: Victoria, Canongate y Hanover Street.

Bocadillo de carne de cerdo asada, en 'Oink'
Bocadillo de carne de cerdo asada, en ‘Oink’

5. Edinburg Food Festival

Nuestra buena amiga Pat, de Mad About Travel, nos chivó que se celebraba este festival en agosto, coincidiendo con nuestra visita a Escocia. Para suerte, el día amaneció soleado y allí nos plantamos para recorrer los numerosos food trucks que se instalan para la ocasión con opciones de todo tipo: desde gyozas a lobster roll, pasando por pizzas, hamburguesas o deliciosos y esponjosos baos. Para beber, cerveza artesana, vino y cómo no, whisky, mucho whisky. Hay un montón de espacio para sentarse a mesas compartidas, así como césped artificial para que, si viajas con niños, campen a sus anchas.

Comer en Edimburgo
Lobster Roll, en el Edinburg Food Festival
Comer en Edimburgo
Bao de pato, en el Edinburg Food Festival

6. The White Hart

Presume de ser el pub más antiguo de Edimburgo desde 1740. Y, además de cervezas de barril de todo tipo, su carta está llena de platos muy apetecibles y a un precio apto para cualquier bolsillo. A partir de las ocho de la tarde programa música en directo y suele estar abarrotado. Ojo, porque la cocina cierra a esa hora, así que si eres de los que, como nosotros, cena tarde, mejor acércate a la hora de la comida.

Comer en Edimburgo
Paté casero, en ‘The White Hart’
Comer en Edimburgo
Salmón a la parrilla, con puré de patatas y salsa holandesa, en ‘The White Hart’
Comer en Edimburgo
Haggis en salsa de whisky, en ‘The White Hart’

7. The Mussel and Steak Bar

También en Grassmarket, una de las mejores zonas para salir de marcha en Edimburgo y, como su propio nombre indica, especializado en mejillones y filetes. Nosotros, además de estos moluscos en una salsa de beicon, whisky y crema, nos animamos con zamburiñas y ostras de las Islas Shetland, con  vinagreta de chalota y vino tinto, limón, wasabi y tabasco.

Comer en Edimburgo
Ostras, en ‘The Mussel and Steak Bar’
Comer en Edimburgo
Zamburinas, en ‘The Mussel and Steak Bar’
Comer en Edimburgo
Mejillones, en ‘The Mussel and Steak Bar’

8. Whisky Rooms

Si te gusta el whisky, tu sitio está sin duda en uno de los mejores restaurantes de la parte antigua de Edimburgo. Además de catas y una amplia selección de este licor típicamente escocés, dispone de una exquisita carta con platos más que elaborados. Aunque no es barato, merece la pena por la calidad de los ingredientes utilizados y su cálida decoración, que te hará sentir como en casa.

Comer en Edimburgo
Cordero al horno con verduras a la parrilla, en ‘Whisky Room’
Comer en Edimburgo
Steak and ale pie, en ‘Whisky Room’
Comer en Edimburgo
Selección de quesos escoceses, en ‘Whisky Room’

9. The Rabbit Hole

Lo encontramos por casualidad durante un paseo por la zona donde nos alojamos y tuvimos la suerte de comer más tarde de las tres, algo poco usual en Escocia. Ofrece dos menús del día: dos platos, por 13 libras, y tres platos, por 16 libras. Pedimos, además, un rosado francés a un precio más que interesante.

Huevos escoceses para comer en Edimburgo

Nos llamó la atención uno de los entrantes: huevos escoceses. La receta original de esta especialidad, que no tiene su origen en Escocia a pesar de lo que se crea, es un huevo duro recubierto de una mezcla de salchichas picadas, pan rallado y frito después. Dice Wikipedia que fue inventado en 1738, en la tienda londinense Fortnum & Mason. Más que recomendable para comer en Edimburgo.

Comer en Edimburgo: Huevos escoceses, en 'The Rabbit Hole'
Huevos escoceses, en ‘The Rabbit Hole’
Comer en Edimburgo: Lubina con verduras a la parrilla, en 'The Hole Rabbit'
Lubina con verduras a la parrilla, en ‘The Hole Rabbit’
Comer en Edimburgo
Que nos gusta el vino…

10. The Dogs

En el 110 de Hanover St, es uno de los restaurantes de moda para comer en Edimburgo al que me llevo Pat. Sirve comidas y cenas, estas últimas en horario de seis a diez. Sus propuestas son bastante sanas y cocinadas con mimo respetando el producto: merluza, conejo, pierna de pato confitada, carrilleras, trucha ahumada en casa… Buena carta de cócteles y postres caseros.

Comer en Edimburgo
Merluza al vapor con salsa de eneldo, en ‘The Dogs’
Comer en Edimburgo
Posset de limón con galleta de jengibre, en ‘The Dogs’

11. Roseleaf Café

Este coqueto local, en pleno puerto de Leith, es perfecto para tomar el té de la tarde o un almuerzo ligero antes de seguir recorriendo la ciudad. Su cocina abre cada día de diez de la mañana a diez de la noche con sopas, wraps, hamburguesas, diferentes opciones vegetarianas y especialidades que varían a diario. Si buscas dónde tomar un brunch en Edimburgo, este es tu sitio, ya que lo sirven de 10:00 a 17:00.

Comer en Edimburgo: Huevos Benedictine con salmón, en 'Roseleaf Café'
Huevos Benedictine con salmón, en ‘Roseleaf Café’
Comer en Edimburgo: Crema de zanahorias y calabaza asada, en 'Roseleaf Café'
Crema de zanahorias y calabaza asada, en ‘Roseleaf Café’

12. The Sir Walter Scott

Al contrario que en los aeropuertos españoles, el de Edimburgo ofrece varias opciones interesantes, además de los clásicos Starbucks, Krispy Kreme, Caffè Nero o Costa Coffee: una barra de sushi, un bar de vinos y champán, y un típico pub donde disfrutar un último desayuno si tienes un vuelo temprano como el nuestro. Eso sí, para hacerlo como un auténtico escocés, no puede faltar la cerveza. Están junto a la puerta 12.

Desayuno escocés en el aeropuerto de Edimburgo
Desayuno escocés en el aeropuerto de Edimburgo

¿Se te ha hecho la boca agua? Esperamos que sí y hayas disfrutado este recorrido por 12 de los mejores lugares donde comer en Edimburgo.

14 cosas que me enamoraron (locamente) de Grecia

1. La Acrópolis de Atenas

Uno de los símbolos que visitar en Grecia y la primera imagen que asocio a su capital, de ahí que le tenga especial cariño. Situada sobre una cima a 156 metros sobre el nivel de mar, es divisable desde casi cualquier parte de la ciudad. Lo habitual es encontrar alguna o varias de sus partes con grúas, ya que el tiempo ha hecho mella y está casi destrozada. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987 y el precio de la entrada en 2020 es de 20 euros. El museo de la Acrópolis, frente a ella, y reinaugurado en 2009, bien merece una visita.

Fachada del Partenón, Grecia

2. Las vistas desde la Colina Licabeto

La Colina de los Lobos debe su nombre a la gran cantidad de estos animales que la habitaban en la antigüedad. Situada en el barrio de Kolonaki, y con 278 metros de altura, desde ella pueden contemplarse las vistas más bellas que ver en Atenas. Para acceder, lo más recomendable es coger el funicular aunque también se puede llegar a pie o en taxi. La mejor hora del día es al atardecer.

Vistas desde la Colina Licabeto

3. Naxos

No soy la única que se enamoró de Naxos. Es el sitio ideal al que retirarse cuando las obligaciones ya no llamen a nuestra puerta. De momento, no está invadida por los turistas y el alojamiento es mucho más asequible que en otras islas como Miconos o Santorini. Todavía recuerdo el calamar relleno que cené en la Luccullus Taverna. Un lugar de ensueño.

Grecia

4. Las playas de Grecia

Aunque no soy muy aficionada a ellas, me resultaron especiales por la arena gruesa y la espectacularidad de sus paisajes, con enormes rocas erosionadas por el mar Egeo. Si practicas el nudismo, este país es perfecto para ti, ya que cada isla suele tener una. La de Banana Beach, en la región de Skiathos, es para muchos la mejor playa nudista de Grecia.

Playa en Santorini

5. El vino griego

Grecia cuenta con casi 300 variedades y una producción anual de 600 millones de botellas. El Retsina es uno de los más famosos y su origen se remonta a miles de años atrás, cuando los vinos eran transportados en ánforas de barro selladas con una pasta de resina y yeso. La resina le daba un sabor característico y los griegos pensaron que el vino envejecía gracias a ella, por lo que nació la tradición de añadirla. En islas como Santorini pueden presumir de vinos fantásticos.

6. Las cervezas Mythos y Alpha

Reconozco que antes era mucho más cervecera que ahora. Pero entonces disfruté como una enana de mis buenas jarras y botellas de las dos marcas de cerveza más populares de Grecia. Suaves y perfectas para refrescarse en verano.

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7. Los atardeceres en Oia

Uno de esos momentos que perdurarán para siempre en mi memoria son los atardeceres en Oia, un pequeño pueblo en la isla de Santorini. Son varios los locales situados frente a la caldera desde los que contemplar la puesta de sol, aunque también puede hacerse tranquila y gratuitamente desde otros lugares. Los 12 euros que pague por cada cóctel me parecieron un dinero invertido de la mejor manera posible.

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8. Una ración de calamares al borde del mar

O de lo que quieras… Hay restaurantes desde cuyas mesas no solo se contemplan unas espectaculares vistas, sino que el agua del mar te salpica. Elige un buen pescado que te prepararán al instante a la parrilla o, si no es hora de comer o cenar, un ‘pequeño’ tentempié como el mío. Y que no falte vino griego…

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9. Naftplio (o Nauplia)

Una de las ciudades más bonitas de la zona de Argolis, primera capital del país y conocida como la Venecia del Peloponeso. En el centro de ella, se encuentra el Castillo Palamidi, al que se accede tras subir ¡casi 900 escalones! para contemplar unas vistas que bien merecen tamaño esfuerzo (tranquilo, también se puede llegar en coche). Si eres aficionado a los recuerdos, hazte con un komboli o un begleri, una especia de rosario de cuentas fabricado en plata o cerámica.

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10. Las casas y villas en los acantilados de Santorini

¿Os imagináis tener una casa como la de estos dos señores? ¿Desde cuya terraza solo se divise el horizonte y la infinidad del mar? No tengo ni idea del precio de las mismas, aunque sí que varios actores famosos poseen propiedades de este tipo en la isla (imagino que en lugares más discretos y no de paso para turistas). Lo que sí es posible es alquilarlas o, en su defecto, alojarse en alguno de los hoteles con habitaciones y terrazas privadas de este tipo. Eso sí, la media no baja de 250-300 euros por noche.

11. Un baño en aguas termales

Desde el puerto de Fira, capital de Santorini, se puede llegar en velero a la isla de Nea Kameni, donde se encuentra un volcán activo con pequeñas fumarolas. Una de las actividades más turísticas, pero no por ello con menos encanto, es la de bañarse en las rojizas y sulfurosas aguas aledañas al volcán. La excursión dura unas tres horas y es importante ir provisto tanto de calzado deportivo para el paseo, como de chancletas y bañador para la parte acuática.

Aguas termales de Nea Kameni

12. El Teatro de Epidauro

Se empezó a construir en el año 330 a. C. y llegó a albergar hasta 14.000 personas. Su acústica es tan excepcional que permite a los espectadores de las filas más altas escuchar lo que se dice en mitad del escenario sin necesidad de alzar la voz (pude comprobar que es verídico). El de Epidauro es uno de los teatros más antiguos del mundo y, actualmente, aún se llevan a cabo representaciones. 

Teatro de Epidauro

13. La facilidad para moverse entre islas

Hacer una ruta entre las islas más famosas de Grecia es de lo más sencillo. Son varias las compañías que operan entre las que más viajeros reciben y existe la posibilidad de comprar billetes multitrayecto que resultan algo más económicos. Casi todos los ferris cuentan con servicio de cafetería, así como la posibilidad de viajar en Primera Clase, donde los asientos son mucho, pero mucho más cómodos. Sobre todo, para trayectos largos y pesados.

Grecia

14. La gastronomía griega

Si eres un amante de la gastronomía, no querrás marcharte de Grecia. Y si no lo eres, seguro que tampoco, ya que se come realmente bien y por poco dinero. ¡Sigue leyendo!

¿Qué comer en Grecia?

Queso feta

El queso griego más popular está presente en muchos de sus platos. En una simple tostada, con una base de cebolla y tomate natural, y espolvoreado con un buen puñado de orégano, resulta perfecto.

Queso feta en tosta

Gyros

Lo que viene a ser el kebab turco pero que, en Grecia, puedes encontrarlo con carne de cerdo además de pollo, cordero y ternera. Un bocado rápido y por menos de 4 euros.

Souvlaki

Brocheta de cerdo, pollo, ternera o cordero a la brasa que se sirve sobre pan de pita y se acompaña de patatas fritas y verduras a la parrilla. En Atenas existe el kalamaki, cuya diferencia principal es que la carne se ha marinado previamente en zumo de limón, aceite de oliva y diferentes especias como menta, tomillo u orégano.

Souvlaki y Petsina

Musaca

El plato más famoso de la cocina griega, cuya base principal son las berenjenas, además de ternera o cordero y una gruesa capa de salsa parecida a nuestra bechamel.

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Ensalada griega

Todo un homenaje a los ingredientes típicos del país mediterráneo: tomate, pepino, cebolla roja, pimiento rojo, queso feta, alcaparras y aceitunas kalamata que se aliñan con sal, pimienta negra, orégano y aceite de oliva.

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Tzatziki

La salsa más popular que comer en Grecia. Sus ingredientes son yogur griego, pepino, aceite, zumo de limón y ajo, que le da un regusto fuerte, pero muy sabroso.

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Saganaki

El saganaki es un sencillo y tradicional plato de la cocina griega que consiste en queso kefalotyri frito en aceite de oliva al que se le añade zumo de limón.

Tomatokeftedes

Albóndigas fritas de tomate al perfume de menta, especialidad de Santorini y realmente deliciosas.

Tomatokeftedes, típicos de Santorini

Mejillones saganaki

Sin concha y preparados al horno con cebolla, ajo, perejil, pimiento verde y queso feta en salsa de tomate natural. Otra especialidad de Santorini.

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Pulpo a la brasa

Los griegos tienen una mano especial para el pulpo, que preparan de una manera muy peculiar. Primero se hierve unos 45 minutos, se deja marinar durante la noche y se asa a la parrilla de carbón para que esté crujiente por fuera.

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Calamar relleno o kalamaria gemista

Relleno de tomate, queso feta y pimientos picantes, el kalamaria gemista está presente en la carta de la mayoría de restaurantes griegos. Se cocina al horno con vino blanco y es servido con una guarnición de arroz blanco.

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Spanakopita

Este delicioso pastel salado griego de pasta filo está relleno de espinacas troceadas, queso feta y cebolleta. Suele tomarse como aperitivo y también para desayunar si no eres goloso, como es mi caso.

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Gemistá

Pimientos rellenos de arroz y especias asados al horno. Algunas variedades de este famoso plato griego se rellenan con carne picada, queso, pasas o piñones.

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Pseftokefedes

Una receta tan tradicional y sencilla como la de nuestras albóndigas de toda la vida, pero de mayor tamaño y con una guarnición de berenjenas asadas y tzatziki.

Grecia

Yogur griego

Para desayunar, comer o cenar… El yogur griego es una delicia que engancha. Cuando lo puebes, te darás cuenta de que es un alimento único. Contiene entre un 9 y un 10% de materia grasa láctea, el triple que las variedades típicas que compramos en el supermercado. Mucho restaurantes lo obsequian al final de la comida, con mermelada o nueces. Sencillamente, exquisito.

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Seguro que a estas alturas estás deseando visitar o regresar a Grecia, ¿verdad? Y, probablemente, tú conoces otras muchas razones para enamorarse de este país. ¡Cuéntalas!

Un paseo por Naxos, la isla más encantadora de Grecia

Hay lugares de los que te enamoras a primera vista. A veces es el paisaje, la gente, las circunstancias personales del momento o pequeños detalles que te hacen darte cuenta enseguida de que te encuentras en un lugar especial. Eso es lo que me ocurrió cuando llegue a Naxos durante mi aventura en solitario por Grecia. Con apenas 25.000 habitantes -7.000 de ellos en la capital- es la más grande de las Islas Cícladas, aunque una de las menos conocidas y, por tanto, menos turísticas. Hay mucho que ver en Naxos. Y, por ello, regresé con J en noviembre de 2017.

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Su capital, Chora, es en realidad un largo paseo marítimo repleto de pequeños restaurantes con terrazas desde las que disfrutar de inolvidables puestas de sol y de una gastronomía que seduce tanto o más que el paisaje. Al final del mismo se encuentra la Puerta de Apolo, monumento más representativo que ver en Naxos, la entrada a un templo que nunca llegó a finalizarse dedicado al dios de la luz. Las vistas desde esta colina mientras atardece son inolvidables.

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El Kastro, la zona con más encanto que ver en Naxos

El Kastro es el nombre que recibe la parte vieja de Naxos, una fortaleza construida en el siglo XIII, que conserva una bella torre de las siete que llegó a tener. Adentrarse en sus estrechas y laberínticas calles es una aventura deliciosa. Entrar es sencillo, pero no tanto encontrar el camino de vuelta. Lo normal es salir por otra vía completamente distinta y desorientado. En ese recorrido hay tiendas de lo más variopintas que ver en Naxos, donde comprar desde libros a recuerdos de la isla, aceite de oliva o unas típicas sandalias.

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Dónde comer en Naxos

Perdidos por esas calles nos topamos con Luccullus Taverna, un encantador establecimiento con una terraza casi de cuento. Decorada en tonos azules y velas, es un lugar de lo más romántico.

Su carta ofrece especialidades griegas, con pescados frescos, pulpo a la brasa -que secan antes al sol, como podéis en la foto de más abajo-. Y productos autóctonos como queso feta, tomate seco, pimiento verde, pepino o aceitunas. Aún recuerdo esa cena como si fuera ayer, un pequeño aperitivo de mousse de cangrejo y un sublime calamar relleno de espinacas y piñones sobre una base de arroz, que después he cocinado varias veces en España intentando rememorar ese momento. No faltó una frasca de vino blanco…

Otro lugar para comer en Naxos repleto de encanto es Labyrinth Wine Restaurant. Su carta de vinos griegos es bastante amplia y con precios aptos para todos los bolsillos.

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Pero hay otros muchos restaurantes para comer en Naxos, la mayoría en su paseo marítimo. No dejes de probar el pulpo a la parilla que hemos comentado antes, además de otras especialidades griegas, como saganaki (queso kefalotyri frito en aceite de oliva).

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Cómo llegar a Naxos

Naxos tiene aeropuerto propio con vuelos directos desde Atenas, aunque la primera vez yo llegué en ferri desde Miconos, tras un trayecto de 40 minutos escasos.

Naxos

Dónde dormir en Naxos

El alojamiento en esta isla es bastante económico que Miconos o Santorini. Y el Sagterra es un dos estrellas con una piscina magnífica y bien situado. La habitación era realmente amplia y disponía de un balcón con vistas al jardín. El precio por noche incluye desayuno (modesto, pero con huevos y embutidos) y traslado al puerto o aeropuerto.

Hotel Sagterra

No podemos enseñaros las playas porque no las visitamos (aunque hablan maravillas).

Dónde comer en Oporto: 10 paradas imprescindibles

Los anglicismos mezclados con el castellano nunca nos gustaron. Pero ahora que la segunda ciudad más importante de Portugal es un fenómeno trendy y que, según cuentan influencers como el gran Xixerone, la zona de Bombarda es lo más hipster en la desembocadura del Duero, ahí va nuestra propuesta de 10 paradas para comer en Oporto.

Bikini con vistas al mar
Los lunes al sol sientan muy bien

1. Desayunar un sencillo sándwich con una fría cerveza Super Bock mientras se observa la majestuosa amplitud del Atlántico. Esta opción es posible en alguno de los chiringuitos que abren desde primera hora de la mañana en la Playa de los Ingleses (Foz), entre el Faro de Felgueiras y el Fuerte de San Francisco Javier. En el que estuvimos había wifi, pero sugerimos desconectar para disfrutar. 

Arroz con bogavante
Un plato contundente

2. Pasear por Matosinhos y tomar nota de los restaurantes para comer en Oporto que hay alrededor del Mercado Municipal. Nosotros elegimos el arroz con bogavante de Esplanada Marisqueira A Antiga (Rua Roberto Ivens, 628). Aunque el producto es de primera calidad, los precios de la carta nos parecieron un tanto elevados. 

Comer en Oporto
Un sorbo muy fresco

3. Adentrarse en el Café Majestic (Rua Santa Catarina, 112) es trasladarse a la atmósfera de los años 20, conocida como Belle Époque. El lugar conserva el original estilo Art Nouveau del arquitecto João Queiroz y permite degustar la típica francesinha. Este tentempié con alto nivel calórico es imprescindible para comer en Oporto, acompañada, por ejemplo, del cóctel de la casa: sangría espumante de frutos rojos.

Comer en Oporto
Un sabroso arroz para reponer fuerzas

4. Almorzar comida tradicional portuguesa en A Tasquinha (Rua do Carmo, 23). Este pequeño local sirve, entre otras exquisiteces, filetes do polvo o tamboril, pataniscas de bacalhau com arroz de tomate, lombinhos de vitela com vinho do porto o febras de salpicão, todo ello regado con una interesante propuesta de vinos locales.

Al fondo y debajo de la sombrilla, las brasas
Al fondo y debajo de la sombrilla, las brasas

5. Comer unas sardinas sobre las vías del tranvía con unas impresionantes vistas del Duero. Nosotros elegimos Casa Nelinha, a la altura del Viaducto de Cais Das Peidras, porque nos llamó la atención el olor a brasas que desprende su barbacoa exterior. Recomendamos no perder la atención del tráfico, ya sea sobre raíles o ruedas, porque un pequeño despiste y las risas pueden convertirse en llanto.

Comer en Oporto
El autor del post tuiteando el lugar

6. Recorrer diferentes bodegas en Vila Nova de Gaia antes de media tarde, ya que muchas cierran a las 18:00 horas. En Cockburn’s (Rua de Serpa Pinto, 346) nos explicaron la historia de un escocés que se estableció allí en el siglo XIX. Offley (Rua do Choupelo, 62), con visita guiada y cata. Escuchamos fado en directo en Quevedo (Rua de Santa M.nha, 77) y en Taylor’s Port Wine comimos al aire libre, sobre los tejados del barrio.

Estrellas Michelin para comer en Oporto

Comer en Oporto
Contraste de colores al atardecer

7. Brindar en la incomparable terraza de The Yeatman porque la vida puede ser maravillosa. Considerado el más lujoso para comer en Oporto, reservamos mesa en su restaurante para celebrar que Marta cumplía cuarenta. Las fotos del extenso menú puedes verlas en nuestro perfil de Instagram, nueve platos por un lado y, aunque parezca extraño, otros tantos para terminar, exhaustos pero contentos.

Comer en Oporto
Pincha en la imagen para ver toda la degustación

8. Conocer la merecida estrella Michelin de Pedro Lemos, chef revelación de la ciudad, cuya propuesta en un escondido local de Foz (Rua Padre Luís Cabral, 974) no deja indiferente. Muy interesante la idea de permitir a cada cliente la composición de su menú, basado en una combinación de cocina tradicional y vanguardia en los fogones, pequeños, según pudimos comprobar en una breve charla con el jefe.

La sencillez de unas sardinas con vinho verde

Comer en Oporto
Las sardinas, un clásico del muro

9. Sentarse en alguno de las pocos sitios libres que veas en el Muro dos Bacalhoeiros. No busques platos muy elaborados porque aquí aciertas con sencillas viandas, una botella de vinho verde y, por supuesto, con la mejor compañía, al menos en mi caso. Si quieres comprobarlo, pásate por el número 145 de la mencionada dirección y, aunque parezca un pub, no dudes en pedir la carta.

Comer en Oporto
Antes de embarcar toca un buen manjar

10. Y cerrarmos estas pistas para comer en Oporto con el Wine Bar del Aeropuerto Francisco Sá Carneiro, ideal para despedirse de lo que nosotros denominamos «Turismo Gastronómico». Este puesto sirve vino por copas acompañadas de bocadillos gourmet, quesos y ricos aperitivos. Los escasos metros que separan el local de las puertas de embarque lo convierten en la tienda perfecta para comprar botellas a buen precio.

Cuatro excursiones desde Edimburgo sin coche

No tenemos carnet de conducir ni, por supuesto, coche. Nos gusta pasear por las ciudades sin renunciar a escapadas casi obligadas. Por ello, encontramos en la céntrica estación de Waverley la oportunidad perfecta para organizar cuatro excursiones desde Edimburgo que bien merecen la pena.

La capital de Escocia es punto de llegada y salida para un montón de trenes cuyos trayectos, a precios más o menos razonables, harán las delicias de gente sin prisas más preocupada por el paisaje que por el volante.

Excursiones desde Edimburgo
Mejor en tren, al menos para nosotros

1. Glasgow

La primera de estas excursiones desde Edimburgo cuesta alrededor de 20 libras (ida y vuelta) y una hora de viaje. Con parada en la victoriana Central Station, podréis conocer esta urbe, epicentro de aquella Revolución Industrial que cambió el mundo por completo. Nosotros subimos al faro de Mackintosh y visitamos la curiosa galería de arte que hay en Kelvingrove. También, paseamos hasta Riverside para apreciar la gran obra de Zaha Hadid. Y pedimos, antes de volver a la estación, un par de pintas en el mítico King Tut’s Wah Wah Hut.

Excursiones desde Edimburgo
Un buen punto de partida
Faro de Mackintosh
Vistas panorámicas desde el faro de Mackintosh
Museo del transporte diseñado por Zaha Hadid
Museo del transporte diseñado por Zaha Hadid
San Elvis Presley en Kelvingrove
San Elvis Presley en Kelvingrove
Excursiones desde Edimburgo
Cantera de estrellas y excéntricos millonarios

2. Saint Andrews

Esta pequeña ciudad de la costa este de Escocia es perfecta si planeas excursiones desde Edimburgo. Hora y media por trayecto a menos de 40 libras (ida y vuelta) en una conexión de tren con bus urbano. Tres opciones: recorrido histórico alrededor de la catedral, visita a la Universidad más antigua del país o parada en la cuna del golf. Nosotros elegimos la tercera después de tomar una India Pale Ale con vistas al Royal and Ancient Golf Club, patear el mítico Old Course, degustar salmón escocés en Jigger Inn y fotografiar la playa de «Carros de Fuego».

Excursiones desde Edimburgo
Terraza del museo dedicado al golf
Excursiones desde Edimburgo
Un templo para los entendidos
Salmón escocés, en ‘Jigger Inn’ (St Andrews)
Excursiones desde Edimburgo
Al salir saluda a Seve, un dios por aquí
St Andrews
Pincha en la imagen para ver a Mr Bean corriendo por playa

3. Dunbar

Un corto trayecto en tren a menos de 10 libras es suficiente para llegar a esta localidad marinera, escenario de una de las grandes batallas entre los ejércitos de Escocia e Inglaterra allá por 1296. La villa alberga tres puertos históricos: Victoria (a los pies de un castillo derruido), Cromwell (antigua sede ballenera) y Broadhaven (enlace entre los otros dos).

Excursiones desde Edimburgo
Antiguo puerto ballenero
¿Tú también quieres vivir en una de esas casas?
Excursiones desde Edimburgo
Reconfortantes paseos

Recomendamos pasear por los cercanos acantilados, comer pescado con vistas al mar en The Rocks, saborear un plato de quesos escoceses y despedirse con un whisky en la antigua taberna de pescadores. Una de esas excursiones desde Edimburgo para el recuerdo.

Pescados de la zona en ‘The Rocks’, con vino francés
Uvas y queso saben a beso escocés…

4. North Berwick

Destino costero imprescindible, a treinta minutos en tren desde la Estación de Waverley. Y otra de las mejores excursiones desde Edimburgo. Largas playas, centros de avistamiento de aves y, en nuestro caso, cita obligatoria para conocer un 6 de agosto los Highland Games. O la exaltación de la cultura escocesa a través de competiciones entre clanes, lanzamientos de tronco, coloridos bailes, tambores, gaitas y muchas faldas. Entradas asequibles a 8 libras para adultos y 20 para familias de cuatro miembros.

Excursiones desde Edimburgo
Una bahía para pasear
Excursiones desde Edimburgo
Más dura será la caída
Excursiones desde Edimburgo
Preparando el desfile
Excursiones desde Edimburgo
Desfilaaaaando

No dejes de probar una de las especialidades culinarias de la zona, la famosa langosta de North Berwick, aunque prepárate para una cena temprana, ya que la mayoría de cocinas cierran a las ocho de la tarde.

Langosta a la plancha, en North Berwick
Langosta a la plancha, en North Berwick

¿Te has gustado estas excursiones desde Edimburgo? ¿Nos recomiendas otras igual de sugerentes?

Qué ver en Copenhague, un paseo por la reina de Dinamarca

Dinamarca era una de nuestras asignaturas pendientes y el pasado mayo tuvimos la suerte de escaparnos durante una semana a su capital. Hoy os contamos todo lo que hay que ver en Copenhague.

Una ciudad para los ciclistas

Lo primero que nos llamó la atención, además de su belleza, fue la limpieza de sus calles. Y el culto al medio de transporte por excelencia de los países nórdicos: la bicicleta. Si el tiempo acompaña, es la manera más recomendable de recorrer la urbe.

Al contrario que en Madrid, por ejemplo, existe un amplio carril bici de 350 kilómetros. Seguro y separado de la carretera, por el que transitar sin miedo a atropellos o estorbar a los coches de turno. Hay semáforos y aparcamientos exclusivos para bicicletas. Y estas tienen prioridad absoluta sobre los automóviles, bastante más escasos que en cualquier otra metrópoli europea.

Encontrarás cientos de establecimientos en los que alquilarlas por días, por alrededor de 10 euros, o semanas, por unos 50. Una alternativa más barata son las bicicletas públicas, completamente gratis tras depositar como fianza 20 coronas, unos 3 euros. Los recuperarás cuando la dejes en cualquiera de las estaciones repartidas por Copenhague.

Y si eres de los que prefieren pedalear lo justo, únete al movimiento Bycyklen. Su idea es compartir bicicletas eléctricas con otros usuarios por las que únicamente pagarás el tiempo justo que las utilices.

Copenhague
Bicicletas en la Estación Central de Copenhague

¿Cómo ir desde el aeropuerto al centro de Copenhague?

El aeropuerto está situado en Kastrup, a menos de 10 kilómetros del corazón de la ciudad. Y perfectamente conectado con la Estación Central desde la Terminal 3. Por metro (unos 5 euros el billete), tren o autobús 5A (2,5 euros, en ambos casos) o taxi (unos 30 euros). Valora antes de elegir tu medio de transporte si merece la pena comprar alguna tarjeta turística, en caso de que tu estancia sea superior a tres días. Y ten en cuenta que las tres terminales aeroportuarias están unidas entre ellas por un servicio gratuito de lanzaderas.

¿Qué ver en Copenhague?

Aunque son muchas las cosas que ver en Copenhague, aquí te mostramos nuestra pequeña selección:

1. Christiania

Uno de los lugares menos turísticos que ver en Copenhague es también uno de los que más nos gustó. Esta ‘ciudad libre’ existe desde 1971 y resulta perfecta para tomar unas cervezas mientras se escucha música en directo. Con alrededor de 850 residentes que se autoproclaman independientes del Estado danés, se la conoce como ‘distrito verde’, ya que en sus calles está permitida la compra y consumo de drogas blandas

Pusher Street

Pusher Street, traducida como Calle del Vendedor de Estupefacientes, está plagada de pequeños puestos en los que adquirir hachís o marihuana, además de ‘cigarros’ ya preparados. Al no pagar impuestos, el precio de la comida y la bebida es infinitamente más barato que en el resto de Copenhague. Alrededor de 2,50 euros una cerveza, que viene a costar más del doble fuera de las ‘fronteras’ de Christiania. Ah, está prohibido sacar fotos…

Copenhague
Prohibido sacar fotos en Christiania

2. La Sirenita

Aunque de cerca decepciona un poco, no puedes irte de la capital danesa sin hacer una visita a la sirena más famosa del mundo. La encontrarás en el Parque Langelinie, en la bahía del puerto, mirando lánguidamente al Báltico mientras es fotografiada por cientos de turistas de todo el mundo. Construida en bronce, mide 1,25 metros y pesa 175 kilogramos. En la historia de este monumento que ver en Copenhague hay con varios asaltos vandálicos que incluyen mutilaciones, manchas con pintura e, incluso, ataque con explosivos.

Copenhague
Pincha en la imagen para ver el vídeo

3. Nyhavn

Uno de los barrios más bellos que ver en Copenhague y el lugar perfecto para obtener algunas instantáneas inolvidables. Nyhavn, ‘Puerto Nuevo’, es un paseo marítimo con barcos de madera y zona de ocio repleta de bares y restaurantes. Además de pequeños hoteles de brillantes colores que forman una imagen única. Desde sus aguas, que permitían el acceso directo al mar desde la antigua ciudad, parten algunos de los tours que recorren en barco los diferentes canales. Hans Christian Andersen vivió en el número 20 de Nyhavn. Mientras que en el número 17 residió uno de los primeros tatuadores de la historia.

Copenhague
Postal de cuento desde Nyhavn

4. Museo Carlsberg

La cerveza danesa por autonomasia cuenta con su propio museo en el barrio de Vesterbro. Compra un ticket para el tour guiado por estas instalaciones que ver en Copenhague y déjate sorprender por la historia de J. C. Jacobsen, fundador de la marca, y su hijo, Carl, con el que mantuvo una relación de enemistad durante gran parte de su vida. Fundada en 1847, Carlsberg es una de las más vendidas del mundo. Y, además de elaborar más de 500 birras locales, es responsable de Kronenbourg, Tuborg, Baltika, Belgian Grimbergen y la sidra Somersby. No te pierdas tampoco la degustación de cervezas para conocer los ingredientes y proceso de algunas variedades que, por desgracia, no se comercializan en España.

Cata de cervezas en el Museo Carlsberg

5. Malmö

Sí, ya sabemos que Malmö está en Suecia, pero a un corto viaje en tren de 25 minutos desde Copenhague, vía el puente Oresund, que une ambos países y se hizo famoso por la serie Broen. Pasea por el barrio de Västra Hammen, uno de los más modernos de la ciudad. Construido en torno al Turning Torso, famoso rascacielos del español Santiago Calatrava y una de las imágenes más reconocibles de la ciudad, es una de las zonas más turísticas de Malmö. Busca mesa en alguno de los restaurantes de la plaza Lilla Torg, que data de 1592, y disfruta de una buena cerveza acompañada de alguna especialidad sueca, como salmón o albóndigas.

La arquitectura de Malmö
Salmón sueco

6. Helsingør

Una excursión en tren hasta esta ciudad danesa considerada la ‘puerta a Suecia’, cuya costa puede divisarse desde varios puntos, merece la pena para visitar el Castillo de Kronborg, que inmortalizara Shakespeare en Hamlet. Compra la entrada más completa, por 19 euros (varías según la temporada del año). Y disfruta de un tour guiado en inglés para recorrer las habitaciones reales, la armería o las oscuras y frías catacumbas. Cuando termines el recorrido, date una vuelta por el centro de la ciudad y su puerto deportivo. Y aprovecha para disfrutar de alguna de las delicias danesas que ofrece el restaurante Kronborg Havbad, con unas espectaculares vistas de la bahía. Y especialidades en su menú como arenques encurtidos, mejillones a la crema o salmón marinado.

El castillo de Hamlet, Kronborg, en Helsingør
Una Tuborg frente al puerto deportivo
Arenques encurtidos

Restaurantes en Copenhague: dónde comer

1. Meatpacking District in Vesterbro

El barrio de moda y uno de los diez más hipster del mundo es Vesterbro. Un vecindario idílico donde los jóvenes comen pizza y beben cerveza sobre el mullido césped del Sønder Boulevard, padres pasean a sus bebés en bicicleta y lugareños lucen impecables barbas y tatuajes infinitos. Allí se encuentra el Meatpacking District, antiguo mercado de carnes hoy restaurado y convertido en una de las zonas de moda.

Food trucks y restaurantes de moda en Copenhague

Además de un buen puñado de restaurantes en Copenhague, cada fin de semana alberga una zona de food trucks con música DJ. Uno de nuestros favoritos fue War Pigs Brewpub, que, como su propio nombre indica, está especializado en productos del cerdo cocinados a la barbacoa: costillas, salchichas, paleta… También, pecho de ternera, alitas de pollo con apio y salsa de queso azul, realmente adictivas o ensaladas. Y 22 tipos de cerveza elaborada en sus propias instalaciones.

Un must, al igual que las pizzas napolitanas de Mother o los tacos y micheladas de Rosio Sanchez, una de las alumnas aventajadas de René Redzepi, dueño de Noma, en Hija de Sanchez.

Copenhague
Comida en ‘War Pigs’
Copenhague
Tacos y micheladas en ‘Hija de Sanchez’

2. Copenhagen Street Food

Sí, el amor a primera vista existe. Y, si eres un enamorado de los food trucks, caerás rendido a los pies de este enorme espacio en la isla de Paper. Varias decenas de puestos sobre ruedas se dan la mano para ofrecer platos indios, surcoreanos, mexicanos, chinos, marroquíes, japoneses, italianos… Todos los preparan al momento a la vista del cliente y cuesta decidirse.

La hamburguesa de pato de Duck It es, sencillamente, espectacular, al igual que las creaciones de Fish and chips. Pilla una jarra de cerveza en MS Brewsky, más económica que por vasos, y siéntate en una de las largas mesas interiores o en la terraza exterior con vistas al río mientras el sol acaricia tu cara. Lo más parecido a estar en el cielo, pero rodeados de los mejores locales para comer en Copenhague.

Copenhague
Hamburguesa de pato en Copenhagen Street Market
Copenhague
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3. Torvehallerne

Este mercado cubierto, con más de sesenta stands, es el sitio ideal para combinar la compra de productos frescos como carne, pescado o marisco, con otros gourmet como queso, embutido, chocolate o especias. También se puede tomar algún que otro bocado en sus puestos de sándwiches, sushi, hamburguesas, tacos e, incluso, tapas españolas.

Prueba un típico smørrebrød danés para comer en Copenhague: rebanadas de pan de centeno con manteca sobre el que se colocan ingredientes fríos como gambas, salchichas, huevos, carne y queso. Y, de postre, uno de los típicos mazapanes con forma de cerdo.

Copenhague
Smørrebrød danés en Torvehallerne

4. Relae

Si te apetece y puedes permitirte un capricho, Relae es uno de los mejores restaurantes en Copenhague. Su manifiesto es que ‘todo se corta hasta el hueso y los únicos marcos son los que cuelgan de las paredes’. Entre el 90 y el 100% de los alimentos con los que trabajan están certificados como orgánicos. Sus panes son 100 por cien ecológicos y los vinos de su carta, naturales. Puedes leer y ver lo que cenamos en este otro post.

Copenhague
Trigo sarraceno, queso de cabra y rábano, en ‘Relae’

5. Manfred’s

El hermano pequeño de Relae se sitúa en la acera de enfrente. Y es un coqueto establecimiento pensado para compartir platos y disfrutar de una extensa carta de vinos naturales, muchos de ellos, por copas. Es otro ejemplo de sostenibilidad entre los restaurantes en Copenhague. Intenta reducir al mínimo el impacto sobre el medioambiente y su informe anual sobre cómo lo hacen debería ser un ejemplo a seguir por los restauradores de medio mundo. A mediodía ofrece un menú de cinco platos a elección del chef por 40 euros, con propuestas muy verdes y muy, pero que muy sabrosas.

6. Pícnic junto al río

Si el tiempo acompaña, como nos sucedió el pasado mayo, nada puede resultar más apetecible que un pícnic con vistas al canal mientras se contempla el fluido tráfico de barquitos por el río. Compra comida preparada o un par de sándwiches o en un 7-Eleven y relájate. Nosotros nos decantamos por dos woks y una botella de vino de un supermercado cercano y la experiencia fue maravillosa para comer en Copenhague.

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7. Puestos callejeros de perritos calientes daneses para comer en Copenhague

Aunque, probablemente, no lo asocies a Dinamarca, sus hot dogs están presentes en multitud de puestos callejeros desde hace ochenta años. Son un snack perfecto para la mitad de la mañana o la tarde por algo más de dos euros. ¡Elige tu topping e híncale el diente!

Copenhague
Hot dogs de Copenhague

¿Te ha gustado este paseo? ¿Hay algún otro sitio que ver en Copenhague que nos recomiendes para una futura visita? ¡Déjanos tu comentario!

‘Relae’, una joya gastronómica en Nørrebro (Copenhague)

Relae
Pan ecológico y vino natural en Relae

Corría el año 2010 cuando Christian Puglisi y Kim Rossen, ex trabajadores de Noma, abrieron este sencillo local en el barrio de Nørrebro, en Copenhague, con las ideas muy claras. Seis años después, Relae pueden presumir de una Estrella Michelin y ocupar el puesto número 45 en la lista de los 50 Mejores Restaurantes del Mundo.

El menú Relæ experience consta de siete platos y cuesta 120 euros por persona, un precio más que ajustado si se tiene en cuenta el altísimo nivel adquisitivo de Dinamarca. También hay otro de cuatro platos, por 63 euros.

Su manifiesto es que ‘todo se corta hasta el hueso y los únicos marcos son los que cuelgan de las paredes’. Entre el 90 y el 100 por 100 de los alimentos con los que trabajan están certificados como orgánicos, sus panes son 100 por 100 ecológicos y los vinos de su carta, naturales.

Relae es un ejemplo de restaurante sostenible y llaman la atención detalles que en otra parte pasarían desapercibidos, como el agua, que en vez de ser mineral ha sido filtrada y se sirve en botellas de vino recicladas, sin ningún coste,por supuesto.

Si tienes oportunidad, reserva una mesa con vistas a la cocina abierta de Relae. Así no perderás detalle de una coreografía casi perfecta en la que algunos de los camareros son los propios cocineros. Ellos se encargan de presentar su creación y explicar cómo ha sido elaborada.

¿Cuáles son algunos de los principios de este restaurante sostenible?

– Cartas y menús impresos en papel FSC. Acredita que la madera con la que está fabricado proviene de bosques gestionados según los criterios del Consejo de Administración Forestal.

– Servilletas de tela reutilizables e higienizadas a través de De Forende Dampvaskerier, un servicio de lavandería que ganó el Premio Europeo de Medio Ambiente en 2012.

– Posibilidad de envío de facturas a clientes vía mail. O grupo de comunicaciones escritas a empleados a través de Facebook para reducir el uso de papel.

– Delantales de producción textil sostenible que repelen el agua y la suciedad para disminuir el número de lavados.

– Mesas de roble de cultivo local con cero residuos en su fabricación.

– Reciclaje de todo el papel, vidrio o plástico utilizado en sus instalaciones.

– Uso de energía hidráulica, que no emite dióxido de carbono, nitrógeno ni azufre en su producción. Y mediante la cual el agua utilizada se envía de nuevo al río.

– Sensores de luces y opciones como LED para ahorrar en el consumo de electricidad.

Relae
Detalle de la mesa de ‘Relae’

¿Cómo es el menú largo de Relae?

Cambia casi a diario, dependiendo de los productos de temporada. Y su denominador común son los vegetales. Rábano, espárrago blanco y verde, espinaca, pepino… Además, algunos elementos curiosos que aportan frescura a cada plato, como trigo sarraceno, bergamota o suero de leche.

Trigo sarraceno, queso de cabra y rábano

Trigo sarraceno, queso de cabra y rábano, en Relae

Espárragos blancos, suero de leche y bergamota

Espárragos blancos, suero de leche y bergamota, en Relae

Trucha escalfada, ajo silvestre y espinacas

Trucha escalfada, ajo silvestre y espinacas, en Relae

Salmón curado sobre ruibarbo

Salmón curado sobre ruibarbo, en 'Relae'

Pepino, capuchina y fresas verdes

Pepino, capuchina y fresas verdes, en 'Relae'

Espárragos verdes y bagna cauda

Espárragos verdes y bagna cauda, en 'Relae'

Cerdo de Hindsholm, cogollo y flor de saúco

Cerdo de Hindsholm, cogollo y flor de saúco, en 'Relae'

Yogur, perifollo y limón

Yogur, perifollo y limón, en 'Relae'

Ruibarbo y queso

Ruibarbo y queso, en 'Relae'

¿Qué certifica que Relae es un restaurante orgánico casi en su totalidad?

Cerdos de Hindsholm Griseri, de la isla de Fyn. Alimentados sin ningún tipo de sustancia artificial. Si no con guisantes, raíces y plantas de la propia tierra.

Corderos de Harvervadgård, de la costa oeste de Jutlandia. Pastan en campos de vegetación silvestre ricos en sal, minerales y nutrientes.

Terneras de Birkemosegård y Mineslund. Criadas al aire libre y alimentadas con productos vegetales libres de antibioticos o conservantes.

Pollos del extremo sur de Jutlandia. Viven entre 75 y 120 días en amplios graneros con paja, hierba y suelos de concha para fortalecer sus patas y alas.

Patos silvestres y otras carnes de caza de Klosterhedens Vildt, que sigue las prácticas sostenibles de cetrería establecidas por la Asociación Cinegética Danesa.

– La mayoría de pescado que utilizan en este restaurante sostenible es bacalao que se compra directamente a los pescadores en el propio puerto, a 20 kilómetros al norte de la ciudad. Dicho bacalao ha sido certificado como sostenible por el Consejo de Administración Marina (MSC). También trabajan con trucha de cultivo ecológico de Bisserup.

Ostras de Glyngøre Mariscos, en Limfjord. Certificadas por el MSC como sostenibles. Las capturan seis semanas al año y las mantienen con agua de mar en depósitos que funcionan con energía solar.

– Anchoas de Conservas Lolin, en Castro Urdiales. En cuya pesca se utilizan métodos tradicionales que son menos perjudiciales para el mar.

– Huevos y leche de cooperativas orgánicas.

– Café de Comercio Justo.

– Pan elaborado con masas fermentadas con levadura natural y harina local. Se recoge a diario en bicicleta desde Mirabelle, a dos kilómetros de distancia, para llevar al restaurante.

Si te apetece y puedes permitirte un capricho, Relae es uno de los mejores restaurantes de Copenhague. No te arrepentirás.

9 pistas gastronómicas para disfrutar de Valencia

La cercanía en AVE desde Madrid, el sol que aseguran luce durante más de 300 días al año, y una excelente gastronomía que le ha dado merecida fama mundial, hacen que cada año, bien sea primavera u otoño, nos escapemos a la Ciudad del Túria durante unos días para cargar pilas. Pero, ¿dónde comer en Valencia? Hay cientos de restaurantes y es difícil decidirse solo por uno. Bien sea cocina de mercado, pescados, mariscos, sus famosos arroces, o por qué no, en forma de tapa, te enseñamos estos 9 restaurantes para comer en Valencia.

1. Saiti

Vicente Patiño, que atesora más de veinte años en la profesión, sigue en la cresta de la ola gracias a su propuesta de cocina de mercado basada en producto fresco elaborado sin complicaciones y un toque muy personal. Saiti ofrece solo la opción de comer menú, con cuatro diferentes, de 36, 55, 70 y 85 euros.

Merluza con pilpil de perejil y limón
Merluza con pilpil de perejil y limón

2. La Pepica

Clásico donde los haya para comer en Valencia, es uno de los restaurantes más antiguos de la capital y de España. Fundado en 1898, por sus instalaciones han desfilado todo tipo de celebridades, desde el ‘ex Rey’ -que se las sabe todas- hasta Hemingway, pasando por Ava Gadner u Orson Welles, todos ellos grandes enamorados de nuestro país. Extensa carta de arroces, pescados y mariscos, además de pequeñas joyas estacionales, como clóchinas, tellinas o almejas de Carril. Y, todo ello, en plena Playa de la Malvarrosa.

Paella en La Pepica
Paella ‘La Pepica’

3. Ricard Camarena

La pasada primavera regresé con Jota para saborear la cocina de este dos Estrellas Michelin, una experiencia completa para comer en Valencia donde dejarse llevar por los cinco sentidos. Producto, técnica y sabor en un espacio íntimo y tranquilo donde la mesa más cercana está lo suficientemente lejos como para sentirse el protagonista único y principal. La obra gastronómica de Ricard Camarena rezuma belleza y complejidad en platos sublimes como carpaccio de mero, perejil y mandarina o guisantes estofados, rúcula y sisho verde.

Carpaccio de mero, perejil y mandarina, en Ricard Camarena
Carpaccio de mero, perejil y mandarina, en Ricard Camarena
Guisantes estofados, rúcula y sisho verde, en Ricard Camarena
Guisantes estofados, rúcula y sisho verde, en Ricard Camarena

4. Vuelve Carolina

El extremeño Quique Dacosta fue uno de los primeros en apostar por establecimientos de formato low cost con firma propia donde las tapas se salieran de lo corriente y se elaboran al momento con productos de excelente calidad. Vuelve Carolina fue el primero de ellos, al que siguió Mercat Bar y El Poblet, todos ellos para comer en Valencia.

Yogur de cremoso de parmesano con albahaca y mentas, en 'Vuelve Carolina'
Yogur de cremoso de parmesano con albahaca y mentas, en ‘Vuelve Carolina’
Dados de salmón marinado, en 'Vuelve Carolina'
Dados de salmón marinado, en ‘Vuelve Carolina’

5. Canalla Bistro

El imperio de Ricard Camarena se ha expandido en poco tiempo con otros modelos de negocio más rentables para comer en Valencia que su espacio gastronómico y al que el público local se ha rendido sin ningún tipo de duda. Uno de ellos, en forma de bistró gamberro, se comunica con el restaurante estrellado a través de la cocina y, podemos asegurar, llena noche tras noche. Algunas de sus creaciones, como el sándwich de pastrami extilo ‘Kat’z’ o el bocata al vapor de cerdo Pekín, ya son clásicos en Canalla Bistró.

Bocata al vapor de cerdo Pekín
Bocata al vapor de cerdo Pekín
Sándwich de pastrami estilo 'KAT'Z'
Sándwich de pastrami estilo ‘KAT’Z’

6. Duna

Arroz, domingo y playa puede sonar a pesadilla para muchos. Pero cuando el escenario son las dunas de la playa de El Saler, sobre las que se asienta el restaurante homónimo, el plan resulta, sencillamente, mágico. Exquisitos arroces servidos en su propia paella y delicadas creaciones como tartar de mero con encurtidos o croquetas de bogavante, además de una completa carta de vinos, invitan a disfrutar de una jornada playera de lo más especial para comer en Valencia.

Tartar de mero de playa con encurtidos, en ‘Duna’
Tartar de mero de playa con encurtidos, en ‘Duna’
Arroz negro de sepionet y chipirones, en ‘Duna’
Arroz negro de sepionet y chipirones, en ‘Duna’

7. Panorama

En la Marina de Juan Carlos I se ubica el que, probablemente, sea el restaurante con mejores vistas para comer en Valencia. Además, cuenta con una terraza perfecta para aperitivos o copas y un comedor presidido por una enorme cristalera que parece adentrarse en el mar. Su propuesta resulta más que interesante, destacando arroces secos y melosos. Precios ajustados y servicio joven y moderno.

Clóchinas, en 'Panorama'
Clóchinas, en ‘Panorama’
Arroz con pato, setas y alcachofas, en 'Panorama'
Arroz con pato, setas y alcachofas, en ‘Panorama’

8. Central Bar

Camarena alegra las barrigas de clientes y comerciantes del Mercado Central de Valencia. En la pizarra de Central Bar, sugerencias que varían diariamente y siguen la filosofía del ‘kilómetro 0’. La mayoría de productos se adquieren en los puestos del propio mercado, como gamba roja de Denia u ostras. Un buen puñado de originales bocadillos para comer en Valencia se dan la mano con tapas que hacen las delicias de guiris y lugareños, como croquetas de pollo rustido o patatas Bravas, todo ello recién elaborado en una pequeña y bulliciosa cocina vista.

Gamba roja de Denia, en 'Central Bar'
Gamba roja de Denia, en ‘Central Bar’
Ostra valenciana al natural, en 'Central Bar'
Ostra valenciana al natural, en ‘Central Bar’

9. San Nicolás

En el barrio del Carmen y muy cerca del Mercado Central, San Nicolás resiste los envites de la cocina moderna con la que se ha convertido en especialidad y seña de identidad de la casa, los pescados cocinados al papillote. O lo que es lo mismo, envueltos en papel vegetal y aderezados con zumo de limón y azafrán, para realzar su sabor final en el horno. 

El nuestro era una selección de pez limón, fura, pargo y corvina. Y todas las verduritas que podéis ver en la foto: zanahoria, calabacín, berenjena, guisante, judía verde, pimiento y haba. Sencillamente, delicioso. Antes, nada mejor que una degustación de entrantes compuesta por anguila en canelón, pulpo a la gallega, tomate valenciano aliñado y pescado escabechado.

Comer en Valencia: degustación de entrantes, en 'San Nicolás'
Degustación de entrantes, en ‘San Nicolás’
Comer en Valencia: pescado al papillote, en 'San Nicolás'
Pescado al papillote, en ‘San Nicolás’

¿Te ha gustado esta selección de restaurantes para comer en Valencia? ¿Conoces algún otro que nos recomiendes para una próxima visita?