Comer en Nueva York: los mejores restaurantes para todos los presupuestos

Shake Shack Nueva York

¿Estás planeando tu viaje y buscas dónde comer en Nueva York? A pesar de no disponer de una gastronomía propia, pocas ciudades en el mundo -o puede que ninguna- ofrecen una oferta tan amplia. Es casi imposible no encontrar un restaurante especializado en un tipo de cocina -vietnamita, rusa, malaya, chilena, escandinava-, desde Battery Park a Harlem pasando por el Upper East Side o Times Square. Aquí te damos algunas pistas (hemos probado todos estos restaurantes en Nueva York) para que te hagas una idea de lo que puedes encontrar, para que te comas la Gran Manzana a bocados.

Restaurantes en Nueva York

1. Shake Shack

Según muchos expertos gastronómicos, se trata de la ‘comida rápida’ de más calidad para comer barato en Nueva York. Sus hamburguesas destacan por presentación y sabor, cocinadas al momento. Ternera Angus cien por cien natural, de animales alimentados de manera vegetal, criados en libertad y sin ningún tipo de hormonas o antibióticos. Lechuga y tomates frescos, queso cheddar y pan recién horneado para un sabor inigualable, por unos cinco dólares.

En su carta, también perritos calientes y batidos, y unas patatas fritas crujientes y nada grasientas con una salsa de queso realmente adictiva. Además, la cerveza es de cosecha propia y el ‘vino de la casa’ está elaborado exclusivamente para ellos en el californiano valle de Napa.

En el menú de Shake Shack hay panes especiales sin gluten para celíacos, hamburguesas de pollo crujiente con mayonesa de hierbabuena o vegetarianas a base de champiñones, junto con helados o bebidas elaboradas artesanalmente, como su famosa limonada o un refrescante iced tea.

Cuentan con varias sucursales y ya se han expandido por todo el país.

Shake Shack Nueva York

2. 5 Napkin

Con una salsa secreta que es su seña de identidad, 5 Napkin ofrece varias opciones de apetitosas hamburguesas. Elaboradas con ternera sin antibióticos y libre de hormonas, es un must para comer en Nueva York. La de ‘la casa’ se presenta con cebolla caramelizada, gruyere y alioli de romero y ajo, toda una delicatessen. Otras opciones incluyen carne de pavo con mozzarella ahumada y mermelada de tomate. Si eres más de pescado, la tuya lleva filete de atún marinado, mayonesa de wasabi y cebolla en tempura. Y si buscas hamburguesas vegetarianas para comer en Nueva York, pide la 5N Veggie. No te pierdas sus crujientes aros de cebolla, servidos en forma de torre. Están en Hell’s Kitchen, Union Square, Upper West Side y Upper West Side.

5 Napkin burger
© 5 Napkin

3. JG Melon

Este pequeño local del Upper East Side (1291 3rd Avenue) ofrece hamburguesas realmente buenas, para algunos las mejores para comer en Nueva York. Gordas, jugosas y con una excelente carne a la parrilla, satisfacen a propios y extraños desde 1972. JG Melon es también famoso porque en su interior se rodó una escena de la película Kramer contra Kramer. No aceptan tarjetas de crédito.

Hamburguesa JG Melon Nueva York
© JG Melon

4. Joe’s Shanghai, un clásico en Chinatown para comer en Nueva york

Un clásico imprescindible para comer barato en Nueva York. Más concretamente, en Chinatown. La revista Zagat describe los dumplings de Joe’s Shanghai como ‘una experiencia religiosa’ y la sopa picante al estilo Hong Kong no se queda atrás. Adéntrate en Bowery Street y busca el número 46. Acompáñalo con una cerveza Tsingtao y déjate llevar.

Joes Shanghai Nueva York

5. Lombardi’s

Fue la primera pizzería de los Estados Unidos y no puedes perdértela cuando visites Little Italy. Inolvidables ‘pasteles de tomate’ de ocho raciones (suficiente para dos personas) por cerca de 20 dólares. Puedes encontrar Lombardi’s en 32 Spring Street (esquina con la calle Mott) y desde 2018, también en Chelsea.

Lombardis Nueva York

6. Papaya King, los mejores perritos calientes para comer en Nueva York

Se anuncian como ‘los mejores hot dogs de NY’ y no les falta razón. El ‘original’, con relish -pepinillo dulce en trocitos- como único topping, resulta delicioso. Las bebidas naturales que preparan al momento, como piña colada o Strawberry Fields, son también indispensables. Papaya King se localiza en 179 East 86th Street.

Hot dog Papaya King
© Papaya King

7. Mc Sorley’s Old Ale House, la cervecería más antigua de Nueva York

Aunque también sirve comidas (perrito caliente, sándwiches de jamón cocido, pavo o queso americano), aquí se viene a beber. Mc Sorley’s Old Ale House es la cervecería más antigua de Nueva York, inaugurada en 1854. Prohibió la entrada de mujeres hasta 1970 y las bebidas se sirven a pares. Pides una y te traen dos, de lo que sea. Su lemas: “Sé bueno o márchate”. En el número 15 Este de la calle 7ª. Ah, ¡y cuidado con la mostaza que acompaña a los crackers!

Mc Sorleys Old Ale House Nueva York

8. 230 Fifht Rooftop, un brunch con las mejores vistas para comer en Nueva York

¿Pensando en un brunch en Nueva York al más puro estilo de las chicas de Sex and the city? La oferta gastronómica que ofrece este restaurante para comer en Nueva York por menos de 30 dólares por persona es un bufet libre de platos fríos y calientes. En una de sus isletas, un cocinero prepara tortillas al instante con los ingredientes que uno elija.

Pollo, sándwiches, bagelsfrench toasts, huevos, hamburguesas, hot dogs, pasta, ensaladas, tortitas, gofres, fruta fresca… Todo lo que uno puedas imaginar y más para degustar ininterrumpidamente desde las 10 de la mañana a las 4 de la tarde en 230 Fifht Rooftop.

230 Fifht Rooftop Nueva York

9. Per Se, un lujo para comer en Nueva York

¿Buscas darte un capricho para comer en Nueva York o celebrar una ocasión especial? Reserva mesa en este tres Estrellas Michelin en el corazón de Manhattan, con enormes cristaleras que ofrecen una impresionante vista de Central Park y la Quinta Avenida. El menú degustación de cinco platos en Per Se cuesta 355 dólares por persona pero, tranquilos, la propina está incluida. También hay una opción de menú degustación vegetariano por el mismo precio. Una experiencia inolvidable y más que recomendable en Columbus Circle.

Per Se Nueva York
@ Per Se

10. Camiones (food trucks) o puestos callejeros para comer barato en Nueva York

Irse de Nueva York sin probar un hot dog a pie de calle o algún plato más elaborado como los que ofrecen los food trucks es casi delito. Algunos, como el español José Andrés en Washington, han visto el enorme filón que tienen e incluyen en su menú flautas de butifarra, bocadillos de trigueros con romesco, patatas bravas o gazpacho.

Hot dog Nueva York

11. Johnny Rockets

Con decoración propia de los diners de los años 50, Johnny Rockets es otra de nuestras recomendaciones si buscas hamburguesas para comer en Nueva York. Abrió su primer restaurante en Los Ángeles en 1986 y hoy tiene sucursales en 25 países, incluido España. Con diferentes localizaciones, es el bocado perfecto si tienes pensado visitar el Yankee Stadium.

Johnny Rockets
© Johnny Rockets

12. Chelsea Market

Una visita a Chelsea Market es obligatoria para cualquier amante de este tipo de mercados donde no solo comprar carnes, pescados y verduras. Sino de aquellos en los que la comida ya está preparada y es posible sentarse allí mismo para degustarla.

Chelsea Market ofrece opciones de muchos tipos, desde platos italianos a tailandeses, pasando por currywurst, ceviche o tacos. Uno de los más exitosos es Num Pang, cuya especialidad son los bocadillos -con la mayor puntuación de la revista Zagat para una bocadillería de la Gran Manzana-. Sus opciones son tan exóticas como panceta glaseada a la cinco especias o gambas tigre al coco, que hacen que se formen largas colas a su puerta a la hora del almuerzo.

Chelsea Market Nueva York

13. Bubba Gump Shrimp Co.

Con casi 40 establecimientos repartidos por medio mundo, esta cadena de restaurantes se inspira en la película Forrest Gump. Aunque nosotros probamos el restaurante de Honolulu, no podemos dejar de recomendar este frikisitio en pleno Times Square para comer en Nueva York (1501 Broadway). Su carta se basa en productos del mar, en especial, gambas. Aunque también hay opciones que incluyen pollo, pasta o las clásicas hamburguesas.

Bubba Gump Shrimp Co Nueva York

14. Hooters Nueva York

Ya no es lo que era y es evidente una notable decandencia, pero solo por probar sus alitas de pollo picantes, merece la pena buscar Hooters. Bueno, y también para que cierto público se alegre la vista con las camareras y sus ‘uniformes’ en naranja y blanco (155 W. 33rd Street y 61-09 190th Street). Una opción más que desenfadada para comer barato en Nueva York.

Hooters wings
© Hooters

15. Momofuku Noodle Bar Nueva York

Como homenaje a Momofuku Ando, creador de la sopa de fideos -o ramen– instantánea elaborada por la empresa Nissin Foods, el norteamericano David Chang decidió nombrar a su más que exitoso grupo de restaurantes. Este, Momofuku Noodle Bar, nació en 2004 con un modesto local para comer en Nueva York. Concretamente, en el East Village (171 1st Avenue), y en mesas compartidas.

En su carta, dos opciones de ramen: garlic chicken o smoked pork, junto a tres tipos de noodles: ginger scallion, chilled spicy o mushroom XO.

Ramen Momofuku Noodle Bar Nueva York

16. Ssäm Bar

La especialidad de la casa son los steamed buns o bollitos al vapor. Este restaurante para comer en Nueva York debe su nombre al ssäm, plato coreano en el que se usa una hoja de verdura para envolver los ingredientes de los que se compone. Situado en el 207 de la calle 13 con la 2ª Avenida, Ssäm Bar es otro de los negocios de David Chang. El ssäm de la fotografía se compone de lomo de cerdo, black beans, arroz y kimchi, en una mezcla de sabores picantes y dulces realmente sorprendente.

17. Los Tacos No. 1

Con varias localizaciones (una ellas en Chelsea Market, donde se generan largas colas), Los Tacos No. 1 es una de las mejores taquerías para comer en Nueva York. La carta es tan breve como auténtica, como el trompo donde se cocina ‘el relleno’ a fuego lento. Tacos de nopal, cerdo adobado, carne o pollo asados. Y un puñado de quesadillas y mulas para el bocado mexicano por excelencia.

Los Tacos n1 Nueva York
© Los Tacos No. 1

18. Pisillo Italian Panini, deliciosos bocadillos italianos para comer en Nueva York

Ingredientes de primera calidad y raciones más que generosas han hecho de Pisillo Italian Panini un éxito. Sus bocadillos a base de crujientes panes y jugosos rellenos para comer en Nueva York han conseguido que abra su segundo local. ¿El panini más demandado? El que homenajea a la ciudad, con pechuga de pollo asada, mozzarella, pimientos picantes, rúcula y aliño de limón.

19. Katz’s Delicatessen

El deli más mítico para comer en Nueva York es conocido, entre otras cosas, por ser el lugar elegido por Meg Ryan para fingir el orgasmo más famoso del cine en ‘Cuando Harry encontró a Sally’. Katz’s Delicatessen, en el 205 East Houston Street (esquina de Ludlow St), tiene como propuesta estrella un sándwich de pastrami que quita el sentido. Son muy grandes, así que lo ideal es compartirlo entre dos personas.

Pastrami sandwich Katz's Delicatessen
© Katz’s Delicatessen

20. Contra

Hemos dejado para el final otro de los restaurantes en Nueva York donde celebrar una ocasión especial. Situado en el Lower East Side, Contra marca la diferencia con una propuesta bastante gamberra basada en sus jóvenes chefs, animada música, entusiastas camareros y armónica cocina. Galardonado con una estrella Michelin, su menú degustación de cinco platos tiene un precio fijo de 105 dólares (2020). Las propuestas cambian frecuentemente y su lista de vinos naturales es, sencillamente, espectacular.

Contra Nueva York
© Contra

A nadie le amarga un dulce… Y en Nueva York, menos

Ferrara Bakery & Cafe

En pleno Little Italy, Ferrara Bakery & Cafe, fundada en 1892, ofrece especialidades italianas que dispararán los niveles de azúcar en tu organismo. Merecerá la pena aunque solo sea por probar sus afamados canoli, tan dulces y suaves como un beso. También merece la pena probar sfogliatelle y zeppole, dulces típicos de la cocina napolitana.

Canoli Little Italy Nueva York

Magnolia Bakery

Mundialmente famosa gracias a ‘Sexo en Nueva York’, Magnolia Bakery es una cadena de panaderías especializadas en cupcakes. Su primera sucursal abrió en 1996 en el 401 Bleecker Street, en pleno West Village. Con especialidades clásicas, como las magdalenas de vainilla, chocolate o red velvet, y otras que cambian cada semana, es tu lugar para comer en Nueva York si quieres emular a la mismísima Carrie Bradshaw.

Cupcake Magnolia Bakery Nueva York
© Magnolia Bakery

Venga, confiesa que te han entrado ganas de viajar a Nueva York después de ver todo lo que, también gastronómicamente, ofrece.

*Este artículo ha sido actualizado en 2021 y todas las fotografías son de Pasean2, a excepción de las de acreditadas, que han sido elegidas por ser mucho mejor (y más apetitosas) que las nuestras de hace algunos años.

¿Langosta o ‘food trucks’? 10 pistas gastronómicas para saborear Boston

Fired grilled lobster Barking Crab Boston

Al ser ciudad portuaria, Boston ofrece una gastronomía variada y marinera que puede encontrarse fácilmente en la carta de la mayoría de restaurantes locales. Olvida la idea -muy española- de que en Estados Unidos solo se sirven hamburguesas y fast food y abre mente -y cartera- a nuevos sitios como los que te enseñamos en esta deliciosa entrada. Si no te apetece o no puedes permitírtelo, siempre tendrás a mano McDonald’s, Burger King, KFC o Dunkin Donuts para que, en menos de una semana, tu colesterol alcance niveles insospechados. No digas que no te lo advertimos y toma buena de estos 10 lugares para comer en Boston.

10 lugares imprescindibles para comer en Boston

1. Barking Crab

En un ambiente de lo más informal y al aire libre, con largas mesas de madera compartidas con otros comensales y unas maravillosas vistas del puerto se ubica Barking Crab, restaurante especializado en mariscos y pescados frescos. Comer en Boston una langosta de Maine a la parrilla o unas patas de cangrejo de Alaska debería ser obligatorio para cualquier visitante.

Fired grilled lobster Barking Crab Boston
Fired grilled lobster, en ‘Barking Crab’
Alaskan bairdi legs en Braking Crab Boston
Alaskan bairdi legs, en ‘Braking Crab’

2. Myers+Chang

Platos vietnamitas, tailandeses, taiwaneses y chinos en este ‘indie diner’ en el que Joanne Chang y su marido, Christopher Myers, cocinan mano a mano auténticas delicias que no superan los 20 dólares por ración. Si puedes, siéntate a la barra de Myers+Chang para disfrutar del espectáculo y refréscate con una soda casera de piña y jengibre o litchi y frambuesa. Si has estado en el neoyorquino Momofuku, encontrarás más de una similitud.

Mama chang’s pork dumplings Myers+Chang Boston
Mama chang’s pork dumplings, en ‘Myers+Chang’
Soft shell crab Myers+Chang Boston
Soft shell crab, en ‘Myers+Chang’
Nasi goreng Myers+Chang Boston
Nasi goreng, en ‘Myers+Chang’

3. Union Oyster House

Distinguido como el restaurante más antiguo de Estados Unidos, Union Oyster House sirve comidas desde 1826. Está dividido en varias zonas: barra, oyster bar y restaurante en la planta superior, donde el presidente Kennedy tenía una mesa reservada para comer en Boston cuando quisiera disponer de ella. Aunque la especialidad, como su propio nombre indica, son las ostras, nos aventuramos con un plato variado y unos mejillones que nos dejaron bastante indiferentes…

Union Oyster House Boston
Cerveza en la barra de ‘Union Oyster House’
Ye olde seafood platter Union Oyster House Boston
Ye olde seafood platter, en ‘Union Oyster House’
Mejillones Union Oyster House Boston
Mejillones. en ‘Union Oyster House’

4. Quincy Market

Abierto desde el 26 de agosto de 1826, está compuesto de más de cincuenta restaurantes y puestos de todas las nacionalidades imaginables, el clásico food hall donde comprar comida y buscar después un sitio donde hincarle el diente. Si afuera diluvia, como fue nuestro caso, es una tarea ardua, pero merece la pena intentarlo y probar clam chowder, sopa de almejas típica de las ciudades costeras americanas, y lobster roll, especialidad de algunos condados como Massachussets y Maine, ensalada fría de langosta en un bollo de pan ligeramente dulce. Quincy Market también está formado por varios pubs, una sucursal de ‘Cheers’ y otra de ‘Wagamama’. Ideal para comer en Boston por poco dinero.

Quincy Market Boston
Quincy Market
Sopa de almejas clam chowder Quincy Market Boston
Sopa de almejas (clam chowder), en Quincy Market
Lobster roll Quincy Market
Lobster roll, en Quincy Market

5. Hotel Intercontinental

El bar RumBa del lujoso Hotel Intercontinental ofrece una pequeña carta de aperitivos, ensaladas y sándwiches. Su lista de licores, en especial, rones y whiskies, es apabullante. Perfecto para una parada rápida -salmón y cóctel- antes de seguir devorando Boston.

Kale salad and Grilled maple cedar plank atlantic salmon Intercontinental
Kale salad and Grilled maple cedar plank atlantic salmon
Beet salad toasted Vermont goat cheese and grilled chicken Intercontinental
Beet salad toasted Vermont goat cheese and grilled chicken

6. Shake Shack

Desde que las probamos en Nueva York hace ya unos cuantos años, no hemos encontrado otras hamburguesas en Estados Unidos que nos hayan gustado más que las de Shake Shack. Ternera Angus 100% natural (sin antibióticos ni hormonas), productos frescos y una salsa que enamora. Además, las patatas fritas no son congeladas, sino cortadas a mano diariamente. Hay varias sucursales para comer en Boston: una en Seaport Blvd, Washington St y Newbury Street.

Shake Shack Boston
Hamburguesas en ‘Shake Shack’

7. Whole Food Market

La comida orgánica está de moda en Estados Unidos y Whole Food Market es la primera gran cadena que sólo vende este tipo de productos. A pesar de que el precio es bastante más elevado que un supermercado tradicional, merece la pena para un desayuno o almuerzo informal, ya que la mayoría de ellos dispone de una zona con mesas (además de wifi y lavabos para los clientes). Los más grandes cuentan con un amplio take away donde comprar bocados bastante sanos, desde sopas, ensaladas o sushi, a pollos y carnes asadas, pasando por sándwiches preparados al momento con los ingredientes que uno elija, eso sí, siempre orgánicos y que cumplan los requisitos de la compañía. Si no te lo crees, echa un vistazo al listado de ingredientes inaceptables para sus alimentos.

Whole Food Market
Bagels en Whole Food Market

8. Food trucks

El descubrimiento del viaje para comer en Boston han sido las camionetas que encuentras a cada paso por Estados Unidos. La hora del almuerzo y las zonas de oficinas son perfectas para estos negocios que, desgraciadamente, tantas trabas están encontrando para instaurarse en nuestro país. En el mercado de SOWA, que se celebra cada domingo de 11 de la mañana a 4 de la tarde, han habilitado un área especial para que los vehículos aparquen sin problemas y los platos que ofrecen puedan saborearse en un improvisado comedor al aire libre (y al sol). Pizzas, tacos, grilled cheese sandwiches y algunas opciones vegetarianas, entre las más demandadas.

Food trucks Boston
Food truck en Federal Reserve Plaza Park
Food trucks Sowa Market
Food trucks en Sowa Market

9. L Street Tavern

Si eres tan cinéfilo como nosotros, merecerá la pena un paseo hasta esta taberna de South Boston donde se rodaron algunas escenas de ‘Good Will Hunting’, película que supuso el salto a la fama del bostoniano Matt Damon y su inseparable amigo, Ben Affleck. Aunque no se trata de un restaurante, consideramos que la cerveza -aunque sea americana- debe tener un lugar destacado en la gastronomía.

Samuel Adams L Street Tavern Boston
Una Samuel Adam’s en ‘L Street Tavern’

10. Aeropuerto de Logan

A veces, uno se lleva sorpresas para comer en Boston cuando menos lo espera. Acostumbrados a la desastrosa oferta gastronómica de los aeropuertos españoles, Vineyard Grill fue la mejor manera de despedir la ciudad cuando ya pensábamos que deberíamos rendirnos al odioso fast food. Situado en la terminal E, justo antes del control de seguridad, ofrece una carta con pescados, mariscos, hamburguesas, sándwiches y ensaladas, además de 15 variedades de cerveza local y un buen puñado de vinos. Decir adiós a esta maravillosa ciudad con una ensalada de langosta, un jugoso filete a la parrilla y una botella de merlot no tiene precio… Además, la factura te da acceso VIP al control de seguridad, evitando así una larga espera.

Ensalada de langosta Vineyard Grille
Ensalada de langosta, en ‘Vineyard Grille’
Grilled steak Vineyard Grille Boston
Grilled steak, en ‘Vineyard Grille’
Merlot Vineyard Grille
Merlot

¿Has estado en la capital de Massachusetts? ¿Nos recomiendas otros lugares para comer en Boston?

Y si no saber qué hacer en tu visita a Boston, echa un vistazo a estos 35 motivos para enamorarse de la ciudad.

Copenhague, bicicletas y ‘hygge’ en la capital de Dinamarca

Nyhavn Copenhague

Dinamarca era una de nuestras asignaturas pendientes y el pasado mayo tuvimos la suerte de escaparnos durante una semana a su capital. Hoy os contamos todo lo que hay que ver en Copenhague.

Una ciudad para los ciclistas

Lo primero que nos llamó la atención, además de su belleza, fue la limpieza de sus calles. Y el culto al medio de transporte por excelencia de los países nórdicos: la bicicleta. Si el tiempo acompaña, es la manera más recomendable de recorrer la urbe.

Al contrario que en Madrid, por ejemplo, existe un amplio carril bici de 350 kilómetros. Seguro y separado de la carretera, por el que transitar sin miedo a atropellos o estorbar a los coches de turno. Hay semáforos y aparcamientos exclusivos para bicicletas. Y estas tienen prioridad absoluta sobre los automóviles, bastante más escasos que en cualquier otra metrópoli europea.

Bicicletas en la Estación Central de Copenhague
Bicicletas en la Estación Central de Copenhague

Encontrarás cientos de establecimientos en los que alquilarlas por días, por alrededor de 10 euros, o semanas, por unos 50. Una alternativa más barata son las bicicletas públicas, completamente gratis tras depositar como fianza 20 coronas, unos 3 euros. Los recuperarás cuando la dejes en cualquiera de las estaciones repartidas por Copenhague.

Y si eres de los que prefieren pedalear lo justo, únete al movimiento Bycyklen. Su idea es compartir bicicletas eléctricas con otros usuarios por las que únicamente pagarás el tiempo justo que las utilices.

Aunque son muchas las cosas que hacer en Copenhague, aquí te mostramos nuestra pequeña selección:

¿Qué ver en Copenhague?

1. Christiania

Uno de los lugares menos turísticos que ver en Copenhague es también uno de los que más nos gustó. Esta ‘ciudad libre’ existe desde 1971 y resulta perfecta para tomar unas cervezas mientras se escucha música en directo. Con alrededor de 850 residentes que se autoproclaman independientes del Estado danés, se la conoce como ‘distrito verde’, ya que en sus calles está permitida la compra y consumo de drogas blandas

Pusher Street

Pusher Street, traducida como Calle del Vendedor de Estupefacientes, está plagada de pequeños puestos en los que adquirir hachís o marihuana, además de ‘cigarros’ ya preparados. Al no pagar impuestos, el precio de la comida y la bebida es infinitamente más barato que en el resto de Copenhague. Alrededor de 2,50 euros una cerveza, que viene a costar más del doble fuera de las ‘fronteras’ de Christiania. Ah, está prohibido sacar fotos…

Christiania Copenhague
Prohibido sacar fotos en Christiania

2. La Sirenita

Aunque de cerca decepciona un poco, no puedes irte de la capital danesa sin hacer una visita a la sirena más famosa del mundo. La encontrarás en el Parque Langelinie, en la bahía del puerto, mirando lánguidamente al Báltico mientras es fotografiada por cientos de turistas de todo el mundo. Construida en bronce, mide 1,25 metros y pesa 175 kilogramos. En la historia de este monumento que ver en Copenhague hay con varios asaltos vandálicos que incluyen mutilaciones, manchas con pintura e, incluso, ataque con explosivos.

La Sirenita Copenhague
Pincha en la imagen para ver el vídeo

3. Nyhavn

Uno de los barrios más bellos que ver en Copenhague y el lugar perfecto para obtener algunas instantáneas inolvidables. Nyhavn, ‘Puerto Nuevo’, es un paseo marítimo con barcos de madera y zona de ocio repleta de bares y restaurantes. Además de pequeños hoteles de brillantes colores que forman una imagen única. Desde sus aguas, que permitían el acceso directo al mar desde la antigua ciudad, parten algunos de los tours que recorren en barco los diferentes canales. Hans Christian Andersen vivió en el número 20 de Nyhavn. Mientras que en el número 17 residió uno de los primeros tatuadores de la historia.

Nyhavn Copenhague
Postal de cuento desde Nyhavn

4. Museo Carlsberg

La cerveza danesa por autonomasia cuenta con su propio museo en el barrio de Vesterbro. Compra un ticket para el tour guiado por estas instalaciones que ver en Copenhague y déjate sorprender por la historia de J. C. Jacobsen, fundador de la marca, y su hijo, Carl, con el que mantuvo una relación de enemistad durante gran parte de su vida. Fundada en 1847, Carlsberg es una de las más vendidas del mundo. Y, además de elaborar más de 500 birras locales, es responsable de Kronenbourg, Tuborg, Baltika, Belgian Grimbergen y la sidra Somersby. No te pierdas tampoco la degustación de cervezas del Museo Carlsberg para conocer los ingredientes y proceso de algunas variedades que, por desgracia, no se comercializan en España.

Museo Carlsberg Copenhague
Cata de cervezas en el Museo Carlsberg

5. Malmö

Sí, ya sabemos que Malmö está en Suecia, pero a un corto viaje en tren de 25 minutos desde Copenhague, vía el puente Oresund, que une ambos países y se hizo famoso por la serie Broen. Pasea por el barrio de Västra Hammen, uno de los más modernos de la ciudad. Construido en torno al Turning Torso, famoso rascacielos del español Santiago Calatrava y una de las imágenes más reconocibles de la ciudad, es una de las zonas más turísticas de Malmö. Busca mesa en alguno de los restaurantes de la plaza Lilla Torg, que data de 1592, y disfruta de una buena cerveza acompañada de alguna especialidad sueca, como salmón o albóndigas.

Malmo Suecia
La arquitectura de Malmö
Salmon sueco Malmo
Salmón sueco

6. Helsingør

Una excursión en tren hasta esta ciudad danesa considerada la ‘puerta a Suecia’, cuya costa puede divisarse desde varios puntos, merece la pena para visitar el Castillo de Kronborg, que inmortalizara Shakespeare en Hamlet. Compra la entrada más completa, por 19 euros (varías según la temporada del año). Y disfruta de un tour guiado en inglés para recorrer las habitaciones reales, la armería o las oscuras y frías catacumbas. Cuando termines el recorrido, date una vuelta por el centro de la ciudad y su puerto deportivo. Y aprovecha para disfrutar de alguna de las delicias danesas que ofrece el restaurante Kronborg Havbad, con unas espectaculares vistas de la bahía. Y especialidades en su menú como arenques encurtidos, mejillones a la crema o salmón marinado.

Helsingør Dinamarca
El castillo de Hamlet, Kronborg, en Helsingør
Arenques encurtidos
Arenques encurtidos

Restaurantes en Copenhague: dónde comer

1. Meatpacking District in Vesterbro

El barrio de moda que ver en Copenhague y uno de los diez más hipster del mundo es Vesterbro. Un vecindario idílico donde los jóvenes comen pizza y beben cerveza sobre el mullido césped del Sønder Boulevard, padres pasean a sus bebés en bicicleta y lugareños lucen impecables barbas y tatuajes infinitos. Allí se encuentra el Meatpacking District, antiguo mercado de carnes hoy restaurado y convertido en una de las zonas de obligada visita.

Food trucks y restaurantes de moda en Copenhague

Además de un buen puñado de restaurantes en Copenhague, cada fin de semana alberga una zona de food trucks con música DJ. Uno de nuestros favoritos fue War Pigs Brewpub, que, como su propio nombre indica, está especializado en productos del cerdo cocinados a la barbacoa: costillas, salchichas, paleta… También, pecho de ternera, alitas de pollo con apio y salsa de queso azul, realmente adictivas o ensaladas. Y 22 tipos de cerveza elaborada en sus propias instalaciones.

Un must, al igual que las pizzas napolitanas de Mother o los tacos y micheladas de Rosio Sanchez, una de las alumnas aventajadas de René Redzepi, dueño de Noma, en Hija de Sanchez.

War Pigs Copenhague
Comida en ‘War Pigs’
Hija de Sanchez Copenhague
Tacos y micheladas en ‘Hija de Sanchez’

2. Copenhagen Street Food

Sí, el amor a primera vista existe. Y, si eres un enamorado de los food trucks, caerás rendido a los pies de este enorme espacio en la isla de Paper. Varias decenas de puestos sobre ruedas se dan la mano para ofrecer platos indios, surcoreanos, mexicanos, chinos, marroquíes, japoneses, italianos… Todos los preparan al momento a la vista del cliente y cuesta decidirse.

La hamburguesa de pato de Duck It es, sencillamente, espectacular, al igual que las creaciones de Fish and chips. Pilla una jarra de cerveza en MS Brewsky, más económica que por vasos, y siéntate en una de las largas mesas interiores o en la terraza exterior con vistas al río mientras el sol acaricia tu cara. Lo más parecido a estar en el cielo, pero rodeados de los mejores locales para comer en Copenhague.

Copenhagen Street Food
Hamburguesa de pato en Copenhagen Street Market
Copenhagen Street Food
Pincha en la imagen para ver el vídeo

3. Torvehallerne

Este mercado cubierto, con más de sesenta stands, es el sitio ideal para combinar la compra de productos frescos como carne, pescado o marisco, con otros gourmet como queso, embutido, chocolate o especias. También se puede tomar algún que otro bocado en los puestos de Torvehallerne: sándwiches, sushi, hamburguesas, tacos e, incluso, tapas españolas.

Prueba un típico smørrebrød danés para comer en Copenhague: rebanadas de pan de centeno con manteca sobre el que se colocan ingredientes fríos como gambas, salchichas, huevos, carne y queso. Y, de postre, uno de los típicos mazapanes con forma de cerdo.

Torvehallerne Copenhague
Smørrebrød danés en Torvehallerne

4. Relae

Si te apetece y puedes permitirte un capricho, Relae es uno de los mejores restaurantes en Copenhague. Su manifiesto es que ‘todo se corta hasta el hueso y los únicos marcos son los que cuelgan de las paredes’. Entre el 90 y el 100% de los alimentos con los que trabajan están certificados como orgánicos. Sus panes son 100 por cien ecológicos y los vinos de su carta, naturales. Puedes leer y ver lo que cenamos en este otro post.

Relae Copenhague
Trigo sarraceno, queso de cabra y rábano, en ‘Relae’

5. Manfred’s

El hermano pequeño de Relae se sitúa en la acera de enfrente. Y es un coqueto establecimiento pensado para compartir platos y disfrutar de una extensa carta de vinos naturales, muchos de ellos, por copas. Es otro ejemplo de sostenibilidad entre los restaurantes en Copenhague. Intenta reducir al mínimo el impacto sobre el medioambiente y su informe anual sobre cómo lo hacen debería ser un ejemplo a seguir por los restauradores de medio mundo. A mediodía, Manfred’s ofrece un menú de cinco platos a elección del chef por 40 euros, con propuestas muy verdes y muy, pero que muy sabrosas.

Manfred’s Copenhague

6. Pícnic junto al río

Si el tiempo acompaña, como nos sucedió el pasado mayo, nada puede resultar más apetecible que un pícnic con vistas al canal mientras se contempla el fluido tráfico de barquitos por el río. Compra comida preparada o un par de sándwiches o en un 7-Eleven y relájate. Nosotros nos decantamos por dos woks y una botella de vino de un supermercado cercano y la experiencia fue maravillosa para comer en Copenhague.

Picnic Copenhague
Pincha en la imagen para ver el vídeo

7. Puestos callejeros de perritos calientes daneses para comer en Copenhague

Aunque, probablemente, no lo asocies a Dinamarca, sus hot dogs están presentes en multitud de puestos callejeros desde hace ochenta años. Son un snack perfecto para la mitad de la mañana o la tarde por algo más de dos euros. ¡Elige tu topping e híncale el diente!

Hot dogs Copenhague
Hot dogs de Copenhague

¿Cómo ir desde el aeropuerto al centro de Copenhague?

El aeropuerto está situado en Kastrup, a menos de 10 kilómetros del corazón de la ciudad. Y perfectamente conectado con la Estación Central desde la Terminal 3. Por metro (unos 5 euros el billete), tren o autobús 5A (2,5 euros, en ambos casos) o taxi (unos 30 euros). Valora antes de elegir tu medio de transporte si merece la pena comprar alguna tarjeta turística, en caso de que tu estancia sea superior a tres días. Y ten en cuenta que las tres terminales aeroportuarias están unidas entre ellas por un servicio gratuito de lanzaderas.

¿Te ha gustado este paseo? ¿Hay algún otro sitio que ver en Copenhague que nos recomiendes para una futura visita? ¡Déjanos tu comentario!

‘Elephant & Castle’, las mejores alitas de pollo en Temple Bar, Dublín

Alitas de pollo Elephant and Castle

No recuerdo dónde leí que en Elephant and Castle preparaban unas alitas de pollo memorables, pero lo creí a pie juntillas y allí me planté en mi primera visita a Dublín hace ya unos cuantos años. Entonces viajaba sola y me llevé las que sobraron, ya que la ración era generosa y me negaba a desperdiciarlas. Regresar con Jota a lugares que he visitado antes supone la ventaja de ir ‘a tiro hecho’. Y, también, saber con seguridad que no va a quedar nada en el plato.

Elephant and Castle Dublin

Aquí tenéis las spicy chicken wings in a basket, estrella indiscutible de Elephant and Castle, que sirven con una tira de apio fresco y salsa muy picante que te hará chuparte los dedos. Tienen buena pinta, ¿verdad?

Alitas de pollo Elephant and Castle

También compartimos un par de platos más: crisp calamari salad with miso vinaigrette, ensalada tibia de calamares crujientes con vinagreta de miso.

Ensalada tibia de calamares Elephant and Castle

Maryland crabcakes with ruby slaw and smoked spicy mayonnaise, pastelitos de cangrejo rebozados acompañados de lombarda y mayonesa picante, suaves y deliciosos.

Pastelitos cangrejo Dublin

La oferta de vinos en Elephant and Castle, como en todo el país, se reduce a australianos, chilenos, sudafricanos, franceses o italianos. Nos decantamos por este de las Antípodas de uva shiraz. Su hermana francesa, syrah, proviene de las zonas frías del país, mientras que esta lo hace de las cálidas.

Como es costumbre en nosotros regresamos otra noche a Elephant and Castle para engullir más alitas de pollo y probar un par de hamburguesas caseras que pintaban estupendas. Estaban buenas de verdad.

Burger Elephant and Castle

En esta ocasión nos dejamos acompañar por un recio vecino galo.

Vino francés
Cocinero Elephant and Castle

El restaurante se encuentra en el número 18 de Temple Bar Street, con una inconfundible fachada de azulejos blancos.

Elephant &Castle cuenta con varias sucursales en Dublín, además de la Temple Bar, en Rathmines, Monkstown, The Beacon, The Mayson (North Wall Quay), Churchtown, Blanchardstown Shopping Centre y Bray (located in MC’s & Harvey’s). También puedes encontrarlos en Cork.

‘Brasserie la Roue D’or’, gastronomía belga en el centro de Bruselas

Hamburguesa Brasserie la Roue D’or Bruselas

En pleno corazón turístico de Bruselas, a escasos metros de la Grand Place, se encuentra Brasserie la Roue D’or. Fue una de nuestras paradas durante el blogtrip Destino Bélgica. Está elegantemente decorada en madera y con murales que homenajean al pintor surrealista Magritte, cuyo museo puede visitarse en la ciudad. Es más que recomendable para hacer un alto en el camino y disfrutar de la mejor gastronomía belga por unos 25 euros/persona.

Brasserie la Roue D’or Bruselas

La extensa carta de Brasserie la Roue D’or, además de los imprescindibles mejillones, ofrece caracoles, fondue de queso o salchichas de Lyon con lentejas. Y otras llamativas delicias como bacalao en costra de mostaza y perejil, estofado de conejo al estragón o anguila en salsa verde.

Croquetas de camembert a la miel

Croquetas de camembert a la miel Brasserie la Roue D’or

Hamburguesa, 200 gramos de excelente ternera que se sirve en su jugo, sin pan ni salsas, coronada con un huevo frito.

Hamburguesa Brasserie la Roue D’or Bruselas

Albóndigas de Lieja, de carne mixta. Aderezadas con el típico sirope de la misma localidad, melaza que se obtiene de la cocción del zumo de manzanas y peras.

Albondigas de Lieja Brasserie la Roue D’or Bruselas

Atún rojo ‘mi cuit’ con especias

Atun rojo Bruselas

Dispone de una gran variedad de postres, con especialidad en tartas caseras, aunque nos decantamos por opciones más frescas y ligeras para continuar nuestra visita por Bruselas.

Postre Brasserie la Roue D’or Bruselas

Brasserie la Roue D’or se encuentra en el número 26 de la Rue des Chapeliers.

Un paseo entre viñedos por Sonoma y Napa Valley, zona vinícola de California

Jamieson Ranch Vineyards California

Una de las visitas que os proponemos si estáis por las cercanías de San Francisco, Sacramento o Yosemite son los famosos viñedos de Napa Valley y Sonoma. Si, además, lo hacéis en la furgoneta con guía que proporciona el equipo de Green Dream Tours, la experiencia será inolvidable. Por dos cuestiones fundamentales: conocen el terreno y se encargan de conducir. Con esta recomendación, queremos evitar que os pongáis al volante si lo que realmente os apetece es catar vino californiano.

Furgoneta Green Dream Tours
Un trayecto seguro y confortable

El Condado de Sonoma está a menos de una hora del imponente Golden Gate. Y alberga más de 400 bodegas entre bosques de robles, apartados ríos y cuidadas granjas que trasladan al viajero a escenas sacadas de aquellas películas del Lejano Oeste. Casi pegando se encuentra Napa Valley, otra comarca con unas condiciones climatológicas únicas que influyen en la producción de las mejores añadas de Estados Unidos. Y también en la llegada anual de casi 5 millones de turistas.

Uvas del Valle de Sonoma California
Uvas de renombre internacional

Esta cultura vinícola se remonta a la época de los primeros colonos españoles. Aunque el actual esplendor tuvo como enemigos a la Ley Seca que prohibía el consumo de alcohol y a la filoxera. También, una larva que diezmó la práctica totalidad de estas tierras en los años ochenta. Hoy en día entre sus uvas destacan variedades de gewurztraminer, chardonnay, sauvignon, merlot, pinot y zinfadel. Siendo esta última la más autóctona de las cepas californianas.

Vinos de Sonoma Valley California
Todo un territorio en una simple copa de vino

En Sonoma, Napa Valley y Carneros no solo se concentra la historia de un territorio único. También una filosofía basada en el compromiso por mantener el suelo fértil a través de una agricultura sostenible. Métodos naturales en lugar de nocivos insecticidas. Combinación de importantes avances tecnológicos con el ritmo de la naturaleza. Riegos optimizados. Poda en caña. Y recogida en pequeños lotes con el objetivo de aunar vista, olfato y paladar hacia sensaciones memorables a través de una simple copa de vino.

Vides de chardonnay
Vides de chardonnay

Larson Family Winery

Nuestra primera parada fue en Larson Family Winery. Esta bodega, en 1823, era un bullicioso embarcadero, importante centro de rodeo en 1929 y el lugar donde el abuelo Bob plantó las primeras vides de chardonnay allá por 1977. En la actualidad, la quinta generación de esta saga produce unos fantásticos vinos en una extensión de 400 hectáreas. Competitivos blancos, apreciados tintos, sorprendentes espumosos y curiosos rosados. Si te apetece, puedes incluso llevar tu propio pícnic.

Larson Family Winery
Para quedarse a vivir

Nicholson Ranch

Continuamos viaje hasta Nicholson Ranch, cuyos suelos albergan cuatro de las mejores uvas de California: chardonnay, pinot noir, merlot y syrah. El complejo se compone de varios espacios donde destaca su impresionante terraza. También, un patio de reminiscencias hispanas y un pintoresco estanque. Su bodega de flujo gravitacional es una referencia tecnológica que les ha permitido ganar importantes premios en los últimos años.

Nicholson Ranch Napa Valley
Tintos exquisitos en Nicholson Ranch

Jamieson Ranch Vineyards

Cerramos esta maravillosa ruta por Napa Valley y Sonoma en Jamieson Ranch Vineyards. El lugar ideal para producir el prestigioso «Double Lariat Cabernet», extraído en sus 300 acres de laderas limítrofes con Napa Valley y la bahía de San Pablo. Las instalaciones son propiedad de Ken Laird, el mayor terrateniente de viñedos en todo el condado. La visita con degustación incluye también un recorrido por la zona de fermentación, sala de barricas y el hangar de embotellado.

Jamieson Ranch Vineyards California
Barrica de pinot noir en Jamieson Ranch Vineyards

Merece la pena destacar que entre la segunda y tercera bodega hicimos una parada técnica para comer en Five Dot Tranch, un establecimiento ubicado en Oxbow Market y especializado en suculentas carnes. Como curiosidad, cabe reseñar que el cliente elige el producto desde la propia carnicería pegada a la barra que gestiona la familia Swickard desde 1858. La marca es una de las más importantes de la zona en la crianza de ganado angus, ya que aplican un programa personalizado de alimentación para cada res.

Five Dot Tranch Napa Valley
Carne y buen vino para almorzar

Qué comer en Hawái: 14 imprescindibles, además del famoso poke

Comer en Hawai Ahi shoyu poke

Tan lejana como fascinante, Hawái llama la atención de cualquier amante de los viajes. Una de las preguntas que seguro te planteas antes de comprar tus billetes de avión es ¿qué comer en Hawái? Nosotros tuvimos la suerte de disfrutarla durante 10 días y esto es lo que te recomendamos que pruebes sin falta.

Comida hawaiana

1. Poke hawaiano

Hace unos años era un perfecto desconocido y hoy, si no has probado el poke hawaiano, no tienes conversación entre los ‘foodies’ de moda. Esta ensalada de pescado crudo es una opción sana, ligera y colorida para comer en Hawái por poco dinero. Ya sea en restaurantes, food trucks o supermercados (en forma de poke bars para comprar a granel), existe una amplia variedad dependiendo del pescado o marisco elegidos.

¿En qué consiste el poke hawaiano?

Salmón, atún rojo, dorada, caballa, mejillones, gambas, langosta, pulpo, calamar, almejas, ostras, vieiras… La proteína se marina con sal, salsa de soja, aceite de sésamo, algas, guindilla e inamona, especie de nuez asada. Y, para rematar, se añaden diferentes verduras (cebolla morada, pepino, tomate en dados…), frutos secos (cacahuetes, almendras, pistachos…), hierbas (cebollino, cilantro, shisho, albahaca…), semillas de sésamo o, incluso, fruta: aguacate, mango, lichis, dados de sandía… Aunque puedes comerlo tal cual, es habitual encontrar los denominados ‘poke bowls’, con una base de arroz cocido o mezcla de lechugas. Una auténtica delicia para comer en Hawái como un verdadero local.

Comer en Hawai Ahi shoyu poke
Ahi shoyu poke
Comer en Hawai Poke con arroz
Poke con arroz

2. Loco Moco

Su nombre nos provoca la risa floja y no es para menos… Esta locura que comer en Hawái es un especie de plato combinado compuesto por una hamburguesa de buen tamaño, arroz blanco hervido, huevo frito, gravy y mac and cheese, una de las ‘marranadas’ americanas por excelencia en forma de pequeños macarrones con queso. La carne puede sustituirse por jamón, ternera, pollo o gambas. Una opción bastante calórica -y muy sabrosa- que te aportará la energía suficiente para ir como una moto el resto del día.

Comida hawaiana Loco Moco
Loco Moco

3. Gambas picantes al ajillo con mantequilla

Sí, las famosas gambas de Kamekona en ‘Hawái 5.0’ existen y son muy apreciadas en la isla de Oahu. Sobre todo, en la zona de North Shore, donde abundan las camionetas de comida especializadas en este manjar marino también conocido como Hawaiian style garlic shrimps. Pide una ración, acompáñala de una cerveza bien fría y siéntate a una de las mesas al aire libre desde donde contemplar la puesta de sol o decenas de surferos en busca de la mejor ola.

Gambas picantes al ajillo con mantequilla Comida hawaiana
Hawaiian Style Garlic Shrimps

4. Shave Ice

Nunca algo tan simple como un helado pudo resultar tan rentable. En realidad, el Shave Ice es hielo picado al que se le añaden siropes de colores y diferentes toppings para obtener un atractivo cucurucho o tarrina de diferentes tamaños. Los sabores son infinitos: vainilla, cereza, coco, té verde, mango, yuzu, papaya, chicle… Uno de los más concurridos se encuentra en Haleiwa, donde Matsumoto’s Shave Ice ha conseguido que diariamente se formen largas colas para probar sus creaciones.

Comer en Hawai Shave Ice
Shave Ice

5. Tacos de pescado

Pescado blanco frito en tempura y acompañado de mayonesa de chipotle, guacamole, cilantro y cebolla morada… Nos relamemos cada vez que nos acordamos de los tacos de pescado que puedes comer en Hawái. Mucho más ligeros que los de carne, los tacos de pescado son un must que no puedes perderte si quieres chuparte los dedos.

Tacos de pescado Hawai
Tacos de pescado

6. Comida vietnamita en Chinatown

El barrio chino de Honolulu está lleno de encanto, con pequeñas tiendas y supermercados donde comprar productos orientales frescos y envasados. Además de un puñado de barras (en un mercado sin aire acondicionado, eso sí) con especialidades chinas, tailandesas o filipinas, hay varios restaurantes vietnamitas donde comer en Hawái por menos de 15 euros/persona. Unas cuantas sopas, rollitos de gambas, cerdo o pollo, y sabrosísimos bocadillos bánh mì son algunas de las opciones que no debes dejar de probar.

Rollitos vietnamitas de gambas Honolulu
Rollitos vietnamitas de gambas
Bocadillo vietnamita de cerdo Chinatown Honolulu
Bocadillo vietnamita de cerdo

7. Dumplings para desayunar

Sí, has leído bien, para desayunar. Ya sabes que los americanos comienzan el día de manera ‘fuerte’, por decirlo de alguna manera. Así que ve hacia las 11:30 o 12:00 y haz de este desayuno tu comida. Varias camareras pasean sus carritos entre mesas repletas de clientes con decenas de variedades de dumplings recién preparados, así como otras delicias asiáticas saladas y dulces.

Dumplings Comer en Hawai
Dumplings

8. Kalua Pork

Un imu es un horno de tierra donde se cocinan los alimentos después de enterrarlos y cubrirlos con rocas volcánicas y trozos de madera a los que se prende fuego. Durante el luau, fiesta hawaiana donde se canta, baila y come, es tradición asar un cerdo durante 2 o 3 horas, obteniendo una carne increíblemente jugosa y tierna. Uno de los mejores restaurantes de Honolulu donde probar el ‘cerdo kalua’ es Helena’s Hawaiian Food. En este sencillo local se sirve acompañado de otros platillos igualmente deliciosos, como ‘calamar luau’ o unas adictivas costillas de cerdo al horno.

Comida hawaiana Kalua Pork
Kalua pork

9. Malasadas

Sí, en plural, porque cuando pruebes una no tendrás suficiente. Esta especie de donut, originario de la cocina portuguesa, se rellena de chocolate, mermelada o diferentes cremas, y se come recién sacado del horno, caliente y tierno como el primer beso.

Comida hawaiana Malasadas
Malasada

10. Tortitas en ‘Wailana Coffee House’ (Honolulu)

Abre las 24 horas del día para comer en Hawái y es uno de esos lugares tan rancios que rezuma encanto, con suelos de moqueta y camareras hawaianas que no dan a basto. Su amplia carta es apta para todos los gustos: hamburguesas, sándwiches, bufet de ensaladas, sopas, platos combinados… Nosotros te recomendamos que vayas a desayunar (con hambre) y te dejes seducir por alguna de sus enormes tortillas o su Hawaiian style breakfast, con huevos al gusto, banana a la plancha y corned beef hash. ¡Ah! Y no te pierdas la especialidad de la casa: esponjosas tortitas. Si el bueno de Lou las recomienda, será por algo…

Tortitas en Wailana Coffee House Honolulu
Tortitas en ‘Wailana Coffee House’

11. Piña Dole

Seguro que has visto su logo cientos de veces, pero no te imaginabas que estas famosas piñas crecen en Hawái, concretamente, en Oahu. La plantación puede visitarse y es una de las atracciones más típicas entre el turismo familiar. No dejes de comprar una pieza en cualquier supermercado (es una de las pocas frutas baratas al producirse en la misma isla) y déjate seducir por su dulzura.

Piña Dole Hawai
Piña Dole

¿Qué beber en Hawái?

12. Cerveza hawaiana

Apunta bien este nombre, Kona Brewing Company, la mayor marca cervecera de Hawai. Longboard, Big Wave, Wailua Wheat, Hanalei Island IPA, Wailua Wheat o Fire Rock serán nombres que pronuncies a menudo si eres fan de esta bebida. Además, tienen otras variedades tan exóticas como cerveza con piña o lichi. Primo, nacida en 1897 aunque estuvo varias décadas sin producirse, es la otra marca que encontrarás, aunque solo se limita a una variedad.

Cerveza hawaiana Kona
Cerveza hawaiana Kona

13. Blue Hawaii

Inventado en 1957 por Harry Yee, bartender del Hilton Hawaiian Village de Waikiki, este refrescante cóctel se elabora con zumo de piña, curaçao y ron, aunque a menudo se le añade también vodka. Si te gusta el coco, tu versión es el Blue Hawaiian o Swimming Pool.

Beber en Hawai Blue Hawaii
Blue Hawaiian

14. Mai Tai

Y, aunque se supone que nació en California, es habitual encontrar Mai Tais en la mayoría de bares y restaurantes de Hawái. Aprovecha la Happy Hour y Aloha!

Mai Tai Hawai
Mai Tai

¿Te han dado ganas de viajar a Hawái? ¿Cuál de estas comidas hawaianas sería la primera que te llevarías a la boca? ¡Cuéntanos!

‘Trattoria Coco Lezzone’, el encanto de una taberna en el centro de Florencia

Zuppe tipeche Fiorentini Coco Lezzone Florencia

En nuestra primera noche en esta ciudad, nos plantamos en uno de los restaurantes en Florencia con más encanto. Coco Lezzone es una auténtica taberna toscana, en pleno centro de la ciudad y a escasos metros del apartamento en el que nos alojamos.

Coco Lezzone no tiene nada que ver con los restaurantes italianos que abundan en nuestro país. Se trata de una casa de comidas con mesas corridas y manteles de cuadros. Y, si tienes suerte, puedes cenar codo con codo junto a Anthony Hopkins, Giorgio Armani o alguno de los famosos que han visitado el local y cuyas fotos decoran sus paredes.

Coco Lezzone Florencia

Negocia familiar con varias generaciones a sus espaldas

Este es el negocio familiar de los Paoli, -en el que la abuela se encarga de la caja, el hijo de los pedidos, la nuera de la cocina y el nieto de sentar a los comensales-. Ofrece una amplia carta repleta de bocados tradicionales de Florencia difíciles de entender si no conoces el idioma. Nosotros pedimos ayuda y preguntamos por los más populares. Estos fueron los que nos aconsejaron y que nos encantaron de principio a fin:

Zuppe tipeche Fiorentini, una especie de puré a base de judías, tomate, pan y acelgas, realmente delicioso.

Zuppe tipeche Fiorentini Coco Lezzone Florencia

Crocchette di filetto, lo que vienen a ser unas albóndigas gigantes de ternera y albahaca. Tiernas, jugosas y acompañadas por una espectacular salsa de tomate. Como veis, esta es habitual en cada plato, aunque su sabor varía dependiendo de la especias que le añadan.

Crocchette di filetto Florencia

Ossobuco a la fiorentina, caña de ternera cocinada con mantequilla, aceite de oliva y vino blanco. Después se le añade salsa de tomate con una mezcla de perejil finamente picado, ajo y ralladura de limón. Otra delicia para el paladar.

Ossobuco a la fiorentina Coco Lezzone Florencia

Terminamos con un trío de quesos italianos, pecorino senese, parmigiano y stracchino. Un pequeño capricho para poner el broche de oro a una cena que nos enamoró para siempre de una gastronomía local alejada de la pasta y la pizza. Y a la que resulta complicado acceder en España.

Quesos Florencia

Para beber ofrecen un puñado de vinos de la zona y uno de la casa, tinto Fiaschetto. A pesar de que nos lo habían recomendado desde España no nos atrevimos con el plato estrella, bistecca alla Fiorentina, que hay que encargar con antelación y, como bien se indica en la carta, solo se sirve al sangue, y ya sabéis que no somos amigos de la carne casi cruda…

Coco Lezzone está situado en el número 26 de la Via del Parioncino. No acepta tarjetas de crédito ni sirve café, aunque puede pagarse con moneda extranjera.

¿Conoces otros restaurantes en Florencia que nos recomiendes? Estamos deseando leer tus comentarios.

Dónde comer en Edimburgo: 12 pistas gastronómicas

Martin Wishart Restaurant

Si hay algo que nos gusta hacer cuando salimos de viaje es disfrutar de la gastronomía local, algo tan importante para nosotros como visitar museos y monumentos. Escocia no iba a ser menos y durante el tiempo que pasamos en su capital pudimos llenar el buche en unos cuantos restaurantes y pubs que os mostramos a continuación. Desde Estrellas Michelin a comida callejera, comer en Edimburgo más allá del haggis y el fish&chips es posible.

¿Dónde comer en Edimburgo?

1. Martin Wishart Restaurant

Es uno de los restaurantes más reputados del Reino Unido por motivos más que evidentes. Galardonado con una Estrella Michelin desde 2001, Martin Wishart nos dio aún más de lo que esperábamos. Pedimos el menú degustación de seis platos que, por 95 libras (precio 2020).

Menú degustación en Martin Wishart

Incluía algunas pequeñas joyas como crab and langoustine, a base de cangrejo y cigala, con calabacín, aguacate y judías verdes; Orkney scallop, con vieira de las Islas Orcadas, apio, guanciale y dashi, o ravioli of squab pigeon, un delicado ravioli de carne de paloma de apenas tres semanas de vida, con consomé, zanahoria y rábano. Un sitio único para comer en Edimburgo, en el barrio de Leith, al que regresar con los ojos cerrados.

Martin Wishart Restaurant
Cangrejo y langostino, en Martin Wishart
Martin Wishart Restaurant
Ravioli de paloma, en Martin Wishart
Martin Wishart Restaurant
Regalazos de cumpleaños, en Martin Wishart

2. Number One

Ubicado en uno de los hoteles más lujosos de Edimburgo, el Balmoral, fue el lugar elegido para celebrar mi cumpleaños número 41. Number One ofrece varios menús degustaciónde siete platos, con opción de maridaje o bebidas sin alcohol. Elegimosde el de 110 libras, junto a una botella de Burdeos y la experiencia fue realmente mágica. Es uno de los restaurantes para comer en Edimburgo más exclusivos y resulta perfecto para celebrar una ocasión especial.

Number One Restaurant Edimburgo
Vieiras con pasta orzo, pimiento rojo y calamar, en ‘Number One’
Number One Restaurant Edimburgo
Tarta 2001 de chocolate Valrhona, en ‘Number One’
Number One Restaurant Edimburgo 3
Les Cent Rangs 2009, en ‘Number One’

3. World’s End

En el número 2 de High Street, en pleno centro de la ciudad, World’s End es uno de los mejores lugares para comer en Edimburgo por poco dinero. Nosotros pedimos un crujiente fish and chips, con haddock -o eglefino- capturado diariamente y que proviene del puerto de Peterhead. Y haggis, que se presenta como si de un pastel al horno se tratara y se sirve con una deliciosa salsa de whisky. Para beber, nada mejor que un par de Inns&Guns de barril (no es tan fácil de encontrar en Escocia). En su carta también ofrecen sopa del día, ensaladas, hamburguesas y otros clásicos de la cocina local, como steak and ale pie o black pudding.

Fish and chips World’s End Edimburgo
Fish and chips, en ‘World’s End’
Haggis World’s End Edimburgo
Haggis, en ‘World’s End’
Cervezas World’s End Edimburgo
Innis&Gunn, en ‘World’s End’

4. Oink

En pleno Grassmarket, en Victoria, 4, este pequeño local acababa de abrir sus puertas cuando lo conocimos y ya se hacían largas colas para probar su sencilla y acertada propuesta: bocadillos de carne de cerdo asada.

Bocadillo ‘do it yourself’ para comer en Edimburgo

El Hog Roast se sirve en un bollo de pan blanco o negro, con elección de cebolla y salvia o haggis casero. Para finalizar, la salsa: de manzana, mayonesa de mostaza, barbacoa, queso picante o mermelada picante. Hay tres tamaños: The Piglet (80 gramos de carne), por 3.95 libras; The Oink (160 gramos de carne), por 5.40 libras, y The Grunter (250 gramos de carne), por 6.80.

Oink es un must para comer por poco dinero en Edimburgo que ya cuenta con tres sucursales: Victoria, Canongate y Hanover Street.

Bocadillo carne asada Oink Edimburgo
Bocadillo de carne de cerdo asada, en ‘Oink’

5. Edinburg Food Festival

Nuestra buena amiga Pat, de Mad About Travel, nos chivó que se celebraba el Edinburg Food Festival en agosto, coincidiendo con nuestra visita a Escocia. Para suerte, el día amaneció soleado y allí nos plantamos para recorrer los numerosos food trucks que se instalan para la ocasión con opciones de todo tipo: desde gyozas a lobster roll, pasando por pizzas, hamburguesas o deliciosos y esponjosos baos. Para beber, cerveza artesana, vino y cómo no, whisky, mucho whisky. Hay un montón de espacio para sentarse a mesas compartidas, así como césped artificial para que, si viajas con niños, campen a sus anchas.

Edinburg Food Festival
Lobster Roll, en el Edinburg Food Festival
Edinburg Food Festival
Bao de pato, en el Edinburg Food Festival

6. The White Hart y su delicioso haggis en salsa de whisky

The White Hart presume de ser el pub más antiguo de Edimburgo desde 1740. Y, además de cervezas de barril de todo tipo, su carta está llena de platos muy apetecibles y a un precio apto para cualquier bolsillo. A partir de las ocho de la tarde programa música en directo y suele estar abarrotado. Ojo, porque la cocina cierra a esa hora, así que si eres de los que, como nosotros, cena tarde, mejor acércate a la hora de la comida.

The White Hart Edimburgo
Paté casero, en ‘The White Hart’
The White Hart Edimburgo
Salmón a la parrilla, con puré de patatas y salsa holandesa, en ‘The White Hart’
Haggis The White Hart Edimburgo
Haggis en salsa de whisky, en ‘The White Hart’

7. The Mussel and Steak Bar

También en Grassmarket, una de las mejores zonas para salir de marcha en Edimburgo y, como su propio nombre indica, The Mussel and Steak Bar está especializado en mejillones y filetes. Nosotros, además de estos moluscos en una salsa de beicon, whisky y crema, nos animamos con zamburiñas y ostras de las Islas Shetland, con vinagreta de chalota y vino tinto, limón, wasabi y tabasco.

Ostras The Mussel and Steak Bar Edimburgo
Ostras, en ‘The Mussel and Steak Bar’
The Mussel and Steak Bar Edimburgo
Zamburinas, en ‘The Mussel and Steak Bar’
Mejillones The Mussel and Steak Bar
Mejillones, en ‘The Mussel and Steak Bar’

8. Whisky Rooms

Si te gusta el whisky, tu sitio está sin duda en uno de los mejores restaurantes de la parte antigua de Edimburgo. Además de catas y una amplia selección de este licor típicamente escocés, Whisky Rooms dispone de una exquisita carta con platos más que elaborados. Aunque no es barato, merece la pena por la calidad de los ingredientes utilizados y su cálida decoración, que te hará sentir como en casa.

Whisky Rooms Edimburgo
Cordero al horno con verduras a la parrilla, en ‘Whisky Room’
Comer en Edimburgo
Steak and ale pie, en ‘Whisky Room’
Quesos escoceses Whisky Rooms
Selección de quesos escoceses, en ‘Whisky Room’

9. The Rabbit Hole

Lo encontramos por casualidad durante un paseo por la zona donde nos alojamos y tuvimos la suerte de comer más tarde de las tres, algo poco usual en Escocia. The Rabbit Hole ofrece dos menús del día: dos platos, por 13 libras, y tres platos, por 16 libras. Pedimos, además, un rosado francés a un precio más que interesante.

Huevos escoceses para comer en Edimburgo

Nos llamó la atención uno de los entrantes: huevos escoceses. La receta original de esta especialidad, que no tiene su origen en Escocia a pesar de lo que se crea, es un huevo duro recubierto de una mezcla de salchichas picadas, pan rallado y frito después. Dice Wikipedia que fue inventado en 1738, en la tienda londinense Fortnum & Mason. Más que recomendable para comer en Edimburgo.

Huevos escoceses The Rabbit Hole Edimburgo
Huevos escoceses, en ‘The Rabbit Hole’
The Rabbit Hole Edimburgo
Lubina con verduras a la parrilla, en ‘The Hole Rabbit’
Que nos gusta el vino…

10. The Dogs

En el 110 de Hanover St, The Dogs es uno de los restaurantes de moda para comer en Edimburgo al que me llevo Pat. Sirve comidas y cenas, estas últimas en horario de seis a diez. Sus propuestas son bastante sanas y cocinadas con mimo respetando el producto: merluza, conejo, pierna de pato confitada, carrilleras, trucha ahumada en casa… Buena carta de cócteles y postres caseros.

The Dogs Restaurant Edimburgo
Merluza al vapor con salsa de eneldo, en ‘The Dogs’
The Dogs Restaurant Edimburgo
Posset de limón con galleta de jengibre, en ‘The Dogs’

11. Roseleaf Café

Este coqueto local, en pleno puerto de Leith, Roseleaf Café es perfecto para tomar el té de la tarde o un almuerzo ligero antes de seguir recorriendo la ciudad. Su cocina abre cada día de diez de la mañana a diez de la noche con sopas, wraps, hamburguesas, diferentes opciones vegetarianas y especialidades que varían a diario. Si buscas dónde tomar un brunch en Edimburgo, este es tu sitio, ya que lo sirven de 10:00 a 17:00.

Roseleaf Café Edimburgo
Huevos Benedictine con salmón, en ‘Roseleaf Café’
Roseleaf Café
Crema de zanahorias y calabaza asada, en ‘Roseleaf Café’

12. The Sir Walter Scott

Al contrario que en los aeropuertos españoles, el de Edimburgo ofrece varias opciones interesantes, además de los clásicos Starbucks, Krispy Kreme, Caffè Nero o Costa Coffee: una barra de sushi, un bar de vinos y champán, y un típico pub donde disfrutar un último desayuno si tienes un vuelo temprano como el nuestro. Eso sí, para hacerlo como un auténtico escocés, no puede faltar la cerveza. The Sir Walter Scott está junto a la puerta 12.

Desayuno en The Sir Walter Scott Edimburgo
Desayuno escocés en el aeropuerto de Edimburgo

¿Se te ha hecho la boca agua? Esperamos que sí y hayas disfrutado este recorrido por 12 de los mejores lugares donde comer en Edimburgo.

Basque Culinary Center, visita a las instalaciones e interesante menú

Pizza de hongos Basque Culinary Center

Gracias a Astrid, la grandísima autora de Mi blog de pinxtos, tuvimos la suerte de disfrutar de una comida para el recuerdo en el restaurante del Basque Culinary Center, en una de mis ciudades favoritas, la bella Donosti, coincidiendo con la celebración de San Sebastian Gastronomika.

Por 35 euros pudimos, además, visitar las instalaciones en compañía de José Luis Galiana, director de Comunicación del BCC, que nos explicó los entresijos de este centro culinario de cinco plantas que aspira a convertirse en una de las escuelas de gastronomía más importantes del mundo. Aptitudes tiene, desde luego.

José Luis Galiana
José Luis Galiana, director de Comunicación del Basque Culinary Center
Basque Culinary Center
Uno de los edificios del BCC

Las instalaciones más modernas para los cocineros del futuro

En este recorrido, que os recomendamos encarecidamente, pudimos contemplar unas funcionales instalaciones diseñadas exclusivamente para el aprendizaje y práctica de sus alumnos y en las que se ha cuidado al milímetro cada detalle. Cocinas con electrodomésticos de última generación, salas donde la temperatura varía dependiendo del alimento que se cocine en ellas: carne, pescado, pan… Hasta un envidiable espacio para fotografiar platos recién salidos de los fogones.

Cocinas
Alumnos en plena acción
Cocina
Una de las cocinas del Basque Culinary Center
Sala de catas
Una de las salas de catas

¿En qué consiste el menú del restaurante del Basque Culinary Center?

Uno de los rincones que nos resultó más atractivo fue el restaurante, en el que nos ofrecieron un más que interesante menú a los visitantes con motivo de San Sebastian Gastronomika. Luminoso, diáfano y minimalista, con grandes cristaleras a los bucólicos espacios verdes que rodean el centro, resulta ideal (aunque deben vigilar la altura de las lámparas, ya que los camareros-estudiantes se llevaron más de un buen golpe con ellas).

Restaurante del Basque Culinary Center

A continuación os mostramos el menú que degustamos y juzgad vosotros mismos qué os parece por ese precio. Ya sólo con ver el aspecto de la cesta de pan os podéis hacer una idea de lo que vais a ver.

Panes

Aperitivo de chupito de crema de calabaza

Aperitivo

Jamón y lomo ibérico COVAP

Ibericos Basque Culinary Center

Ostras al natural (cinco por comensal)

Ostras al natural Basque Culinary Center

Pizza de hongos boletus edulis y lascas de queso Idiazábal, uno de los platos que más nos gustó por su originalidad y exquisito sabor.

Pizza de hongos Basque Culinary Center

Ensalada de foie y jamón de pato Martiko

Ensalada de foie Basque Culinary Center

Porrusalda ahumada con taco de bacalao Giraldo confitado, un pelín sosa según la opinión general.

Porrusalda Basque Culinary Center

Merluza en salsa verde con almejas

Merluza en salsa verde Basque Culinary Center

Carrilleras de cerdo ibérico COVAP guisadas con parmentier y pipas de girasol

Carrilleras de cerdo Basque Culinary Center

Degustación de quesos

Quesos Basque Culinary Center

Y tres postres: creme de vainilla caramelizada; jugo de frutos rojos con helado de yogur, y sable bretón cremoso de chocolate.

Crema de vainilla caramelizada Basque Culinary Center
Creme de vainilla caramelizada
Jugo de frutos rojos con helado Basque Culinary Center
Jugo de frutos rojos con helado de yogur
Sable breton Basque Culinary Center
Sable bretón cremoso de chocolate

Tranquilos, que ya se ha terminado la comida. Para beber pudimos elegir entre blanco Raimat, rosado Campo Viejo, tinto La Vicalanda Reserva, cava Codorníu, cerveza Cruzcampo Gran reserva y sidra Euskal Herriko Gorenak. Ahí donde los veis, estos platos están elaborados por alumnos del centro, que tan solo llevaban ¡3 semanas en el curso! ¿Alguien da más por ese precio?

Campo Viejo

‘Relae’, una joya gastronómica en Nørrebro (Copenhague)

Trigo sarraceno, queso de cabra y rábano Relae Copenhague

Corría el año 2010 cuando Christian Puglisi y Kim Rossen, ex trabajadores de Noma, abrieron este sencillo local en el barrio de Nørrebro, en Copenhague, con las ideas muy claras. Años después, Relae puede presumir de una Estrella Michelin e integrar la lista de los 50 Mejores Restaurantes del Mundo.

El menú Relæ experience consta de siete platos y cuesta 120 euros por persona, un precio más que ajustado si se tiene en cuenta el altísimo nivel adquisitivo de Dinamarca. También hay otro de cuatro platos, por 63 euros.

Su manifiesto es que ‘todo se corta hasta el hueso y los únicos marcos son los que cuelgan de las paredes’. Entre el 90 y el 100 por 100 de los alimentos con los que trabajan están certificados como orgánicos, sus panes son 100 por 100 ecológicos y los vinos de su carta, naturales.

Relae es un ejemplo de restaurante sostenible y llaman la atención detalles que en otra parte pasarían desapercibidos, como el agua, que en vez de ser mineral ha sido filtrada y se sirve en botellas de vino recicladas, sin ningún coste,por supuesto.

Si tienes oportunidad, reserva una mesa con vistas a la cocina abierta de Relae. Así no perderás detalle de una coreografía casi perfecta en la que algunos de los camareros son los propios cocineros. Ellos se encargan de presentar su creación y explicar cómo ha sido elaborada.

¿Cuáles son algunos de los principios de este restaurante sostenible?

– Cartas y menús impresos en papel FSC. Acredita que la madera con la que está fabricado proviene de bosques gestionados según los criterios del Consejo de Administración Forestal.

– Servilletas de tela reutilizables e higienizadas a través de De Forende Dampvaskerier, un servicio de lavandería que ganó el Premio Europeo de Medio Ambiente en 2012.

– Posibilidad de envío de facturas a clientes vía mail. O grupo de comunicaciones escritas a empleados a través de Facebook para reducir el uso de papel.

– Delantales de producción textil sostenible que repelen el agua y la suciedad para disminuir el número de lavados.

– Mesas de roble de cultivo local con cero residuos en su fabricación.

– Reciclaje de todo el papel, vidrio o plástico utilizado en sus instalaciones.

– Uso de energía hidráulica, que no emite dióxido de carbono, nitrógeno ni azufre en su producción. Y mediante la cual el agua utilizada se envía de nuevo al río.

– Sensores de luces y opciones como LED para ahorrar en el consumo de electricidad.

Detalle de la mesa de Relae Copenhague
Detalle de la mesa de ‘Relae’

¿Cómo es el menú largo de Relae?

Cambia casi a diario, dependiendo de los productos de temporada. Y su denominador común son los vegetales. Rábano, espárrago blanco y verde, espinaca, pepino… Además, algunos elementos curiosos que aportan frescura a cada plato, como trigo sarraceno, bergamota o suero de leche.

Trigo sarraceno, queso de cabra y rábano

Trigo sarraceno, queso de cabra y rábano Relae Copenhague

Espárragos blancos, suero de leche y bergamota

Espárragos blancos, suero de leche y bergamota

Trucha escalfada, ajo silvestre y espinacas

Trucha escalfada, ajo silvestre y espinacas Relae Copenhague

Salmón curado sobre ruibarbo

Salmón curado sobre ruibarbo

Pepino, capuchina y fresas verdes

Relae Copenhague

Espárragos verdes y bagna cauda

Espárragos verdes y bagna cauda

Cerdo de Hindsholm, cogollo y flor de saúco

Cerdo de Hindsholm, cogollo y flor de saúco Relae

Yogur, perifollo y limón

Yogur, perifollo y limón Relae

Ruibarbo y queso

Ruibarbo y queso

¿Qué certifica que Relae es un restaurante orgánico casi en su totalidad?

Cerdos de Hindsholm Griseri, de la isla de Fyn. Alimentados sin ningún tipo de sustancia artificial. Si no con guisantes, raíces y plantas de la propia tierra.

Corderos de Harvervadgård, de la costa oeste de Jutlandia. Pastan en campos de vegetación silvestre ricos en sal, minerales y nutrientes.

Terneras de Birkemosegård y Mineslund. Criadas al aire libre y alimentadas con productos vegetales libres de antibioticos o conservantes.

Pollos del extremo sur de Jutlandia. Viven entre 75 y 120 días en amplios graneros con paja, hierba y suelos de concha para fortalecer sus patas y alas.

Patos silvestres y otras carnes de caza de Klosterhedens Vildt, que sigue las prácticas sostenibles de cetrería establecidas por la Asociación Cinegética Danesa.

– La mayoría de pescado que utilizan en este restaurante sostenible es bacalao que se compra directamente a los pescadores en el propio puerto, a 20 kilómetros al norte de la ciudad. Dicho bacalao ha sido certificado como sostenible por el Consejo de Administración Marina (MSC). También trabajan con trucha de cultivo ecológico de Bisserup.

Ostras de Glyngøre Mariscos, en Limfjord. Certificadas por el MSC como sostenibles. Las capturan seis semanas al año y las mantienen con agua de mar en depósitos que funcionan con energía solar.

– Anchoas de Conservas Lolin, en Castro Urdiales. En cuya pesca se utilizan métodos tradicionales que son menos perjudiciales para el mar.

– Huevos y leche de cooperativas orgánicas.

– Café de Comercio Justo.

– Pan elaborado con masas fermentadas con levadura natural y harina local. Se recoge a diario en bicicleta desde Mirabelle, a dos kilómetros de distancia, para llevar al restaurante.

Pan y vino Relae Copenhague

Si te apetece y puedes permitirte un capricho, Relae es uno de los mejores restaurantes de Copenhague. No te arrepentirás.

Toulouse, la Ciudad Rosa y una de las joyas gastronómicas de Francia

Rio Garona Toulouse

Después de más de dos décadas sin pisar territorio francés, hemos visitado a nuestros vecinos galos en tres ocasiones a lo largo del pasado curso. Burdeos, hace unos meses, París, a final de año, y Toulouse en otoño. Esta urbe bañada por el río Garona es el destino perfecto para exprimir unos días entre coquetas calles, importantes monumentos y una variada oferta gastronómica. A continuación, os contamos qué ver en Toulouse.

Una guía de lujo para conocer Toulouse

Antes de ponernos en marcha decidimos pasarnos por la Oficina de Turismo situada en Donjon du Capitole, dentro de un edificio histórico que merece la pena conocer. Allí tuvimos la inmensa suerte de encontrarnos con Elena Bourdaries. Esta guía local, en perfecto castellano, no dudo en mostrarnos lo mejor que ver en Toulouse. En un paseo de casi tres horas por el centro histórico de la capital occitana.

Toulouse Francia
La oficina de turismo al fondo

Qué ver en Toulouse

Es conocida como la «Ciudad Rosa» por la predominancia de ese color en un buen número de edificios. Y ofrece al viajero un marco arquitectónico incomparable donde destacan las fachadas de estilo Haussmann que se pusieron de moda en París a lo largo del siglo XIX. Seis pisos, grandes balcones, planta baja dedicada al comercio, profusión de elementos ornamentales y ventanas abuhardilladas en los tejados.

Edificios de Toulouse
Balcones de estilo parisino

Entre las variadas plazas que ver en Toulouse nos llamó la atención la dedicada a Wilson, vigésimo octavo presidente de los Estados Unidos. Por dos motivos: el centenario tiovivo que hay en ella, todavía en funcionamiento. Y por ser centro de reunión de los republicanos españoles en el exilio. Si a estas dos curiosidades le añadimos su forma de balón de rugby, ya tenemos una parada obligatoria que hacer en Toulouse.

Plaza Wilson Toulouse
Una plaza mítica

Objetivo: ser Patrimonio de la Humanidad

La ciudad gala trabaja para convertirse dentro de poco en Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Gracias al sinfín de iglesias, palacios, conventos y monasterios que ver en Tolulouse. Y que dan fe de su herencia monumental a través de los siglos. Saint Sernín (en la imagen), Notre Dame du Taur, Saint Aubín, el conjunto de Los Jacobinos, la majestuosidad del Capitole, el claustro de Saint Pierre des Chartreux, la Catedral de San Esteban…

Basílica de San Fermín Toulouse
Basílica de San Fermín

Universidad de Toulouse

La Universidad de Toulouse, una de las más importantes de Francia, fue fundada en 1229. Y de sus aulas han salido importantes humanistas como Rabelais, Servet, Etienne Dolet o Montaigne.

En la actualidad, congrega a cerca de 90.000 estudiantes que se reparten en cinco departamentos. También, seis instituciones educativas, dos facultades y otras tantas escuelas de postgrado de prestigio internacional. Perfectas para cultivar la mente y también las relaciones sociales con tanto «erasmus» suelto.

Universidad de Toulouse
La puerta del saber

Capitolio

El edificio del Capitolio es la sede del ayuntamiento. Su construcción se remonta al siglo XII y se erigió en honor a Júpiter. Todavía conserva la antigua mazmorra y las ocho columnas en honor a sus primeros cónsules. En su interior se puede visitar un bello patio o subir la majestuosa escalera. Y, si te animas, adentrarse en el salón de plenos u observar escenas típicas que ver en Toulouse a través de sus inmensos murales y cuadros de la belle epoque.

Capitolio de Toulouse
El balcón principal

Jean Jaurès es uno de los personajes más importantes de Toulouse. Nació en el cercano pueblo de Castres allá por 1859. Fue profesor de Filosofía, fundador del periódico L’Humanité y convencido socialista desde muy joven. Murió asesinado en 1914 por un ultranacionalista. Este hecho le sirvió a León Trotsky para decir de él que «un atleta de la idea que cayó en la arena combatiendo el más terrible azote de la humanidad: la guerra».

Jean Jaurès
Un pionero en casi todo

Enfrente del Capitolio se pueden observar los interesantes murales que dibujó el artista Raymond Moretti en el techo de los soportales. Esta galería al aire libre que ver en Toulouse contiene todo tipo de símbolos vinculados a su historia. Como la resistencia a la invasión nazi o la contienda civil española. Y rugby, música, aeronáutica, los visigodos e, incluso, cantantes de tango como Carlos Gardel. Muchos piensan que es argentino cuando es oriundo de este lugar.

Raymond Moretti
¿Me ves?

Una ciudad en torno a un río, el Garona

El río Garona a su paso por la villa ofrece una de las estampas más bellas que ver en Toulouse. Un ejemplo de ello es el Pont Neuf, que conecta la barriada de Saint Cyprien con el centro. O las vías fluviales del Canal del Midi, una colosal obra de ingeniería para unir el Mediterráneo con el Atlántico. Permite navegar de manera reposada, sin sobresaltos ni mareos, disfrutando del paisaje y, a ser posible, de los vinos y quesos de la tierra.

Rio Garona Toulouse
Un día tranquilo

Otro de los reclamos que ver en Toulouse son sus patios. Muchos de carácter privado, fueron patrimonio de la nobleza primero. Y de la alta burguesía, después. Algunos se pueden visitar, como el de la imagen. O los de Brucelles, Dumaydu Vieux y Bemberg, estos dos últimos dentro de los museos del mismo nombre. Traspasar sus puertas para admirar los diferentes estilos de construcción da una idea de la vida cotidina en comunidad que practicaban sus antiguos moradores.

Place d’Assezat Toulouse
Place d’Assezat

Cuando, en 1943, Francia sucumbe al avance de las tropas nazis durante la Segunda Guerra Mundial el país queda partido en dos. El norte, bajo influencia alemana. Y el sur, controlado por el Gobierno de Vichy. En Toulouse se llegan a organizar hasta diez grupos de resistencia. Serían fundamentales para consolidar la deseada liberación con el General de Gaulle al frente y los conocidos apoyos aliados por tierra, mar y aire.

General de Gaulle Toulouse
El General de Gaulle

Puy, Tours o Limoges son tres de los caminos franceses que llevan a Santiago de Compostela. El cuarto se denomina Vía Tolosana o Arletanensis. Y pasa por Toulouse, cuya influencia jacobea es notable en muchos edificios. Esta ruta, una de las más antiguas, parte de Arlés y atraviesa los Pirineos por Somport. Dicen que era la más utilizada en la Edad Media por los peregrinos procedentes de Italia o por los que hacían el trayecto inverso hacia Roma.

Hotel Saint Jacques Toulouse
Antiguo hospital de peregrinos

Desde que pisamos Toulouse teníamos ganas de comprobar el ambiente que se vive en un campo de rugby. Nunca imaginamos que disfrutaríamos en directo y en primera fila de un partido de la liga francesa en el mismísimo estadio Ernest-Wallon. Con el XV del Stade Toulousain ensayando a escasos metros de nuestras butacas. Una experiencia emocionante porque, además, coincidió con la despedida del mítico entrenador y seleccionador nacional, Guy Novès.

Rugby Toulouse
Pincha en la imagen para ver el vídeo del ambiente

Dónde comer en Toulouse

Mercados de Toulouse

Hay más de una veintena de mercados (marchés) que ver en Toulouse. Ya sean cubiertos, al aire libre, de aves vivas, -también, muertas-, biológicos o según el día de la semana. Carmes, St Cyprien, Cristal-Palace, Capitole, Place Saint-Georges, Arnaud-Bernard, Cochons, Ravelin, Croix-Daurade…

Nosotros nos decantamos por el de Víctor Hugo. Muy céntrico, dispone de un parking abierto en la azotea y está repleto de una materia prima tan incomparable como imbatible.

Mercado de Victor Hugo Toulouse
Y un jamón de pato
Quesos Mercado de Victor Hugo Toulouse
Quesos en el Mercado de Víctor Hugo

Tiendas para gourmets

Muy cerca de la anterior ubicación, los viajeros gastronómicos pueden adentrarse en un puñado de tiendas gourmet que convierten en delicioso un simple paseo. Sirvan como ejemplo, además de las afamadas vinotecas y pastelerías, establecimientos especializados en un solo producto. Como los quesos de Xavier, los conos de Capucin, el café molido de Bacquié, el chocolate de Neuville o la flor violeta de Fleurée de Pastel (tanto comestible como textil).

Carnes Toulouse
Carnes de larga maduración

Restaurantes en Toulouse

Puedes degustar comida tradicional en un gran número de restaurantes en Toulouse. Nosotros, al disponer de muy pocos días para explorar más la ciudad, elegimos Le Louchebem, en el Mercado de Víctor Hugo. Por su amplia variedad de carnes -con la salchicha de Toulouse como especialidad-, cassoulets y foie gras en una estupenda terraza soleada. Regamos la parada con tinto de la tierra servido en jarra. Y apuramos la sobremesa porque, por lo general, todo se cierra antes de las 15 horas.

Salchicha de Toulouse Le Louchebem
La salchicha de Obelix
Le Louchebem Toulouse
Entrecot a la pimienta

Otra de los restaurantes en Toulouse que probamos fue Le Pyrénéen. Desde 1925 ha visto pasar por sus mesas a lo más granado de la sociedad tolosana para disfrutar de ostras frescas, parrilladas de mariscos, manitas de cerdo o riñones. Nosotros hicimos lo propio, copa de Armagnac en mano.

Le Pyrénéen Toulouse
Parrillada de mariscos
Armagnac Le Pyrénéen Toulouse
Armagnac

Y el homenaje de este paseo tuvo como escenario uno de los restaurantes en Toulouse más elagantes. Está ubicado en los bajos del Hotel Des Beaux Arts, en la Place du Pont Neuf. Dentro del menú especial elegimos delicias como steak tartar u ostras de L’Ecailler, además de huevos mollet o quesos del país.

Steak tartar Hotel Des Beaux Arts Toulouse
Steak tartar
Ostras Hotel Des Beaux Arts Toulouse
Ostras de L’Ecailler

¿Te ha gustado este paseo? ¿Nos recomiendas otros lugares que ver en Toulouse?

Un paseo por la ciudad de San Marino, microestado que se asoma al Adriático

Garibaldi San Marino

Antes de visitar la República de San Marino debéis saber que su territorio se extiende en poco más de 60 km². Aunque nosotros estuvimos allí poco tiempo, os podemos asegurar que nuestro clásico paseo mereció la pena. Llegamos a este mágico enclave procedentes de Bolonia en una rápida combinación de tren, primero, y bus, después. Concretamente, desde la estación de Rímini, ciudad al norte de Italia ubicada en la región de Emilia-Romaña. El cercano mar Adriático, junto al majestuoso Monte Titano y las extensos cultivos de la zona, hacen que las vistas sean de esas que quitan el hipo.

Un poco de historia

El que dicen es el estado soberano más antiguo del mundo tiene una población de 32.743 habitantes. El que da nombre al país fue un maestro cantero que se instaló en sus colinas durante el siglo IV, forjando una de las comunidades más pacíficas de las que hay constancia documental. Desde 1243 y de manera ininterrumpida son elegidos dos Cónsules o Capitanes Regentes, quienes, por un período de seis meses, hacen las veces de Jefe de Estado. Como curiosidad, cabe destacar que las monedas de euro sanmarinenses, diseñadas por el artista Frantisek Chochola, son muy apreciadas por los coleccionistas.

San Marino en piedra

A lo largo de la historia, hay constancia de numerosos acontecimientos que dan fe del carácter de esta tierra. Por ejemplo, Napoleón Bonaparte ofreció a San Marino la posibilidad de ampliar su territorio. Pero, lejos de aliarse con el genio francés, los dirigentes de esta pequeña república prefirieron mantener sus fronteras reforzando así su neutralidad. Garibaldi, cinco décadas después y casi derrotado, encontró cobijo aquí. Mientras que Abraham Lincoln, al ser elegido ciudadano de honor, definió al país como «uno de los más honrados». Durante la Segunda Guerra Mundial 15.000 lugareños protegieron a 100.000 refugiados que huían de los bombardeos.

Garibaldi San Marino

Qué ver en San Marino

El territorio de San Marino se compone de nueve pueblos denominados «castelli». Nosotros paseamos por el principal y capital del estado, que esconde tras sus murallas un importante patrimonio arquitectónico. El turista tiene a su disposición un buen número de museos que ver en San Marino. Junto a jardines, palacios, iglesias y basílicas.

Y piedra, también mucha piedra que ver en San Marino en un espacio que desde lejos parece más pequeño que desde dentro. En la cima, tres fortalezas unidas por un camino hacen las veces de guardianes. Mientras que la Piazza della Libertà es el centro neurálgico de esta diminuta urbe, con el Palacio Público, sede del parlamento, por delante, y la Cava dei Balestrieri, por detrás.

Fortaleza San Marino

Nuestra visita coincidió con el fin de semana que se disputa una de las pruebas con más público de todo el Mundial de Motociclismo, en el cercano circuito de “Misano-Marco Simoncelli”. El viernes previo a las carreras los dos pilotos del equipo Ducati, Iannone y Dovizioso, recorrieron las calles de San Marino con sus motos en un espectáculo que sirvió de aperitivo para los aficionados a este deporte. El vídeo con el desfile de las dos estrellas de Moto GP podéis verlo a continuación. Y la crónica de nuestro paso por el paddock podéis leerla vía Blog en Boxes.

Dónde comer en San Marino

En lo que a buen comer se refiere hay que reseñar la influencia de una agricultura con orígenes milenarios. Su peculiar interpretación de la pasta italiana a través de los strozzapreti, cappelletti y passatelli, variedad de fiambres o quesos con piadinas y un amplio abanico local de tintos, blancos y moscatos. Esta peculiar gastronomía pudimos saborearla en la osteria del restaurante Righi, a los pies de la impresionante Fortaleza de San Marino.

Righi la Taverna San Marino

Si os apetece una comida más elegante con vistas de infarto, no dudéis en reservar mesa en La Terraza, un restaurante panorámico con sabrosos platos y vinos muy cuidados.

Dónde dormir en San Marino

La oferta de hoteles en San Marino es bastante amplia, teniendo en cuenta las reducidas dimensiones de la ciudad. La hospitalidad es marca de la casa y sello de distinción en el sector hotelero sanmarinense. Nosotros nos decantamos por las tres estrellas del Hotel Joli para pasar la noche y disfrutar una de las más fantásticas panorámicas que ver en San Marino. Lo mejor de su ubicación en Viale D’Urbino es que se puede ir andando a todos los sitios. Este dato es importante si tenemos en cuenta la alta restricción que existe al tráfico rodado debido a la estrechez de la calzada.

Hotel Joli San Marino

Si después de leer esta entrada sobre qué ver en San Marino, estáis pensando visitarlo, no dudéis en consultar su portal de turismo. También, seguir los perfiles abiertos en diferentes redes sociales. Este destino es ideal para moteros con ganas de curvas, mochileros, familias con niños, amantes de la historia y gastrónomos de paseo, como nosotros. 

5 pistas gastronómicas para comer en la ciudad de Burdeos

Medallón de ternera con guisantes Miles Burdeos

¿Tienes pensada una escapada a la capital gastronómica de Francia? Toma buena nota de estos restaurantes para comer en Burdeos.

1. La Tupina

Este encantador restaurante en Burdeos está situado en la Rue Porte de la Monnaie. Abierto en 1968, La Tupina dispone de varios espacios perfectamente diferenciados. Es un pequeño hotel de cinco habitaciones, café, brasería, tienda delicatessen, bistró de inspiración cretense y restaurante tradicional de comida francesa. Probamos el último de ellos, que ofrece varios menús entre 18 y 64 euros.

Nada más entrar, un impresionante fuego donde se cocinan algunos de los platos de su carta, y productos de primerísima calidad expuestos como si de un puesto del mercado se tratase, dan la bienvenida al cliente. Nos decidimos por el menú de 39, con varias propuestas galas más que apetecibles y que incluía tres copas de vino, además de postre. Algunas joyas inalcanzables para el común de los mortales, como un Petrus de 1963, se exhiben en su vinoteca sin ningún tipo de pudor, aunque, eso sí, bajo candado.

La Tupina Burdeos
Una cocina muy original
Huevos La Tupina Burdeos
Huevos «fritos» sobre fondue de pimientos, tomates, cebolla y ajo
Cordero La Tupina Burdeos
Jarrete de cordero cocinado en jugo de alubias blancas

2. Le Bistrot du Gabriel

El local más económico de Le Gabriel, Estrella Michelin en plena Place de la Bourse, nos dejó un poco fríos con su menú nocturno de 39 euros. Quizás deberíamos habernos dejado seducir por su carta… Aun así, Le Bistrot du Gabriel propone platos elaborados con buena materia prima y un servicio de lo más atento. Si podéis, pedid una de las mesas de la cristalera para disfrutar de las vistas.

Panna cotta salmon Le Bistrot du Gabriel
Panna cotta de salmón e hinojo con crema de rábano picante
Angus Le Bistrot du Gabriel
Angus con patatas fritas y salsa de pimienta negra

3. Miles

Dos parejas de jóvenes cocineros provenientes de cuatro dispares rincones del globo terráqueo se conocieron en la escuela Gregoire Ferrandi, de la capital de Francia. Tras ejercer sus prácticas por separado en diferentes locales decidieron abrir su propio restaurante en Burdeos, consiguiendo en poco tiempo ser uno de los favoritos de público y crítica.

En su pequeña cocina vista se las apañan de maravilla para medir los tiempos de sus diferentes menús: de 24 y 29 euros, a la hora del almuerzo, y de 43 para el turno de cenas. Producto, técnica y buen hacer, apuesta ganadora para comer en Burdeos que te hace salir de Miles con una gran sonrisa y ganas de regresar.

Miles Burdeos
Buenas vistas desde la barra
Langostino a la plancha con pasta negra Miles Burdeos
Langostino a la plancha con pasta negra, salsa de maíz y reducción de sus cabezas
San Pedro con espinacas Miles Burdeos
San Pedro con espinacas y almendras y salsa de jengibre y tamarindo
Medallón de ternera con guisantes Miles Burdeos
Medallón de ternera con guisantes, salsa de yogur, cilantro y jengibre, chips y salsa de ajo negro

4. Brunch en el Museo de Arte Contemporáneo

El Café André Putman del Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos ofrece un brunch sábados y domingos por 30 euros. En dos servicios, de 12/12:30 y de 13/13:30, es posible comer todo lo que el cuerpo aguante. Ensaladas, zumos, quesos, bollería y platos calientes, además de una copa de champán, café e infusiones. Recomendable para un encuentro informal y poco más.

Brunch en el Museo de Arte Contemporáneo Burdeos
Variada selección de platos
Quesos Brunch en el Museo de Arte Contemporáneo Burdeos
Plato de quesos

5. Mercado des Capucines

Mariscadas a precio razonable, ostras y platos preparados. Además de bollería y panadería francesa recién elaborada, quesos, embutidos, así como varios restaurantes para comer en Burdeos, componen la oferta del mercado más grande de la ciudad. En des Capucines también es posible adquirir los pescados más frescos y las carnes más selectas de la zona.

Mercado des Capucines Burdeos
Rodeado de puestos
Ostras Mercado des Capucines Burdeos
Buenas ostras y mariscos
Croquetas Mercado des Capucines
Croquetas caseras
Dulces Mercado des Capucines
Espectaculares dulces

¿Conoces esta bellísima ciudad de Francia? ¿Nos recomiendas otros restaurantes para comer en Burdeos?

Japón en 30 bocados (más o menos) inolvidables más allá del sushi

Sashimi

Si hay algo que sorprenda en este país, además de la exquisita educación de sus habitantes y sus impolutas calles, es la comida japonesa. Si eres de los que piensa que los nipones se alimentan a base de sushi y tempura, te llevarás una sorpresa mayúscula.

En las tres semanas que disfrutamos del Imperio del Sol Naciente, apenas repetimos ningún plato. Y, si lo hicimos, fue porque sabíamos que tardaremos tiempo en probar otro igual. De esta selección de 30 bocados de comida japonesa, apenas hay 5 que no hicieron disfrutar a nuestro paladar. El resto, para repetir una y mil veces. Juzga tú mismo.

1. Barbacoa japonesa o yakiniku

El yakiniku es una de las opciones más sanas y económicas de comida japonesa. Cada uno se prepara carne y verdura al punto deseado y sin apenas grasa. Suele ir acompañada de un bol de sopa y otro de arroz y, dependiendo del corte de la carne, oscila entre 10 y 30 euros por persona.

Barbacoa japonesa o yakiniku

2. Bento

El take away para comer en Japón por excelencia. Imposible marcharse del país sin haberlo probado una o varias veces. Sobre todo, si haces trayectos en shinkansen, ya que es el bocado más habitual de lugareños y turistas. Dada la comodidad de su envase, resulta de lo más sencillo para comer mientras se viaja. Y existen decenas de puestos en las diferentes estaciones de tren a lo largo y ancho del país.

En su interior: infinidad de propuestas a base de ternera, pollo o pescado, acompañados de diferentes guarniciones. ¿El precio? Desde 8 euros y, por lo general, con una bebida.

Bento japones

3. Carne de Kobe

La indiscutible delicia de la comida japonesa es, sin duda, la carne de Kobe, que proviene de los bueyes de la prefectura de igual nombre. Conocidos por su cuidada alimentación, a base de los mejores granos y una cerveza diaria, así como masajes con sake templado, su ternura la hace única en el planeta.

Aunque desde hace algún tiempo ya se exporta con cuentagotas, merece la pena rascarse el bolsillo y darse un homenaje que rondará los 150 euros por persona. Eso sí, busca el distintivo que acredita que es auténtica para que no te den gato por liebre. Y, si puedes, saboreála en la misma ciudad de Kobe.

Carne de Kobe Comida japonesa

4. Crepes japoneses

Porque los nipones han sabido hacer muy suya esta casi fast food francesa. Y es sencillo encontrar puestos donde las preparan dulces y saladas en pocos minutos. Ideales para comer por la calle mientras se sigue haciendo turismo.

Crepes japoneses

5. Desayuno japonés

Si tienes oportunidad, no dejes de empezar el día como un auténtico lugareño. Aunque no es costumbre, algunos hoteles incluyen en el precio la primera comida japonesa del día. Por lo general, se compone de una sopa de miso, arroz y vegetales encurtidos. En nuestro caso, además, de un trozo de salmón al vapor y otro de tamagoyaki, tortilla de la que os hablamos un poco más abajo.

Desayuno japones

6. Edamame

Uno de los snacks más tradicionales en la comida japonesa son estas vainas de soja hervidas y saladas que se sirven enteras. Con un alto contenido de proteínas vegetales, fibra, lípidos e hidratos de carbono, ayudan a reducir el colesterol malo y las enfermedades cardiovasculares.

Comida japonesa Edamame

7. Gyozas

A estas alturas, casi todo el mundo ha probado alguna vez esta comida japonesa en un restaurante asiático. A nosotros, nos encantó hacerlo en un minúsculo local de Kobe, regentado por dos ancianas y acompañadas de una Asahi de litro.

Comida japonesa Gyozas

8. Hamburguesas hawaianas de KuaAina

Las preferidas de Barack Obama y presentes desde hace más de 35 años en Londres, Honolulú y Haleiwa. El menú de KuaAina ronda los 10 euros e incluye bebida y patatas fritas. El toque exótico y diferente lo aportan ingredientes como piña a la parrilla o aguacate. Pero, además, la calidad de la carne y el pan con semillas de amapola la convierten en una parada a tener en cuenta.

Hamburguesas hawaianas de Kua ‘Aina

9. Hamburguesas de Mos Burger

Habíamos leído bastante sobre esta cadena de hamburgueserías japonesas. Es la segunda más frecuentada después de McDonald’s, y no quisimos dejar de probarlas. Aunque presumen de prepararlas una vez recibido el pedido, más estilo slow food, veréis que su presentación no dista mucho de las de otras ‘grandes marcas’. Muy decepcionante esta comida japonesa, a unos 6 euros el menú con bebida y patatas fritas de Mos Burger.

10. Issen-yosyoku

Un okonomiyaki al estilo de Kioto, con nada menos que doce ingredientes. Cebolleta, huevo, gambas secas, pasta de pescado, harina, atún seco, ternera, jengibre… Se prepara, sobre todo, para llevar y ha de comerse con palillos (bastante complicado, la verdad).

Comida japonesa Issen-yosyoku

11. Helado de té matcha

Aunque, por suerte, es fácil de encontrar en España, merece la pena disfrutar cucurucho en mano de una de las delicias dulces de la comida japonesa. Tampoco te pierdas el de sésamo negro o judías.

Comida japonesa Helado de té matcha

12. Kaiten zushi o kaiten sushi

Una de las opciones más económicas entre la comida japonesa -alrededor de 10 euros por persona- y cuyo sistema no puede ser más sencillo. En una pantalla táctil van apareciendo fotos, precios y hasta calorías para que no haya ninguna duda de qué pedir y cuánto gastar. Tú eliges qué quieres y en unos minutos aparecerá camino de tu mesa.

De vez en cuando, también verás pasar algún plato suelto, una especialidad concreta que puede cogerse sin previo aviso. Ni se te ocurra pensar que llevará horas dando vueltas y vueltas. Los platos tienen etiquetas con RFID (Identificador por Radiofrecuencia) que avisa a la cocina para retirar los que llevan en la cinta demasiado tiempo. Nigiris, makis, sashimis, tempuras, noodles y hasta ramen, todas las delicias que uno pueda imaginar. Además de postres, fruta y helados, que pueden pedirse también para llevar en un Kaiten zushi.

Kaiten zushi

13. Kani guratan

Una de las múltiples maneras de preparar el cangrejo es gratinado en su propia concha. Una comida japonesa de receta sencilla, pero muy sabrosa. Nosotros lo probamos en Hiroshima.

Comida japonesa Kani guratan

14. Katsudon

Cuenco de arroz blanco cubierto con una chuleta de cerdo rebozada, huevo revuelto y diferentes condimentos. Potente y nada ligero, pero muy suculento.

Comida japonesa Katsudon

15. Kushikatsu

Brochetas de vegetales, carne, pollo, queso o marisco empanadas. Resultan adictivas. Antes de hincarle el diente a esta comida de Japón, se sumerge en una especie de salsa agridulce, solo una vez para no ‘contaminarla’. Se puede añadir más sobre la brocheta, si se desea, con una hoja de col.

Comida japonesa Kushikatsu

16. Okonomiyaki

El plato más popular entre la comida japonesa de Hiroshima. Una especie de pizza (muchos lo consideran la pizza japonesa) con una base de harina, ñame, agua y huevo. Se le añaden los ingredientes que elija el comensal: cerdo, calamares, pulpo, gambas, vieiras, mozzarella… Lleva también una juliana de repollo y, en nuestro caso, udon y noodles, respectivamente. Además de una lluvia de cebolleta, salsa especial, mayonesa japonesa y escamas de bonito seco, que le daban un toque delicioso. Su nombre viene a significar algo así como ‘lo que guste a lo plancha’.

Okonomiyaki

17. Omoide Yokocho

Una de las callejuelas con más encanto de Tokio, Omoide Yokocho, está situada muy cerca de la estación de Shinjuku. Y alberga más de sesenta izakayas donde ‘degustar’ todo tipo de brochetas a la parrilla (yakitori): intestinos, corazón, mollejas, hígado, pulmón… No apto para cualquier estómago. Pero imprescindible aunque solo sea para mirar o, si sabes elegir, disfrutar de unos sencillos pinchitos de pollo a 1 euro.

Omoide Yokocho

18. Ramen

Aunque de origen chino, los japoneses han sabido hacer de este plato que ronda los 6 euros uno de sus símbolos nacionales. Caldo, fideos y diferentes guarniciones que pueden ir desde huevo duro a cerdo, pasando por cebolleta, shiitake o algas para una receta japonesa de laboriosa elaboración que puede tardar hasta 24 horas.

Ramen

19. Restaurantes temáticos de Dotombori (Osaka)

Gyozas, nigiris, carne, pez globo, pescado, cangrejo… Los restaurantes temáticos de Dotombori tienen su distintivo bien grande para que no pase desapercibido y tengas claro qué comida japonesa encontrarás en la carta. Es una de las imágenes más típicas de Dotonbori, el barrio más canalla de Osaka.

Restaurantes temáticos de Dotombori (Osaka)

20. Sashimi

Aunque de origen coreano, es otro de los símbolos entre la gastronomía de Japón. Y lo encontrarás en la mayoría de menús con infinita variedad de pescados, mariscos y moluscos. Los 18/20 euros por ración lo convierten en una de las opciones menos económicas, pero merece la pena por su frescura y presentación como las de la foto.

Sashimi

21. Shirasu

Sardinas baby que pueden servirse secas, fritas o al vapor. A nosotros nos parecieron de lo más insulsas…

Shirasu

22. Sopa de miso

Otra de las insignias de la comida japonesa es fácil encontrar en desayunos, almuerzos y cenas. Elaborada a base de dashi (caldo de pescado) y miso, suele ir acompañado de tofu en pequeños dados, wakame y cebolleta. Aunque se le puede añadir patata, pollo, carne o pescado. ¿Quién no se reconforta por 1 euro?

Sopa de miso

23. Sushi Bars

Nos habían dicho por activa y por pasiva que los japoneses no comen sushi. Y aunque es verdad que la idea que tenemos sobre la comida en Japón cambió radicalmente tras el viaje, lo cierto es que lo consumen en menor medida de lo que pensamos los españoles.

A nosotros nos sorprendió el encanto de las barras donde se contempla de pie cómo preparan el sushi más delicado y fresco que te llevarás a la boca unos minutos después. Su precio, comparado con el que estamos acostumbrados a pagar, resulta irrisorio: unos 65 céntimos de euro cada nigiri, maki y cía. Para ponerse las botas por muy poco dinero, vamos…

Sushi Bars

24. Takoyaki

Otra de las recetas japonesas más típicas de Osaka. Unas bolas de harina de maíz rellenas de trozos de pulpo y cubiertas con salsa especial, mayonesa japonesa, jengibre y atún seco en escamas. Es habitual encontrar puestos callejeros donde lo preparan delante de los clientes con palillos y mucha paciencia, ya que hay que darles la vuelta continuamente para que se cuezan correctamente.

Comida japonesa Takoyaki

25. Tamagoyaki

Tortilla de huevo, dulce o salada, que suele tener forma rectangular y para la que existen sartenes especiales. Es habitual en el desayuno y en las cajas bento, aunque no nos convenció del todo.

Comida japonesa Tamagoyaki

26. Tempura

Otro de los platos que más se han exportado fuera del Imperio del Sol Naciente. Pequeños trozos de verduras y crustáceos fritos en un wok con aceite muy caliente durante no más de 3 minutos. Las más habituales son de gambas o langostinos, aunque pueden ser de pollo o pescado.

Tempura japonesa

27. Ternera de Hida

A la parrilla, en una hoja con salsa de miso, con arroz y sake caliente o bien en forma de bun (bollito al vapor) son algunas de las formas en las que puede degustarse esta comida japonesa. La ternera de Hida, una de las carnes más apreciadas de Japón, rivaliza en ternura con la carne de Kobe.

Comida japonesa Ternera de Hida

28. Tonkatsu

Lo que viene a ser una chuleta de cerdo empanada, pero en panko japonés, que le aporta un crujiente extra. Se acompaña de col y una salsa especia, además de un bol de arroz y sopa de miso.

Comida japonesa Tonkatsu

29. Tori no karaage

El ‘pollo frito’ para comer en Japón se marina previamente en salsa de soja, ajo y jengibre. Después, se sumerge en una mezcla de harina o fécula de patata y se fríe en aceite muy caliente.

Comida japonesa Tori no karaage

30. Yakisoba

Tallarines fritos en aceite vegetal con ternera, pollo o cerdo y diferentes vegetales, entre los que destaca la col, además de una salsa especial. 4 euros. Fácil de encontrar y una opción barata entre la comida japonesa.

Comida japonesa Yakisoba

Qué beber en Japón

Calpis

Ya llevaba curiosidad cuando llegué a Japón y fue una de las primeras que me animé a probar. Aunque existen infinidad de sabores, desde fresa a piña pasando por guayaba, la natural se convirtió en mi preferida, con un ligero regusto a yogur aunque un pelín ácido.

Calpis

Cerveza helada Kirin

Como si de una máquina de helados se tratara, la marca nipona Kirin añade espuma helada al vaso de cerveza de barril. Consiguiendo un sorbo de lo más refrescante e ideal para aplacar las altas temperaturas del verano japonés.

Cerveza helada Kirin

Cerveza japonesa

Aunque existen más marcas, sobre todo, de fabricación local, los pilares son -además de la Kirin anteriormente citada- Asahi, Sapporo y Yebisu, fáciles de encontrar en restaurantes, izakayas y supermercados.

Cerveza japonesa

Matcha latte

Para mí, el verdadero descubrimiento del viaje que me acompañó en desayunos, sobremesas y meriendas… Se trata de té verde en polvo que se mezcla con agua y leche fría y se agita a modo de capuccino. Muy fresca y nutritiva. ¡Un vicio que echo de menos!

Matcha latte

Vino japonés

Totalmente olvidable. Lo intentamos en tres ocasiones y ninguna nos convenció. Dada la escasez de terrenos para plantar uva, es complicado de producir y bastante caro para el consumidor. El de la foto es de los Alpes y lo sirvieron recién sacado de la nevera, que no de una cava. Parece ser que sí los están elaborando de más calidad cerca del Monte Fuji, pero nosotros no tuvimos la suerte de encontrarlos.

Vino japonés

Sake

A falta de vino de uva, bueno es el «vino de arroz», aunque la denominación no sea correcta. Ya sea frío -para Jota- o caliente para una servidora, nos acompañó en cada una de nuestra cenas y otras tantas comidas. Un verdadero mundo por descubrir.

Sake

Té verde

Los japoneses lo beben como si fuera agua y bien que hacen. Aunque al principio extrañarás su amargo sabor, es un refresco sano y repleto de propiedades beneficiosas para la salud.

Té verde

Umeshu

Elaborado con ciruelas, no te sorprendas cuando veas que los nipones lo beben mezclado con refrescos o, incluso, té verde. Para mi gusto es demasiado dulce, pero merece la pena probarlo.

Umeshu

Zumo de yuzu

Lo descubrimos en el Nishiki Market de Kioto y, además, exprimido al instante. El yuzu es un cítrico autóctono cada vez más de moda en la cocina asiática.

Zumo de yuzu

Venga, confiesa que te ha entrado un poco de hambre. Y tú, ¿conoces alguna otra delicia para comer en Japón que debamos probar cuando regresemos? ¡Cuéntanoslo!

Ocho visitas a ‘Cocinandos’ en ocho platos para recordar

Cochinillo asado con melocotón Cocinandos

Si sois lectores habituales de este blog y seguís nuestras redes sociales, conoceréis de sobra la debilidad que tenemos por Cocinandos. Este restaurante leonés está galardonado con una estrella Michelin. Y a sus mandos se encuentra la pareja formada por Yolanda León y Juanjo López.

En este post, hemos querido recopilar los platos que más nos han gustado en las ocho visitas que llevamos hasta la fecha. Y por qué tantas, os preguntaréis. Muy sencillo: la relación calidad-precio, con un menú degustación por 55 euros (precio 2020), y la opción de maridaje, es incomparable en la Ciudad del Bernesga. Y, posiblemente, en toda Castilla y León.

Pero, sin duda, el motivo principal es que allí, gracias a la hospitalidad de todo el equipo, nos sentimos como en casa.

Nuestros platos preferidos en Cocinandos

1. Mini bollo chino de hongos al vapor

En Cocinandos fueron unos visionarios elaborando los bollitos chinos al vapor que tan de moda se han puesto en la gastronomía española. Se sirve sobre una minúscula cesta de mimbre. Y los preparan de diferentes maneras, siendo el de hongos y el de Cecina de León los dos que hemos podido catar hasta ahora. Pero es un aperitivo tan sabroso y original que no nos importaría que estuviera presente en cada repertorio.

2. Bacalao con guiso de hongos y garbanzos de pico pardal con su jugo

Lo probamos en nuestra primera comida en Cocinandos. Entonces, fue uno de los platos más aplaudidos por la increíble textura del pescado fresco. Ellos mismos lo ‘salan’ hasta dar con la intensidad deseada, sobre un fondo memorable. Perfecta combinación de técnica y equilibrio al que la ternura de los garbanzos leoneses, que se asimilan al pico de un pardal o gorrión, aporta un toque extra.

Bacalao con guiso de hongos y garbanzos de pico pardal con su jugo Cocinandos

3. Tartar de tomate, bogavante y ajoblanco

En esta ocasión, degustamos uno de los menús más redondos que recordamos. Un plato con una más que generosa ración de este preciado marisco por semejante precio es para tener en cuenta y, desde luego, no olvidar fácilmente. La frescura y dulzura del tomate, en perfecto contraste con el punto ácido del ajoblanco. Una creación ‘muy leonesa’, como explicaba Juanjo con su habitual sentido del humor.

4. Carpaccio de presa ibérica, boletus, almendras fritas y helado de mostaza

Dentro de la interesante oferta de Buscasetas 2013, encontramos esta pequeña joya con cuatro sabores y texturas totalmente diferentes, pero que unidos conseguían un bocado brillante. La delicadeza de la carne y la potencia de las setas, junto al picante del helado y el toque de los frutos secos, resultó sublime.

Carpaccio de presa ibérica, boletus, almendras fritas y helado de mostaza Cocinandos

5. Cochinillo asado con melocotón

El cochinillo es otro de los fuertes del estrella Michelin leonés. La corteza, siempre crujiente, y la carne, jugosa y en su punto exacto. Este cochinillo asado con melocotón, su hueso, foie de pato y jugo de piñones es toda una obra de arte.

Cochinillo asado con melocotón Cocinandos

6. Cigala asada, tartar de quinoa, cecina, brevas y gazpachuelo

Pura fusión peruano-cazurra para un excelente tartar de quinoa y Cecina de León que acompaña una cola de marisco apenas pasada por la plancha. Se adorna con un suavecísimo gazpachuelo para resaltar aún más el dulzor de unas sencillas brevas. Impecable.

Cigala asada, tartar de quinoa, cecina, brevas y gazpachuelo Cocinandos

7. Manzana dorada, avellanas y queso

De todos los postres que hemos podido degustar, este fue uno de los que se grabó en nuestra retina por la belleza de la composición y la notoriedad de sabores del trío manzana reineta-bizcocho de avellanas-queso mascarpone, dibujado en el plato como si de un bodegón se tratara.

8. Bombones de queso de oveja con gelatina de tomate

Es el detalle que, junto a unas gominolas de elaboración propia, siempre cierra el menú de Cocinandos. Se preparan rallando queso “con un rallador fino que antes humedecemos con un poco de leche y juntado con dados pequeños de una gominola que hemos hecho con jugo de tomate, pectina neutra y acido cítrico”. El queso utilizado, Pastor del Esla, de la zona de Valencia de Don Juan, es de leche curada de oveja.

Bombones de queso de oveja con gelatina de tomate Cocinandos

Siempre que los bombones llegan a la mesa, Juanjo me hace la misma pregunta con una gran sonrisa: «¿Por qué les haces foto si ya tienes la misma tropecientas veces?». Y yo pienso: «Porque la foto puede ser parecida, pero cada experiencia en Cocinandos forma parte de un recuerdo que, siempre, asociamos con la felicidad… y esos bombones ponen el broche final a cada una de esas experiencias felices».

Comer en Viena: pistas gastronómicas para devorar la ciudad

Plachutta Viena

Viena es una ciudad fantástica para disfrutar de lo que denominamos ‘Turismo Gastronómico’. Básicamente consiste en exprimir al máximo la oferta cultural del destino y hacer de cada alto en el camino un descubrimiento culinario. En esta entrada, os proponemos un recorrido por la capital austriaca en función de un amplio abanico de establecimientos para probar lo mejor de su cocina y productos. Descubre dónde comer en Viena.

Restaurantes en Viena

1. Café Mozart

Una manera perfecta de empezar el día es hacerlo con un típico desayuno en el cinematográfico Café Mozart. Ubicado en el número 2 de Albertinaplatz, abre desde las 8 de la mañana. Y, entre otras vicisitudes históricas, fue escenario de una obra culmen del séptimo arte, El Tercer Hombre, protagonizada de Orson Wells. Dispone de una larguísima carta de cafés e infusiones que, acompañada de la mejor repostería local, hará las delicias del viajero. Imprescindible, el café vienés. Y, si quieres comer en Viena, también ofrece un menú de 11:30 a 15 horas.

Café Mozart Viena

2. Naschmarkt

La segunda visita para comer en Viena, si no te pierdes entre las majestuosas avenidas vienesas, es Naschmarkt, uno de los mercados más concurridos. Frutas, verduras, carnes, pescados, mariscos, conservas, dulces, vinos y un sinfín de productos para degustar a mediodía entre variados puestos y amables tenderos. Situado en la calle Wienzeile, tiene una extensión cercana a los dos kilómetros. Y alcanza su punto álgido los sábados, cuando se une con el rastro o ‘Flohmarkt’.

Naschmarkt Viena

3. Augustinerkeller Bitzinger

Para comer en Viena ofrecemos 3 alternativas. La primera y más recomendable son los sótanos de un antiguo monasterio que hay en los bajos del Museo Albertina, concretamente en Augustinerkeller Bitzinger. En un ambiente de antigua taberna, ofrecen la famosa ternera empanada, Wiener Schnitzel. En grandes bandejas para compartir que se acompañan de patatas con jamón frito (tiroler gröstl) o de espárragos de la tierra (marchfeld).

Augustinerkeller Bitzinger Viena

4. Caffe Restaurant Resselpark

La segunda opción para comer en Viena podría ser el Caffe Restaurant Resselpark, un tenderete levantado en la plaza del mismo nombre. Ideal para abrir boca con una reconfortante sopa de carne (rindsuppe). Continuar con las conocidas salchichas austriacas y cerrar la comanda con unas albóndigas de sémola de trigo (knödel). Si te toca un día despejado con algo de sol es mejor comer en la terraza del establecimiento para disfrutar de este rincón de Viena.

Caffe Restaurant Resselpark

5. Bocadillo en el metro de Viena

La tercera alternativa para comer en Viena resulta un poco descabellada dentro de esta selección. Pero el metro se convierte en una experiencia a tener en cuenta. La mayoría de las estaciones dispone de numerosos locales para resolver el almuerzo con un tentempié limpio, rico y barato. Ofrecen una amplia oferta de bocadillos, muy distinta en ingredientes a los nuestros en España. Combina panes exquisitos con verduras, quesos y ligeros fiambres. Puedes acompañar este aperitivo con un Red Bull, bebida nacional.

Bocadillo en el metro de Viena

6. Pastelería Demel

A media tarde, otra de las paradas imprescindibles es la Pastelería Demel, en el número 14 de Kohlmarkt. Solo su escaparate con lujosas réplicas de los Huevos de Fabergé invita a cruzar la puerta de este negocio centenario. Entre sus estanterías se puede encontrar una amplia variedad de dulces imperiales, recuerdo de aquella época de esplendor donde la repostería vienesa alcanzó cotas de fama internacional.

Pastelería Demel

7. Cervecerías de Viena

Irse de la capital de Austria sin probar alguna de sus fantásticas cervezas no tiene perdón. Son muchas las cervecerías que abundan a lo largo de sus calles. Por lo que apenas hay riesgo si uno se adentra en cualquiera de sus barras para pedirlas de barril o en botella, rubias o malteadas, frías o casi tibias, de burbujeo fino o algo amargas, negras o con pipas de calabaza. En fin, que debemos seguir con la ruta y tampoco es plan hacerla en zig zag.

Cervecerías de Viena

8. Kaffee Alt Wien

Para la cena os describiremos escenarios distintos. La atmósfera bohemia de Kaffee Alt Wien en la calle Bäckerstraße, mitad café, mitad comedor. Y punto de encuentro de estudiantes, músicos, pintores y turistas que, como nosotros, van buscando un plato de goulash. La referencia gastronómica para comer en Viena consiste en un estofado de carne con cebolla y pimentón. No hay mucho más dónde escoger, así que, no dudes en regarlo con unas copas de vino de la casa, austriaco suponemos. Mientras observas el ambiente tan distendido que te rodea.

Kaffee Alt Wien

9. Plachutta

Otra apuesta entre los restaurantes en Viena es Plachutta, en el 38 de Wollzeile. Para degustar su famoso tafelspitz, conjunto de cazuelas que da forma a este buey con verduras. El ritual arranca al verter primero el consomé. Continúa untando tuétano sobre una rebanada de pan negro. Y se cierra colocando la carne en un plato para saborearla con patatas salteadas, verduras, salsa de cebollino y rábano picante. Todo un espectáculo que si no estás atento te cobrarán al final en forma de propina obligatoria.

Plachutta Viena

10. Hotel Sacher

Como broche final a esta jornada, nada mejor que probar la tarta Sacher. Y en el hotel de mismo nombre, muy cerca de la Kärntner Straße. Allí sirven desde finales de siglo XIX esta obra de arte del universo repostero. Se compune de dos partes de bizcocho de chocolate separadas por una capa de mermelada de albaricoque. La cobertura de chocolate negro coronada por una nube de nata hace de este bocado una excusa perfecta para viajar a Viena.

Hotel Sacher

Cerramos esta entrada con una mención especial a los puestos de comida rápida para comer en Viena. Perfectamente reconocibles, se pueden encontrar en casi cualquier esquina del centro. Junto a la Ópera por ejemplo. Son ideales para degustar ese último bocado si está todo cerrado o te quedaste con hambre momentos antes de alcanzar un merecido descanso.

Kebab Viena

¿Has estado en esta bella ciudad austriaca? ¿Nos recomiendas otros restaurantes imprescindibles para comer en Viena?

Un paseo por Chelsea Market, el mercado más ‘cool’ de Nueva York

Zona comidas Chelsea Market

Una visita a Chelsea Market es obligatoria para cualquier amante de los mercados como nosotros. Pero no solo de los tradicionales donde comprar carnes, pescados y verduras, sino de aquellos en los que la comida ya está preparada y es posible sentarse allí mismo para degustarla.

Si en España estos espacios se pusieron de moda hace escasos años, con el madrileño de San Miguel a la cabeza, en ciudades como Nueva York existen desde hace décadas. Chelsea Market resulta un lugar curioso, perfecto para un corto descanso si estás por el barrio, uno de los más bonitos de la ciudad.

Chelsea Market Nueva York

La tienda que más llama la atención, de las más de 50 que componen Chelsea Market, es The Lobster Place, una de las pocas donde es posible encontrar productos frescos. En este caso, pescados y mariscos expuestos con suma delicadeza y perfectamente identificados por su zona de captura o características especiales. Los reyes del negocio son la langosta de Maine, que se puede adquirir ya cocida y en diferentes tamaños. Y el sushi, que venden preparado en pequeñas bandejas o puede comerse a la barra preparado al momento por expertas manos japonesas a la vista de los clientes.

Marisco fresco en Chelsea Market
Barra de sushi y sashimi Chelsea Market

Pero como sucede en estos ‘templos’ gastronómicos, es posible encontrar casi todo tipo de comida en Chelsea Market. Desde italiana a tailandesa, pasando por mexicana o australiana, como la que ofrece Tuck Shop.

Bocadillos vietnamitas en Chelsea Market

Uno de los más exitosos es Num Pang, cuya especialidad son los bocadillos vietnamitas. Cuenta con la mayor puntuación de la revista Zagat para una bocadillería de la Gran Manzana. Y ofrece opciones tan exóticas como panceta glaseada a la cinco especias o gambas tigre al coco, que hacen que se formen largas colas a su puerta a la hora del almuerzo.

Bocadillo vietnamita Num Pang Chelsea Market
Take away Chelsea Market
Zona comidas Chelsea Market

No faltan tampoco tiendas gourmet en Chelsea Market. Con los mejores productos a precio de oro, como sales, especias, quesos, embutidos y hasta una curiosa cerveza artesana y ecológica que venden por galones.

Tienda Chelsea Market
Tienda casa Chelsea Market

Dos datos llamativos sobre Chelsea Market: en el mismo edificio se encuentra la sede neoyorquina de YouTube, con ascensor de uso exclusivo. Es usada también como una gran sala de exposiciones temporales. Nosotros tuvimos la suerte de poder admirar la de Rock Paper Photo Art Show, con cuarenta instantáneas de algunos de los mejores músicos de todos los tiempos.

Sede de YouTube Nueva York
Exposicion en Chelsea Market

Chelsea Market, en la Novena Avenida entre las calles 15 y 16, está abierto de 7 de la mañana a 9 de la noche, de lunes a sábado. Y de 8 de la mañana a 8 de la tarde, en domingo.

‘Casa Fermín’, un clásico entre los restaurantes de Oviedo

Steak tartar con helados de mostaza y jalapeños Casa Fermin Oviedo

Bien es sabido que resulta casi imposible comer mal en Asturias. Si por algo se caracteriza esta zona del norte de España es por sus generosas raciones y menús del día que pueden consistir hasta en tres platos y postre. Si visitáis Oviedo y buscáis un restaurante especial, os recomendamos Casa Fermín. Uno de los mejores -si no el mejor- de la ciudad.

El mejor producto de temporada

Situado en el número 8 de la calle de San Francisco, a escasos pasos de la Plaza de la Escandalera, ofrece en su carta los mejores productos de temporada. Además de un menú degustación por 70 euros (precio 2020) que ‘quita el sentido’.

Luis Alberto Martínez se encuentra tras los fogones de una cocina tradicional con sabias pinceladas de modernidad a la que acaba de unirse la cuarta generación con su hijo Guillermo. Al frente de la amplia sala, su mujer María Jesús pone la sonrisa y las recomendaciones oportunas para los comensales.

El menú degustación de Casa Fermín Oviedo

Dicho menú comienza con cuatro pequeños aperitivos en forma de taco de salmón ahumado con yogur, aceite de vainilla y germinados; caramelo de morcilla; croqueta cremosa de jamón y torto de maíz. Toda una declaración de intenciones para una apuesta de contrastes entre platos ligeros y frescos como la fotogénica sopa de tomate con helado de aceite de oliva. O vieiras marinadas con guacamole, fruta y vinagreta de frambuesa. Frente a una contundente pasta puntalette con callos de bacalao al pil pil o rosbif de presa ibérica con chutney de frutas.

Aperitivos en Casa Fermín Oviedo
Aperitivos en ‘Casa Fermín’
Anchoas especiales del Cantábrico con crema de queso Afuega’l Pitu
Anchoas especiales del Cantábrico con crema de queso Afuega’l Pitu
Ostra escabechada con fruta de la pasión y agua de mar Casa Fermin Oviedo
Ostra escabechada con fruta de la pasión y agua de mar
Sopa de tomate con helado de aceite de oliva, en ‘Casa Fermín’
Sopa de tomate con helado de aceite de oliva
Vieiras marinadas con guacamole, fruta y vinagreta de frambuesa, en ‘Casa Fermín’
Vieiras marinadas con guacamole, fruta y vinagreta de frambuesa
Pasta puntalette con callos de bacalao al pil pil
Pasta puntalette con callos de bacalao al pil pil

El steak tartar resulta un bocado de lo más sorprendente gracias a la incorporación de los helados de mostaza y jalapeños, que aportan ese toque picante que hace de este plato una verdadera delicia. Al igual que el exótico bonito con piña, sandía y su jugo tostado, que se presenta en forma de taco con un punto de cocción perfecto.

Steak tartar con helados de mostaza y jalapeños Casa Fermin Oviedo
Steak tartar con helados de mostaza y jalapeños
Bonito con piña, sandía y su jugo tostado
Bonito con piña, sandía y su jugo tostado
Roastbeef de presa ibérica con chutney de frutas Casa Fermin Oviedo
Roastbeef de presa ibérica con chutney de frutas

Excelentes contrastes también en la parte de postres de Casa Fermín Oviedo con la amargura del chocolate y aceite frente a la dulzura de una tarta de pera con leche merengada para el recuerdo.

Chocolate y aceite
Chocolate y aceite
Tarta de pera con helado de leche merengada Casa Fermin Oviedo
Tarta de pera con helado de leche merengada
Gominolas de piña
Gominolas de piña

La carta de vinos de Casa Fermín Oviedo se presenta en forma de libro. Pero con una pequeña selección de 2 páginas aparte, lo que facilita mucho la labor a la hora de decidirse. Buenas marcas de champán desde 35 euros y botellas de la mayoría de D.O. españolas. A nosotros se nos olvidó fotografiar el Guitián -Godello, cómo no- que nos acompañó en estos 14 platos.

Detalle del comedor Casa Fermín
Detalle del comedor de ‘Casa Fermín’

Si buscáis otros restaurantes en Oviedo, aquí os dejamos varias recomendaciones.

Una boda en Carvoeiro, zona idílica de El Algarve (Portugal)

Vistas Tivoli Carvoeiro

Dos vuelos con TAP (Madrid-Lisboa, Lisboa-Faro) y un trayecto en coche de una hora con chófer privado fueron necesarios para llegar hasta el lugar elegido por nuestros amigos Cheryl y Manuel para sellar su amor, el hotel Tivoli Carvoeiro.

Especializados en bodas y banquetes, cuentan con servicio de wedding planner para hacer más sencillos todos los preparativos de ese inolvidable día. La ceremonia se oficia en un mirador con las impresionantes vistas que veis debajo. Tras la cual, se sirve un pequeño cóctel mientras el sol comienza a caer y los novios e invitados se hacen las fotos de rigor.

Vistas Tivoli Carvoeiro
Si hay que casarse, mejor que sea con estas vistas
Boda en Tivoli Carvoeiro
Detalles de una bella ceremonia

El menú elegido para la cena consistió en…. Bueno, ya está bien de bodas y vamos a lo que nos interesa: el turismo gastronómico. Ya que no queda más remedio que realizar un viaje tan largo, lo mejor es aprovechar el tiempo al máximo posible. Y descubrir los encantos de una de las zonas más bonitas de Portugal, sin duda, la más turística.

¿Dónde y qué comer en El Algarve?

Nosotros elegimos el restaurante O Barco, a pie de una de las principales playas de Carvoeiro. Nos habían comentado que preparaban muy bien el plato más típico del Algarve, la cataplana. Se trata de un guiso marinero, de mariscos, pescados o mixto -al que añaden carne de cerdo- que recibe el nombre del recipiente en el que se cocina. Una especie de fiambrera de acero inoxidable con asas laterales que se entrecierran para guardar todo el calor de la cocción. Al estar cerrada herméticamente, todos lo sabores y jugos se mezclan por lo que resulta una verdadera delicia.

La acompañamos de una ensalada de pulpo y un vino blanco de la zona mientras disfrutábamos de la excelente vista.

Ensalada de pulpo Algarve
Ensalada de pulpo
Cataplana Algarve Portugal
Cataplana
Cataplana de pescados Algarve
Cataplana de pescados
Vino blanco Portugal

Las playas de Carvoeiro

La mañana antes de la boda, nos acercamos a una de las más espectaculares playas de Carvoeiro, la de Vale Centeanes. Como somos más de secano, preferimos quedarnos en el chiringuito O Stop. Eso sí, acompañados de una botella de vinho verde a la que se unieron un par de bocadillos, algo más tarde. Aunque no es un restaurante al uso -no esperes grandes lujos- en su carta también ofrecen pescados frescos y cataplanas, además de snacks y sándwiches. ¿Lo mejor de O Stop? ¡Las espectaculares vistas!

Playa de Carvoeiro
Playa de Carvoeiro
Praia de Vale Centeanes Portugal
Praia de Vale Centeanes
Snacks Praia de Vale Centeanes

El hotel Tivoli Carvoeiro

El Tivoli Carvoeiro es un cuatro estrellas donde el mayor protagonismo se lo lleva el entorno en el que se encuentra ubicado. Las anticuadas habitaciones y las instalaciones están necesitadas de una reforma urgente. El desayuno es escaso y poco variado y la conexión wifi es de pago y mala. Pero si no te queda más remedio que alojarte allí, elige una ‘habitación con vistas al mar’ para disfrutar de este bello espectáculo desde el balcón…

*Al revisar este post, en 2020, hemos visto que las habitaciones han sido reformadas por completo.

Piscina hotel Tivoli Carvoeiro
Las vistas desde nuestra habitación
Habitacion hotel Tivoli Carvoeiro Portugal
Servicio gratuito de bicicletas eléctricas Tivoli Carvoeiro
Servicio gratuito de bicicletas eléctricas: punto positivo

A la mañana siguiente de la boda, los recién casados nos sorprendieron con una barbacoa de despedida en la terraza. No faltaron una cataplana gigante y otras delicias de la gastronomía portuguesa. De sobra sabéis que en Portugal es muy difícil quedarse con hambre…

Cataplana gigante Portugal
Cataplana gigante
Salmón a la parrilla
Salmón a la parrilla

En resumen, tres días fantásticos. Estamos deseando volver a esta zona de Portugal para disfrutar de la gran oferta de ocio y gastronomía que ofrece. Obrigada!

‘El Alquimista Salamanca’, cocina de autor en la Ciudad del Tormes

Raviolis de buey de mar con curri de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete El Alquimista Salamanca

Hace ya bastantes meses que nos reencontramos con El Alquimista, pero una comida familiar la pasada semana ha sido la excusa perfecta para escribir este nuevo post gastronómico sobre uno de los restaurantes con más futuro y presente de Salamanca.

La pareja formada por César Niño y Sandra Martín -en la cocina y al frente de la sala, respectivamente- tiene una larga experiencia en el sector y un pasado común en Mugaritz. Además de haber sido los artífices del desaparecido TeVere, local pionero en la ciudad en la denominada ‘cocina en miniatura’.

Restaurante El Alquimista Salamanca

Los mejores platos

Aunque El Alquimista Salamanca ha renovado su carta, la mayoría de platos de esta entrada siguen disponibles. Ya que se han convertido en clásicos que el público demanda, como la refrescante ensalada crujiente de queso de cabra, manzana Granny Smith y vinagreta de miel y mostaza, los delicados raviolis de buey de mar con curri de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete o los contundentes callos de ternera a la madrileña con taquitos de jamón y chorizo ibérico.

Ensalada crujiente de queso de cabra, manzana Granny Smith y vinagreta de miel y mostaza El Alquimista Salamanca
Ensalada crujiente de queso de cabra, manzana Granny Smith y vinagreta de miel y mostaza
Raviolis de buey de mar con curri de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete El Alquimista Salamanca
Raviolis de buey de mar con curri de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete
Callos de ternera a la madrileña con taquitos de jamón y chorizo ibérico
Callos de ternera a la madrileña con taquitos de jamón y chorizo ibérico

El menú del Alquimista Salamanca

Tres pescados y siete carnes son las propuestas potentes del menú de El Alquimista Salamanca. Donde los puntos fuertes son la ejecución y el producto, con guiños a la tierra salmantina en forma de lechazo charro, lenteja de La Armuña o patatas meneás.

Raciones generosas y muy bien presentadas, como un original calamar a la plancha con bizcocho ligero de su tinta y crema de sopa de pan, manitas crujientes y melosas con langostino tigre o bola de cerdo ibérico, falsa morcilla de Hinojosa con calabaza y salsa de naranja.

Calamar a la plancha con bizcocho ligero de su tinta y crema de sopa de pan El Alquimista
Calamar a la plancha con bizcocho ligero de su tinta y crema de sopa de pan
Manitas crujientes y melosas con langostino tigre y vinagreta de lenteja de La Armuña
Manitas crujientes y melosas con langostino tigre y vinagreta de lenteja de La Armuña
Lomo de bacalao confitado con pastel de patatas meneás
Lomo de bacalao confitado con pastel de patatas meneás
Bola de cerdo ibérico, falsa morcilla de Hinojosa con calabaza y salsa de naranja El Alquimista
Bola de cerdo ibérico, falsa morcilla de Hinojosa con calabaza y salsa de naranja

El momento dulce no se queda atrás y cumple con creces la expectativas de los más golosos. Como una inolvidable tarta de manzana al momento, que se sirve caliente para contrastar con el helado de vainilla de acompañamiento. O las sabrosísimas texturas de chocolate con aceite de oliva y sal, y una divertida piña a la piña con piña.

Tarta de manzana al momento con crema doble a la vainilla
Tarta de manzana al momento con crema doble a la vainilla
Texturas de chocolate con aceite de oliva y sal
Texturas de chocolate con aceite de oliva y sal
Cremoso de chocolate al Brandy con crema de castañas El Alquimista
Cremoso de chocolate al brandy con crema de castañas
Piña a la piña con piña
Piña a la piña con piña

La carta de vinos, donde abundan referencias clásicas, deja sitio a algunos de la zona y otras D.O. menos conocidas. Como las de Extremadura, Alicante o Mallorca.

Habla del Silencio

El servicio de El Alquimista, siempre amable, atiende con una sonrisa y buena disposición. El precio medio ronda los 25 euros por persona. Una de las mejores RCP de Salamanca. Los encontrarás en el número 6 de la Plaza de San Cristóbal.

Kua ‘Aina, las hamburguesas preferidas de Obama

Avocado burger Kua Aina

A veces, cuando los planes no salen como a Hannibal Smith le gustaría, hay que tomarse las cosas con calma, respirar profundamente e intentar sacar lo mejor de esa situación gracias a Kua ‘Aina.

Algo parecido fue lo que nos pasó el último día de nuestra estancia en Japón. Habíamos decidido dejar para entonces la visita a la Tokyo Sky Tree. Así que cuando nos plantamos allí a eso del mediodía con la intención de comprar la entrada y vimos que el tiempo estimado de espera era de más de dos horas, nos dimos cuenta de que fue un error no haberlas reservado por Internet. O no haber acudido antes para contemplar las que dicen son más espectaculares vistas de la ciudad.

Junto a la imponente torre, al menos vista desde su base, se levanta un centro comercial con numerosas tiendas y restaurantes. Su nombre es Tokyo Solamachi, repleto a la hora de la comida. Cuando parecía que no íbamos a poder llevar a cabo la visita y, encima, quedarnos con hambre apareció Kua ‘Aina. Aunque ¿comernos una hamburguesa en nuestro último día en el país nipón?

No era lo que habíamos pensado, pero cualquiera de los otros establecimientos estaba lleno y parecía que no quedaba otra opción. Entramos un poco desconfiados, ya que nunca habíamos oído hablar de esta marca. Y, de repente, una fotografía de Barack Obama en la que parecía una sucursal captó nuestra atención. «Pues si Obama las ha probado habrá que darle una oportunidad», pensamos…

Kua ‘Aina Tokio
¿Bailamos?
Barack Obama, ilustre cliente de Kua Aina
Barack Obama, ilustre cliente de Kua ‘Aina

¿Qué es Kua ‘Aina?

Una cadena hawaiana que lleva más de 40 años sirviendo hamburguesas y sándwiches de pollo marinado a la brasa. Y uno de los lugares favoritos en la isla de su hijo más famoso, el presidente de los Estados Unidos. Además de Tokio, están presentes en Londres, Honolulu y Haleiwa. La decoración del local está inspirada en Hawái. Suelos de madera, techos de bambú, ventiladores de aspa, palmeras, collares de flores y auténticas tablas de surf, todo de lo más tropical. Al igual que las camisas de sus empleados.

Hawái en Tokio
Hawái en Tokio
Merchandising de la marca
Merchandising de la marca

¿Qué comer en la hamburguesería preferida de Obama?

Como no podía ser de otra manera, hamburguesas. Aunque los sándwiches y la generosa ración de tortitas con nata y sirope que se estaban metiendo entre pecho y espalda dos estudiantes también resultaban de lo más apetecibles. Probamos avocado burger -la favorita de Obama- y pineapple burger, ambas con cebolla a la parrilla, tomate y lechuga. La de aguacate llevaba además cheddar. Y, tal y como indican en las ‘instrucciones’, hay que espachurrarlo bien para que se impregne el resto de ingredientes. Ambas se sirven en pan con semillas de amapola y hay que decir que estaban deliciosas…

Hamburguesas hawaianas de Kua ‘Aina
Pineapple burger
Avocado burger Kua Aina
Avocado burger
How to enjoy Kua Aina
Menos mal que hay dibujos…

El menú con bebida -de casi 1 litro- y patatas fritas cuesta alrededor de 1.500 yenes, algo más de 10 euros. Por lo que resulta una opción de lo más económica para comer en Tokio.

‘Arrocería Duna’ y una tarde de domingo en El Saler (Valencia)

Arroz negro de sepionet y chipirones en ‘Duna’ Valencia

A tan solo media hora del centro de Valencia, y sin necesidad de coger coche, podemos disfrutar de una de las playas más bellas y cuidadas del Mediterráneo. Dicho arenal es el del Saler, y entre sus joyas esconde un restaurante de ensueño, Arrocería Duna.

Ubicada en pleno Parque de la Albufera, El Saler -que en valenciano quiere decir ‘la salina’- hace referencia a la que fuera principal actividad económica de la zona hasta el siglo XX. La extracción de sal forma parte de su historia, más concretamente, las barracas donde actualmente se encuentra el pueblo y en las que ésta se almacenaba.

Olvida el coche y desplázate en autobús

El autobús número 190, o en su defecto cualquiera de color amarillo que pare en la Plaza Cánovas del Castillo, un poco después de la marquesina (está bastante mal señalizado), te dejará en el centro de El Saler. Llegarás cerca del embarcadero, desde el que puede cogerse algún barquito para hacer una pequeña excursión por el canal.

Embarcadero de El Saler Valencia
Embarcadero de El Saler

Tras un agradable paseo de cerca de 20 minutos, se llega a la zona de playa. El día de nuestra visita, un domingo de mediados de abril y Semana Santa, con un esplendoroso sol, estaba repleto de lugareños que habían decidido pasar allí la jornada bien provistos de víveres, mesas y sillas de camping. El sitio es perfecto para alejarse del mundanal ruido, relajarse y disfrutar de la naturaleza. A nosotros nos pareció ideal si, además, viajas con niños o eres aficionado a la bicicleta, ya que apenas hay presencia de coches.

Merenderos de El Saler Valencia
Merenderos

En medio de este maravilloso y motivador paisaje se encuentra Arrocería Duna, uno de los restaurantes con mejores vistas en los que hemos estado. Casi a pie de playa, como podéis comprobar en la foto de abajo, y con ambiente chill out, el marco resulta incomparable para degustar un buen arroz.

Más de 50 variedades de arroz

Ofrece más de 50 variedades en su carta- o pescados frescos, así como un buen puñado de ‘platos de mercado’. Nosotros nos decantamos por un impresionante arroz negro meloso de sepionet y chipirones, junto a un delicado tartar de mero de playa con encurtidos. Lo regamos con una botella de Mestizaje, elaborado con uva autóctona Bobal, además de tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y shiraz.

Vistas desde el restaurante ‘Duna’ Valencia
Vistas desde el restaurante ‘Duna’
Tartar de mero de playa con encurtidos en ‘Duna’ Valencia
Tartar de mero de playa con encurtidos en ‘Duna’
Arroz negro de sepionet y chipirones en ‘Duna’ Valencia
Arroz negro de sepionet y chipirones en ‘Duna’
Mestizaje
Mestizaje en ‘Duna’ (Valencia)
Restaurante ‘Duna’ en El Saler (Valencia)
Restaurante ‘Duna’ en El Saler (Valencia)

Aunque hay que tener en cuenta que era domingo, el local estaba lleno y conviene reservar mesa. Sería una pena desplazarse hasta allí y no poder disfrutar de una encantadora comida rodeados de dunas y con vistas al Mediterráneo. Nos han dicho que de noche, bajo las estrellas y a la luz de las velas, es todavía más espectacular y romántico. Estamos deseando volver a Arrocería Duna.

Si buscas otros restaurantes para comer en Valencia, puedes leer nuestras sugerencias. Y, para alojarte, nada mejor que el lujo de The Westin Valencia.