Catando vinos del Alentejo de la mano de Bodegas Comenda Grande

Los vinos del Alentejo son los más populares de Portugal. Y tuvimos ocasión de catarlos en una de las tiendas que los comercializa en el Évora Hotel, durante el Amieira Trip. De la mano del propietario de Bodegas Comenda Grande degustamos un blanco, un rosado y dos tintos, con unos típicos aperitivos lusos, entre los que no puede faltar queso.

Vinos del Alentejo

Alentejo quiere decir ‘más allá del Tajo’, Tejo, en portugués. Se trata de una extensa región en el interior de Portugal, cuya capital es Évora. En lo que a vinos se refiere se divide en ocho subregiones: Borba, Évora, Granja-Amareleja, Moura, Portalegre, Redondo, Reguengos y Vidigueira. Algunas de ellas fueron Denominación de Origen independiente hace años, hasta que en 1998 se unificaron bajo el nombre de Alentejo.

La propia DO ha creado tres rutas para los amantes del buen beber: una por el norte, en torno a la Sierra de San Mamede. Otra, conocida como la Ruta Histórica, por el centro, con paradas en Reguengos de Monsaraz, Évora y Estremoz. Y una tercera,  a orillas del Guadiana y por el sur de la región.

Vinos del Alentejo

Tras la cata cenamos en el bufé del Évora Hotel, que ofrece variedad de ensaladas, quesos y platos fríos y calientes.

Évora Hotel
Évora Hotel

¿Conoces los vinos del Alentejo? Nos encantaría leer tus comentarios.

Qué ver en Monsaraz, coqueto pueblo del Alentejo portugués

Monsaraz fue una de las más gratas sorpresas que tuvimos en el Amieira Trip. Este encantador pueblecito de casas blancas y estrechas calles peatonales -solo dos, la Rua Direita y la de Santiago– rezuma paz y tranquilidad entre cal y pizarra. Rodeada por una muralla medieval y baluartes levantados durante la guerra de 1640, cuenta con un castillo que fue mandado edificar por Alfonso III en el siglo XIII.

Hasta 1167, estuvo bajo dominio musulmán. Y, tras ser repoblada, pasó a manos de los Caballeros templarios, hasta ser entregada en 1319 a la Orden de Cristo. Desde mediados del XIX forma parte del concejo de Reguengos de Monsaraz. A lo largo de su historia ha sufrido varios asaltos, como el de la artillería inglesa liderada por el Conde de Cambridge tras no recibir el dinero pactado con la Corona de Portugal y haber roto el compromiso de boda entre el lord británico y la hija del Rey. Al ser una de las poblaciones más antiguas del sur, le tocó desempeñar durante siglos un papel clave en el sistema defensivo contra la armada española.

Calles de Monsaraz
Calles de Monsaraz
Calles de Monsaraz
Rua de Santiago

Tras entrar por la Porta da Vila y recorrer unos empinados metros de calzada nos encontramos con la rúa Direita. Desde donde se abre la luminosa Plaça Velha, presidida por la Igreja Matriz. Consagrada a Nossa Señora da Lagoa, data de mediados del siglo XVI. Y fue construida por el maestro de pedrería Pero Gomes. Frente a ella se erige el Pelourinho, una picota del siglo XVIII coronada por una esfera del universo. En la misma plaza contemplamos la antigua iglesia, el hospital de la Misericordia, la capilla de San José y la Oficina de Turismo.

Iglesia de Monsaraz

El que fuera patio de armas de la fortaleza ha sido reconstruido. Y se utiliza como coso taurino al que acuden los forçados de la zona para su espectáculo, uno de los más famosos de Portugal.

Todo el pueblo, a pesar de ser pequeño, da la sensación de ser una fortaleza desde la que podía divisarse con facilidad la llegada del enemigo. De ahí que las vistas desde varios de esos ‘miradores’ resulten espectaculares. Como las de la Torre de Menagem, desde el que en los días claros puede divisarse el Castillo de Mourao. Además del impresionante lago Alqueva, el mayor de agua dulce de Europa, y el valle del Alentejo.

Coso taurino
Monsaraz
Vistas del Alentejo

Azulejos y pinturas costumbristas, bordados, cestas, artículos de cuero y productos artesanales, como mieles, licores, dulces o patés, son algunos de los recuerdos típicos de Monsaraz.

Una de mis compañeras de viaje, la gran Manena Munar y yo, nos enamoramos de las coloridas vajillas y cristalerías, una preciosidad. Hemos prometido volver para darnos el capricho y pasear de nuevo por sus calles para retroceder en el tiempo.

Cerámica portuguesa
Artesanía del Alentejo
Monsaraz

Te recomendamos no marcharte sin disfrutar de la espectacular gastronomía de la zona.

‘Sem-Fim’, una parada muy romántica para cenar en Monsaraz

Una antigua fábrica de aceite, una estufa de leña, velas, flores… ¿Suena romántico? Lo es. Y si le sumas que el restaurante Sem-Fim se encuentra en Monsaraz, bellísimo pueblo del Alentejo portugués, lo convierte en imprescindible si planeas visitar esta zona.

El padre de Tiago Kalisvaart, artista y arquitecto holandés, compró este viejo almacén en 1994. Y lo restauró durante dos años, conservando colores, vigas, suelos y muchos de los elementos empleados en la elaboración del aceite. Como la almazara o los tanques de conservación. Unos años más tarde nacía Sem-Fim, encantador establecimiento que regenta su hijo con auténtico entusiasmo. Además, las pinturas y esculturas de su progenitor se exhiben en una reconvertida galería de arte.

Antes de este almuerzo, que formaba parte del Amieira Trip, y tras recorrer las instalaciones y conocer la historia familiar de la mano de Tiago, realizamos una pequeña cata de aceites en el bar colindante.

Más ‘oro líquido’, acompañado de aceitunas de la zona y un poco de queso artesanal de Rio de Moinhos, ambos imprescindibles en los aperitivos lusos.

Abrimos boca con esta seta gigante, gurumelo, cocinado a la brasa con sal, sencillamente deliciosa.

Gurumelo a la brasa

Una sopa de tomate para el recuerdo

El primer plato ya había captado nuestra atención desde que lo anunciaron: sopa de tomate con queso y huevo escalfado. Típico de la gastronomía portuguesa y tan sabroso que no te quedará más remedio que repetir. Una sopa con alma, hecha con cariño, inolvidable… Y una de las especialidades de la casa, que también preparan con ajo y bacalao, espinacas o pescado.

Sopa en el Alentejo portugués

No podía faltar a la mesa el guiso más servido de la cocina lusa, bacalao. El nuestro era receta de la casa, servido con ensalada de la huerta, cebolla frita y patatas cocidas.

Bacalao en Sem-Fim

Durante este viaje hemos descubierto que nuestros vecinos son unos grandes consumidores de pulpo. Y que, además, lo cocinan estupendamente. Este era salteado con patatas nuevas, tierno y en su punto, una delicia.

Pulpo en el Alentejo portugués

Para completar el menú, solomillos de cerdo salteados al whisky. Otra creación jugosa, rica y colorida, como todas las que degustamos en el restaurante Sem-Fim.

Solomillo al whisky

Para terminar nos obsequiaron con un auténtico bodegón para los más golosos: arroz con leche, mousse de chocolate con fresas, migas dulces, fruta…

Postres en Sem-Fim

Regamos esta comida con un tinto de la zona, Reguengos, una pequeña localidad de Évora, con poco más de 7.000 habitantes.

Tinto del Alentejo portugués

En la decoración de Sem-Fim se ha cuidado hasta el mínimo detalle. Y si algo prima es la originalidad y sencillez: manteles de tela, jaulas de grillos, cribas de tejer, ovillos de lana, antiguas sillas de barbería… También cuenta con una gran terraza con espectaculares vistas al Alentejo portugués.

Restaurante Sem-Fim
Restaurante Sem-Fim
Restaurante Sem-Fim
Restaurante Sem-Fim

En resumen, un ‘sin fin’ de buenas sensaciones, excelente comida y agradable servicio. Un sitio al que ya estamos deseando volver.