Ventajas de la Brussels Card, tarjeta descuento para Bruselas

¿Estás pensando en tu próxima escapada a Bélgica y no sabes cómo ahorrar en Bruselas? La Brussels Card es la mejor opción por su amplia oferta de descuentos.

¿Qué ventajas ofrece la Brussels Card?

– Acceso gratuito a la mayoría de museos de la ciudad.

– Viajes ilimitados en metro, autobús y tranvía.

– Descuentos de hasta un 70% en muchas atracciones turísticas, tiendas y restaurantes.

¿Cuánto cuesta la Brussels Card? (Precios 2020)

24 horas: 28 euros

48 euros: 36 euros

72 horas: 44 euros

Brussels Card

¿Dónde comprar la Brussels Card?

Aunque la manera más sencilla es hacerlo a través de su web, también puede adquirirse en diferentes sitios de Bruselas, como la Oficina de Turismo situada en la Grand Place, Mont des Arts y algunos de los museos participantes, como el de Ciencias Naturales, Instrumentos Musicales, Cómic o Automóvil.

¿Qué museos están incluidos?

Más de 30, entre los que destacan el Magritte, el del Cómic -uno de los más visitados de Bélgica-, el de la Ciudad -donde pueden contemplarse los vestidos del Manneken Pis-, el del Chocolate o el de Instrumentos Musicales, cuyas entradas juntas sumarían más de 30 euros.

Descuentos y ventajas a tener en cuenta

– 15% de descuento en la cuenta de tu comida o cena en Chez Léon, el templo de los mejillones belgas, a un paso de la Grand Place.

– Café de regalo con un almuerzo típico en A la Mort Subite, una de las mejores cervecerías de Bruselas y una de las más impresionantes de Bélgica, centenaria y con una carta tan amplia que no sabrás por dónde empezar.

– 25% de descuento a partir de 35 euros en Godiva Manneken Pis, la chocolatería más reputada junto a los famosos Leónidas.

– Descuento del 15% en compras superiores a 25 euros en Planète Chocolat, un must en Bruselas para los amantes del mejor chocolate del mundo.

Mejillones rebozados en 'Chez Leon'
Mejillones rebozados en ‘Chez Leon’

¿Es recomendable la Brussels Card para niños?

No. Los menores de 12 años obtienen descuentos de hasta el 50% en la mayoría de atracciones turísticas y, los menores de 5, entrada gratuita.

10 curiosidades sobre el Manneken Pis (Bruselas)

Manneken Pis

Museos, arquitectura, gastronomía… Bruselas es una ciudad perfecta para una escapada de fin de semana. Y el Manneken Pis, uno de sus símbolos más representativos. Ubicada a escasos metros de la Grand Place, esta pequeña y sorprendente figura guarda alguna que otra curiosidad que te contamos a continuación.

1. Mide unos 60 centímetros y pesa 17 kilos.

2. Fue creada en el siglo XV por Jérôme Duquesnoy.

3. Son muchas las leyendas en torno a su origen, todas ellas igual de increíbles. Una de las más llamativas cuenta que en el siglo XIV las tropas enemigas colocaron cargas explosivas en las murallas de Bruselas. Y un niño, al enterarse, orinó sobre las mechas, salvando así a la ciudad.

Fue robado en 1978

4. Intentaron robarla muchas veces hasta que, finalmente, se hicieron con ella. Por lo que se colocó una copia en su lugar que se mantiene a día de hoy.

5. Tiene su propio museo, en el Museo de la Ciudad. En él, además de la figura original, se guardan los más de 800 trajes con los que se le suele disfrazar. Como el de piloto de Fórmula 1, que coincide con la celebración del Gran Premio de Bélgica en el circuito de Spa (foto superior). U otros tan curiosos como torero, rapero o Elvis Presley.

6. Muestra su lado más solidario apoyando eventos como el Día Internacional de la Leche. Para ello, se le vistió de pastor del Sahel y vertió leche a la fuente con el fin de sensibilizar de la importancia que tiene este alimento en África. O de preso para exigir la liberación de pacifistas en el mundo.

7. Con motivo del centenario del Real Madrid se disfrazó de ‘merengue’ y orinó 24 litros de vino tinto de Valdepeñas…

8. En 1809, durante una de las fiestas que celebran en la ciudad, la estatua miccionó vino y cerveza lambic.

9. En 2013, una pastelera belga elaboró una réplica de dos metros realizada con 1.000 kilos de chocolate. Se expuso en el museo dedicado a esta delicia en Brujas.

10. Tiene una versión femenina, aunque mucho menos conocida, Jeanneke Pis. Y una animal, que representa a un perro haciendo lo propio en una de las calles de Bruselas.

‘Brasserie la Roue D’or’ (Bruselas)

‘Brasserie la Roue D’or’ (Bruselas)

En pleno corazón turístico de Bruselas, a escasos metros de La Grand Place, se encuentra esta típica brasserie, una de nuestras paradas durante el blogtrip Destino Bélgica. Elegantemente decorada en madera y con murales que homenajean al pintor surrealista Magritte, cuyo museo puede visitarse en la ciudad, es más que recomendable para hacer un alto en el camino y disfrutar de la mejor gastronomía belga por unos 25 euros/persona.

En su extensa carta, además de los imprescindibles Mejillones, ofrecen Caracoles, Fondue de queso, Salchichas de Lyon con lentejas y otras llamativas delicias como Bacalao en costra de mostaza y perejil, Estofado de conejo al estragón o Anguila en salsa verde.

Croquetas de camembert a la miel, empanadas con trocitos de almendra.

Croquetas de camembert a la miel

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Qué ver en Namur, ciudad valona de Bélgica

Hoy te descubrimos todo lo que ver en Namur, capital de Valonia. Presumen de su bandera en cada rincón, y fue otra de las paradas del blogtrip Destino Bélgica. A pesar de ser francófonos, disponen de su propio dialecto, el valón de Namur, hablado por la mayoría de sus más de 100.000 habitantes.

Aunque se trata de una bonita ciudad a orillas de los ríos Mosa y Sambre, no es uno de los destinos más turísticos del país, ya que está fuera de los itinerarios más comerciales.

Qué ver en Namur, Valonia

Las numerosas terrazas repartidas que ver en Namur son la excusa perfecta para disfrutar de una buena cerveza belga. A ser posible, acompañada del tradicional plato de mejillones o algunas delicias que solo pueden encontrarse allí. Como unos pastelitos llamados ‘besos de Flawinne‘, las fresas de Wépion o la archiconocida mostaza de Bister de Jambes (estos dos últimos con museos propios).

Qué ver en Namur, Valonia

En nuestro paseo por la villa pudimos contemplar la Catedral de Saint-Aubain, con una amplia colección de objetos religiosos. Y la iglesia de Saint-Loup, uno de los mejores ejemplos de arquitectura religiosa barroca del siglo XVII.

Entre sus museos destacan el de Félicien Rops, en el casco viejo. Ubicado en la casa natal del artista, ofrece una extraordinaria recopilación de su obra. El Museo Provincial de Arte Antiguo, dentro de un bello palacio del siglo XVIII, alberga una serie de objetos de arte religioso y local muy interesante.

Paseando por Namur
¿Se me escucha o qué?

Desde lo alto de la Ciudadela, una de las fortalezas más grandes de Europa y una de las mejor conservadas, se contempla una vista única que ver en Namur. Esta es la de las confluencias del Mosa y el Sambre, así como las imponentes mansiones edificadas en sus orillas.

Las mejores vistas que ver en Namur

Esta construcción del siglo XI ocupa ocho hectáreas en la parte superior y tiene siete kilómetro de túneles subterráneos. Existen varias opciones para visitarla, que incluyen pases guiados, un recorrido en tren turístico y entrada a las exposiciones del interior. Otra alternativa es realizar un crucero fluvial a bordo de uno de los agradables bâteau-mouches.

Nuestra cena tuvo lugar en un encantador restaurante llamado Fenêtre sur Cour, donde pudimos elegir un menú de tres platos. Yo me animé con un carpaccio de atún, chuleta de cerdo asada con chorizo y sopa de frutas con helado de leche, tras un pequeño aperitivo en su terraza. También cayeron un par de botellas de vino chileno.

Tras tomarnos un exquisito cóctel en Le Boulevard du Rhum, llegó el descanso de la jornada en el Hotel Les Tanneurs, coqueto establecimiento en el que cada habitación es diferente. Aquí podéis ver la mía, revestida de madera y con una iluminación que cambiaba de color con un mando a distancia. Amplia y confortable.

¿Habéis disfrutado de todo lo que ver en Namur? Esperamos que sí.

‘Chez Léon’ (Bruselas)

Es el restaurante turístico por excelencia de la capital belga y, según aseguran, el más grande del país, con capacidad para 420 personas. Cualquiera diría que cuando ‘Chez Léon’ nació en 1893 sólo contaba con cinco mesas. Desde entonces ha pasado de generación en generación de la familia Vanlancker.

Situado a un tiro de piedra de la Grand Place, resulta el lugar ideal para saborear el plato belga más típico, mejillones con patatas fritas. O si no, cualquiera de las 120 recetas tradicionales que ofrecen en su carta: Terrina de paté de conejo, Guisado de pavo a la cerveza de frambuesa, Ancas de rana al ajillo, Calamares con salsa tártara, Sopa de cebolla… Acompáñalo de una cerveza rubia de la casa –Léon Beer-, elaborada exclusivamente para ellos, y te sentirás en el mismo paraíso. A mediodía ofrece una interesante opción que consiste en bebidas ilimitadas (refrescos, vino tinto, blanco y rosado, y cervezas belgas de barril), por 12,50 euros por persona. Esta oferta debe pedirse junto a alguno de sus numerosos menús.

Mi menú consistió en Tomate relleno de camarones y Mejillones rebozados, con sus correspondientes patatas fritas. Más abajo podéis ver la típica cazuela de estos moluscos que se metió entre pecho y espalda mi compañero de viaje, Luis Xixerone. Todo estaba delicioso.

Nuestro grupo decidió comer dentro del local porque fuera hacía mucho calor, pero si lo prefieres puedes hacerlo en una de las mesas de su amplísima terraza. Eso sí, prepárate para el enorme trajín de gente que camina por la calle.

Cuando hayas acabado, no te olvides de hacer una visita a la famosa Jeanneke Pis, a la misma vuelta de la esquina, la versión femenina del Manneken Pis.

‘Chez Léon’ abre todos los días ininterrumpidamente de 11:30 a 23:00, entre semana, y de 11:30 a 23:30, viernes y sábados.

Un paseo por La Roche en Ardenne (Bélgica)

La Roche en Ardenne es un pequeño pueblo medieval a unos setenta kilómetros de Lieja, en un recodo del río Ourthe. Y nuestra primera toma de contacto con el blogtrip ‘Destino Bélgica’ del que ya os hemos hablado en varias ocasiones.

Los graves daños de los bombardeos en la Segunda Mundial obligaron a su reconstrucción durante años. Para rememorar la conocida como Batalla de las Árdenas cuenta con un museo. Es uno de los más visitados de la zona y en él se explica su liberación por los ejércitos ingleses y americano.

Las mejores vistas que ver en La Roche en Ardenne y el hermoso valle que le rodea pueden contemplarse desde su famoso Castillo Feudal. La antigua residencia de los Condes de la Roche, y los objetos expuestos en ella fueron descubiertos hace escaso tiempo durante unas excavaciones. Podéis leer más sobre su historia, y la de su fantasma, en el blog mi compañero de batallas, Xixerone.

Castillo feudal de La Roche en Ardenne

Es un destino frecuente para deportistas aficionados al kayak, rafting o ciclismo de montaña. La belleza y tranquilidad de La Roche en Ardenne hacen de ella un lugar idóneo para la relajación más absoluta. Y a pesar de no contar con grandes dimensiones sí goza de excelentes servicios para el turismo, con más de una veintena de alojamientos hoteleros y coquetos restaurantes en los que degustar lo mejor de su gastronomía.

La Roche en Ardenne
Coquetas calles en La Roche en Ardenne

Dónde comer en La Roche en Ardenne

Nosotros almorzamos en Sainte Maxime, románticamente a la luz de las velas porque se fue la electricidad. Tras un aperitivo para saborear la primera cerveza del viaje, nos deleitamos con una cazuelita de camarones al ajillo, rosada a la salsa de eneldo con guarnición de patatas gratinadas y uno de los postres belgas por excelencia, Dama Blanca. Excepcional todo y regado con un tinto francés. ¿Qué más se puede pedir?

Camarones al ajillo
Camarones al ajillo
Patatas gratinadas
Patatas gratinadas
Dama Blanca
Dama Blanca

¿Te ha gustado todo lo que ver en La Roche en Ardenne? ¿Conoces esta bonita ciudad belga?

Un paseo por Lieja (Bélgica)

Es la ciudad más turística de Valonia y también una de las más bonitas. A pesar de que nos acompañó un día grisáceo y frío (de los pocos que tuvimos en nuestra aventura Destino Bélgica), las excelentes explicaciones de nuestro guía y el hotel donde nos alojamos hizo que pasásemos en Lieja una jornada muy agradable. No obstante es una urbe con doce siglos de historia y hay mucho que ver en Lieja.

El recorrido a pie comenzó en la Place de Saint-Lambert, que en su día contaba con una gran catedral (sede del obispado). Tan solo se conservan unas columnas hoy en día, ya que fue destruida en 1793. Ocurrió en plena Revolución Francesa, por rebeldes que quisieron derrotar al gremio más poderoso de la época, la Iglesia y sus obispos.

Lieja
Lieja

En la Plaza del Mercado nos encontramos el Ayuntamiento, conocido como ‘La Violeta’. También, el teatro que alberga la Ópera Real de Valonia, y uno de los monumentos más reprensentativos que ver en Lieja, el Perron, símbolo de la libertad de los criados liejenses sometidos a sus señores.

Unos pasos más adelante se ubica la Fuente de las Tradiciones, con un dibujo en relieve de la marioneta de Tchantchès, souvenir más típico de la ciudad. Fue un guerrero del Sacro Imperio Romano nacido allí y compañero de aventuras de Carlomagno. Para conocer su historia podéis visitar el Museo Tchantches o leer esta reseña de mi compañero de viaje, Xixerone.

Lieja
Marioneta de Tchantchès

Tras pasar por la Iglesia de San Antonio, edificada para que los ciudadanos recuperaran la fe en Dios, llegamos a los pies de la Montaña de Bueren, donde contemplar las mejores vistas que ver en Lieja.

Fue construida en 1880 para los soldados del cuartel local, con el fin de llegar hasta la colina rápidamente. Cuentan unos que para evitar pasar por las peligrosas calles de la ciudad y otros que para poder acceder con facilidad a las prostitutas que trabajaban al otro lado. Hay que subir nada menos que 406 escalones…

406 escalones de nada

Bordeando el río y entre tanta bellísima casa de finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, no podemos evitar preguntarnos ¿a quién y por qué se le ocurrió construir este horroroso armatoste que rompe la armonía urbanística? Al menos el vecino del último piso no tendrá problemas para contemplar cada domingo el Mercado de la Batte, el más grande que ver en Lieja y el más antiguo de Bélgica, que se instala en esa amplia avenida.

Lieja

Para contrastar semejante horror que ver en Lieja os enseñamos esta calle tan estrecha (por la que camina Antonio, nuestro divertido guía).

Callejuela en Lieja

La importancia en Lieja de Georges Simenon

Tras recorrerla hemos llegado ya a la Plaza del Comisario Maigret. Rinde homenaje al escritor más importante de Lieja, Georges Simenon, autor de novela negra nacido en 1903. Fue creador de uno de los detectives más famosos de la literatura, el inspector Maigret, así como de ‘El hombre que veía pasar los trenes’. La obra de Simenon ha sido traducida a casi todos los idiomas conocidos. Escribió cientos de novelas y cuentos y comenzó la serie de Maigret en 1931, convirtiéndose en una de las plumas más famosas del siglo XX. 

Un paseo por Lieja

Aquí terminó nuestro paseo para, seguidamente, dirigirnos al Hotel Jala, una maravilla de alojamiento (actualmente cerrado). Y, después, cenar en Bruit Qui Court, moderna brasería del Boulevard Sauvenière.

Mi menú consistió en gambas al jugo de coral y ensalada templada de pollo, una mezcla extraña, lo sé. La cocina está muy cuidada y los platos, así de bien presentados.

Gambas al jugo de coral
Ensalada templada de pollo

Mi postre fue una Dama Blanca con helado, pero no puede evitar hacer una foto al de mi compañera Lala, unas espectaculares crepes flambeadas.

Dama Blanca con helado
Crepes flambeadas

¿Habéis disfrutado el paseo tanto como hicimos nosotros de este recorrido que ver en Lieja? ¡Esperamos que sí!

Un paseo por Dinant (Bélgica)

Situada en el corazón de la provincia de Namur, recibe el nombre de Hija del Mosa, ya que está edificada a lo largo del cauce de dicho río. Es una de las ciudades más bonitas que visitamos en el blog trip ‘Destino Bélgica’, un soleado día de septiembre.

Un lugar ‘de postal’ o ‘de Playmobil’, como cuenta en su blog mi estupendo compañero de viaje, Xixerone. ¿Nos acompañas en este paseo para enseñarte lo mejor que ver en Dinant?

Dinant
A orillas del río Mosa

Dinant deslumbra nada más verla. Sobre un enorme acantilado, su seña de identidad, se sustenta la Ciudadela. A ella se accede tomando el teleférico Notre Dame (a no ser que se quieran subir los 408 escalones de acceso a ella). Desde allí las vistas resultan espectaculares. ¿A que sí?

VIstas de Dinant desde la Ciudadela

En la Ciudadela se aprende sobre la historia de Dinant, explorando sus pasillos y haciendo un recorrido en el tiempo. El saqueo de la villa por las tropas de Carlos ‘el Temerario’ en 1466, la construcción de fortificaciones, los combates entre soldados franceses y alemanes, y la masacre de casi 700 civiles en agosto de 1914.

Dinant, ciudad natal de Adolphe Sax

Esta ciudad de juguete es también famosa por ser el lugar donde nació el inventor del saxofón, Adolphe Sax. Diferentes modelos de saxofones representando a cada uno de los países de la Unión Europea adornan el puente principal. En la Rue Sax está la casa natal del artista y en su puerta, una estatua en la que es de recibo hacerse una foto de recuerdo. Sin duda, uno de los imprescindibles que ver en Dinant.

El saxofón que representa a España
Casa de Adolphe Sax

A los pies de la Ciudadela se encuentra el restaurante Chez Bouboule, denominado el Rey de los mejillones desde hace casi 60 años. Dada la excelente temperatura que nos acompañaba, decidimos comer en la terraza, al pie del río. En su carta encontramos 33 variedades de este suculento molusco: al vino blanco, a la mejicana, a la monegasca, con mantequilla…

Chez Bouboule

No podía faltar nuestro ya clásico aperitivo belga, unas croquetas de camarones. Suficiente para lo que nos esperaba después…

Croquetas de camarones

Los mejillones son presentados en cazuelas de 1,2 kg. por persona, una barbaridad si se tiene en cuenta que el acompañamiento es como el que véis en la foto. Los míos eran los de las Árdenas, con champiñones, tocino, tomate y nata. Estaban espectaculares, pero fue imposible terminarlos.

Mejillones de las Árdenas

Xixerone se decantó por unos mejillones al curri, también muy buenos, aunque manchaban un poco…

Aquí tenéis a Somos Viajeros en plena faena. Por si fuera escasa la ración, lo acompañan de unas crujientes patatas fritas.

Mejillones al sol de Dinant

Sí, eso que véis son las fuentes repletas de conchas. Bueno, y a Vuelo Directo, relamiéndose del gusto, junto a Sebastián, de la Oficina de Turismo de Bélgica.

Acompañadlos de una buena cerveza belga y tendréis la jornada perfecta en una de las localidades más bonitas que ver en Bélgica.

Qué ver en Durbuy, la ciudad más pequeña de Bélgica

Conocida como la ciudad más pequeña en la tierra hasta 1977, Durbuy es también una de las más bonitas que ver en Bélgica. Se encuentra a orillas del río Ourthe, al borde de las Árdenas, en medio del triángulo formado por Lieja, Namur y Marche. Situado en un entorno natural extraordinario, el pueblo está en perfecta armonía con el paisaje circundante.

La parte vieja de Durbuy data principalmente del siglo XVII. Y sus calles peatonales, serpenteando entre las casas antiguas, son estrechas y empedradas, constituyendo su principal atractivo. Un paseo por el casco antiguo de Durbuy es una verdadera delicia para el visitante.

A pesar de su escasa longitud, cuenta irónicamente con el mayor parque de jardinería ornamental del mundo. Con más de 30.000 metros cuadrados y una gran variedad de figuras que incluyen formas animales y humanas es uno de los principales atractivos que ver en Durbuy.

Este distrito cosmopolita exhibe con orgullo sus riquezas locales para un número creciente de visitantes de todo el mundo encantados año tras año. Atrae a turistas de los Países Bajos, Alemania, Francia e, incluso, Suecia y Japón. Nosotros tuvimos la suerte de que fuera incluida en el blog trip  ‘Destino Bélgica’.

Plaza principal de Durbuy
Callejuelas de Durbuy
Atardecer

Para hacer un poco de historia os contaremos que Durbuy tuvo un papel muy importante en la defensa de la zona hasta el siglo XIV, debido a su ubicación estratégica en la frontera. Tenía enormes murallas y un castillo construido sobre un promontorio rocoso rodeado por el río Ourthe.

Adquirió su estatus oficial como ciudad en 1331, no porque se tratara de una aglomeración importante, sino porque era un centro para el comercio y la justicia. En su entrada, más allá del viejo puente sobre el río, se encuentra el castillo de los Condes de Ursel, edificado en el siglo XI y reconstruido por la familia en el siglo XVII sobre las ruinas de la fortificación feudal anterior. La iglesia de San Nicolás, de los siglos XVII y XVIII, con su pila bautismal del siglo décimo sexto, y el antiguo convento de los Recoletos, son de particular interés.

Pastelería en Durbuy
Lugares con muchísimo encanto

Dónde comer en Durbuy

Durbuy es un centro turístico muy agradable conocido por su excelente comida. Nosotros cenamos en uno de sus restaurantes más atractivos y modernos que, además, es grill y hotel, Victoria. ¿A que es preciosa la decoración de la mesa?

Terraza del restaurante Victoria
Nuestra mesa en el restaurante Victoria

Nos recibieron con un cóctel a base de granadina, zumo de naranja y vodka, excelente para acompañar un aperitivo compuesto de gazpacho y guacamole.

Cóctel a base de granadina, zumo de naranja y vodka
Gazpacho y pan con guacamole

El primer plato fue un carpaccio de ternera con camarones, pan de ajo y una salsa buenísima con vino blanco y champiñón.

Carpaccio de ternera con camarones

Le siguió un filete de trucha a la parrilla con ensalada al curri y patatas al horno, que tenía este aspecto tan sugerente (y sabía mejor).

Filete de trucha a la parrilla con ensalada al curri y patatas al horno

Como ya sabéis que no soy nada golosa, pero me gustan los postres que llevan fruta y las fresas son de mis preferidas. Este lo componía un vasito con una especie de crema chantilly (perdonad mi ignorancia pastelera) y fresas confitadas. Todo ello dornado con un bizcocho, helado de nata con bolitas de chocolate y polvo de pistachos. Una verdadera delicia.

Postre en Durbuy

El local cuida tanto los detalles que tiene hasta sus propias botellas de agua, con un diseño así de bonito. Ya siento no haberme traído una…

Botellas de agua Victoria

Nos acompañó durante la velada un vino francés, cuya etiqueta ya está en el libro de recuerdos de Pasean2. Una cena fantástica, antes de dormir en el Castillo de Modave. ¿Se puede pedir más?

Recuerdos

¿Conoces esta bella ciudad belga? ¿Nos recomiendas otros lugares de interés que ver en Durbuy?

Jeanneke Pis (Bruselas)

Jeanneke Pis es la escultural hermana del Manneken Pis y la puedes encontrar a escasos metros de la Grand Place de Bruselas, en Bélgica.

Jeanneke Pis

Esculpida por Denis-Adrien Debouvrie en 1985, fue inaugurada dos años después y rápidamente se convirtió en uno de los símbolos que ver en Bruselas.

Tallada en piedra caliza azul grisácea y de unos 50 centímetros de alto, representa a una niña con el pelo recogido en coletas, orinando en cuclillas.

Jeanneke Pis

Cuenta la leyenda que «La fuente fue construida en honor de la lealtad. Una costumbre muy antigua dice que tu deseo se concederá si lanzas una moneda en el cuenco de la fuente». Esas monedas arrojadas por los transeúntes dan testimonio de la ternura, virtud y admiración por Jeanneke Pis.

Callejón de la Fidelidad de Bruselas

Está situada en el Callejón de la Fidelidad, el mismo del famoso Delirium Cafe. Este bar es conocido por su larga lista de cervezas, que alcanzó las marcas en 2004 según lo registrado en el Libro Guinness de los Récords. En sus instalaciones puedes desgustar cervezas de más de 60 países, incluidas muchas belgas. Y, si la cerveza no es lo tuyo, te costará elegir entre 400 absentas, 200 whiskies, 500 rones, 300 vodkas y 450 tequilas. ¡Casi nada!


Así se elabora la cerveza lambic, típica de Bélgica

Es la única fábrica de cerveza que todavía puede visitarse en Bruselas. Se trata de Cantillon, una empresa familiar con más de cien años de antigüedad, situada en el barrio de Anderlecht, especializada en cerveza lambic.

Entrada a la cervecería Cantillon

Más de 1.300 kilos de trigo

Produce la nada despreciable cantidad de 900 hectolitros de cerveza al año. ¿Queréis saber cómo elaboran su producto estrella, la cerveza lambic? En esta caldera se mezclan 1.300 kilos de trigo y malta triturados con agua caliente, hasta que alcanza 72 grados de temperatura. Entonces, se produce la sacarificación (transformación del almidón de los granos en azúcares fermentables y dextrina). A continuación, se añade agua caliente para extraer los azúcares.

Caldera para elaborar cerveza lambic

El mosto obtenido se bombea hacia las cubas de cocción que veis aquí debajo. En ellas se mantienen en ebullición unos 10.000 litros entre tres y cuatro horas. Esto provoca una esterilización del líquido y una evaporación de 2.500 litros de agua. Antes de que empiece la ebullición se añade el lúpulo viejo (20 kilos de flores por cada 10.000 litros).

Cubas de cocción

7.500 litros de mosto

Esta inmensa tina de cobre rojo es la de enfriamiento, donde llegan los 7.500 litros de mosto tras la cocción y la separación del lúpulo. La temperatura ideal que debe alcanzarse se sitúa entre 18 y 20 grados. Esta operación se efectúa de noche y en la temporada fría del año (de finales de octubre a comienzos de abril). En la foto se pueden apreciar los postigos que hay en la sala y que se abren o cierran para incrementar o reducir la ventilación.

Tina de enfriamiento

Es el momento de trasvasar el mosto a las barricas (de roble o castaño). En unos días comienza la fermentación espontánea. Al principio es tan violenta que no se pueden cerrar los toneles so pena de explosión debido a la cantidad de CO2 que se produce durante 3 ó 4 jornadas.

Barricas de cerveza

Cada barrica pierde entre 5 y 10 litros de líquido, como podéis ver en esta foto, antes de que empiece la fermentación lenta, que dura tres años. Ya no hay peligro de explosión y se cierran herméticamente los toneles. Ha nacido la cerveza lambic, que se embotella y embala unos metros más abajo.

Cerveza lambic embotellada

En la visita a una fábrica de cerveza no podía faltar la degustación. Probamos tres variedades, a cada cual más diferente: Lambic, Gueuze y Faro.

Degustación de cervezas

Podéis observar que una de las cervezas es rosada. Es tradicional mezclar frutas regionales con ellas. Guindas, frambuesas y uvas son algunas de las más utilizadas. La mezcla es de 150 kilos de fruta por 500 litros de cerveza lambic. La maceración dura un mínimo de tres meses para que se pueda extraer el sabor, color y azúcar de la fruta. ¡Las tres estaban deliciosas!

‘L’Art de Vivre’ (Spa-Bélgica)

En nuestra visita a la ciudad termal de Spa, dentro del viaje Destino Bélgica, tuvimos la suerte de disfrutar de un inmejorable almuerzo en ‘L’Art de Vivre’. Situado en una de las principales avenidas de la ciudad, se trata de un edificio de ladrillo rojo del siglo XIX con estética de New Orleans.

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Modave, durmiendo en un castillo belga

La primera noche de descanso en nuestro viaje por Bélgica, gracias al concurso organizado por la Oficina de Turismo, no pudo ser mejor. Tras una deliciosa cena en el restaurante ‘Victoria’ de Durbuy, nos alojamos en el Castillo de Modave.

Modave es una pequeña población de apenas 4.000 habitantes, a tan solo 14 kilómetros de Huy. Su castillo es el monumento más representativo de la zona y fue construido en el siglo XIII, aunque remodelado por completo en 1658 de la mano de la familia De Marchin. Excepto la parte destinada a alojamiento, a la que solo pueden acceder los huéspedes, puede visitarse casi en su totalidad. Sala de Guardia, Sala de Hércules o Salón de Recepción son de gran belleza y, por unos minutos, sentirás que eres de la realeza admirando su techos altos y suelos de madera. Abre del 1 de abril al 15 de noviembre, de 10 de la mañana a 6 de la tarde, así como Navidad, y la entrada cuesta 9 euros, siendo gratuita para menores de 12 años.

La antigua residencia del servicio es ahora donde se alojan los clientes del Castillo de Modave. Este es el aspecto que presentaba mi habitación, amplia y luminosa, con unas bonitas vistas al enorme jardín. El baño se divide en dos partes: aseo y zona de lavabo y bañera.

Castillo de Modave

Castillo de Modave

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100 razones para visitar Bélgica

Hace unos días recibimos un curioso e interesante e-mail desde la Oficina de Turismo de Bélgica invitándonos a participar en un concurso para pasar una semana disfrutando de Bruselas y Valonia. ¡No ha hecho falta pensarlo dos veces!

¿Por qué queremos visitar Bélgica? Aquí van 100 razones:

1. Beber las mejores cervezas del mundo.

2. Comer mejillones con patatas fritas.

Mejillones con patatas fritas
Mejillones con patatas fritas

3. Fotografiar el Manneken Pis.

4. Comprar alguna de las 500 variedades de bombones.

5. Pasear por la Grand Place.

6. Admirar el Atomium.

7. Cenar a las siete…

8. Visitar la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.

9. Mirar los escaparates de las ‘Galerías Saint Hubert’.

10. Recorrer las 80 ciudades europeas de la Mini Europe.

11. Conocer a la novia del Manneken, la descarada Jeanneke.

Jeanneke-pis
Jeanneke-pis

12. Contemplar las obras del Museo Magritte.

13. Montar en tranvía.

14. Curiosear por el  Boulevard Waterloo, considerado el más chic de la capital.

15. Acercarnos al Parlamento Europeo para ver si hay algún VIP.

16. Probar alguna de las 2.000 variedades que ofrece ‘Delirium Tremens’… y salir vivitos y coleando.

17. Pillar una buena tortícolis examinando una por una las vidrieras de Notre Dame du Sablon.

Notre dame du Sablon
Notre dame du Sablon

18. Quemar la Brussels Card de tanto usarla.

19. Comprobar que la cerveza no sólo se bebe, sino que podemos meternos entre pecho y espalda unos Carbonnades flamandes.

20. Acompañar el estofado con una ligeras Chicons au gratin.

21. Sentarnos en una terraza de la Rue des Bouchers a tomar café.

22. No perdernos el Museo del Cómic.

Museo del Cómic
Museo del Cómic

23. Practicar el poquito francés que sabemos (sin bromas…)

24. Comprobar por qué Bruselas es una de las capitales más verdes de Europa.

25. Visitar el Museo de los judíos y su colección de arte.

26. Probarnos un vestido vintage en la Rue Antoine Dansaert.

27. Buscar alguna ganga en el Rastro de Los Marolles.

28. Descubrir una de las joyas del Art Nouveau, la Casa Cauchie.

Casa Cauchie
Casa Cauchie

29. Adivinar por qué son tan famosas las coles de Bruselas.

30. Intentar ver cada una de las piezas del Museo del Auto.

31. Sentarnos sobre el césped del Jardín Botánico.

32. ¿El viaje es en agosto? Habrá que tomarse algo en uno de los chiringuitos de Bruxelleslesbain.

Bruxelles les bains
Bruxelles les bains

33. Pasar el domingo en los Museos Reales de Arte y de Historia.

34. Dar envidia a todos los fans de Tintín twitteando desde el Museo Hergé.

35. Disfrutar de las vistas desde el Palacio de Justicia.

36. Saludar, si nos cruzamos con ella, a la reina Fabiola, que para algo es española (actualización: falleció en diciembre de 2014).

37. Probar el salchichón de las Ardenas, a ser posible con pan de farro.

38. Buscar sin descanso un Lazarillo de Tormes editado en Bélgica para la colección de Nacho Carnero, un clásico en nuestros viajes.

39. No perder detalle de cómo se elabora el chocolate artesanal en ‘Zaabär’.

40. Volver a sentirnos niños en el Museo del Juguete.

41. Fotografiar la cúpula del Sagrado Corazón.

42. Quejarnos de que los ‘Serres de Laeken’, los invernaderos reales, sólo abran tres semanas al año (y no cuando nosotros vayamos, precisamente)

43. Ver las casi 40 paredes de diferentes casas decoradas con enormes murales basándose en cómics.

44. Descubrir dónde está la simpática estatua de un perro orinando.

45. Echarnos unos bailes en el ‘Wax Club’.

46. Tomar el sol en el Parc du Cinquantenaire.

47. Comprar alguna variedad de los muchos quesos belgas: Passendale, Folies de Béguines, Wynendale…

48. Comer un crepe cubierto con cerezas naturales calientes y nata.

49. Tomar una copa en ‘Mappa Mundo’.

50. Viajar a Lieja, la quinta ciudad más importante de Bélgica.

51. Descubrir por qué Lieja es denominada la «Atenas del norte». Y ya que estamos allí…

53. Recorrer el Archéoforum, el yacimiento arqueológico más grande de Europa.

54. Conocer la Estación de Lieja-Guillemins, diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava.

55. Hacer una pintoresca foto desde las escaleras de la colina Bueren.

56. Descubrir el original Museo Tchantches, dedicado a la popular marioneta creada en el siglo XIX.

57. Almorzar unas boulets de Liège (albóndigas) aderezadas con sirope.

58. Probar el pékèt (y no emborracharnos con él)

59. Fotografiar alguno de los castillos cerca de Lieja ¡y lamentarnos de no poder vivir en uno!

Castillo de Jehay-Bodegene
Castillo de Jehay-Bodegene

60. Ver dónde empieza y dónde acaba la carrera ciclista internacional Lieja-Bastogne-Lieja.

61. Tomar el aperitivo regional por excelencia, un Maitrank.

62. Escuchar sonidos de todo tipo en la Maison de la Pataphonie, en Dinant, museo único en el mundo.

63. Ya que estamos allí, probar las famosas couques de Dinant (galletas a base de miel)

64. Ver dónde nació en 1841 Adolphe Sax, inventor del saxofón.

65. Hacer una parada en la ‘Cervecería Caracole’, cerca de Dinant, donde las cubas de cobre se siguen calentando al fuego de leña.

66. Probar una tarte al djote, especialidad típica de Nivelles, en Valonia.

67. Echar un vistazo a la Catedral de Saint Paul, de arquitectura gótica, punto de visita obligada en Lieja.

68. No perdernos el Palacio de los Príncipes-Obispos.

Palacio de Lieja
Palacio de Lieja

69. Querer tener dinero y permiso para rehabilitar el abandonado Palacio de Noisy.

70. Conocer los hoteles flotantes de Lieja, barcos con capacidad para 18 personas.

71. Olisquear por la mina Hasard Cheratte, cerrada al público y clausurada sin previo aviso en 1977 por ser una de las más peligrosas del mundo.

72. De vuelta a Bruselas, visitar el Museo de los cerveceros belgas y degustar la cerveza que incluye la entrada.

73. Alquilar una bicicleta (y no caernos)

74. Desayunar un apetitoso gofre.

Gofres belgas
Gofres belgas

75. Jugar una partidita de algo en el Gran Casino de Bruselas.

76. Apuntarnos a ‘La excursión verde’ y envidiar los espacios naturales que no tenemos en Madrid.

77. Darnos una vuelta por el ‘Toutou Bar’ y flipar viendo cómo animales de cuatro patas saborean una Red Dog, cerveza sólo apta para perros, a tres euros la botella.

78. Curiosear en su menú canino, que incluye hamburguesas, arroz o pasta.

79. Admirar -si sigue en pie- la impresionante Catedral de las cervezas, construida con 792.000 botellines.

80. Hacer un ‘petit’ descanso en la Plaza del ‘Petit Sablon’.

81. Degustar unas crujientes croquetas de gambas grises (promete)

82. Realizar el itinerario ‘El arte en el metro’ y ver cuánta creatividad anda suelta.

83. Visitar el Museo Clockarium, dedicado a accesorios de chimenea fabricados con loza y con una exposición de más de 1.200 relojes de este material.

84. Comer patatas al vapor -hay más de 300 variedades-, como las cwènes de gade o las planas de Florenville.

85. Comprar un DVD de ‘Los pitufos’, creados por el dibujante belga Peyo.

86. Visitar el puerto de mar y, de paso, navegar a bordo del Gueuse.

87. Pasar una refrescante tarde en Océade, el parque acuático de Bruselas.

88. Relajarnos en el Spa Cinq Mondes y dejarnos mimar.

89. Ya puestos, nos encantaría desplazarnos hasta Spa, no para bañarnos, sino para ver dónde se disputa el Gran Premio de Bélgica de F1.

90.  Escuchar un concierto de jazz en ‘Sazz n Jazz’.

91. Cenar un buen filete de Blanc-bleu, raza vacuna criada sólo con heno y productos de granja.

92. Tomarnos un cóctel en la terraza del lujoso Hotel Conrad.

93. Buscar gangas el miércoles por la tarde en el mercado del Châtelain.

94. Pedir un deseo al tocar la estatua de bronce de Charles-Everard (trae buena suerte y, quizás, regreses a Bélgica).

Bélgica
Estatua de Charles-Everard

95. Comprar cremosos pralinés en ‘Wittamer’.

96. Disfrutar del mercado de las flores, en martes o domingo.

97. Contemplar los geniales cuadros de El Bosco en el Museo Real de Bellas Artes.

98. Visitar la Casa de Erasmo, ese gran viajero…

99. Comprobar que la película de Jan Bucquoy La Vie Sexuelle des Belges ¿es verídica ; )?

100. Buscar 100 razones más para regresar a Bélgica.