Vistas desde la terraza de nuestra casa en Boston

Hace poco más de un año, nos invitaron a participar en una plataforma que nos era absolutamente desconocida, pero que despertó nuestra curiosidad desde el primer momento. Los que sois lectores de Pasean2.com, sabéis que nos encanta alojarnos en casas o apartamentos cuando salimos de viaje. Nueva York, Londres o Roma han sido algunos de los destinos en los que hemos conseguido sentirnos como auténticos lugareños, pero siempre pagando una buena suma de dinero.

Cuando Roser Goula, Social Media Manager de Intercambiocasas.com, nos explicó en qué consistía y las posibilidades viajeras que nos ofrecía, no lo pensamos dos veces. Nos dimos de alta y descubrimos un mundo que nos ha enganchado por tres razones principales:

  1. Variedad. Con 65.000 casas en más de 150 países, es casi imposible pensar en unas futura escapada y que no haya disponible una vivienda que se adapte a tus necesidades, bien sea en el centro de una ciudad, el campo o en primera línea de playa.
  2. Precio. Por una suscripción de 130 euros anuales, lo que para nosotros suele ser una noche de hotel, se abren infinitas posibilidades de ocio que pueden abarcar desde un fin de semana a varios días o, incluso, estancias más largas.
  3. Calidad. Os podemos asegurar que hemos ‘cotilleado’ cientos de casas y todas ellas invitan a intercambiar la tuya. Desde apartamentos sencillos a auténticas mansiones con 5 dormitorios, jardín y piscina, y desde el pueblo más escondido de Italia al mismísimo Upper East Side de Manhattan.

A finales de marzo del pasado año, Indu, una ingeniera del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y residente en South Boston, se puso en contacto con nosotros para un intercambio de tres semanas. Echamos un vistazo a las fotos, calculamos precios de hoteles -con las tarifas más caras de los Estados Unidos resulta difícil ahorrar para unas vacaciones allí- y no lo pensamos dos veces. Aunque los billetes de avión no eran precisamente baratos en julio, merecía la pena cruzar el charco y aprovechar esta oportunidad.

Una vez en Boston, la experiencia no pudo ser más gratificante: dos dormitorios, un baño, salón-comedor con cocina abierta y un pequeño porche hicieron nuestra estancia de lo más cálida. La guinda del pastel la puso una terraza con impresionantes vistas del skyline de la capital de Massachusetts, desde la que pudimos contemplar los famosos fuegos artificiales del 4 de julio (primera foto de este post).

Dormitorio con espada láser…

Cuarto de baño

Cocina

A día de hoy, seguimos manteniendo contacto con Indu. Ya nos ha invitado a intercambiar de nuevo nuestros hogares -se lo pasó en grande en Madrid- y no lo descartamos para un futuro, cuando encontremos una buena tarifa aérea. Pero, antes, estamos a punto de cerrar otros dos intercambios y… ¡Turín y Lyon parecen ser los elegidos!

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