‘La Republicana’, comida casera en Zaragoza

Con más de treinta años a sus espaldas, La Republicana es un clásico del tapeo en El Tubo de Zaragoza. Inaugurado en 1983 como Café Recuerdos, comenzó ofreciendo solo bebidas. Poco poco fue sirviendo el plato del día y acabó convirtiéndose en la Casa de Comidas que es hoy. Una de las más famosas y con más solera de la ciudad.

Allí tuvimos la suerte de cenar el grupo del Avexperience, acompañados de su dueña, que nos explicó un montón de historias sobre el negocio familiar.

Tras el típico vermut con banderillas comenzó un picoteo que nos encantó de principio a fin.

vermut con banderillas

Tomates con menta, frescos y jugosos, con el toque de esta hierba con la que nunca los habíamos probado. Nos pareció todo un descubrimiento.

Tomates con menta

Papas con mojo, pequeñas y deliciosas

Papas con mojo en La Republicana

Guirlache de morcilla, que se presenta en este original envoltorio. Y con el que ganaron el tercer premio en el XVI Concurso de Tapas local.

Guirlache de morcilla
Guirlache de morcilla

Croquetas de jamón, gruesas, cremosas y lo más importante, caseras

La Republicana

Huevos a la republicana, su plato estrella

Huevos a la republicana, sencillamente, para quitarse el sombrero. No solo el nombre, al igual que el del local, nos encanta. Sino que el sabor y la textura hacen de este plato visita obligada en Zaragoza. Como podéis ver, representa los colores de la bandera republicana. El morado se consigue mezclando lombarda con puré de patatas. Se rematan con salsa de tomate y jamón picado. Espectaculares y divertidos.

Huevos a La Republicana

Surtido de pinchos (por si nos habíamos quedado con hambre)

Surtido de pinchos

Los manteles de cuadros vichy y cientos de objetos que decoran el restaurante, le dan un encanto único que recuerda a las antiguas casas de colmado. Con estanterías repletas de motivos familiares y otros, como nos explicaron, comprados en mercadillos. Llama la atención una televisión retro que funciona perfectamente.

Nos gustaron algunos detalles, como estos cucuruchos de almendras garrapiñadas, obsequios para los clientes. Al igual que pequeñas macetas con hierbas de su huerto particular.

La Republicana
La Republicana
La Republicana
La Republicana

La Republicana se encuentra en la calle de Méndez Núñez, 38.

Palacio de la Aljafería, residencia de los Reyes Católicos en Zaragoza

Fue declarado Monumento Nacional de Interés Histórico en junio de 1931 y es considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El Palacio de la Aljafería ofrece la oportunidad de sumergirse en un apasionante viaje en el tiempo paseando por sus bellísimos patios y salones. Imprescindible si se visita Zaragoza, en este caso, gracias al Ave Experience Blogtrip.

Esta imponente edificación fue levantada por los árabes, heredada por los cristianos y utilizada por los Reyes Católicos como residencia. Actualmente, alberga las Cortes de Aragón, aunque puede recorrerse casi en su totalidad. Os recomendamos la visita guiada para descubrir los miles de secretos que albergan sus muros.

Se trata de un espacio cuadrado construido en terreno llano, hecho que llama la atención, pues la mayoría de los castillos de la época están situados en zonas elevadas. Es un recinto amurallado, con 16 torreones circulares y una torre rectangular, la del Trovador.

Numeros e ilustres inquilinos

Se contruyó entre los años 1046 y 1082 por orden del monarca árabe Abu Yafar Ahmad Ibn Sulayman al-Muqtadir, del reino de taifa de Saraqusta, con la intención de que se dedicara exclusivamente al recreo. Las reformas que sufrió posteriormente fueron muy numerosas, dada la cantidad de personajes que la han habitado. Desde Alfonso I, el Batallador, hasta la llegada de los Reyes Católicos, trescientos años después, pasando por Pedro IV el Ceremonioso.

Palacio cristiano, sede del Tribunal de la Inquisición o cuartel militar han sido algunos de los usos que se le han dado en sus más de diez siglos de historia.

Nos enamoraron especialmente el Salón Dorado del Palacio de la Aljafería, con techos de madera y un espectacular pórtico de entrada. Y el Patio de Santa Isabel, con naranjos y una pequeña alberca. Su nombre procede del nacimiento en la Aljafería de la infanta Isabel de Aragón, reina de Portugal.

Palacio de la Aljafería, Zaragoza
Palacio de la Aljafería, Zaragoza
Palacio de la Aljafería, Zaragoza
Palacio de la Aljafería, Zaragoza

Existe una pequeña mezquita de planta octogonal bastante bien conservada. Y que, curiosamente, se convirtió en lugar de rezo para la comitiva árabe desplazada a la ciudad durante la Exposición Universal de 2008.

Palacio de la Aljafería, Zaragoza

Destaca también especialmente la Torre del Trovador en el Palacio de la Aljafería, fechada en el siglo IX, en la que Verdi sitúa la acción de su famosa ópera, Il Trovatore. Durante los siglos  XVIII y XIX se usó como prisión y son numerosos los graffiti inscritos allí por los reos, que todavía pueden contemplarse, con el consiguiente erizamiento de vello.

Al Palacio de la Aljafería se accede subiendo la escalera noble, una monumental construcción iluminada por ventanales de medio punto y cubierta por un espectacular techo. Cuidado de no mirarlo mientras se bajan los escalones.

Palacio de la Aljafería, Zaragoza
Palacio de la Aljafería, Zaragoza

Igual de fascinante resulta el del Salón del Trono, de veinte metros de longitud por ocho de anchura. Y un bellísimo artesonado con temas vegetales, reproducido en el suelo -treinta cuadrados con sus respectivos octógonos inscritos-. Se conserva una parte de cerámica original del siglo XV.

Palacio de la Aljafería, Zaragoza
Palacio de la Aljafería, Zaragoza

El Palacio de la Aljafería abre todos los días de abril a octubre, de 10 a 14 horas y de 16.30 a 20 horas. De noviembre a marzo cierra los domingos. El precio de la entrada es habitualmente de 5 euros. Pero es gratuita desde que reabrió sus puertas tras el cierre por la COVID-19.

De tapas por El Tubo (Zaragoza)

En nuestra visita a Zaragoza, y aconsejados por Patricia Sola, nos fuimos de tapas por la zona más famosa de la ciudad, El Tubo, en pleno casco viejo. Comenzamos la ruta en Bodegas Almau, fundada en 1870, con un montadito de jamón y anchoas. Y el que últimamente es su pincho estrella, a base de crema de queso, mermelada de tomate, anchoa y virutas de chocolate. La variedad de vinos, algunos embotellados especialmente para ellos, es amplísima y está lleno a todas horas. Procura hacerte fuerte en la barra.

Montaditos en ‘Bodegas Almau’
‘Bodegas Almau’

Continuamos unos metros más abajo en Taberna Doña Casta, donde su especialidad son las croquetas. De salmón, cuatro quesos, morcilla con vino tinto y piñones, pularda con pollo de corral, arroz con bogavante o de boletus y foie (incluso las hay de chocolate). Si otra especialidad son los huevos rotos: con jamón, gulas, ajetes,… Nosotros probamos las ‘Taberna Doña Casta’. Grandes y cremosas a 2,50 euros cada una.

‘Taberna Doña Casta’
Croquetas en ‘Taberna Doña Casta’

En La Despensa no podíamos dejar de probar sus carrilleras. Estaban buenas, pero a más de 4 euros qué menos se puede pedir…

Carrilleras en ‘La Despensa’

Imprescindible también La Republicana, con sus afamados huevos ‘a la republicana’ y otras propuestas más que apetecibles. Podéis ver el post completo aquí.

Huevos a la republicana en ‘La Republicana’

Terminamos en Papa Mar (apenas nos hemos movido 50 metros) con una ‘pelota’, su especialidad junto con las patatas (con salsa brava, tártara, mayonesa, diabólica,…) y los huevos rotos. Cañas bien tiradas y servicio un poco ‘despistado’. Una ruta interesante aunque, como nos habían advertido, un pelín cara. No os defraudará.

Pelota en ‘Papa Bar’