De tapas por la calle Laurel, la más famosa para ir de pinchos en Logroño

La calle Laurel es la más famosa de Logroño, gastronómicamente hablando. Situada en el corazón de la capital riojana ofrece más de 50 establecimientos (algunos son restaurantes) en los que degustar un buen vino con D. O. C. y una tapa. Cada bar de ‘la Laurel’ tiene su especialidad: champiñones, tortilla, morunos, bravas, sepia…

Era conocida antiguamente como la ‘Senda de los Elefantes‘. ¿Y quieres saber por qué? Tanto se bebía aquí que sus clientes se ponían trompa y salían a cuatro patas. Y es que lo habitual es tomar cinco o seis copas de rioja… Hasta que el cuerpo aguante.

Bar Ángel (calle Laurel, 12)

Uno de los pinchos más famosos de la calle Laurel se remonta a 1960. Y es tan simple como delicioso: tres champiñones frescos sobre una rodaja de pan y coronados con una gamba. El remate lo pone una salsa de ajo cuya fórmula es tan secreta como la de la Coca-Cola.

Mesón del Abuelo (calle Laurel, 1)

Su especialidad es sepia a la plancha con salsa casera. Pero otro de sus productos estrella es el bacalao, que presentan en tres elaboraciones distintas, a la riojana, rebozado con pimientos y confitado.

El Soldado de Tudelilla (calle San Agustín, 33)

La tasca más antigua de la calle Laurel ha hecho de su oferta gastronómica todo un clásico. ¿Puede haber algo más apetecible que ensalada de tomate y huevos fritos?

Las Quejas (Albornoz, 8)

Su pincho más popular tiene el mismo nombre que el local. Y es un bocatita de jamón, setas a la plancha y queso fundido, con esta buena pinta.

Pincho de la casa en 'Las Quejas'

La Taberna del Tío Blas (calle Laurel, 1)

Conocíamos este bar de tapas en Logroño antes de ir gracias a su amplia presencia en redes sociales. Nos sorprendió mucho la enorme pantalla que tienen dentro del local donde pueden verse sus tuits en tiempo real. La barra de pinchos es impresionante. Nosotros probamos una bola de carne y un bocadillín ‘La Taberna del Tío Blas’ (con sardinas y guindillas). ¿Un consejo? No te pierdas su granizado de Crianza (no te bastará solo con uno).

Bola de carne y bocadillín en 'La Taberna del Tío Blas'

Bar Jubera (calle Laurel, 18)

No podían faltar en esta selección de tapas en Logroño unas patatas bravas, clásico que nunca pasa de moda. El Bar Jubera, abierto desde 1980, presume de las mejores.

Bar Sebas (Albornoz, 7)

Otro de los pinchos en Logroño que no puede faltar es tortilla de patatas. Y la de Bar Sebas tiene fama nacional. Por algo será…

Tío Agus Bar Lorenzo (Travesía de Laurel, 4)

¿Qué tal suena carne adobada con salsa secreta? Esa es la especiliadad de Tío Agus Bar Lorenzo. Se sirve en un esponjoso bollo de pan. ¡Ñam!

D. O. Laurel (calle Laurel, 4)

En D. O. Laurel pedimos tortilla de patata evolucionada. Se presenta líquida en un vaso y hay que comerla en dos fases separadas hundiendo la cucharilla hasta el fondo. La textura es realmente buena, diferente de lo habitual. Puedes pedirla también con jamón, queso o chorizo.

Calle Laurel

Bar Soriano (Travesía de Laurel, 2)

Si eres más tradicional, no te pierdas los ‘champis’ del Bar Soriano, rellenos con gambas. Son enormes y están deliciosos. ¡Un clásico en la calle Laurel!

Calle Laurel

Bar Páganos (calle Laurel, 22)

Probamos también los pinchos morunos de Bar Páganos. Los preparan al momento en unas brasas con carbón vegetal.

Bar El Perchas (Travesía de Laurel, 3)

‘Desde 1955 preparando la orejita más famosa de La Laurel’. Ese es el lema de nuestra última recomendación para tapear en Logroño. ¿Oreja rebozada o picante?

¿Te ha gustado esta ruta para tapear en la calle Laurel de Logroño? ¿Hay otros pinchos que nos recomiendes? Es imposible probarlos todos, pero volveremos a La Rioja para seguir añadiendo sugerencias a este post.

Calle Laurel

‘Tondeluna’, las tapas de Francis Paniego en Logroño

Tondeluna es una pequeña aldea que se encuentra dentro del valle del Oja, muy cerca de Ezcaray. Allí se encuentra el Hotel Echaurren, cuyo propietario, Francis Paniego, se ha decidido a abrir hace unos meses el gastrobar al que da nombre la aldea logroñesa.

Este sitio gastronómico, situado en pleno centro de la capital riojana -Muro de la Mata número 9- ha dado prioridad absoluta a la madera. En mesas, sillas y paredes, creando un ambiente moderno, acogedor y muy luminoso. Las mesas del restaurante Tondeluna (cinco en total) dan cabida a doce comensales cada una. En el extremo de ellas se ubica un espacio individual para la terminación de los platos delante del cliente.

Imagen 615

Ofrece una carta pequeña, pero selecta y con diferentes menús: Compartir, por 50 euros (precio para dos personas) y otro degustación de 50 euros por persona.

Nos dieron el chivatazo de que la ensaladilla rusa con mayonesa aireada y láminas de pan era una de las especialidades de la casa y no nos defraudó en absoluto. La mayonesa es de sifón, lo que le da una esponjosidad única y una textura mágica.

Imagen 589

Hemos de confesar que el yogur de foie gras y caviar de vino tinto (dedicado a Quique Dacosta) lo pedimos porque nos apetecía recordar una de las tapas que comimos en Vuelve Carolina, uno de los restaurantes del cocinero afincado en la Comunidad Valenciana. Espectacular.

Imagen 592

Seguimos con un huevo de corral cocinado a 65º y luego frito con puntillas, patatas y chorizo riojano, sencillamente, delicioso.

Imagen 598

La panceta cocinada a baja temperatura con alcachofas y puré de manzana es un plato que hay que probar para comprenderlo. ¿Panceta, alcachofa y manzana? Pues la combinación resulta tan original como exquisita.

Imagen 600

No podíamos dejar de probar la hamburguesa de Tondeluna. Bueno, en realidad se llaman panecillos al vapor con nuestra hamburguesa de solomillo, jengibre y ajos tiernos salteados. La receta es de David Chang, chef del local neoyorkino Momofuku: carne picada de solomillo con un toque de jengibre. Servida en un delicioso bollo de pan cocido al vapor y que se hace cada día en la cocina de este local.

Imagen 607

Se acerca la hora del postre y nos decantamos por una de nuestras debilidades, mojito con ensalada de plátano y menta. Muy refrescante, aunque un pelín ácido (se lo perdonamos).

Imagen 612

Para acompañar este homenaje elegimos un blanco de Rueda, Marqués de Riscal, que nos ofrece Luisa, la costilla de Francis Paniego, con quien forma el binomio perfecto.

Imagen 586