Qué ver en Ámsterdam, una de las ciudades más liberales de Europa

Su arquitectura, canales, limpieza y estilo de vida la hacen tan diferente del resto del mundo que, automáticamente, deseas comprarte una bicicleta y echarte a la calle, a descubrir cada rincón. Pero, ¿qué ver en Ámsterdam en una escapada de 3 o 4 días? Acompáñanos en este paseo por una de las ciudades más liberales del planeta.

Rijksmuseum

Además del impresionante edificio que lo alberga, el atractivo del Rijksmuseum se encuentra en las 22 pinturas de Rembrandt que cuelgan de sus paredes. La ronda de noche o El árbol de Jesé son dos de las joyas de este museo que ver en Ámsterdam. Pero, también, alberga obras de casi todos los grandes maestros neerlandeses de los siglos XV al XVII. Está abierto a diario de 9:00 a 17:00. El precio de la entrada es de 19 euros. Ah, la cafetería del Rijksmuseum es perfecta para un bocado rápido.

Van Gogh Museum

Uno de los museos más visitados del mundo es otro de los imprescindibles que ver en Ámsterdam. La visita con audioguía -para conocer los secretos mejor guardados de la vida del genial artista- es más que recomendable por 5 euros más. El acceso al Van Gogh Museum tiene un precio de 19 euros.

Casa de Ana Frank

Aunque se trata de una de las visitas más duras que hacer en Ámsterdam, es necesaria para conocer la historia de Ana Frank. En 1942, esta adolescente judía tuvo que esconderse de los nazis junto a su familia durante la ocupación de los Países Bajos. Fue descubierta dos años después, muriendo en el campo de concentración de Bergen-Belsen en 1945.

A todos nos ha conmovido su libro. Pero ver en primera persona el lugar donde transcurre te pone un nudo en la garganta. La Casa de Ana Frank es una atracción muy visitada, por lo que te aconsejamos que reserves tus entradas con mucha antelacion, semanas o, incluso, meses. No olvides que está prohibido tomar fotos.

Vondelpark

Con 47 hectáreas, es el parque más grande que visitar en Ámsterdam. Si el tiempo acompaña, puedes comer al aire libre o tomar algo en una de sus terrazas. Se extiende a lo largo de cerca de 470.000 metros cuadrados y recibe a más de 10 millones de personas al año.

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Plaza Dam

El centro neurálgico de la capital es, también, la plaza más importante que visitar en Ámsterdam. En la Plaza Dam se alza el Monumento Nacional, homenaje a los soldados holandeses caídos en la Segunda Guerra Mundial. Y, también, el Palacio Real.

Jordaan

Aunque antiguamente se trataba de un barrio obrero, actualmente, Jordaan es una de las zonas más caras de la ciudad. En ella encontrarás modernos restaurantes, boutiques de diseño y algunos de los canales más bonitos que ver en Ámsterdam.

Jordaan

Mercado de Flores

Fundado en 1862, el de Bloemen es el mercado de flores más famoso que visitar en Ámsterdam. En él podrás comprar la flor más típica de los Países Bajos, el tulipán, en todos los colores que imagines. También, semillas de otras plantas y artículos de jardinería.

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Moco Museum

Este museo independiente que ver en Ámsterdam exhibe arte moderno y contemporáneo. Si este tipo de obras no va contigo, como es nuestro caso, al menos merece la pena para admirar algunas de las creaciones más icónicas del genial Banksy. El Moco Museum abre de domingo a jueves, de 10:00 a 19:00. Y viernes y sábado, de 10:00 a 21:00. El precio es de 19,50 euros.

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Barrio Rojo de Ámsterdam

Es, sin duda, una de las zonas más polémicas que ver en Ámsterdam. Y, probablemente, en Europa. En el Barrio Rojo, las mujeres exhiben sus cuerpos en escaparates. Se fija un precio y quien lo desea pasa a un pequeño habitáculo donde disfrutará de 15 o 20 minutos de placer, a pie de calle, con la única privacidad de unas cortinas… Aunque esto puede parecer una locura, has de saber que Ámsterdam es una de las trece ciudades holandesas donde existe la prostitución. Es legal desde 1911 y las trabajadoras del sexo alquilan el escaparate en el que trabajan, pagando impuestos como cualquier otra empleada holandesa. Recuerda que está prohibido hacer fotos.

Crucero por los canales de Ámsterdam

Su fama ha traspasado fronteras. Y un crucero por sus históricos canales es una de las mejores cosas que hacer en Ámsterdam. Existen diferentes companías y modalidades para todos los gustos: con degustación de queso y vino, con pizza y cerveza, con cena a la luz de las velas e, incluso, un crucero con barra libre de tortitas. Sí, has leído bien.

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Heineken Experience

A pesar de haber sido totalmente remodelada, esta antigua fábrica mantiene su encanto original. Durante la visita guiada a la Heineken Experience, podrás contemplar las enormes y antiguas calderas donde se elaboraba la cerveza. A lo largo de 90 minutos, también conocerás la historia de la marca. Y para rematar, dos Heineken bien frías en su animado bar.

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Coffee shops en Ámsterdam

Ser una de las ciudades más permisivas del mundo hace posible entrar en uno de los llamados coffee shop como quien va a la frutería y decide qué tipo de manzanas comprar… Pero, en este caso, el menú se basa en drogas legales en los Países Bajos. Existen más de 160 coffee shops en Ámsterdam, siendo turistas un 23% de su clientela. Más de millón y medio de visitantes por año han hecho que sea un negocio que reporta mucho dinero a las arcas públicas.

Puedes comprar diferentes mezclas o porros de marihuana pura ya preparados. Es posible fumarlos en el propio local, pero, paradojas de la vida, en ellos solo sirven refrescos, zumos o cafés. Está prohibida la venta de alcohol en los cofeee shops de Ámsterdam. También puedes encontrar tés, pipas de agua o magdalenas, galletas y pastelitos elaborados a base de cannabis.

Comer en Ámsterdam

No podemos destacar nada en especial de la comida típica de Ámsterdam, salvo la cerveza, por supuesto. Aun así, hay restaurantes donde merece la pena hacer una parada.

Pesca

Como si de un mercado se tratara, Pesca ha apostado por mostrar su propio producto antes de ser cocinado. Al entrar a este restaurante de Ámsterdam, encontrarás un típico mostrador de pescadería. Allí se exponen ostras, almejas, cangrejos, salmones, rapes, calamares, gambas o lubinas. Tú decides qué quieres y la forma en que se cocine. Minutos después, llegará a tu mesa para degustar el mejor sabor del mar.

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Bistro Bij Ons

En pleno barrio de Jordaan, Prinsengracht 287, se encuentra uno de los bistrós más encantadores para comer en Ámsterdam. El Bistro Bij Ons está especializado en comida neerlandesa y, también, sirve desayunos. Abierto ininterrumpidamente de 11 de la mañana a 12 de la noche, su cocina cierra a las 22:00. ¿Una recomendación? Mejillones fritos con cebollas, vino blanco y curri amarillo. O, si prefieres carne, su jugoso filete holandés con patatas y ensalada, dicen, el más famoso de Ámsterdam.

Bistro Bij ons
Bistro Bij ons

Frens Haringhandel

Visitar Ámsterdam y no probar el arenque ahumado sería todo un sacrilegio. El de Frens Haringhandel se sirve con cebolla picada y pepinillo en vinagre. Por 3 euros, es una de las mejores opciones para comer en Ámsterdam un bocado rápido. Al lado hay una pequeña zona con bancos donde te puedes sentar. También lo sirven en forma de sándwich, dentro de un bollo de perrito caliente.

Jacketz

Nunca las patatas al horno rellenas tuvieron tanto éxito como en este restaurante de Ámsterdam. Jacketz ofrece varios tipos: chile con carne, pulled pork en salsa de whisky, salmón, curri verde picante, estofado de carne o pescado, vegetales de temporada… Elige tu topping, una salsa, ¡y listo!

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The best stuffed potato ever!

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Cafe Orloff

Otro de esos restaurantes en Ámsterdam para un bocado rápido y sin muchas complicaciones. En su carta, aperitivos, sándwiches, pizzas o ensaladas.

Orloff Café

De Rotisserie

Hamburguesas de ternera, pollo frito crujiente y costillas barbacoa para comer en Ámsterdam. ¿Suena bien? Uno de los locales de moda no te defraudará con su deliciosa apuesta. En Rotisserie todo se elabora de forma casera, desde la carne a los panes, pasando por salsas o pepinillos. Como ellos mismos se definen: ‘the best damn guilty pleasure bar in town‘.

Febo

La cadena de establecimientos Febo ofrece comida rápida en distribuidores automáticos a precios muy económicos. Croquetas, hamburguesas y patatas fritas son su especialidad. Merece la pena hacer un alto en el camino para reponer fuerzas.

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Foodhallen Amsterdam

Inaugurado en 2014 en una antigua estación de tranvía, Foodhallen es uno de los sitios de moda para comer en Ámsterdam. Con 22 puestos, es difícil que no encuentres algo que se adapte a tus gustos. Pollo frito, tacos, sushi, comida vegetariana, pizzas, pitas, hamburguesas, tapas y hasta un Jabugo Bar… O, como en nuestro, bocadillos vietnamitas.

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SkyLounge Amsterdam

La mejor panorámica que ver en Ámsterdam las encontrarás en la azotea del DoubleTree by Hilton. Su SkyLounge está abierto de 11 de la mañana a 10 de la noche. Y es el sitio perfecto para disfrutar de una copa de vino o un cóctel mientras fotografías el skyline.

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Comida de Surinam

Surinam es una antigua colonia holandesa situada en América del Sur. Aunque se independizó de Países Bajos en 1975, su legado sigue presente en diferentes aspectos, como el gastronómico. Roopram Roti es una cadena de establecimientos donde degustar lo mejor de la cocina surinamesa. Rijst doks, estofado de pato con curri y arroz, o bara kip, bocadillo de pollo al curri, son buena muestra de ello.

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Roopram Roti

Puestos de comida callejera

Como cualquier otra gran ciudad europea, es habitual encontrar puestos de comida callejera a las puertas de las principales atracciones que ver en Ámsterdam. Si tienes prisa entre museo y museo, un perrito caliente recién preparado puede ser una opción buena y barata.

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Winkel 43, la mejor tarta de manzana de Ámsterdam

¿Pueden formarse largar colas para comer en Ámsterdam la que dicen es ‘mejor tarta de manzana’? Sí, se puede. Intenta que tu visita a Winkel 43 no coincida con el fin de semana y saborea cada bocado de esta delicia.

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Un par de consejos para tu viaje a Ámsterdam

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1. No dudes en adquirir la I amsterdam City Card. Con ella, puedes entrar en casi 40 museos y otras actracciones que ver en Ámsterdam. Ofrece ventajas como evitar la larguísima espera para acceder al Museo Van Gogh o descuentos en diferentes tiendas o cafés. ¡Ojo! La visita a la Casa de Anne Frank no está incluida..

2. Si vas a la Heineken Experience, compra la entrada Rock the City. Además de la visita guiada, incluye una paseo en barca por los canales de Ámsterdam y acceso a the A’DAM Lookout. El precio es de 35 euros.

Dónde dormir en Ámsterdam

Grand Hotel Amrâth Amsterdam

El Grand Hotel Amrâth Amsterdam está situado a un tiro de piedra de la Estación Central. Ofrece junior suites de ensueño con vistas al canal: cama de dos metros con dosel, minibar y wifi gratuitos, amenities de Lanvin, cafetera Nespresso… Además, puedes relajarte en su Wellness Center, con piscina climatizada, jacuzzi, baño turco… ¡¡Una maravilla!!

Grand Hotel Amrâth Amsterdam

*Este artículo ha sido actualizado en 2020 y todas las fotografías son de Pasean2, a excepción de las de Instagram y el Grand Hotel Amrâth Amsterdam, que han sido elegidas por ser mucho mejor (y más apetitosas) que las nuestras de hace algunos años.

Sidrerías imprescindibles para una visita a Gijón

Pensar en Asturias es pensar en buena gastronomía, platos contundentes y raciones generosas de recetas tradicionales. Y es también pensar en sidrerías de Gijón. La cercanía del Cantábrico ofrece los pescados y mariscos más frescos, además de una interesante huerta y carnes de animales criados en los pastos más verdes. Es casi imposible comer mal en Asturias, pero la oferta es infinita y resulta complicado decidirse por un sitio. Nosotros os damos varias pistas para saborear Gijón al máximo.

Sidrerías para darse un homenaje en Gijón

La Galana, Plaza Mayor

Para disfrutar de la cocina más tradicional con un toque vanguardista y cuidado. En su carta, delicias como tataki de atún rojo con salsa de soja y espuma de wasabi; ensalada de langostinos confitados y vinagreta de centollo o huevos cremosos, patatas, foie y reducción de Pedro Ximénez. Además, excelentes arroces, pescados y carnes de buey. En barra tambien es posible picotear a base de tapas y cazuelinas (marmitaco, fabada, chorizo a la sidra). Los camareros escancian.

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Carpaccio de atún rojo con aceite de trufa
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Arroz con pixín, gambón y calamares

El Requexu, Avenida de la Costa 30

Aparte de la carta, hay que prestar atención a su pizarra, donde exponen las especialidades del día. Nosotros tuvimos suerte con una estupenda ventresca a la plancha (con cebolla ligeramente caramelizada y tomate natural) y cazuela de albóndigas de ‘pescao’ de roca y marisco con almejas y alcachofas. Si os gustan los arroces, el de la casa se compone de llámpares, calamar, chipirón y jamón. También pescados de la Rula de Avilés y raciones tan sugerentes como calamar fresco con mayonesa de lima limón o chipirones crujientes con arroz salvaje y trigueros.

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Ventresca a la plancha
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Cazuela de albóndigas de ‘pescao’ de roca y marisco con almejas y alcachofas

Rías Baixas, Poeta Alfonso Camín, 10

Con la mejor oferta vinícola que uno pueda imaginar, Rías Baixas es mucho más que una sidrería en Gijón. Déjate llevar por la sabiduría de Felipe y aprovecha para disfrutar de vinos únicos por copas. Y para comer, dos especialidades: arroz con bugre y pulpo amariscado. Guarda sitio para una tabla de quesos, que cambian cada poco tiempo a su propio antojo y son de una calidad insuperable. ¡Larga vida a Rías Baixas!

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Arroz con bugre
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Tabla de quesos

Sidrerías para comer menú del día en Gijón

El Museo, Avenida del Llano, 22

Su menú del día tiene un precio imbatible: 10 euros por primero, segundo, tercero, bebida y postre. También hay una variada carta con carnes y pescados a la parrilla como especialidad. A nosotros nos encantan los mejillones a la marinera y los chipirones fritos de esta sidrería en Gijón.

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Ensaladilla rusa
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El Saúco, Valencia, 20

Fundada en 1977 por una pareja de zamoranos, se ha consolidado como un referente entre las sidrerías de Gijón. El cochinillo asado es uno de sus platos estrella y su menú del día, más que recomendable por 10 euros con entrante, primero, segundo, pan, bebida y postre. También ofrece otros menús a base de parrillada de marisco, caldereta de pescados y marisco o arroz con bugre. Y, por encarco, cocido elaborado con garbanzos de Fuentesúco, como no podía ser de otra manera.

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Su nuevo sistema de escanciado en sala de El Sáuco es de lo más original. Se paga por los ‘culines’ que hayas bebido y no tienes que preocuparte por ensuciar el suelo.

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Sidrerías para picar algo en Gijón

Sidrería Nueva Ibérica, Río de Oro, 6 y Aguado, 38

Cocina tradicional asturiana en una de las sidrería de Gijón con ambiente familiar y dos localizaciones (una frente al Centro Comercial Los Fresnos y otra junto a la Playa de San Lorenzo). Precios moderados en sus raciones para compartir y, también, menú del día por 10 euros. Dispone de otros menús para compartir, a base de cachopo o chuletón, por ejemplo.

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Pastel casero de pescado
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Pollo al ajillo

¿Y para beber?

Sidra, siempre sidra. Las botellas cuestan algo más de 3 euros y os recomendamos que la pidáis con Denominación de Origen.

New York Pass, acceso gratuito a más de 100 atracciones de la Gran Manzana

Pocas ciudades ofrecen tantos museos y lugares de atractivo turístico como Nueva York. Este inolvidable viaje puede irse de presupuesto si no haces una buena previsión de los gastos en ocio. El New York Pass es, a priori, una buena alternativa para que la visita a la Gran Manzana no suponga dejarse un riñón.

Su compra incluye el acceso a más de 100 atracciones de Nueva York. Entre ellas, las imprescindibles de Manhattan, como Empire State Building Observatory, mirador Top of the Rock, Estatua de la Libertad, Museo Solomon R. Guggenheim, 9/11 Museum, Metropolitan o MOMA. Algunas de ellas, además, sin esperar colas. También ofrece la posibilidad de disfrutar de un crucero por el río Hudson, un paseo en bicicleta por Central Park o una excursión auto-guiada por Grand Central Terminal.

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Pinacotecas menos conocidas, pero igual de interesantes, como el Museo del Barrio, el Museo de la Ciudad de Nueva York o el Museo Americano de Historia Natural también se incluyen en el New York Pass. La amplia lista figura en la detallada guía que se puede descargar al comprar la tarjeta. Existen diferentes precios dependiendo de los días que esté activa la misma, oscilando entre 134 dólares para un día y 339 dólares para 10.

Precios New York Pass 2020

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Recorridos en el bus turístico de Nueva York

El New York Pass incluye recorridos en el Big Bus (autobús panorámico) con audio en castellano y wifi gratuito. Muy recomendable para recorrer la isla de cabo a rabo, incluyendo Brooklyn. Ofrece la posibilidad de ir hasta la atracción elegida, visitarla y volver a subir al vehículo para trasladarse a la siguiente. Con más de 25 paradas distribuidas por toda la metrópolis, descubrirás lugares icónicos como Times Square o Central Park sin tener que caminar de punta a punta. Cuenta con cuatro rutas: Downtown, Uptown, Harlem y Brooklyn.

Recorrido en autobús con la New York Pass

Otras ventajas del New York Pass

Además de la entrada gratuita a más de 100 atraccciones, el New York Pass incluye ofertas en tiendas y restaurantes. Por ejemplo, al presentarlo en el Centro de Visitantes de Bloomingdale’s antes de realizar tus compras, recibirás un cupón de ahorro del 15% y un regalo. Estos grandes almacenes son famosos, entre otras cosas, por Rachel, de Friends.

También, te brinda un 15% de descuento en algunos de los mejores tours en helicóptero de Nueva York. Los denominados Big Apple y NY, NY de Liberty Helicopters.

Imagina que tu viaje a Nueva York termina, pero te quedan algunas horas todavía para usar tu pase. Has dejado tu alojamiento y te encuentras con el impedimento de qué hacer con tu maleta. ¡No te preocupes! Los titulares del New York Pass pueden obtener un 15% de descuento en Stasher, el espacio perfecto para almacenar equipaje o maletas mientras exploras la ciudad. Tan solo has de hacer tu reserva online aquí.

¿Dónde puedo comprarlo?

Puede adquirirse online y recibirlo al momento en tu correo electrónico. Desde hace algunos años, existe una versión digital que puedes llevar en tu smartphone.

¿Cómo se activa el New York Pass?

Se activa al usarlo en la primera atracción. Y ya empieza a funcionar de manera consecutiva. Es decir, si tiene validez de 1 día y lo usas por primera vez a las 11 de la mañana, será útil hasta las 11 de la mañana del día siguiente.

¿Has usado esta tarjeta alguna vez? ¿Hay algún comentario que quieras hacernos?

Un paseo por Róterdam (Holanda)

Róterdam es uno de esos lugares que rebosa encanto mires donde mires. Con el mayor puerto de Europa, segundo del mundo tras el de Shanghai. Su población supera el medio millón de habitantes. Y sufrió un bombardeo en 1940 que dejó 800 muertos y a más de 80.000 personas sin hogar. La posterior ocupación nazi forma también parte de su historia. Una ciudad cómoda para recorrer a pie en un par de días con la tranquilidad que conlleva el slow travel. A continuación, os contamos que vér en Róterdam en 72 horas disfrutando de grandes contrastes arquitectónicos y buena gastronomía, sin ningún tipo de estrés.

Rotterdam
Delfshaven

¿Qué ver en Róterdam?

1. Ayuntamiento

Uno de los pocos edificios que sobrevivió al bombardeo de 1940. De estilo modernista, con influencias románicas, bizantinas y art déco, fue construido en torno a un jardín interior al que se puede acceder. Es sede de la oficina del alcalde de Róterdam.

Ayuntamiento de Róterdam
Ayuntamiento de Rotterdam

2. Calypso

407 apartamentos de lujo repartidos en 22 plantas en un espectacular edificio de 2012 que, por el diseño de su fachada, da la sensación de estar en movimiento.

Edificio Calypso de Róterdam
Edificio Calypso

3. Casas Cubo

Diseñadas por Piet Blom entre 1982 y 1984, y también llamadas Blaakse Bos, componen uno de los puntos más originales que ver en Róterdam. El arquitecto giró 45 grados los 42 cubos que las forman y los colocó sobre pilares con forma hexagonal. Todas ellas están habitadas y una de ellas es visitable, previo pago de 3 euros. Y, para aquellos que se aventuren a compartir habitación, el albergue Stayokay ofrece la posibilidad de alojarse en el emblemático edificio.

Casas Cubo de Róterdam
Casas Cubo

4. Coffee shops en Róterdam

Fumar marihuana no es ilegal en Róterdam, aunque solo puede hacerse en los denominados coffee shops. Allí se venden los ‘cigarrillos’ ya preparados o, en su defecto, semillas de última generación para su cultivo ‘privado’.

Producto en un coffee shop en Róterdam
Producto en un coffee shop en Róterdam

5. Delfshaven

El barrio más pintoresco que ver en Róterdam enamora a primera vista. Fue el único que no sufrió las consecuencias del bombardeo de 1940 y conserva todo el encanto de las casas típicas holandesas y canales que atraviesan sus calles. La foto de esta lluviosa jornada está sacada desde De Pelgrim, única fábrica de cerveza de Róterdam.

Delfshaven, Róterdam
Casas en Delfshaven

6. De Rotterdam

Diseñado por Rem Koolhaas en 1998, es uno de los edificios más espectaculares que ver en Róterdam. En su interior, alberga un hotel, además de oficinas, tiendas, restaurantes, espacios para exposiciones y conferencias. Sus tres torres, de 150 metros de altura, 44 plantas y unidas entre sí, forman una ‘ciudad vertical’. Desde su terraza, abierta solo en verano, puede contemplarse una de las más bellas vistas de Róterdam.

Edificio De Rotterdam
De Rotterdam

7. Edificio Lápiz

Situado junto a las Casas Cubo y frente al Markthal, recibe su nombre por su curiosa forma, que recuerda a un grueso lápiz.

Edificio Lápiz de Róterdam
Edificio Lápiz

8. Erasmo de Róterdam

Nacido en Róterdam en 1466, fue uno de los representantes del humanismo. Símbolo de la metrópolis, su estatua es la más antigua de Holanda.

Erasmo de Róterdam
Erasmo de Róterdam

9. Estación Central de Róterdam

Recientemente reformada, conserva elementos del antiguo edificio, originario de 1957, como el reloj de la fachada o las letras Centraal Station. Con un volumen superior a los 100.000 usuarios diarios para viajar en tren, metro, tranvía o autobús, es una de las estaciones más importantes de los Países Bajos. En su interior, se encuentra una oficina de información turística. Impresionante, se mire por donde se mire.

Estación Central de Róterdam
La Estación Central, fotografiada desde The Manhattan Hotel y con mi iPhone

10. Euromast

El mirador más alto de Holanda fue diseñado en 1960 para la exposición mundial de jardinería Floriade. Desde hace algunos años, es reseñable su restaurante con vistas panorámicas, al que se accede mediante un ascensor giratorio.

Euromast, Róterdam
La Euromast, el pirulí holandés, a lo lejos

11. Hotel New York

La antigua sede de la línea Holland Amerika es hoy un hotel-restaurante. En él se han respetado ambiente de principios del siglo XX y detalles relacionados con la navegación. Perfecto para tomar un café o el té vespertino mientras se contempla el puerto y se imaginan las historias de aquellos que se aventuraban a cruzar el Atlántico en busca del sueño americano.

Hotel New York, Róterdam
Hotel New York

12. Las Palmas

El antiguo taller de la línea Holland Amerika fue restaurado en 2005. En la actualidad, es sede del Nederlands Fotomuseum, entre otros.

Las Palmas, Róterdam
Las Palmas

13. Linjbaan

La principal calle de compras de Róterdam fue abierta en 1953, convirtiéndose en la primera rúa comercial y peatonal de Europa. Está totalmente libre de coches, lo que supone una delicia para los amantes del shopping que pueden deambular de tienda en tienda los 7 días de la semana sin miedo a ser atropellados.

Linjbaan, Róterdam
Calle de Linjbaan

14. Maastoren

Sus 164 metros de altura lo convierten en el edificio más alto de Holanda. Su construcción es en una de las más innovadores del mundo, pues posee un sistema de almacenamiento de calor y frío basado en la temperatura del agua del río Mosa.

Maastoren, Róterdam
Maastoren

15. Markthal

Uno de los mercados cubiertos más espectaculares del mundo con casi un centenar de puestos de comida, tiendas, restaurantes y supermercado. Lo que hace realmente especial a Markthal es su parte superior, donde se han construido 228 viviendas, muchas de ellas con vistas a su patio central. En su interior, un impresionante mural digital de 11.000 metros cuadrados y 4.500 piezas de aluminio, obra de Arno Coenen e Iris Roskam. Un imprescindible que ver en Róterdam.

Markthal, Róterdam
Markthal

16. Museo Boijmans Van Beuningen

Una de las pinacotecas más antiguas de Holanda. Su nombre hace referencia a los dos personajes que donaron su colección de arte a la ciudad, el jurista Boijmans y el coleccionista Van Beuningen. De sus paredes cuelgan cuadros de Dalí, Rubens, Van Gogh, Tintoretto o El Bosco.

Pintura en el Museo Boijmans Van Beuningen
Pintura en el Museo Boijmans Van Beuningen

17. Museo de la Fotografía

Una de las mejores maneras de conocer la historia más reciente de Holanda es visitando este museo donde se exhiben y almacenan tres millones de negativos, diapositivas y grabados. Pone a disposición del visitante un área con instalaciones interactivas en la que sentirse como un auténtico profesional. Como es razonable, solo pueden hacerse fotografías de las zonas comunes.

Museo de la Fotografía de Róterdam
Museo de la Fotografía

18. Puente de Erasmo

El icono de la ciudad, con más de 800 metros de largo, une el norte de Róterdam con la parte sur. Es obra del diseñador Ben van Berkel y se inauguró en 1996.

Puente de Erasmo, Róterdam
Puente de Erasmo

19. Puerto marítimo de Róterdam

El puerto más grande de Europa, ubicado en las confluencias de los ríos Mosa y Rin. Es inabarcable a pie, por lo que una de las mejores formas de recorrerlo es a bordo del Spido. Durante 75 minutos, y por unos 14 euros, este crucero permite contemplar uno de los centros neurálgicos de las conexiones marítimas de nuestro continente mientras se disfruta de una copa de merlot.

Merlot con vistas al puerto de Róterdam
Merlot con vistas al puerto de Róterdam

20. Toren op Zuid

Su fachada se inclina con los cables del puente Erasmo imitando a la torre de Pisa. Mediante 900 bombillas en forma de baldosas, ofrece una especie de noticiario luminoso en el que pueden verse textos e imágenes.

Toren op Zuid
Toren op Zuid

¿Cómo ahorrar en tu visita a Róterdam?

La Rotterdam Welcome Card ofrece descuentos de un mínimo del 25% en más de 50 atracciones, museos y restaurantes. También, viajes ilimitados en la red de tranvía, metro y autobuses de RET durante 1, 2 ó 3 días. Muy recomendable si, como a nosotros, te coincide con un clima que invita a todo, menos a caminar.

Dónde comer y beber en Róterdam

Bierhandel De Pijp (Gaffelstraat, 90)

Puede que se trata del lugar más auténtico de todo Róterdam. Aunque su aspecto exterior invita a pasar de largo, su interior enamora desde el primer minuto. Paredes forradas de madera donde reposan cientos de corbatas que los clientes han ido dejando a lo largo de sus más de cien años de andadura, largas mesas corridas y bancos que se comparten con otros comensale. Cocina vista y una carta escueta, pero con interesantes sugerencias como ostras, mejillones rebozados, paté de oca o un apetitoso plato holandés, steewed beef with cabbage and sautéed potatoes, además de una decena de vinos.

'Bierhandel De Pijp '
‘Bierhandel De Pijp ‘
'Bierhandel De Pijp '
Stewed beef with red cabbage and sautéed potatoes

Cafe De Oude Sluis (Havenstraat, 7a)

En la zona antigua, Delfshaven, sobre el pequeño canal que la atraviesa, se localiza este café-taberna donde disfrutar de alguna de las 30 cervezas que ofrece. Merece la pena echar un vistazo al bello edificio en el que se encuentra. Su galería -por desgracia, habilitada para fumadores- da la sensación de estar suspendida sobre el agua. Podéis verlo en la primera foto de este post.

Cervezas en el barrio antiguo de Róterdam
Cervezas en el barrio antiguo de Róterdam

Cocina indonesia

La gastronomía holandesa posee un extenso abanico de platos indonesios, afición que ha perdurado desde el antiguo imperio colonial. Son muchos los restaurantes que hacen guiños a este tipo de cocina asiática en sus cartas y bastante amplio el número de locales especializados solo en ella.

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Sopa de pollo y vegetales
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Fideos con verduras y gambas

Febo (distintas localizaciones)

Aunque su calidad no sea relevante, se trata de una de las alternativas gastronómicas más curiosas para comer en Róterdam. Febo es una cadena holandesa con más de 60 locales en todo el país. Aquí la comida se extrae directamente de máquinas expendedoras a través de pequeñas ventanas. Detrás de ellas puede verse a los cocineros que se encargan de su preparación y de reponer rápidamente el producto que se consume. Croquetas de pollo o pescado, patatas fritas o, incluso, hamburguesas, lo más demandado.

Máquinas expendedoras de Febo
Máquinas expendedoras de Febo
Croqueta de Febo
¡Hola!

Pelgrim Bar (Aelbrechtskolk, 12)

El acogedor bar de la única fábrica de cerveza de Róterdam ofrece una degustación de cervezas artesanas y bocados rápidos en forma de tortilla o sopa del día. Muy recomedables las croquetas de camarones.

Sopa de calabaza, en 'Pelgrim Bar'
Sopa de calabaza, en ‘Pelgrim Bar’
Tortilla de queso, en 'Pelgrim Bar'
Tortilla de queso, en ‘Pelgrim Bar’

Restaurante Fred (Honingerdijk, 263-265)

Fred Mustert es uno de los chefs más reputados de los Países Bajos. Su restaurante homónimo está galardonado con dos Estrellas Michelin. Además de carta, ofrece un único menú degustación de 7 platos, Inspiration, por 159 euros. Un recorrido por los mejores productos de temporada tratados de manera exquisita y servidos por un equipo de profesionales que hacen que la experiencia sea única. Capítulo aparte merece su carro de quesos…

Aperitivos en 'Fred', Róterdam
Aperitivos en ‘Fred’
Mesa de quesos en 'Fred', Róterdam
Mesa de quesos en ‘Fred’

Markthal (Verlengde Nieuwstraat, 3011)

Además de comprar productos frescos, en Markthal es posible comer en varios de sus casi 100 puestos. Desde pequeños snacks en forma de queso o embutido, hasta pizzas y sushi recién preparado, pasando por todo tipo de dulces. También podemos encontrar un puñado de restaurantes donde pedir a la carta, destacando un bar de tapas, una hamburguesería y un japonés.

Embutidos en Markthal, Róterdam
Embutidos en Markthal
Donuts en Markthal, Róterdam
Variedad de donuts en Markthal

Prachtig (Willemsplein, 77)

Situado en el corazón de Róterdam y con unas bellas vistas a los puentes Erasmo y Willem. Es el sitio perfecto para disfrutar de café o cerveza antes de coger el Spido que recorre el puerto marítimo. En su carta, ensaladas, sándwiches y hamburguesas. Ofrece una pequeña carta de vinos donde no faltan verdejo o albariño.

Rotterdam
Jupiler con vistas

Dónde dormir en Róterdam

Rotterdam
Cama de la habitación executive del Manhattan Hotel

Rotterdam Marriott Hotel

El antiguo Manhattan Hotel está situado frente a la Estación Central, en la Millenium Tower, y dispone de todas las comodidades de un cinco estrellas. Su ubicación es perfecta para recorrer la ciudad a pie o en tranvía, ya que está cerca de las principales atracciones turísticas que ver en Róterdam. La habitación executive con desayuno incluido y acceso a un exclusivo lounge, desde 175 euros/noche.

Consejos para visitar los Museos Vaticanos

Si visitáis Roma, descubriréis en los Museos Vaticanos uno de los tesoros artísticos más importantes del mundo, muestra de la influencia de la Iglesia a lo largo de la historia y cobijo de tantas obras que conviene apuntar algunas pistas para no desfallecer entre tanta belleza. Lo primero será reservar vuestra entrada por Internet y, lo segundo, prepararse para fotografiar la espectacular escalera de acceso.

Escalera Museos Vaticanos
Una balaustrada infinita

Es importante saber que las cámaras están prohibidas en gran parte del recinto por lo que tendréis que apañaros cuando descubráis los techos de la Capilla Sixtina, joya de este complejo museístico, y parada obligatoria repleta de vigilancia.

Capilla Sixtina
Inevitable mirar hacia arriba

Intentad dosificar vuestra visita a los Museos Vaticanos porque cuando os topéis con la pinacoteca tendréis ante vuestros ojos 18 salas espectaculares con pinturas que van desde la Edad Media hasta principios del siglo XIX.

Pinacoteca del Vaticano
Una obra de Rafael

Conviene apuntar qué contienen las 8 pinacotecas interiores de los Museos Vaticanos y priorizar según vuestros gustos o intereses artísticos:

-Etnológico Misionero (obras de todas las misiones vaticanas)

-Histórico (carrozas y automóviles)

-Egipcio (esculturas y sarcófagos)

-Etrusco (sobre la civilización de igual nombre)

-Pío Cristiano (arqueología)

-Pío – Clementino (arte griego)

-Chiaramonti (retratos de emperadores, esculturas y monumentos funerarios)

-Gregoriano (del siglo I al III)

Museos Vaticanos
Menudo lío con tantas estancias

También es aconsejable no despistarse para acceder a los 3 apartamentos papales e imaginar eso de vivir como un cura romano:

-de Pío V (tapices y cerámicas)

-del papa Julio II (decorado por el maestro Rafael)

-de Borgia (arte religioso moderno)

Preparando la bañera

Algunas de las galerías más bellas del mundo

Si las piernas no os flojean, tenéis que hacer un penúltimo esfuerzo para recorrer las 3 galerías que funcionan como arterias principales de este laberinto vaticano:

-Candelabros

-Mapas

-Tapices

Museos Vaticanos
Impresionante galería

Último esfuerzo para cerrar esta monumental visita con un paseo alrededor de 3 salas que harán las delicias de los más entendidos en arte sacro:

-Sobieski (ottocento italiano)

-de la Inmaculada (lienzos)

-de la Biga (impresionante carro de caballos en mármol)

Museos Vaticanos
Callejuelas del Vaticano

Y por supuesto, si todavía te queda tiempo, no te vayas sin admirar el grupo escultórico que conforman «Laocoonte y sus hijos» a punto de ser devorados por las serpientes, el busto de Pericles del siglo V a.C, el famoso «Baldaquino de Bernini» y la «Piedad de Miguel Ángel».

Comer en Nueva York: los mejores restaurantes para todos los presupuestos

¿Estás planeando tu viaje y buscas dónde comer en Nueva York? A pesar de no disponer de una gastronomía propia, pocas ciudades en el mundo -o puede que ninguna- ofrecen una oferta tan amplia. Es casi imposible no encontrar un restaurante especializado en un tipo de cocina -vietnamita, rusa, malaya, chilena, escandinava-, desde Battery Park a Harlem pasando por el Upper East Side o Times Square. Aquí te damos algunas pistas (hemos probado todos estos restaurantes en Nueva York) para que te hagas una idea de lo que puedes encontrar, para que te comas la Gran Manzana a bocados.

1. Shake Shack

Según muchos expertos gastronómicos, se trata de la ‘comida rápida’ de más calidad para comer en Nueva York. Sus hamburguesas destacan por presentación y sabor, cocinadas al momento. Ternera Angus cien por cien natural, de animales alimentados de manera vegetal, criados en libertad y sin ningún tipo de hormonas o antibióticos. Lechuga y tomates frescos, queso cheddar y pan recién horneado para un sabor inigualable, por unos cinco dólares.

En su carta, también perritos calientes y batidos, y unas patatas fritas crujientes y nada grasientas con una salsa de queso realmente adictiva. Además, la cerveza es de cosecha propia y el ‘vino de la casa’ está elaborado exclusivamente para ellos en el californiano valle de Napa.

En el menú de Shake Shack hay panes especiales sin gluten para celíacos, hamburguesas de pollo crujiente con mayonesa de hierbabuena o vegetarianas a base de champiñones, junto con helados o bebidas elaboradas artesanalmente, como su famosa limonada o un refrescante iced tea.

Cuentan con varias sucursales y ya se han expandido por todo el país.

Hamburguesas y patatas de 'Shake Shack'

2. 5 Napkin

Con una salsa secreta que es su seña de identidad, 5 Napkin ofrece varias opciones de apetitosas hamburguesas. Elaboradas con ternera sin antibióticos y libre de hormonas, es un must para comer en Nueva York. La de ‘la casa’ se presenta con cebolla caramelizada, gruyere y alioli de romero y ajo, toda una delicatessen. Otras opciones incluyen carne de pavo con mozzarella ahumada y mermelada de tomate. Si eres más de pescado, la tuya lleva filete de atún marinado, mayonesa de wasabi y cebolla en tempura. Y si buscas hamburguesas vegetarianas para comer en Nueva York, pide la 5N Veggie. No te pierdas sus crujientes aros de cebolla, servidos en forma de torre. Están en Hell’s Kitchen, Union Square, Upper West Side y Upper West Side.

3. JG Melon

Este pequeño local del Upper East Side (1291 3rd Avenue) ofrece hamburguesas realmente buenas, para algunos las mejores para comer en Nueva York. Gordas, jugosas y con una excelente carne a la parrilla, satisfacen a propios y extraños desde 1972. JG Melon es también famoso porque en su interior se rodó una escena de la película Kramer contra Kramer. No aceptan tarjetas de crédito.

4. Joe’s Shanghai, un clásico en Chinatown para comer en Nueva york

Un clásico imprescindible para comer en Nueva York. Más concretamente, en Chinatown. La revista Zagat describe los dumplings de Joe’s Shanghai como ‘una experiencia religiosa’ y la sopa picante al estilo Hong Kong no se queda atrás. Adéntrate en Bowery Street y busca el número 46. Acompáñalo con una cerveza Tsingtao y déjate llevar.

Dumplings en 'Joe's Shanghai'

5. Lombardi’s

Fue la primera pizzería de los Estados Unidos y no puedes perdértela cuando visites Little Italy. Inolvidables ‘pasteles de tomate’ de ocho raciones (suficiente para dos personas) por cerca de 20 dólares. Puedes encontrar Lombardi’s en 32 Spring Street (esquina con la calle Mott) y desde 2018, también en Chelsea.

Pizza, de 'Lombardi's'

6. Papaya King, los mejores perritos calientes para comer en Nueva York

Se anuncian como ‘los mejores hot dogs de NY’ y no les falta razón. El ‘original’, con relish -pepinillo dulce en trocitos- como único topping, resulta delicioso. Las bebidas naturales que preparan al momento, como piña colada o Strawberry Fields, son también indispensables. Papaya King se localiza en 179 East 86th Street.

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It's pretty hot outside, dog. Take a break with us.

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7. Mc Sorley’s Old Ale House

Aunque también sirve comidas (perrito caliente, sándwiches de jamón cocido, pavo o queso americano), aquí se viene a beber. Mc Sorley’s Old Ale House es la cervecería más antigua de Nueva York, inaugurada en 1854. Prohibió la entrada de mujeres hasta 1970 y las bebidas se sirven a pares. Pides una y te traen dos, de lo que sea. Su lemas: “Sé bueno o márchate”. En el número 15 Este de la calle 7ª. Ah, ¡y cuidado con la mostaza que acompaña a los crackers!

Cerveza, de 'Mc Sorley's Old Ale House'

8. 230 Fifht Rooftop, un brunch con las mejores vistas para comer en Nueva York

¿Pensando en un brunch en Nueva York al más puro estilo de las chicas de Sex and the city? La oferta gastronómica que ofrece este restaurante para comer en Nueva York por menos de 30 dólares por persona es un bufet libre de platos fríos y calientes. En una de sus isletas, un cocinero prepara tortillas al instante con los ingredientes que uno elija.

Pollo, sándwiches, bagelsfrench toasts, huevos, hamburguesas, hot dogs, pasta, ensaladas, tortitas, gofres, fruta fresca… Todo lo que uno pueda imaginar y más para degustar ininterrumpidamente desde las 10 de la mañana a las 4 de la tarde.

Tortilla recién hecha, ensalada de mozzarella, beicon, patatas… ¡y champán!

9. Per Se, un lujo para comer en Nueva York

¿Buscas darte un capricho para comer en Nueva York o celebrar una ocasión especial? Reserva mesa en este tres Estrellas Michelin en el corazón de Manhattan, con enormes cristaleras que ofrecen una impresionante vista de Central Park y la Quinta Avenida. El menú degustación de cinco platos en Per Se cuesta 355 dólares por persona pero, tranquilos, la propina está incluida. También hay una opción de menú degustación vegetariano por el mismo precio. Una experiencia inolvidable y más que recomendable en Columbus Circle.

10. Camiones (food trucks) o puestos callejeros para comer en Nueva York

Irse de Nueva York sin probar un hot dog a pie de calle o algún plato más elaborado como los que ofrecen los food trucks es casi delito. Algunos, como el español José Andrés en Washington, han visto el enorme filón que tienen e incluyen en su menú flautas de butifarra, bocadillos de trigueros con romesco, patatas bravas o gazpacho.

11. Johnny Rockets

Con decoración propia de los diners de los años 50, Johnny Rockets es otra de nuestras recomendaciones si buscas hamburguesas para comer en Nueva York. Abrió su primer restaurante en Los Ángeles en 1986 y hoy tiene sucursales en 25 países, incluido España. Con diferentes localizaciones, es el bocado perfecto si tienes pensado visitar el Yankee Stadium.

12. Chelsea Market

Una visita a Chelsea Market es obligatoria para cualquier amante de este tipo de mercados donde no solo comprar carnes, pescados y verduras. Sino de aquellos en los que la comida ya está preparada y es posible sentarse allí mismo para degustarla.

Chelsea Market ofrece opciones de muchos tipos, desde platos italianos a tailandeses, pasando por currywurst, ceviche o tacos. Uno de los más exitosos es Num Pang, cuya especialidad son los bocadillos -con la mayor puntuación de la revista Zagat para una bocadillería de la Gran Manzana-. Sus opciones son tan exóticas como panceta glaseada a la cinco especias o gambas tigre al coco, que hacen que se formen largas colas a su puerta a la hora del almuerzo.

Five-Spice Glazed Pork Belly

13. Bubba Gump Shrimp Co.

Con casi 40 establecimientos repartidos por medio mundo, esta cadena de restaurantes se inspira en la película Forrest Gump. Aunque nosotros probamos el restaurante de Honolulu, no podemos dejar de recomendar esta frikisitio en pleno Times Square para comer en Nueva York (1501 Broadway). Su carta se basa en productos del mar, en especial, gambas. Aunque también hay opciones que incluyen pollo, pasta o las clásicas hamburguesas.

Gambas en 'Bubba Gump Shrimp Co.'

14. Hooters

Ya no es lo que era y es evidente una notable decandencia, pero solo por probar sus alitas de pollo picantes, merece la pena buscar Hooters. Bueno, y también para que cierto público se alegre la vista con las camareras y sus ‘uniformes’ en naranja y blanco (155 W. 33rd Street y 61-09 190th Street). Una opción más que desenfadada para comer en Nueva York.

15. Momofuku Noodle Bar

Como homenaje a Momofuku Ando, creador de la sopa de fideos -o ramen– instantánea elaborada por la empresa Nissin Foods, el norteamericano David Chang decidió nombrar a su más que exitoso grupo de restaurantes. Este, Momofuku Noodle Bar, nació en 2004 con un modesto local para comer en Nueva York. Concretamente, en el East Village (171 1st Avenue), y en mesas compartidas.

En su carta, dos opciones de ramen: garlic chicken o smoked pork, junto a tres tipos de noodles: ginger scallion, chilled spicy o mushroom XO.

Momofuku ramen

16. Ssäm Bar

La especialidad de la casa son los steamed buns o bollitos al vapor. Este restaurante para comer en Nueva York debe su nombre al ssäm, plato coreano en el que se usa una hoja de verdura para envolver los ingredientes de los que se compone. Situado en el 207 de la calle 13 con la 2ª Avenida, Ssäm Bar es otro de los negocios de David Chang. El ssäm de la fotografía se compone de lomo de cerdo, black beans, arroz y kimchi, en una mezcla de sabores picantes y dulces realmente sorprendente.

O.G. Momofuku Ssäm

17. Los Tacos No. 1

Con varias localizaciones (una ellas en Chelsea Market, donde se generan largas colas), Los Tacos No. 1 es una de las mejores taquerías para comer en Nueva York. La carta es tan breve como auténtica, como el trompo donde se cocina ‘el relleno’ a fuego lento. Tacos de nopal, cerdo adobado, carne o pollo asados. Y un puñado de quesadillas y mulas para el bocado mexicano por excelencia.

18. Pisillo Italian Panini, deliciosos bocadillos italianos para comer en Nueva York

Ingredientes de primera calidad y raciones más que generosas han hecho de Pisillo Italian Panini un éxito. Sus bocadillos a base de crujientes panes y jugosos rellenos para comer en Nueva York han conseguido que abra su segundo local. ¿El panini más demandado? El que homenajea a la ciudad, con pechuga de pollo asada, mozzarella, pimientos picantes, rúcula y aliño de limón.

19. Katz’s Delicatessen

El deli más mítico para comer en Nueva York es conocido, entre otras cosas, por ser el lugar elegido por Meg Ryan para fingir el orgasmo más famoso del cine en ‘Cuando Harry encontró a Sally’. Katz’s Delicatessen, en el 205 East Houston Street (esquina de Ludlow St), tiene como propuesta estrella un sándwich de pastrami que quita el sentido. Son muy grandes, así que lo ideal es compartirlo entre dos personas.

20. Contra

Hemos dejado para el final otro de los restaurantes en Nueva York donde celebrar una ocasión especial. Situado en el Lower East Side, Contra marca la diferencia con una propuesta bastante gamberra basada en sus jóvenes chefs, animada música, entusiastas camareros y armónica cocina. Galardonado con una estrella Michelin, su menú degustación de cinco platos tiene un precio fijo de 105 dólares (2020). Las propuestas cambian frecuentemente y su lista de vinos naturales es, sencillamente, espectacular.

Venga, confiesa que te han entrado ganas de comer en Nueva York después de ver todo lo que, también gastronómicamente, ofrece.

*Este artículo ha sido actualizado en 2020 y todas las fotografías son de Pasean2, a excepción de las de Instagram, que han sido elegidas por ser mucho mejor (y más apetitosas) que las nuestras de hace algunos años.

6 museos de Berlín imprescindibles y diferentes

¿Cansado de ver los mismos cuadros que recorren las pinacotecas de medio mundo? ¿Te apetece una buena sesión de originales galerías para aprender retazos de nuestra historia reciente y contemplar piezas únicas? Estos 6 museos de Berlín que te enseñamos a continuación son diferentes e imprescindibles si planeas una visita a la capital de Alemania.

1. Museo de Pérgamo

Inaugurado en 1930, el primero de esta lista de museos de Berlín no fue construido para albergar las obras de arte que encontramos en su interior. Sino que fue edificado a su alrededor cuando ya se encontraban en la capital germana. 

Situado en la denominada Isla de los Museos, incluye tres colecciones: de Arte Islámico, Antiguo Oriente Próximo y Colección de antigüedades clásicas. La ‘pieza’ más impactante de esta pinacoteca es el Altar de Pérgamo, erigido hace más de 2.000 años. También, la puerta del mercado romano de Mileto, con 17 metros de altura. O la reconstrucción de la Puerta de Ishtar, del siglo VI a.C.

Al ser uno de los museos de Berlín con más visitantes, se forman largas colas, por lo que recomendamos adquirir la entrada (12 euros) en su web y evitar así una larga espera. Abre todos los días de 10:00 a 18:00, y jueves, hasta las 20:00. Los lunes, el Museo de Pérgamo permanece cerrado.

6 museos de Berlín imprescindibles y diferentes: Puerta del mercado romano de Mileto

2. Museum in the Kulturbrauerei

¿Te imaginas cómo era el salón de una casa de la parte soviética de la capital? ¿Y la cocina? Este espacio dentro del Kulturbrauerei, antigua fábrica y uno de los lugares más versátiles de la ciudad, es otro de los museos de Berlín. Y te sorprenderá por su frescura y accesibilidad.

“Un día cualquiera en la RDA” es el nombre que da a su exposición permanente, que te traslada en el tiempo con cientos de objetos cotidianos, vídeos y audios. Abre de martes a viernes, de 10:00 a 18:00. Y de 10:00 a 20:00, sábados, domingos y festivos. Cierra lo lunes y la entrada es gratuita. Es obligatorio dejar cualquier tipo de bolso o mochila en sus taquillas.

6 museos de Berlín imprescindibles y diferentes: Museum in the Kulturbrauerei

3. Memorial del Muro de Berlín

Su Centro de visitantes, abierto en 2009 junto a la antigua línea fronteriza de la Bernauer Straße, es el punto de arranque para comprobar de cerca qué significó el Muro de Berlín y cómo influyó en la vida de sus ciudadanos.

Vídeos, fotografías y audios de algunos privilegiados que consiguieron cruzarlo pueden contemplarse en el Centro de documentación. Donde se muestra la situación de una ciudad dividida desde 1961 hasta 1989, cuando finalmente fue derribado.

Desde la torre, a la que se accede subiendo varios pisos, se puede observar un trozo de muro con la línea fronteriza que separaba la parte comunista de la capitalista, así que como un torreón de vigilancia.

Tanto el Centro de visitantes como el de documentación son de admisión gratuita en uno de los museos de Berlín más recomendables. Abre de martes a domingo, entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde.

6 museos de Berlín imprescindibles y diferentes: Vistas desde la terraza del Memorial del Muro de Berlín

4. Fundación Helmut Newton

Nacido en Berlín en 1920, Helmut Newton se vio obligado a abandonar su patria cuando se inició la persecución a los judíos. Comenzó su carrera en Singapur. Pero, tras ser deportado y pasar un tiempo en una campo de internamiento, montó su propio estudio de fotografía en Melbourne, donde comenzó a especializarse en el mundo de la moda. Su obra no deja indiferente a nadie. Y algunas de sus mejores instantáneas se exponen en el Museo de la Fotografía, sede de la Fundación Helmut Newton.

El precio de la entrada es de 5 euros, en horario de 11:00 a 19:00, martes, miércoles, viernes, sábados y domingos. Jueves, hasta las 20:00. Cada domingo, a las 4 de la tarde, hay tours guiados que deben reservarse por teléfono con antelación. Cierra los lunes.

5. Museo Judío de Berlín

Inaugurado en 2001 con el fin de convertirse en un centro para la difusión de la cultura judeo-alemana, su edificio se ha convertido en uno de los más emblemáticos de la ciudad. Su exterior está revestido de zinc y diseñado a partir de dos ejes, entre los que se encuentran espacios vacíos que atraviesan todo el museo. El Jardín del Exilio o la Torre de Holocausto son dos de sus componentes más significativos. Aunque el más sobrecogedor es el denominado ‘Void Void’, una callejuela donde se pasea sobre cientos de gruesas chapas de acero con forma de cara que emiten un sonido desgarrador al pisarlas.

Con una extensión de 3.000 metros cuadrados, la colección histórica permanente viaja a lo largo de 2.000 años a través de objetos cotidianos, cartas y fotografías que muestran cómo era la vida judía.

Uno de los museos de Berlín más sobrecogedores abre de 10:00 a 19:00, todos los días de la semana. El precio de la entrada es de 8 euros.

6. Museo del Muro del Check Point Charlie

Dedicado al más famoso de los pasos fronterizos entre Berlín del Oeste y Berlín del Este, el Check Point Charlie es un imprescindible entre los museos de Berlín. Documenta un sinfín de historias relacionadas con el muro, muchas de ellas con dramático final. A bordo de un globo, escondidos en el motor de un coche o bajo la funda de uno de sus asientos. Entre dos tablas de surf e, incluso, dentro de un altavoz, se muestran las huidas más espectaculares que uno pueda imaginar. En su tienda venden trozos de muro de diferentes tamaños.

El precio de la entrada es de 14,50 euros y se necesita un permiso especial para realizar fotografías, que puede adquirirse por 5 euros. Abre todos los días del año.

Fotografía de la web del museo

¿Has estado en alguno de estos 6 museos de Berlín? ¿Nos recomiendas otros que no debamos perdernos?

Un paseo por el Trastevere (Roma)

El Trastevere es, sin lugar a dudas, el barrio más encantador de Roma. Quien lo visita desea regresar para pasear por sus calles adoquinadas y disfrutar en alguna de las coquetas terrazas con manteles de cuadros que lo caracterizan. A mí me gustó tanto en mi primera visita que fue el lugar elegido para alojarnos durante nuestra estancia.

Recibe su nombre por el cercano río Tiber (‘tras el Tíber’ es su traducción). Es el lugar ideal para poder moverse con facilidad por la Ciudad Eterna y visitar sus principales monumentos y atracciones turísticas. Vaticano, Piazza di Espagna, Fontana di Trevi, Piazza Navona, Mercato Campo di Fiori… Ninguno está a más de 40 minutos caminando.

Trastevere

La Piazza di Santa María in Trastevere, en la que se ubica la antiquísima Basílica de Santa María, es el centro neurálgico del barrio y su enorme fuente es punto de encuentro o descanso. En la zona hay otras iglesias más modestas, tiendas de ropa y complementos, típicas trattorias, bares de copas… No le falta de nada, pero si algo le hace seductor por encima de los demás es que en él pueden contemplarse escenas cotidianas que parecen sacadas de un par de siglos atrás.

Trastevere

Restaurantes en el Trastevere

La propuesta de restaurantes en el Trastevere es, probablemente, la más interesante de Roma. Y la que ofrece mayor abanico de precios. Desde 2 euros, puedes disfrutar del fast food por excelencia de Italia, pizza al taglio.

Pizza al taglio y paninis

Nosotros nos enamoramos de Da li Cochi a Trastevere, un local justo enfrente de nuestro apartamento. Riquísimos bocadillos (paninis) en pan recién horneado e ingredientes de lo más apetecibles: alcachofas, setas, berenjenas o bresaola (ternera curada). Un detalle curioso para los futboleros, todos los paninis llevan el nombre de alguno de los jugadores del A.S. Roma. Por cierto, al dueño no le hace gracia que le pregunten por la labor de Luis Enrique al frente del equipo…

'Da li Cochi a Trastevere', Roma

Las mejores pizzas por menos de 10 euros

A tan sólo unos pasos de Da li Cochi, en el número 45 de Vicolo del Bologna, podéis encontrar la que para muchos es la mejor pizza de Roma. Esta opinión es tan dividida como sucede al proclamar las mejores hamburguesas de Nueva York. La verdad es que las del Dar Poeta son para el recuerdo y rondan los 10 euros. Dispone de una encantadora terraza que suele estar abarrotada.

Pizza de 'Dar Poeta', Roma

Restaurantes en el Trastevere con auténtica comida italiana

Nosotros probamos dos restaurantes en el Trastevere que nos habían recomendado. Y ambos nos encantaron. Nos quedamos con estas delicias: carpaccio de pulpo, servido con rúcula y limón. Delicado, suave y sabroso. En Popi Popi, número 45 de la Via delle Fratte di Trastevere, 45.

Y trippa a la romana, en Alle Fratte di Trastevere, Via delle Fratte di Trastevere, 49.

De postre, un gelato

No dejéis de disfrutar del barrio helado en mano. Una de las heladerías con mejor relación calidad-precio es Fior di Luna, en Via della Lungaretta, 96. Sabores de plátano, melocotón, chocolate amargo con naranja, piñones, o, cómo no, Nutella.

Helado en el Trastevere

La Canonica, un restaurante familiar situado en la Vicolo del Piede, 13, llamó nuestra atención porque era una de las pocas terrazas donde se podía estar sin sufrir el continuo ajetreo de los turistas que ‘inundamos’ la zona. Comida bastante normal a 8 euros cada plato de pasta. Nada del otro mundo ni especialmente recomendable. Fue el más flojo de los sitios que probamos en Roma.

Trastevere
Penne all’arrabiatta (con tomate y pimiento rojo)

Aunque no los catamos, vimos varios locales cuya oferta consiste en el llamado ‘Aperitivo italiano’, un bufet libre a base de pasta, ensaladas, arroces, pollo o fruta, más un cóctel, Spritz o Mojito, por 10 euros/persona. Muy interesante y con mucho éxito entre los lugareños. Para los que no sepáis qué es un Spritz, consiste en cava o vino espumoso, Aperol y un golpe de soda. ¡Muy refrescante!

El Trastevere

¿Os ha gustado esta paseo por el Trastevere? ¿Os parece el barrio más chulo de Roma?

3 excursiones desde Madrid en coche

La capital de España es mucho más que museos, palacios, restaurantes y tiendas. La comunidad presume de bellos pueblos llenos de historia, y parajes con encanto donde desconectar de ruido, polución y estrés diario. Te llevamos en coche a estas tres excursiones desde Madrid: Chinchón, Becerril de la Sierra y el Puerto de Cotos.

Excursiones desde Madrid
Embalse de Navacerrada by Wikipedia

Becerril de la Sierra

A 50 kilómetros de Madrid, en pleno Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, Becerril es la primera de estas excursiones desde Madrid en coche. Rodeado por algunos de los picos más altos de la comunidad, por lo que goza de un clima característico y gran riqueza natural, es hábitat ideal para multitud de animales y especies vegetales. Si te gusta el senderismo, son varias las rutas propuestas y con no demasiada dificultad que se pueden realizar desde Becerril de la Sierra. El área recreativa Alto del Hilo, con pinos, reptiles y una amplia variedad de aves, o el mirador del Cerro del Hilo, al que se puede acceder caminando desde la presa del Embalse de Navacerrada, son dos de sus imprescindibles.

Excursiones desde Madrid
Arroz caldoso con bogavante en ‘Las Terrazas de Becerril’

¿Dónde comer en Becerril de la Sierra?

Aunque pueda parecer mentira, en Becerril de la Sierra es posible comer uno de los mejores arroces caldosos con bogavante de todo Madrid. En Las Terrazas de Becerril lo preparan desde hace más de 50 años y nunca defrauda. ¡Y servido en cazuela de barro!

Plaza Mayor de Chinchón y Jota

Chinchón

A 44 kilómetros de la capital, Chinchón es una de las mejores excursiones en coche desde Madrid. Su Plaza Mayor está catalogada como una de las más bellas del mundo y es el lugar más concurrido de la localidad, con multitud de restaurantes y bares, así como tiendas donde comprar algunas de las delicias de la zona: anís, aceite, ajos, espárragos trigueros o tomates. Declarada la 4ª Maravilla de la Comunidad de Madrid en 2008, ha sido utilizada como recinto taurino o corral de comedias, y fue visitada en 1502 por Juana la Loca y Felipe el Hermoso.

Excursiones desde Madrid
Cocido Completo de Taba en el Parador de Chinchón

¿Dónde comer en Chinchón?

Aunque la Plaza Mayor está llena de bares y restaurantes, muchos de ellos con espectaculares vistas al coso, si os apetece algo contundente y muy original, os recomendamos el Parador de Chinchón. Hay dos espacios: el restaurante y El Bodegón, un encantador espacio donde, entre octubre y abril, es posible degustar el Cocido Completo de Taba. Esta antigua receta de unos monjes agustinos del siglo XVII consiste en albondiguillas de pan con cocido de ‘antesdeayer’, torreznillo tradicional frito en sartén y variantes de Campo Real, aceitunas aliñadas y pepinillos; sopa de fideos y pan con hierbabuena; garbanzos pedrosillanos, col, cardillos, judías verdes, nabos, patatas, cangrejo de río, morcillo, jamón, chorizo, tocino ‘entreverado’, gallina, cuello de ganso y hueso de taba. Y, por si te quedas con hambre, bartolillos y pestiños, de postre. Todo ello regado con vinos del año de la Comunidad de Madrid y por tan solo 28 euros.

Excursiones desde Madrid
Parque Natural de Peñalara

Puerto de Cotos

El Puerto de Cotos, última de estas tres excursiones desde Madrid, separa la provincia con Segovia, y se sitúa en la Sierra de Guadarrama, a 1.830 metros de altitud. Famoso porque en él se asentó un destacamento republicano durante la Guerra civil española, hoy es un destino muy popular entre los amantes del trekking y el esquí, dada su cercanía a la estación de Navacerrada.

Excursiones desde Madrid
Judiones de La Granja en ‘Venta Marcelino’
Excursiones desde Madrid
Chuletón de ternera en ‘Venta Marcelino’

¿Dónde comer en Puerto de Cotos?

Aunque está muy cerca de Cercedilla, donde hay una gran variedad de bares y restaurantes, el único establecimiento en Puerto de Cotos es Venta Marcelino. En su cocina tradicional utilizan alimentos de la zona y es la parada perfecta para reponer fuerzas si te has adentrado en el cercano Parque de Guadarrama. Dispone de carta y varios menús. El de 35 euros, con judiones de La Granja, chuletón de ternera y postre, es más que recomendable si eres ‘de buen comer’.

¿Y a ti? ¿También te gusta realizar excursiones desde Madrid en coche para descubrir las joyas ocultas a pocos kilómetros de la gran ciudad?

Ventajas de la Brussels Card, tarjeta descuento para Bruselas

¿Estás pensando en tu próxima escapada a Bélgica y no sabes cómo ahorrar en Bruselas? La Brussels Card es la mejor opción por su amplia oferta de descuentos.

¿Qué ventajas ofrece la Brussels Card?

– Acceso gratuito a la mayoría de museos de la ciudad.

– Viajes ilimitados en metro, autobús y tranvía.

– Descuentos de hasta un 70% en muchas atracciones turísticas, tiendas y restaurantes.

¿Cuánto cuesta la Brussels Card? (Precios 2020)

24 horas: 28 euros

48 euros: 36 euros

72 horas: 44 euros

Brussels Card

¿Dónde comprar la Brussels Card?

Aunque la manera más sencilla es hacerlo a través de su web, también puede adquirirse en diferentes sitios de Bruselas, como la Oficina de Turismo situada en la Grand Place, Mont des Arts y algunos de los museos participantes, como el de Ciencias Naturales, Instrumentos Musicales, Cómic o Automóvil.

¿Qué museos están incluidos?

Más de 30, entre los que destacan el Magritte, el del Cómic -uno de los más visitados de Bélgica-, el de la Ciudad -donde pueden contemplarse los vestidos del Manneken Pis-, el del Chocolate o el de Instrumentos Musicales, cuyas entradas juntas sumarían más de 30 euros.

Descuentos y ventajas a tener en cuenta

– 15% de descuento en la cuenta de tu comida o cena en Chez Léon, el templo de los mejillones belgas, a un paso de la Grand Place.

– Café de regalo con un almuerzo típico en A la Mort Subite, una de las mejores cervecerías de Bruselas y una de las más impresionantes de Bélgica, centenaria y con una carta tan amplia que no sabrás por dónde empezar.

– 25% de descuento a partir de 35 euros en Godiva Manneken Pis, la chocolatería más reputada junto a los famosos Leónidas.

– Descuento del 15% en compras superiores a 25 euros en Planète Chocolat, un must en Bruselas para los amantes del mejor chocolate del mundo.

Mejillones rebozados en 'Chez Leon'
Mejillones rebozados en ‘Chez Leon’

¿Es recomendable la Brussels Card para niños?

No. Los menores de 12 años obtienen descuentos de hasta el 50% en la mayoría de atracciones turísticas y, los menores de 5, entrada gratuita.

Qué ver en Vietnam: recorrido de sur a norte en tres semanas

En este artículo resumiremos nuestra reciente escapada a Vietnam para que toméis nota si estáis pensando en este país como próximo destino o, simplemente, os pica la curiosidad. Vaya por delante que esta escapada de 21 días se puede hacer en modo mochilero, de lujo, con la familia, en pareja, solo, con amigos, en equipo, etcétera, por lo que, desde el tipo de transporte elegido hasta la ubicación del alojamiento, pasando por la propia selección gastronómica, pueden condicionar no solo el presupuesto, también la forma de disfrutar cada jornada de este viaje a Vietnam.


Día 1. Madrid – Dubái

Esta es una buena opción si buscáis un hotel dentro de la propia terminal. Os habréis pegado una paliza de casi ocho horas de vuelo y os quedarán otras tantas hasta vuestro destino en territorio vietnamita. El aeropuerto de Dubái es uno de los más modernos del mundo. Si preferís esperar sentados, podéis hacerlo sin problema. Hay suficientes enchufes para el móvil, fuentes de agua, algún sofá y servicios más o menos limpios. Nosotros nos quedamos en el Dubai Airport Hotel con traslado desde la pista y chapuzón en la piscina.

Ho Chi Minh
Calles y gentes de Saigón

Días 2, 3, 4 y 5. Dubái – Ho Chi Minh

Nos referiremos siempre a esta ciudad como Saigón, nombre más romántico que el actual en honor al poeta, político, militar y líder espiritual.

Dos recomendaciones nada más aterrizar en Vietnam: buscad una señal wifi y descargaros Grab, app que os permitirá pedir un conductor en las grandes urbes con total garantía y fiabilidad. La segunda es que activéis con antelación vuestra tarjeta WeSwap y así obtendréis, en determinados cajeros, fajos de dongs, la divisa nacional. A continuación, nuestras principales sugerencias:

Alojamiento en Ho Chi Minh

En esta primera parada la oferta de establecimientos es muy grande. Vietnam, en general, y Saigón, en particular, emergen con fuerza en el sector turístico. Podréis optar a hoteles de cinco estrellas, otros más básicos, pero bien situados, o concurridos albergues. También, como hicimos osotros, reservando el apartamento TeeUp Home. Se ubica en un condominio perfectamente equipado con personal de seguridad y piscina exterior, en una manzana repleta de locales para irse familiarizando con la gastronomía del lugar.

Ho Chi Minh
Una catedral rosa y apostólica

Qué ver en Ho Chi Minh

La antigua capital colonial de Vietnam se divide en una veintena de distritos donde se concentra una población que supera los 10 millones de habitantes. Por ejemplo, el nº 1 es el que más vida nocturna ofrece al turista. El 3 combina un sinfín de puestos a pie de calle con varias pagodas, una mezquita y la catedral de Notre Dame. El 4, con escondidos restaurantes y ambiente genuino junto al río. El 5 o barrio chino. El nº 7, más moderno, o la zona de moda entre los expatriados, Phu Nhuan.

Ho Chi Minh
Escenas matutinas entre los puestos

Gastronomía de Ho Chi Minh

La proliferación de mercados en la ciudad de Ho Chi Minh nos permitió una toma de contacto más directa con los productos de la región. En este sentido, sugerimos perderse sin mirar el reloj en el más antiguo de estos recintos, conocido como Binh Tay,  también en Ba Hoa (en Tan Binh) o en Ben Thanh (distrito nº 1). En este último os sugerimos comer en el diminuto Nam Giao. Añadimos dos ideas más, los contundentes crepes de Banh Xeo 46A o los bocatas vietnamitas del nocturno Banh mi 362.

Ho Chi Minh
Oficina Central de Correos

Museos de Ho Chi Minh y más

El primer paseo desembocó en una visita al Museo de la Guerra de Vietnam para comprender las causas y consecuencias de un conflicto reciente en nuestra memoria. Del mismo modo, sin datos en el móvil, pero activando la brújula de Google Maps, llegamos a la Oficina Central de Correos. Fue diseñada por Gustave Eiffel a finales del siglo XIX como ejemplo de la influencia francesa en parte de la arquitectura local.  Sugerimos otras dos visitas imprescindibles, la sede del Ayuntamiento y el Palacio de la Reunificación.


Al fondo el Puente del Dragón

Días 6, 7 y 8. Saigón – Da Nang – Hoi An

Pese a existir una red de autobuses más o menos decente y líneas ferroviarias, decidimos volar hasta el aeropuerto de Da Nang para llegar luego por carretera a la bella Hoi An. De la primera urbe sobresale el impresionante Puente del Dragón y la cercana hilera de puestos de comida, perfectos para cenar ya que el calor del día solo invita a desplazarse, si hay tiempo y ganas de patear, hasta las míticas playas de Non Nuoc y My Khee Beach.

Respecto a qué ver y hacer en Hoi An os resumimos:

Dónde dormir en Hoi An

Llega el momento de felicitar a Marta, la editora de Pasean2.com, quien os saluda en la imagen inferior. Por organizar cada una de estas jornadas en Vietnam durante meses y elegir establecimientos como el TNT Villa de Hoi An. Este hotel es perfecto para desconectar del caos urbano, amanecer con buenos desayunos y atardecer bajo el agua o sobre en la tumbona con una cerveza Tiger, en botella y casi helada a ser posible. Queremos ratificar la profesionalidad del equipo que nos atendió y el servicio que ofrecen de conductor desde y hasta el aeropuerto.

TNT Villa de Hoi An
Merecido descanso

Qué ver en Hoi An

Posiblemente, Hoi An es la localidad más amable para pasear de todas las que hemos recorrido en Vietnam. Por algo la Unesco no dudó en declararla Patrimonio de la Humanidad con el fin de proteger los tesoros arquitectónicos que esconde en cada esquina. Destacan tres casas milenarias (Phung Hung, Quan Thang y Tan Ky), el Puente Japonés y la Sala de Asambleas. Imprescindible acercarse al atardecer hasta el mercado nocturno para curiosear entre una infinidad de puestos.

Hoi An
Casas centenarias

Qué comer en Hoi An

Influidos por el agotador calor de Vietnam, apenas tuvimos fuerzas para buscar lugares emblemáticos. Por este motivo, priorizamos locales con grandes ventiladores antes que pararnos a analizar extensos menús bajo un sol de justicia. Eso sí, por la noche y como hemos dicho antes, el mercado nocturno de Hoi Ann es ideal para cenar entre el bullicio. Nosotros repetimos en Red Guecko, restaurante familiar con platos típicos como sopa cao lầu o white rose, pequeñas flores de harina de arroz rellenas de gambas. Nos os perdáis tampoco el caótico mercado matutino de carnes y pescados, no apto para todos los estómagos.

Hoi An
El puente más concurrido de la noche vietnamita

Días 9, 10, 11 y 12. Da Nang – Hanói – Bahía de Halong

Salimos de Hoi An hacia el aeropuerto de Danang para hacer noche en Hanói (más adelante, os daremos más detalles), madrugar y desplazarnos en furgoneta hasta el embarcadero principal de la Bahía de Halong. Allí nos esperaba la tripulación de Era Cruises,  compañía de cruceros que opera en esta laberíntica extensión de islotes localizada en el golfo de Tonkín, muy cerca de la frontera con China, y catalogada como una de las Siete Maravillas planetarias.

Camarote

A lo largo de tres días y dos noches disfrutamos de todas las comodidades que os podáis imaginar, empezando por diferentes embarcaciones puestas a nuestra disposición (una más pequeña para trayectos rápidos, la mediana en navegación poco profunda y la grande o buque principal). Durante la estancia estuvimos alojados en un camarote superior, con terraza propia, bañera con vistas y cama monumental, estancia formidable en uno de los recorridos más bellos que hemos conocido.

Terraza abierta del Era Cruises
Terraza abierta del Era Cruises

Qué excursiones se hacen en la Bahía de Halong

Entre las actividades programadas cada día destacamos una excursión en barca de madera que nos adentró en cinematográficas cuevas. Así como una segunda a Cat Ba, isla más grande de las más de 300 que componen este archipiélago de Vietnam. Aunque es difícil encontrarlos, aquí sobrevive la última comunidad de monos con cabeza blanca o langures. También pudimos practicar kayak por primera vez en nuestra vida y con total seguridad gracias a los atentos marineros que nos acompañaban.

Bahía de Halong
En busca de los últimos monos

Cómo es la cocina de un crucero por la Bahía de Halong

Desayunos infinitos, comidas temáticas y cenas de autor con una amplia variedad de postres, vinos o licores (no incluidos en el precio) y todo sin salir de este maravilloso crucero. Otros detalles interesantes son las clases de cocina vietnamita que recibimos en la cubierta del barco y la posibilidad de elegir menús veganos o vegetarianos.


Días 13, 14, 15 y 16. Hanói – Valle de Sapa

Cambiamos la costa de Vietnam por las montañas para adentrarnos en la provincia de Lao Cai, en el corazón del Valle de Sapa. Esta región norteña está alejada de los principales recorridos turísticos y se puede llegar en tren, bus o transporte privado, como hicimos nosotros. La zona es ideal para hacer senderismo y facilmente reconocible por las terrazas de arroz que abundan en este escarpado terreno.

Hotel en el valle de Sapa

Otro verdadero acierto fue la elección de una habitación con amplio balcón en el Boutique Sapa Hotel & Spa. No solo por las magníficas instalaciones del sitio, también por la amabilidad de su joven personal para hacernos sentir en las nubes. Desayuno reconfortante, tratamientos de salud, cóctel de bienvenida, billar inglés, vistas panorámicas, hora del té, piscina casi infinita, tours personalizados, comidas y cenas gourmet

Boutique Sapa Hotel & Spa
En las nubes

Recorrer Sapa

Sapa está experimentando una importante transformación. Ha pasado de ser centro neurálgico de remotas rutas a convertirse en polo de atracción turística. Y de ello dan fe la próxima apertura de importantes hoteles, entre ellos, un Sofitel de cinco estrellas. Hasta que llegue ese momento todavía encontraréis la esencia de estos parajes únicos donde aún sobrevive un puñado de minorías étnicas. Por último, proponeros dos fáciles paseos, uno desde el ayuntamiento hasta el mercado nuevo y otro de bajada a la aldea de Cat Cat.

Sapa
Minorías étnicas en la plaza central

Qué ver en Sapa y alrededores

Aunque son muchas las alternativas, nosotros optamos por una más cómoda, pero no exenta de sorpresas. De buena mañana cogimos el pequeño tranvía que veis más abajo en el centro del pueblo. Este nos llevaría en pocos minutos hasta el teleférico de tres cables sin escalas más largo del mundo, con una visión en altura tan brutal como mareante. Y así, setenta escalones de piedra más y un último funicular para alcanzar los 3.142 metros de altitud en Fansipan, el techo de Indochina y la sensación de haber tocado el cielo.

Funicular en Sapa
En marcha

Días 17, 18 y 19.- Hanói

Llegamos al último tramo de este maravilloso viaje por Vietnam con etapa final en Hanói, capital del país y ciudad del dragón, según cuenta la leyenda. Vaya por delante que las recomendaciones iniciales para solicitar conductor a través de la aplicación móvil y la de conseguir dongs en cajeros con la mencionada tarjeta siguen vigentes. Menos problemas, más seguridad. A continuación, nuestro resumen y casi despedida de este artículo:

Hoteles en Hanói

Las noches previas a los desplazamientos a la Bahía de Halong y al Valle de Sapa recalamos en La Storia Hotel. Este pequeño establecimiento, en pleno Old Quarter, está casi pegado al Bia Hoisitio muy auténtico para cenar (las cervezas las traen de una cercana taberna). Para la estancia más larga elegimos un apartamento con vistas en Water Mark (Lac Long Quan), dotado de piscina, gimnasio y portero. Aunque no nos alojamos, pudimos rememorar viejas historias de espías desde el bar del Hilton, mítico hotel que se erige junto a la Ópera.

Hotel Hilton Hanoi
Vestíbulo del mítico Hotel Hilton

Visitas imprescindibles en Hanói

A primera vista puede parecer otro inmenso océano de tráfico, así que para caminar más o menos tranquilos os proponemos bordear el céntrico lago Hoan Kiem y ver el ambiente tan genuino que se respira en cada tramo. Si, por el contrario, ya le habéis perdido el miedo a las motos, lo mejor es adentrarse en las calles repartidas por gremios del Barrio Antiguo (Old Quarter) para descubrir escenas de otra época, comer en cualquier puesto o comprar todo tipo de recuerdos si no los encontrásteis en los mercados de Dong Xuan, Hang Da y Hom.

El casco antiguo de Hanói

Dónde comer en Hanói

Dejarse llevar por el instinto es la mejor manera de practicar esa modalidad de turismo gastronómico que tanto nos gusta. Hanói guarda en cada barrio lugares fantásticos para degustar su amplia variedad de platos. En este apartado destacamos el restaurante Bun Cha Huong Lien (en el número 24 de Lê Văn Hưu). Es el local que escogió Anthony Bourdain para picar algo con el presidente Barack Obama, de visita en la capital. Merece la pena también la curiosa modalidad de carne a la barbacoa que sirven en Xuan Xuan (en el 47 de Ma May Street).

Bun Cha Huong Lien, Hanói
Mesa presidencial

Algunos museos y más que ver en Hanói

Nosotros entramos en el Museo de la Prisión Central para reflexionar sobre la trágica represión sufrida en Vietnam por varias generaciones a lo largo del siglo XX. Durante las últimas horas en Hanói pudimos acercarnos al Mausoleo de Ho Chi Minh, pero ya estaba cerrado. Esa visita y otra al Templo de la Literatura quedan pendientes para la próxima aventura por estas tierras en las que tenemos tanto por descubrir.

Hanói
Monumento a las víctimas

Días 20 y 21 Hanói – Hong Kong

Antes de regresar a Madrid vía Dubái decidimos que podía ser interesante hacer una escala de dos noches en Hong Kong. Como el vuelo desde Hanói es relativamente corto no dudamos en reservar una habitación en el Intercontinental Grand Standford Hotel.

Nuestra idea era recorrer al máximo esta megalópolis, pero la confortabilidad del alojamiento y el asfixiante calor nos impidieron darlo todo en esta penúltima parada. Aún tuvimos tiempo de comer en Tim Ho Wan, restaurante con estrella Michelín más barato del mundo. Y a patear Mong Kok, uno de los barrios más densamente poblados del planeta. Pendiente nos queda cruzar la bahía en ferri, subir a The Peak, salir por Lang Kwai Fong…

Qué hacer una semana en Oahu, isla principal de Hawái

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de visitar Oahu, una de las 8 islas principales que conforman el archipiélago de Hawái. Su centro neurálgico (Honolulu) es también la capital administrativa del estado. Despegamos desde San Francisco y volamos durante unas 6 horas sobre el Océano Pacifico. El vuelo con Hawaiian Airlines es de unos 400 dólares (precio para una persona, ida y vuelta).

Los principales motivos que nos empujaron a realizar este viaje fueron varios. Por un lado, la curiosidad que suponía adentrarnos en un nuevo y exótico continente (Oceanía). Y del otro, comprobar la hospitalidad de esta gente a través de dos familias: los Hansen, con quienes intercambiamos casa, y los Machida, amigos japoneses destinados en esta parte del territorio estadounidense.

Kamehameha. Oahu
Estatua del rey Kamehameha en la sede de las oficinas de ‘Hawai 5.0’

Sobre la historia de Hawái se ha escrito mucho y no seremos nosotros quienes se extiendan con más de lo mismo, pero sí nos gustaría introducir dos curiosidades. La primera tiene que ver con el origen volcánico del mencionado archipiélago. Es el más alejado del continente de todo el planeta, siendo posiblemente un pájaro perdido con una semilla en su pico el artífice del entorno natural que ahora conocemos.

La segunda hace referencia a la primera expedición española que en 1542, liderada por Ruy López de Villalobos, desembarcó en estas costas. Antes de regresar, dibujó en un mapa secreto la ruta marítima que, por motivos desconocidos, descubrió el navegante inglés James Cook dos siglos más tarde. Todo lo demás es de sobra conocido, pero si quieres ampliar más detalles puedes hacerlo en webs especializadas.

Waikiki desde el aire
Vista área de Waikiki

Día 1: la llegada

Aterrizamos un lunes de agosto en el Aeropuerto de Internacional de Honolulu. La aproximación desde el aire a esta mítica bahía ofrece una fantástica visión de un terreno que combina a la perfección playa y montaña como pocos lugares en el mundo. Fue nuestro anfitrión quien nos recogió en la puerta de la terminal para llevarnos a su casa de invitados cerca de las ruinas de Kaniakapupu, en plena reserva forestal. Con todo el día por delante, decidimos comer nuestro primer poke en un chiringuito junto a la estatua de Duke Kahanamoku. Después, un refresco en la terraza del Moana Hotel y regreso en Uber a nuestra morada.

Aloha Tower
La Aloha Tower a la entrada del puerto

Día 2: Honolulu

El martes nos reencontrarnos con nuestra amiga Mariko en el restaurante Buba Gump de Waikiki para ponernos al corriente. Además, avanzar detalles de nuestra estancia y resolver dudas básicas como la de elegir supermercado (Foodland se llamaba el nuestro, por cierto). The Bus es la línea de transporte municipal para moverse por la ciudad y en la que llegamos con total normalidad a Chinatown. Este curioso distrito surgido a finales del XVIII hoy se extiende por 15 manzanas de viejos almacenes, escondidos restaurantes y un sinfín de tiendas. Terminamos la jornada paseando por el cercano puerto hasta que una tormenta de verano nos obligó a recluirnos en una terraza a base de mai tais.

USS Arizona
USS Arizona, en Pearl Harbour

Día 3: Pearl Harbour

Si os gusta la Historia con mayúsculas y sentís predilección por la Segunda Guerra Mundial, durante esta semana en Oahu tenéis una parada obligatoria en Pearl Harbour. Se trata de la base marítima de los Estados Unidos que Japón atacó por aire en 1941 y que años después sería excusa perfecta para masacrar con armamento nuclear las ciudades niponas de Hiroshima y Nagasaki. Una lancha de la armada os llevará hasta el monumento al USS Arizona, lugar sagrado en esta isla y sumergido para siempre. Para quitarnos parte de la tristeza que se respira en estos sitios, decidimos que nuestro tercer día concluyera en la playa del mítico Hotel Hilton acompañados con un par de cervezas y música en directo para ver el atardecer.

Oahu desde el aire
Nuestro nombre en el papelito de la izquierda

Día 4: tour en helicóptero

La editora jefa de este weblog decidió con mucha antelación la realización de una actividad no recomendada para gente asustadiza: recorrer los rincones de Oahu en helicóptero. Si el día señalado no pudimos despegar por unas condiciones climatológicas adversas, fue nuestro primer jueves en Hawái el escogido para un vuelo de casi dos horas, con un piloto excepcional y toda la isla a nuestros pies. Despegamos a media mañana del hangar de Makani Kai Air, previa instrucción de seguridad y listos para volar en dirección sur, este, norte y centro. Sencillamente inolvidable y apto para todo tipo de bolsillos (200 euros por persona) si antes uno se dedica a buscar y comparar precios u ofertas.

Recuerdos en Hawái
Recuerdo al surfero caído

Día 5: en busca del Faro Makapuu

Unas horas antes de mudarnos al extremo sureste de Oahu, invitados por la familia Machida, desayunamos dim sums en un establecimiento muy típico de Honolulu. Ya en la nueva ubicación y casi sin tiempo para deshacer las maletas, uno de los vecinos, profesor de surf, nos ofreció gratis nuestra primera clase sobre la tabla en una de las playas que se localizan cerca del Faro Makapuu, centro estratégico de la Costa de Barlovento (The Windward Coast). Aunque quien les escribe no duró ni 10 segundos cabalgando una ola para niños, bien puede decir que, al menos, lo intentó.

North Shore
Atardecer en North Shore

Día 6: excursión hasta North Shore

Nunca antes había visto un partido de La Roja nada más amanecer. Por eso, la victoria frente a Italia fue el aliciente perfecto para montarnos en la furgoneta de Kenji e irnos con toda la familia de excursión hasta North Shore. La meca surfera de Hawái y sede de una de las pruebas míticas del Campeonato del Mundo es un sitio sin igual. Previamente, nos detuvimos en las playas de Waimanalo (de fina arena, ideal para tumbarse debajo de una palmera) y en Sandy Beach (más conocida como ‘la Rompe Cuellos’). Una vez que llegamos al destino elegido en Haleiwa, optamos por acercarnos a la Bahía de las Tortugas para hacernos unas fotos con un atardecer en el horizonte, uno de los más bellos de Oahu.

Hanauma Beach
Más gente buceando que tumbada al sol

Día 7: buceando en Hanauma

Tras varios intentos de acceder a Hanauma Bay tuvimos la suerte de conocer una de las reservas naturales más importantes del Océano Pacífico. Cada visitante está obligado a pasarse por el centro de interpretación anexo y así conocer las diferentes especies marinas que nos encontraríamos más tarde practicando esnórquel a las órdenes de Ryuichi y Komari. Aunque no vimos ni ballenas ni tiburones en unas aguas donde se sumergían a la vez cientos de turistas como nosotros, pudimos vislumbrar al menos una decena de peces tan distintos como coloridos.

Palacio Real de Oahu
Vestidos de andar por casa en el Palacio Real

Día 8: una visita al Palacio Real

Concluido el periplo por la zona este de la isla volvimos a nuestra primera ubicación para descansar de tantos kilómetros en la carretera, cosa extraña en nosotros que no tenemos ni carnet de conducir. En este último tramo de nuestro paseo por Oahu todavía pudimos visitar el Palacio Real de Honolulu, quizás el único que existe en territorio de los Estados Unidos. Construido hacia 1870, el Iolani Palace fue residencia de los reyes Kamehameha y Kalākaua e, incluso, de ilustres visitantes como el escritor escocés Robert Louis Stevenson, de paso por la isla en dirección a Samoa. Una nota para los fans de ‘Hawai 5.0’: justo enfrente del palacio se encuentra la estatua del rey Kamehameha, sede ficticia de las oficinas de McGarrett y cía.

¿Te ha gustado este paseo de una semana en Oahu? ¿Quieres conocer la gastronomía típica de Hawái? Lo contamos en este suculento artículo.

Un paseo entre viñedos por Sonoma y Napa Valley

Una de las visitas que os proponemos si estáis por las cercanías de San Francisco, Sacramento o Yosemite son los famosos viñedos de Napa Valley y Sonoma. Si, además, lo hacéis en la furgoneta con guía que proporciona el equipo de Green Dream Tours, la experiencia será inolvidable. Por dos cuestiones fundamentales: conocen el terreno y se encargan de conducir. Con esta recomendación, queremos evitar que os pongáis al volante si lo que realmente os apetece es catar vino californiano.

Excursión a Napa Valley
Un trayecto seguro y confortable

El Condado de Sonoma está a menos de una hora del imponente Golden Gate. Y alberga más de 400 bodegas entre bosques de robles, apartados ríos y cuidadas granjas que trasladan al viajero a escenas sacadas de aquellas películas del Lejano Oeste. Casi pegando se encuentra Napa Valley, otra comarca con unas condiciones climatológicas únicas que influyen en la producción de las mejores añadas de Estados Unidos. Y también en la llegada anual de casi 5 millones de turistas.

Uvas en Napa Valley
Uvas de renombre internacional

Esta cultura vinícola se remonta a la época de los primeros colonos españoles. Aunque el actual esplendor tuvo como enemigos a la Ley Seca que prohibía el consumo de alcohol y a la filoxera. También, una larva que diezmó la práctica totalidad de estas tierras en los años ochenta. Hoy en día entre sus uvas destacan variedades de gewurztraminer, chardonnay, sauvignon, merlot, pinot y zinfadel. Siendo esta última la más autóctona de las cepas californianas.

Napa Valley
Todo un territorio en una simple copa de vino

En Sonoma, Napa Valley y Carneros no solo se concentra la historia de un territorio único. También una filosofía basada en el compromiso por mantener el suelo fértil a través de una agricultura sostenible. Métodos naturales en lugar de nocivos insecticidas. Combinación de importantes avances tecnológicos con el ritmo de la naturaleza. Riegos optimizados. Poda en caña. Y recogida en pequeños lotes con el objetivo de aunar vista, olfato y paladar hacia sensaciones memorables a través de una simple copa de vino.

Napa Valley
Vides de chardonnay

Larson Family Winery

Nuestra primera parada fue en Larson Family Winery. Esta bodega, en 1823, era un bullicioso embarcadero, importante centro de rodeo en 1929 y el lugar donde el abuelo Bob plantó las primeras vides de chardonnay allá por 1977. En la actualidad, la quinta generación de esta saga produce unos fantásticos vinos en una extensión de 400 hectáreas. Competitivos blancos, apreciados tintos, sorprendentes espumosos y curiosos rosados. Si te apetece, puedes incluso llevar tu propio pícnic.

Napa Valley
Para quedarse a vivir

Nicholson Ranch

Continuamos viaje hasta Nicholson Ranch, cuyos suelos albergan cuatro de las mejores uvas de California: chardonnay, pinot noir, merlot y syrah. El complejo se compone de varios espacios donde destaca su impresionante terraza. También, un patio de reminiscencias hispanas y un pintoresco estanque. Su bodega de flujo gravitacional es una referencia tecnológica que les ha permitido ganar importantes premios en los últimos años.

Nicholson Ranch, en Napa Valley
Tintos exquisitos en Nicholson Ranch

Jamieson Ranch Vineyards

Cerramos esta maravillosa ruta por Napa Valley y Sonoma en Jamieson Ranch Vineyards. El lugar ideal para producir el prestigioso «Double Lariat Cabernet», extraído en sus 300 acres de laderas limítrofes con Napa Valley y la bahía de San Pablo. Las instalaciones son propiedad de Ken Laird, el mayor terrateniente de viñedos en todo el condado. La visita con degustación incluye también un recorrido por la zona de fermentación, sala de barricas y el hangar de embotellado.

Comida en Napa Valley
Carne y buen vino para almorzar

Merece la pena destacar que entre la segunda y tercera bodega hicimos una parada técnica para comer en Five Dot Tranch, un establecimiento ubicado en Oxbow Market y especializado en suculentas carnes. Como curiosidad, cabe reseñar que el cliente elige el producto desde la propia carnicería pegada a la barra que gestiona la familia Swickard desde 1858. La marca es una de las más importantes de la zona en la crianza de ganado angus, ya que aplican un programa personalizado de alimentación para cada res.

Qué comer en Hawái: 14 imprescindibles

Tan lejana como fascinante, Hawái llama la atención de cualquier amante de los viajes. Una de las preguntas que seguro te planteas antes de comprar tus billetes de avión es ¿qué comer en Hawái? Nosotros tuvimos la suerte de disfrutarla durante 10 días y esto es lo que te recomendamos que pruebes sin falta.

1. Poke hawaiano

Hace apenas un año era un perfecto desconocido y hoy, si no has probado el poke hawaiano, no tienes conversación entre los ‘foodies’ de moda. Esta ensalada de pescado crudo es una opción sana, ligera y colorida para comer en Hawái por poco dinero. Ya sea en restaurantes, food trucks o supermercados (en forma de poke bars para comprar a granel), existe una amplia variedad dependiendo del pescado o marisco elegidos.

¿En qué consiste el poke hawaiano?

Salmón, atún rojo, dorada, caballa, mejillones, gambas, langosta, pulpo, calamar, almejas, ostras, vieiras… La proteína se marina con sal, salsa de soja, aceite de sésamo, algas, guindilla e inamona, especie de nuez asada. Y, para rematar, se añaden diferentes verduras (cebolla morada, pepino, tomate en dados…), frutos secos (cacahuetes, almendras, pistachos…), hierbas (cebollino, cilantro, shisho, albahaca…), semillas de sésamo o, incluso, fruta: aguacate, mango, lichis, dados de sandía… Aunque puedes comerlo tal cual, es habitual encontrar los denominados ‘poke bowls’, con una base de arroz cocido o mezcla de lechugas. Una auténtica delicia para comer en Hawái como un verdadero local.

Ahi shoyu poke
Ahi shoyu poke
Poke con arroz
Poke con arroz

2. Loco Moco

Su nombre nos provoca la risa floja y no es para menos… Esta locura que comer en Hawái es un especie de plato combinado compuesto por una hamburguesa de buen tamaño, arroz blanco hervido, huevo frito, gravy y mac and cheese, una de las ‘marranadas’ americanas por excelencia en forma de pequeños macarrones con queso. La carne puede sustituirse por jamón, ternera, pollo o gambas. Una opción bastante calórica -y muy sabrosa- que te aportará la energía suficiente para ir como una moto el resto del día.

Loco Moco
Loco Moco

3. Gambas picantes al ajillo con mantequilla

Sí, las famosas gambas de Kamekona en ‘Hawái 5.0’ existen y son muy apreciadas en la isla de Oahu. Sobre todo, en la zona de North Shore, donde abundan las camionetas de comida especializadas en este manjar marino también conocido como Hawaiian Style Garlic Shrimps. Pide una ración, acompáñala de una cerveza bien fría y siéntate a una de las mesas al aire libre desde donde contemplar la puesta de sol o decenas de surferos en busca de la mejor ola.

Gambas picantes al ajillo con mantequilla
Hawaiian Style Garlic Shrimps

4. Shave Ice

Nunca algo tan simple como un helado pudo resultar tan rentable. En realidad, el Shave Ice es hielo picado al que se le añaden siropes de colores y diferentes toppings para obtener un atractivo cucurucho o tarrina de diferentes tamaños. Los sabores son infinitos: vainilla, cereza, coco, té verde, mango, yuzu, papaya, chicle… Uno de los más concurridos se encuentra en Haleiwa, donde ‘Matsumoto’s Shave Ice’ ha conseguido que diariamente se formen largas colas para probar sus creaciones.

Shave Ice
Shave Ice

5. Tacos de pescado

Pescado blanco frito en tempura y acompañado de mayonesa de chipotle, guacamole, cilantro y cebolla morada… Nos relamemos cada vez que nos acordamos de los tacos de pescado que puedes comer en Hawái. Mucho más ligeros que los de carne, los tacos de pescado son un must que no puedes perderte si quieres chuparte los dedos.

Tacos de pescado
Tacos de pescado

6. Comida vietnamita en Chinatown

El barrio chino de Honolulu está lleno de encanto, con pequeñas tiendas y supermercados donde comprar productos orientales frescos y envasados. Además de un puñado de barras (en un mercado sin aire acondicionado, eso sí) con especialidades chinas, tailandesas o filipinas, hay varios restaurantes vietnamitas donde comer en Hawái por menos de 15 euros/persona. Unas cuantas sopas, rollitos de gambas, cerdo o pollo, y sabrosísimos bocadillos son algunas de las opciones que no debes dejar de probar.

Rollitos vietnamitas de gambas
Rollitos vietnamitas de gambas
Bocadillo vietnamita de cerdo
Bocadillo vietnamita de cerdo

7. Dumplings para desayunar

Sí, has leído bien, para desayunar. Ya sabes que los americanos comienzan el día de manera ‘fuerte’, por decirlo de alguna manera. Así que ve hacia las 11:30 o 12:00 y haz de este desayuno tu comida. Varias camareras pasean sus carritos entre mesas repletas de clientes con decenas de variedades de dumplings recién preparados, así como otras delicias asiáticas saladas y dulces.

Dumplings
Dumplings

8. Kalua Pork

Un imu es un horno de tierra donde se cocinan los alimentos después de enterrarlos y cubrirlos con rocas volcánicas y trozos de madera a los que se prende fuego. Durante el luau, fiesta hawaiana donde se canta, baila y come, es tradición asar un cerdo durante 2 o 3 horas, obteniendo una carne increíblemente jugosa y tierna. Uno de los mejores restaurantes de Honolulu donde probar el ‘cerdo kalua’ es ‘Helena’s Hawaiian Food’. En este sencillo local se sirve acompañado de otros platillos igualmente deliciosos, como ‘calamar luau’ o unas adictivas costillas de cerdo al horno.

Kalua Pork

9. Malasadas

Sí, en plural, porque cuando pruebes una no tendrás suficiente. Esta especie de donut, originario de la cocina portuguesa, se rellena de chocolate, mermelada o diferentes cremas, y se come recién sacado del horno, caliente y tierno como el primer beso.

Malasada
Malasada

10. Tortitas en ‘Wailana Coffee House’ (Honolulu)

Abre las 24 horas del día para comer en Hawái y es uno de esos lugares tan rancios que rezuma encanto, con suelos de moqueta y camareras hawaianas que no dan a basto. Su amplia carta es apta para todos los gustos: hamburguesas, sándwiches, bufet de ensaladas, sopas, platos combinados… Nosotros te recomendamos que vayas a desayunar (con hambre) y te dejes seducir por alguna de sus enormes tortillas o su Hawaiian Style Breakfast, con huevos al gusto, banana a la plancha y corned beef hash. ¡Ah! Y no te pierdas la especialidad de la casa: esponjosas tortitas. Si el bueno de Lou las recomienda, será por algo…

Tortitas en 'Wailana Coffee House'
Tortitas en ‘Wailana Coffee House’

11. Piña Dole

Seguro que has visto su logo cientos de veces, pero no te imaginabas que estas famosas piñas crecen en Hawái, concretamente, en Oahu. La plantación puede visitarse y es una de las atracciones más típicas entre el turismo familiar. No dejes de comprar una pieza en cualquier supermercado (es una de las pocas frutas baratas al producirse en la misma isla) y déjate seducir por su dulzura.

Piña Dole
Piña Dole

¿Qué beber en Hawái?

12. Cerveza hawaiana

Apunta bien este nombre, Kona Brewing Company, la mayor marca cervecera de Hawai. Longboard, Big Wave, Wailua Wheat, Hanalei Island IPA, Wailua Wheat o Fire Rock serán nombres que pronuncies a menudo si eres fan de esta bebida. Además, tienen otras variedades tan exóticas como cerveza con piña o lichi. Primo, nacida en 1897 aunque estuvo varias décadas sin producirse, es la otra marca que encontrarás, aunque solo se limita a una variedad.

Cerveza Kona
Cerveza hawaiana Kona

13. Blue Hawaii

Inventado en 1957 por Harry Yee, bartender del Hilton Hawaiian Village de Waikiki, este refrescante cóctel se elabora con zumo de piña, curaçao y ron, aunque a menudo se le añade también vodka. Si te gusta el coco, tu versión es el Blue Hawaiian o Swimming Pool.

Blue Hawaii
Blue Hawaiian

14. Mai Tai

Y, aunque se supone que nació en California, es habitual encontrar Mai Tais en la mayoría de bares y restaurantes de Hawái. Aprovecha la Happy Hour y Aloha!

Mai Tai
Mai Tai

¿Te han dado ganas de viajar a Hawái? ¿Cuál de estas comidas hawaianas sería la primera que te llevarías a la boca? ¡Cuéntanos!

Qué ver en Albi, la ciudad de Toulouse-Lautrec

A tan solo 45 minutos de Toulouse y Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2010, Albi es una de las ciudades más visitadas de la región de Mediodía-Pirineos. Con poco más de 51.000 habitantes y situada a orillas del río Tarn, es perfecta para pasar una jornada de lo más completa disfrutando de sus estrechas calles, casas medievales y exquisita gastronomía, donde destaca el guiso local, cassoulet, elaborado con alubias blancas y distintas partes de carne o pescado. Descubre con nosotros qué ver en Albi.

La mejor manera de conocer cualquier ciudad es patearla hasta que te duelan los pies y, sin duda, Albi invita a ello. Su imponente conjunto arquitectónico de piedra y ladrillo, sus impolutas rúas y pintorescas fachadas obligan a fotografiar pequeños detalles que enamoran al visitante.

Calles repletas de encanto en Albi
Calles repletas de encanto en Albi

Catedral de Santa Cecilia

Una joya del gótico meridional, con una bella decoración interior, y uno de los símbolos que ver en Albi. Fueron necesarios dos siglos para su construcción, de 1282 a 1392, y hoy en día es una de las catedrales más visitadas de Francia. En su interior acoge un un órgano clásico galo de 1736 y una serie de pinturas murales.

Catedral de Santa Cecilia
Catedral de Santa Cecilia

Puente Viejo

Con 150 m de largo, fue construido en piedra a mediados del siglo XI. Durante la Edad Media contaba con capilla, puente levadizo y una torre-puerta fortificada. Sobre sus pilares se alzaban viviendas entre los siglos XIV y XVIII, pero fueron demolidas tras una crecida del río en 1766.

Museo Toulouse-Lautrec

El palacio de la Berbie, antigua residencia episcopal, alberga el museo Toulouse-Lautrec, donde se exponen numerosas obras del artista local. No te pierdas sus románticos jardines, con unos bellísimos setos de diferentes formas y tamaños, y una de las mejores panorámicas que ver en Albi. El precio de la entrada es de 8 euros, siendo gratuito para menores de 13 años.

Albi
Jardines del Museo Toulouse-Lautrec

Casa natal de Toulouse-Lautrec

Situada en la calle homónima, no puede visitarse, pero seguro que sentirás una pequeña emoción si eres admirador de la obra del genial pintor francés, autor de cuadros tan míticos como En el Moulin de la Galette, Retrato de Vincent van Gogh o La toilette.

Albi
Casa natal de Toulouse-Lautrec

¿Dónde comer en Albi?

Íbamos buscando comida típica de esta zona de Francia. En Le Lautrec, en el número 13-15 de la Rue Henri de Toulouse Lautrec, justo enfrente de la casa natal que acabamos de mostraros, acertamos de pleno. Su cocina casera está elaborada con productos frescos locales certificados: foie gras de granjas occitanas, corderos de Assac, terneras de Tarn, quesos de Lacaune

Dispone de un menú por 38 euros, con primero, segundo y postre, con algunos de los platos más populares de la cocina de Albi, elaborados con mucho mimo. Ensalada albigense, con salchicha y albóndigas fritas de cerdo de Lacaune, morcilla y rábano con fetche (hígado de cerdo salteado en vinagre caramelizado); rissole (una especie de pequeña croqueta) con Armagnac y ciruelas sobre una cama de cebollas caramelizadas; cassoulet de bacalao con ajo rosa y azafrán y cassoulet con pierna de pato cocinada a baja temperatura, almorta de Cestayrols, cerdo Apalhat y ajo rosa. Para acompañar, elegimos unos de los excelentes vinos tintos de la zona de Gaillac, donde se producen más de 20 millones de botellas al año.

Rissole con Armagnac y ciruelas en una cama de cebollas caramelizadas, en 'Le Lautrec', Albi
Rissole con Armagnac y ciruelas, en ‘Le Lautrec’
Ensalada albigense, con salchicha y albóndigas fritas de cerdo de Lacaune, morcilla y rábano con fetche, hígado de cerdo salteado en vinagre caramelizado, en 'Le Lautrec', Albi
Ensalada albigense, en ‘Le Lautrec’
Cassoulet de bacalao con ajo rosa y azafrán, en 'Le Lautrec', Albi
Cassoulet de bacalao con ajo rosa y azafrán, en ‘Le Lautrec’
Cassoulet con pierna de pato cocinado a baja temperatura, almorta de Cestayrols, cerdo Apalhat y ajo rosa, en 'Le Lautrec', Albi
Cassoulet con pierna de pato cocinado a baja temperatura, en ‘Le Lautrec’
Gaillac
Gaillac, en ‘Le Lautrec’

¿Cómo llegar a Albi en tren desde Toulouse?

Apenas una hora es lo que dura el trayecto desde la estación Toulouse Matabiau hasta Albi, en cualquiera de los modernos trenes franceses, y por unos 30 euros ida y vuelta.

¿Conoces esta bella localidad gala? ¿Nos recomiendas otras cosas que ver y hacer en Albi? Esperamos tus comentarios.

Un paseo por Varsovia, la capital de Polonia

Con cerca de dos millones de habitantes, la capital de Polonia se extiende esplendorosa a ambas orillas del Vístula. Devastada casi en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial, se vio reducida a escombros y 700.000 personas perdieron la vida. Reconstruida durante más de una década, hoy en día es una de las urbes más visitadas de Europa y no le faltan motivos: historia se mire donde se mire, museos, música a raudales y una gastronomía tan variada como sorprendente. Hay mucho que ver Varsovia. ¿Nos acompañas en este paseo?

Qué ver en Varsovia

1. Palacio de la Cultura y la Ciencia

El edificio más alto de Polonia es el más representativo de su capital, con 237 metros de altura repartidos en 42 pisos, y más de 3.000 oficinas de diferentes empresas e instituciones. En su interior alberga también la Academia de Ciencias Polaca, varios museos, una sala de cine, y dos universidades privadas. No dejes de sacar entrada para admirar las vistas de Varsovia desde su mirador de la planta 30, por tan solo 20 zlotys.

Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia
Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia

2. Museo Chopin

Uno de los mejores compositores de todos los tiempos nació en Polonia y es venerado en su capital de diferentes maneras. Además de dar nombre a su principal aeropuerto, existen estatuas, bancos sonoros en plena calle y, cómo no, su propio museo. Objetos personales, cartas, manuscritos de algunas de sus obras más famosas, fotografías e, incluso, uno de sus pianos, pueden contemplarse en el Museo Chopin, uno de los imprescindibles que ver en Varsovia aunque no te interese su música. El precio de la entrada es de 23 zlotys y hay tickets especiales para familias. Los miércoles el acceso es gratuito.

Museo Chopin
© Chopin Museum

3. POLIN Museum of the History of Polish Jews

Ubicado en el antiguo gueto, este impresionante y original edificio que ver en Varsovia abrió sus puertas en 2013. Nombrado Museo del Año en Europa en 2016, recorre la historia de los judíos polacos a lo largo de más de 1.000 años, desde la Edad Media hasta nuestros días. El precio de la entrada es de 27 zlotys, siendo gratuita los jueves.

4. Museo del Alzamiento de Varsovia

Las antiguas cocheras del tranvía acogen más de 800 piezas y 1.500 fotografías y documentos gráficos y sonoros sobre el Alzamiento de Varsovia. Fue la mayor rebelión civil contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Del 1 de agosto al 2 de octubre de 1944, las tropas polacas resistieron al asedio germano, siendo finalmente superadas por ellos con un resultado de más de 250.000 muertos. La mayoría de ellos fueron ejecutados, dejando la ciudad destruida en un 85% de su totalidad. El precio de admisión es de 25 zlotys, con acceso gratuito los domingos.

Museo del Alzamiento de Varsovia
© Adrian Grycuk para Wikipedia

5. Plaza del Mercado de Varsovia

La más conocida de sus plazas es la más antigua del centro histórico, uno de los principales puntos que ver en Varsovia. Destruida tras el Alzamiento antes reseñado, fue restaurada tras la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en una de las más bellas de toda Europa. Rodeada de tiendas, cafeterías y restaurantes con mucho encanto, se divide en cuatro lados que hacen referencia a diferentes parlamentarios polacos: Barss, Dekert, Kollataj y Zakrzewski.

Plaza del Mercado de Varsovia
© Dennis Jarvis

6. Ciudad Vieja de Varsovia

Patrimonio de la Humanidad a pesar de haber sido casi destruida durante la Segunda Guerra Mundial, supo resurgir de sus cenizas para convertirse en uno de los imprescindibles que ver en Varsovia. El salón cultural de la ciudad se fundó en el siglo XIII y en su interior podemos encontrar la Barbacana y parte de la muralla de la ciudad. Así como el Castillo Real, construido en el siglo XV y que fuera residencia de los príncipes de Mazovia, Iglesia de San Martín o Basílica Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista Mártir.

Ciudad Vieja de Varsovia
Ciudad Vieja de Varsovia

7. Antiguo gueto de Varsovia

Esta línea separaba el resto de la ciudad del mayor gueto judío establecido en Europa durante el Holocausto. En su interior fueron recluidos todos los judíos de Varsovia, así como de otras regiones de Polonia, llegando a malvivir en él alrededor de 400.000 personas. Durante sus tres años de existencia la población se redujo a 50.000 habitantes, falleciendo el resto como consecuencia de enfermedades, hambre y deportaciones a campos de concentración y exterminio. Un lugar muy triste que ver en Varsovia.

Entrada al antiguo gueto de Varsovia
Entrada al antiguo gueto de Varsovia

8. Cementerio Powązki

No podemos evitarlo… Nos gustan los cementerios… Ni tan siquiera los 15 grados bajo cero, con sensación térmica de -30, nos impidieron visitar el Powązki. En él descansan múltiples personalidades de Polonia, como los padres de Chopin, el Premio Nobel de Literatura Władysław Reymont o el director de cine Krzysztof Kieślowski, principal motivo de nuestra visita.

Tumba de Krzysztof Kieślowski en el Cementerio Powązki
Tumba de Krzysztof Kieślowski en el Cementerio Powązki

Restaurantes en Varsovia

La gastronomía polaca es tan sabrosa como variada y son muchos los restaurantes en Varsovia, dependiendo del presupuesto de tu viaje. Si no te apetece gastar demasiado dinero, busca tabernas en las que encontrarás comida casera y los platos más típicos del país.

BrowArmia Królewska (Królewska, 1)

Sin duda, el restaurante en Varsovia ideal si quieres cenar a ‘hora española’, es decir, más allá de las 22 horas. Como se nos hizo bastante tarde en nuestra primera noche en Varsovia, entramos en esta cervecería. Buena relación calidad-precio y algunos platos principales más que aceptables, como salmón al horno o entrecot a la parrilla. De entrante, estábamos deseando hincarle el diente al plato más tradicional de Polonia, pierogi, una especie de gyozas con un montón de rellenos diferentes y realmente deliciosos.

Pierogi, en 'BrowArmia Królewska'
Pierogi, en ‘BrowArmia Królewska’
Salmón al horno, en 'BrowArmia Królewska'
Salmón al horno, en ‘BrowArmia Królewska’
Entrecot, en 'BrowArmia Królewska'
Entrecot, en ‘BrowArmia Królewska’

Pasieka (Freta 7/9)

Situado en plena Ciudad Vieja, compartimos una tabla de embutidos y fiambres polacos; zupa grzybowa, sabrosísima sopa de diferentes tipos de setas; bigos, estofado de col agria y carne, y pierogi, en este caso, fritos y rellenos de carne. No es el más bonito de los restaurantes en Varsovia, pero tiene su encanto y la comida es auténtica. Una de sus especialidades es el ‘mead honey’, bebida tradicional polaca con alcohol, a base de miel y agua.

Fiambres y embutidos polacos, en 'Pasieka'
Fiambres y embutidos polacos, en ‘Pasieka’
Zupa grzybowa, en 'Pasieka'
Zupa grzybowa, en ‘Pasieka’
Bigos, en 'Pasieka'
Bigos, en ‘Pasieka’
Pierogi, en 'Pasieka'
Pierogi, en ‘Pasieka’

Stolica (Szeroki Dunaj 1/3)

También dentro de la Ciudad Vieja, este encantador restaurante en Varsovia es perfecto para comer, cenar o tomar una copa de vino entre medias. Su cocina es ‘non stop’ de 11 de la mañana a 10 de la noche. En su carta, platos típicos polacos con un toque personal y perfectamente elaborados, así como un servicio realmente amable.

Sopa de calabaza con queso fresco y aceite de oliva al cilantro, en 'Stolica', Varsovia
Sopa de calabaza con queso fresco y aceite de oliva al cilantro, en ‘Stolica’
Pechuga de pato en salsa de ciruelas con gratín de patatas y coulis de manzanas, en 'Stolica', Varsovia
Pechuga de pato en salsa de ciruelas con gratín de patatas y coulis de manzanas, en ‘Stolica’

Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler (Minska, 25)

Hemos dejado para el final uno de los restaurantes en Varsovia que más nos gustó y donde celebramos la Nochevieja de una manera bastante original: con una comida que casi se convirtió en cena. Warszawa Wschodnia es un doble espacio -barra con cocina vista, por un lado, y restaurante, por otro-. Ofrece un menú degustación de ocho platos donde se conjuga lo mejor de la cocina polaca con toques afrancesados. Buena carta de vinos y, aunque los precios son bastante más elevados que la media del país, merece muchísimo la pena. Ah, además, la zona de barra está abierta las 24 horas del día, de lunes a domingo. El sitio ideal si buscas dónde cenar en Varsovia a altas horas de la madrugada.

Steak tartar, en 'Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler'
Steak tartar, en ‘Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler’
Sopa de setas y verduras, en 'Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler'
Sopa de setas y verduras, en ‘Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler’

Cervezas polacas

Żubr, Perla, Tyskie, Warka, Lech… La lista de cervezas polacas es infinita. Olvida la típica caña española, ya que se sirven en vaso de medio litro y, al ser bastante barata, 2,50 o 3 euros, es la bebida más recomendable si tienes pensado visitar Varsovia. Y, si te gusta probar nuevas cosas, pídela con especias, sirope o zumo de frutas, eso sí, caliente y respondiendo al nombre de “grzane piwo”.

Warka, cerveza polaca

Vodka polaco

Żubrówka, Wolny, Evolution Bison… La lista de vodkas polacos no tiene nada que envidiar a la de cervezas. De alta graduación, la mayoría con más de 40 grados, goza de merecida fama y se disputa su origen con Rusia. Existen multitud de variedades, dependiendo de la destilación y la casa donde se fabrique. Na zdrowie!

Vodka polaco

Dónde dormir en Varsovia

Aunque las primeras noches las pasamos en un apartamento, las dos últimas reservamos una habitación superior con acceso al club en el Intercontinental Warsaw, uno de los mejores hoteles de Varsovia. Con vistas de la ciudad casi en 360 grados, está ubicado en la planta 41 y, de 7 de la mañana a 9 de la noche, ofrece una amplia selección de refrescos, snacks, infusiones y cafés.

Picoteo en el club del Intercontinental Warsaw

Cómo ir del aeropuerto de Modlin a Varsovia

El aeropuerto de Modlin no es el principal de Varsovia, pero sí uno de los más transitados, a pesar de que solo opera en él Ryanair. Se encuentra a 40 kilómetros de la capital polaca y cuenta con una sencilla terminal.

El autobús es la manera más cómoda de llegar del aeropuerto de Modlin al centro de Varsovia en 40 minutos. El servicio tiene bastante buena frecuecia y está coordinado con las llegadas de vuelos. Es directo, sin paradas, hasta el Palacio de la Cultura y la Ciencia, en pleno centro. Aunque puedes comprar los billetes en el propio autobús, si lo haces on line tendrás un pequeño descuento (33 zlotys ida y vuelta, unos 8 euros).

El taxi es la manera más costosa de llegar del aeropuerto de Modlin al centro de Varsovia, alrededor de 50 euros. Aunque ya está operativo Uber, que reduce el precio para dejarlo en unos 30 euros. Una excelente opción si viajáis un grupo de cuatro personas.

También es posible ir del aeropuerto de Modlin al centro de Varsovia en tren. Aunque la parada está en las inmediaciones de la terminal de salidas y llegadas, se accede con un bus coordinado con el ferrocarril. Tiene una frecuencia de 20-30 minutos y el trayecto dura 35 minutos, a los que hay que sumar unos 10 del recorrido en autobús. El precio para ambos trayectos es de unos 7 euros.

¿Te ha gustado este recorrido por lo mejor que ver en Varsovia? ¡Esperamos tus comentarios!

Minas de Sal de Wieliczka, cómo llegar hasta un lugar único en Polonia

¿Vas a visitar Polonia y te apetece descubrir un lugar único aunque no apto para claustrofóbicos? Las Minas de Sal de Wieliczka, en Cracovia, son un espectáculo que no puedes dejar de admirar.

Minas de Sal de Wieliczka
Acceso por la torre de graduación

Las Minas de Sal de Wieliczka están situadas al sur del país. Debido al intenso temporal de nieve que coincidió con nuestro viaje, optamos por usar Uber desde el centro de Cracovia hasta la entrada al complejo. El recorrido es de unos 10 kilómetros y la carrera no llegó a los 20 euros.

Cómo llegar a las Minas de Sal de Wieliczka

Existen opciones más económicas que Uber:

-tren de cercanías hasta la estación Wieliczka Rynek Kopalnia.

-autobús 304 que sale de la calle Kurniki, muy cerca de la Galería Krakowska.

-minibús directo que parte de la estación Dworzec Główny.

-coche de alquiler equipado con gps, ya que se puede aparcar sin problemas en tres zonas del recinto.

Minas de Sal de Wieliczka
Una aventura bajo tierra

Antes de aventuraros a recorrer la escasa distancia que separa Cracovia de las Minas de Sal de Wieliczka es recomendable consultar la web del complejo. Así podréis saber la disponibilidad de entradas, tipo de tarifa que mejor se ajusta a vuestros intereses (individual sin reserva o en grupo, previo aviso), turnos con guías en castellano o inglés y, lo más importante, el itinerario que vais a elegir.

Itinerarios por las Minas de Sal de Wieliczka

-el turístico os llevará durante 2 horas por 22 cámaras, eso sí, a pie y después de completar 378 escalones.

-el minero arranca en el Pozo Regis, se completa en otras 3 horas y te equipan como un auténtico picador.

-un gratificante paseo de 30 minutos por la Torre de Gradiente para disfrutar de sus propiedades curativas.

-otras rutas de lo más variadas: religiosa (2 horas), aventura para equipos (4 horas) o gastronómica (bajo demanda).

Minas de Sal de Wieliczka
Un recorrido laberíntico

Este destino se detalló en la primera lista de monumentos «Patrimonio Mundial de la Cultura» elaborada por la Unesco en 1978. Las Minas de Sal de Wieliczka pronto cumplirán 1.000 años de historia. Aunque su origen se remonta a la época del mioceno coincidiendo con la cristalización de la sal diluida en el agua del mar.

Datos curiosos de las Minas de Sal de Wieliczka

-el conjunto se reparte por 9 niveles que suman 300 kilómetros de galerías.

-se estima que pueden alcanzar un volumen de 7,5 millones de metros cúbicos.

-en su origen, la sal se recuperaba mediante un método de cocción de hace 5.000 años.

-las excavaciones son visitadas por cerca de un millón de turistas cada temporada.

Nuestro recorrido por las Minas de Sal de Wieliczka

Arrancó en el Pozo Danilowicz, excavado en el siglo XVII. Para continuar por la boca del Pozo Antonia, donde observamos antiguos dispositivos de transporte. A continuación, el guía oficial nos trasladó hasta la Cámara Úrsula. Y, después, a la dedicada a Nicolás Copérnico, gran astrónomo polaco que se cree pudo visitar la mina en 1493 mientras Colón descubría América. Una de esas curiosas anécdotas que nos brinda la historia de la humanidad.

Minas de Sal de Wieliczka
Auténticas avenidas de sal

Debido al riesgo que conlleva este oficio tan duro, muchos de los antiguos espacios de trabajo de las Minas de Sal de Wieliczka están dedicados a santos. Prueba de ello es la Capilla de San Antonio, totalmente esculpida en sal. Esta primera parte se completa visitando otras cuatro cámaras: Janowice (con la imagen de la princesa Kinga), Spalone (donde se representan los peligros del gas metano), Sielec (con figuras de caballos para explicar el papel decisivo de estos animales) y de Casimiro (monarca y mejor gestor durante el siglo XIV).

Minas de Sal de Wieliczka
Espectacular espacio en la capilla de Sta. Kinga

La visita a las Minas de Sal de Wieliczka sigue por la Galería Kunegunda, que contiene una maqueta inspirada en una aldea neolítica. A lo largo del trayecto veremos más recreaciones. Como la dedicada al transporte de sal en la Cámara Pieskowa Skala o los sistemas de canalización del agua en la Galería Transversal. En esta ruta también hay tiempo para el recogimiento religioso en las capillas de la Santa Cruz y de Santa Kinga. Más pequeña la primera y majestuosa la segunda, dedicada no solo al culto católico sino también a conciertos de música clásica.

¿Una cerveza polaca?
El premio, al final de la barra

Antes de concluir hay que hacer un último esfuerzo para ver un pequeño lago salífero y espectaculares entibaciones de madera. También, varias cámaras entre las que destacan la dedicada a Weimar, inundada con salmuera. Y la Stanislaw Staszic, con un ascensor panorámico a 125 metros de profundidad. La excursión termina en las mesas de madera del área Witold Budryk, ideales para reponer fuerzas con una cerveza fresca o un típico bocado polaco.

Fotos cedidas para este artículo por el Gabinete de Comunicación de las Minas de Sal Wieliczka

‘El Ruedo’ (Candelario-Salamanca)

A la entrada del pueblo más bonito de Salamanca, Candelario, se encuentra el mejor restaurante de la localidad, El Ruedo. En su cocina tradicional destacan platos muy elaborados donde siempre prima el producto de mayor calidad. Verduras de temporada de su propia huerta ecológica, setas, así como carnes, quesos y embutidos ibéricos de la comarca.

Carta micológica

Destaca su amor incondicional por la micología, con presencia de diferentes especialidades con setas entre su oferta culinaria: sopa de hongos con foie y piñonesrevuelto de rebozuelos con hebras de calamartartar de amanita caesarea y trucha ahumadalagarto ibérico con oreja de Judas y hongoslomo de ciervo con angulas de monte

Tataki de salmón y rebozuelos
Tataki de salmón y rebozuelos
Boletus con jamón ibérico y parmentier de queso
Boletus con jamón ibérico y parmentier de queso

Su amplia carta está pensada para satisfacer a todos los paladares. Para quien busca opciones de ‘toda la vida’: sopa castellana con huevo escalfado, chuletillas de cabrito lechal o chuletón de morucha. Para quellos que preferimos algo distinto: tataki de salmón y rebozuelos; carpaccio de ibérico, foie y jamón; milhojas de calabacín con morcilla de Burgos, crema del Casar y galleta de cereales; ensalada de melón, menta y salmón ahumado a la crema agria; gazpacho de rúcula y manzana ácida con piruleta de queso de cabra…

Carpaccio de ibérico, foie y jamón
Carpaccio de ibérico, foie y jamón
Tartar de tomate con crujiente de queso
Tartar de tomate con crujiente de queso
Pulpo soasado sobre crema de patata y chips, en 'El Ruedo' (Candelario)
Pulpo soasado sobre crema de patata y chips

Los postres, todos caseros, no desmerecen el resto del menú: pastel de castañas y chocolate caliente, tarta de queso aromatizada con frutos del bosque, tarta de chocolate caliente con mermelada de naranja amarga y crema de leche, flan de higos o un originalísimo tiramisú ‘deconstruido’.

Tiramisú, en 'El Ruedo' (Candelario)
Tiramisú
Tarta de queso y té matcha, en 'El Ruedo' (Candelario)
Tarta de queso y té matcha, en ‘El Ruedo’ (Candelario)

La bodega de El Ruedo es acorde a su oferta culinaria. Vinos de la tierra: Viñas del Cámbrico, 575 Uvas, Zamallón Osiris, Hacienda Zorita, La Zorra… También, una amplia variedad de riojas y riberas. Y pequeñas muestras del Bierzo, Extremadura, Castilla-La Mancha o Costers del Segre, todos ellos a un precio más que competitivo.

El Ruedo
Una bodega sorprendente

Un menú del día de calidad

Y, si buscas menú del día en Candelario, también está disponible de lunes a viernes, con tres primeros y tres segundos a elegir, postre, pan y vino a un precio inmejorable. Y, en fin de semana y festivos, un ‘plato del día’. 

Al frente del negocio se encuentra Pepe, que con maestría torera también atiende la barra donde degustar excelentes tapas y una amplia variedad de vinos por copas. Acompañado de su encantador hermano Félix, han apostado por una cocina distinta en Candelario y se han ganado, con creces, nuestros estómagos y el de cualquier turista que se acerca a este incomparable pueblo de Salamanca. No hay visita por nuestra parte donde El Ruedo no entre en nuestros planes.

Momofuku, el imperio de David Chang

Momofuku Ando fue el creador de la sopa de fideos -o ramen– instantánea elaborada por la empresa Nissin Foods durante la segunda posguerra mundial para paliar la hambruna de la época. Seguro que todos conocéis el envase humeante que durante diez años fue uno de los símbolos más representativos de Times Square. ¿A que sí?

Como homenaje a Ando, el norteamericano David Chang decidió nombrar a su más que exitoso grupo de restaurantes. Este nació en 2004 con un modesto local en el East Village neoyorquino, ‘Momofuku Noodle Bar’. En 2006, y tan sólo a un par de manzanas, abría sus puertas ‘Momofuku Ssäm Bar’. Le siguieron ‘Momofuku Ko’ y ‘Momofuku Milk Bar’.

En la actualidad, su imperio se ha extendido a Sídney y Toronto. Además, ha ampliado sus establecimientos para otro tipo de negocios, como ‘Booker and Dax’, bar ubicado en la parte de abajo del ‘Ssäm Bar’.

Momofuku
Cocina de Momofuku Ssäm Bar

Ssäm Bar

Llegamos casi cuando estaban cerrando la cocina, pero nos dio tiempo a un ‘picoteo’ y a probar la especialidad de la casa, los steamed buns o bollitos al vapor, tan de moda ahora en España.

El nombre de este restaurante, situado en el 207 de la calle 13 con la 2ª Avenida, se debe al ssäm, plato coreano que en el que se usa una hoja de verdura para envolver los ingredientes de los que se compone.

Aquí lo llaman O.G. Momofuku Ssäm, se sirve dentro de una hoja de lechuga y, a su vez, en el interior de un wrap, formando un bocado tan delicioso como poco fotogénico. Se compone de lomo de cerdo, black beans, arroz y kimchi, en una mezcla de sabores picantes y dulces realmente sorprendente.

Momofuku
Smoked salmon bun
Momofuku
Pork belly bun
Momofuku
O.G. Momofuku Ssäm

Momofuku Noodle Bar

Tuvimos la suerte de encontrar sitio en la barra para contemplar bien desde primera línea qué y cómo se cocinaba. Un buen puñado de cocineros, con un look bastante gamberro y perfectamente coreografiados, remueven caldos y escalfan huevos sin descanso en unos fogones impolutos de los que no paran de salir humeantes platos.

Como no podía ser de otra manera, probamos el ramen en su versión más popular, la que da nombre al grupo, y que se compone de cerdo y huevo pochado, así como Ginger scallion noodles, con cebolleta, shiitake, pepino y repollo.

También le hincamos el diente a una alitas de pollo ahumadas y unos delicados huevos en salsa de soja. Poco hay que decir sobre el ramen de ‘Momofuku’ que no se haya dicho ya. El conjunto lo convierte en una experiencia única, aunque se trate de un opción no muy recomendable para el tórrido verano neoyorquino.

Momofuku
‘Momofuku Noodle Bar’
Momofuku
Cocina de ‘Momofuku Noodle Bar’
Momofuku
Soy sauce egg
Momofuku
Smoked chicken wings
Momofuku
Momofuku ramen
Momofuku
Ginger scallion noodles

En la carta de postres, algunas propuestas del Milk Bar, el negocio más dulce de David Chang. Dirigido por Christina Tosi, en la actualidad ya cuenta con seis sucursales. No pudimos resistirnos a ‘The Ritz’ cookie, homenaje a la galleta de mantequilla en todo su esplendor.

La oferta de vinos oscila entre 32 y 150 euros, si bien es un tipo de comida que, al menos a nosotros, nos invita a acompañar con una Tiger bien fría. Y, por supuesto, mucho más económica.

Momofuku
‘The Ritz’ cookie

‘Momofuku Noodle Bar’ se encuentra en el 171 de la 1ª Avenida, entre las calles 10 y 11, y no admire reservas, así que procura que tu visita no coincida con la hora del almuerzo en la Gran Manzana, por lo general entre las 12 y las 2.

Dónde comer en Edimburgo: 12 pistas gastronómicas para disfrutar en Escocia

Si hay algo que nos gusta hacer cuando salimos de viaje es disfrutar de la gastronomía local, algo tan importante para nosotros como visitar museos y monumentos. Escocia no iba a ser menos y durante el tiempo que pasamos en su capital pudimos llenar el buche en unos cuantos restaurantes y pubs que os mostramos a continuación. Desde Estrellas Michelin a comida callejera, comer en Edimburgo más allá del haggis y el fish&chips es posible.

¿Dónde comer en Edimburgo?

1. Martin Wishart Restaurant

Es uno de los restaurantes más reputados del Reino Unido por motivos más que evidentes. Galardonado con una Estrella Michelin desde 2001, Martin Wishart nos dio aún más de lo que esperábamos. Pedimos el menú degustación de seis platos que, por 95 libras (precio 2020).

Menú degustación en Martin Wishart

Incluía algunas pequeñas joyas como crab and langoustine, a base de cangrejo y cigala, con calabacín, aguacate y judías verdes; Orkney scallop, con vieira de las Islas Orcadas, apio, guanciale y dashi, o ravioli of squab pigeon, un delicado ravioli de carne de paloma de apenas tres semanas de vida, con consomé, zanahoria y rábano. Un sitio único para comer en Edimburgo, en el barrio de Leith, al que regresar con los ojos cerrados.

Cangrejo y langostino, en Martin Wishart
Cangrejo y langostino, en Martin Wishart
Ravioli de paloma, en Martin Wishart
Ravioli de paloma, en Martin Wishart
Regalazos de cumpleaños, en Martin Wishart
Regalazos de cumpleaños, en Martin Wishart

2. Number One

Ubicado en uno de los hoteles más lujosos de Edimburgo, el Balmoral, fue el lugar elegido para celebrar mi cumpleaños número 41. Ofrece varios menús degustaciónde siete platos, con opción de maridaje o bebidas sin alcohol. Elegimosde el de 110 libras, junto a una botella de Burdeos y la experiencia fue realmente mágica. Es uno de los restaurantes para comer en Edimburgo más exclusivos y resulta perfecto para celebrar una ocasión especial.

Vieiras con pasta orzo, pimiento rojo y calamar, en 'Number One'
Vieiras con pasta orzo, pimiento rojo y calamar, en ‘Number One’
Tarta 2001 de chocolate Valrhona, en 'Number One'
Tarta 2001 de chocolate Valrhona, en ‘Number One’
Les Cent Rangs 2009, en 'Number One'
Les Cent Rangs 2009, en ‘Number One’

3. World’s End

En el número 2 de High Street, en pleno centro de la ciudad, es uno de los mejores lugares para comer en Edimburgo por poco dinero. Nosotros pedimos un crujiente fish and chips, con haddock -o eglefino- capturado diariamente y que proviene del puerto de Peterhead. Y haggis, que se presenta como si de un pastel al horno se tratara y se sirve con una deliciosa salsa de whisky. Para beber, nada mejor que un par de Inns&Guns de barril (no es tan fácil de encontrar en Escocia). En su carta también ofrecen sopa del día, ensaladas, hamburguesas y otros clásicos de la cocina local, como steak and ale pie o black pudding.

Comer en Edimburgo: Fish and chips, en 'World's End'
Fish and chips, en ‘World’s End’
Comer en Edimburgo: Haggis, en 'World's End'
Haggis, en ‘World’s End’
Innis&Gunn, en 'World's End'
Innis&Gunn, en ‘World’s End’

4. Oink

En pleno Grassmarket, en Victoria, 4, este pequeño local acababa de abrir sus puertas cuando lo conocimos y ya se hacían largas colas para probar su sencilla y acertada propuesta: bocadillos de carne de cerdo asada.

Bocadillo ‘do it yourself’

El Hog Roast se sirve en un bollo de pan blanco o negro, con elección de cebolla y salvia o haggis casero. Para finalizar, la salsa: de manzana, mayonesa de mostaza, barbacoa, queso picante o mermelada picante. Hay tres tamaños: The Piglet (80 gramos de carne), por 3.95 libras; The Oink (160 gramos de carne), por 5.40 libras, y The Grunter (250 gramos de carne), por 6.80.

Un must para comer por poco dinero en Edimburgo que ya cuenta con tres sucursales: Victoria, Canongate y Hanover Street.

Bocadillo de carne de cerdo asada, en 'Oink'
Bocadillo de carne de cerdo asada, en ‘Oink’

5. Edinburg Food Festival

Nuestra buena amiga Pat, de Mad About Travel, nos chivó que se celebraba este festival en agosto, coincidiendo con nuestra visita a Escocia. Para suerte, el día amaneció soleado y allí nos plantamos para recorrer los numerosos food trucks que se instalan para la ocasión con opciones de todo tipo: desde gyozas a lobster roll, pasando por pizzas, hamburguesas o deliciosos y esponjosos baos. Para beber, cerveza artesana, vino y cómo no, whisky, mucho whisky. Hay un montón de espacio para sentarse a mesas compartidas, así como césped artificial para que, si viajas con niños, campen a sus anchas.

Comer en Edimburgo
Lobster Roll, en el Edinburg Food Festival
Comer en Edimburgo
Bao de pato, en el Edinburg Food Festival

6. The White Hart

Presume de ser el pub más antiguo de Edimburgo desde 1740. Y, además de cervezas de barril de todo tipo, su carta está llena de platos muy apetecibles y a un precio apto para cualquier bolsillo. A partir de las ocho de la tarde programa música en directo y suele estar abarrotado. Ojo, porque la cocina cierra a esa hora, así que si eres de los que, como nosotros, cena tarde, mejor acércate a la hora de la comida.

Comer en Edimburgo
Paté casero, en ‘The White Hart’
Comer en Edimburgo
Salmón a la parrilla, con puré de patatas y salsa holandesa, en ‘The White Hart’
Comer en Edimburgo
Haggis en salsa de whisky, en ‘The White Hart’

7. The Mussel and Steak Bar

También en Grassmarket, una de las mejores zonas para salir de marcha en Edimburgo y, como su propio nombre indica, especializado en mejillones y filetes. Nosotros, además de estos moluscos en una salsa de beicon, whisky y crema, nos animamos con zamburiñas y ostras de las Islas Shetland, con  vinagreta de chalota y vino tinto, limón, wasabi y tabasco.

Comer en Edimburgo
Ostras, en ‘The Mussel and Steak Bar’
Comer en Edimburgo
Zamburinas, en ‘The Mussel and Steak Bar’
Comer en Edimburgo
Mejillones, en ‘The Mussel and Steak Bar’

8. Whisky Rooms

Si te gusta el whisky, tu sitio está sin duda en uno de los mejores restaurantes de la parte antigua de Edimburgo. Además de catas y una amplia selección de este licor típicamente escocés, dispone de una exquisita carta con platos más que elaborados. Aunque no es barato, merece la pena por la calidad de los ingredientes utilizados y su cálida decoración, que te hará sentir como en casa.

Comer en Edimburgo
Cordero al horno con verduras a la parrilla, en ‘Whisky Room’
Comer en Edimburgo
Steak and ale pie, en ‘Whisky Room’
Comer en Edimburgo
Selección de quesos escoceses, en ‘Whisky Room’

9. The Rabbit Hole

Lo encontramos por casualidad durante un paseo por la zona donde nos alojamos y tuvimos la suerte de comer más tarde de las tres, algo poco usual en Escocia. Ofrece dos menús del día: dos platos, por 13 libras, y tres platos, por 16 libras. Pedimos, además, un rosado francés a un precio más que interesante.

Huevos escoceses para comer en Edimburgo

Nos llamó la atención uno de los entrantes: huevos escoceses. La receta original de esta especialidad, que no tiene su origen en Escocia a pesar de lo que se crea, es un huevo duro recubierto de una mezcla de salchichas picadas, pan rallado y frito después. Dice Wikipedia que fue inventado en 1738, en la tienda londinense Fortnum & Mason. Más que recomendable para comer en Edimburgo.

Comer en Edimburgo: Huevos escoceses, en 'The Rabbit Hole'
Huevos escoceses, en ‘The Rabbit Hole’
Comer en Edimburgo: Lubina con verduras a la parrilla, en 'The Hole Rabbit'
Lubina con verduras a la parrilla, en ‘The Hole Rabbit’
Comer en Edimburgo
Que nos gusta el vino…

10. The Dogs

En el 110 de Hanover St, es uno de los restaurantes de moda para comer en Edimburgo al que me llevo Pat. Sirve comidas y cenas, estas últimas en horario de seis a diez. Sus propuestas son bastante sanas y cocinadas con mimo respetando el producto: merluza, conejo, pierna de pato confitada, carrilleras, trucha ahumada en casa… Buena carta de cócteles y postres caseros.

Comer en Edimburgo
Merluza al vapor con salsa de eneldo, en ‘The Dogs’
Comer en Edimburgo
Posset de limón con galleta de jengibre, en ‘The Dogs’

11. Roseleaf Café

Este coqueto local, en pleno puerto de Leith, es perfecto para tomar el té de la tarde o un almuerzo ligero antes de seguir recorriendo la ciudad. Su cocina abre cada día de diez de la mañana a diez de la noche con sopas, wraps, hamburguesas, diferentes opciones vegetarianas y especialidades que varían a diario. Si buscas dónde tomar un brunch en Edimburgo, este es tu sitio, ya que lo sirven de 10:00 a 17:00.

Comer en Edimburgo: Huevos Benedictine con salmón, en 'Roseleaf Café'
Huevos Benedictine con salmón, en ‘Roseleaf Café’
Comer en Edimburgo: Crema de zanahorias y calabaza asada, en 'Roseleaf Café'
Crema de zanahorias y calabaza asada, en ‘Roseleaf Café’

12. The Sir Walter Scott

Al contrario que en los aeropuertos españoles, el de Edimburgo ofrece varias opciones interesantes, además de los clásicos Starbucks, Krispy Kreme, Caffè Nero o Costa Coffee: una barra de sushi, un bar de vinos y champán, y un típico pub donde disfrutar un último desayuno si tienes un vuelo temprano como el nuestro. Eso sí, para hacerlo como un auténtico escocés, no puede faltar la cerveza. Están junto a la puerta 12.

Desayuno escocés en el aeropuerto de Edimburgo
Desayuno escocés en el aeropuerto de Edimburgo

¿Se te ha hecho la boca agua? Esperamos que sí y hayas disfrutado este recorrido por 12 de los mejores lugares donde comer en Edimburgo.

14 cosas que me enamoraron (locamente) de Grecia

1. La Acrópolis de Atenas

Uno de los símbolos que visitar en Grecia y la primera imagen que asocio a su capital, de ahí que le tenga especial cariño. Situada sobre una cima a 156 metros sobre el nivel de mar, es divisable desde casi cualquier parte de la ciudad. Lo habitual es encontrar alguna o varias de sus partes con grúas, ya que el tiempo ha hecho mella y está casi destrozada. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987 y el precio de la entrada en 2020 es de 20 euros. El museo de la Acrópolis, frente a ella, y reinaugurado en 2009, bien merece una visita.

Fachada del Partenón, Grecia

2. Las vistas desde la Colina Licabeto

La Colina de los Lobos debe su nombre a la gran cantidad de estos animales que la habitaban en la antigüedad. Situada en el barrio de Kolonaki, y con 278 metros de altura, desde ella pueden contemplarse las vistas más bellas que ver en Atenas. Para acceder, lo más recomendable es coger el funicular aunque también se puede llegar a pie o en taxi. La mejor hora del día es al atardecer.

Vistas desde la Colina Licabeto

3. Naxos

No soy la única que se enamoró de Naxos. Es el sitio ideal al que retirarse cuando las obligaciones ya no llamen a nuestra puerta. De momento, no está invadida por los turistas y el alojamiento es mucho más asequible que en otras islas como Miconos o Santorini. Todavía recuerdo el calamar relleno que cené en la Luccullus Taverna. Un lugar de ensueño.

Grecia

4. Las playas de Grecia

Aunque no soy muy aficionada a ellas, me resultaron especiales por la arena gruesa y la espectacularidad de sus paisajes, con enormes rocas erosionadas por el mar Egeo. Si practicas el nudismo, este país es perfecto para ti, ya que cada isla suele tener una. La de Banana Beach, en la región de Skiathos, es para muchos la mejor playa nudista de Grecia.

Playa en Santorini

5. El vino griego

Grecia cuenta con casi 300 variedades y una producción anual de 600 millones de botellas. El Retsina es uno de los más famosos y su origen se remonta a miles de años atrás, cuando los vinos eran transportados en ánforas de barro selladas con una pasta de resina y yeso. La resina le daba un sabor característico y los griegos pensaron que el vino envejecía gracias a ella, por lo que nació la tradición de añadirla. En islas como Santorini pueden presumir de vinos fantásticos.

6. Las cervezas Mythos y Alpha

Reconozco que antes era mucho más cervecera que ahora. Pero entonces disfruté como una enana de mis buenas jarras y botellas de las dos marcas de cerveza más populares de Grecia. Suaves y perfectas para refrescarse en verano.

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7. Los atardeceres en Oia

Uno de esos momentos que perdurarán para siempre en mi memoria son los atardeceres en Oia, un pequeño pueblo en la isla de Santorini. Son varios los locales situados frente a la caldera desde los que contemplar la puesta de sol, aunque también puede hacerse tranquila y gratuitamente desde otros lugares. Los 12 euros que pague por cada cóctel me parecieron un dinero invertido de la mejor manera posible.

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8. Una ración de calamares al borde del mar

O de lo que quieras… Hay restaurantes desde cuyas mesas no solo se contemplan unas espectaculares vistas, sino que el agua del mar te salpica. Elige un buen pescado que te prepararán al instante a la parrilla o, si no es hora de comer o cenar, un ‘pequeño’ tentempié como el mío. Y que no falte vino griego…

Grecia

9. Naftplio (o Nauplia)

Una de las ciudades más bonitas de la zona de Argolis, primera capital del país y conocida como la Venecia del Peloponeso. En el centro de ella, se encuentra el Castillo Palamidi, al que se accede tras subir ¡casi 900 escalones! para contemplar unas vistas que bien merecen tamaño esfuerzo (tranquilo, también se puede llegar en coche). Si eres aficionado a los recuerdos, hazte con un komboli o un begleri, una especia de rosario de cuentas fabricado en plata o cerámica.

Naftplio

10. Las casas y villas en los acantilados de Santorini

¿Os imagináis tener una casa como la de estos dos señores? ¿Desde cuya terraza solo se divise el horizonte y la infinidad del mar? No tengo ni idea del precio de las mismas, aunque sí que varios actores famosos poseen propiedades de este tipo en la isla (imagino que en lugares más discretos y no de paso para turistas). Lo que sí es posible es alquilarlas o, en su defecto, alojarse en alguno de los hoteles con habitaciones y terrazas privadas de este tipo. Eso sí, la media no baja de 250-300 euros por noche.

Grecia

11. Un baño en aguas termales

Desde el puerto de Fira, capital de Santorini, se puede llegar en velero a la isla de Nea Kameni, donde se encuentra un volcán activo con pequeñas fumarolas. Una de las actividades más turísticas, pero no por ello con menos encanto, es la de bañarse en las rojizas y sulfurosas aguas aledañas al volcán. La excursión dura unas tres horas y es importante ir provisto tanto de calzado deportivo para el paseo, como de chancletas y bañador para la parte acuática.

Aguas termales de Nea Kameni

12. El Teatro de Epidauro

Se empezó a construir en el año 330 a. C. y llegó a albergar hasta 14.000 personas. Su acústica es tan excepcional que permite a los espectadores de las filas más altas escuchar lo que se dice en mitad del escenario sin necesidad de alzar la voz (pude comprobar que es verídico). El de Epidauro es uno de los teatros más antiguos del mundo y, actualmente, aún se llevan a cabo representaciones. 

Teatro de Epidauro

13. La facilidad para moverse entre islas

Hacer una ruta entre las islas más famosas de Grecia es de lo más sencillo. Son varias las compañías que operan entre las que más viajeros reciben y existe la posibilidad de comprar billetes multitrayecto que resultan algo más económicos. Casi todos los ferris cuentan con servicio de cafetería, así como la posibilidad de viajar en Primera Clase, donde los asientos son mucho, pero mucho más cómodos. Sobre todo, para trayectos largos y pesados.

Grecia

14. La gastronomía griega

Si eres un amante de la gastronomía, no querrás marcharte de Grecia. Y si no lo eres, seguro que tampoco, ya que se come realmente bien y por poco dinero. ¡Sigue leyendo!

¿Qué comer en Grecia?

Queso feta

El queso griego más popular está presente en muchos de sus platos. En una simple tostada, con una base de cebolla y tomate natural, y espolvoreado con un buen puñado de orégano, resulta perfecto.

Queso feta en tosta

Gyros

Lo que viene a ser el kebab turco pero que, en Grecia, puedes encontrarlo con carne de cerdo además de pollo, cordero y ternera. Un bocado rápido y por menos de 4 euros.

Souvlaki

Brocheta de cerdo, pollo, ternera o cordero a la brasa que se sirve sobre pan de pita y se acompaña de patatas fritas y verduras a la parrilla. En Atenas existe el kalamaki, cuya diferencia principal es que la carne se ha marinado previamente en zumo de limón, aceite de oliva y diferentes especias como menta, tomillo u orégano.

Souvlaki y Petsina

Musaca

El plato más famoso de la cocina griega, cuya base principal son las berenjenas, además de ternera o cordero y una gruesa capa de salsa parecida a nuestra bechamel.

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Ensalada griega

Todo un homenaje a los ingredientes típicos del país mediterráneo: tomate, pepino, cebolla roja, pimiento rojo, queso feta, alcaparras y aceitunas kalamata que se aliñan con sal, pimienta negra, orégano y aceite de oliva.

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Tzatziki

La salsa más popular que comer en Grecia. Sus ingredientes son yogur griego, pepino, aceite, zumo de limón y ajo, que le da un regusto fuerte, pero muy sabroso.

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Saganaki

El saganaki es un sencillo y tradicional plato de la cocina griega que consiste en queso kefalotyri frito en aceite de oliva al que se le añade zumo de limón.

Tomatokeftedes

Albóndigas fritas de tomate al perfume de menta, especialidad de Santorini y realmente deliciosas.

Tomatokeftedes, típicos de Santorini

Mejillones saganaki

Sin concha y preparados al horno con cebolla, ajo, perejil, pimiento verde y queso feta en salsa de tomate natural. Otra especialidad de Santorini.

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Pulpo a la brasa

Los griegos tienen una mano especial para el pulpo, que preparan de una manera muy peculiar. Primero se hierve unos 45 minutos, se deja marinar durante la noche y se asa a la parrilla de carbón para que esté crujiente por fuera.

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Calamar relleno o kalamaria gemista

Relleno de tomate, queso feta y pimientos picantes, el kalamaria gemista está presente en la carta de la mayoría de restaurantes griegos. Se cocina al horno con vino blanco y es servido con una guarnición de arroz blanco.

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Spanakopita

Este delicioso pastel salado griego de pasta filo está relleno de espinacas troceadas, queso feta y cebolleta. Suele tomarse como aperitivo y también para desayunar si no eres goloso, como es mi caso.

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Gemistá

Pimientos rellenos de arroz y especias asados al horno. Algunas variedades de este famoso plato griego se rellenan con carne picada, queso, pasas o piñones.

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Pseftokefedes

Una receta tan tradicional y sencilla como la de nuestras albóndigas de toda la vida, pero de mayor tamaño y con una guarnición de berenjenas asadas y tzatziki.

Grecia

Yogur griego

Para desayunar, comer o cenar… El yogur griego es una delicia que engancha. Cuando lo puebes, te darás cuenta de que es un alimento único. Contiene entre un 9 y un 10% de materia grasa láctea, el triple que las variedades típicas que compramos en el supermercado. Mucho restaurantes lo obsequian al final de la comida, con mermelada o nueces. Sencillamente, exquisito.

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Seguro que a estas alturas estás deseando visitar o regresar a Grecia, ¿verdad? Y, probablemente, tú conoces otras muchas razones para enamorarse de este país. ¡Cuéntalas!

Hotel Intercontinental Warsaw, lujo en Varsovia

La cadena Intercontinental es de sobra conocida por sus establecimientos repartidos a lo largo y ancho del planeta. Hacía tiempo que teníamos ganas de dormir en uno de sus hoteles. Varsovia y sus precios, mucho más módicos que en el resto de Europa, fueron la excusa perfecta para reservar en el Intercontinental Warsaw, en pleno centro.

Y, ya puestos, por unos euros más, nos apetecía pasar nuestra última noche en Polonia en una de sus habitaciones deluxe con acceso al club lounge. Sin duda, una de las mejores experiencias que hemos tenido en mucho tiempo.

Hotel Intercontinental Warsaw
Un espumoso con vistas a Varsovia

La habitación del Intercontinental Warsaw

Amplísima, con 35 metros cuadrados, y una confortable cama con carta de almohadas. Además de wifi de cortesía, incluye un gran escritorio para trabajar cómodamente, cafetera Nespresso, hervidor de agua y facilidades para preparar té, con servicio de leche sin ningún coste durante gran parte del día.

Hotel Intercontinental Warsaw
Cama de la habitación superior del Intercontinental Warsaw

El baño del Intercontinental Warsaw

Con ducha y bañera separadas, espejo de aumento, peso, deliciosos amenities y la posibilidad de escuchar la televisión gracias a un curioso sistema de audio. Además de albornoces y zapatillas, pone a disposición de sus clientes un buen número de esponjosas toallas.

Hotel Intercontinental Warsaw
Lavabo
Hotel Intercontinental Warsaw
Bañera
Hotel Intercontinental Warsaw
Ducha
Hotel Intercontinental Warsaw
Amenities

Las vistas desde la habitación del Intercontinental Warsaw

Situado frente al Palacio de la Cultura, uno de los edificios más emblemáticos de la capital polaca, las vistas desde algunas de sus estancias son espectaculares. Nuestra habitación, en la planta 33, nos regaló estas imágenes.

Vistas desde el Hotel Intercontinental Warsaw

El club lounge, la joya del Intercontinental Warsaw

Está ubicado en la planta 41 y goza de vistas casi en 360 grados de Varsovia. Abre de 7 de la mañana a 9 de la noche y, durante todo el día, ofrece una gran selección de refrescos, snacks, infusiones y cafés. Desde los macarons de la hora del té al desayuno, pasando por el pequeño bufet de la cena, todo resulta perfecto en el club lounge, al que se accede con una tarjeta especial.

Exclusividad absoluta

Solo sirve alcohol de seis a ocho de la tarde, pero la variedad no puede ser mayor: vinos, cervezas de varios tipos, espumoso y licores como vodka, coñac, ron, whisky, ginebra o tequila. Además de la exclusividad de un espacio como éste, merece la pena pagar algo más y disfrutar así de una cena ligera, con varios platos calientes, ensaladas, quesos y sopas. O desayuno a la mañana siguiente, en el que es posible pedir huevos o tortillas al gusto hechas al momento. Detalles como varios tipos de leche, fruta fresca o confituras caseras marcan la diferencia en el Intercontinental Warsaw.

Wiener Schnitzel y patatas asadas
Wiener Schnitzel y patatas asadas
Ensalada de calabaza asada
Ensalada de calabaza asada
Selección de quesos
Selección de quesos
Nuestra pequeña cena en el Club Intercontinental de Varsovia
Nuestra pequeña cena en el Club Intercontinental de Varsovia
Desayuno con tortillas recién hechas
Desayuno con tortillas recién hechas
Macarons
Macarons

Zona wellness o la guinda del pastel

Ya sabéis que somos unos amantes de spas y piscinas climatizadas. Junto al del Sofitel Hamburg, The Westin Valencia y el onsen del Hotel Dormy Inn, en Tokio, el del Intercontinental Warsaw ha pasado a ser uno de nuestros favoritos.

Al lado de su gran piscina con vistas a Varsovia, hay un jacuzzi para seis personas, sauna y baño de vapor. Y los deportistas pueden ejercitarse en las enormes instalaciones de su gimnasio, con todo tipo de aparatos para mantenerse en forma. El horario es amplísimo, hasta las once de la noche. Y con una excelente noticia para los que somos poco amigos de los niños: no se permite su entrada a partir de las seis de la tarde, con lo cual silencio y relax están más que asegurados.

Pisicina del Hotel Intercontinental Warsaw
Piscina con vistas a una helada Varsovia

Al ser los primeros días de 2017, el precio de esta habitación era algo superior a lo normal: alrededor de 160 euros. Pero te recomendamos que eches un vistazo a su web para encontrar una buena oferta y alojarte en uno de los mejores hoteles de Varsovia. ¡No te arrepentirás!

Cómo ir desde el aeropuerto de Logan al centro de Boston

El aeropuerto de Boston, cuyo nombre completo es Aeropuerto Internacional General Edward Lawrence Logan, es uno de los más importantes del mundo y uno de los 20 con mayor tráfico de los Estados Unidos. Con cerca de 30 millones de pasajeros al año, y ubicado a tan sólo 7 kilómetros del centro, moverse desde Logan hasta las zonas más turísticas de la capital de Massachusetts es bastante sencillo. Aquí te explicamos las posibles maneras.

Logan Express

El servicio más rápido y cómodo, ya que no hace paradas y tan sólo tarda 20 minutos. Sale de las terminales A, B, C y E para llegar a Copley Square y Hynes Convention Center, en pleno corazón de la ciudad. El precio varía dependiendo de cuál sea tu parada, entre 12 y 22 dólares por trayecto, y no se puede pagar en metálico. Deberás hacerlo con tarjeta de crédito. Opera desde las 6 de la mañana a las 10 de la noche y también realiza este trayecto en sentido inverso, hacia el aeropuerto, de 5 de la mañana a 9 de la noche.

Metro

Hay dos líneas que unen Logan con el centro de Boston: la Silver -que conecta con la línea Roja y los trenes de Cercanías (Commuter Rail) de South Station y es gratuita- y la Blue, que hace lo propio con las líneas Verde y Naranja, así como los trenes de Cercanías de North Station, y cuesta cerca de 3 dólares.

Plano del metro de Boston
Plano del metro de Boston

Llegar desde Logan a Boston en transporte acuático

Busca el autobús número 66 a la salida de la recogida de equipajes de cada terminal y te llevará gratuitamente hasta el embarcadero del Aeropuerto de Logan.

Ferri (MBTA Harbor Express)

Un ferri puede ser la forma más original y económica de llegar a Boston desde Logan o viceversa, ¡y en tan solo 8 minutos! Por 2,40 dólares el trayecto -4,80 dólares ida y vuelta- te plantarás en Rowes Wharf al más puro estilo pirata.

Taxi acuático

La compañía Boston Water Taxi da servicio a los principales destinos y puntos de interés a lo largo del paseo marítimo. Desde el Aeropuerto Internacional Logan y East Boston hasta Charlestown Navy Yard, North End y Seaport District.

Taxi acuático al Aeropuerto de Logan
Taxi acuático al Aeropuerto de Logan

Rowes Wharf Water Transport

Por 15 dólares trayecto (22 si quieres que te guarden el equipaje), Rowes Wharf Water Transport tiene servicio directo entre el Aeropuerto de Logan y Boston Inner Harbour.

Uber

Te lo recomendamos encarecidamente si deseas viajar como un auténtico marqués en coche privado. Dependiendo del tráfico, el precio no debería subir de 20 dólares y es el más cómodo y económico si sois 2 o más personas.

Uber desde Logan en Boston
Uber

Taxi

Es el más costoso, entre 25 y 45 dólares dependiendo del tráfico. El viaje no debería durar más de 30 minutos y los encontrarás a la salida de cada terminal.

Cómo moverse entre las terminales del aeropuerto Logan de Boston

Te interesa saber que hay un servicio de shuttles gratuito entre terminales, con una frecuencia de 5 o 6 minutos. Estos son sus números:

22: desde las A y B a la estación de metro y la zona de alquiler de coches.

33: desde las C y E a la estación de metro y la zona de alquiler de coches.

55: desde todas las terminales a la estación de metro y la zona de alquiler de coches (servicio con horario más amplio).

66: desde todas las terminales a la estación de metro y el muelle del aeropuerto.

Servicio gratuito de 'shuttle' entre terminales del Aeropuerto de Logan (Boston)
Servicio gratuito de ‘shuttle’ entre terminales