Dónde comer en Oporto: 10 paradas imprescindibles

Los anglicismos mezclados con el castellano nunca nos gustaron. Pero ahora que la segunda ciudad más importante de Portugal es un fenómeno trendy y que, según cuentan influencers como el gran Xixerone, la zona de Bombarda es lo más hipster en la desembocadura del Duero, ahí va nuestra propuesta de 10 paradas para comer en Oporto.

Bikini con vistas al mar
Los lunes al sol sientan muy bien

1. Desayunar un sencillo sándwich con una fría cerveza Super Bock mientras se observa la majestuosa amplitud del Atlántico. Esta opción es posible en alguno de los chiringuitos que abren desde primera hora de la mañana en la Playa de los Ingleses (Foz), entre el Faro de Felgueiras y el Fuerte de San Francisco Javier. En el que estuvimos había wifi, pero sugerimos desconectar para disfrutar. 

Arroz con bogavante
Un plato contundente

2. Pasear por Matosinhos y tomar nota de los restaurantes para comer en Oporto que hay alrededor del Mercado Municipal. Nosotros elegimos el arroz con bogavante de Esplanada Marisqueira A Antiga (Rua Roberto Ivens, 628). Aunque el producto es de primera calidad, los precios de la carta nos parecieron un tanto elevados. 

Comer en Oporto
Un sorbo muy fresco

3. Adentrarse en el Café Majestic (Rua Santa Catarina, 112) es trasladarse a la atmósfera de los años 20, conocida como Belle Époque. El lugar conserva el original estilo Art Nouveau del arquitecto João Queiroz y permite degustar la típica francesinha. Este tentempié con alto nivel calórico es imprescindible para comer en Oporto, acompañada, por ejemplo, del cóctel de la casa: sangría espumante de frutos rojos.

Comer en Oporto
Un sabroso arroz para reponer fuerzas

4. Almorzar comida tradicional portuguesa en A Tasquinha (Rua do Carmo, 23). Este pequeño local sirve, entre otras exquisiteces, filetes do polvo o tamboril, pataniscas de bacalhau com arroz de tomate, lombinhos de vitela com vinho do porto o febras de salpicão, todo ello regado con una interesante propuesta de vinos locales.

Al fondo y debajo de la sombrilla, las brasas
Al fondo y debajo de la sombrilla, las brasas

5. Comer unas sardinas sobre las vías del tranvía con unas impresionantes vistas del Duero. Nosotros elegimos Casa Nelinha, a la altura del Viaducto de Cais Das Peidras, porque nos llamó la atención el olor a brasas que desprende su barbacoa exterior. Recomendamos no perder la atención del tráfico, ya sea sobre raíles o ruedas, porque un pequeño despiste y las risas pueden convertirse en llanto.

Comer en Oporto
El autor del post tuiteando el lugar

6. Recorrer diferentes bodegas en Vila Nova de Gaia antes de media tarde, ya que muchas cierran a las 18:00 horas. En Cockburn’s (Rua de Serpa Pinto, 346) nos explicaron la historia de un escocés que se estableció allí en el siglo XIX. Offley (Rua do Choupelo, 62), con visita guiada y cata. Escuchamos fado en directo en Quevedo (Rua de Santa M.nha, 77) y en Taylor’s Port Wine comimos al aire libre, sobre los tejados del barrio.

Estrellas Michelin para comer en Oporto

Comer en Oporto
Contraste de colores al atardecer

7. Brindar en la incomparable terraza de The Yeatman porque la vida puede ser maravillosa. Considerado el más lujoso para comer en Oporto, reservamos mesa en su restaurante para celebrar que Marta cumplía cuarenta. Las fotos del extenso menú puedes verlas en nuestro perfil de Instagram, nueve platos por un lado y, aunque parezca extraño, otros tantos para terminar, exhaustos pero contentos.

Comer en Oporto
Pincha en la imagen para ver toda la degustación

8. Conocer la merecida estrella Michelin de Pedro Lemos, chef revelación de la ciudad, cuya propuesta en un escondido local de Foz (Rua Padre Luís Cabral, 974) no deja indiferente. Muy interesante la idea de permitir a cada cliente la composición de su menú, basado en una combinación de cocina tradicional y vanguardia en los fogones, pequeños, según pudimos comprobar en una breve charla con el jefe.

La sencillez de unas sardinas con vinho verde

Comer en Oporto
Las sardinas, un clásico del muro

9. Sentarse en alguno de las pocos sitios libres que veas en el Muro dos Bacalhoeiros. No busques platos muy elaborados porque aquí aciertas con sencillas viandas, una botella de vinho verde y, por supuesto, con la mejor compañía, al menos en mi caso. Si quieres comprobarlo, pásate por el número 145 de la mencionada dirección y, aunque parezca un pub, no dudes en pedir la carta.

Comer en Oporto
Antes de embarcar toca un buen manjar

10. Y cerrarmos estas pistas para comer en Oporto con el Wine Bar del Aeropuerto Francisco Sá Carneiro, ideal para despedirse de lo que nosotros denominamos «Turismo Gastronómico». Este puesto sirve vino por copas acompañadas de bocadillos gourmet, quesos y ricos aperitivos. Los escasos metros que separan el local de las puertas de embarque lo convierten en la tienda perfecta para comprar botellas a buen precio.

9 pistas gastronómicas para disfrutar de Valencia

La cercanía en AVE desde Madrid, el sol que aseguran luce durante más de 300 días al año, y una excelente gastronomía que le ha dado merecida fama mundial, hacen que cada año, bien sea primavera u otoño, nos escapemos a la Ciudad del Túria durante unos días para cargar pilas. Pero, ¿dónde comer en Valencia? Hay cientos de restaurantes y es difícil decidirse solo por uno. Bien sea cocina de mercado, pescados, mariscos, sus famosos arroces, o por qué no, en forma de tapa, te enseñamos estos 9 restaurantes para comer en Valencia.

1. Saiti

Vicente Patiño, que atesora más de veinte años en la profesión, sigue en la cresta de la ola gracias a su propuesta de cocina de mercado basada en producto fresco elaborado sin complicaciones y un toque muy personal. Saiti ofrece solo la opción de comer menú, con cuatro diferentes, de 36, 55, 70 y 85 euros.

Merluza con pilpil de perejil y limón
Merluza con pilpil de perejil y limón

2. La Pepica

Clásico donde los haya para comer en Valencia, es uno de los restaurantes más antiguos de la capital y de España. Fundado en 1898, por sus instalaciones han desfilado todo tipo de celebridades, desde el ‘ex Rey’ -que se las sabe todas- hasta Hemingway, pasando por Ava Gadner u Orson Welles, todos ellos grandes enamorados de nuestro país. Extensa carta de arroces, pescados y mariscos, además de pequeñas joyas estacionales, como clóchinas, tellinas o almejas de Carril. Y, todo ello, en plena Playa de la Malvarrosa.

Tellinas en La Pepica
Tellinas, en ‘La Pepica’
Paella en La Pepica
Paella ‘La Pepica’

3. Ricard Camarena

La pasada primavera regresé con Jota para saborear la cocina de este dos Estrellas Michelin, una experiencia completa para comer en Valencia donde dejarse llevar por los cinco sentidos. Producto, técnica y sabor en un espacio íntimo y tranquilo donde la mesa más cercana está lo suficientemente lejos como para sentirse el protagonista único y principal. La obra gastronómica de Ricard Camarena rezuma belleza y complejidad en platos sublimes como carpaccio de mero, perejil y mandarina o guisantes estofados, rúcula y sisho verde.

Carpaccio de mero, perejil y mandarina, en Ricard Camarena
Carpaccio de mero, perejil y mandarina, en Ricard Camarena
Guisantes estofados, rúcula y sisho verde, en Ricard Camarena
Guisantes estofados, rúcula y sisho verde, en Ricard Camarena

4. Vuelve Carolina

El extremeño Quique Dacosta fue uno de los primeros en apostar por establecimientos de formato low cost con firma propia donde las tapas se salieran de lo corriente y se elaboran al momento con productos de excelente calidad. Vuelve Carolina fue el primero de ellos, al que siguió ‘Mercat Bar’ y ‘El Poblet’, todos ellos para comer en Valencia.

Yogur de cremoso de parmesano con albahaca y mentas, en 'Vuelve Carolina'
Yogur de cremoso de parmesano con albahaca y mentas, en ‘Vuelve Carolina’
Dados de salmón marinado, en 'Vuelve Carolina'
Dados de salmón marinado, en ‘Vuelve Carolina’

5. Canalla Bistro

El imperio de Ricard Camarena se ha expandido en poco tiempo con otros modelos de negocio más rentables para comer en Valencia que su espacio gastronómico y al que el público local se ha rendido sin ningún tipo de duda. Uno de ellos, en forma de bistró gamberro, se comunica con el restaurante estrellado a través de la cocina y, podemos asegurar, llena noche tras noche. Algunas de sus creaciones, como el sándwich de pastrami extilo ‘Kat’z’ o el bocata al vapor de cerdo Pekín, ya son clásicos en Canalla Bistró.

Bocata al vapor de cerdo Pekín
Bocata al vapor de cerdo Pekín
Sándwich de pastrami estilo 'KAT'Z'
Sándwich de pastrami estilo ‘KAT’Z’

6. Duna

Arroz, domingo y playa puede sonar a pesadilla para muchos. Pero cuando el escenario son las dunas de la playa de El Saler, sobre las que se asienta el restaurante homónimo, el plan resulta, sencillamente, mágico. Exquisitos arroces servidos en su propia paella y delicadas creaciones como tartar de mero con encurtidos o croquetas de bogavante, además de una completa carta de vinos, invitan a disfrutar de una jornada playera de lo más especial para comer en Valencia.

Tartar de mero de playa con encurtidos, en ‘Duna’
Tartar de mero de playa con encurtidos, en ‘Duna’
Arroz negro de sepionet y chipirones, en ‘Duna’
Arroz negro de sepionet y chipirones, en ‘Duna’

7. Panorama

En la Marina de Juan Carlos I se ubica el que, probablemente, sea el restaurante con mejores vistas para comer en Valencia. Además, cuenta con una terraza perfecta para aperitivos o copas y un comedor presidido por una enorme cristalera que parece adentrarse en el mar. Su propuesta resulta más que interesante, destacando arroces secos y melosos. Precios ajustados y servicio joven y moderno.

Clóchinas, en 'Panorama'
Clóchinas, en ‘Panorama’
Arroz con pato, setas y alcachofas, en 'Panorama'
Arroz con pato, setas y alcachofas, en ‘Panorama’

8. Central Bar

Camarena alegra las barrigas de clientes y comerciantes del Mercado Central de Valencia. En la pizarra de Central Bar, sugerencias que varían diariamente y siguen la filosofía del ‘kilómetro 0’. La mayoría de productos se adquieren en los puestos del propio mercado, como gamba roja de Denia u ostras. Un buen puñado de originales bocadillos para comer en Valencia se dan la mano con tapas que hacen las delicias de guiris y lugareños, como croquetas de pollo rustido o patatas Bravas, todo ello recién elaborado en una pequeña y bulliciosa cocina vista.

Gamba roja de Denia, en 'Central Bar'
Gamba roja de Denia, en ‘Central Bar’
Ostra valenciana al natural, en 'Central Bar'
Ostra valenciana al natural, en ‘Central Bar’

9. San Nicolás

En el barrio del Carmen y muy cerca del Mercado Central, San Nicolás resiste los envites de la cocina moderna con la que se ha convertido en especialidad y seña de identidad de la casa, los pescados cocinados al papillote. O lo que es lo mismo, envueltos en papel vegetal y aderezados con zumo de limón y azafrán, para realzar su sabor final en el horno. 

El nuestro era una selección de pez limón, fura, pargo y corvina. Y todas las verduritas que podéis ver en la foto: zanahoria, calabacín, berenjena, guisante, judía verde, pimiento y haba. Sencillamente, delicioso. Antes, nada mejor que una degustación de entrantes compuesta por anguila en canelón, pulpo a la gallega, tomate valenciano aliñado y pescado escabechado.

Comer en Valencia: degustación de entrantes, en 'San Nicolás'
Degustación de entrantes, en ‘San Nicolás’
Comer en Valencia: pescado al papillote, en 'San Nicolás'
Pescado al papillote, en ‘San Nicolás’

¿Te ha gustado esta selección de restaurantes para comer en Valencia? ¿Conoces algún otro que nos recomiendes para una próxima visita?

Un paseo por Toulouse (Francia)

Después de más de dos décadas sin pisar territorio francés, quien les escribe y Marta, la editora de Pasean2.com, hemos visitado a nuestros vecinos galos en tres ocasiones a lo largo del pasado curso 2015: Burdeos, hace unos meses, París, a final de año, y Toulouse el pasado otoño, como os contamos a continuación. Esta urbe bañada por el río Garona es el destino perfecto para exprimir unos días entre coquetas calles, importantes monumentos y una variada oferta gastronómica.

Toulouse
La oficina de turismo al fondo

Antes de ponernos en marcha decidimos pasarnos por la Oficina de Turismo situada en Donjon du Capitole, dentro de un edificio histórico que merece la pena conocer. Allí tuvimos la inmensa suerte de encontrarnos con Elena Bourdaries, una guía local que en perfecto castellano no dudo en mostrarnos lo mejor de Toulouse en un paseo de casi tres horas por el centro histórico de la capital occitana.

Toulouse
Balcones de estilo parisino

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Atrio: casa, comida y bodega en Cáceres

Restaurante Atrio
Imagen extraída del blog Mansilla y Tuñón Arquitectos

Acudir a Extremadura en pleno verano puede suponer un agobio para gente del norte como nosotros. Si la convocatoria la hace tu mejor amigo porque quiere celebrar su boda en una finca de la provincia de Cáceres, la cosa cambia. Y si, además, Marta, la editora de Pasean2.com, concluye que la parada en la Capital Gastronómica de 2015 es más que obligatoria, no queda otra que tomar una decisión: ¿comemos en ‘Restaurante Atrio’ y, de paso, nos alojamos allí?

Seis meses antes de la cita hicimos nuestros cálculos y observamos que la oportunidad se presentaba única para experimentar lo que nosotros denominamos «Turismo Gastronómico», y que consiste en viajar, pasear, comer y contar, sin prisas, sin coches, sin niños.

En el momento de escribir esta reseña nos hemos dado cuenta que ‘Atrio’ representa un concepto mucho más amplio de lo que hemos conocido alrededor de esta península y en otros rincones del mundo.

Casa, comida y bodega, así vamos a estructurar esta exigente entrada, pero, antes, permítanme una breve pincelada sobre Cáceres, marco de esta aventura y ciudad Patrimonio de la Humanidad gracias a la herencia histórica sobre la que se asienta: restos del Neolítico, vestigios romanos, legado visigodo, influencia almohade, arquitectura medieval, cuna conquistadora y camino de Sefarad, entre otras muchas referencias que darían para abrir un blog o una enciclopedia, según se mire.

Casa. Este «Relais & Chateaux» de nueve habitaciones y cinco suites se levanta intramuros, concretamente, en la plaza de San Mateo, junto a la iglesia del mismo nombre y al lado del Palacio Ulloa, ambos del siglo XV. ‘Atrio’ es hoy por hoy otra joya arquitectónica salida del prestigioso estudio “Mansilla y Tuñón Arquitectos” para dar cabida a un impresionante restaurante con bajada a la bodega en la primera planta, un hotel de vanguardia en la segunda y una muy calculada piscina en la azotea.

Todas las estancias están equipadas con suelo radiante, televisión Loewe y mobiliario escandinavo de diseño, que unido a los cuadros de importantes pintores contemporáneos, provocan en el viajero la inevitable tentación de resguardarse, de no salir, de quedarse para siempre leyendo un libro, escuchando el lejano bullicio de las calles o simplemente duchándose, con medida, por supuesto.

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‘Jaleo’ o cómo un chef español conquistó Washington

Debo reconocer que uno de los cocineros que siempre me ha llamado la atención lleva por nombre José Ramón Andrés Puerta. Dicho así, pocos sabrán que me estoy refiriendo al chef José Andrés (Mieres, 1969). El motivo de esta admiración reside en tres claves, siendo la primera aquel programa de TVE que, allá por 2005, mostraba una forma de cocinar tan sencilla como bien explicada. La segunda razón es la vinculación de José Andrés al «evangelio» de Ferrán Adriá, ya que el asturiano trabajó en la época dorada de ‘El Bulli’ para luego convertirse en uno de los mejores «discípulos» de aquel templo de la alta gastronomía. En tercer lugar, hay que tomar nota de la increíble trayectoria de este personaje en Estados Unidos, cuya curva ascendente comenzó en 1993 con la apertura en Washington de ‘Jaleo’, su buque insignia y objeto de esta reseña.

Jaleo
Según la RAE: diversión bulliciosa, alboroto, tumulto,…

En julio del año pasado, tuvimos ocasión de visitar de nuevo la capital del imperio. Como es habitual en nosotros, tardamos en decidir cuál sería el restaurante elegido para darnos un capricho comedido, pues, además del precio, valoramos mucho comentarios de otros comensales, la opinión de blogs especializados y por qué no, el tirón mediático del establecimiento. Aunque Marta era muy reacia a una propuesta española (según ella para eso no hace falta cruzar un océano) la balanza se inclinó por ‘Jaleo’, localizado en el 480 7th St NW (muy cerca de la Casa Blanca y no muy lejos del Capitol Hill Hotel), con reserva previa en Opentable.

Jaleo
Atentos al jugador merengue en el centro

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Ocho visitas a ‘Cocinandos’ en ocho platos para recordar

Si sois lectores habituales de este blog y seguís nuestras redes sociales, conoceréis de sobra la debilidad que tenemos por ‘Cocinandos’, el único restaurante leonés galardonado con una estrella Michelin y a cuyos mandos se encuentra la pareja formada por Yolanda León y Juanjo López. En puertas de una nueva visita, hemos querido recopilar los platos que más nos han gustado en las ocho que llevamos hasta la fecha. Y por qué tantas, os preguntaréis. Muy sencillo: la relación calidad-precio, con un menú degustación por 41 euros, y la opción de maridaje por 16 euros más, es incomparable en la Ciudad del Bernesga y, posiblemente, en toda Castilla y León. Pero, sin duda, el motivo principal es que allí, gracias a la hospitalidad de todo el equipo, nos sentimos como en casa.

Cocinandos
Mini bollo de hongos al vapor

1. Mini bollo chino de hongos al vapor. En ‘Cocinandos’ fueron unos visionarios elaborando los bollitos chinos al vapor que tan de moda se han puesto en la gastronomía española desde hace algún tiempo. Se sirve sobre una minúscula cesta de mimbre y los preparan de diferentes maneras, siendo el de hongos y el de Cecina de León los dos que hemos podido catar hasta ahora, pero es un aperitivo tan sabroso y original que no nos importaría que estuviera presente en cada repertorio.

Cocinandos
Bacalao con guiso de hongos y garbanzos de pico pardal con su jugo

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Nuestra pequeña guía gastronómica de Chamberí

No tienen nada que ver uno con otro, ni sus cocinas, chefs, público o decoración, pero nos encantan. Nuestro barrio madrileño ofrece una de las mejores ofertas gastronómicas de la ciudad y queremos enseñaros esos sitios donde nos sentimos como en casa y disfrutamos cual enanos. Si alguna vez nos perdemos, ya sabéis dónde encontrarnos. Descubre dónde comer en Chamberí.

1. ‘La Cabra’ (Francisco de Rojas, 2). La cocina de Javier Aranda es una de las que más nos ha sorprendido en los últimos tiempos y tenerla al lado de casa es un verdadero lujo. Dispone de dos menús: degustación, por 100 euros, y ejecutivo, por 50 y que se sirve a mediodía de miércoles a viernes. La última vez nos animamos con el largo y fue todo un descubrimiento. Ve y déjate sorprender por la cocina de mercado en su máxima expresión que acaba de recibir una Estrella Michelin y, después, relájate con una copa en su acogedora bodega alejada del mundanal ruido y el aturdidor tráfico de la zona. (Puedes ver todas las fotos de nuestra última visita aquí).

comer en Chamberí
Tortillitas de camarones, en ‘La Cabra’

comer en Chamberí
Esférico de violeta, crocant de cacao y helado de azahar, en ‘La Cabra’

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Restaurante ‘Baluarte’ (Soria)

‘Restaurante Baluarte’ nació a finales de 2008, cuando Óscar García Marina, premio al Mejor Cocinero de Castilla y León en 2013, decidió trasladarse desde Vinuesa, donde trabajaba en el restaurante ‘Alvargonzález’, hasta un emblemático edificio en pleno centro de Soria. Allí, tras una impresionante entrada de piedra, se encuentra un local luminoso con modernas y amplias mesas para disfrutar de la que probablemente sea la mejor cocina de la Ciudad de los Poetas y una de las más prometedoras de Castilla y León.

Restaurante Baluarte
Fachada del restaurante ‘Baluarte’, en Soria

Los fogones de ‘Restaurante Baluarte’ se han especializado en platos con setas y trufas, por lo que el otoño es una de las mejores épocas del año para visitarlo. Nuestra comida fue unas semanas antes y coincidió con un nuevo menú que iniciaron de cara al verano y que consistía en diferentes tapas maridadas con cerveza. Como no nos atrajo demasiado, nos inclinamos por la carta, en la que no se diferencian entrantes de primeros y segundos, y compartimos varios platos: unos jugosos Boletus salteados con cortezas crujientes, finas y sin apenas grasa; un delicado Huevo con ensalada líquida y velo de panceta y un sorprendente y refrescante Tomate con vinagreta de aceitunas y anchoas al aroma de menta. Nos gustó mucho el detalle de que emplataran cada uno de ellos -a excepción del huevo- como si se tratara de medias raciones individuales.

Restaurante Baluarte
Boletus salteados con cortezas crujientes

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‘Casa Fermín’ (Oviedo)

Entrada a ‘Casa Fermín’

Bien es sabido que resulta casi imposible comer mal en Asturias. Si por algo se caracteriza esta zona del norte de España es por sus generosas raciones y menús del día que pueden consistir hasta en tres platos y postre. Aunque lo más sencillo -y económico- es sentarse en una sidrería y disfrutar de unas cuantas botellas de ‘zumo de manzana’ para regar sabrosas viandas que no suelen superar los 10 euros, como ocurre en la mayoría de locales de la famosa calle de Gascona, si visitáis Oviedo os recomendamos que no dejéis de reservar mesa en ‘Casa Fermín’, uno de los mejores restaurantes -si no el mejor- de la ciudad.

Situado en el número 8 de la calle de San Francisco, a escasos pasos de la Plaza de la Escandalera, ofrece en su carta los mejores productos de temporada, además de un menú degustación por 62 euros que ‘quita el sentido’. Luis Alberto Martínez se encuentra tras los fogones de una cocina tradicional con sabias pinceladas de modernidad a la que acaba de unirse la cuarta generación con su hijo Guillermo. Al frente de la amplia sala, su mujer María Jesús pone la sonrisa y las recomendaciones oportunas para los comensales.

Dicho menú comienza con cuatro pequeños aperitivos en forma de Taco de salmón ahumado con yogur, aceite de vainilla y germinados, Caramelo de morcilla, Croqueta cremosa de jamón y Torto de maíz. Toda una declaración de intenciones para una apuesta de contrastes entre platos ligeros y frescos como la fotogénica Sopa de tomate con helado de aceite de oliva o Vieiras marinadas con guacamole, fruta y vinagreta de frambuesa, frente a una contundente Pasta puntalette con callos de bacalao al pil pilRoastbeef de presa ibérica con chutney de frutas.

Casa Fermín
Aperitivos

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‘El Alquimista’ (Salamanca)

Hace ya bastantes meses que nos reencontramos con ‘El Alquimista’, pero una comida familiar la pasada semana ha sido la excusa perfecta para escribir este nuevo post gastronómico sobre uno de los restaurantes con más futuro y presente de Salamanca. La pareja formada por César Niño y Sandra Martín -en la cocina y al frente de la sala, respectivamente- tiene una larga experiencia en el sector y un pasado común en ‘Mugaritz’, además de haber sido los artífices del desaparecido ‘TeVere’, local pionero en la ciudad en la denominada ‘cocina en miniatura’.

El Alquimista
Palabra de Coelho…

Aunque hace tan sólo unos días que ‘El Alquimista’ ha renovado su carta, la mayoría de platos de esta entrada siguen disponibles, ya que se han convertido en clásicos que el público demanda, como la refrescante Ensalada crujiente de queso de cabra, manzana Granny Smith y vinagreta de miel y mostaza, los delicados Raviolis de buey de mar con curry de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete o los contundentes Callos de ternera a la madrileña con taquitos de jamón y chorizo ibérico.

El Alquimista
Ensalada crujiente de queso de cabra, manzana Granny Smith y vinagreta de miel y mostaza

El Alquimista
Raviolis de buey de mar con curry de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete

El Alquimista
Callos de ternera a la madrileña con taquitos de jamón y chorizo ibérico

El Alquimista
Terrina casera de foie

Tres pescados y siete carnes son las propuestas potentes del menú de ‘El Alquimista’, donde los puntos fuertes son la ejecución y el producto, con guiños a la tierra salmantina en forma de lechazo charro, lenteja de La Armuña o patatas meneás. Raciones generosas y muy bien presentadas, como un original Calamar a la plancha con bizcocho ligero de su tinta y crema de sopa de panManitas crujientes y melosas con langostino tigre o Bola de cerdo ibérico, falsa morcilla de Hinojosa con calabaza y salsa de naranja.

El Alquimista
Calamar a la plancha con bizcocho ligero de su tinta y crema de sopa de pan

El Alquimista
Manitas crujientes y melosas con langostino tigre y vinagreta de lenteja de La Armuña

El Alquimista
Lomo de bacalao confitado con pastel de patatas meneás

El Alquimista
Bola de cerdo ibérico, falsa morcilla de Hinojosa con calabaza y salsa de naranja

El momento dulce no se queda atrás y cumple con creces la expectativas de los más golosos, con una inolvidable Tarta de manzana al momento, que se sirve caliente para contrastar con el helado de vainilla de acompañamiento, las sabrosísimas Texturas de chocolate con aceite de oliva y sal o una divertida Piña a la piña con piña.

El Alquimista
Tarta de manzana al momento con crema doble a la vainilla

El Alquimista
Texturas de chocolate con aceite de oliva y sal

El Alquimista
Cremoso de chocolate al Brandy con crema de castañas

El Alquimista
Piña a la piña con piña

La carta de vinos, donde abundan las referencias más clásicas en forma de Rioja y Ribera del Duero, deja sitio a algunos de la zona y otras D.O. menos conocidas, como las de Extremadura, Alicante o Mallorca.

El Alquimista
Habla del Silencio…

El servicio de ‘El Alquimista’, muy amable, se queda justo en fin de semana, lo que conlleva algo de tardanza en el reparto de cartas o a la hora de coger la comanda. Un mal menor que suplen con una sonrisa y buena disposición. El precio medio ronda los 25 euros por persona, lo que les convierte en una de las mejores RCP de Salamanca. Los encontrarás en el número 6 de la Plaza de San Cristóbal.

Kua ‘Aina, las hamburguesas preferidas de Obama

A veces, cuando los planes no salen como a Hannibal Smith le gustaría, hay que tomarse las cosas con calma, respirar profundamente e intentar sacar lo mejor de esa situación gracias a Kua ‘Aina. Algo parecido fue lo que nos pasó el último día de nuestra estancia en Japón. Habíamos decidido dejar para entonces la visita a la Tokyo Sky Tree, así que cuando nos plantamos allí a eso del mediodía con la intención de comprar la entrada y vimos que el tiempo estimado de espera era de más de dos horas, nos dimos cuenta de que fue un error no haberlas reservado por Internet o no haber acudido antes para contemplar las que dicen son más espectaculares vistas de la ciudad.

Junto a la imponente torre, al menos vista desde su base, se levanta un centro comercial con numerosas tiendas y restaurantes, la mayoría de ellos repletos a la hora de la comida. Cuando parecía que no íbamos a poder llevar a cabo la visita y, encima, quedarnos con hambre apareció Kua ‘Aina, aunque ¿comernos una hamburguesa en nuestro último día en el país nipón? No era lo que habíamos pensado, pero cualquiera de los otros establecimientos estaba lleno y parecía que no quedaba otra opción. Entramos un poco desconfiados, ya que nunca habíamos oído hablar de esta marca y, de repente, una fotografía de Barack Obama en la que parecía una sucursal captó nuestra atención. «Pues si Obama las ha probado habrá que darle una oportunidad», pensamos…

Kua 'Aina
¿Bailamos?

Kua 'Aina
Barack Obama, ilustre cliente de Kua ‘Aina

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Una tarde de domingo en El Saler (Valencia)

A tan sólo media hora del centro de Valencia, y sin necesidad de coger coche, podemos disfrutar de una de las playas más bellas y cuidadas del Mediterráneo, la del Saler, y un restaurante de ensueño, ‘Arrocería Duna’. Ubicada en pleno Parque de la Albufera, El Saler -que en valenciano quiere decir ‘la salina’- hace referencia a la que fuera principal actividad económica de la zona hasta el siglo XX, la extracción de sal, más concretamente a las barracas situadas donde actualmente se encuentra el pueblo y en las que ésta se almacenaba.

El autobús número 190, o en su defecto cualquiera de color amarillo que pare en la Plaza Cánovas del Castillo, un poco después de la marquesina (está bastante mal señalizado), te dejará en el centro de El Saler, muy cerca del embarcadero, desde el que puede cogerse algún barquito para hacer una pequeña excursión por el canal.

Arrocería Duna
Embarcadero de El Saler

Tras un agradable paseo de cerca de 20 minutos, se llega a la zona de playa. El día de nuestra visita, un domingo de mediados de abril y Semana Santa, con un esplendoroso sol, estaba repleto de lugareños que habían decidido pasar allí la jornada bien provistos de víveres, mesas y sillas de camping. El sitio es perfecto para alejarse del mundanal ruido, relajarse y disfrutar de la naturaleza. A nosotros nos pareció perfecto si, además, viajas con niños o eres aficionado a la bicicleta, ya que apenas hay presencia de coches.

Arrocería Duna
Acceso a la Playa de El Saler

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Comiendo en un kaiten zushi (Japón)

Una de las sorpresas que nuestra amiga Mariko tenía preparadas durante el Lovers in Japan era conocer un kaiten zushi. Cuando me comentó que iríamos a un sitio donde la comida se cogía de una cinta giratoria, pensé que se trataría de uno de los restaurantes similares que hemos conocido en España donde ves pasar una y otra vez los mismos platos delante de ti y no pudo darme más pereza. Pero no, éste kaiten zushi no tiene nada que ver con esa idea. ¿Cuál es la gran diferencia? Tú eliges qué quieres comer y en unos minutos lo verás recién preparado camino de tu mesa.

Kaiten zushi
‘Sushiro’ (Fujisawa)

‘Sushiro’, en la bella ciudad de Fujisawa, es un amplio local que encontramos casi vacío a la tardía hora que elegimos para comer -hacia las cinco de la tarde-, de hecho ya vimos algunos lugareños que se disponían a cenar. El sistema no puede ser más sencillo: en una pantalla táctil van apareciendo fotos, precios y hasta calorías para que no haya ninguna duda de qué pedir y cuánto gastar. Tan fácil que un niño de cuatro años puede hacerlo sin el menor problema. El menú puede elegirse en japonés o inglés.

Kaiten zushi
Fotos y precios de los diferentes platos

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Un brunch en Nueva York con las mejores vistas

A estas alturas de la película no queda casi nadie sin saber qué es un brunch, ese híbrido entre desayuno y almuerzo que suele hacerse los domingos en muchas ciudades de Estados Unidos y que los españoles hemos acabado adoptando como costumbre propia. Recuerdo cuando tomé mi primer brunch en Nueva York. Entonces era una fan total de ‘Sex and the city’ y elegí uno de los locales a los que iban las chicas de moda para poner a caldo a los hombres mientras comían huevos Benedictine y bebían Bellinis.

Esta vez quise que fuera algo realmente especial y elegí la azotea del 230 Fifth, ya que había leído en una revista que las vistas desde su terraza eran las mejores de la Gran Manzana. Y vaya si lo son…

Brunch en Nueva York
Vistas desde la azotea del 230 Fifth en Nueva York

La oferta gastronómica que ofrece por 29 dólares/persona (15 en el caso de los niños) es un bufet libre de platos fríos y calientes, además de una isleta donde se preparan tortillas al instante con los ingredientes que uno elija.

Huevos, beicon, pollo, sándwiches, hamburguesas, hot dogs, pasta, ensaladas, bagelsfrench toasts, tortitas, gofres, fruta fresca,… Todo lo que uno pueda imaginar y más para degustar ininterrumpidamente desde las 10 de la mañana a las 4 de la tarde, como si de una tarifa plana se tratara. Está claro que si eres de los que les gusta comer, este lugar te resultará uno de los más económicos en Manhattan.

Brunch en Nueva York
Bufet al aire libre

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Guía básica de la Semana Santa en León

Durante siete días, los que van del Domingo de Ramos al Sábado de Gloria, la ciudad se viste de gala para recibir a todo tipo de visitantes. La Semana Santa en León, calificada de Interés Turístico Internacional, esconde algo más que procesiones, imágenes y cofrades. En esta entrada, vamos a ofrecer una guía básica para disfrutar, si el tiempo acompaña, ya seas padre de familia, integrante de un grupo de solteros, pareja enamorada o uno de esos guiris que viajan por España como auténticos exploradores.

Limonada de Semana Santa (no más de 5)
Limonada de Semana Santa (con precaución, peatón)

1. Existe un León para guiris que apenas se vende y eso que, por ejemplo, muchos son capaces de llegar en ferry desde Plymouth (Reino Unido) ‎para desembarcar en el puerto de Santander y poner rumbo a nuestra ciudad con tal de bailar en el Purple Weekend, un fin de semana de estética mod que se celebra cada año a principios de diciembre. Para ellos, nada mejor que la ‘Posada Regia’, un caserón que les hará sentirse como Hemingway en ‘La Perla’ de Pamplona. Les recomendamos:

‘La Cabra’ (Madrid)

Comedor de ‘La Cabra’

Siempre nos gusta celebrar nuestros cumpleaños como es debido. Pensamos que hoy estamos aquí y, mañana, no se sabe… J cumplía 37 y el día era la excusa perfecta para conocer ‘La Cabra’, a una manzana de casa y que abrió sus puertas hace varios meses en Chamberí.

A cargo de los fogones se encuentra el jovencísimo Javier Aranda, jefe de cocina de ‘Piñera’ durante dos años, segundo premio al Cocinero Revelación 2012 en Madrid Fusión y formado en ‘El Bohío’ y ‘Santceloni’.

En los 500 metros cuadrados de ‘La Cabra’, encontramos diferentes espacios gastronómicos: una tapería, el salón, una bodega y una acogedora biblioteca donde olvidarse del mundanal ruido de la calle de Sagasta. En la tapería, con mesas bajas de madera, es posible desde desayunar con bollería casera hasta beber un cóctel bien entrada la noche, además de menú diario, medias raciones y vinos por copas. La bodega, donde existe la posibilidad de alquilar una cava para conservar las botellas de vino propias, ofrece la opción de reservarse para eventos privados, y el salón, la joya de la corona, es un lugar elegante, sobrio e íntimo donde disfrutar del espectáculo de la impresionante cocina vista.

En su no muy extensa carta, a la que se añaden diferentes platos según el día, destaca la excelente materia prima que varía dependiendo de los productos de temporada. Para no tener ningún tipo de duda, elegimos el menú degustación con platos a elección del chef.

Tras un consomé de tomates secos, que se sirve directamente de un original barrilete ubicado en la sala, llegaron los aperitivos: Coliflor osmotizada, Camarón con mayonesa de azafrán, Berenjena con miso y Macarrón de manitas de cerdo, todo en un mismo ‘plato’, y Piruleta de foie y remolacha.

Aperitivos en ‘La Cabra’

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‘Sociedad Plateros’ (Córdoba)

Sociedad Plateros
Barriles en ‘Sociedad Plateros’

Ubicado en un edificio que data de 1874, la Taberna Sociedad de Plateros de Córdoba, es una típica casa de comidas con tapas y raciones tradicionales de la zona y una especialidad, el bacalao, que preparan de más de treinta maneras diferentes, además de alrededor de trescientas barricas donde se crían los vinos Peseta, Platino y Oro viejo, de la D.O. Montilla Moriles.

En su carta, auténticos platos cordobeses con el encanto de la cocina casera, como Berenjenas fritas, Flamenquín, Rabo de toro al olorosoSalmorejo cordobés con jamón del Valle de los Pedroches, Riñones al Jerez, Puntillitas de solomillo,…

Sociedad Plateros
Revuelto de bacalao

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‘Triciclo’ (Madrid)

Detalle de la mesa y aperitivo

Fue el verano pasado cuando ‘Triciclo’ aterrizaba en el madrileño barrio de las Letras, un restaurante donde el número tres no es casualidad: tres cocineros, tres espacios, tres cartas y tres maneras de probarla.

Tres cocineros, Javier Mayor, Javier Goya y David Alfonso; tres espacios, barra, sala y reservado; tres cartas, producto puro y duro, propuestas tradicionales y sabores internacionales; tres maneras de probarlas, ración, media y tercio.

Tras intentar sin éxito reservar en fin de semana, habíamos conseguido mesa para un almuerzo tardío de viernes y al ser casi las cuatro de la tarde, había platos que ya se habían terminado, como el Taco de Rendang, el Bacalao al pilpil o el Ravioli de rabo, aunque nos ofrecieron otros fuera del menú que parecían muy apetecibles: Pote asturiano, Lentejas con mollejas o Callos a la madrileña.

Tras un aperitivo de Papas con mojo picón, comenzamos con Gambas, shisho y mango, donde el crustáceo se presenta cubierto de pasta brick sobre una hoja de shisho -la albahaca japonesa- con mango picado. Nos indican que hagamos un paquete envuelto con la hoja y lo sumergamos en la salsa que acompaña para saborear a la vez todos los ingredientes, consiguiendo así un bocado fresco y muy agradable.

Gambas, shisho y mango

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Kyoto en 6 pistas gastronómicas

Su oferta gastronómica fue una de las que más llamó nuestra atención durante el Lovers in Japan. A cada paso encontramos restaurantes, pequeñas izakayas y locales de comida rápida en los que saciar nuestro apetito. A veces costaba decidirse y, salvo en una ocasión, acertamos de pleno en nuestra elecciones, si bien creemos que es muy difícil encontrar un sitio en el país nipón donde se coma mal. Aquí os dejamos seis propuestas de lo más suculentas para comer en Kyoto:

1. El Issen-yosyoku

Es un okonomiyaki al estilo de Kyoto, con nada menos que doce ingredientes: cebolleta, huevo, gambas secas, pasta de pescado, harina, atún seco, ternera, jengibre,… Se prepara, sobre todo, para llevar y ha de comerse con palillos (bastante complicado, la verdad). Nosotros lo degustamos en el local, bajo la atenta mirada de un puñado de inquietantes maniquíes vestidas con kimonos

Issen-yosyoku
Issen-yosyoku
Comer en Kyoto
Preparación de Issen-yosyoku

2. Mercado de Nishiki

Un paseo por Nishiki es más que recomendable para cualquier amante de los mercados. No sólo existe la posibilidad de adquirir productos frescos de primera mano, encurtidos y pescados deshidratados, sino que cuenta con numerosos puestos donde comprar delicias para comer en Kyoto mientras se prosigue la visita, como sticks de sashimi, brochetas de carne y verduras rebozadas, zumos de yuzu recién exprimido o los curiosos pinchos de pulpitos que véis debajo.

Pinchos de pulpo en Nishiki Market
Pinchos de pulpo en Nishiki Market
Delicias en Nishiki Market
Delicias en Nishiki Market
Bollos de gelatina de yema y judía, en Nishiki Market
Bollos de gelatina de yema y judía, en Nishiki Market

3. Ootoya

Fue una decepción. Lo vendían como un lugar de moda entre jóvenes y ejecutivos de la zona, pero la comida no pudo ser más simplona e insípida o, quizás, no supimos elegir. Solo sé que puede que se trate del salmón más seco que haya comido en mi vida.

Salmón, en 'Ootoya'
Salmón, en ‘Ootoya’
Croqueta de calabaza, en 'Ootoya'
Croqueta de calabaza, en ‘Ootoya’

4. Comer en la estación de Kyoto

La estación y sus alrededores están plagados de restaurantes con todas las especialidades imaginables de comida japonesa, además de italiana y franquicias de fast food para comer en Kyoto. Todos ellos disponen de menús y exponen sus platos al modo japonés con su correspondiente precio para que no haya lugar a dudas. Es una opción perfecta para un bocado rápido y económico antes o después de viajar en shinkansen.

Udon al estilo de Kyoto, con pollo, gambas y huevo frito, en Kyoto Station
Udon al estilo de Kyoto, con pollo, gambas y huevo frito, en Kyoto Station
Okonomiyaki de verduras, en Kyoto Station
Okonomiyaki de verduras, en Kyoto Station

5. Mimasu-ya

Se encuentra situado en la calle más bonita de Kyoto, donde nos cruzamos con varias geishas y maikos. En su carta, propuestas de lo más sugerentes que no superan los diez euros, como Carpaccio de besugo con yuba y yuzuHuevas de bacalao picantes y a la parrillaNama-fu y vieiras gratinadas con patata y puerro. Tiene comedor para no fumadores con unas bonitas vistas del río.

Carpaccio de besugo con yuba y yuzu, en 'Mimasu-ya'
Carpaccio de besugo con yuba y yuzu, en ‘Mimasu-ya’
Huevas de bacalao picantes y a la parrilla, en 'Mimasu-ya'
Huevas de bacalao picantes y a la parrilla, en ‘Mimasu-ya’
Tartar de atún y aguacate, en 'Mimasu-ya'
Tartar de atún y aguacate, en ‘Mimasu-ya’
'Hot pot' de atún y puerro con pimienta sansho, en 'Mimasu-ya'
‘Hot pot’ de atún y puerro con pimienta sansho, en ‘Mimasu-ya’

6. Isoya

Hemos dejado para el final nuestro favorito para comer en Kyoto que, por desgracia, descubrimos la última de nuestras cuatro noches en la ciudad. ‘Isoya’ es un pequeño local a escasos metros del Kyoto Royal Hotel & Spa, nuestro alojamiento. Su especialidad es el yaki yasai, una forma de cocinar los vegetales a la plancha. Las piezas, expuestas sobre la barra en cestas de paja y enormes fuentes, son recolectadas a diario en granjas de la zona y se preparan a la vista de los clientes. Algo tan sencillo como una cebolla o un tomate pueden convertirse en alta gastronomía si la materia prima es magnífica y se prepara con mimo. Ninguna de las raciones supera los cinco euros y los camareros son simpatiquísimos, por lo que está abarrotado. Un must.

Ajetes con huevo escalfado, en 'Isoya'
Ajetes con huevo escalfado, en ‘Isoya’
Tomate, en 'Isoya'
Tomate, en ‘Isoya’
Tortilla y rábano, en 'Isoya'
Tortilla y rábano, en ‘Isoya’
Pollo, calabaza, calabacín, patata y pimiento, en 'Isoya'
Pollo, calabaza, calabacín, patata y pimiento, en ‘Isoya’
Sanma a la brasa, en 'Isoya'
Sanma a la brasa, en ‘Isoya’
Cebolla, en 'Isoya'
Cebolla, en ‘Isoya’
El chef de 'Isoya', en acción
El chef de ‘Isoya’, en acción

Y bien, ¿cuál de todos los platos ha llamado más tu atención? ¿Qué va a ser lo primero que pruebes cuando visites Kyoto? ¡Cuenta!

Buscando 5+1 sentidos en ‘Cocinandos’

Este otoño tuvimos la oportunidad de regresar juntos a León y, como ocurre casi siempre, no dudamos en reservar mesa en el templo culinario que regentan Juanjo y Yoli en la capital del Bernesga. Nuestra visita coincidió con una iniciativa de título ‘Buscasetas’, que tiene como objetivo descubrir la riqueza micológica de Castilla y León de la mano de sus mejores cocineros. Por lo tanto, el menú que nos ofrecieron en la calle de las Campanillas escondía una búsqueda a través de los sentidos que trataremos de explicar en esta entrada.

Cartel de las jornadas gastronómicas

El sentido de la vista, y es que nada más llegar nos recibe en la puerta la mitad de esta estrella Michelín, quién móvil en mano asegura que un grupo de hongkonitas ha llegado a su restaurante para probar todos los vinos de la carta que tengan el sello del ‘genio de Valtuille de Abajo’, el enólogo o mago de las vides Raúl Pérez. Y no, no era broma ya que, al sentarnos, comprobamos con nuestros ojos como un grupo de seis ciudadanos asiáticos daba buena cuenta de los entrantes con varias botellas alrededor, de esas que tanto le gustan a Robert Parker Jr. 

Entrante de morcilla con pan chino

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‘Kobe Plaisir’ (Kobe)

Situado en el mismo hotel que elegimos para pernoctar, The B Hotel, el restaurante Kobe Plaisir es, como su nombre indica, un placer donde disfrutar la carne más famosa y deliciosa del mundo, la carne de Kobe. Los bueyes de esta prefectura japonesa, además de por su sabor, son conocidos por su cuidada alimentación. La base de esta son los mejores granos, así como masajes con sake templado.

Carne de Kobe de granjas de Hyogo

Los ingredientes con los que elaboran los menús de Kobe Plaisir son locales, pertenecientes a granjas de Hyogo. Es conocida como «la miniatura japonesa», ya que se sitúa frente al mar de Japón, el mar interior de Seto y el Pacífico. Este accidente geográfico propicia una tierra fértil con un clima abundante en sol.

Tres maneras de cocinar la carne de Kobe

En Kobe Plaisir existen tres formas de preparar la carne de Kobe: teppan-yaki (a la plancha), shabu-shabu (cocida en caldo dashi) o seiro-mushi, al vapor en cestas de bambú. Elegimos la primera porque era la más apetecible. Y porque la sala ofrecía la posibilidad de presenciar el espectáculo desde una barra en forma de ele para 10 comensales.

Carne de Kobe
Aperitivos y umeshu
Carne de Kobe
Consomé

Una de las ventajas de elegir el teppan-yaki es contemplar de primera mano el espectáculo que supone ver al chef cocinar la carne de Kobe y las verduras, con tanto mimo y cuidado que resulta hipnotizador, como se puede ver más abajo en el vídeo que grabamos.

Pincha en la imagen para ver nuestro vídeo

Para acompañar la carne de Kobe y los vegetales (calabaza, batata, seta, cebolla y berenjena) se sirven salsa ponzu y de tomate, sal negra del Himalaya y un dip de miso. Aunque ninguno son necesarios para resaltar el sabor de la carne.

Carne de Kobe
El delicioso cuadro
Carne de Kobe
La crujiente ensalada
Carne de Kobe
Chupito de vegetales

Hay que decidir cómo se prefiere el arroz: hervido o la plancha con los trozos menos ‘bonitos’ de la carne. No nos hizo falta más de un segundo para decidirnos por la segunda opción, que resulta deliciosa.

Carne de Kobe
Arroz ‘a la plancha’
Carne de Kobe
Sopa miso, arroz frito, té verde y japanese pickles

El postre se sirve en una sala contigua al comedor, decorada en madera y muy acogedora. El nuestro consistió en una mousse de yuzu acompañado de fruta y helado de coco.

Carne de Kobe
El postre

La carta de vinos incluye variedades europeas, sudamericanas, sudafricanas y australianas, además de sake, nuestra bebida favorita durante el Lovers in Japan. Nos llamó la atención este chileno de uva Syrah que no superaba los 30 euros.

Carne de Kobe
Vino chileno

El local suele llenarse, por lo que conviene reservar con antelación. Al mediodía ofrece un menú más corto, pero mucho más económico, por 23 euros, y ternera de Tajima. ¡Confiesa que te están entrando ganas de escaparte a Japón para probar la carne de Kobe!

Carne de Kobe
‘Kobe Plaisir’ (Kobe)

El menú, por alrededor de 150 euros/persona, es bastante completo e incluye tres aperitivos, sopa o consomé, ensalada, 150 gramos de carne de Kobe y postre.

‘Dos Palillos’ (Barcelona)

Nos habían hablado maravillas de ‘Dos Palillos’, uno de los restaurantes de moda en Barcelona, bajo la batuta de Albert Raurich, discípulo de Ferrán Adrià durante once años en ‘El Bulli’ y situado en pleno barrio del Raval. El año pasado obtuvo su primera Estrella Michelin, algo insólito para un establecimiento que no dispone de un comedor como tal, sino de dos espacios bien diferenciados: una barra donde degustar menús y desde la que se contempla el tremendo espectáculo de la cocina, y la barra asiática, donde sólo se come a la carta y que, de no ser por el toque kitsch de su decoración, podría parecerse a cualquier otra de un bar de los de toda la vida que existen en la zona.

Dos Palillos
Tras la cortina…

Ofrece dos menús degustación, emplatados y servidos por los propios camareros: Un Palillo, por 60 euros y 14 pequeños platos, y Dos Palillos, por 75 euros y 2 platos más.

Abrimos boca con un cóctel de cava con humeshu, un tipo de ciruela japonesa, toda una declaración de intenciones por la fusión patria y nipona.

Dos Palillos
Cava con umeshu

Comenzamos con un delicado Tsukudani casero de shiitakes e hígado de rape. El tsukudani es un tipo de cocina que consiste en cortar los ingredientes en pequeños trozos y freírlos en salsa de soja y mirin (vino de arroz similar al sake). Tiene su origen en Tsukuda, una isla de la bahía de Tokyo. Seguir leyendo «‘Dos Palillos’ (Barcelona)»

‘Orgi’ (Lizaso-Navarra)

La última parada gastronómica del Rural Trip tuvo lugar en el restaurante ‘Orgi’, en Lizaso, un pequeño pueblo situado en pleno valle navarro de Ultzama, a tan sólo 24 kilómetros del norte de Pamplona. Tras un paseo por el bosque de igual nombre, nos esperaba un menú de lo más sorprendente en un local que se convertirá en referente si continúa ofreciendo una materia prima preparada con tanta creatividad y buen gusto.

La joven pareja integrada por Mikel Odriozola -en la cocina- y Oihana Larraia -al frente de la sala-, formados bajo la batuta de Arzak, Adrià o Arbelaitz, están al frente de un negocio que abrió sus puertas en 2006 y que rezuma vitalidad y diversión en sus platos. Nuestro menú fue de lo más variado y apetitoso.

Orgi
Anchoas del Cantábrico con vinagreta de guindilla y aceituna rellena

Orgi
Cuajada de espárrago con láminas de perretxico, yema de huevo y jamón

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