Dónde comer en Oporto: 10 paradas imprescindibles

Los anglicismos mezclados con el castellano nunca nos gustaron. Pero ahora que la segunda ciudad más importante de Portugal es un fenómeno trendy y que, según cuentan influencers como el gran Xixerone, la zona de Bombarda es lo más hipster en la desembocadura del Duero, ahí va nuestra propuesta de 10 paradas para comer en Oporto.

Bikini con vistas al mar
Los lunes al sol sientan muy bien

1. Desayunar un sencillo sándwich con una fría cerveza Super Bock mientras se observa la majestuosa amplitud del Atlántico. Esta opción es posible en alguno de los chiringuitos que abren desde primera hora de la mañana en la Playa de los Ingleses (Foz), entre el Faro de Felgueiras y el Fuerte de San Francisco Javier. En el que estuvimos había wifi, pero sugerimos desconectar para disfrutar. 

Arroz con bogavante
Un plato contundente

2. Pasear por Matosinhos y tomar nota de los restaurantes para comer en Oporto que hay alrededor del Mercado Municipal. Nosotros elegimos el arroz con bogavante de Esplanada Marisqueira A Antiga (Rua Roberto Ivens, 628). Aunque el producto es de primera calidad, los precios de la carta nos parecieron un tanto elevados. 

Comer en Oporto
Un sorbo muy fresco

3. Adentrarse en el Café Majestic (Rua Santa Catarina, 112) es trasladarse a la atmósfera de los años 20, conocida como Belle Époque. El lugar conserva el original estilo Art Nouveau del arquitecto João Queiroz y permite degustar la típica francesinha. Este tentempié con alto nivel calórico es imprescindible para comer en Oporto, acompañada, por ejemplo, del cóctel de la casa: sangría espumante de frutos rojos.

Comer en Oporto
Un sabroso arroz para reponer fuerzas

4. Almorzar comida tradicional portuguesa en A Tasquinha (Rua do Carmo, 23). Este pequeño local sirve, entre otras exquisiteces, filetes do polvo o tamboril, pataniscas de bacalhau com arroz de tomate, lombinhos de vitela com vinho do porto o febras de salpicão, todo ello regado con una interesante propuesta de vinos locales.

Al fondo y debajo de la sombrilla, las brasas
Al fondo y debajo de la sombrilla, las brasas

5. Comer unas sardinas sobre las vías del tranvía con unas impresionantes vistas del Duero. Nosotros elegimos Casa Nelinha, a la altura del Viaducto de Cais Das Peidras, porque nos llamó la atención el olor a brasas que desprende su barbacoa exterior. Recomendamos no perder la atención del tráfico, ya sea sobre raíles o ruedas, porque un pequeño despiste y las risas pueden convertirse en llanto.

Comer en Oporto
El autor del post tuiteando el lugar

6. Recorrer diferentes bodegas en Vila Nova de Gaia antes de media tarde, ya que muchas cierran a las 18:00 horas. En Cockburn’s (Rua de Serpa Pinto, 346) nos explicaron la historia de un escocés que se estableció allí en el siglo XIX. Offley (Rua do Choupelo, 62), con visita guiada y cata. Escuchamos fado en directo en Quevedo (Rua de Santa M.nha, 77) y en Taylor’s Port Wine comimos al aire libre, sobre los tejados del barrio.

Estrellas Michelin para comer en Oporto

Comer en Oporto
Contraste de colores al atardecer

7. Brindar en la incomparable terraza de The Yeatman porque la vida puede ser maravillosa. Considerado el más lujoso para comer en Oporto, reservamos mesa en su restaurante para celebrar que Marta cumplía cuarenta. Las fotos del extenso menú puedes verlas en nuestro perfil de Instagram, nueve platos por un lado y, aunque parezca extraño, otros tantos para terminar, exhaustos pero contentos.

Comer en Oporto
Pincha en la imagen para ver toda la degustación

8. Conocer la merecida estrella Michelin de Pedro Lemos, chef revelación de la ciudad, cuya propuesta en un escondido local de Foz (Rua Padre Luís Cabral, 974) no deja indiferente. Muy interesante la idea de permitir a cada cliente la composición de su menú, basado en una combinación de cocina tradicional y vanguardia en los fogones, pequeños, según pudimos comprobar en una breve charla con el jefe.

La sencillez de unas sardinas con vinho verde

Comer en Oporto
Las sardinas, un clásico del muro

9. Sentarse en alguno de las pocos sitios libres que veas en el Muro dos Bacalhoeiros. No busques platos muy elaborados porque aquí aciertas con sencillas viandas, una botella de vinho verde y, por supuesto, con la mejor compañía, al menos en mi caso. Si quieres comprobarlo, pásate por el número 145 de la mencionada dirección y, aunque parezca un pub, no dudes en pedir la carta.

Comer en Oporto
Antes de embarcar toca un buen manjar

10. Y cerrarmos estas pistas para comer en Oporto con el Wine Bar del Aeropuerto Francisco Sá Carneiro, ideal para despedirse de lo que nosotros denominamos «Turismo Gastronómico». Este puesto sirve vino por copas acompañadas de bocadillos gourmet, quesos y ricos aperitivos. Los escasos metros que separan el local de las puertas de embarque lo convierten en la tienda perfecta para comprar botellas a buen precio.

9 pistas gastronómicas para disfrutar de Valencia

La cercanía en AVE desde Madrid, el sol que aseguran luce durante más de 300 días al año, y una excelente gastronomía que le ha dado merecida fama mundial, hacen que cada año, bien sea primavera u otoño, nos escapemos a la Ciudad del Túria durante unos días para cargar pilas. Pero, ¿dónde comer en Valencia? Hay cientos de restaurantes y es difícil decidirse solo por uno. Bien sea cocina de mercado, pescados, mariscos, sus famosos arroces, o por qué no, en forma de tapa, te enseñamos estos 9 restaurantes para comer en Valencia.

1. Saiti

Vicente Patiño, que atesora más de veinte años en la profesión, sigue en la cresta de la ola gracias a su propuesta de cocina de mercado basada en producto fresco elaborado sin complicaciones y un toque muy personal. Saiti ofrece solo la opción de comer menú, con cuatro diferentes, de 36, 55, 70 y 85 euros.

Merluza con pilpil de perejil y limón
Merluza con pilpil de perejil y limón

2. La Pepica

Clásico donde los haya para comer en Valencia, es uno de los restaurantes más antiguos de la capital y de España. Fundado en 1898, por sus instalaciones han desfilado todo tipo de celebridades, desde el ‘ex Rey’ -que se las sabe todas- hasta Hemingway, pasando por Ava Gadner u Orson Welles, todos ellos grandes enamorados de nuestro país. Extensa carta de arroces, pescados y mariscos, además de pequeñas joyas estacionales, como clóchinas, tellinas o almejas de Carril. Y, todo ello, en plena Playa de la Malvarrosa.

Tellinas en La Pepica
Tellinas, en ‘La Pepica’
Paella en La Pepica
Paella ‘La Pepica’

3. Ricard Camarena

La pasada primavera regresé con Jota para saborear la cocina de este dos Estrellas Michelin, una experiencia completa para comer en Valencia donde dejarse llevar por los cinco sentidos. Producto, técnica y sabor en un espacio íntimo y tranquilo donde la mesa más cercana está lo suficientemente lejos como para sentirse el protagonista único y principal. La obra gastronómica de Ricard Camarena rezuma belleza y complejidad en platos sublimes como carpaccio de mero, perejil y mandarina o guisantes estofados, rúcula y sisho verde.

Carpaccio de mero, perejil y mandarina, en Ricard Camarena
Carpaccio de mero, perejil y mandarina, en Ricard Camarena
Guisantes estofados, rúcula y sisho verde, en Ricard Camarena
Guisantes estofados, rúcula y sisho verde, en Ricard Camarena

4. Vuelve Carolina

El extremeño Quique Dacosta fue uno de los primeros en apostar por establecimientos de formato low cost con firma propia donde las tapas se salieran de lo corriente y se elaboran al momento con productos de excelente calidad. Vuelve Carolina fue el primero de ellos, al que siguió Mercat Bar y El Poblet, todos ellos para comer en Valencia.

Yogur de cremoso de parmesano con albahaca y mentas, en 'Vuelve Carolina'
Yogur de cremoso de parmesano con albahaca y mentas, en ‘Vuelve Carolina’
Dados de salmón marinado, en 'Vuelve Carolina'
Dados de salmón marinado, en ‘Vuelve Carolina’

5. Canalla Bistro

El imperio de Ricard Camarena se ha expandido en poco tiempo con otros modelos de negocio más rentables para comer en Valencia que su espacio gastronómico y al que el público local se ha rendido sin ningún tipo de duda. Uno de ellos, en forma de bistró gamberro, se comunica con el restaurante estrellado a través de la cocina y, podemos asegurar, llena noche tras noche. Algunas de sus creaciones, como el sándwich de pastrami extilo ‘Kat’z’ o el bocata al vapor de cerdo Pekín, ya son clásicos en Canalla Bistró.

Bocata al vapor de cerdo Pekín
Bocata al vapor de cerdo Pekín
Sándwich de pastrami estilo 'KAT'Z'
Sándwich de pastrami estilo ‘KAT’Z’

6. Duna

Arroz, domingo y playa puede sonar a pesadilla para muchos. Pero cuando el escenario son las dunas de la playa de El Saler, sobre las que se asienta el restaurante homónimo, el plan resulta, sencillamente, mágico. Exquisitos arroces servidos en su propia paella y delicadas creaciones como tartar de mero con encurtidos o croquetas de bogavante, además de una completa carta de vinos, invitan a disfrutar de una jornada playera de lo más especial para comer en Valencia.

Tartar de mero de playa con encurtidos, en ‘Duna’
Tartar de mero de playa con encurtidos, en ‘Duna’
Arroz negro de sepionet y chipirones, en ‘Duna’
Arroz negro de sepionet y chipirones, en ‘Duna’

7. Panorama

En la Marina de Juan Carlos I se ubica el que, probablemente, sea el restaurante con mejores vistas para comer en Valencia. Además, cuenta con una terraza perfecta para aperitivos o copas y un comedor presidido por una enorme cristalera que parece adentrarse en el mar. Su propuesta resulta más que interesante, destacando arroces secos y melosos. Precios ajustados y servicio joven y moderno.

Clóchinas, en 'Panorama'
Clóchinas, en ‘Panorama’
Arroz con pato, setas y alcachofas, en 'Panorama'
Arroz con pato, setas y alcachofas, en ‘Panorama’

8. Central Bar

Camarena alegra las barrigas de clientes y comerciantes del Mercado Central de Valencia. En la pizarra de Central Bar, sugerencias que varían diariamente y siguen la filosofía del ‘kilómetro 0’. La mayoría de productos se adquieren en los puestos del propio mercado, como gamba roja de Denia u ostras. Un buen puñado de originales bocadillos para comer en Valencia se dan la mano con tapas que hacen las delicias de guiris y lugareños, como croquetas de pollo rustido o patatas Bravas, todo ello recién elaborado en una pequeña y bulliciosa cocina vista.

Gamba roja de Denia, en 'Central Bar'
Gamba roja de Denia, en ‘Central Bar’
Ostra valenciana al natural, en 'Central Bar'
Ostra valenciana al natural, en ‘Central Bar’

9. San Nicolás

En el barrio del Carmen y muy cerca del Mercado Central, San Nicolás resiste los envites de la cocina moderna con la que se ha convertido en especialidad y seña de identidad de la casa, los pescados cocinados al papillote. O lo que es lo mismo, envueltos en papel vegetal y aderezados con zumo de limón y azafrán, para realzar su sabor final en el horno. 

El nuestro era una selección de pez limón, fura, pargo y corvina. Y todas las verduritas que podéis ver en la foto: zanahoria, calabacín, berenjena, guisante, judía verde, pimiento y haba. Sencillamente, delicioso. Antes, nada mejor que una degustación de entrantes compuesta por anguila en canelón, pulpo a la gallega, tomate valenciano aliñado y pescado escabechado.

Comer en Valencia: degustación de entrantes, en 'San Nicolás'
Degustación de entrantes, en ‘San Nicolás’
Comer en Valencia: pescado al papillote, en 'San Nicolás'
Pescado al papillote, en ‘San Nicolás’

¿Te ha gustado esta selección de restaurantes para comer en Valencia? ¿Conoces algún otro que nos recomiendes para una próxima visita?

Qué ver en Toulouse, una de las joyas de Francia

Después de más de dos décadas sin pisar territorio francés, hemos visitado a nuestros vecinos galos en tres ocasiones a lo largo del pasado curso. Burdeos, hace unos meses, París, a final de año, y Toulouse en otoño. Esta urbe bañada por el río Garona es el destino perfecto para exprimir unos días entre coquetas calles, importantes monumentos y una variada oferta gastronómica. A continuación, os contamos qué ver en Toulouse.

Una guía de lujo para conocer Toulouse

Antes de ponernos en marcha decidimos pasarnos por la Oficina de Turismo situada en Donjon du Capitole, dentro de un edificio histórico que merece la pena conocer. Allí tuvimos la inmensa suerte de encontrarnos con Elena Bourdaries. Esta guía local, en perfecto castellano, no dudo en mostrarnos lo mejor que ver en Toulouse. En un paseo de casi tres horas por el centro histórico de la capital occitana.

Toulouse
La oficina de turismo al fondo

Qué ver en Toulouse

Es conocida como la «Ciudad Rosa» por la predominancia de ese color en un buen número de edificios. Y ofrece al viajero un marco arquitectónico incomparable donde destacan las fachadas de estilo Haussmann que se pusieron de moda en París a lo largo del siglo XIX. Seis pisos, grandes balcones, planta baja dedicada al comercio, profusión de elementos ornamentales y ventanas abuhardilladas en los tejados.

Toulouse
Balcones de estilo parisino

Entre las variadas plazas que ver en Toulouse nos llamó la atención la dedicada a Wilson, vigésimo octavo presidente de los Estados Unidos. Por dos motivos: el centenario tiovivo que hay en ella, todavía en funcionamiento. Y por ser centro de reunión de los republicanos españoles en el exilio. Si a estas dos curiosidades le añadimos su forma de balón de rugby, ya tenemos una parada obligatoria que hacer en Toulouse.

Toulouse
Una plaza mítica

Objetivo: ser Patrimonio de la Humanidad

La ciudad gala trabaja para convertirse dentro de poco en Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Gracias al sinfín de iglesias, palacios, conventos y monasterios que ver en Tolulouse. Y que dan fe de su herencia monumental a través de los siglos. Saint Sernín (en la imagen), Notre Dame du Taur, Saint Aubín, el conjunto de Los Jacobinos, la majestuosidad del Capitole, el claustro de Saint Pierre des Chartreux, la Catedral de San Esteban…

Toulouse
Basílica de San Fermín

Universidad de Toulouse

La Universidad de Toulouse, una de las más importantes de Francia, fue fundada en 1229. Y de sus aulas han salido importantes humanistas como Rabelais, Servet, Etienne Dolet o Montaigne. En la actualidad, congrega a cerca de 90.000 estudiantes que se reparten en cinco departamentos. También, seis instituciones educativas, dos facultades y otras tantas escuelas de postgrado de prestigio internacional. Perfectas para cultivar la mente y también las relaciones sociales con tanto «erasmus» suelto.

Toulouse
La puerta del saber

Capitolio

El edificio del Capitolio es la sede del ayuntamiento. Su construcción se remonta al siglo XII y se erigió en honor a Júpiter. Todavía conserva la antigua mazmorra y las ocho columnas en honor a sus primeros cónsules. En su interior se puede visitar un bello patio o subir la majestuosa escalera. Y, si te animas, adentrarse en el salón de plenos u observar escenas típicas que ver en Toulouse a través de sus inmensos murales y cuadros de la belle epoque.

Toulouse
El balcón principal

Jean Jaurès es uno de los personajes más importantes de Toulouse. Nació en el cercano pueblo de Castres allá por 1859. Fue profesor de Filosofía, fundador del periódico L’Humanité y convencido socialista desde muy joven. Murió asesinado en 1914 por un ultranacionalista. Este hecho le sirvió a León Trotsky para decir de él que «un atleta de la idea que cayó en la arena combatiendo el más terrible azote de la humanidad: la guerra».

Toulouse
Un pionero en casi todo

Enfrente del Capitolio se pueden observar los interesantes murales que dibujó el artista Raymond Moretti en el techo de los soportales. Esta galería al aire libre que ver en Toulouse contiene todo tipo de símbolos vinculados a su historia. Como la resistencia a la invasión nazi o la contienda civil española. Y rugby, música, aeronáutica, los visigodos e, incluso, cantantes de tango como Carlos Gardel. Muchos piensan que es argentino cuando es oriundo de este lugar.

Toulouse
¿Me ves?

Una ciudad en torno a un río, el Garona

El río Garona a su paso por la villa ofrece una de las estampas más bellas que ver en Toulouse. Un ejemplo de ello es el Pont Neuf, que conecta la barriada de Saint Cyprien con el centro. O las vías fluviales del Canal del Midi, una colosal obra de ingeniería para unir el Mediterráneo con el Atlántico. Permite navegar de manera reposada, sin sobresaltos ni mareos, disfrutando del paisaje y, a ser posible, de los vinos y quesos de la tierra.

Toulouse
Un día tranquilo

Otro de los reclamos que ver en Toulouse son sus patios. Muchos de carácter privado, fueron patrimonio de la nobleza primero. Y de la alta burguesía, después. Algunos se pueden visitar, como el de la imagen. O los de Brucelles, Dumaydu Vieux y Bemberg, estos dos últimos dentro de los museos del mismo nombre. Traspasar sus puertas para admirar los diferentes estilos de construcción da una idea de la vida cotidina en comunidad que practicaban sus antiguos moradores.

Toulouse
Place d’Assezat

Cuando, en 1943, Francia sucumbe al avance de las tropas nazis durante la Segunda Guerra Mundial el país queda partido en dos. El norte, bajo influencia alemana. Y el sur, controlado por el Gobierno de Vichy. En Toulouse se llegan a organizar hasta diez grupos de resistencia. Serían fundamentales para consolidar la deseada liberación con el General de Gaulle al frente y los conocidos apoyos aliados por tierra, mar y aire.

Toulouse
El General de Gaulle

Puy, Tours o Limoges son tres de los caminos franceses que llevan a Santiago de Compostela. El cuarto se denomina Vía Tolosana o Arletanensis. Y pasa por Toulouse, cuya influencia jacobea es notable en muchos edificios. Esta ruta, una de las más antiguas, parte de Arlés y atraviesa los Pirineos por Somport. Dicen que era la más utilizada en la Edad Media por los peregrinos procedentes de Italia o por los que hacían el trayecto inverso hacia Roma.

Toulouse
Antiguo hospital de peregrinos

Desde que pisamos Toulouse teníamos ganas de comprobar el ambiente que se vive en un campo de rugby. Nunca imaginamos que disfrutaríamos en directo y en primera fila de un partido de la liga francesa en el mismísimo estadio Ernest-Wallon. Con el XV del Stade Toulousain ensayando a escasos metros de nuestras butacas. Una experiencia emocionante porque, además, coincidió con la despedida del mítico entrenador y seleccionador nacional, Guy Novès.

Toulouse
Pincha en la imagen para ver el vídeo del ambiente

Dónde comer en Toulouse

Mercados de Toulouse

Hay más de una veintena de mercados (marchés) que ver en Toulouse. Ya sean cubiertos, al aire libre, de aves vivas, -también, muertas-, biológicos o según el día de la semana. Carmes, St Cyprien, Cristal-Palace, Capitole, Place Saint-Georges, Arnaud-Bernard, Cochons, Ravelin, Croix-Daurade… Nosotros nos decantamos por el de Víctor Hugo. Muy céntrico, dispone de un parking abierto en la azotea y está repleto de una materia prima tan incomparable como imbatible.

Toulouse
Y un jamón de pato
Quesos en el Mercado de Víctor Hugo

Tiendas para gourmets

Muy cerca de la anterior ubicación, los viajeros gastronómicos pueden adentrarse en un puñado de tiendas gourmet que convierten en delicioso un simple paseo. Sirvan como ejemplo, además de las afamadas vinotecas y pastelerías, establecimientos especializados en un solo producto. Como los quesos de Xavier, los conos de Capucin, el café molido de Bacquié, el chocolate de Neuville o la flor violeta de Fleurée de Pastel (tanto comestible como textil).

Carnes de larga maduración

Restaurantes en Toulouse

Puedes degustar comida tradicional en un gran número de restaurantes en Toulouse. Nosotros, al disponer de muy pocos días para explorar más la ciudad, elegimos Le Louchebem, en el Mercado de Víctor Hugo. Por su amplia variedad de carnes -con la salchicha de Toulouse como especialidad-, cassoulets y foie gras en una estupenda terraza soleada. Regamos la parada con tinto de la tierra servido en jarra. Y apuramos la sobremesa porque, por lo general, todo se cierra antes de las 15 horas.

Toulouse
La salchicha de Obelix
Entrecot a la pimienta

Otra de los restaurantes en Toulouse que probamos fue Le Pyrénéen. Desde 1925 ha visto pasar por sus mesas a lo más granado de la sociedad tolosana para disfrutar de ostras frescas, parrilladas de mariscos, manitas de cerdo o riñones. Nosotros hicimos lo propio, copa de Armagnac en mano.

Parrillada de mariscos
Parrillada de mariscos
Armagnac
Armagnac

Y el homenaje de este paseo tuvo como escenario uno de los restaurantes en Toulouse más elagantes. Está ubicado en los bajos del Hotel Des Beaux Arts, en la Place du Pont Neuf. Dentro del menú especial elegimos delicias como steak tartar u ostras de L’Ecailler, además de huevos mollet o quesos del país.

Steak tartar
Ostras de L’Ecailler

¿Te ha gustado este paseo? ¿Nos recomiendas otros lugares que ver en Toulouse?

Restaurante Atrio: casa, comida y bodega en Cáceres

Restaurante Atrio

Acudir a Extremadura en pleno verano puede suponer un agobio para gente del norte como nosotros. Si la convocatoria la hace tu mejor amigo porque quiere celebrar su boda en una finca de la provincia de Cáceres, la cosa cambia. Y si, además, Marta, la editora de Pasean2.com, concluye que la parada en la Capital Gastronómica de 2015 es más que obligatoria, no queda otra que tomar una decisión: ¿comemos en Restaurante Atrio y, de paso, nos alojamos allí?

Seis meses antes de la cita hicimos nuestros cálculos y observamos que la oportunidad se presentaba única para experimentar lo que nosotros denominamos «Turismo Gastronómico». Consiste en viajar, pasear, comer y contar. Sin prisas, sin coches, sin niños.

En el momento de escribir esta reseña nos hemos dado cuenta que Atrio representa un concepto mucho más amplio de lo que hemos conocido alrededor de esta península y en otros rincones del mundo.

Casa, comida y bodega. Así vamos a estructurar esta exigente entrada. Pero, antes, permítanme una breve pincelada sobre Cáceres. Marco de esta aventura y ciudad Patrimonio de la Humanidad gracias a la herencia histórica sobre la que se asienta. Restos del Neolítico, vestigios romanos, legado visigodo, influencia almohade, arquitectura medieval, cuna conquistadora y camino de Sefarad. Entre otras muchas referencias que darían para abrir un blog o una enciclopedia, según se mire.

Hotel Atrio Cáceres

Este «Relais & Chateaux» de nueve habitaciones y cinco suites se levanta intramuros. Concretamente, en la plaza de San Mateo, junto a la iglesia del mismo nombre y al lado del Palacio Ulloa, ambos del siglo XV. Atrio es hoy por hoy otra joya arquitectónica salida del prestigioso estudio “Mansilla y Tuñón Arquitectos”. Para dar cabida a un impresionante restaurante con bajada a la bodega en la primera planta, un hotel de vanguardia en la segunda y una muy calculada piscina en la azotea.

Todas las estancias están equipadas con suelo radiante, televisión Loewe y mobiliario escandinavo de diseño. Que, unido a los cuadros de importantes pintores contemporáneos, provocan en el viajero la inevitable tentación de resguardarse. De no salir, de quedarse para siempre leyendo un libro, escuchando el lejano bullicio de las calles o, simplemente, duchándose, con medida, por supuesto.

Bodega de Atrio, Cáceres

Restaurante Atrio Cáceres

Explicaba Ferrán Adrià en una crónica firmada por el periodista placentino Antonio Armero que «no hay en el mundo sitios como restaurante Atrio y no hay que olvidar que, en el mundo actual, Cáceres compite con Pekín». Además de sus dos Estrellas Michelin, a mí personalmente me llama la atención que el escritor Manuel Vázquez Montalbán incluyera la antigua versión de Atrio en su “Guía de Restaurantes Obligatorios”. Casi nada. Debo decir que la propuesta del cocinero y fundador, Toño Pérez, no deja indiferente a nadie.

Nuestra degustación en Restaurante Atrio Cáceres arrancó con unos macarons con remolacha. Estos dieron paso a una zanahoria acompañada de ortiguilla e hinojo. Seguida de unos falsos guisantes y un bloody mary con helado de cebolletas.

A continuación llegó el turno de la ostra canalla, con papel de frutos rojos y kimchi, la cigala verde con pan de algas y el carabinero al cerdo ibérico.

El protagonista del tercer acto fue el solomillo de retinto en dos pases: en tartar con sorbete de mostaza, y asado con costra crujiente de hierbas. Antes del postre probamos su Torta del Casar en contraste con membrillo y aceite especiada. Y en el cierre final estuvieron presentes piña, cereza y golosinas.

Bodega de Atrio Cáceres

Bodega de Restaurante Atrio Cáceres

José Polo, la otra gran mitad de Atrio, confesaba en una entrevista concedida a Selectus Wines que, tras abrir un vino de 1939, reparó “en lo que podía ser la España de ese año con una guerra a cuestas, casi sin hombres para recoger la uva”. Toda una declaración de intenciones en palabras del mejor jefe de sala según la Real Academia de Gastronomía e ideólogo de una bodega única en España.

Restaurante Atrio

El sótano de esta casa tiene más de templo dedicado al dios Baco que de simple sucesión de estanterías repletas de botellas. Es esta una formidable aventura enológica que se remonta a cosechas que superan los 200 años de antigüedad. Donde el siglo XIX y el XXI se dan la mano a través de un hilo de colores tintos, blancos y, a veces, dorados. 

Borgoña

Si, además de ver las joyas, puedes comprobar cómo te quedan, suponemos que la atracción aumenta. Eso nos pasó a nosotros a la hora de elegir el vino en una carta que incluye cientos de referencias. Y que se presenta en un tomo de formato catedralicio. Es de justicia aclarar que hubiera sido imposible acertar sin la inestimable ayuda del sumiller José Luis Paniagua, un profesional de los buenos, sin estridencias, preparado para explicar a cada cliente el arte del buen beber. 

Nos gustó: la relación calidad – precio de la oferta especial que escogimos en su web para una noche y una comida o cena.

Lo peor: la resaca posterior a la boda que nos impidió degustar el que dicen es uno de los mejores desayunos de España.

‘Jaleo’ o cómo José Andrés conquistó Washington

Debo reconocer que uno de los cocineros que siempre me ha llamado la atención lleva por nombre José Ramón Andrés Puerta. Dicho así, pocos sabrán que me estoy refiriendo al chef José Andrés (Mieres, 1969). El motivo de esta admiración reside en tres claves, siendo la primera aquel programa de TVE que, allá por 2005, mostraba una forma de cocinar tan sencilla como bien explicada. La segunda razón es la vinculación de José Andrés al «evangelio» de Ferrán Adrià. Ya que el asturiano trabajó en la época dorada de El Bulli para luego convertirse en uno de los mejores «discípulos» de aquel templo de la alta gastronomía. En tercer lugar, hay que tomar nota de la increíble trayectoria de este personaje en Estados Unidos, cuya curva ascendente comenzó en 1993 con la apertura en Washington de Jaleo, su buque insignia y objeto de esta reseña.

Jaleo Washigton
Según la RAE: diversión bulliciosa, alboroto, tumulto,…

En julio del año pasado, tuvimos ocasión de visitar de nuevo la capital del imperio. Como es habitual en nosotros, tardamos en decidir cuál sería el restaurante elegido para darnos un capricho comedido. Pues, además del precio, valoramos mucho comentarios de otros comensales, la opinión de blogs especializados y por qué no, el tirón mediático del establecimiento. Aunque Marta era muy reacia a una propuesta española (según ella para eso no hace falta cruzar un océano) la balanza se inclinó por Jaleo. Está localizado en el 480 7th St NW (muy cerca de la Casa Blanca y no muy lejos del Capitol Hill Hotel). E hicimos reserva previa en Opentable.

Jaleo
Atentos al jugador merengue en el centro

Llegamos puntuales a nuestra cita gracias a la buena orientación del chófer de Uber. Esta app funciona a la perfección en la ciudad donde vive y trabaja Obama. Cuya esposa, Michelle, gran amiga de José Andrés, ha declarado que Jaleo es uno de sus restaurantes favoritos. Tanto es así que ha celebrado allí algún San Valentín con su amado. Antes de sentarnos a cenar, tuvimos tiempo de comprobar la curiosa mezcla que provocan las mesas de futbolín con el partido de béisbol que retransmitían por la tele. Y que varios parroquianos observaban desde la barra, diseño de Capella, con mobiliario de Mariscal y collages de Canogar.

Jaleo
El autor del post y la completa carta de vinos

Antes de abrir la carta, no pude por menos que echar un vistazo a mi alrededor. Y detener la mirada un rato en las numerosas mesas repletas de yanquis que, bebiendo porrón a morro (ellos) y sangría deluxe (ellas), parecían disfrutar entre tanto «jaleo» de un ambiente español con todos sus típicos tópicos perfectamente distribuidos.

Avisado por la otra mitad de este blog, volví a recuperar la atención para perderla de nuevo ante la colosal relación de vinos patrios que José Andrés guarda en su bodega. Desde una amplia variedad de riberas y riojas hasta bierzos. Como el Ultreia de Valtuille de Raúl Pérez, a 135 dólares la botella. Quien quiera exportar vino a Estados Unidos debiera apañárselas para ser incluido en esta lista, nota mental que comparto. Tras una larga deliberación, nos inclinamos por un A Portela (D.O Valdeorras).

Conos de La Serena con membrillo, José Andrés
Un bocado crujiente

Arrancamos la comanda con unas aceitunas ‘Ferran Adrià’. Escoltadas por unos conos de La Serena con membrillo, jamón ibérico Fermín y, cerrando este primer acto, ensaladilla rusa y mejillones al vapor. Nótese la economía narrativa de quien les escribe porque así de simple fue lo que comimos en este inicio. Sorprendidos del éxito que tendrían entre el público local los aperitivos de nuestras madres o cualquiera de sus sencillos platos.

Jaleo José Andrés
Las croquetas van dentro aunque no lo parezca

Ya en el segundo cuarto llegó el turno de la cebolla con queso de Valdeón (cuántos tesoros guarda la provincia de León). Seguida de una selección de croquetas (servidas dentro de unas deportivas fabricadas de cristal), espinacas a la catalana (por si teníais dudas de la cohesión territorial que defiende José Andrés chef). Y unos calamares en su tinta (ofrecidos como calamari seared on the ‘Plancha’ with traditional squid ink and white rice). Mientras saboreaba la copa de mencía, seguía preguntándome por qué hace furor la sangría entre los estadounidenses, a 50 dólares la jarra. Más cara en este lado del Atlántico que muchos de nuestros mejores vinos.

Jaleo José Andrés
Besarse antes de probar que luego será más difícil

En el ecuador de esta velada, un servidor echaba en falta algo más de pan para mojar. Que ya puestos a promocionar España nada mejor que una buena miga para dejar el plato reluciente, tradición esta todavía sin exportar. Pero centrémonos, que todavía nos quedan por reseñar las Spanish mini burgers (con piparra incluida), patatas bravas (a Jaleo favorite) y la traca final compuesta de fideuà y coliflor salteada con aceitunas y dátiles. Demasiado para una cena, aunque viendo las tallas que gastan los yanquis pudiera ser más bien ligera, según sus costumbres.

Jaleo José Andrés
Un final refrescante

Y llegados al último cuarto, como si de un partido de la NBA se tratase, repusimos fuerza gustativa con dos copas de Rosa de Arrocal (Tempranillo de Ribera del Duero), a 9 dólares la unidad. En Estados Unidos beber buen vino es un lujo. Terminamos la cena con una victoria clara del chef José Andrés y dos de sus postres: helado de aceite de oliva con pomelo y sorbete casero de carquiñoles.

Nos gustó del Jaleo de José Andrés

Conocer la propuesta de un cocinero asturiano que llegó al país de las oportunidades siendo un veinteañero y que hoy es uno de los españoles más influyentes al otro lado del charco.

No nos gustó

Que no hubiera wifi. Y que en la factura se indicará el porcentaje de propina ideal para evitar, suponemos, disgustos con los camareros. Por cierto, casi ninguno español.

‘El Tostón de Oro’, el mejor cochinillo asado en Mozárbez (Salamanca)

El Tostón de Oro es uno de esos restaurantes que no se olvidan. No sé si por el calor de la chimenea, los platos de barro, la buena compañía que he tenido siempre o, simplemente, la comida. Casera, preparada con cariño, típica de mi tierra, de mi Salamanca. Sabor a carne asada al horno de leña, a maruja, a vino tinto, al perfume de mi padre (se lo pone en sus canosas barbas y siempre se me queda en los labios cuando le beso). Esas asociaciones que hacemos los humanos, que perduran en la memoria con el paso de los años y sabes que son parte de ti, de tu vida.

Cocina casera y auténtica

El Tostón de Oro no tiene en su cocina a un chef con Soles Repsol, ni un sumiller que asesore sobre los diferentes tipos de vino de su bodega. En su lugar, un modesto comedor y una pequeña carta con las propuestas justas. Pero contundentes: pochas con chorizo, sopa castellana, mollejas de cordero, arroz con bogavante, bacalao al horno o chuletón de ternera.

En una de nuestras escapadas a Candelario, nos acercamos para que Jota lo conociera, y vaya si le gustó. Compartimos unas anchoas del Cantábrico con miel y una ensalada de maruja.

Anchoas del Cantábrico con miel

No sé si todos conocéis este verdadero manjar. La maruja o pamplina es una delicada planta que crece al borde los arroyos y regatos limpios al inicio de la primavera. Y lo hace durante muy pocos días, lo que la convierte en cotizadísima. Se aliña con ajo machacado, sal, vinagre y aceite de oliva y es un acompañamiento perfecto, sobre todo, con carnes. Tiene un cierto sabor terroso y el ajo se queda en el aliento como un demonio, pero es tan diferente a cualquier otra cosa que haya probado que me encanta.

Ensalada de maruja

Como su propio nombre indica, el tostón es la especialidad de la casa. Lo bordan. Con la piel tan dorada y crujiente, pero al mismo tiempo con la carne tan tierna y jugosa. En una capital grande como Madrid estaría entre los lugares que todo turista debería visitar, como el archiconocido Casa Botín.

Tostón asado

Tampoco vamos a restarle méritos al cochinillo cuchifrito (primero cocido y después frito en pequeños trozos). Como veis ambos se sirven solo con patatas, ya que no les hacen falta más florituras ni acompañamientos.

Lo regamos con un buen tinto, de los que nunca falla, un Marqués de Cáceres Crianza 2008.

El Tostón de Oro está en la localidad salmantina de Mozárbez, a doce kilómetros de Salamanca, en dirección a Béjar. Sal de la autovía y haz un pequeño rodeo para encontrarlo. ¡No te arrepentirás!

Ocho visitas a ‘Cocinandos’ en ocho platos para recordar

Si sois lectores habituales de este blog y seguís nuestras redes sociales, conoceréis de sobra la debilidad que tenemos por Cocinandos. Este restaurante leonés está galardonado con una estrella Michelin. Y a sus mandos se encuentra la pareja formada por Yolanda León y Juanjo López.

En este post, hemos querido recopilar los platos que más nos han gustado en las ocho visitas que llevamos hasta la fecha. Y por qué tantas, os preguntaréis. Muy sencillo: la relación calidad-precio, con un menú degustación por 54 euros (precio 2020), y la opción de maridaje, es incomparable en la Ciudad del Bernesga. Y, posiblemente, en toda Castilla y León.

Pero, sin duda, el motivo principal es que allí, gracias a la hospitalidad de todo el equipo, nos sentimos como en casa.

Cocinandos

1. Mini bollo chino de hongos al vapor

En Cocinandos fueron unos visionarios elaborando los bollitos chinos al vapor que tan de moda se han puesto en la gastronomía española. Se sirve sobre una minúscula cesta de mimbre. Y los preparan de diferentes maneras, siendo el de hongos y el de Cecina de León los dos que hemos podido catar hasta ahora. Pero es un aperitivo tan sabroso y original que no nos importaría que estuviera presente en cada repertorio.

Cocinandos

2. Bacalao con guiso de hongos y garbanzos de pico pardal con su jugo

Lo probamos en nuestra primera comida. Entonces, fue uno de los platos más aplaudidos por la increíble textura del pescado fresco. Ellos mismos lo ‘salan’ hasta dar con la intensidad deseada, sobre un fondo memorable. Perfecta combinación de técnica y equilibrio al que la ternura de los garbanzos leoneses, que se asimilan al pico de un pardal o gorrión, aporta un toque extra.

Cocinandos

3. Tartar de tomate, bogavante y ajoblanco

En esta ocasión, degustamos uno de los menús más redondos que recordamos. Un plato con una más que generosa ración de este preciado marisco por semejante precio es para tener en cuenta y, desde luego, no olvidar fácilmente. La frescura y dulzura del tomate, en perfecto contraste con el punto ácido del ajoblanco. Una creación ‘muy leonesa’, como explicaba Juanjo con su habitual sentido del humor.

Cocinandos

4. Carpaccio de presa ibérica, boletus, almendras fritas y helado de mostaza

Dentro de la interesante oferta de Buscasetas 2013, encontramos esta pequeña joya con cuatro sabores y texturas totalmente diferentes, pero que unidos conseguían un bocado brillante. La delicadeza de la carne y la potencia de las setas, junto al picante del helado y el toque de los frutos secos, resultó sublime.

Cochinillo agridulce, verduras

5. Cochinillo agridulce, verduras

El cochinillo es otro de los fuertes del estrella Michelin leonés. La corteza, siempre crujiente, y la carne, jugosa y en su punto exacto. En esta ocasión, las verduras cocinadas en una salsa agridulce conjugaban a la perfección y aportaban una pincelada asiática -cocina a la que ambos chefs son muy aficionados- realmente curioso.

Cigala asada, tartar de quinoa, cecina, brevas y gazpachuelo

6. Cigala asada, tartar de quinoa, cecina, brevas y gazpachuelo

Pura fusión peruano-cazurra para un excelente tartar de quinoa y Cecina de León que acompaña una cola de marisco apenas pasada por la plancha y que se adorna con un suavecísimo gazpachuelo para resaltar aún más el dulzor de unas sencillas brevas. Impecable.

Cocinandos

7. Manzana dorada, avellanas y queso

De todos los postres que hemos podido degustar, este fue uno de los que se grabó en nuestra retina por la belleza de la composición y la notoriedad de sabores del trío manzana reineta-bizcocho de avellanas-queso mascarpone, dibujado en el plato como si de un bodegón se tratara.

Bombones de queso de oveja con gelatina de tomate

8. Bombones de queso de oveja con gelatina de tomate

Es el detalle que, junto a unas gominolas de elaboración propia, siempre cierra el menú de Cocinandos. Se preparan rallando queso “con un rallador fino que antes humedecemos con un poco de leche y juntado con dados pequeños de una gominola que hemos hecho con jugo de tomate, pectina neutra y acido cítrico”. El queso utilizado, Pastor del Esla, de la zona de Valencia de Don Juan, es de leche curada de oveja.

Siempre que los bombones llegan a la mesa, Juanjo me hace la misma pregunta con una gran sonrisa: «¿Por qué les haces foto si ya tienes la misma tropecientas veces?». Y yo pienso: «Porque la foto puede ser parecida, pero cada experiencia en Cocinandos forma parte de un recuerdo que, siempre, asociamos con la felicidad… y esos bombones ponen el broche final a cada una de esas experiencias felices».

Restaurantes en Chamberí: nuestra pequeña guía gastronómica

No tienen nada que ver uno con otro, ni sus cocinas, chefs, público o decoración, pero nos encantan. Nuestro antoguo barrio madrileño ofrece una de las mejores ofertas gastronómicas de la ciudad y queremos enseñaros esos sitios donde nos sentimos como en casa y disfrutamos cual enanos. Si alguna vez nos perdemos, ya sabéis dónde encontrarnos. Descubre los mejores restaurantes en Chamberí.

1. Lakasa (Plaza del Descubridor Diego de Ordás)

César Martín Cruz pilota los mandos de nuestra primera recomendación de restaurantes en Chamberí. Especialistas en platos con caza, el joven equipo de Lakasa consigue que el tartar de lubina salvaje, los buñuelos de Idiazabal o la hamburguesa de carne de Guadarrama cortada a cuchillo permanezcan en el recuerdo durante mucho tiempo.

Buñuelos de Idiazabal, en 'Lakasa'
Buñuelos de Idiazabal, en ‘Lakasa’
Tartar de lubina salvaje, en 'Lakasa'
Tartar de lubina salvaje, en ‘Lakasa’

2. Bacira (Calle del Castillo, 16)

Aunque la primera vez nos acercamos a probar el menú del día, finalmente nos dejamos seducir por su carta, con un puñado de platos que pueden degustarse en forma de media ración. Algunos de ellos tan divertidos como ‘risoteo’ de setas con jamón, un tiradito de vieiras hecho nigiri o ‘nuestra versión del Drácula’, con auténtico sabor al famoso polo de nuestra infancia. Gabriel Zapata, Vicente de la Red y Carlos Langreo forman el equipo ganador.

Comer en Chamberí: Tartar de atún picante con aguacate, alga wakame y pomelo rosa, en ‘Bacira’
Tartar de atún picante con aguacate, alga wakame y pomelo rosa, en ‘Bacira’
Comer en Chamberí: Anguila ahumada con ricotta, tomates secos, brotes tiernos y quinoa crispy, en ‘Bacira’
Anguila ahumada con ricotta, tomates secos, brotes tiernos y quinoa crispy, en ‘Bacira’

3. La Manduca de Azagra (Sagasta, 14)

Casi haciendo frontera con Malasaña, se encuentra el restaurante navarro por excelencia, lugar de reunión de famosetes y políticos de diversa índole. No dejes que eso te eche para atrás, ya que en su carta ofrece verduras de temporada que llegan cada mañana desde su huerta en Azagra. Además de un buen puñado de carnes (cordero, rabo de toro, foie) y pescados (besugo, rape, lubina) de primerísima calidad y una completa carta de vinos. Apuesta segura entre los restaurantes en Chamberí.

4. Ponzano (Ponzano, 12)

Materia prima de primerísima calidad en un local que ha sabido aguantar bien el tirón y fama que desde hace meses tiene la calle de Ponzano, para muchos la más gastronómica de Madrid. Déjate asesorar por Paco, su dueño. Especialistas en escabeches (bonito, lengua, lomo de orza, perdiz…), casquería y setas, preparan una chuleta de vaca vieja de Villagodio que quita el sentido. Además de chipirones, rodaballo, pulpo, tomate ‘pata negra’, piparras, chistorra… ¡Un vicio entre los restaurantes en Chamberí!

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Escabeche de bonito, en ‘Ponzano’
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Chuleta de vaca vieja, en ‘Ponzano’

5. Sala de Despiece (Ponzano, 11)

Como si de una sala de despiece se tratara, con ganchos y lavabos que recuerdan a un espacio industriale, este local se llena a diario a la hora de comer y cenar para ver y ser visto. Buena RCP y algunas tapas con presentaciones de lo más sorprendentes entre los restaurantes en Chamberí, como chuletón cenital o solomillo de tomate navarro.

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Solomillo de tomata de Navarra, en ‘Sala de Despiece’
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Steak tartare con salsa de ostras, en ‘Sala de Despiece’

6. Lúa (Eduardo Dato, 5)

Inspirado en las recetas tradicionales de nuestra abuelas y madres, el gallego Manuel Domínguez ofrece dos menús por 72 y 98 euros, este último armonizado con diferentes vinos. Cuentan con una apetecible terraza y zona de barra con una carta de platos basados en la cocina tradicional de Galicia. Un must entre los restaurantes en Chamberí.

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Raya en caldeirada sobre arroz verde apio, chile y alga wakame, en ‘Lúa’
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Carrillera de ternera de reducción de curry verde con shiitake salteado y espuma de elote blanco, en ‘Lúa’

7. Cervecería del Río (Olid, 14)

Bar de toda la vida regentado por dos simpáticos hermanos e ideal para cañas, menú del día o raciones caseras. Su especialidad son las setas, con buenas ofertas en boletus o níscalos, que preparan guisados y son una verdadera delicia. Al igual que tigres, callos o unas simples alitas de pollo. Si planeas una tarde en la Plaza de Olavide, recuerda que su oferta gastronómica deja mucho que desear y, aunque del Río no tiene terraza, seguro que no te arrepientes del cambio.

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Boletus a la plancha, en ‘Cervecería del Río’
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Níscalos guisados, en ‘Cervecería del Río’

8. Chifa (Modesto Lafuente, 64)

Su línea es la misma que su nombre, utilizado en Perú para referirse a la cocina traída y adaptada al paladar peruano por los inmigrantes chinos. Carta reducida, pero potente y no apta para paladares demasiado delicados. Si puedes, siéntate a la barra para disfrutar en primera línea y termina con una refrescante batida mojadita en esta ya clásico entre los restaurantes en Chamberí.

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Escabeche filipino de bonito, en ‘Chifa’
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Cuadril saltado, en ‘Chifa’

9. El Paisano (Alburquerque, 15)

Especializado en arroces caldosos y asados para llevar, además de pescados frescos y carnes rojas. Nos encanta dejarnos caer por su barra para degustar sus sublimes callos a la madrileña y almejas a la marinera. En la carta del comedor ofrecen un cochinillo que poco tiene que envidiar al de Casa Botín (en nuestra modesta opinión).

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Callos a la madrileña, en ‘El Paisano’
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Almejas a la marinera, en ‘El Paisano’

10. Taberna el 2 de Sagasta (Sagasta, 2)

Auténtica y castiza taberna inaugurada en 1880, decorada con decenas de fotografías del Madrid antiguo y regentada por un amable matrimonio. Sirven un canapé frío a elegir –sobrasada o queso de Cabrales– con cada bebida. Y, dependiendo del día, lo acompañan con unas rodajas de embutido o un plato de palomitas de maíz. Buenas cañas y excelente vermut, además de vinos que se pueden pedir por frascas. Un bar con encanto.

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Aperitivo en ‘Bar Sagasta’

11. Sidrería Diego (Hartzenbusch, 6)

Un pedacito de Asturias entre los restaurantes en Chamberí. Este establecimiento casi familiar es perfecto para degustar raciones, sartenes, carnes rojas y dos menús del día por 12 o 16 euros. La cuchara la bordan con fabada, fabes con almejas, arroz con bogavante o verdinas, que puedes regar con unas botellas de sidra escanciada en un simpático aparato automático.

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Fabada asturiana, en ‘Sidrería Diego’
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Arroz con bogavante, en ‘Sidrería Diego’

12. El Doble (Ponzano, 58)

Probablemente, las cañas mejor tiradas de Chamberí y, si es en forma de doble, mejor. La tapa de cortesía suele ser una banderilla o patatas fritas. Pero, si prefieres rascarte el bolsillo, puedes catar marisco cocido a diario en su propia cocina. Además de raciones de ibéricos o conservas gallegas. Presumen de clientes VIP en sus paredes.

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Doble y tapa en ‘El Doble’

13. La Ardosa (Santa Engracia, 70)

La tasca por autonomasia donde también se puede comprar vino. Muy buenas bravas y boquerones. Y, para los más atrevidos, zarajos (intestinos de cordero lechal marinados y envueltos en sarmiento).

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Zarajos, en ‘La Ardosa’

14. Petisqueira I (Churruca, 6)

Aunque, en realidad, delimita con Chamberí, nuestro último descubrimiento es el sitio ideal de jóvenes y no tan jóvenes a los que les gusten las tapas generosas. Casi a modo de ración, acompañan cada bebida con un buen plato de ‘chicha’. Ya sea en forma de patatas con salchichas o chorizo, mini hamburguesas, albóndigas o un cuarto de tortilla de patatas. Vamos, para salir cenado con 4 vinos por 10 euros. Recordad que la cantidad no implica máxima calidad…

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Tapa de cortesía en ‘Petisqueira’

15. Jimbo Smokehouse (Plaza del Descubridor Diego de Ordás, 4)

‘La esencia de la comida ahumada americana y las mejores cervezas artesanales’ es su carta de presentación. No admite reservas y es tu sitio entre los restaurantes en Chamberí si te gusta la carne. Tacos de pulled pork, costillas, alitas de pollo de corral ahumadas y fritas con salsa de miel y chile chipotle.. O mac ‘n’ cheese con salsa de cheddar madurado y cobertura de panko se sirven en informales bandejas para degustar con las manos, mancharse mucho y relamerse.

¿Conoces nuestro barrio? ¿Hay otros restaurantes en Chamberí que no debamos dejar de visitar?

Restaurante Baluarte Soria, la cocina de Óscar García Marina

Restaurante Baluarte Soria nació a finales de 2008. Óscar García Marina, premio al Mejor Cocinero de Castilla y León en 2013, decidió trasladarse desde Vinuesa, donde trabajaba en Alvargonzález, hasta un emblemático edificio en pleno centro de Soria. Allí, tras una impresionante entrada de piedra, se encuentra un local luminoso con modernas y amplias mesas. Para disfrutar de la que probablemente sea la mejor cocina de la Ciudad de los Poetas y una de las más prometedoras de Castilla y León.

Restaurante Baluarte
Fachada del restaurante ‘Baluarte’, en Soria

Especialidades micológicas y la trufa como estrella

Los fogones de Restaurante Baluarte Soria se han especializado en platos con setas y trufas. Por lo que el otoño es una de las mejores épocas del año para visitarlo. Nuestra comida fue unas semanas antes y coincidió con un nuevo menú que iniciaron de cara al verano y que consistía en diferentes tapas maridadas con cerveza. Como no nos atrajo demasiado, nos inclinamos por la carta, en la que no se diferencian entrantes de primeros y segundos.

Compartimos varios platos: unos jugosos boletus salteados con cortezas crujientes, finas y sin apenas grasa. Un delicado huevo con ensalada líquida y velo de panceta. Y un sorprendente y refrescante tomate con vinagreta de aceitunas y anchoas al aroma de menta. Nos gustó mucho el detalle de que emplataran cada uno de ellos -a excepción del huevo- como si se tratara de medias raciones individuales.

Restaurante Baluarte
Boletus salteados con cortezas crujientes
Restaurante Baluarte
Huevo con ensalada líquida y velo de panceta
Restaurante Baluarte
Tomate con vinagreta de aceitunas y anchoas al aroma de menta

Restaurante Baluarte Soria ofrece creaciones armoniosas y sin estridencias donde prima el producto. Lomo de merluza con bisqué de marisco, rape frito con trompetas y hortalizas, sashimi de salmón, solomillo añojo con foie y gratén de queso, pichón de Bresse en dos cocciones con verduras… Los ravioli de pato con manzana son para el recuerdo. Y el rulo de cordero con panadera y brotes tiernos, un guiso serio y contundente.

Unas cuantas elecciones dulces y una carta de vinos no demasiado extensa, pero con un excelente Godello, rematan una experiencia muy recomendable. También cabe destacar la amabilidad del personal y del propio Óscar, que se encarga de saludar personalmente a cada comensal y recibir el feedback de los mismos.

Restaurante Baluarte
Rulo de cordero con panadera y brotes tiernos
Restaurante Baluarte
Ravioli de pato con manzana
Restaurante Baluarte
Coulant de chocolate con sorbete de mojito
Restaurante Baluarte
We love Godello!

Restaurante Baluarte Soria se encuentra en la calle Caballero, número 14, junto a la Diputación Provincial de Soria. Está galardonado con una Estrella Michelin desde 2016.

*Nuestra visita fue en 2015, cuando todavía ofrecían la opción de comida a la carta. Actualmente, solo ofrecen dos menús degustación. Por 62 y 71 euros, respectivamente.

‘Casa Fermín’, un clásico para comer en Oviedo

Bien es sabido que resulta casi imposible comer mal en Asturias. Si por algo se caracteriza esta zona del norte de España es por sus generosas raciones y menús del día que pueden consistir hasta en tres platos y postre. Si visitáis Oviedo y buscáis un restaurante especial, os recomendamos Casa Fermín. Uno de los mejores -si no el mejor- de la ciudad.

El mejor producto de temporada

Situado en el número 8 de la calle de San Francisco, a escasos pasos de la Plaza de la Escandalera, ofrece en su carta los mejores productos de temporada. Además de un menú degustación por 70 euros (precio 2020) que ‘quita el sentido’. Luis Alberto Martínez se encuentra tras los fogones de una cocina tradicional con sabias pinceladas de modernidad a la que acaba de unirse la cuarta generación con su hijo Guillermo. Al frente de la amplia sala, su mujer María Jesús pone la sonrisa y las recomendaciones oportunas para los comensales.

El menú degustación de Casa Fermín Oviedo

Dicho menú comienza con cuatro pequeños aperitivos en forma de taco de salmón ahumado con yogur, aceite de vainilla y germinados; caramelo de morcilla; croqueta cremosa de jamón y torto de maíz. Toda una declaración de intenciones para una apuesta de contrastes entre platos ligeros y frescos como la fotogénica sopa de tomate con helado de aceite de oliva. O vieiras marinadas con guacamole, fruta y vinagreta de frambuesa. Frente a una contundente pasta puntalette con callos de bacalao al pil pil o rosbif de presa ibérica con chutney de frutas.

Casa Fermín Oviedo
Aperitivos en ‘Casa Fermín’
Casa Fermín
Anchoas especiales del Cantábrico con crema de queso Afuega’l Pitu
Ostra escabechada con fruta de la pasión y agua de mar
Ostra escabechada con fruta de la pasión y agua de mar
Sopa de tomate con helado de aceite de oliva
Sopa de tomate con helado de aceite de oliva
Vieiras marinadas con guacamole, fruta y vinagreta de frambuesa
Vieiras marinadas con guacamole, fruta y vinagreta de frambuesa
Pasta puntalette con callos de bacalao al pil pil
Pasta puntalette con callos de bacalao al pil pil

El steak tartar resulta un bocado de lo más sorprendente gracias a la incorporación de los helados de mostaza y jalapeños, que aportan ese toque picante que hace de este plato una verdadera delicia. Al igual que el exótico bonito con piña, sandía y su jugo tostado, que se presenta en forma de taco con un punto de cocción perfecto.

Casa Fermín
Steak tartar con helados de mostaza y jalapeños
Casa Fermín
Bonito con piña, sandía y su jugo tostado
Casa Fermín
Roastbeef de presa ibérica con chutney de frutas

Excelentes contrastes también en la parte de postres de Casa Fermín Oviedo con la amargura del chocolate y aceite frente a la dulzura de una tarta de pera con leche merengada para el recuerdo.

Casa Fermín
Chocolate y aceite
Casa Fermín
Tarta de pera con helado de leche merengada
Casa Fermín
Gominolas de piña

La carta de vinos de Casa Fermín Oviedo se presenta en forma de libro. Pero con una pequeña selección de 2 páginas aparte, lo que facilita mucho la labor a la hora de decidirse. Buenas marcas de champán desde 35 euros y botellas de la mayoría de D.O. españolas. A nosotros se nos olvidó fotografiar el Guitián -Godello, cómo no- que nos acompañó en estos 14 platos.

Casa Fermín Oviedo
Detalle del comedor de ‘Casa Fermín’

Si buscáis otros restaurantes en Oviedo, aquí os dejamos varias recomendaciones.

‘El Alquimista Salamanca’, cocina de autor en la Ciudad del Tormes

Hace ya bastantes meses que nos reencontramos con El Alquimista, pero una comida familiar la pasada semana ha sido la excusa perfecta para escribir este nuevo post gastronómico sobre uno de los restaurantes con más futuro y presente de Salamanca.

La pareja formada por César Niño y Sandra Martín -en la cocina y al frente de la sala, respectivamente- tiene una larga experiencia en el sector y un pasado común en Mugaritz. Además de haber sido los artífices del desaparecido TeVere, local pionero en la ciudad en la denominada ‘cocina en miniatura’.

El Alquimista

Los mejores platos

Aunque hace tan sólo unos días que El Alquimista Salamanca ha renovado su carta, la mayoría de platos de esta entrada siguen disponibles. Ya que se han convertido en clásicos que el público demanda, como la refrescante ensalada crujiente de queso de cabra, manzana Granny Smith y vinagreta de miel y mostaza, los delicados raviolis de buey de mar con curri de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete o los contundentes callos de ternera a la madrileña con taquitos de jamón y chorizo ibérico.

El Alquimista Salamanca: Ensalada crujiente de queso de cabra, manzana Granny Smith y vinagreta de miel y mostaza
Ensalada crujiente de queso de cabra, manzana Granny Smith y vinagreta de miel y mostaza
Raviolis de buey de mar con curry de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete
Raviolis de buey de mar con curri de espinacas, hierbas aromáticas y polvo de cacahuete
El Alquimista Salamanca: Callos de ternera a la madrileña con taquitos de jamón y chorizo ibérico
Callos de ternera a la madrileña con taquitos de jamón y chorizo ibérico

El menú del Alquimista Salamanca

Tres pescados y siete carnes son las propuestas potentes del menú de El Alquimista Salamanca. Donde los puntos fuertes son la ejecución y el producto, con guiños a la tierra salmantina en forma de lechazo charro, lenteja de La Armuña o patatas meneás.

Raciones generosas y muy bien presentadas, como un original calamar a la plancha con bizcocho ligero de su tinta y crema de sopa de pan, manitas crujientes y melosas con langostino tigre o bola de cerdo ibérico, falsa morcilla de Hinojosa con calabaza y salsa de naranja.

El Alquimista Salamanca: Calamar a la plancha con bizcocho ligero de su tinta y crema de sopa de pan
Calamar a la plancha con bizcocho ligero de su tinta y crema de sopa de pan
Manitas crujientes y melosas con langostino tigre y vinagreta de lenteja de La Armuña
Manitas crujientes y melosas con langostino tigre y vinagreta de lenteja de La Armuña
Lomo de bacalao confitado con pastel de patatas meneás
Lomo de bacalao confitado con pastel de patatas meneás
El Alquimista Salamanca: Bola de cerdo ibérico, falsa morcilla de Hinojosa con calabaza y salsa de naranja
Bola de cerdo ibérico, falsa morcilla de Hinojosa con calabaza y salsa de naranja

El momento dulce no se queda atrás y cumple con creces la expectativas de los más golosos. Como una inolvidable tarta de manzana al momento, que se sirve caliente para contrastar con el helado de vainilla de acompañamiento. O las sabrosísimas texturas de chocolate con aceite de oliva y sal, y una divertida piña a la piña con piña.

Tarta de manzana al momento con crema doble a la vainilla
Tarta de manzana al momento con crema doble a la vainilla
Texturas de chocolate con aceite de oliva y sal
Texturas de chocolate con aceite de oliva y sal
Cremoso de chocolate al Brandy con crema de castañas
Cremoso de chocolate al Brandy con crema de castañas
Piña a la piña con piña
Piña a la piña con piña

La carta de vinos, donde abundan referencias clásicas, deja sitio a algunos de la zona y otras D.O. menos conocidas. Como las de Extremadura, Alicante o Mallorca.

El Alquimista

El servicio de El Alquimista, siempre amable, atiende con una sonrisa y buena disposición. El precio medio ronda los 25 euros por persona. Una de las mejores RCP de Salamanca. Los encontrarás en el número 6 de la Plaza de San Cristóbal.

Kua ‘Aina, las hamburguesas preferidas de Obama

A veces, cuando los planes no salen como a Hannibal Smith le gustaría, hay que tomarse las cosas con calma, respirar profundamente e intentar sacar lo mejor de esa situación gracias a Kua ‘Aina.

Algo parecido fue lo que nos pasó el último día de nuestra estancia en Japón. Habíamos decidido dejar para entonces la visita a la Tokyo Sky Tree. Así que cuando nos plantamos allí a eso del mediodía con la intención de comprar la entrada y vimos que el tiempo estimado de espera era de más de dos horas, nos dimos cuenta de que fue un error no haberlas reservado por Internet. O no haber acudido antes para contemplar las que dicen son más espectaculares vistas de la ciudad.

Junto a la imponente torre, al menos vista desde su base, se levanta un centro comercial con numerosas tiendas y restaurantes. Su nombre es Tokyo Solamachi, repleto a la hora de la comida. Cuando parecía que no íbamos a poder llevar a cabo la visita y, encima, quedarnos con hambre apareció Kua ‘Aina. Aunque ¿comernos una hamburguesa en nuestro último día en el país nipón?

No era lo que habíamos pensado, pero cualquiera de los otros establecimientos estaba lleno y parecía que no quedaba otra opción. Entramos un poco desconfiados, ya que nunca habíamos oído hablar de esta marca. Y, de repente, una fotografía de Barack Obama en la que parecía una sucursal captó nuestra atención. «Pues si Obama las ha probado habrá que darle una oportunidad», pensamos…

Muñecas hawaianas
¿Bailamos?
Barack Obama, ilustre cliente de Kua 'Aina
Barack Obama, ilustre cliente de Kua ‘Aina

¿Qué es Kua ‘Aina?

Una cadena hawaiana que lleva más de 40 años sirviendo hamburguesas y sándwiches de pollo marinado a la brasa. Y uno de los lugares favoritos en la isla de su hijo más famoso, el presidente de los Estados Unidos. Además de Tokio, están presentes en Londres, Honolulu y Haleiwa. La decoración del local está inspirada en Hawái. Suelos de madera, techos de bambú, ventiladores de aspa, palmeras, collares de flores y auténticas tablas de surf, todo de lo más tropical. Al igual que las camisas de sus empleados.

Kua 'Aina
Hawái en Tokio
Merchandising de la marca
Merchandising de la marca

¿Qué comer en la hamburguesería preferida de Obama?

Como no podía ser de otra manera, hamburguesas. Aunque los sándwiches y la generosa ración de tortitas con nata y sirope que se estaban metiendo entre pecho y espalda dos estudiantes también resultaban de lo más apetecibles. Probamos avocado burger -la favorita de Obama- y pineapple burger, ambas con cebolla a la parrilla, tomate y lechuga. La de aguacate llevaba además cheddar. Y, tal y como indican en las ‘instrucciones’, hay que espachurrarlo bien para que se impregne el resto de ingredientes. Ambas se sirven en pan con semillas de amapola y hay que decir que estaban deliciosas…

Kua 'Aina
Pineapple burger
Kua 'Aina
Avocado burger
Kua 'Aina
Menos mal que hay dibujos…

El menú con bebida -de casi 1 litro- y patatas fritas cuesta alrededor de 1.500 yenes, algo más de 10 euros. Por lo que resulta una opción de lo más económica para comer en Tokio.

Una tarde de domingo en El Saler (Valencia)

A tan solo media hora del centro de Valencia, y sin necesidad de coger coche, podemos disfrutar de una de las playas más bellas y cuidadas del Mediterráneo. Dicho arenal es el del Saler, y entre sus joyas esconde un restaurante de ensueño, Arrocería Duna.

Ubicada en pleno Parque de la Albufera, El Saler -que en valenciano quiere decir ‘la salina’- hace referencia a la que fuera principal actividad económica de la zona hasta el siglo XX. La extracción de sal forma parte de su historia, más concretamente, las barracas donde actualmente se encuentra el pueblo y en las que ésta se almacenaba.

Olvida el coche y desplázate en autobús

El autobús número 190, o en su defecto cualquiera de color amarillo que pare en la Plaza Cánovas del Castillo, un poco después de la marquesina (está bastante mal señalizado), te dejará en el centro de El Saler. Llegarás cerca del embarcadero, desde el que puede cogerse algún barquito para hacer una pequeña excursión por el canal.

Embarcadero de El Saler
Embarcadero de El Saler

Tras un agradable paseo de cerca de 20 minutos, se llega a la zona de playa. El día de nuestra visita, un domingo de mediados de abril y Semana Santa, con un esplendoroso sol, estaba repleto de lugareños que habían decidido pasar allí la jornada bien provistos de víveres, mesas y sillas de camping. El sitio es perfecto para alejarse del mundanal ruido, relajarse y disfrutar de la naturaleza. A nosotros nos pareció ideal si, además, viajas con niños o eres aficionado a la bicicleta, ya que apenas hay presencia de coches.

Merenderos en El Saler
Merenderos

En medio de este maravilloso y motivador paisaje se encuentra Arrocería Duna, uno de los restaurantes con mejores vistas en los que hemos estado. Casi a pie de playa, como podéis comprobar en la foto de abajo, y con ambiente chill out, el marco resulta incomparable para degustar un buen arroz.

Más de 50 variedades de arroz

Ofrece más de 50 variedades en su carta- o pescados frescos, así como un buen puñado de ‘platos de mercado’. Nosotros nos decantamos por un impresionante arroz negro meloso de sepionet y chipirones, junto a un delicado tartar de mero de playa con encurtidos. Lo regamos con una botella de Mestizaje, elaborado con uva autóctona Bobal, además de tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y shiraz.

Arrocería Duna
Vistas desde el restaurante ‘Duna’
Tartar de mero de playa con encurtidos en 'Duna'
Tartar de mero de playa con encurtidos en ‘Duna’
Arroz negro de sepionet y chipirones en 'Duna'
Arroz negro de sepionet y chipirones en ‘Duna’
Arrocería Duna
Mestizaje en ‘Duna’ (Valencia)
Arrocería Duna
Restaurante ‘Duna’ en El Saler (Valencia)

Aunque hay que tener en cuenta que era domingo, el local estaba lleno y conviene reservar mesa. Sería una pena desplazarse hasta allí y no poder disfrutar de una encantadora comida rodeados de dunas y con vistas al Mediterráneo. Nos han dicho que de noche, bajo las estrellas y a la luz de las velas, es todavía más espectacular y romántico. Estamos deseando volver a Arrocería Duna.

Comiendo en un kaiten zushi (Japón)

Una de las sorpresas que nuestra amiga Mariko tenía preparadas durante el Lovers in Japan era conocer un kaiten zushi. Cuando me comentó que iríamos a un sitio donde la comida se cogía de una cinta giratoria, pensé que se trataría de uno de los restaurantes similares que hemos conocido en España. Donde ves pasar una y otra vez los mismos platos delante de ti y no pudo darme más pereza. Pero no, este kaiten zushi no tiene nada que ver con esa idea. ¿Cuál es la gran diferencia? Tú eliges qué quieres comer y en unos minutos lo verás recién preparado camino de tu mesa.

'Sushiro' (Fujisawa)

Sushiro, en la bella ciudad de Fujisawa, muy cerca de Tokio, es un amplio local que encontramos casi vacío a la tardía hora que elegimos para comer -hacia las cinco de la tarde-. De hecho, ya vimos algunos lugareños que se disponían a cenar.

El sistema no puede ser más sencillo: en una pantalla táctil van apareciendo fotos, precios y hasta calorías para que no haya ninguna duda de qué pedir y cuánto gastar. Tan fácil que un niño de cuatro años puede hacerlo sin el menor problema. El menú puede elegirse en japonés o inglés.

Kaiten zushi
Fotos y precios de los diferentes platos
Kaiten zushi
Ryuichi, a los mandos de la mesa
Kaiten zushi

A los pocos minutos, previo aviso con una aparatosa música de la que tanto gusta a los nipones, van apareciendo los platos solicitados. Reconocerás los tuyos porque van colocados sobre fuentes diferenciadas con un color concreto que se indica al terminar de hacer el pedido.

De vez en cuando, también verás pasar algún plato suelto, es decir, que no se ha colocado sobre una fuente diferenciada con una pegatina de color. Se trata de alguna especialidad concreta que puede cogerse sin previo aviso. Ni se te ocurra pensar que llevará horas dando vueltas y vueltas. Los platos tienen etiquetas con RFID (Identificador por Radiofrecuencia) que avisa a la cocina para retirar el sushi que lleva en la cinta demasiado tiempo.

Kaiten zushi

Nigiris, makis, sashimi, tempura, noodles y hasta ramen. Todas las delicias japonesas que uno pueda imaginar, además de postres, fruta y helados, pueden pedirse también para llevar.

Pulpo rebozado
Marchando una de pulpo rebozado
Nigiri de gamba con mayonesa de wasabi
Nigiri de gamba con mayonesa de wasabi
Nigiri de salmón con puerro caramelizado
Nigiri de salmón con puerro caramelizado

En este tipo de local todo está pensado para que no haya necesidad de servicio, reduciendo así los costes de una manera considerable. En tu mesa encontrarás gari (jengibre encurtido), palillos, salsa de soja y wasabi. Además de servilletas y, cómo no, bolsas por si quieres llevarte a casa la comida sobrante. En los kaiten zushi, el agua es gratuita y también puedes prepararte tu propio té verde, ya que cada mesa dispone de un grifo dispensador de agua caliente. Tan solo tienes que hacer la mezcla.

Nosotros, únicamente, vimos a nuestra camarera a la hora de pagar, cuando se acercó para comprobar el número de platos y entregarnos la cuenta.

Kaiten zushi
Todo lo necesario, a mano de los comensales
Preparado para té verde
¿Un té verde?
Kaiten zushi
Todos estos platos para tres personas (y media)

Los kaiten zushi -o kaiten sushi– son una de las opciones más baratas para comer en Japón, ya que la factura no subirá de 10 euros por persona y te aseguramos que la comida te saldrá por la orejas. ¿Por qué hay platos de dos colores? Aunque en otros locales parece ser que es para diferenciar los precios, en el nuestro era mucho más sencillo: los blancos no llevaban wasabi, y los amarillos, sí.

Kaiten zushi
Ryuichi, Mariko y Jota ^-^

¿Has comido alguna vez en un kaiten sushi? ¿Te gustó la experiencia?

Un ‘brunch’ en Nueva York con las mejores vistas

A estas alturas de la película no queda casi nadie sin saber qué es un brunch. Ese híbrido entre desayuno y almuerzo que suele hacerse los domingos en muchas ciudades de Estados Unidos. Y que los españoles hemos acabado adoptando como costumbre propia. Recuerdo cuando tomé mi primer brunch en Nueva York. Entonces era una fan total de ‘Sex and the city’ y elegí uno de los locales a los que iban las chicas de moda para poner a caldo a los hombres mientras comían huevos Benedict y bebían Bellinis.

Esta vez quise que fuera algo realmente especial y elegí la azotea del 230 Fifth, ya que había leído en una revista que las vistas desde su terraza eran las mejores de la Gran Manzana. Y vaya si lo son…

Brunch en Nueva York
Vistas desde la azotea del 230 Fifth en Nueva York

Brunch en Nueva York con bufet libre

La oferta gastronómica que ofrece por 29 dólares/persona (15 en el caso de los niños) es un bufet libre de platos fríos y calientes. Además de una isleta donde se preparan tortillas al instante con los ingredientes que uno elija.

Huevos, beicon, pollo, sándwiches, hamburguesas, hot dogs, pasta, ensaladas, bagelsfrench toasts, tortitas, gofres, fruta fresca… Todo lo que uno pueda imaginar y más para degustar ininterrumpidamente desde las 10 de la mañana a las 4 de la tarde, como si de una tarifa plana se tratara. Está claro que si eres de los que les gusta comer, este lugar te resultará uno de los más económicos en Manhattan.

Brunch en Nueva York

En el precio de este brunch en Nueva York está incluida una copa de champán o una Mimosa. Además de café ilimitado -zumos y refrescos en el caso de los más pequeños-. También disponen de una carta adicional de bebidas y cócteles que van desde los 10 dólares de un Bloody Mary a los 2.200 de una botella de Perrier-Jouet Gran Brut.

Brunch en Nueva York
Tortilla recién hecha, ensalada de mozzarella, beicon, patatas,… ¡y champán!
Fruta fresca y fresas al vodka
Fruta fresca y fresas al vodka
Tortitas con nata y cookie
Tortitas con nata y cookie

Aunque está más que claro que no te vas a quedar con hambre después de este brunch en Nueva York, en este local la comida es lo de menos. Ya que difícilmente posarás los ojos en tu plato debido a las impresionantes vistas del skyline neoyorquino frente a ti. Presididas por el Empire State Building y el edificio Chrysler, mi favorito de la ciudad de los rascacielos.

Brunch en Nueva York

Como su propio nombre indica, encontrarás este brunch en el 230 de la Quinta Avenida, esquina con la calle 27, muy cerca del Flatiron. Está disponible sábados y domingos y no es necesario hacer reserva. A la entrada, te darán una pulsera a modo de ‘todo incluido’ y te pedirán una tarjeta de crédito en la que cargarán después tu factura.

Revísala para que no te pase como a nosotros y añadan un 20% de propina. A pesar de que en el propio tíquet indican que no está incluida y que solo es obligatoria para grupos de 6 o más personas. Y no te preocupes por la temperatura. Si llueve, te trasladarán a una de las mesas de la planta de abajo, donde podrás seguir disfrutando de las vistas a través de sus grandes ventanales. Asimismo, en invierno aclimatan una zona concreta con estufas para soportar las frías temperaturas neoyorquinas.

Brunch en Nueva York

Actualización 2020 COVID-19

Debido a la situación actual por la COVID-19, el bufet libre de este brunch en Nueva York ha dejado de estar disponible. En su lugar, ofrecen un menú a la carta con cuatro platos principales.

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Guía básica de la Semana Santa en León

Durante siete días, los que van del Domingo de Ramos al Sábado de Gloria, la ciudad se viste de gala para recibir a todo tipo de visitantes. La Semana Santa en León, calificada de Interés Turístico Internacional, esconde algo más que procesiones, imágenes y cofrades. En esta entrada, vamos a ofrecer una guía básica para disfrutar, si el tiempo acompaña, ya seas padre de familia, integrante de un grupo de solteros, pareja enamorada o uno de esos guiris que viajan por España como auténticos exploradores.

Limonada de Semana Santa (no más de 5)
Limonada de Semana Santa (con precaución, peatón)

1. Para guiris

Existe un León para guiris que apenas se vende y eso que, por ejemplo, muchos son capaces de llegar en ferri desde Plymouth (Reino Unido) ‎para desembarcar en el puerto de Santander y poner rumbo a nuestra ciudad con tal de bailar en el Purple Weekend, un fin de semana de estética mod que se celebra cada año a principios de diciembre. Para ellos, nada mejor que la Posada Regia, un caserón que les hará sentirse como Hemingway en La Perla de Pamplona. Les recomendamos:

Procesión: del Cristo del Perdón, que cada Martes Santo libera a un preso ante el Locus Apellationis.

Monumento: la Catedral, incomparable, bella y también conocida como Pulchra Leonina.

Barrio: sin lugar a dudas, el Húmedo, con sus callejuelas repletas de bares y buena gente.

Bebida y tapa: limonada con algo de cecina.

Restaurante: casi todos, pero seguro que en La Gitana aciertan con su carne a la piedra.

Curiosidad: sepan que el oriundo de León se llama cazurro, que en árabe significaba “el que no cesa”.

Semana Santa en León
Carne a la piedra en ‘La Gitana’

2. Semana Santa en León para canallas

León para canallas bien podría ser el título de una película pero, a pesar de su imagen seria, los leoneses practican esta condición en su máxima potencia. Así, el supuesto grupo de mangantes podría llegar por carretera desde cualquier punto de España, ya que la provincia limita con Galicia, Asturias, Cantabria y media Castilla. Su mejor opción sería hacer noche en alguna pensión cerca del Barrio Húmedo aunque, para lo que van a dormir, el ruido será lo de menos. Tomen nota, señores, para su futura visita a la Semana Santa en León:

Procesión: del Orujo o más conocida como de Genarín, que se celebra la noche del Jueves al Viernes Santo.

Monumento: las propias murallas donde murió el personaje, cerca del Arco de la Cárcel.

Barrio: toda la zona que lleva por nombre «Carretera de los Cubos», pegada a la muralla.

Bebida y tapa: zombi zumo en el Móngogo, con quesadillas, frente a la antigua cárcel

Restaurante: en el Bar Miseriaspero no para comer sino para jugar a las chapas.

Curiosidad: música en directo en la Sala Valentino si hubiera sesión ese día.

Calles abarrotadas

3. Semana Santa en León para parejas

Si vienes con tu pareja, esta urbe es ideal para reavivar el amor o perderlo para siempre. Una forma original de llegar es hacerlo en un vagón del Expreso de La Robla, un tren de otra época que rememora aquellas novelas viajeras de Agatha Christie. Si buscas ofertas con antelación, podrás alojarte en el Parador de San Marcos (5 Estrellas Gran Lujo), cuya recepción ha visto pasar a monarcas, actrices, cantantes de rock y todo tipo de personajes. Nuestras sugerencias para una Semana Santa en León:

Procesión: todas las del Viernes Santo, especialmente la de Los Pasos y sus tradiciones (La Ronda, El Encuentro y recogida en Sta. Nonia).

Monumento: las Tres Infantas de León, cerca de La Lola (el templo de Los Quijano).

Barrio: el Romántico, al lado del parque del Cid, ideal para agarrarse de la mano y luego besarse.

Bebida y tapa: un clarete Prieto Picudo frío con cualquier tapa.

Restaurante: Cocinandos (apto para todos los bolsillos, previa reserva).

Curiosidad: la mansión de los Sierra Pambley, junto a la Catedral, esconde una antigua historia de amor.

Semana Santa Leonesa
Los papones en procesión

4. Para familias

Las familias son bienvenidas a León. La ciudad es para ellas, así que no dudéis en traer a los niños y elegir un alojamiento diferente: hoteles en magníficas plazas, hostales frente a inmensos parques, hospederías del medievo o albergues para peregrinos. Si os gusta dar pedales, recordad que León cuenta con casi 30 kilómetros de carril bici. Todo un lujo en estos tiempos.

Procesión: cualquiera para que los más pequeños puedan dar la mano a los Papones, ya que en León es tradición hacerlo.

Monumento: el Musac, con sus cristaleras de colores y espectacular arquitectura

Barrio: el de Eras está muy bien para ver el eje Auditorio – Junta – Musac.

Bebida y tapa: los chavales disfrutarán pidiendo butanos con patatas picantes en Casa Blas.

Restaurante: las sucursales de La Competencia con sus increíbles pizzas.

Curiosidad: en la Colegiata de San Isidoro exhiben el cáliz que buscaba Indiana Jones en su ‘Última Cruzada’.

¿Conoces la Semana Santa en León? ¿Qué es lo que más te gusta de ella? ¡Cuéntanoslo!

Restaurante ‘Triciclo’, cocina creativa en el centro de Madrid

Fue el verano pasado cuando Triciclo Madrid aterrizaba en el barrio de las Letras. Un restaurante donde el número tres no es casualidad: tres cocineros, tres espacios, tres cartas y tres maneras de probarla.

Tres cocineros, Javier Mayor, Javier Goya y David Alfonso. Tres espacios, barra, sala y reservado. Tres cartas, producto puro y duro, propuestas tradicionales y sabores internacionales. Tres maneras de probarlas, ración, media y tercio.

Las creativas propuestas de Triciclo

Tras intentar sin éxito reservar en fin de semana, habíamos conseguido mesa para un almuerzo tardío de viernes y al ser casi las cuatro de la tarde, había platos que ya se habían terminado, como el taco de Rendang, bacalao al pilpil o ravioli de rabo. Aunque nos ofrecieron otros fuera del menú que parecían muy apetecibles: pote asturiano, lentejas con mollejas o callos a la madrileña.

Tras un aperitivo de papas con mojo picón, comenzamos con gambas, shisho y mango, donde el crustáceo se presenta cubierto de pasta brick sobre una hoja de shisho -albahaca japonesa- con mango picado. Nos indican que hagamos un paquete envuelto con la hoja y lo sumergamos en la salsa que acompaña para saborear a la vez todos los ingredientes. Consiguiendo así un bocado fresco y muy agradable.

Gambas, shisho y mango, Triciclo

Las bombas de patata estaban fuera de carta y no nos resistimos a comprobar cuál era su versión. Perfecto rebozado, contundente relleno y salsa brava en su punto ideal de picante, además de un cremosísimo y suave alioli.

Bombas de patata

Las vieiras laminadas en salsa ponzu y alcachofas crocante son un must. Tremenda la combinación de sabores y texturas, gracias al suave marinado del molusco y el espectacular crujiente de la verdura. Además de la acidez que aporta el caldo.

Vieiras laminadas en salsa ponzu y alcachofas crocantes, Triciclo

También fuera de carta nos ofrecieron estos excelentes y originales canelones de pollo en pepitoria, con una bechamel muy sabrosa. Adornados con trocitos de almendra y cebollino. Cocinados con mimo.

Canelones de pollo en pepitoria

Precisamente, fue el último plato el que más nos gustó, presa de bellota pura curada y marinada con contrastes ácidos y dulces. Carne tierna, trocitos de manzana y frambuesa, láminas de parmesano, emulsión de mango… Para formar un cuadro de sabores único.

Presa de bellota pura curada y marinada con contrastes ácidos y dulces, Triciclo

Preguntamos por el postre menos dulce de la casa y nos recomendaron frutas frescas refrescadas con mojito, que se termina de preparar en la propia mesa y es el perfecto colofón.

Frutas frescas refrescadas con mojito, en Triciclo

La carta de vinos de Triciclo es pequeña, pero matona, con presencia de las mejores D.O. españolas. Además de algunas pinceladas internacionales, sidra natural, cava e, incluso, txacoli. Como buenos godellistas, elegimos un Valdesil.

Un detalle que también nos gustó es que sirven agua fresca sin ningún coste, algo difícil de encontrar en España.

Godello

Afterwork en Huertas

Pensando en la idea del tapeo afterwork en Huertas, disponen de una amplia oferta de bebidas alcohólicas. Así que terminamos la comida con un par de gin tonics y disfrutamos de una agradable charla con Javier Mayor, que también y tan bien atendió nuestra mesa. Nos contó lo felices que están por haberse convertido en un local de referencia en la gastronomía madrileña. Sin duda, se lo están ganando a pulso.

Gin tonics
Triciclo

Triciclo está en la calle de Santa María, 28, Madrid.

Kioto en 6 pistas gastronómicas

Su oferta gastronómica fue una de las que más llamó nuestra atención durante el Lovers in Japan. A cada paso encontramos restaurantes, pequeñas izakayas y locales de comida rápida en los que saciar nuestro apetito. A veces costaba decidirse y, salvo en una ocasión, acertamos de pleno en nuestra elecciones, si bien creemos que es muy difícil encontrar un sitio en el país nipón donde se coma mal. Aquí os dejamos seis propuestas de lo más suculentas para comer en Kioto:

1. El Issen-yosyoku

Es un okonomiyaki al estilo de Kioto, con nada menos que doce ingredientes: cebolleta, huevo, gambas secas, pasta de pescado, harina, atún seco, ternera, jengibre… Se prepara, sobre todo, para llevar y ha de comerse con palillos (bastante complicado, la verdad). Nosotros lo degustamos en el local, bajo la atenta mirada de un puñado de inquietantes maniquíes vestidas con kimonos

Issen-yosyoku
Issen-yosyoku
Comer en Kyoto
Preparación de Issen-yosyoku

2. Mercado de Nishiki

Un paseo por Nishiki es más que recomendable para cualquier amante de los mercados. No sólo existe la posibilidad de adquirir productos frescos de primera mano, encurtidos y pescados deshidratados, sino que cuenta con numerosos puestos donde comprar delicias para comer en Kioto mientras se prosigue la visita, como sticks de sashimi, brochetas de carne y verduras rebozadas, zumos de yuzu recién exprimido o los curiosos pinchos de pulpitos que véis debajo.

Pinchos de pulpo en Nishiki Market
Pinchos de pulpo en Nishiki Market
Delicias en Nishiki Market
Delicias en Nishiki Market
Bollos de gelatina de yema y judía, en Nishiki Market
Bollos de gelatina de yema y judía, en Nishiki Market

3. Ootoya

Fue una decepción. Lo vendían como un lugar de moda entre jóvenes y ejecutivos de la zona, pero la comida no pudo ser más simplona e insípida o, quizás, no supimos elegir. Solo sé que puede que se trate del salmón más seco que haya comido en mi vida.

Salmón, en 'Ootoya'
Salmón, en ‘Ootoya’
Croqueta de calabaza, en 'Ootoya'
Croqueta de calabaza, en ‘Ootoya’

4. Comer en la estación de Kioto

La estación y sus alrededores están plagados de restaurantes con todas las especialidades imaginables de comida japonesa, además de italiana y franquicias de fast food para comer en Kioto. Todos ellos disponen de menús y exponen sus platos al modo japonés con su correspondiente precio para que no haya lugar a dudas. Es una opción perfecta para un bocado rápido y económico antes o después de viajar en shinkansen.

Udon al estilo de Kyoto, con pollo, gambas y huevo frito, en Kyoto Station
Udon al estilo de Kyoto, con pollo, gambas y huevo frito, en Kyoto Station
Okonomiyaki de verduras, en Kyoto Station
Okonomiyaki de verduras, en Kyoto Station

5. Mimasu-ya

Se encuentra situado en la calle más bonita de Kioto, donde nos cruzamos con varias geishas y maikos. En su carta, propuestas de lo más sugerentes que no superan los diez euros, como carpaccio de besugo con yuba y yuzu; huevas de bacalao picantes y a la parrilla o nama-fu y vieiras gratinadas con patata y puerro. Tiene comedor para no fumadores con unas bonitas vistas del río.

Carpaccio de besugo con yuba y yuzu, en 'Mimasu-ya'
Carpaccio de besugo con yuba y yuzu, en ‘Mimasu-ya’
Huevas de bacalao picantes y a la parrilla, en 'Mimasu-ya'
Huevas de bacalao picantes y a la parrilla, en ‘Mimasu-ya’
Tartar de atún y aguacate, en 'Mimasu-ya'
Tartar de atún y aguacate, en ‘Mimasu-ya’
'Hot pot' de atún y puerro con pimienta sansho, en 'Mimasu-ya'
‘Hot pot’ de atún y puerro con pimienta sansho, en ‘Mimasu-ya’

6. Isoya

Hemos dejado para el final nuestro favorito para comer en Kioto que, por desgracia, descubrimos la última de nuestras cuatro noches en la ciudad. Isoya es un pequeño local a escasos metros del Kyoto Royal Hotel & Spa, nuestro alojamiento. Su especialidad es el yaki yasai, una forma de cocinar los vegetales a la plancha. Las piezas, expuestas sobre la barra en cestas de paja y enormes fuentes, son recolectadas a diario en granjas de la zona y se preparan a la vista de los clientes. Algo tan sencillo como una cebolla o un tomate pueden convertirse en alta gastronomía si la materia prima es magnífica y se prepara con mimo. Ninguna de las raciones supera los cinco euros y los camareros son simpatiquísimos, por lo que está abarrotado. Un must.

Ajetes con huevo escalfado, en 'Isoya'
Ajetes con huevo escalfado, en ‘Isoya’
Tomate, en 'Isoya'
Tomate, en ‘Isoya’
Tortilla y rábano, en 'Isoya'
Tortilla y rábano, en ‘Isoya’
Pollo, calabaza, calabacín, patata y pimiento, en 'Isoya'
Pollo, calabaza, calabacín, patata y pimiento, en ‘Isoya’
Sanma a la brasa, en 'Isoya'
Sanma a la brasa, en ‘Isoya’
Cebolla, en 'Isoya'
Cebolla, en ‘Isoya’
El chef de 'Isoya', en acción
El chef de ‘Isoya’, en acción

Y bien, ¿cuál de todos los platos ha llamado más tu atención? ¿Qué va a ser lo primero que pruebes cuando visites Kioto? ¡Cuenta!

‘Kobe Plaisir’, probando la carne de Kobe en Japón

Situado en el mismo hotel que elegimos para pernoctar, The B Hotel, el restaurante Kobe Plaisir es, como su nombre indica, un placer donde disfrutar la carne más famosa y deliciosa del mundo, la carne de Kobe. Los bueyes de esta prefectura japonesa, además de por su sabor, son conocidos por su cuidada alimentación. La base de esta son los mejores granos, así como masajes con sake templado.

Carne de Kobe de granjas de Hyogo

Los ingredientes con los que elaboran los menús de Kobe Plaisir son locales, pertenecientes a granjas de Hyogo. Es conocida como «la miniatura japonesa», ya que se sitúa frente al mar de Japón, el mar interior de Seto y el Pacífico. Este accidente geográfico propicia una tierra fértil con un clima abundante en sol.

Tres maneras de cocinar la carne de Kobe

En Kobe Plaisir existen tres formas de preparar la carne de Kobe: teppan-yaki (a la plancha), shabu-shabu (cocida en caldo dashi) o seiro-mushi, al vapor en cestas de bambú. Elegimos la primera porque era la más apetecible. Y porque la sala ofrecía la posibilidad de presenciar el espectáculo desde una barra en forma de ele para 10 comensales.

Carne de Kobe
Aperitivos y umeshu
Carne de Kobe
Consomé

Una de las ventajas de elegir el teppan-yaki es contemplar de primera mano el espectáculo que supone ver al chef cocinar la carne de Kobe y las verduras, con tanto mimo y cuidado que resulta hipnotizador, como se puede ver más abajo en el vídeo que grabamos.

Pincha en la imagen para ver nuestro vídeo

Para acompañar la carne de Kobe y los vegetales (calabaza, batata, seta, cebolla y berenjena) se sirven salsa ponzu y de tomate, sal negra del Himalaya y un dip de miso. Aunque ninguno son necesarios para resaltar el sabor de la carne.

Carne de Kobe
El delicioso cuadro
Carne de Kobe
La crujiente ensalada
Carne de Kobe
Chupito de vegetales

Hay que decidir cómo se prefiere el arroz: hervido o la plancha con los trozos menos ‘bonitos’ de la carne. No nos hizo falta más de un segundo para decidirnos por la segunda opción, que resulta deliciosa.

Carne de Kobe
Arroz ‘a la plancha’
Carne de Kobe
Sopa miso, arroz frito, té verde y japanese pickles

El postre se sirve en una sala contigua al comedor, decorada en madera y muy acogedora. El nuestro consistió en una mousse de yuzu acompañado de fruta y helado de coco.

Carne de Kobe
El postre

La carta de vinos incluye variedades europeas, sudamericanas, sudafricanas y australianas, además de sake, nuestra bebida favorita durante el Lovers in Japan. Nos llamó la atención este chileno de uva Syrah que no superaba los 30 euros.

Carne de Kobe
Vino chileno

El local suele llenarse, por lo que conviene reservar con antelación. Al mediodía ofrece un menú más corto, pero mucho más económico, por 23 euros, y ternera de Tajima. ¡Confiesa que te están entrando ganas de escaparte a Japón para probar la carne de Kobe!

Carne de Kobe
‘Kobe Plaisir’ (Kobe)

El menú, por alrededor de 150 euros/persona, es bastante completo e incluye tres aperitivos, sopa o consomé, ensalada, 150 gramos de carne de Kobe y postre.

‘Dos Palillos’, la barra de tapas asiáticas en Barcelona

Nos habían hablado maravillas de Dos Palillos, uno de los restaurantes de moda en Barcelona. Bajo la batuta de Albert Raurich, discípulo de Ferrán Adrià durante once años en El Bulli, situado en pleno barrio del Raval. Los encontrarás en Elisabets, 9.

Restaurante con estrella Michelin

Hace unos años obtuvo su primera estrella Michelin, algo insólito para un establecimiento que no dispone de un comedor como tal. Si no de dos espacios bien diferenciados: una barra donde degustar menús, desde la que se contempla el tremendo espectáculo de la cocina. Y la barra asiática, donde solo se come a la carta y que, de no ser por el toque kitsch de su decoración, podría parecerse a cualquier otra de un bar de los de toda la vida que existen en la zona.

Dos Palillos

Ofrece dos menús degustación, emplatados y servidos por los propios camareros: Dos Palillos, por 90 euros, y Dos Palillos Festival, por 110 euros.

Abrimos boca con un cóctel de cava con umeshu, un tipo de ciruela japonesa, toda una declaración de intenciones por la fusión patria y nipona.

Cava con umeshu

Comenzamos con un delicado tsukudani casero de shiitakes e hígado de rape. El tsukudani es un tipo de cocina que consiste en cortar los ingredientes en pequeños trozos y freírlos en salsa de soja y mirin (vino de arroz similar al sake). Tiene su origen en Tsukuda, una isla de la bahía de Tokio.

Tsukudani casero de shiitakes e higado de rape

Jurel, cortado en sashimi, curado en sal y vinagre de arroz con tororo kombu, la ‘piel’ del alga kombu, que crece en las profundidades del mar de la isla de Hokkaido, al norte de Japón. Se obtiene afeitando con un cuchillo la cara plana del alga y es de sabor salado.

Dos Palillos: Jurel curado en sal y vinagre de arroz con tororo kombu

Textura, frescura y sabor en las gambas rojas crudas -las colas- y calientes -las cabezas-. Que recomiendan comer en ese orden por el fuerte sabor del yodo que contienen estas últimas.

Dos Palillos: Gambas rojas crudas y calientes

Sorprendente presentación para la ostra a la parrilla con sake, atemperada con este licor nipón que se bebe después en la propio concha.

Dos Palillos: Ostra a la parrilla con sake

Como no me gustan las ostras, me ofrecieron una puntas de espárragos frescos con kimizu y soja liofilizada. El kimizu es una sabrosa salsa de vinagre de yema de huevo. Aquí podéis ver cómo lo explican nuestros amigos de Gastronomía y Cía.

Puntas de espárragos frescos con kimizu y soja liofilizada

El tofu frito con huevas de salmón y caldo dashi fue el único plato que nos dejó indiferentes, ya que la insipidez del tofu no da lugar a grandes florituras.

Tofu frito con huevas de salmón y caldo de dashi

Por el contrario, un bocado que resulta delicioso y muy fresco es la tempura de tomates cherry, que se corona con una pizca de wasabi para potenciar el sabor.

Dos Palillos: Tomates cherry con wasabi en tempura

En todo menú asiático que se precie no podían faltar unos dumplings, empanadillas chinas de fécula de patata. En este caso, rellenos de espinacas frescas y shiitakes, presentados en su típica cesta de cocción al vapor.

Dumpling de verduras al vapor

Te maki (o haz tu propio maki) es la propuesta más divertida. Se trata de elaborar tu propio sushi y para ello te ofrecen todo lo necesario. Arroz, pescado ya cortado -una espectacular ventresca de atún-, trozos de alga nori, wasabi y salsa de soja.

Dos Palillos

La ‘hamburguesa japo’ es una delicia compuesta por un bollo de pan casero al vapor, carne de vaca, jengibre, pepino y shisho (albahaca nipona).

Hamburguesa japo

Wok de verduritas, a base de mini zanahorias, pack choi (de sabor parecido a la col), choi sum (similar a la acelga), tirabeques y jengibre, crujientes y en su punto perfecto.

Wok de verduritas

Antes del postre degustamos unas pequeñas brochetas de pollo de corral a la brasa, que no sorprenden por su presentación pero sí por su sabor.

Yakitori de pollo de corral a la brasa

Dos postres completaron el menú: flan de mango y coco y ningyo yaki de chocolate, del que no hay foto (y no recuerdo por qué…).

Flan de mango y coco

Nos dejamos querer por un blanco de Bordeaux, difícil elección en la más que excelente y completa carta de vinos de Dos Palillos.

Dos Palillos

Y unos tragos de sake caliente para terminar. Esta comida fue antes del Lovers in Japan y áun no sabíamos que lo habitual en Japón es beberlo durante y no después.

Sake caliente

Delicado tratamiento del mejor producto

El menú no se hace para nada pesado y resulta agradable escuchar la preparación de los platos. En Dos Palillos se da especial importancia al tratamiento del producto. Pero sin ningún tipo de alarde y con una sencilla técnica que puede contemplarse como si de un puesto de comida callejera se tratara. Todos ‘hacen de todo’ en una coreografía casi perfecta que convierte a este lugar en un imprescindible de la Ciudad Condal.

Dos Palillos
Dos Palillos
Dos Palillos

‘Restaurante Orgi’, una parada gastronómica con mucho encanto en Lizaso (Navarra)

La última parada gastronómica del Rural Trip tuvo lugar en el restaurante Orgi, en Lizaso. Este pequeño pueblo está situado en pleno valle navarro de Ultzama, a tan solo 24 kilómetros del norte de Pamplona. Tras un paseo por el bosque de Orgi, nos esperaba un menú de lo más sorprendente en un local que ofrece una materia prima preparada con mucha creatividad y buen gusto.

Al frente del negocio está la pareja integrada por Mikel Odriozola -en la cocina- y Oihana Larraia -al frente de la sala-. Formados bajo la batuta de Arzak, Adrià o Arbelaitz, abrieron su negocio en 2006. Rezuman vitalidad y diversión en sus platos. Nuestro menú fue de lo más variado y apetitoso.

Orgi
Anchoas del Cantábrico con vinagreta de guindilla y aceituna rellena
Orgi
Cuajada de espárrago con láminas de perretxico, yema de huevo y jamón
Ensalada de cigala crujiente, vinagreta de raf y mayonesa de marisco
Ensalada de cigala crujiente, vinagreta de raf y mayonesa de marisco
Pulpo a la parrilla con patata y vinagreta de tomate
Pulpo a la parrilla con patata y vinagreta de tomate
Orgi
Jarrete de ternera lechal glaseada
Flan de leche de oveja quemada, gelatina de Moscatel y avellanas caramelizadas
Flan de leche de oveja quemada, gelatina de Moscatel y avellanas caramelizadas

Bosque de Orgi, un original postre cuya base es ‘tierra’ de cacao, helado de avellana y bizcocho de pistacho. Y unas divertidas setas elaboradas con merengue de frambuesa liofilizada, flor de romero y brotes de menta.

Bosque de Orgi
Bosque de Orgi

Regamos la comida con dos excelentes vinos navarros, un chardonnay-sauvignon blanc de Javier Asensio, y Alzania 2007, de uvas shyrah, merlot y garnacha.

Orgi
Orgi

Turismo micológico

En Orgi, en colaboración con el Parque Micológico Ultzama, es posible realizar una salida guiada al monte en compañía de un experto para recoger setas. Y terminar la jornada con un menú a base de ellas e, incluso, cocinar los ejemplares que se hayan recogido. Acaban de recibir uno de los premios de Turismo Reyno de Navarra 2013.

¿Os ha gustado este menú tan original? Nosotros estamos deseando regresar a Orgi.

‘Rick’s Café’, restaurante para cinéfilos en Casablanca

¿Quién no ha visto ‘Casablanca’? ¿Quién no ha deseado vivir una historia de amor como la de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en esta mítica película? Eso mismo pensó Kathy Kriger, una diplomática norteamericana que durante su andadura profesional en Marruecos decidió reconvertir un antiguo riad en Rick’s Café, restaurante donde transcurre la película.

Rick's Café

‘Casablanca’ se rodó en Los Ángeles

En realidad, fue rodada en Los Ángeles y ninguno de los protagonistas pisó la ciudad africana. Pero ha conseguido que su negocio se convierta en reclamo para turistas y extranjeros desplazados en Casablanca por motivos de trabajo.

Su barra, en la que también es posible cenar, invita a tomar un cóctel: Vodka Martini para mí y Tequila Sunrise para Jota. Como aperitivo sirven aceitunas aliñadas y frutos secos.

Cócteles

La carta de Rick’s Café es bastante escueta, con 5 o 6 opciones de entrantes, carnes y pescados a unos 15 euros cada plato. Son raciones generosas y muy bien presentadas.

Winter salad with pear, roquefort and walnuts, deliciosa y fresca ensalada de espinacas con fresas, cerezas, pera, queso Roquefort y nueces.

Rick's Café

Jonh Dorit filet ‘Casablanca’ with black rice and curry, pez de San Pedro con arroz negro -que nunca había probado y tiene una textura sorprendente- y un ligero toque de curri.

Rick's Café

Lamb with caramelized prunes, cordero con ciruelas pasas, que acompañan con varias guarniciones en pequeños cuencos: verduras, arroz, puré de patatas…

Rick's Café

La carta de vinos es muy interesante, con referencias francesas, italianas, chilenas, sudamericanas y, cómo no, españolas. Al tratarse de nuestra primera noche en Marruecos fue allí donde descubrimos los de la zona, ya que no habíamos oído hablar de ellos. Pedimos un Volubilia 2007 que apuntaba buena maneras.

Rick's Café

En el Café de Rick de Casablanca todo está cuidado hasta el mínimo elemento, desde manteles a la vajilla, pasando por una elegante decoración. Dos detalles llamaron nuestra atención de forma negativa: que el vino lo trajeran abierto (¿cómo?) y que una de las limpiadoras se pasease por el comedor de arriba con un par de rollos de papel higiénico de la mano…

Rick's Café

No pudimos evitar sonreír cuando el pianista entonó el famoso ‘As time goes by’. No se llamaba Sam, ni era negro, pero en nuestra mente sonó la dulce voz de Bergman tarareando… ‘Play it, Sam’.

‘Ostréa’, pescados y mariscos frescos en el puerto de Casablanca

Una de las cosas que más nos gusta cuando salimos de España es conocer lo mejor posible la gastronomía del país que visitamos. Italia o Irlanda son un buen ejemplo de que hay vida más allá de la pasta o el Irish stew y también quisimos profundizar en la comida marroquí aparte del cuscús o el tagine.

Especialidad en pescados y mariscos frescos

Paseando por el puerto encontramos Ostréa, uno de los restaurantes en Casablanca especializados en pescados y mariscos frescos que se descargan desde los barcos amarrados casi enfrente del establecimiento. Dispone de dos comedores, elegantes e íntimos, desde los que se puede divisar a lo lejos la espectacular Mezquita de Hassan II, iluminada de noche. Nos gustó tanto su carta y el amable servicio que repetimos en dos ocasiones.

Ostréa

Tras untar pan con mantequilla y un fantástico tapenade, pedimos ambos días carpaccio de pez lobo. Un plato finísimo y con un tipo de pescado muy suave que nunca habíamos probado.

Carpaccio de pez lobo

Probamos los dos tartares de la carta, de salmón y de atún, con buen corte, pero con exceso de limón, que mataba un poco el sabor del pescado. Aun así resultan frescos y muy agradables al paladar.

Tartar de salmón
Ostréa

Mejillones a la provenzal, pequeños, pero con un gusto muy bueno, al igual que la sabrosa salsa.

Ostréa

Fritura de pescado, con calamares, gambas, pescadillas y gallitos, en su punto y recién hecha.

Fritura de pescado

Camarones al pil pil, con el picante justo y una rica salsa para mojar pan.

Camarones al pil pil

Calamares a la plancha, con arroz blanco de guarnición y el toque ideal del tomate al horno.

Ostréa

La última noche, Jota no pudo resistirse a pedir una fuente de ostras, una de las especialidades de la casa. Eran las de tamaño medio y, según él, estaban frescas y deliciosas.

Ostras en Ostréa

Además de la gran variedad de propuestas gastronómicas, dispone de una más que interesante carta de vinos. Uno de los descubrimiento más interesantes del Dátil Trip fueron los blancos, tintos y grises nacionales, que nos sorprendieron por su variedad y sabor. Estos son los tres vinos marroquíes que probamos en Ostrea.

Vino blanco marroquí
Vino blanco marroquí
Vino blanco marroquí

El precio medio del cubierto es de unos 35 euros por persona (incluido el vino, que no baja de 20 euros por botella).