Qué ver en Ámsterdam, una de las ciudades más liberales de Europa

Su arquitectura, canales, limpieza y estilo de vida la hacen tan diferente del resto del mundo que, automáticamente, deseas comprarte una bicicleta y echarte a la calle, a descubrir cada rincón. Pero, ¿qué ver en Ámsterdam en una escapada de 3 o 4 días? Acompáñanos en este paseo por una de las ciudades más liberales del planeta.

Rijksmuseum

Además del impresionante edificio que lo alberga, el atractivo del Rijksmuseum se encuentra en las 22 pinturas de Rembrandt que cuelgan de sus paredes. La ronda de noche o El árbol de Jesé son dos de las joyas de este museo que ver en Ámsterdam. Pero, también, alberga obras de casi todos los grandes maestros neerlandeses de los siglos XV al XVII. Está abierto a diario de 9:00 a 17:00. El precio de la entrada es de 19 euros. Ah, la cafetería del Rijksmuseum es perfecta para un bocado rápido.

Van Gogh Museum

Uno de los museos más visitados del mundo es otro de los imprescindibles que ver en Ámsterdam. La visita con audioguía -para conocer los secretos mejor guardados de la vida del genial artista- es más que recomendable por 5 euros más. El acceso al Van Gogh Museum tiene un precio de 19 euros.

Casa de Ana Frank

Aunque se trata de una de las visitas más duras que hacer en Ámsterdam, es necesaria para conocer la historia de Ana Frank. En 1942, esta adolescente judía tuvo que esconderse de los nazis junto a su familia durante la ocupación de los Países Bajos. Fue descubierta dos años después, muriendo en el campo de concentración de Bergen-Belsen en 1945.

A todos nos ha conmovido su libro. Pero ver en primera persona el lugar donde transcurre te pone un nudo en la garganta. La Casa de Ana Frank es una atracción muy visitada, por lo que te aconsejamos que reserves tus entradas con mucha antelacion, semanas o, incluso, meses. No olvides que está prohibido tomar fotos.

Vondelpark

Con 47 hectáreas, es el parque más grande que visitar en Ámsterdam. Si el tiempo acompaña, puedes comer al aire libre o tomar algo en una de sus terrazas. Se extiende a lo largo de cerca de 470.000 metros cuadrados y recibe a más de 10 millones de personas al año.

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Plaza Dam

El centro neurálgico de la capital es, también, la plaza más importante que visitar en Ámsterdam. En la Plaza Dam se alza el Monumento Nacional, homenaje a los soldados holandeses caídos en la Segunda Guerra Mundial. Y, también, el Palacio Real.

Jordaan

Aunque antiguamente se trataba de un barrio obrero, actualmente, Jordaan es una de las zonas más caras de la ciudad. En ella encontrarás modernos restaurantes, boutiques de diseño y algunos de los canales más bonitos que ver en Ámsterdam.

Jordaan

Mercado de Flores

Fundado en 1862, el de Bloemen es el mercado de flores más famoso que visitar en Ámsterdam. En él podrás comprar la flor más típica de los Países Bajos, el tulipán, en todos los colores que imagines. También, semillas de otras plantas y artículos de jardinería.

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Moco Museum

Este museo independiente que ver en Ámsterdam exhibe arte moderno y contemporáneo. Si este tipo de obras no va contigo, como es nuestro caso, al menos merece la pena para admirar algunas de las creaciones más icónicas del genial Banksy. El Moco Museum abre de domingo a jueves, de 10:00 a 19:00. Y viernes y sábado, de 10:00 a 21:00. El precio es de 19,50 euros.

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Barrio Rojo de Ámsterdam

Es, sin duda, una de las zonas más polémicas que ver en Ámsterdam. Y, probablemente, en Europa. En el Barrio Rojo, las mujeres exhiben sus cuerpos en escaparates. Se fija un precio y quien lo desea pasa a un pequeño habitáculo donde disfrutará de 15 o 20 minutos de placer, a pie de calle, con la única privacidad de unas cortinas… Aunque esto puede parecer una locura, has de saber que Ámsterdam es una de las trece ciudades holandesas donde existe la prostitución. Es legal desde 1911 y las trabajadoras del sexo alquilan el escaparate en el que trabajan, pagando impuestos como cualquier otra empleada holandesa. Recuerda que está prohibido hacer fotos.

Crucero por los canales de Ámsterdam

Su fama ha traspasado fronteras. Y un crucero por sus históricos canales es una de las mejores cosas que hacer en Ámsterdam. Existen diferentes companías y modalidades para todos los gustos: con degustación de queso y vino, con pizza y cerveza, con cena a la luz de las velas e, incluso, un crucero con barra libre de tortitas. Sí, has leído bien.

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Heineken Experience

A pesar de haber sido totalmente remodelada, esta antigua fábrica mantiene su encanto original. Durante la visita guiada a la Heineken Experience, podrás contemplar las enormes y antiguas calderas donde se elaboraba la cerveza. A lo largo de 90 minutos, también conocerás la historia de la marca. Y para rematar, dos Heineken bien frías en su animado bar.

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Coffee shops en Ámsterdam

Ser una de las ciudades más permisivas del mundo hace posible entrar en uno de los llamados coffee shop como quien va a la frutería y decide qué tipo de manzanas comprar… Pero, en este caso, el menú se basa en drogas legales en los Países Bajos. Existen más de 160 coffee shops en Ámsterdam, siendo turistas un 23% de su clientela. Más de millón y medio de visitantes por año han hecho que sea un negocio que reporta mucho dinero a las arcas públicas.

Puedes comprar diferentes mezclas o porros de marihuana pura ya preparados. Es posible fumarlos en el propio local, pero, paradojas de la vida, en ellos solo sirven refrescos, zumos o cafés. Está prohibida la venta de alcohol en los cofeee shops de Ámsterdam. También puedes encontrar tés, pipas de agua o magdalenas, galletas y pastelitos elaborados a base de cannabis.

Comer en Ámsterdam

No podemos destacar nada en especial de la comida típica de Ámsterdam, salvo la cerveza, por supuesto. Aun así, hay restaurantes donde merece la pena hacer una parada.

Pesca

Como si de un mercado se tratara, Pesca ha apostado por mostrar su propio producto antes de ser cocinado. Al entrar a este restaurante de Ámsterdam, encontrarás un típico mostrador de pescadería. Allí se exponen ostras, almejas, cangrejos, salmones, rapes, calamares, gambas o lubinas. Tú decides qué quieres y la forma en que se cocine. Minutos después, llegará a tu mesa para degustar el mejor sabor del mar.

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Bistro Bij Ons

En pleno barrio de Jordaan, Prinsengracht 287, se encuentra uno de los bistrós más encantadores para comer en Ámsterdam. El Bistro Bij Ons está especializado en comida neerlandesa y, también, sirve desayunos. Abierto ininterrumpidamente de 11 de la mañana a 12 de la noche, su cocina cierra a las 22:00. ¿Una recomendación? Mejillones fritos con cebollas, vino blanco y curri amarillo. O, si prefieres carne, su jugoso filete holandés con patatas y ensalada, dicen, el más famoso de Ámsterdam.

Bistro Bij ons
Bistro Bij ons

Frens Haringhandel

Visitar Ámsterdam y no probar el arenque ahumado sería todo un sacrilegio. El de Frens Haringhandel se sirve con cebolla picada y pepinillo en vinagre. Por 3 euros, es una de las mejores opciones para comer en Ámsterdam un bocado rápido. Al lado hay una pequeña zona con bancos donde te puedes sentar. También lo sirven en forma de sándwich, dentro de un bollo de perrito caliente.

Jacketz

Nunca las patatas al horno rellenas tuvieron tanto éxito como en este restaurante de Ámsterdam. Jacketz ofrece varios tipos: chile con carne, pulled pork en salsa de whisky, salmón, curri verde picante, estofado de carne o pescado, vegetales de temporada… Elige tu topping, una salsa, ¡y listo!

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The best stuffed potato ever!

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Cafe Orloff

Otro de esos restaurantes en Ámsterdam para un bocado rápido y sin muchas complicaciones. En su carta, aperitivos, sándwiches, pizzas o ensaladas.

Orloff Café

De Rotisserie

Hamburguesas de ternera, pollo frito crujiente y costillas barbacoa para comer en Ámsterdam. ¿Suena bien? Uno de los locales de moda no te defraudará con su deliciosa apuesta. En Rotisserie todo se elabora de forma casera, desde la carne a los panes, pasando por salsas o pepinillos. Como ellos mismos se definen: ‘the best damn guilty pleasure bar in town‘.

Febo

La cadena de establecimientos Febo ofrece comida rápida en distribuidores automáticos a precios muy económicos. Croquetas, hamburguesas y patatas fritas son su especialidad. Merece la pena hacer un alto en el camino para reponer fuerzas.

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Foodhallen Amsterdam

Inaugurado en 2014 en una antigua estación de tranvía, Foodhallen es uno de los sitios de moda para comer en Ámsterdam. Con 22 puestos, es difícil que no encuentres algo que se adapte a tus gustos. Pollo frito, tacos, sushi, comida vegetariana, pizzas, pitas, hamburguesas, tapas y hasta un Jabugo Bar… O, como en nuestro, bocadillos vietnamitas.

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SkyLounge Amsterdam

La mejor panorámica que ver en Ámsterdam las encontrarás en la azotea del DoubleTree by Hilton. Su SkyLounge está abierto de 11 de la mañana a 10 de la noche. Y es el sitio perfecto para disfrutar de una copa de vino o un cóctel mientras fotografías el skyline.

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Comida de Surinam

Surinam es una antigua colonia holandesa situada en América del Sur. Aunque se independizó de Países Bajos en 1975, su legado sigue presente en diferentes aspectos, como el gastronómico. Roopram Roti es una cadena de establecimientos donde degustar lo mejor de la cocina surinamesa. Rijst doks, estofado de pato con curri y arroz, o bara kip, bocadillo de pollo al curri, son buena muestra de ello.

Roopram Roti
Roopram Roti

Puestos de comida callejera

Como cualquier otra gran ciudad europea, es habitual encontrar puestos de comida callejera a las puertas de las principales atracciones que ver en Ámsterdam. Si tienes prisa entre museo y museo, un perrito caliente recién preparado puede ser una opción buena y barata.

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Winkel 43, la mejor tarta de manzana de Ámsterdam

¿Pueden formarse largar colas para comer en Ámsterdam la que dicen es ‘mejor tarta de manzana’? Sí, se puede. Intenta que tu visita a Winkel 43 no coincida con el fin de semana y saborea cada bocado de esta delicia.

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Un par de consejos para tu viaje a Ámsterdam

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1. No dudes en adquirir la I amsterdam City Card. Con ella, puedes entrar en casi 40 museos y otras actracciones que ver en Ámsterdam. Ofrece ventajas como evitar la larguísima espera para acceder al Museo Van Gogh o descuentos en diferentes tiendas o cafés. ¡Ojo! La visita a la Casa de Anne Frank no está incluida..

2. Si vas a la Heineken Experience, compra la entrada Rock the City. Además de la visita guiada, incluye una paseo en barca por los canales de Ámsterdam y acceso a the A’DAM Lookout. El precio es de 35 euros.

Dónde dormir en Ámsterdam

Grand Hotel Amrâth Amsterdam

El Grand Hotel Amrâth Amsterdam está situado a un tiro de piedra de la Estación Central. Ofrece junior suites de ensueño con vistas al canal: cama de dos metros con dosel, minibar y wifi gratuitos, amenities de Lanvin, cafetera Nespresso… Además, puedes relajarte en su Wellness Center, con piscina climatizada, jacuzzi, baño turco… ¡¡Una maravilla!!

Grand Hotel Amrâth Amsterdam

*Este artículo ha sido actualizado en 2020 y todas las fotografías son de Pasean2, a excepción de las de Instagram y el Grand Hotel Amrâth Amsterdam, que han sido elegidas por ser mucho mejor (y más apetitosas) que las nuestras de hace algunos años.

Sidrerías imprescindibles para una visita a Gijón

Pensar en Asturias es pensar en buena gastronomía, platos contundentes y raciones generosas de recetas tradicionales. Y es también pensar en sidrerías de Gijón. La cercanía del Cantábrico ofrece los pescados y mariscos más frescos, además de una interesante huerta y carnes de animales criados en los pastos más verdes. Es casi imposible comer mal en Asturias, pero la oferta es infinita y resulta complicado decidirse por un sitio. Nosotros os damos varias pistas para saborear Gijón al máximo.

Sidrerías para darse un homenaje en Gijón

La Galana, Plaza Mayor

Para disfrutar de la cocina más tradicional con un toque vanguardista y cuidado. En su carta, delicias como tataki de atún rojo con salsa de soja y espuma de wasabi; ensalada de langostinos confitados y vinagreta de centollo o huevos cremosos, patatas, foie y reducción de Pedro Ximénez. Además, excelentes arroces, pescados y carnes de buey. En barra tambien es posible picotear a base de tapas y cazuelinas (marmitaco, fabada, chorizo a la sidra). Los camareros escancian.

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Carpaccio de atún rojo con aceite de trufa
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Arroz con pixín, gambón y calamares

El Requexu, Avenida de la Costa 30

Aparte de la carta, hay que prestar atención a su pizarra, donde exponen las especialidades del día. Nosotros tuvimos suerte con una estupenda ventresca a la plancha (con cebolla ligeramente caramelizada y tomate natural) y cazuela de albóndigas de ‘pescao’ de roca y marisco con almejas y alcachofas. Si os gustan los arroces, el de la casa se compone de llámpares, calamar, chipirón y jamón. También pescados de la Rula de Avilés y raciones tan sugerentes como calamar fresco con mayonesa de lima limón o chipirones crujientes con arroz salvaje y trigueros.

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Ventresca a la plancha
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Cazuela de albóndigas de ‘pescao’ de roca y marisco con almejas y alcachofas

Rías Baixas, Poeta Alfonso Camín, 10

Con la mejor oferta vinícola que uno pueda imaginar, Rías Baixas es mucho más que una sidrería en Gijón. Déjate llevar por la sabiduría de Felipe y aprovecha para disfrutar de vinos únicos por copas. Y para comer, dos especialidades: arroz con bugre y pulpo amariscado. Guarda sitio para una tabla de quesos, que cambian cada poco tiempo a su propio antojo y son de una calidad insuperable. ¡Larga vida a Rías Baixas!

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Arroz con bugre
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Tabla de quesos

Sidrerías para comer menú del día en Gijón

El Museo, Avenida del Llano, 22

Su menú del día tiene un precio imbatible: 10 euros por primero, segundo, tercero, bebida y postre. También hay una variada carta con carnes y pescados a la parrilla como especialidad. A nosotros nos encantan los mejillones a la marinera y los chipirones fritos de esta sidrería en Gijón.

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Ensaladilla rusa
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El Saúco, Valencia, 20

Fundada en 1977 por una pareja de zamoranos, se ha consolidado como un referente entre las sidrerías de Gijón. El cochinillo asado es uno de sus platos estrella y su menú del día, más que recomendable por 10 euros con entrante, primero, segundo, pan, bebida y postre. También ofrece otros menús a base de parrillada de marisco, caldereta de pescados y marisco o arroz con bugre. Y, por encarco, cocido elaborado con garbanzos de Fuentesúco, como no podía ser de otra manera.

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Su nuevo sistema de escanciado en sala de El Sáuco es de lo más original. Se paga por los ‘culines’ que hayas bebido y no tienes que preocuparte por ensuciar el suelo.

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Sidrerías para picar algo en Gijón

Sidrería Nueva Ibérica, Río de Oro, 6 y Aguado, 38

Cocina tradicional asturiana en una de las sidrería de Gijón con ambiente familiar y dos localizaciones (una frente al Centro Comercial Los Fresnos y otra junto a la Playa de San Lorenzo). Precios moderados en sus raciones para compartir y, también, menú del día por 10 euros. Dispone de otros menús para compartir, a base de cachopo o chuletón, por ejemplo.

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Pastel casero de pescado
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Pollo al ajillo

¿Y para beber?

Sidra, siempre sidra. Las botellas cuestan algo más de 3 euros y os recomendamos que la pidáis con Denominación de Origen.

Prenzlauer Berg, el barrio más ‘hipster’ de Berlín

No es tarea sencilla resumir todas las sensaciones acumuladas durante nuestra última estancia en Berlín. Las infinitas posibilidades que guarda la capital germana nos obligan a centrar esta reseña en el barrio de Prenzlauer Berg, que exprimimos al máximo durante la semana que estuvimos allí alojados. Al estar ubicado en la parte este del famoso muro, uno espera que las reminiscencias de la herencia soviética estén presentes en cada esquina. Primera sorpresa. Prenzlauer Berg es hoy en día una verdadera representación del movimiento hipster, ya sea por el empuje de sus vecinos, el proceso de gentrificación que padece el distrito o su pasado bohemio y contracultural.

¿Cómo llegar a Prenzlauer Berg?

La forma más auténtica de llegar a Prenzlauer Berg es hacerlo en U-Bahn (metro) hasta la parada en superficie de Eberswalder Straße. Antes de bajar al asfalto, el viajero observará una sucesión de pequeños comercios que compiten entre sí por captar clientes a golpe de neón y música estruendosa. Por aquí pasan también varias líneas de tranvía (M1, M10 y 12) y algún autobús. Aunque, puestos a hacer el hipster, lo ideal es cruzar este caos de gente montado en una bicicleta, modelo fixie para solteros tatuados o christiania para padres barbudos. Toma como referencia las siguientes calles para patear el barrio: Kastanienallee, Pappelallee y la denominada LSD Viertel (Lychenerstr, Schliemannstr y Dunckerstrasse).

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Metros, tranvías, coches y bicicletas en perfecta armonía.

¿Qué ver en Prenzlauer Berg?

Grandes avenidas para pasear sin rumbo que son, en su mayoría, una sucesión de edificios del siglo XIX rehabilitados a conciencia. Siempre respetando las alturas originales y ofreciendo en todo su esplendor bellas fachadas y escondidos patios.

Merece la pena adentrarse en las instalaciones de Schultheiss, una antigua fábrica de cerveza reconvertida en complejo cultural con cines, clubes e interesantes museos, como el dedicado a la vida en la RDA.

Otras paradas obligatorias: torre Wasserturm, alrededores de Kollwitzplatz o las iglesias de Zion y Getsemané, origen de los movimientos que permitieron la caída del Muro, cuya historia, por cierto, está muy presente en el centro de interpretación Gedenkstätte Berliner Mauer.

¿Dónde comprar ropa y objetos de segunda mano en Prenzlauer Berg?

Los domingos por la mañana es recomendable visitar Mauerpark, uno de los rastros más populares de Berlín. Los terrenos que hoy en día acogen una multitud de puestos con ropa de segunda mano, reliquias inclasificables, cuadros, artesanía o viejos vinilos representaban, hace 40 años, la división del mundo a través de un simbólico Telón de Acero. Si después de comprar una vieja chaqueta del ejército alemán te entran ganas de comer, no tendrás que preocuparte. Aquí la oferta de comida callejera es muy amplia, también la variedad de cervezas e incluso la propuesta musical, con karaoke dominical incluido. Cerca, en Arkonaplatz, abre también un mercadillo con objetos de mayor calidad.

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Para ir a la moda o camuflarse entre el gentío

¿Qué comer y beber en Prenzlauer Berg?

Currywurst en ‘Konnopke’s Imbiss’

Deleitarse con un currywurst en ‘Konnopke’s Imbiss’ es casi una tradición. Este diminuto establecimiento, situado debajo de las vías de la estación de Eberswalder Straße, adquirió fama allá por los años 60, cuando Max y Charlotte Konnopke comenzaron a vender sus salchichas con una salsa tan especial como secreta.

Varias décadas después se siguen formando pequeñas colas de hambrientos transeúntes para probar este delicioso bocado. Recuerda que cierran los domingos, el horario es de 10:00 a 20:00, y sirven una gran variedad de cervezas. Si tienes suerte, podrás sentarte en un banco de la zona cubierta aunque hacerlo de pie en medio del bullicio también mola.

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El mejor currywurst pídelo en ‘Konnopke’s Imbiss’
Currywurst, en ‘Konnopke’s Imbiss’

El Prater Garten más antiguo de Berlín

Los números 7 y 9 de Kastanienallee albergan el Prater Garten más antiguo de Berlín, con casi un siglo de antigüedad. El solar, repleto de mesas al aire libre, es el lugar ideal para tomar una birra, de abril a septiembre, desde mediodía hasta medianoche. En las casetas debes pedir bebida por un lado y comida por otro: variedad de salchichas, sopa del día, típicos pretzels, encurtidos o patatas con queso.

El recinto también cuenta con un restaurante con un menú clásico compuesto, según el mes, de königsberger klopse (bolas de carne en salsa), wiener schnitzel (chuleta de ternera) y senfeier mit quetschkartoffeln (huevos con mostaza y puré). Revisa la web porque programan eventos, conciertos e, incluso, combates de boxeo.

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Cerveza al aire libre desde 1837
Cervezas y snacks en el Prater Garten más antiguo de Berlín

Mercadillo de productos locales

La torre Wasserturm es el depósito de agua más longevo de la capital. Esta cilíndrica construcción está situada en la zona de Kollwitzkiez. En ella residen jóvenes familias en un ambiente muy hipster: jardín comunitario, bicicletas en la verja, tiendas vintage en los alrededores y mercadillo de productos locales, artesanía y puestos de comida, sábados por la mañana.

El plan es perfecto para comprar todo lo necesario en un pícnic estival. Hogazas de pan, embutidos del país, interesantes quesos, frutas, flores frescas… Si prefieres dar un paseo sin prisas, te aconsejamos, a medio camino, parar en alguna de las barras habilitadas y disfrutar, por ejemplo, con una copa de riesling alemán ecológico.

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Tenderos amables dispuestos a ayudarte

Street Food Markt

Llueva o haga sol, el punto álgido del domingo en Prenzlauer Berg se concentra en el Street Food Markt del KulturBrauerei, explanada de la antigua fabrica de cerveza que mencionábamos al principio de esta reseña. Estudiantes, turistas y un buen número de vecinos degustan especialidades de medio mundo, preparadas en una decena de food trucks especializados en bocados asiáticos, latinos y mediterráneos.

Con la llegada de la primavera y casi hasta el otoño, el lugar suele estar muy concurrido por lo que recomendamos, primero, encontrar una mesa a la sombra y, luego, decidir qué delicatessen saborear. Imprescindible.

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Street Food Markt del KulturBrauerei

Deliciosa comida vietnamita

El vietnamita ‘Van Anh’, en el número 7 de la calle Oderberger, donde saborear platos sanos, sabrosos y auténticos del país asiático. Como dato curioso cabe decir que enfrente de este local, concretamente en la terraza del ‘Godot’, se rodaron varias escenas de la cuarta temporada de ‘Homeland’.

Fresh tuna summer roll in sweet soy-ginger-sauce, en ‘Van Anh’
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Grilled French duck breast marinated with green tea, basil in soy-ginger-sauce, en ‘Van Anh’

Su alto índice de inmigración hacen que en Berlín sea posible comer algunos de los mejores kebabs del mundo. En ‘K’UPS Gemüse Kebap’, Kastanienallee 102, la mezcla de verduras asadas y salsas (a elección del cliente) junto a un toque de lima, hacen de este bocado uno de los mejores que comer en Prenzlauer Berg. Cuentan con una pequeña terraza y, por supuesto, ‘take away’. ¿El precio? No supera los 3 euros.

Kebab, en ‘K’UPS Gemüse Kebap’

Cocina rusa en Berlín

¿Conoces la alta cocina de la antigua Unión Soviética? Cambiamos de tercio y nos vamos a Knaackstraße 22/24 para disfrutar un menú degustación en ‘Pasternak’, especializado en platos rusos y judíos. Por 38 euros, sirve seis típicos, como sopa Borshtsh, ternera Stroganoff, o blinis dulces. Lo acompañamos con un tinto de Georgia, vino curioso donde los haya, y difícil de encontrar en España. También ofrece desayunos, menú del día y brunch, los domingos.

Beef Stroganoff, en ‘Pasternak’
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Filled with salmon caviar, served on baby spinachand sellery with white wine cream sauce, en ‘Pasternak’
Vino de Georgia, en ‘Pasternak’

¿Y alguna recomendación para alojarse en Prenzlauer Berg?

Nosotros intercambiamos de nuevo nuestro balcón madrileño por otro con vistas más ecológicas y es que, en esta parte de Berlín, se observa una conciencia medioambiental inimaginable en la capital de España. Las zonas comunes de reciclaje están compuestas de grandes contenedores donde la clasificación de residuos es rápida, colaborativa y relativamente limpia.

Vivir una semana en este tipo de comunidades sirve también para entender el espíritu del barrio, así que no dudes en alquilar un apartamento por días. Y a ser posible con vistas a uno de estos patios traseros que tanto abundan en Prenzlauer Berg.Y si te haces con una bicicleta de paseo para ir a la compra de comida orgánica, mejor que mejor.

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Patios traseros con mucho encanto

Comer en Nueva York: los mejores restaurantes para todos los presupuestos

¿Estás planeando tu viaje y buscas dónde comer en Nueva York? A pesar de no disponer de una gastronomía propia, pocas ciudades en el mundo -o puede que ninguna- ofrecen una oferta tan amplia. Es casi imposible no encontrar un restaurante especializado en un tipo de cocina -vietnamita, rusa, malaya, chilena, escandinava-, desde Battery Park a Harlem pasando por el Upper East Side o Times Square. Aquí te damos algunas pistas (hemos probado todos estos restaurantes en Nueva York) para que te hagas una idea de lo que puedes encontrar, para que te comas la Gran Manzana a bocados.

1. Shake Shack

Según muchos expertos gastronómicos, se trata de la ‘comida rápida’ de más calidad para comer en Nueva York. Sus hamburguesas destacan por presentación y sabor, cocinadas al momento. Ternera Angus cien por cien natural, de animales alimentados de manera vegetal, criados en libertad y sin ningún tipo de hormonas o antibióticos. Lechuga y tomates frescos, queso cheddar y pan recién horneado para un sabor inigualable, por unos cinco dólares.

En su carta, también perritos calientes y batidos, y unas patatas fritas crujientes y nada grasientas con una salsa de queso realmente adictiva. Además, la cerveza es de cosecha propia y el ‘vino de la casa’ está elaborado exclusivamente para ellos en el californiano valle de Napa.

En el menú de Shake Shack hay panes especiales sin gluten para celíacos, hamburguesas de pollo crujiente con mayonesa de hierbabuena o vegetarianas a base de champiñones, junto con helados o bebidas elaboradas artesanalmente, como su famosa limonada o un refrescante iced tea.

Cuentan con varias sucursales y ya se han expandido por todo el país.

Hamburguesas y patatas de 'Shake Shack'

2. 5 Napkin

Con una salsa secreta que es su seña de identidad, 5 Napkin ofrece varias opciones de apetitosas hamburguesas. Elaboradas con ternera sin antibióticos y libre de hormonas, es un must para comer en Nueva York. La de ‘la casa’ se presenta con cebolla caramelizada, gruyere y alioli de romero y ajo, toda una delicatessen. Otras opciones incluyen carne de pavo con mozzarella ahumada y mermelada de tomate. Si eres más de pescado, la tuya lleva filete de atún marinado, mayonesa de wasabi y cebolla en tempura. Y si buscas hamburguesas vegetarianas para comer en Nueva York, pide la 5N Veggie. No te pierdas sus crujientes aros de cebolla, servidos en forma de torre. Están en Hell’s Kitchen, Union Square, Upper West Side y Upper West Side.

3. JG Melon

Este pequeño local del Upper East Side (1291 3rd Avenue) ofrece hamburguesas realmente buenas, para algunos las mejores para comer en Nueva York. Gordas, jugosas y con una excelente carne a la parrilla, satisfacen a propios y extraños desde 1972. JG Melon es también famoso porque en su interior se rodó una escena de la película Kramer contra Kramer. No aceptan tarjetas de crédito.

4. Joe’s Shanghai, un clásico en Chinatown para comer en Nueva york

Un clásico imprescindible para comer en Nueva York. Más concretamente, en Chinatown. La revista Zagat describe los dumplings de Joe’s Shanghai como ‘una experiencia religiosa’ y la sopa picante al estilo Hong Kong no se queda atrás. Adéntrate en Bowery Street y busca el número 46. Acompáñalo con una cerveza Tsingtao y déjate llevar.

Dumplings en 'Joe's Shanghai'

5. Lombardi’s

Fue la primera pizzería de los Estados Unidos y no puedes perdértela cuando visites Little Italy. Inolvidables ‘pasteles de tomate’ de ocho raciones (suficiente para dos personas) por cerca de 20 dólares. Puedes encontrar Lombardi’s en 32 Spring Street (esquina con la calle Mott) y desde 2018, también en Chelsea.

Pizza, de 'Lombardi's'

6. Papaya King, los mejores perritos calientes para comer en Nueva York

Se anuncian como ‘los mejores hot dogs de NY’ y no les falta razón. El ‘original’, con relish -pepinillo dulce en trocitos- como único topping, resulta delicioso. Las bebidas naturales que preparan al momento, como piña colada o Strawberry Fields, son también indispensables. Papaya King se localiza en 179 East 86th Street.

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It's pretty hot outside, dog. Take a break with us.

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7. Mc Sorley’s Old Ale House

Aunque también sirve comidas (perrito caliente, sándwiches de jamón cocido, pavo o queso americano), aquí se viene a beber. Mc Sorley’s Old Ale House es la cervecería más antigua de Nueva York, inaugurada en 1854. Prohibió la entrada de mujeres hasta 1970 y las bebidas se sirven a pares. Pides una y te traen dos, de lo que sea. Su lemas: “Sé bueno o márchate”. En el número 15 Este de la calle 7ª. Ah, ¡y cuidado con la mostaza que acompaña a los crackers!

Cerveza, de 'Mc Sorley's Old Ale House'

8. 230 Fifht Rooftop, un brunch con las mejores vistas para comer en Nueva York

¿Pensando en un brunch en Nueva York al más puro estilo de las chicas de Sex and the city? La oferta gastronómica que ofrece este restaurante para comer en Nueva York por menos de 30 dólares por persona es un bufet libre de platos fríos y calientes. En una de sus isletas, un cocinero prepara tortillas al instante con los ingredientes que uno elija.

Pollo, sándwiches, bagelsfrench toasts, huevos, hamburguesas, hot dogs, pasta, ensaladas, tortitas, gofres, fruta fresca… Todo lo que uno pueda imaginar y más para degustar ininterrumpidamente desde las 10 de la mañana a las 4 de la tarde.

Tortilla recién hecha, ensalada de mozzarella, beicon, patatas… ¡y champán!

9. Per Se, un lujo para comer en Nueva York

¿Buscas darte un capricho para comer en Nueva York o celebrar una ocasión especial? Reserva mesa en este tres Estrellas Michelin en el corazón de Manhattan, con enormes cristaleras que ofrecen una impresionante vista de Central Park y la Quinta Avenida. El menú degustación de cinco platos en Per Se cuesta 355 dólares por persona pero, tranquilos, la propina está incluida. También hay una opción de menú degustación vegetariano por el mismo precio. Una experiencia inolvidable y más que recomendable en Columbus Circle.

10. Camiones (food trucks) o puestos callejeros para comer en Nueva York

Irse de Nueva York sin probar un hot dog a pie de calle o algún plato más elaborado como los que ofrecen los food trucks es casi delito. Algunos, como el español José Andrés en Washington, han visto el enorme filón que tienen e incluyen en su menú flautas de butifarra, bocadillos de trigueros con romesco, patatas bravas o gazpacho.

11. Johnny Rockets

Con decoración propia de los diners de los años 50, Johnny Rockets es otra de nuestras recomendaciones si buscas hamburguesas para comer en Nueva York. Abrió su primer restaurante en Los Ángeles en 1986 y hoy tiene sucursales en 25 países, incluido España. Con diferentes localizaciones, es el bocado perfecto si tienes pensado visitar el Yankee Stadium.

12. Chelsea Market

Una visita a Chelsea Market es obligatoria para cualquier amante de este tipo de mercados donde no solo comprar carnes, pescados y verduras. Sino de aquellos en los que la comida ya está preparada y es posible sentarse allí mismo para degustarla.

Chelsea Market ofrece opciones de muchos tipos, desde platos italianos a tailandeses, pasando por currywurst, ceviche o tacos. Uno de los más exitosos es Num Pang, cuya especialidad son los bocadillos -con la mayor puntuación de la revista Zagat para una bocadillería de la Gran Manzana-. Sus opciones son tan exóticas como panceta glaseada a la cinco especias o gambas tigre al coco, que hacen que se formen largas colas a su puerta a la hora del almuerzo.

Five-Spice Glazed Pork Belly

13. Bubba Gump Shrimp Co.

Con casi 40 establecimientos repartidos por medio mundo, esta cadena de restaurantes se inspira en la película Forrest Gump. Aunque nosotros probamos el restaurante de Honolulu, no podemos dejar de recomendar esta frikisitio en pleno Times Square para comer en Nueva York (1501 Broadway). Su carta se basa en productos del mar, en especial, gambas. Aunque también hay opciones que incluyen pollo, pasta o las clásicas hamburguesas.

Gambas en 'Bubba Gump Shrimp Co.'

14. Hooters

Ya no es lo que era y es evidente una notable decandencia, pero solo por probar sus alitas de pollo picantes, merece la pena buscar Hooters. Bueno, y también para que cierto público se alegre la vista con las camareras y sus ‘uniformes’ en naranja y blanco (155 W. 33rd Street y 61-09 190th Street). Una opción más que desenfadada para comer en Nueva York.

15. Momofuku Noodle Bar

Como homenaje a Momofuku Ando, creador de la sopa de fideos -o ramen– instantánea elaborada por la empresa Nissin Foods, el norteamericano David Chang decidió nombrar a su más que exitoso grupo de restaurantes. Este, Momofuku Noodle Bar, nació en 2004 con un modesto local para comer en Nueva York. Concretamente, en el East Village (171 1st Avenue), y en mesas compartidas.

En su carta, dos opciones de ramen: garlic chicken o smoked pork, junto a tres tipos de noodles: ginger scallion, chilled spicy o mushroom XO.

Momofuku ramen

16. Ssäm Bar

La especialidad de la casa son los steamed buns o bollitos al vapor. Este restaurante para comer en Nueva York debe su nombre al ssäm, plato coreano en el que se usa una hoja de verdura para envolver los ingredientes de los que se compone. Situado en el 207 de la calle 13 con la 2ª Avenida, Ssäm Bar es otro de los negocios de David Chang. El ssäm de la fotografía se compone de lomo de cerdo, black beans, arroz y kimchi, en una mezcla de sabores picantes y dulces realmente sorprendente.

O.G. Momofuku Ssäm

17. Los Tacos No. 1

Con varias localizaciones (una ellas en Chelsea Market, donde se generan largas colas), Los Tacos No. 1 es una de las mejores taquerías para comer en Nueva York. La carta es tan breve como auténtica, como el trompo donde se cocina ‘el relleno’ a fuego lento. Tacos de nopal, cerdo adobado, carne o pollo asados. Y un puñado de quesadillas y mulas para el bocado mexicano por excelencia.

18. Pisillo Italian Panini, deliciosos bocadillos italianos para comer en Nueva York

Ingredientes de primera calidad y raciones más que generosas han hecho de Pisillo Italian Panini un éxito. Sus bocadillos a base de crujientes panes y jugosos rellenos para comer en Nueva York han conseguido que abra su segundo local. ¿El panini más demandado? El que homenajea a la ciudad, con pechuga de pollo asada, mozzarella, pimientos picantes, rúcula y aliño de limón.

19. Katz’s Delicatessen

El deli más mítico para comer en Nueva York es conocido, entre otras cosas, por ser el lugar elegido por Meg Ryan para fingir el orgasmo más famoso del cine en ‘Cuando Harry encontró a Sally’. Katz’s Delicatessen, en el 205 East Houston Street (esquina de Ludlow St), tiene como propuesta estrella un sándwich de pastrami que quita el sentido. Son muy grandes, así que lo ideal es compartirlo entre dos personas.

20. Contra

Hemos dejado para el final otro de los restaurantes en Nueva York donde celebrar una ocasión especial. Situado en el Lower East Side, Contra marca la diferencia con una propuesta bastante gamberra basada en sus jóvenes chefs, animada música, entusiastas camareros y armónica cocina. Galardonado con una estrella Michelin, su menú degustación de cinco platos tiene un precio fijo de 105 dólares (2020). Las propuestas cambian frecuentemente y su lista de vinos naturales es, sencillamente, espectacular.

Venga, confiesa que te han entrado ganas de comer en Nueva York después de ver todo lo que, también gastronómicamente, ofrece.

*Este artículo ha sido actualizado en 2020 y todas las fotografías son de Pasean2, a excepción de las de Instagram, que han sido elegidas por ser mucho mejor (y más apetitosas) que las nuestras de hace algunos años.

Un paseo por el Trastevere (Roma)

El Trastevere es, sin lugar a dudas, el barrio más encantador de Roma. Quien lo visita desea regresar para pasear por sus calles adoquinadas y disfrutar en alguna de las coquetas terrazas con manteles de cuadros que lo caracterizan. A mí me gustó tanto en mi primera visita que fue el lugar elegido para alojarnos durante nuestra estancia.

Recibe su nombre por el cercano río Tiber (‘tras el Tíber’ es su traducción). Es el lugar ideal para poder moverse con facilidad por la Ciudad Eterna y visitar sus principales monumentos y atracciones turísticas. Vaticano, Piazza di Espagna, Fontana di Trevi, Piazza Navona, Mercato Campo di Fiori… Ninguno está a más de 40 minutos caminando.

Trastevere

La Piazza di Santa María in Trastevere, en la que se ubica la antiquísima Basílica de Santa María, es el centro neurálgico del barrio y su enorme fuente es punto de encuentro o descanso. En la zona hay otras iglesias más modestas, tiendas de ropa y complementos, típicas trattorias, bares de copas… No le falta de nada, pero si algo le hace seductor por encima de los demás es que en él pueden contemplarse escenas cotidianas que parecen sacadas de un par de siglos atrás.

Trastevere

Restaurantes en el Trastevere

La propuesta de restaurantes en el Trastevere es, probablemente, la más interesante de Roma. Y la que ofrece mayor abanico de precios. Desde 2 euros, puedes disfrutar del fast food por excelencia de Italia, pizza al taglio.

Pizza al taglio y paninis

Nosotros nos enamoramos de Da li Cochi a Trastevere, un local justo enfrente de nuestro apartamento. Riquísimos bocadillos (paninis) en pan recién horneado e ingredientes de lo más apetecibles: alcachofas, setas, berenjenas o bresaola (ternera curada). Un detalle curioso para los futboleros, todos los paninis llevan el nombre de alguno de los jugadores del A.S. Roma. Por cierto, al dueño no le hace gracia que le pregunten por la labor de Luis Enrique al frente del equipo…

'Da li Cochi a Trastevere', Roma

Las mejores pizzas por menos de 10 euros

A tan sólo unos pasos de Da li Cochi, en el número 45 de Vicolo del Bologna, podéis encontrar la que para muchos es la mejor pizza de Roma. Esta opinión es tan dividida como sucede al proclamar las mejores hamburguesas de Nueva York. La verdad es que las del Dar Poeta son para el recuerdo y rondan los 10 euros. Dispone de una encantadora terraza que suele estar abarrotada.

Pizza de 'Dar Poeta', Roma

Restaurantes en el Trastevere con auténtica comida italiana

Nosotros probamos dos restaurantes en el Trastevere que nos habían recomendado. Y ambos nos encantaron. Nos quedamos con estas delicias: carpaccio de pulpo, servido con rúcula y limón. Delicado, suave y sabroso. En Popi Popi, número 45 de la Via delle Fratte di Trastevere, 45.

Y trippa a la romana, en Alle Fratte di Trastevere, Via delle Fratte di Trastevere, 49.

De postre, un gelato

No dejéis de disfrutar del barrio helado en mano. Una de las heladerías con mejor relación calidad-precio es Fior di Luna, en Via della Lungaretta, 96. Sabores de plátano, melocotón, chocolate amargo con naranja, piñones, o, cómo no, Nutella.

Helado en el Trastevere

La Canonica, un restaurante familiar situado en la Vicolo del Piede, 13, llamó nuestra atención porque era una de las pocas terrazas donde se podía estar sin sufrir el continuo ajetreo de los turistas que ‘inundamos’ la zona. Comida bastante normal a 8 euros cada plato de pasta. Nada del otro mundo ni especialmente recomendable. Fue el más flojo de los sitios que probamos en Roma.

Trastevere
Penne all’arrabiatta (con tomate y pimiento rojo)

Aunque no los catamos, vimos varios locales cuya oferta consiste en el llamado ‘Aperitivo italiano’, un bufet libre a base de pasta, ensaladas, arroces, pollo o fruta, más un cóctel, Spritz o Mojito, por 10 euros/persona. Muy interesante y con mucho éxito entre los lugareños. Para los que no sepáis qué es un Spritz, consiste en cava o vino espumoso, Aperol y un golpe de soda. ¡Muy refrescante!

El Trastevere

¿Os ha gustado esta paseo por el Trastevere? ¿Os parece el barrio más chulo de Roma?

Qué ver en Vietnam: recorrido de sur a norte en tres semanas

En este artículo resumiremos nuestra reciente escapada a Vietnam para que toméis nota si estáis pensando en este país como próximo destino o, simplemente, os pica la curiosidad. Vaya por delante que esta escapada de 21 días se puede hacer en modo mochilero, de lujo, con la familia, en pareja, solo, con amigos, en equipo, etcétera, por lo que, desde el tipo de transporte elegido hasta la ubicación del alojamiento, pasando por la propia selección gastronómica, pueden condicionar no solo el presupuesto, también la forma de disfrutar cada jornada de este viaje a Vietnam.


Día 1. Madrid – Dubái

Esta es una buena opción si buscáis un hotel dentro de la propia terminal. Os habréis pegado una paliza de casi ocho horas de vuelo y os quedarán otras tantas hasta vuestro destino en territorio vietnamita. El aeropuerto de Dubái es uno de los más modernos del mundo. Si preferís esperar sentados, podéis hacerlo sin problema. Hay suficientes enchufes para el móvil, fuentes de agua, algún sofá y servicios más o menos limpios. Nosotros nos quedamos en el Dubai Airport Hotel con traslado desde la pista y chapuzón en la piscina.

Ho Chi Minh
Calles y gentes de Saigón

Días 2, 3, 4 y 5. Dubái – Ho Chi Minh

Nos referiremos siempre a esta ciudad como Saigón, nombre más romántico que el actual en honor al poeta, político, militar y líder espiritual.

Dos recomendaciones nada más aterrizar en Vietnam: buscad una señal wifi y descargaros Grab, app que os permitirá pedir un conductor en las grandes urbes con total garantía y fiabilidad. La segunda es que activéis con antelación vuestra tarjeta WeSwap y así obtendréis, en determinados cajeros, fajos de dongs, la divisa nacional. A continuación, nuestras principales sugerencias:

Alojamiento en Ho Chi Minh

En esta primera parada la oferta de establecimientos es muy grande. Vietnam, en general, y Saigón, en particular, emergen con fuerza en el sector turístico. Podréis optar a hoteles de cinco estrellas, otros más básicos, pero bien situados, o concurridos albergues. También, como hicimos osotros, reservando el apartamento TeeUp Home. Se ubica en un condominio perfectamente equipado con personal de seguridad y piscina exterior, en una manzana repleta de locales para irse familiarizando con la gastronomía del lugar.

Ho Chi Minh
Una catedral rosa y apostólica

Qué ver en Ho Chi Minh

La antigua capital colonial de Vietnam se divide en una veintena de distritos donde se concentra una población que supera los 10 millones de habitantes. Por ejemplo, el nº 1 es el que más vida nocturna ofrece al turista. El 3 combina un sinfín de puestos a pie de calle con varias pagodas, una mezquita y la catedral de Notre Dame. El 4, con escondidos restaurantes y ambiente genuino junto al río. El 5 o barrio chino. El nº 7, más moderno, o la zona de moda entre los expatriados, Phu Nhuan.

Ho Chi Minh
Escenas matutinas entre los puestos

Gastronomía de Ho Chi Minh

La proliferación de mercados en la ciudad de Ho Chi Minh nos permitió una toma de contacto más directa con los productos de la región. En este sentido, sugerimos perderse sin mirar el reloj en el más antiguo de estos recintos, conocido como Binh Tay,  también en Ba Hoa (en Tan Binh) o en Ben Thanh (distrito nº 1). En este último os sugerimos comer en el diminuto Nam Giao. Añadimos dos ideas más, los contundentes crepes de Banh Xeo 46A o los bocatas vietnamitas del nocturno Banh mi 362.

Ho Chi Minh
Oficina Central de Correos

Museos de Ho Chi Minh y más

El primer paseo desembocó en una visita al Museo de la Guerra de Vietnam para comprender las causas y consecuencias de un conflicto reciente en nuestra memoria. Del mismo modo, sin datos en el móvil, pero activando la brújula de Google Maps, llegamos a la Oficina Central de Correos. Fue diseñada por Gustave Eiffel a finales del siglo XIX como ejemplo de la influencia francesa en parte de la arquitectura local.  Sugerimos otras dos visitas imprescindibles, la sede del Ayuntamiento y el Palacio de la Reunificación.


Al fondo el Puente del Dragón

Días 6, 7 y 8. Saigón – Da Nang – Hoi An

Pese a existir una red de autobuses más o menos decente y líneas ferroviarias, decidimos volar hasta el aeropuerto de Da Nang para llegar luego por carretera a la bella Hoi An. De la primera urbe sobresale el impresionante Puente del Dragón y la cercana hilera de puestos de comida, perfectos para cenar ya que el calor del día solo invita a desplazarse, si hay tiempo y ganas de patear, hasta las míticas playas de Non Nuoc y My Khee Beach.

Respecto a qué ver y hacer en Hoi An os resumimos:

Dónde dormir en Hoi An

Llega el momento de felicitar a Marta, la editora de Pasean2.com, quien os saluda en la imagen inferior. Por organizar cada una de estas jornadas en Vietnam durante meses y elegir establecimientos como el TNT Villa de Hoi An. Este hotel es perfecto para desconectar del caos urbano, amanecer con buenos desayunos y atardecer bajo el agua o sobre en la tumbona con una cerveza Tiger, en botella y casi helada a ser posible. Queremos ratificar la profesionalidad del equipo que nos atendió y el servicio que ofrecen de conductor desde y hasta el aeropuerto.

TNT Villa de Hoi An
Merecido descanso

Qué ver en Hoi An

Posiblemente, Hoi An es la localidad más amable para pasear de todas las que hemos recorrido en Vietnam. Por algo la Unesco no dudó en declararla Patrimonio de la Humanidad con el fin de proteger los tesoros arquitectónicos que esconde en cada esquina. Destacan tres casas milenarias (Phung Hung, Quan Thang y Tan Ky), el Puente Japonés y la Sala de Asambleas. Imprescindible acercarse al atardecer hasta el mercado nocturno para curiosear entre una infinidad de puestos.

Hoi An
Casas centenarias

Qué comer en Hoi An

Influidos por el agotador calor de Vietnam, apenas tuvimos fuerzas para buscar lugares emblemáticos. Por este motivo, priorizamos locales con grandes ventiladores antes que pararnos a analizar extensos menús bajo un sol de justicia. Eso sí, por la noche y como hemos dicho antes, el mercado nocturno de Hoi Ann es ideal para cenar entre el bullicio. Nosotros repetimos en Red Guecko, restaurante familiar con platos típicos como sopa cao lầu o white rose, pequeñas flores de harina de arroz rellenas de gambas. Nos os perdáis tampoco el caótico mercado matutino de carnes y pescados, no apto para todos los estómagos.

Hoi An
El puente más concurrido de la noche vietnamita

Días 9, 10, 11 y 12. Da Nang – Hanói – Bahía de Halong

Salimos de Hoi An hacia el aeropuerto de Danang para hacer noche en Hanói (más adelante, os daremos más detalles), madrugar y desplazarnos en furgoneta hasta el embarcadero principal de la Bahía de Halong. Allí nos esperaba la tripulación de Era Cruises,  compañía de cruceros que opera en esta laberíntica extensión de islotes localizada en el golfo de Tonkín, muy cerca de la frontera con China, y catalogada como una de las Siete Maravillas planetarias.

Camarote

A lo largo de tres días y dos noches disfrutamos de todas las comodidades que os podáis imaginar, empezando por diferentes embarcaciones puestas a nuestra disposición (una más pequeña para trayectos rápidos, la mediana en navegación poco profunda y la grande o buque principal). Durante la estancia estuvimos alojados en un camarote superior, con terraza propia, bañera con vistas y cama monumental, estancia formidable en uno de los recorridos más bellos que hemos conocido.

Terraza abierta del Era Cruises
Terraza abierta del Era Cruises

Qué excursiones se hacen en la Bahía de Halong

Entre las actividades programadas cada día destacamos una excursión en barca de madera que nos adentró en cinematográficas cuevas. Así como una segunda a Cat Ba, isla más grande de las más de 300 que componen este archipiélago de Vietnam. Aunque es difícil encontrarlos, aquí sobrevive la última comunidad de monos con cabeza blanca o langures. También pudimos practicar kayak por primera vez en nuestra vida y con total seguridad gracias a los atentos marineros que nos acompañaban.

Bahía de Halong
En busca de los últimos monos

Cómo es la cocina de un crucero por la Bahía de Halong

Desayunos infinitos, comidas temáticas y cenas de autor con una amplia variedad de postres, vinos o licores (no incluidos en el precio) y todo sin salir de este maravilloso crucero. Otros detalles interesantes son las clases de cocina vietnamita que recibimos en la cubierta del barco y la posibilidad de elegir menús veganos o vegetarianos.


Días 13, 14, 15 y 16. Hanói – Valle de Sapa

Cambiamos la costa de Vietnam por las montañas para adentrarnos en la provincia de Lao Cai, en el corazón del Valle de Sapa. Esta región norteña está alejada de los principales recorridos turísticos y se puede llegar en tren, bus o transporte privado, como hicimos nosotros. La zona es ideal para hacer senderismo y facilmente reconocible por las terrazas de arroz que abundan en este escarpado terreno.

Hotel en el valle de Sapa

Otro verdadero acierto fue la elección de una habitación con amplio balcón en el Boutique Sapa Hotel & Spa. No solo por las magníficas instalaciones del sitio, también por la amabilidad de su joven personal para hacernos sentir en las nubes. Desayuno reconfortante, tratamientos de salud, cóctel de bienvenida, billar inglés, vistas panorámicas, hora del té, piscina casi infinita, tours personalizados, comidas y cenas gourmet

Boutique Sapa Hotel & Spa
En las nubes

Recorrer Sapa

Sapa está experimentando una importante transformación. Ha pasado de ser centro neurálgico de remotas rutas a convertirse en polo de atracción turística. Y de ello dan fe la próxima apertura de importantes hoteles, entre ellos, un Sofitel de cinco estrellas. Hasta que llegue ese momento todavía encontraréis la esencia de estos parajes únicos donde aún sobrevive un puñado de minorías étnicas. Por último, proponeros dos fáciles paseos, uno desde el ayuntamiento hasta el mercado nuevo y otro de bajada a la aldea de Cat Cat.

Sapa
Minorías étnicas en la plaza central

Qué ver en Sapa y alrededores

Aunque son muchas las alternativas, nosotros optamos por una más cómoda, pero no exenta de sorpresas. De buena mañana cogimos el pequeño tranvía que veis más abajo en el centro del pueblo. Este nos llevaría en pocos minutos hasta el teleférico de tres cables sin escalas más largo del mundo, con una visión en altura tan brutal como mareante. Y así, setenta escalones de piedra más y un último funicular para alcanzar los 3.142 metros de altitud en Fansipan, el techo de Indochina y la sensación de haber tocado el cielo.

Funicular en Sapa
En marcha

Días 17, 18 y 19.- Hanói

Llegamos al último tramo de este maravilloso viaje por Vietnam con etapa final en Hanói, capital del país y ciudad del dragón, según cuenta la leyenda. Vaya por delante que las recomendaciones iniciales para solicitar conductor a través de la aplicación móvil y la de conseguir dongs en cajeros con la mencionada tarjeta siguen vigentes. Menos problemas, más seguridad. A continuación, nuestro resumen y casi despedida de este artículo:

Hoteles en Hanói

Las noches previas a los desplazamientos a la Bahía de Halong y al Valle de Sapa recalamos en La Storia Hotel. Este pequeño establecimiento, en pleno Old Quarter, está casi pegado al Bia Hoisitio muy auténtico para cenar (las cervezas las traen de una cercana taberna). Para la estancia más larga elegimos un apartamento con vistas en Water Mark (Lac Long Quan), dotado de piscina, gimnasio y portero. Aunque no nos alojamos, pudimos rememorar viejas historias de espías desde el bar del Hilton, mítico hotel que se erige junto a la Ópera.

Hotel Hilton Hanoi
Vestíbulo del mítico Hotel Hilton

Visitas imprescindibles en Hanói

A primera vista puede parecer otro inmenso océano de tráfico, así que para caminar más o menos tranquilos os proponemos bordear el céntrico lago Hoan Kiem y ver el ambiente tan genuino que se respira en cada tramo. Si, por el contrario, ya le habéis perdido el miedo a las motos, lo mejor es adentrarse en las calles repartidas por gremios del Barrio Antiguo (Old Quarter) para descubrir escenas de otra época, comer en cualquier puesto o comprar todo tipo de recuerdos si no los encontrásteis en los mercados de Dong Xuan, Hang Da y Hom.

El casco antiguo de Hanói

Dónde comer en Hanói

Dejarse llevar por el instinto es la mejor manera de practicar esa modalidad de turismo gastronómico que tanto nos gusta. Hanói guarda en cada barrio lugares fantásticos para degustar su amplia variedad de platos. En este apartado destacamos el restaurante Bun Cha Huong Lien (en el número 24 de Lê Văn Hưu). Es el local que escogió Anthony Bourdain para picar algo con el presidente Barack Obama, de visita en la capital. Merece la pena también la curiosa modalidad de carne a la barbacoa que sirven en Xuan Xuan (en el 47 de Ma May Street).

Bun Cha Huong Lien, Hanói
Mesa presidencial

Algunos museos y más que ver en Hanói

Nosotros entramos en el Museo de la Prisión Central para reflexionar sobre la trágica represión sufrida en Vietnam por varias generaciones a lo largo del siglo XX. Durante las últimas horas en Hanói pudimos acercarnos al Mausoleo de Ho Chi Minh, pero ya estaba cerrado. Esa visita y otra al Templo de la Literatura quedan pendientes para la próxima aventura por estas tierras en las que tenemos tanto por descubrir.

Hanói
Monumento a las víctimas

Días 20 y 21 Hanói – Hong Kong

Antes de regresar a Madrid vía Dubái decidimos que podía ser interesante hacer una escala de dos noches en Hong Kong. Como el vuelo desde Hanói es relativamente corto no dudamos en reservar una habitación en el Intercontinental Grand Standford Hotel.

Nuestra idea era recorrer al máximo esta megalópolis, pero la confortabilidad del alojamiento y el asfixiante calor nos impidieron darlo todo en esta penúltima parada. Aún tuvimos tiempo de comer en Tim Ho Wan, restaurante con estrella Michelín más barato del mundo. Y a patear Mong Kok, uno de los barrios más densamente poblados del planeta. Pendiente nos queda cruzar la bahía en ferri, subir a The Peak, salir por Lang Kwai Fong…

Qué comer en Hawái: 14 imprescindibles

Tan lejana como fascinante, Hawái llama la atención de cualquier amante de los viajes. Una de las preguntas que seguro te planteas antes de comprar tus billetes de avión es ¿qué comer en Hawái? Nosotros tuvimos la suerte de disfrutarla durante 10 días y esto es lo que te recomendamos que pruebes sin falta.

1. Poke hawaiano

Hace apenas un año era un perfecto desconocido y hoy, si no has probado el poke hawaiano, no tienes conversación entre los ‘foodies’ de moda. Esta ensalada de pescado crudo es una opción sana, ligera y colorida para comer en Hawái por poco dinero. Ya sea en restaurantes, food trucks o supermercados (en forma de poke bars para comprar a granel), existe una amplia variedad dependiendo del pescado o marisco elegidos.

¿En qué consiste el poke hawaiano?

Salmón, atún rojo, dorada, caballa, mejillones, gambas, langosta, pulpo, calamar, almejas, ostras, vieiras… La proteína se marina con sal, salsa de soja, aceite de sésamo, algas, guindilla e inamona, especie de nuez asada. Y, para rematar, se añaden diferentes verduras (cebolla morada, pepino, tomate en dados…), frutos secos (cacahuetes, almendras, pistachos…), hierbas (cebollino, cilantro, shisho, albahaca…), semillas de sésamo o, incluso, fruta: aguacate, mango, lichis, dados de sandía… Aunque puedes comerlo tal cual, es habitual encontrar los denominados ‘poke bowls’, con una base de arroz cocido o mezcla de lechugas. Una auténtica delicia para comer en Hawái como un verdadero local.

Ahi shoyu poke
Ahi shoyu poke
Poke con arroz
Poke con arroz

2. Loco Moco

Su nombre nos provoca la risa floja y no es para menos… Esta locura que comer en Hawái es un especie de plato combinado compuesto por una hamburguesa de buen tamaño, arroz blanco hervido, huevo frito, gravy y mac and cheese, una de las ‘marranadas’ americanas por excelencia en forma de pequeños macarrones con queso. La carne puede sustituirse por jamón, ternera, pollo o gambas. Una opción bastante calórica -y muy sabrosa- que te aportará la energía suficiente para ir como una moto el resto del día.

Loco Moco
Loco Moco

3. Gambas picantes al ajillo con mantequilla

Sí, las famosas gambas de Kamekona en ‘Hawái 5.0’ existen y son muy apreciadas en la isla de Oahu. Sobre todo, en la zona de North Shore, donde abundan las camionetas de comida especializadas en este manjar marino también conocido como Hawaiian Style Garlic Shrimps. Pide una ración, acompáñala de una cerveza bien fría y siéntate a una de las mesas al aire libre desde donde contemplar la puesta de sol o decenas de surferos en busca de la mejor ola.

Gambas picantes al ajillo con mantequilla
Hawaiian Style Garlic Shrimps

4. Shave Ice

Nunca algo tan simple como un helado pudo resultar tan rentable. En realidad, el Shave Ice es hielo picado al que se le añaden siropes de colores y diferentes toppings para obtener un atractivo cucurucho o tarrina de diferentes tamaños. Los sabores son infinitos: vainilla, cereza, coco, té verde, mango, yuzu, papaya, chicle… Uno de los más concurridos se encuentra en Haleiwa, donde ‘Matsumoto’s Shave Ice’ ha conseguido que diariamente se formen largas colas para probar sus creaciones.

Shave Ice
Shave Ice

5. Tacos de pescado

Pescado blanco frito en tempura y acompañado de mayonesa de chipotle, guacamole, cilantro y cebolla morada… Nos relamemos cada vez que nos acordamos de los tacos de pescado que puedes comer en Hawái. Mucho más ligeros que los de carne, los tacos de pescado son un must que no puedes perderte si quieres chuparte los dedos.

Tacos de pescado
Tacos de pescado

6. Comida vietnamita en Chinatown

El barrio chino de Honolulu está lleno de encanto, con pequeñas tiendas y supermercados donde comprar productos orientales frescos y envasados. Además de un puñado de barras (en un mercado sin aire acondicionado, eso sí) con especialidades chinas, tailandesas o filipinas, hay varios restaurantes vietnamitas donde comer en Hawái por menos de 15 euros/persona. Unas cuantas sopas, rollitos de gambas, cerdo o pollo, y sabrosísimos bocadillos son algunas de las opciones que no debes dejar de probar.

Rollitos vietnamitas de gambas
Rollitos vietnamitas de gambas
Bocadillo vietnamita de cerdo
Bocadillo vietnamita de cerdo

7. Dumplings para desayunar

Sí, has leído bien, para desayunar. Ya sabes que los americanos comienzan el día de manera ‘fuerte’, por decirlo de alguna manera. Así que ve hacia las 11:30 o 12:00 y haz de este desayuno tu comida. Varias camareras pasean sus carritos entre mesas repletas de clientes con decenas de variedades de dumplings recién preparados, así como otras delicias asiáticas saladas y dulces.

Dumplings
Dumplings

8. Kalua Pork

Un imu es un horno de tierra donde se cocinan los alimentos después de enterrarlos y cubrirlos con rocas volcánicas y trozos de madera a los que se prende fuego. Durante el luau, fiesta hawaiana donde se canta, baila y come, es tradición asar un cerdo durante 2 o 3 horas, obteniendo una carne increíblemente jugosa y tierna. Uno de los mejores restaurantes de Honolulu donde probar el ‘cerdo kalua’ es ‘Helena’s Hawaiian Food’. En este sencillo local se sirve acompañado de otros platillos igualmente deliciosos, como ‘calamar luau’ o unas adictivas costillas de cerdo al horno.

Kalua Pork

9. Malasadas

Sí, en plural, porque cuando pruebes una no tendrás suficiente. Esta especie de donut, originario de la cocina portuguesa, se rellena de chocolate, mermelada o diferentes cremas, y se come recién sacado del horno, caliente y tierno como el primer beso.

Malasada
Malasada

10. Tortitas en ‘Wailana Coffee House’ (Honolulu)

Abre las 24 horas del día para comer en Hawái y es uno de esos lugares tan rancios que rezuma encanto, con suelos de moqueta y camareras hawaianas que no dan a basto. Su amplia carta es apta para todos los gustos: hamburguesas, sándwiches, bufet de ensaladas, sopas, platos combinados… Nosotros te recomendamos que vayas a desayunar (con hambre) y te dejes seducir por alguna de sus enormes tortillas o su Hawaiian Style Breakfast, con huevos al gusto, banana a la plancha y corned beef hash. ¡Ah! Y no te pierdas la especialidad de la casa: esponjosas tortitas. Si el bueno de Lou las recomienda, será por algo…

Tortitas en 'Wailana Coffee House'
Tortitas en ‘Wailana Coffee House’

11. Piña Dole

Seguro que has visto su logo cientos de veces, pero no te imaginabas que estas famosas piñas crecen en Hawái, concretamente, en Oahu. La plantación puede visitarse y es una de las atracciones más típicas entre el turismo familiar. No dejes de comprar una pieza en cualquier supermercado (es una de las pocas frutas baratas al producirse en la misma isla) y déjate seducir por su dulzura.

Piña Dole
Piña Dole

¿Qué beber en Hawái?

12. Cerveza hawaiana

Apunta bien este nombre, Kona Brewing Company, la mayor marca cervecera de Hawai. Longboard, Big Wave, Wailua Wheat, Hanalei Island IPA, Wailua Wheat o Fire Rock serán nombres que pronuncies a menudo si eres fan de esta bebida. Además, tienen otras variedades tan exóticas como cerveza con piña o lichi. Primo, nacida en 1897 aunque estuvo varias décadas sin producirse, es la otra marca que encontrarás, aunque solo se limita a una variedad.

Cerveza Kona
Cerveza hawaiana Kona

13. Blue Hawaii

Inventado en 1957 por Harry Yee, bartender del Hilton Hawaiian Village de Waikiki, este refrescante cóctel se elabora con zumo de piña, curaçao y ron, aunque a menudo se le añade también vodka. Si te gusta el coco, tu versión es el Blue Hawaiian o Swimming Pool.

Blue Hawaii
Blue Hawaiian

14. Mai Tai

Y, aunque se supone que nació en California, es habitual encontrar Mai Tais en la mayoría de bares y restaurantes de Hawái. Aprovecha la Happy Hour y Aloha!

Mai Tai
Mai Tai

¿Te han dado ganas de viajar a Hawái? ¿Cuál de estas comidas hawaianas sería la primera que te llevarías a la boca? ¡Cuéntanos!

‘El Ruedo’ (Candelario-Salamanca)

A la entrada del pueblo más bonito de Salamanca, Candelario, se encuentra el mejor restaurante de la localidad, El Ruedo. En su cocina tradicional destacan platos muy elaborados donde siempre prima el producto de mayor calidad. Verduras de temporada de su propia huerta ecológica, setas, así como carnes, quesos y embutidos ibéricos de la comarca.

Carta micológica

Destaca su amor incondicional por la micología, con presencia de diferentes especialidades con setas entre su oferta culinaria: sopa de hongos con foie y piñonesrevuelto de rebozuelos con hebras de calamartartar de amanita caesarea y trucha ahumadalagarto ibérico con oreja de Judas y hongoslomo de ciervo con angulas de monte

Tataki de salmón y rebozuelos
Tataki de salmón y rebozuelos
Boletus con jamón ibérico y parmentier de queso
Boletus con jamón ibérico y parmentier de queso

Su amplia carta está pensada para satisfacer a todos los paladares. Para quien busca opciones de ‘toda la vida’: sopa castellana con huevo escalfado, chuletillas de cabrito lechal o chuletón de morucha. Para quellos que preferimos algo distinto: tataki de salmón y rebozuelos; carpaccio de ibérico, foie y jamón; milhojas de calabacín con morcilla de Burgos, crema del Casar y galleta de cereales; ensalada de melón, menta y salmón ahumado a la crema agria; gazpacho de rúcula y manzana ácida con piruleta de queso de cabra…

Carpaccio de ibérico, foie y jamón
Carpaccio de ibérico, foie y jamón
Tartar de tomate con crujiente de queso
Tartar de tomate con crujiente de queso
Pulpo soasado sobre crema de patata y chips, en 'El Ruedo' (Candelario)
Pulpo soasado sobre crema de patata y chips

Los postres, todos caseros, no desmerecen el resto del menú: pastel de castañas y chocolate caliente, tarta de queso aromatizada con frutos del bosque, tarta de chocolate caliente con mermelada de naranja amarga y crema de leche, flan de higos o un originalísimo tiramisú ‘deconstruido’.

Tiramisú, en 'El Ruedo' (Candelario)
Tiramisú
Tarta de queso y té matcha, en 'El Ruedo' (Candelario)
Tarta de queso y té matcha, en ‘El Ruedo’ (Candelario)

La bodega de El Ruedo es acorde a su oferta culinaria. Vinos de la tierra: Viñas del Cámbrico, 575 Uvas, Zamallón Osiris, Hacienda Zorita, La Zorra… También, una amplia variedad de riojas y riberas. Y pequeñas muestras del Bierzo, Extremadura, Castilla-La Mancha o Costers del Segre, todos ellos a un precio más que competitivo.

El Ruedo
Una bodega sorprendente

Un menú del día de calidad

Y, si buscas menú del día en Candelario, también está disponible de lunes a viernes, con tres primeros y tres segundos a elegir, postre, pan y vino a un precio inmejorable. Y, en fin de semana y festivos, un ‘plato del día’. 

Al frente del negocio se encuentra Pepe, que con maestría torera también atiende la barra donde degustar excelentes tapas y una amplia variedad de vinos por copas. Acompañado de su encantador hermano Félix, han apostado por una cocina distinta en Candelario y se han ganado, con creces, nuestros estómagos y el de cualquier turista que se acerca a este incomparable pueblo de Salamanca. No hay visita por nuestra parte donde El Ruedo no entre en nuestros planes.

14 cosas que me enamoraron (locamente) de Grecia

1. La Acrópolis de Atenas

Uno de los símbolos que visitar en Grecia y la primera imagen que asocio a su capital, de ahí que le tenga especial cariño. Situada sobre una cima a 156 metros sobre el nivel de mar, es divisable desde casi cualquier parte de la ciudad. Lo habitual es encontrar alguna o varias de sus partes con grúas, ya que el tiempo ha hecho mella y está casi destrozada. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987 y el precio de la entrada en 2020 es de 20 euros. El museo de la Acrópolis, frente a ella, y reinaugurado en 2009, bien merece una visita.

Fachada del Partenón, Grecia

2. Las vistas desde la Colina Licabeto

La Colina de los Lobos debe su nombre a la gran cantidad de estos animales que la habitaban en la antigüedad. Situada en el barrio de Kolonaki, y con 278 metros de altura, desde ella pueden contemplarse las vistas más bellas que ver en Atenas. Para acceder, lo más recomendable es coger el funicular aunque también se puede llegar a pie o en taxi. La mejor hora del día es al atardecer.

Vistas desde la Colina Licabeto

3. Naxos

No soy la única que se enamoró de Naxos. Es el sitio ideal al que retirarse cuando las obligaciones ya no llamen a nuestra puerta. De momento, no está invadida por los turistas y el alojamiento es mucho más asequible que en otras islas como Miconos o Santorini. Todavía recuerdo el calamar relleno que cené en la Luccullus Taverna. Un lugar de ensueño.

Grecia

4. Las playas de Grecia

Aunque no soy muy aficionada a ellas, me resultaron especiales por la arena gruesa y la espectacularidad de sus paisajes, con enormes rocas erosionadas por el mar Egeo. Si practicas el nudismo, este país es perfecto para ti, ya que cada isla suele tener una. La de Banana Beach, en la región de Skiathos, es para muchos la mejor playa nudista de Grecia.

Playa en Santorini

5. El vino griego

Grecia cuenta con casi 300 variedades y una producción anual de 600 millones de botellas. El Retsina es uno de los más famosos y su origen se remonta a miles de años atrás, cuando los vinos eran transportados en ánforas de barro selladas con una pasta de resina y yeso. La resina le daba un sabor característico y los griegos pensaron que el vino envejecía gracias a ella, por lo que nació la tradición de añadirla. En islas como Santorini pueden presumir de vinos fantásticos.

6. Las cervezas Mythos y Alpha

Reconozco que antes era mucho más cervecera que ahora. Pero entonces disfruté como una enana de mis buenas jarras y botellas de las dos marcas de cerveza más populares de Grecia. Suaves y perfectas para refrescarse en verano.

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7. Los atardeceres en Oia

Uno de esos momentos que perdurarán para siempre en mi memoria son los atardeceres en Oia, un pequeño pueblo en la isla de Santorini. Son varios los locales situados frente a la caldera desde los que contemplar la puesta de sol, aunque también puede hacerse tranquila y gratuitamente desde otros lugares. Los 12 euros que pague por cada cóctel me parecieron un dinero invertido de la mejor manera posible.

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8. Una ración de calamares al borde del mar

O de lo que quieras… Hay restaurantes desde cuyas mesas no solo se contemplan unas espectaculares vistas, sino que el agua del mar te salpica. Elige un buen pescado que te prepararán al instante a la parrilla o, si no es hora de comer o cenar, un ‘pequeño’ tentempié como el mío. Y que no falte vino griego…

Grecia

9. Naftplio (o Nauplia)

Una de las ciudades más bonitas de la zona de Argolis, primera capital del país y conocida como la Venecia del Peloponeso. En el centro de ella, se encuentra el Castillo Palamidi, al que se accede tras subir ¡casi 900 escalones! para contemplar unas vistas que bien merecen tamaño esfuerzo (tranquilo, también se puede llegar en coche). Si eres aficionado a los recuerdos, hazte con un komboli o un begleri, una especia de rosario de cuentas fabricado en plata o cerámica.

Naftplio

10. Las casas y villas en los acantilados de Santorini

¿Os imagináis tener una casa como la de estos dos señores? ¿Desde cuya terraza solo se divise el horizonte y la infinidad del mar? No tengo ni idea del precio de las mismas, aunque sí que varios actores famosos poseen propiedades de este tipo en la isla (imagino que en lugares más discretos y no de paso para turistas). Lo que sí es posible es alquilarlas o, en su defecto, alojarse en alguno de los hoteles con habitaciones y terrazas privadas de este tipo. Eso sí, la media no baja de 250-300 euros por noche.

Grecia

11. Un baño en aguas termales

Desde el puerto de Fira, capital de Santorini, se puede llegar en velero a la isla de Nea Kameni, donde se encuentra un volcán activo con pequeñas fumarolas. Una de las actividades más turísticas, pero no por ello con menos encanto, es la de bañarse en las rojizas y sulfurosas aguas aledañas al volcán. La excursión dura unas tres horas y es importante ir provisto tanto de calzado deportivo para el paseo, como de chancletas y bañador para la parte acuática.

Aguas termales de Nea Kameni

12. El Teatro de Epidauro

Se empezó a construir en el año 330 a. C. y llegó a albergar hasta 14.000 personas. Su acústica es tan excepcional que permite a los espectadores de las filas más altas escuchar lo que se dice en mitad del escenario sin necesidad de alzar la voz (pude comprobar que es verídico). El de Epidauro es uno de los teatros más antiguos del mundo y, actualmente, aún se llevan a cabo representaciones. 

Teatro de Epidauro

13. La facilidad para moverse entre islas

Hacer una ruta entre las islas más famosas de Grecia es de lo más sencillo. Son varias las compañías que operan entre las que más viajeros reciben y existe la posibilidad de comprar billetes multitrayecto que resultan algo más económicos. Casi todos los ferris cuentan con servicio de cafetería, así como la posibilidad de viajar en Primera Clase, donde los asientos son mucho, pero mucho más cómodos. Sobre todo, para trayectos largos y pesados.

Grecia

14. La gastronomía griega

Si eres un amante de la gastronomía, no querrás marcharte de Grecia. Y si no lo eres, seguro que tampoco, ya que se come realmente bien y por poco dinero. ¡Sigue leyendo!

¿Qué comer en Grecia?

Queso feta

El queso griego más popular está presente en muchos de sus platos. En una simple tostada, con una base de cebolla y tomate natural, y espolvoreado con un buen puñado de orégano, resulta perfecto.

Queso feta en tosta

Gyros

Lo que viene a ser el kebab turco pero que, en Grecia, puedes encontrarlo con carne de cerdo además de pollo, cordero y ternera. Un bocado rápido y por menos de 4 euros.

Souvlaki

Brocheta de cerdo, pollo, ternera o cordero a la brasa que se sirve sobre pan de pita y se acompaña de patatas fritas y verduras a la parrilla. En Atenas existe el kalamaki, cuya diferencia principal es que la carne se ha marinado previamente en zumo de limón, aceite de oliva y diferentes especias como menta, tomillo u orégano.

Souvlaki y Petsina

Musaca

El plato más famoso de la cocina griega, cuya base principal son las berenjenas, además de ternera o cordero y una gruesa capa de salsa parecida a nuestra bechamel.

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Ensalada griega

Todo un homenaje a los ingredientes típicos del país mediterráneo: tomate, pepino, cebolla roja, pimiento rojo, queso feta, alcaparras y aceitunas kalamata que se aliñan con sal, pimienta negra, orégano y aceite de oliva.

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Tzatziki

La salsa más popular que comer en Grecia. Sus ingredientes son yogur griego, pepino, aceite, zumo de limón y ajo, que le da un regusto fuerte, pero muy sabroso.

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Saganaki

El saganaki es un sencillo y tradicional plato de la cocina griega que consiste en queso kefalotyri frito en aceite de oliva al que se le añade zumo de limón.

Tomatokeftedes

Albóndigas fritas de tomate al perfume de menta, especialidad de Santorini y realmente deliciosas.

Tomatokeftedes, típicos de Santorini

Mejillones saganaki

Sin concha y preparados al horno con cebolla, ajo, perejil, pimiento verde y queso feta en salsa de tomate natural. Otra especialidad de Santorini.

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Pulpo a la brasa

Los griegos tienen una mano especial para el pulpo, que preparan de una manera muy peculiar. Primero se hierve unos 45 minutos, se deja marinar durante la noche y se asa a la parrilla de carbón para que esté crujiente por fuera.

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Calamar relleno o kalamaria gemista

Relleno de tomate, queso feta y pimientos picantes, el kalamaria gemista está presente en la carta de la mayoría de restaurantes griegos. Se cocina al horno con vino blanco y es servido con una guarnición de arroz blanco.

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Spanakopita

Este delicioso pastel salado griego de pasta filo está relleno de espinacas troceadas, queso feta y cebolleta. Suele tomarse como aperitivo y también para desayunar si no eres goloso, como es mi caso.

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Gemistá

Pimientos rellenos de arroz y especias asados al horno. Algunas variedades de este famoso plato griego se rellenan con carne picada, queso, pasas o piñones.

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Pseftokefedes

Una receta tan tradicional y sencilla como la de nuestras albóndigas de toda la vida, pero de mayor tamaño y con una guarnición de berenjenas asadas y tzatziki.

Grecia

Yogur griego

Para desayunar, comer o cenar… El yogur griego es una delicia que engancha. Cuando lo puebes, te darás cuenta de que es un alimento único. Contiene entre un 9 y un 10% de materia grasa láctea, el triple que las variedades típicas que compramos en el supermercado. Mucho restaurantes lo obsequian al final de la comida, con mermelada o nueces. Sencillamente, exquisito.

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Seguro que a estas alturas estás deseando visitar o regresar a Grecia, ¿verdad? Y, probablemente, tú conoces otras muchas razones para enamorarse de este país. ¡Cuéntalas!

Dónde comer en Oporto: 10 paradas imprescindibles

Los anglicismos mezclados con el castellano nunca nos gustaron. Pero ahora que la segunda ciudad más importante de Portugal es un fenómeno trendy y que, según cuentan influencers como el gran Xixerone, la zona de Bombarda es lo más hipster en la desembocadura del Duero, ahí va nuestra propuesta de 10 paradas para comer en Oporto.

Bikini con vistas al mar
Los lunes al sol sientan muy bien

1. Desayunar un sencillo sándwich con una fría cerveza Super Bock mientras se observa la majestuosa amplitud del Atlántico. Esta opción es posible en alguno de los chiringuitos que abren desde primera hora de la mañana en la Playa de los Ingleses (Foz), entre el Faro de Felgueiras y el Fuerte de San Francisco Javier. En el que estuvimos había wifi, pero sugerimos desconectar para disfrutar. 

Arroz con bogavante
Un plato contundente

2. Pasear por Matosinhos y tomar nota de los restaurantes para comer en Oporto que hay alrededor del Mercado Municipal. Nosotros elegimos el arroz con bogavante de Esplanada Marisqueira A Antiga (Rua Roberto Ivens, 628). Aunque el producto es de primera calidad, los precios de la carta nos parecieron un tanto elevados. 

Comer en Oporto
Un sorbo muy fresco

3. Adentrarse en el Café Majestic (Rua Santa Catarina, 112) es trasladarse a la atmósfera de los años 20, conocida como Belle Époque. El lugar conserva el original estilo Art Nouveau del arquitecto João Queiroz y permite degustar la típica francesinha. Este tentempié con alto nivel calórico es imprescindible para comer en Oporto, acompañada, por ejemplo, del cóctel de la casa: sangría espumante de frutos rojos.

Comer en Oporto
Un sabroso arroz para reponer fuerzas

4. Almorzar comida tradicional portuguesa en A Tasquinha (Rua do Carmo, 23). Este pequeño local sirve, entre otras exquisiteces, filetes do polvo o tamboril, pataniscas de bacalhau com arroz de tomate, lombinhos de vitela com vinho do porto o febras de salpicão, todo ello regado con una interesante propuesta de vinos locales.

Al fondo y debajo de la sombrilla, las brasas
Al fondo y debajo de la sombrilla, las brasas

5. Comer unas sardinas sobre las vías del tranvía con unas impresionantes vistas del Duero. Nosotros elegimos Casa Nelinha, a la altura del Viaducto de Cais Das Peidras, porque nos llamó la atención el olor a brasas que desprende su barbacoa exterior. Recomendamos no perder la atención del tráfico, ya sea sobre raíles o ruedas, porque un pequeño despiste y las risas pueden convertirse en llanto.

Comer en Oporto
El autor del post tuiteando el lugar

6. Recorrer diferentes bodegas en Vila Nova de Gaia antes de media tarde, ya que muchas cierran a las 18:00 horas. En Cockburn’s (Rua de Serpa Pinto, 346) nos explicaron la historia de un escocés que se estableció allí en el siglo XIX. Offley (Rua do Choupelo, 62), con visita guiada y cata. Escuchamos fado en directo en Quevedo (Rua de Santa M.nha, 77) y en Taylor’s Port Wine comimos al aire libre, sobre los tejados del barrio.

Estrellas Michelin para comer en Oporto

Comer en Oporto
Contraste de colores al atardecer

7. Brindar en la incomparable terraza de The Yeatman porque la vida puede ser maravillosa. Considerado el más lujoso para comer en Oporto, reservamos mesa en su restaurante para celebrar que Marta cumplía cuarenta. Las fotos del extenso menú puedes verlas en nuestro perfil de Instagram, nueve platos por un lado y, aunque parezca extraño, otros tantos para terminar, exhaustos pero contentos.

Comer en Oporto
Pincha en la imagen para ver toda la degustación

8. Conocer la merecida estrella Michelin de Pedro Lemos, chef revelación de la ciudad, cuya propuesta en un escondido local de Foz (Rua Padre Luís Cabral, 974) no deja indiferente. Muy interesante la idea de permitir a cada cliente la composición de su menú, basado en una combinación de cocina tradicional y vanguardia en los fogones, pequeños, según pudimos comprobar en una breve charla con el jefe.

La sencillez de unas sardinas con vinho verde

Comer en Oporto
Las sardinas, un clásico del muro

9. Sentarse en alguno de las pocos sitios libres que veas en el Muro dos Bacalhoeiros. No busques platos muy elaborados porque aquí aciertas con sencillas viandas, una botella de vinho verde y, por supuesto, con la mejor compañía, al menos en mi caso. Si quieres comprobarlo, pásate por el número 145 de la mencionada dirección y, aunque parezca un pub, no dudes en pedir la carta.

Comer en Oporto
Antes de embarcar toca un buen manjar

10. Y cerrarmos estas pistas para comer en Oporto con el Wine Bar del Aeropuerto Francisco Sá Carneiro, ideal para despedirse de lo que nosotros denominamos «Turismo Gastronómico». Este puesto sirve vino por copas acompañadas de bocadillos gourmet, quesos y ricos aperitivos. Los escasos metros que separan el local de las puertas de embarque lo convierten en la tienda perfecta para comprar botellas a buen precio.

Qué ver en Bolonia: 24 horas en la capital de Emilia-Romaña

Bolonia

De camino al Gran Premio de San Marino de Moto GP pudimos aprovechar 24 horas en Bolonia. La bella ciudad del noroeste de Italia es capital de la región de Emilia-Romaña. De fácil manejo y cortas distancias, no la recomendamos para familias con niños pequeños por culpa del intenso tráfico rodado. Sí creemos que es un destino ideal para estudiantes con beca Erasmus, jóvenes con ganas de marcha o blogueros ligeros de equipaje, como nosotros. Descubre, a continuación, qué ver en Bolonia.

1. La llegada

Aterrizamos en el Aeropuerto Marconi, una de las bases más importantes para compañías low cost en el sur de Europa. Está ubicado a unos 10 kilómetros del centro, donde llegamos sin mayores problemas en el Aerobus de la línea TPER por unos 6 euros. Si sois tres o cuatro personas, quizá os convenga hacer el trayecto en taxi por menos de 20 euros. Y empezar a disfrutar de todo lo que hay que ver en Bolonia.

Bolonia
Motos, coches, empedrado y soportales

2. La ciudad

Mundialmente conocida por el magnífico estado de conservación de su casco histórico, es una urbe capaz de trasladarnos a una época medieval. Pero, a día de hoy, solo se entiende como un caos de coches y motos perfectamente organizado. Recomendamos dejarse llevar entre los soportales sin rumbo fijo, pues merece la pena fijarse en los detalles de la esplendida arquitectura que ver en Bolonia en cada rincón del paseo. También es sede de marcas míticas como Lamborghini o Ducati.

Bolonia
En bici hubiéramos visto más lugares secretos

3. Los monumentos que ver en Bolonia

La lista de monumentos que ver en Bolonia se puede hacer interminable. Pero destacamos las Dos Torres, su Plaza Mayor flanqueada por San Petronio y el Palacio del Ayuntamiento. Otros edificios exuberantes que ver en Bolonia son las antiguas sedes de Los Bancos o Los Notarios, Teatro Comunale, Pinacoteca Nacional o el Real Colegio de España. También, iglesias, pórticos, arcadas, palazzos, villas, museos, colecciones, teatros… Y un sinfín de referencias que obligan al viajero a preparar con tiempo su ruta artística si no quiere acabar como Stendhal en la vecina Florencia.

Bolonia
Nos miran con cara de perro

4. Las tiendas que ver en Bolonia

No hace falta que lo digamos, pero las compras no suelen estar entre nuestros objetivos viajeros. A no ser que se nos rompan las botas, echemos en falta algo más de abrigo o nos ‘mole’ alguna gorra, camiseta o recuerdo similar. Sin embargo, pudimos comprobar que Bolonia es un paraíso para los adictos al consumo. Su artería central está plagada de tiendas especializadas en moda italiana, zapatos a medida, alta cosmética, cuero, joyas y otros complementos fáciles de encontrar y nada baratos a la hora de pagar.

5. La gastronomía de Bolonia

En este apartado nos hemos sentido muy cómodos, ya que las 24 horas en Bolonia puede arrancar en una de sus coquetas pastelerías a ritmo de cannolis y ristrettos (deliciosos). Continuar entre los puestos de carnes, pescados, frutas y verduras que se amontonan en los aledaños de la Piazza Maggiore (sorprendente). Recuperar fuerzas en osterias como dell’Orsa (imprescindible) y adentrarse en la Via Zamboni para beber en la calle o sentarse en alguna terraza. No os perdáis dos de los platos más típicos: ragú alla bolognese y tortellini in brodo.

9 pistas gastronómicas para disfrutar de Valencia

La cercanía en AVE desde Madrid, el sol que aseguran luce durante más de 300 días al año, y una excelente gastronomía que le ha dado merecida fama mundial, hacen que cada año, bien sea primavera u otoño, nos escapemos a la Ciudad del Túria durante unos días para cargar pilas. Pero, ¿dónde comer en Valencia? Hay cientos de restaurantes y es difícil decidirse solo por uno. Bien sea cocina de mercado, pescados, mariscos, sus famosos arroces, o por qué no, en forma de tapa, te enseñamos estos 9 restaurantes para comer en Valencia.

1. Saiti

Vicente Patiño, que atesora más de veinte años en la profesión, sigue en la cresta de la ola gracias a su propuesta de cocina de mercado basada en producto fresco elaborado sin complicaciones y un toque muy personal. Saiti ofrece solo la opción de comer menú, con cuatro diferentes, de 36, 55, 70 y 85 euros.

Merluza con pilpil de perejil y limón
Merluza con pilpil de perejil y limón

2. La Pepica

Clásico donde los haya para comer en Valencia, es uno de los restaurantes más antiguos de la capital y de España. Fundado en 1898, por sus instalaciones han desfilado todo tipo de celebridades, desde el ‘ex Rey’ -que se las sabe todas- hasta Hemingway, pasando por Ava Gadner u Orson Welles, todos ellos grandes enamorados de nuestro país. Extensa carta de arroces, pescados y mariscos, además de pequeñas joyas estacionales, como clóchinas, tellinas o almejas de Carril. Y, todo ello, en plena Playa de la Malvarrosa.

Tellinas en La Pepica
Tellinas, en ‘La Pepica’
Paella en La Pepica
Paella ‘La Pepica’

3. Ricard Camarena

La pasada primavera regresé con Jota para saborear la cocina de este dos Estrellas Michelin, una experiencia completa para comer en Valencia donde dejarse llevar por los cinco sentidos. Producto, técnica y sabor en un espacio íntimo y tranquilo donde la mesa más cercana está lo suficientemente lejos como para sentirse el protagonista único y principal. La obra gastronómica de Ricard Camarena rezuma belleza y complejidad en platos sublimes como carpaccio de mero, perejil y mandarina o guisantes estofados, rúcula y sisho verde.

Carpaccio de mero, perejil y mandarina, en Ricard Camarena
Carpaccio de mero, perejil y mandarina, en Ricard Camarena
Guisantes estofados, rúcula y sisho verde, en Ricard Camarena
Guisantes estofados, rúcula y sisho verde, en Ricard Camarena

4. Vuelve Carolina

El extremeño Quique Dacosta fue uno de los primeros en apostar por establecimientos de formato low cost con firma propia donde las tapas se salieran de lo corriente y se elaboran al momento con productos de excelente calidad. Vuelve Carolina fue el primero de ellos, al que siguió Mercat Bar y El Poblet, todos ellos para comer en Valencia.

Yogur de cremoso de parmesano con albahaca y mentas, en 'Vuelve Carolina'
Yogur de cremoso de parmesano con albahaca y mentas, en ‘Vuelve Carolina’
Dados de salmón marinado, en 'Vuelve Carolina'
Dados de salmón marinado, en ‘Vuelve Carolina’

5. Canalla Bistro

El imperio de Ricard Camarena se ha expandido en poco tiempo con otros modelos de negocio más rentables para comer en Valencia que su espacio gastronómico y al que el público local se ha rendido sin ningún tipo de duda. Uno de ellos, en forma de bistró gamberro, se comunica con el restaurante estrellado a través de la cocina y, podemos asegurar, llena noche tras noche. Algunas de sus creaciones, como el sándwich de pastrami extilo ‘Kat’z’ o el bocata al vapor de cerdo Pekín, ya son clásicos en Canalla Bistró.

Bocata al vapor de cerdo Pekín
Bocata al vapor de cerdo Pekín
Sándwich de pastrami estilo 'KAT'Z'
Sándwich de pastrami estilo ‘KAT’Z’

6. Duna

Arroz, domingo y playa puede sonar a pesadilla para muchos. Pero cuando el escenario son las dunas de la playa de El Saler, sobre las que se asienta el restaurante homónimo, el plan resulta, sencillamente, mágico. Exquisitos arroces servidos en su propia paella y delicadas creaciones como tartar de mero con encurtidos o croquetas de bogavante, además de una completa carta de vinos, invitan a disfrutar de una jornada playera de lo más especial para comer en Valencia.

Tartar de mero de playa con encurtidos, en ‘Duna’
Tartar de mero de playa con encurtidos, en ‘Duna’
Arroz negro de sepionet y chipirones, en ‘Duna’
Arroz negro de sepionet y chipirones, en ‘Duna’

7. Panorama

En la Marina de Juan Carlos I se ubica el que, probablemente, sea el restaurante con mejores vistas para comer en Valencia. Además, cuenta con una terraza perfecta para aperitivos o copas y un comedor presidido por una enorme cristalera que parece adentrarse en el mar. Su propuesta resulta más que interesante, destacando arroces secos y melosos. Precios ajustados y servicio joven y moderno.

Clóchinas, en 'Panorama'
Clóchinas, en ‘Panorama’
Arroz con pato, setas y alcachofas, en 'Panorama'
Arroz con pato, setas y alcachofas, en ‘Panorama’

8. Central Bar

Camarena alegra las barrigas de clientes y comerciantes del Mercado Central de Valencia. En la pizarra de Central Bar, sugerencias que varían diariamente y siguen la filosofía del ‘kilómetro 0’. La mayoría de productos se adquieren en los puestos del propio mercado, como gamba roja de Denia u ostras. Un buen puñado de originales bocadillos para comer en Valencia se dan la mano con tapas que hacen las delicias de guiris y lugareños, como croquetas de pollo rustido o patatas Bravas, todo ello recién elaborado en una pequeña y bulliciosa cocina vista.

Gamba roja de Denia, en 'Central Bar'
Gamba roja de Denia, en ‘Central Bar’
Ostra valenciana al natural, en 'Central Bar'
Ostra valenciana al natural, en ‘Central Bar’

9. San Nicolás

En el barrio del Carmen y muy cerca del Mercado Central, San Nicolás resiste los envites de la cocina moderna con la que se ha convertido en especialidad y seña de identidad de la casa, los pescados cocinados al papillote. O lo que es lo mismo, envueltos en papel vegetal y aderezados con zumo de limón y azafrán, para realzar su sabor final en el horno. 

El nuestro era una selección de pez limón, fura, pargo y corvina. Y todas las verduritas que podéis ver en la foto: zanahoria, calabacín, berenjena, guisante, judía verde, pimiento y haba. Sencillamente, delicioso. Antes, nada mejor que una degustación de entrantes compuesta por anguila en canelón, pulpo a la gallega, tomate valenciano aliñado y pescado escabechado.

Comer en Valencia: degustación de entrantes, en 'San Nicolás'
Degustación de entrantes, en ‘San Nicolás’
Comer en Valencia: pescado al papillote, en 'San Nicolás'
Pescado al papillote, en ‘San Nicolás’

¿Te ha gustado esta selección de restaurantes para comer en Valencia? ¿Conoces algún otro que nos recomiendes para una próxima visita?

Restaurante Atrio: casa, comida y bodega en Cáceres

Restaurante Atrio

Acudir a Extremadura en pleno verano puede suponer un agobio para gente del norte como nosotros. Si la convocatoria la hace tu mejor amigo porque quiere celebrar su boda en una finca de la provincia de Cáceres, la cosa cambia. Y si, además, Marta, la editora de Pasean2.com, concluye que la parada en la Capital Gastronómica de 2015 es más que obligatoria, no queda otra que tomar una decisión: ¿comemos en Restaurante Atrio y, de paso, nos alojamos allí?

Seis meses antes de la cita hicimos nuestros cálculos y observamos que la oportunidad se presentaba única para experimentar lo que nosotros denominamos «Turismo Gastronómico». Consiste en viajar, pasear, comer y contar. Sin prisas, sin coches, sin niños.

En el momento de escribir esta reseña nos hemos dado cuenta que Atrio representa un concepto mucho más amplio de lo que hemos conocido alrededor de esta península y en otros rincones del mundo.

Casa, comida y bodega. Así vamos a estructurar esta exigente entrada. Pero, antes, permítanme una breve pincelada sobre Cáceres. Marco de esta aventura y ciudad Patrimonio de la Humanidad gracias a la herencia histórica sobre la que se asienta. Restos del Neolítico, vestigios romanos, legado visigodo, influencia almohade, arquitectura medieval, cuna conquistadora y camino de Sefarad. Entre otras muchas referencias que darían para abrir un blog o una enciclopedia, según se mire.

Hotel Atrio Cáceres

Este «Relais & Chateaux» de nueve habitaciones y cinco suites se levanta intramuros. Concretamente, en la plaza de San Mateo, junto a la iglesia del mismo nombre y al lado del Palacio Ulloa, ambos del siglo XV. Atrio es hoy por hoy otra joya arquitectónica salida del prestigioso estudio “Mansilla y Tuñón Arquitectos”. Para dar cabida a un impresionante restaurante con bajada a la bodega en la primera planta, un hotel de vanguardia en la segunda y una muy calculada piscina en la azotea.

Todas las estancias están equipadas con suelo radiante, televisión Loewe y mobiliario escandinavo de diseño. Que, unido a los cuadros de importantes pintores contemporáneos, provocan en el viajero la inevitable tentación de resguardarse. De no salir, de quedarse para siempre leyendo un libro, escuchando el lejano bullicio de las calles o, simplemente, duchándose, con medida, por supuesto.

Bodega de Atrio, Cáceres

Restaurante Atrio Cáceres

Explicaba Ferrán Adrià en una crónica firmada por el periodista placentino Antonio Armero que «no hay en el mundo sitios como restaurante Atrio y no hay que olvidar que, en el mundo actual, Cáceres compite con Pekín». Además de sus dos Estrellas Michelin, a mí personalmente me llama la atención que el escritor Manuel Vázquez Montalbán incluyera la antigua versión de Atrio en su “Guía de Restaurantes Obligatorios”. Casi nada. Debo decir que la propuesta del cocinero y fundador, Toño Pérez, no deja indiferente a nadie.

Nuestra degustación en Restaurante Atrio Cáceres arrancó con unos macarons con remolacha. Estos dieron paso a una zanahoria acompañada de ortiguilla e hinojo. Seguida de unos falsos guisantes y un bloody mary con helado de cebolletas.

A continuación llegó el turno de la ostra canalla, con papel de frutos rojos y kimchi, la cigala verde con pan de algas y el carabinero al cerdo ibérico.

El protagonista del tercer acto fue el solomillo de retinto en dos pases: en tartar con sorbete de mostaza, y asado con costra crujiente de hierbas. Antes del postre probamos su Torta del Casar en contraste con membrillo y aceite especiada. Y en el cierre final estuvieron presentes piña, cereza y golosinas.

Bodega de Atrio Cáceres

Bodega de Restaurante Atrio Cáceres

José Polo, la otra gran mitad de Atrio, confesaba en una entrevista concedida a Selectus Wines que, tras abrir un vino de 1939, reparó “en lo que podía ser la España de ese año con una guerra a cuestas, casi sin hombres para recoger la uva”. Toda una declaración de intenciones en palabras del mejor jefe de sala según la Real Academia de Gastronomía e ideólogo de una bodega única en España.

Restaurante Atrio

El sótano de esta casa tiene más de templo dedicado al dios Baco que de simple sucesión de estanterías repletas de botellas. Es esta una formidable aventura enológica que se remonta a cosechas que superan los 200 años de antigüedad. Donde el siglo XIX y el XXI se dan la mano a través de un hilo de colores tintos, blancos y, a veces, dorados. 

Borgoña

Si, además de ver las joyas, puedes comprobar cómo te quedan, suponemos que la atracción aumenta. Eso nos pasó a nosotros a la hora de elegir el vino en una carta que incluye cientos de referencias. Y que se presenta en un tomo de formato catedralicio. Es de justicia aclarar que hubiera sido imposible acertar sin la inestimable ayuda del sumiller José Luis Paniagua, un profesional de los buenos, sin estridencias, preparado para explicar a cada cliente el arte del buen beber. 

Nos gustó: la relación calidad – precio de la oferta especial que escogimos en su web para una noche y una comida o cena.

Lo peor: la resaca posterior a la boda que nos impidió degustar el que dicen es uno de los mejores desayunos de España.

Un paseo por la bella ciudad de San Marino

Antes de visitar la República de San Marino debéis saber que su territorio se extiende en poco más de 60 km². Aunque nosotros estuvimos allí poco tiempo, os podemos asegurar que nuestro clásico paseo mereció la pena. Llegamos a este mágico enclave procedentes de Bolonia en una rápida combinación de tren, primero, y bus, después. Concretamente, desde la estación de Rímini, ciudad al norte de Italia ubicada en la región de Emilia-Romaña. El cercano mar Adriático, junto al majestuoso Monte Titano y las extensos cultivos de la zona, hacen que las vistas sean de esas que quitan el hipo.

La belleza del paisaje de San Marino
La belleza del paisaje

Un poco de historia

El que dicen es el estado soberano más antiguo del mundo tiene una población de 32.743 habitantes. El que da nombre al país fue un maestro cantero que se instaló en sus colinas durante el siglo IV, forjando una de las comunidades más pacíficas de las que hay constancia documental. Desde 1243 y de manera ininterrumpida son elegidos dos Cónsules o Capitanes Regentes, quienes, por un período de seis meses, hacen las veces de Jefe de Estado. Como curiosidad, cabe destacar que las monedas de euro sanmarinenses, diseñadas por el artista Frantisek Chochola, son muy apreciadas por los coleccionistas.

San Marino
El santo picando piedra

A lo largo de la historia, hay constancia de numerosos acontecimientos que dan fe del carácter de esta tierra. Por ejemplo, Napoleón Bonaparte ofreció a San Marino la posibilidad de ampliar su territorio. Pero, lejos de aliarse con el genio francés, los dirigentes de esta pequeña república prefirieron mantener sus fronteras reforzando así su neutralidad. Garibaldi, cinco décadas después y casi derrotado, encontró cobijo aquí. Mientras que Abraham Lincoln, al ser elegido ciudadano de honor, definió al país como «uno de los más honrados». Durante la Segunda Guerra Mundial 15.000 lugareños protegieron a 100.000 refugiados que huían de los bombardeos.

Busto de Garibaldi en un cruce de calles en San Marino
Busto de Garibaldi en un cruce de calles

Qué ver en San Marino

El territorio de San Marino se compone de nueve pueblos denominados «castelli». Nosotros paseamos por el principal y capital del estado, que esconde tras sus murallas un importante patrimonio arquitectónico. El turista tiene a su disposición un buen número de museos que ver en San Marino. Junto a jardines, palacios, iglesias y basílicas.

Y piedra, también mucha piedra que ver en San Marino en un espacio que desde lejos parece más pequeño que desde dentro. En la cima, tres fortalezas unidas por un camino hacen las veces de guardianes. Mientras que la Piazza della Libertà es el centro neurálgico de esta diminuta urbe, con el Palacio Público, sede del parlamento, por delante, y la Cava dei Balestrieri, por detrás.

San Marino
La piedra siempre presente

Nuestra visita coincidió con el fin de semana que se disputa una de las pruebas con más público de todo el Mundial de Motociclismo, en el cercano circuito de “Misano-Marco Simoncelli”. El viernes previo a las carreras los dos pilotos del equipo Ducati, Iannone y Dovizioso, recorrieron las calles de San Marino con sus motos en un espectáculo que sirvió de aperitivo para los aficionados a este deporte. El vídeo con el desfile de las dos estrellas de Moto GP podéis verlo a continuación. Y la crónica de nuestro paso por el paddock podéis leerla vía Blog en Boxes.

Dónde dormir en San Marino

La oferta de alojamiento es bastante amplia, teniendo en cuenta las reducidas dimensiones de San Marino. La hospitalidad es marca de la casa y sello de distinción en el sector hotelero sanmarinense. Nosotros nos decantamos por las tres estrellas del Hotel Joli para pasar la noche y disfrutar una de las más fantásticas panorámicas que ver en San Marino. Lo mejor de su ubicación en Viale D’Urbino es que se puede ir andando a todos los sitios. Este dato es importante si tenemos en cuenta la alta restricción que existe al tráfico rodado debido a la estrechez de la calzada.

Dónde comer en San Marino

En lo que a buen comer se refiere hay que reseñar la influencia de una agricultura con orígenes milenarios. Su peculiar interpretación de la pasta italiana a través de los strozzapretis, cappellettis y passatellis, variedad de fiambres o quesos y un amplio abanico local de tintos, blancos y moscatos. Esta peculiar gastronomía pudimos saborearla en Righi la Taverna y en La Terraza, un restaurante panorámico con sabrosos platos y vinos muy cuidados, según se puede observar a continuación en la galería fotográfica.  

Si después de leer esta entrada sobre qué ver en San Marino, estáis pensando visitarlo, no dudéis en consultar su portal de turismo. También, seguir los perfiles abiertos en diferentes redes sociales como Instagram. Este destino es ideal para moteros con ganas de curvas, mochileros, familias con niños, amantes de la historia y gastrónomos de paseo, como nosotros. 

Japón en 30 bocados (más o menos) inolvidables

Si hay algo que sorprenda en este país, además de la exquisita educación de sus habitantes y sus impolutas calles, es la comida japonesa. Si eres de los que piensa que los nipones se alimentan a base de sushi y tempura, te llevarás una sorpresa mayúscula.

En las tres semanas que disfrutamos del Imperio del Sol Naciente, apenas repetimos ningún plato. Y, si lo hicimos, fue porque sabíamos que tardaremos tiempo en probar otro igual. De esta selección de 30 bocados de comida japonesa, apenas hay 5 que no hicieron disfrutar a nuestro paladar. El resto, para repetir una y mil veces. Juzga tú mismo.

1. Barbacoa japonesa o yakiniku

Una de las opciones más sanas y económicas de comida japonesa. Cada uno se prepara carne y verdura al punto deseado y sin apenas grasa. Suele ir acompañada de un bol de sopa y otro de arroz y, dependiendo del corte de la carne, oscila entre 10 y 30 euros por persona.

Comida japonesa

2. Bento

El take away de comida japonesa por excelencia. Imposible marcharse del país sin haberlo probado una o varias veces. Sobre todo, si haces trayectos en shinkansen, ya que es el bocado más habitual de lugareños y turistas. Dada la comodidad de su envase, resulta de lo más sencillo para comer mientras se viaja. Y existen decenas de puestos en las diferentes estaciones de tren a lo largo y ancho del país.

En su interior: infinidad de propuestas a base de ternera, pollo o pescado, acompañados de diferentes guarniciones. ¿El precio? Desde 8 euros y, por lo general, con una bebida.

Comida japonesa: bento

3. Carne de Kobe

La indiscutible delicia de la comida japonesa es, sin duda, la carne de Kobe, que proviene de los bueyes de la prefectura de igual nombre. Conocidos por su cuidada alimentación, a base de los mejores granos y una cerveza diaria, así como masajes con sake templado, su ternura la hace única en el planeta.

Aunque desde hace algún tiempo ya se exporta con cuentagotas, merece la pena rascarse el bolsillo y darse un homenaje que rondará los 150 euros por persona. Eso sí, busca el distintivo que acredita que es auténtica para que no te den gato por liebre. Y, si puedes, saboreála en la misma ciudad de Kobe.

Comida japonesa: carne de Kobe

4. Crepes

Porque los nipones han sabido hacer muy suya esta casi fast food francesa. Y es sencillo encontrar puestos donde las preparan dulces y saladas en pocos minutos. Ideales para comer por la calle mientras se sigue haciendo turismo.

Comida japonesa: crepes

5. Desayuno japonés

Si tienes oportunidad, no dejes de empezar el día como un auténtico lugareño. Aunque no es costumbre, algunos hoteles incluyen en el precio la primera comida japonesa del día. Por lo general, se compone de una sopa de miso, arroz y vegetales encurtidos. En nuestro caso, además, de un trozo de salmón al vapor y otro de tamagoyaki, tortilla de la que os hablamos un poco más abajo.

Desayuno japonés

6. Edamame

Uno de los snacks más tradicionales en la comida japonesa son estas vainas de soja hervidas y saladas que se sirven enteras. Con un alto contenido de proteínas vegetales, fibra, lípidos e hidratos de carbono, ayudan a reducir el colesterol malo y las enfermedades cardiovasculares.

Comida japonesa: edamame

7. Gyozas

A estas alturas, casi todo el mundo ha probado alguna vez esta comida japonesa en un restaurante asiático. A nosotros, nos encantó hacerlo en un minúsculo local de Kobe, regentado por dos ancianas y acompañadas de una Asahi de litro.

Comer en Japón

8. Hamburguesas hawaianas de KuaAina

Las preferidas de Barack Obama y presentes desde hace más de 35 años en Londres, Honolulú y Haleiwa. El menú de KuaAina ronda los 10 euros e incluye bebida y patatas fritas. El toque exótico y diferente lo aportan ingredientes como piña a la parrilla o aguacate. Pero, además, la calidad de la carne y el pan con semillas de amapola la convierten en una parada a tener en cuenta.

Comer en Japón

9. Hamburguesas de Mos Burger

Habíamos leído bastante sobre esta cadena de hamburgueserías japonesas. Es la segunda más frecuentada después de McDonald’s, y no quisimos dejar de probarlas. Aunque presumen de prepararlas una vez recibido el pedido, más estilo slow food, veréis que su presentación no dista mucho de las de otras ‘grandes marcas’. Muy decepcionante esta comida japonesa, a unos 6 euros el menú con bebida y patatas fritas.

Comer en Japón

10. Issen-yosyoku

Un okonomiyaki al estilo de Kioto, con nada menos que doce ingredientes. Cebolleta, huevo, gambas secas, pasta de pescado, harina, atún seco, ternera, jengibre… Se prepara, sobre todo, para llevar y ha de comerse con palillos (bastante complicado, la verdad).

Comer en Japón

11. Helado de té matcha

Aunque, por suerte, es fácil de encontrar en España, merece la pena disfrutar cucurucho en mano de una de las delicias dulces de la comida japonesa. Tampoco te pierdas el de sésamo negro o judías.

Comida japonesa: helado de té matcha

12. Kaiten zushi o kaiten sushi

Una de las opciones más económicas entre la comida japonesa -alrededor de 10 euros por persona- y cuyo sistema no puede ser más sencillo. En una pantalla táctil van apareciendo fotos, precios y hasta calorías para que no haya ninguna duda de qué pedir y cuánto gastar. Tú eliges qué quieres y en unos minutos aparecerá camino de tu mesa.

De vez en cuando, también verás pasar algún plato suelto, una especialidad concreta que puede cogerse sin previo aviso. Ni se te ocurra pensar que llevará horas dando vueltas y vueltas. Los platos tienen etiquetas con RFID (Identificador por Radiofrecuencia) que avisa a la cocina para retirar los que llevan en la cinta demasiado tiempo. Nigiris, makis, sashimis, tempuras, noodles y hasta ramen, todas las delicias que uno pueda imaginar. Además de postres, fruta y helados, que pueden pedirse también para llevar.

Comer en Japón

13. Kani guratan

Una de las múltiples maneras de preparar el cangrejo es gratinado en su propia concha. Una comida japonesa de receta sencilla, pero muy sabrosa. Nosotros lo probamos en Hiroshima.

Comida japonesa

14. Katsudon

Cuenco de arroz blanco cubierto con una chuleta de cerdo rebozada, huevo revuelto y diferentes condimentos. Potente y nada ligero, pero muy suculento.

Comer en Japón

15. Kushikatsu

Brochetas de vegetales, carne, pollo, queso o marisco empanadas. Resultan adictivas. Antes de hincarle el diente a esta comida japonesa, se sumerge en una especie de salsa agridulce, solo una vez para no ‘contaminarla’. Se puede añadir más sobre la brocheta, si se desea, con una hoja de col.

Comer en Japón

16. Okonomiyaki

El plato más popular entre la comida japonesa de Hiroshima. Una especie de pizza (muchos lo consideran la pizza japonesa) con una base de harina, ñame, agua y huevo. Se le añaden los ingredientes que elija el comensal: cerdo, calamares, pulpo, gambas, vieiras, mozzarella… Lleva también una juliana de repollo y, en nuestro caso, udon y noodles, respectivamente. Además de una lluvia de cebolleta, salsa especial, mayonesa japonesa y escamas de bonito seco, que le daban un toque delicioso. Su nombre viene a significar algo así como ‘lo que guste a lo plancha’.

Comer en Japón

17. Omoide Yokocho

Una de las callejuelas con más encanto de Tokio está situada muy cerca de la estación de Shinjuku. Y alberga más de sesenta izakayas donde ‘degustar’ todo tipo de brochetas a la parrilla (yakitori): intestinos, corazón, mollejas, hígado, pulmón… No apto para cualquier estómago. Pero imprescindible aunque solo sea para mirar o, si sabes elegir, disfrutar de unos sencillos pinchitos de pollo a 1 euro.

Comer en Japón

18. Ramen

Aunque de origen chino, los japoneses han sabido hacer de este plato que ronda los 6 euros uno de sus símbolos nacionales. Caldo, fideos y diferentes guarniciones que pueden ir desde huevo duro a cerdo, pasando por cebolleta, shiitake o algas para una comida japonesa de laboriosa elaboración que puede tardar hasta 24 horas.

Comida japonesa: ramen

19. Restaurantes temáticos de Dotombori (Osaka)

Gyozas, nigiris, carne, pez globo, pescado, cangrejo… Todos ellos tienen su distintivo bien grande para que no pase desapercibido y tengas claro qué comida japonesa encontrarás en la carta. Es una de las imágenes más típicas de Dotonbori, el barrio más canalla de Osaka.

Comer en Japón

20. Sashimi

Aunque de origen coreano, es otro de los símbolos de la comida japonesa. Y lo encontrarás en la mayoría de menús con infinita variedad de pescados, mariscos y moluscos. Los 18/20 euros por ración lo convierten en una de las opciones menos económicas, pero merece la pena por su frescura y presentación como las de la foto.

Comida japonesa

21. Shirasu

Sardinas baby que pueden servirse secas, fritas o al vapor. A nosotros nos parecieron de lo más insulsas…

Comida japonesa

22. Sopa de miso

Otra de las insignias de la comida japonesa es fácil encontrar en desayunos, almuerzos y cenas. Elaborada a base de dashi (caldo de pescado) y miso, suele ir acompañado de tofu en pequeños dados, wakame y cebolleta. Aunque se le puede añadir patata, pollo, carne o pescado. ¿Quién no se reconforta por 1 euro?

Comida japonesa

23. Sushi Bars

Nos habían dicho por activa y por pasiva que los japoneses no comen sushi. Y aunque es verdad que la idea que tenemos sobre la comida japonesa cambió radicalmente tras el viaje, lo cierto es que lo consumen en menor medida de lo que pensamos los españoles.

A nosotros nos sorprendió el encanto de las barras donde se contempla de pie cómo preparan el sushi más delicado y fresco que te llevarás a la boca unos minutos después. Su precio, comparado con el que estamos acostumbrados a pagar, resulta irrisorio: unos 65 céntimos de euro cada nigiri, maki y cía. Para ponerse las botas por muy poco dinero, vamos…

Comida japonesa: sushi

24. Takoyaki

Otra de las comidas japonesas más típicas de Osaka. Unas bolas de harina de maíz rellenas de trozos de pulpo y cubiertas con salsa especial, mayonesa japonesa, jengibre y atún seco en escamas. Es habitual encontrar puestos callejeros donde lo preparan delante de los clientes con palillos y mucha paciencia, ya que hay que darles la vuelta continuamente para que se cuezan correctamente.

Comer en Japón

25. Tamagoyaki

Tortilla de huevo, dulce o salada, que suele tener forma rectangular y para la que existen sartenes especiales. Es habitual en el desayuno y en las cajas bento, aunque no nos convenció del todo.

Comida japonesa

26. Tempura

Otro de los platos que más se han exportado fuera del Imperio del Sol Naciente. Pequeños trozos de verduras y crustáceos fritos en un wok con aceite muy caliente durante no más de 3 minutos. Las más habituales son de gambas o langostinos, aunque pueden ser de pollo o pescado.

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27. Ternera de Hida

A la parrilla, en una hoja con salsa de miso, con arroz y sake caliente o bien en forma de bun (bollito al vapor) son algunas de las formas en las que puede degustarse esta comida japonesa. La ternera de Hida, una de las carnes más apreciadas de Japón, rivaliza en ternura con la carne de Kobe.

Comer en Japón

28. Tonkatsu

Lo que viene a ser una chuleta de cerdo empanada, pero en panko japonés, que le aporta un crujiente extra. Se acompaña de col y una salsa especia, además de un bol de arroz y sopa de miso.

Comer en Japón

29. Tori no karaage

El ‘pollo frito’ para comer en Japón se marina previamente en salsa de soja, ajo y jengibre. Después, se sumerge en una mezcla de harina o fécula de patata y se fríe en aceite muy caliente.

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30. Yakisoba

Tallarines fritos en aceite vegetal con ternera, pollo o cerdo y diferentes vegetales, entre los que destaca la col, además de una salsa especial. 4 euros. Fácil de encontrar y una opción barata entre la comida japonesa.

Comer en Japón

Qué beber en Japón

Calpis

Alegría, de El Primer Paso, es una adicta a esta bebida. Así que ya llevaba curiosidad cuando llegué a Japón y fue una de las primeras que me animé a probar. Aunque existen infinidad de sabores, desde fresa a piña pasando por guayaba, la natural se convirtió en mi preferida, con un ligero regusto a yogur aunque un pelín ácido.

Comer en Japón

Cerveza helada Kirin

Como si de una máquina de helados se tratara, la marca nipona Kirin añade espuma helada al vaso de cerveza de barril. Consiguiendo un sorbo de lo más refrescante e ideal para aplacar las altas temperaturas del verano japonés.

Comer en Japón

Cerveza japonesa

Aunque existen más marcas, sobre todo, de fabricación local, los pilares son -además de la Kirin anteriormente citada- Asahi, Sapporo y Yebisu, fáciles de encontrar en restaurantes, izakayas y supermercados.

Comer en Japón

Matcha latte

Para mí, el verdadero descubrimiento del viaje que me acompañó en desayunos, sobremesas y meriendas… Se trata de té verde en polvo que se mezcla con agua y leche fría y se agita a modo de capuccino. Muy fresca y nutritiva. ¡Un vicio que echo de menos!

Comer en Japón

Vino japonés

Totalmente olvidable. Lo intentamos en tres ocasiones y ninguna nos convenció. Dada la escasez de terrenos para plantar uva, es complicado de producir y bastante caro para el consumidor. El de la foto es de los Alpes y lo sirvieron recién sacado de la nevera, que no de una cava. Parece ser que sí los están elaborando de más calidad cerca del Monte Fuji, pero nosotros no tuvimos la suerte de encontrarlos.

Comer en Japón

Sake

A falta de vino de uva, bueno es el «vino de arroz», aunque la denominación no sea correcta. Ya sea frío -para Jota- o caliente para una servidora, nos acompañó en cada una de nuestra cenas y otras tantas comidas. Un verdadero mundo por descubrir.

Comer en Japón

Té verde

Los japoneses lo beben como si fuera agua y bien que hacen. Aunque al principio extrañarás su amargo sabor, es un refresco sano y repleto de propiedades beneficiosas para la salud.

Comer en Japón

Umeshu

Elaborado con ciruelas, no te sorprendas cuando veas que los nipones lo beben mezclado con refrescos o, incluso, té verde. Para mi gusto es demasiado dulce, pero merece la pena probarlo.

Comer en Japón

Zumo de yuzu

Lo descubrimos en el Nishiki Market de Kyoto y, además, exprimido al instante. El yuzu es un cítrico autóctono cada vez más de moda en la cocina asiática.

Comer en Japón

Venga, confiesa que te ha entrado un poco de hambre. Y tú, ¿conoces alguna otro comida japonesa que debamos probar cuando regresemos? ¡Cuéntanoslo!

Ocho visitas a ‘Cocinandos’ en ocho platos para recordar

Si sois lectores habituales de este blog y seguís nuestras redes sociales, conoceréis de sobra la debilidad que tenemos por Cocinandos. Este restaurante leonés está galardonado con una estrella Michelin. Y a sus mandos se encuentra la pareja formada por Yolanda León y Juanjo López.

En este post, hemos querido recopilar los platos que más nos han gustado en las ocho visitas que llevamos hasta la fecha. Y por qué tantas, os preguntaréis. Muy sencillo: la relación calidad-precio, con un menú degustación por 54 euros (precio 2020), y la opción de maridaje, es incomparable en la Ciudad del Bernesga. Y, posiblemente, en toda Castilla y León.

Pero, sin duda, el motivo principal es que allí, gracias a la hospitalidad de todo el equipo, nos sentimos como en casa.

Cocinandos

1. Mini bollo chino de hongos al vapor

En Cocinandos fueron unos visionarios elaborando los bollitos chinos al vapor que tan de moda se han puesto en la gastronomía española. Se sirve sobre una minúscula cesta de mimbre. Y los preparan de diferentes maneras, siendo el de hongos y el de Cecina de León los dos que hemos podido catar hasta ahora. Pero es un aperitivo tan sabroso y original que no nos importaría que estuviera presente en cada repertorio.

Cocinandos

2. Bacalao con guiso de hongos y garbanzos de pico pardal con su jugo

Lo probamos en nuestra primera comida. Entonces, fue uno de los platos más aplaudidos por la increíble textura del pescado fresco. Ellos mismos lo ‘salan’ hasta dar con la intensidad deseada, sobre un fondo memorable. Perfecta combinación de técnica y equilibrio al que la ternura de los garbanzos leoneses, que se asimilan al pico de un pardal o gorrión, aporta un toque extra.

Cocinandos

3. Tartar de tomate, bogavante y ajoblanco

En esta ocasión, degustamos uno de los menús más redondos que recordamos. Un plato con una más que generosa ración de este preciado marisco por semejante precio es para tener en cuenta y, desde luego, no olvidar fácilmente. La frescura y dulzura del tomate, en perfecto contraste con el punto ácido del ajoblanco. Una creación ‘muy leonesa’, como explicaba Juanjo con su habitual sentido del humor.

Cocinandos

4. Carpaccio de presa ibérica, boletus, almendras fritas y helado de mostaza

Dentro de la interesante oferta de Buscasetas 2013, encontramos esta pequeña joya con cuatro sabores y texturas totalmente diferentes, pero que unidos conseguían un bocado brillante. La delicadeza de la carne y la potencia de las setas, junto al picante del helado y el toque de los frutos secos, resultó sublime.

Cochinillo agridulce, verduras

5. Cochinillo agridulce, verduras

El cochinillo es otro de los fuertes del estrella Michelin leonés. La corteza, siempre crujiente, y la carne, jugosa y en su punto exacto. En esta ocasión, las verduras cocinadas en una salsa agridulce conjugaban a la perfección y aportaban una pincelada asiática -cocina a la que ambos chefs son muy aficionados- realmente curioso.

Cigala asada, tartar de quinoa, cecina, brevas y gazpachuelo

6. Cigala asada, tartar de quinoa, cecina, brevas y gazpachuelo

Pura fusión peruano-cazurra para un excelente tartar de quinoa y Cecina de León que acompaña una cola de marisco apenas pasada por la plancha y que se adorna con un suavecísimo gazpachuelo para resaltar aún más el dulzor de unas sencillas brevas. Impecable.

Cocinandos

7. Manzana dorada, avellanas y queso

De todos los postres que hemos podido degustar, este fue uno de los que se grabó en nuestra retina por la belleza de la composición y la notoriedad de sabores del trío manzana reineta-bizcocho de avellanas-queso mascarpone, dibujado en el plato como si de un bodegón se tratara.

Bombones de queso de oveja con gelatina de tomate

8. Bombones de queso de oveja con gelatina de tomate

Es el detalle que, junto a unas gominolas de elaboración propia, siempre cierra el menú de Cocinandos. Se preparan rallando queso “con un rallador fino que antes humedecemos con un poco de leche y juntado con dados pequeños de una gominola que hemos hecho con jugo de tomate, pectina neutra y acido cítrico”. El queso utilizado, Pastor del Esla, de la zona de Valencia de Don Juan, es de leche curada de oveja.

Siempre que los bombones llegan a la mesa, Juanjo me hace la misma pregunta con una gran sonrisa: «¿Por qué les haces foto si ya tienes la misma tropecientas veces?». Y yo pienso: «Porque la foto puede ser parecida, pero cada experiencia en Cocinandos forma parte de un recuerdo que, siempre, asociamos con la felicidad… y esos bombones ponen el broche final a cada una de esas experiencias felices».

Restaurantes en Oviedo: dónde comer en la capital de Asturias

1. Casa Fermín (San Francisco, 8)

Sin duda, nuestro favorito entre los restaurantes de Oviedo. Su sorprendente menú degustación por 70 euros y una excelente carta de vinos lo convierten en imprescindible para cualquier amante de la gastronomía. Cuatro generaciones han pasado por una cocina vanguardista que sigue siendo fiel a las tradiciones asturianas y, sobre todo, al producto de temporada. Os mostramos algunos de los platos que más nos gustaron, pero podéis leer el post completo de nuestra experiencia en Casa Fermín aquí.

comer en Oviedo
Taco de salmón ahumado con yogur, aceite de vainilla y germinados, en ‘Casa Fermín’
comer en Oviedo
Vieiras marinadas con guacamole, fruta y vinagreta de frambuesa, en ‘Casa Fermín’
comer en Oviedo
Sopa de tomate con helado de aceite de oliva, en ‘Casa Fermín’

2. Gloria (Cervantes, 24)

El local informal del chef asturiano con más Estrellas Michelin en su haber es una tradicional casa de comidas. En Gloria, Nacho Manzano ha querido proponer platos de toda la vida que le gusta comer fuera de casa. Y lo hace en forma de raciones, medias y tapas, homenajeando a su abuela Gloria. Cremosas croquetas, la suave ensaladilla, originálisimos preñadinos y la fabada son para quitarse el sombrero. Al igual que ‘el pan’, que se sirve en forma de tortos de maíz en otro de los mejores restaurantes de Oviedo. (Precio medio: 30 euros).

comer en Oviedo
Ensaladilla rusa con mayonesa canalla, en ‘Gloria’
comer en Oviedo
Preñadinos con muchísima sorpresa, en ‘Gloria’
comer en Oviedo
Croquetas de jamón, en ‘Gloria’
comer en Oviedo
Fabada asturiana, en ‘Gloria’

3. La Taberna del Zurdo (Cervantes, 27)

Situada justo enfrente de Gloria, cuenta con más de 10 años de andadura. Recetas clásicas en otro de los restaurantes de Oviedo. Croquetas de jamón ibérico o tomates ‘asaos’, anchoas y afuega´l pitu se dan la mano con otras más innovadoras, como dim-sum de gambas, jengibre, verduritas y soja o tempura de calamares en su tinta. El cachopo y el arroz nos resultaron de lo más insulso. (Precio medio: 30 euros).

comer en Oviedo
‘Dim-sum’ de gambas, jengibre, verduritas y soja, en ‘La Taberna del Zurdo’
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Tomates asaos, anchoas y afuega´l pitu, en ‘La Taberna del Zurdo’
comer en Oviedo
Croquetas de jamón ibérico, en ‘La Taberna del Zurdo’
comer en Oviedo
Calamares en tempura de tinta, en ‘La Taberna del Zurdo’

4. La calle Gascona

No todo van a ser restaurantes en Oviedo donde comer o cenar a la carta. Gascona es la calle más famosa y gamberrra por el sinfín de sidrerías que alberga. El lugar perfecto para picar algo por poco dinero y con unas cuantas botellas de sidra recién escanciada (alrededor de 3 euros cada una y con tapa de cortesía).

La mayoría de locales cuenta también con terraza donde, si el tiempo acompaña, disfrutar de unos chipirones a la plancha o pulpo a la brasa. Nuestro favorito, al menos para comer una buen chuletón de ternera asturiana a la piedra, es La Pumarada, con 600 gramos de la carne más tierna que uno pueda imaginar para preparar al gusto y por 34 euros.

comer en Oviedo
Chuletón especial de buey asturiano con pimientos, en ‘La Pumarada’
comer en Oviedo
Chipirones a la plancha en la calle Gascona
comer en Oviedo
Pulpo a la brasa en la calle Gascona

¿Conoces la capital asturiana? ¿Nos recomiendas otros restaurantes en Oviedo que no podamos dejar de visitar?

Restaurantes en Chamberí: nuestra pequeña guía gastronómica

No tienen nada que ver uno con otro, ni sus cocinas, chefs, público o decoración, pero nos encantan. Nuestro antoguo barrio madrileño ofrece una de las mejores ofertas gastronómicas de la ciudad y queremos enseñaros esos sitios donde nos sentimos como en casa y disfrutamos cual enanos. Si alguna vez nos perdemos, ya sabéis dónde encontrarnos. Descubre los mejores restaurantes en Chamberí.

1. Lakasa (Plaza del Descubridor Diego de Ordás)

César Martín Cruz pilota los mandos de nuestra primera recomendación de restaurantes en Chamberí. Especialistas en platos con caza, el joven equipo de Lakasa consigue que el tartar de lubina salvaje, los buñuelos de Idiazabal o la hamburguesa de carne de Guadarrama cortada a cuchillo permanezcan en el recuerdo durante mucho tiempo.

Buñuelos de Idiazabal, en 'Lakasa'
Buñuelos de Idiazabal, en ‘Lakasa’
Tartar de lubina salvaje, en 'Lakasa'
Tartar de lubina salvaje, en ‘Lakasa’

2. Bacira (Calle del Castillo, 16)

Aunque la primera vez nos acercamos a probar el menú del día, finalmente nos dejamos seducir por su carta, con un puñado de platos que pueden degustarse en forma de media ración. Algunos de ellos tan divertidos como ‘risoteo’ de setas con jamón, un tiradito de vieiras hecho nigiri o ‘nuestra versión del Drácula’, con auténtico sabor al famoso polo de nuestra infancia. Gabriel Zapata, Vicente de la Red y Carlos Langreo forman el equipo ganador.

Comer en Chamberí: Tartar de atún picante con aguacate, alga wakame y pomelo rosa, en ‘Bacira’
Tartar de atún picante con aguacate, alga wakame y pomelo rosa, en ‘Bacira’
Comer en Chamberí: Anguila ahumada con ricotta, tomates secos, brotes tiernos y quinoa crispy, en ‘Bacira’
Anguila ahumada con ricotta, tomates secos, brotes tiernos y quinoa crispy, en ‘Bacira’

3. La Manduca de Azagra (Sagasta, 14)

Casi haciendo frontera con Malasaña, se encuentra el restaurante navarro por excelencia, lugar de reunión de famosetes y políticos de diversa índole. No dejes que eso te eche para atrás, ya que en su carta ofrece verduras de temporada que llegan cada mañana desde su huerta en Azagra. Además de un buen puñado de carnes (cordero, rabo de toro, foie) y pescados (besugo, rape, lubina) de primerísima calidad y una completa carta de vinos. Apuesta segura entre los restaurantes en Chamberí.

4. Ponzano (Ponzano, 12)

Materia prima de primerísima calidad en un local que ha sabido aguantar bien el tirón y fama que desde hace meses tiene la calle de Ponzano, para muchos la más gastronómica de Madrid. Déjate asesorar por Paco, su dueño. Especialistas en escabeches (bonito, lengua, lomo de orza, perdiz…), casquería y setas, preparan una chuleta de vaca vieja de Villagodio que quita el sentido. Además de chipirones, rodaballo, pulpo, tomate ‘pata negra’, piparras, chistorra… ¡Un vicio entre los restaurantes en Chamberí!

comer en Chamberí
Escabeche de bonito, en ‘Ponzano’
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Chuleta de vaca vieja, en ‘Ponzano’

5. Sala de Despiece (Ponzano, 11)

Como si de una sala de despiece se tratara, con ganchos y lavabos que recuerdan a un espacio industriale, este local se llena a diario a la hora de comer y cenar para ver y ser visto. Buena RCP y algunas tapas con presentaciones de lo más sorprendentes entre los restaurantes en Chamberí, como chuletón cenital o solomillo de tomate navarro.

comer en Chamberí
Solomillo de tomata de Navarra, en ‘Sala de Despiece’
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Steak tartare con salsa de ostras, en ‘Sala de Despiece’

6. Lúa (Eduardo Dato, 5)

Inspirado en las recetas tradicionales de nuestra abuelas y madres, el gallego Manuel Domínguez ofrece dos menús por 72 y 98 euros, este último armonizado con diferentes vinos. Cuentan con una apetecible terraza y zona de barra con una carta de platos basados en la cocina tradicional de Galicia. Un must entre los restaurantes en Chamberí.

comer en Chamberí
Raya en caldeirada sobre arroz verde apio, chile y alga wakame, en ‘Lúa’
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Carrillera de ternera de reducción de curry verde con shiitake salteado y espuma de elote blanco, en ‘Lúa’

7. Cervecería del Río (Olid, 14)

Bar de toda la vida regentado por dos simpáticos hermanos e ideal para cañas, menú del día o raciones caseras. Su especialidad son las setas, con buenas ofertas en boletus o níscalos, que preparan guisados y son una verdadera delicia. Al igual que tigres, callos o unas simples alitas de pollo. Si planeas una tarde en la Plaza de Olavide, recuerda que su oferta gastronómica deja mucho que desear y, aunque del Río no tiene terraza, seguro que no te arrepientes del cambio.

comer en Chamberí
Boletus a la plancha, en ‘Cervecería del Río’
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Níscalos guisados, en ‘Cervecería del Río’

8. Chifa (Modesto Lafuente, 64)

Su línea es la misma que su nombre, utilizado en Perú para referirse a la cocina traída y adaptada al paladar peruano por los inmigrantes chinos. Carta reducida, pero potente y no apta para paladares demasiado delicados. Si puedes, siéntate a la barra para disfrutar en primera línea y termina con una refrescante batida mojadita en esta ya clásico entre los restaurantes en Chamberí.

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Escabeche filipino de bonito, en ‘Chifa’
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Cuadril saltado, en ‘Chifa’

9. El Paisano (Alburquerque, 15)

Especializado en arroces caldosos y asados para llevar, además de pescados frescos y carnes rojas. Nos encanta dejarnos caer por su barra para degustar sus sublimes callos a la madrileña y almejas a la marinera. En la carta del comedor ofrecen un cochinillo que poco tiene que envidiar al de Casa Botín (en nuestra modesta opinión).

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Callos a la madrileña, en ‘El Paisano’
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Almejas a la marinera, en ‘El Paisano’

10. Taberna el 2 de Sagasta (Sagasta, 2)

Auténtica y castiza taberna inaugurada en 1880, decorada con decenas de fotografías del Madrid antiguo y regentada por un amable matrimonio. Sirven un canapé frío a elegir –sobrasada o queso de Cabrales– con cada bebida. Y, dependiendo del día, lo acompañan con unas rodajas de embutido o un plato de palomitas de maíz. Buenas cañas y excelente vermut, además de vinos que se pueden pedir por frascas. Un bar con encanto.

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Aperitivo en ‘Bar Sagasta’

11. Sidrería Diego (Hartzenbusch, 6)

Un pedacito de Asturias entre los restaurantes en Chamberí. Este establecimiento casi familiar es perfecto para degustar raciones, sartenes, carnes rojas y dos menús del día por 12 o 16 euros. La cuchara la bordan con fabada, fabes con almejas, arroz con bogavante o verdinas, que puedes regar con unas botellas de sidra escanciada en un simpático aparato automático.

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Fabada asturiana, en ‘Sidrería Diego’
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Arroz con bogavante, en ‘Sidrería Diego’

12. El Doble (Ponzano, 58)

Probablemente, las cañas mejor tiradas de Chamberí y, si es en forma de doble, mejor. La tapa de cortesía suele ser una banderilla o patatas fritas. Pero, si prefieres rascarte el bolsillo, puedes catar marisco cocido a diario en su propia cocina. Además de raciones de ibéricos o conservas gallegas. Presumen de clientes VIP en sus paredes.

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Doble y tapa en ‘El Doble’

13. La Ardosa (Santa Engracia, 70)

La tasca por autonomasia donde también se puede comprar vino. Muy buenas bravas y boquerones. Y, para los más atrevidos, zarajos (intestinos de cordero lechal marinados y envueltos en sarmiento).

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Zarajos, en ‘La Ardosa’

14. Petisqueira I (Churruca, 6)

Aunque, en realidad, delimita con Chamberí, nuestro último descubrimiento es el sitio ideal de jóvenes y no tan jóvenes a los que les gusten las tapas generosas. Casi a modo de ración, acompañan cada bebida con un buen plato de ‘chicha’. Ya sea en forma de patatas con salchichas o chorizo, mini hamburguesas, albóndigas o un cuarto de tortilla de patatas. Vamos, para salir cenado con 4 vinos por 10 euros. Recordad que la cantidad no implica máxima calidad…

comer en Chamberí
Tapa de cortesía en ‘Petisqueira’

15. Jimbo Smokehouse (Plaza del Descubridor Diego de Ordás, 4)

‘La esencia de la comida ahumada americana y las mejores cervezas artesanales’ es su carta de presentación. No admite reservas y es tu sitio entre los restaurantes en Chamberí si te gusta la carne. Tacos de pulled pork, costillas, alitas de pollo de corral ahumadas y fritas con salsa de miel y chile chipotle.. O mac ‘n’ cheese con salsa de cheddar madurado y cobertura de panko se sirven en informales bandejas para degustar con las manos, mancharse mucho y relamerse.

¿Conoces nuestro barrio? ¿Hay otros restaurantes en Chamberí que no debamos dejar de visitar?

Restaurante Baluarte Soria, la cocina de Óscar García Marina

Restaurante Baluarte Soria nació a finales de 2008. Óscar García Marina, premio al Mejor Cocinero de Castilla y León en 2013, decidió trasladarse desde Vinuesa, donde trabajaba en Alvargonzález, hasta un emblemático edificio en pleno centro de Soria. Allí, tras una impresionante entrada de piedra, se encuentra un local luminoso con modernas y amplias mesas. Para disfrutar de la que probablemente sea la mejor cocina de la Ciudad de los Poetas y una de las más prometedoras de Castilla y León.

Restaurante Baluarte
Fachada del restaurante ‘Baluarte’, en Soria

Especialidades micológicas y la trufa como estrella

Los fogones de Restaurante Baluarte Soria se han especializado en platos con setas y trufas. Por lo que el otoño es una de las mejores épocas del año para visitarlo. Nuestra comida fue unas semanas antes y coincidió con un nuevo menú que iniciaron de cara al verano y que consistía en diferentes tapas maridadas con cerveza. Como no nos atrajo demasiado, nos inclinamos por la carta, en la que no se diferencian entrantes de primeros y segundos.

Compartimos varios platos: unos jugosos boletus salteados con cortezas crujientes, finas y sin apenas grasa. Un delicado huevo con ensalada líquida y velo de panceta. Y un sorprendente y refrescante tomate con vinagreta de aceitunas y anchoas al aroma de menta. Nos gustó mucho el detalle de que emplataran cada uno de ellos -a excepción del huevo- como si se tratara de medias raciones individuales.

Restaurante Baluarte
Boletus salteados con cortezas crujientes
Restaurante Baluarte
Huevo con ensalada líquida y velo de panceta
Restaurante Baluarte
Tomate con vinagreta de aceitunas y anchoas al aroma de menta

Restaurante Baluarte Soria ofrece creaciones armoniosas y sin estridencias donde prima el producto. Lomo de merluza con bisqué de marisco, rape frito con trompetas y hortalizas, sashimi de salmón, solomillo añojo con foie y gratén de queso, pichón de Bresse en dos cocciones con verduras… Los ravioli de pato con manzana son para el recuerdo. Y el rulo de cordero con panadera y brotes tiernos, un guiso serio y contundente.

Unas cuantas elecciones dulces y una carta de vinos no demasiado extensa, pero con un excelente Godello, rematan una experiencia muy recomendable. También cabe destacar la amabilidad del personal y del propio Óscar, que se encarga de saludar personalmente a cada comensal y recibir el feedback de los mismos.

Restaurante Baluarte
Rulo de cordero con panadera y brotes tiernos
Restaurante Baluarte
Ravioli de pato con manzana
Restaurante Baluarte
Coulant de chocolate con sorbete de mojito
Restaurante Baluarte
We love Godello!

Restaurante Baluarte Soria se encuentra en la calle Caballero, número 14, junto a la Diputación Provincial de Soria. Está galardonado con una Estrella Michelin desde 2016.

*Nuestra visita fue en 2015, cuando todavía ofrecían la opción de comida a la carta. Actualmente, solo ofrecen dos menús degustación. Por 62 y 71 euros, respectivamente.

Comer en Viena: 12 pistas gastronómicas

Pastelería Demel

Viena es una ciudad fantástica para disfrutar de lo que denominamos ‘Turismo Gastronómico’. Básicamente consiste en exprimir al máximo la oferta cultural del destino y hacer de cada alto en el camino un descubrimiento culinario. En esta entrada, os proponemos un recorrido por la capital austriaca en función de un amplio abanico de establecimientos para probar lo mejor de su cocina y productos. Descubre dónde comer en Viena.

Café Mozart

Una manera perfecta de empezar el día es hacerlo con un típico desayuno en el cinematográfico Café Mozart. Ubicado en el número 2 de Albertinaplatz, abre desde las 8 de la mañana. Y, entre otras vicisitudes históricas, fue escenario de una obra culmen del séptimo arte, El Tercer Hombre, protagonizada de Orson Wells. Dispone de una larguísima carta de cafés e infusiones que, acompañada de la mejor repostería local, hará las delicias del viajero. Imprescindible, el café vienés. Y, si quieres comer en Viena, también ofrece un menú de 11:30 a 15 horas.

Comer en Viena: Café Mozart
Un escenario de cine

Naschmarkt

La segunda visita para comer en Viena, si no te pierdes entre las majestuosas avenidas vienesas, es Naschmarkt, uno de los mercados más concurridos. Frutas, verduras, carnes, pescados, mariscos, conservas, dulces, vinos y un sinfín de productos para degustar a mediodía entre variados puestos y amables tenderos. Situado en la calle Wienzeile, tiene una extensión cercana a los dos kilómetros. Y alcanza su punto álgido los sábados, cuando se une con el rastro o ‘Flohmarkt’.

Variedad de frutas y verduras
Variedad de frutas y verduras

Augustinerkeller Bitzinger

Para comer en Viena ofrecemos 3 alternativas. La primera y más recomendable son los sótanos de un antiguo monasterio que hay en los bajos del Museo Albertina, concretamente en Augustinerkeller Bitzinger. En un ambiente de antigua taberna, ofrecen la famosa ternera empanada, Wiener Schnitzel. En grandes bandejas para compartir que se acompañan de patatas con jamón frito (tiroler gröstl) o de espárragos de la tierra (marchfeld).

Wiener Schnitzel
Wiener Schnitzel

Caffe Restaurant Resselpark

La segunda opción para comer en Viena podría ser el Caffe Restaurant Resselpark, un tenderete levantado en la plaza del mismo nombre. Ideal para abrir boca con una reconfortante sopa de carne (rindsuppe). Continuar con las conocidas salchichas austriacas y cerrar la comanda con unas albóndigas de sémola de trigo (knödel). Si te toca un día despejado con algo de sol es mejor comer en la terraza del establecimiento para disfrutar de este rincón de Viena.

Caffe Restaurant Resselpark
Un alto en el camino

Bocadillo en el metro de Viena

La tercera alternativa para comer en Viena resulta un poco descabellada dentro de esta selección. Pero el metro se convierte en una experiencia a tener en cuenta. La mayoría de las estaciones dispone de numerosos locales para resolver el almuerzo con un tentempié limpio, rico y barato. Ofrecen una amplia oferta de bocadillos, muy distinta en ingredientes a los nuestros en España. Combina panes exquisitos con verduras, quesos y ligeros fiambres. Puedes acompañar este aperitivo con un Red Bull, bebida nacional.

Comer en Viena
A reponer fuerzas

Pastelería Demel

A media tarde, otra de las paradas imprescindibles es la Pastelería Demel, en el número 14 de Kohlmarkt. Solo su escaparate con lujosas réplicas de los Huevos de Fabergé invita a cruzar la puerta de este negocio centenario. Entre sus estanterías se puede encontrar una amplia variedad de dulces imperiales, recuerdo de aquella época de esplendor donde la repostería vienesa alcanzó cotas de fama internacional.

Comer en Viena
Un templo del dulce

Cervecerías de Viena

Irse de la capital de Austria sin probar alguna de sus fantásticas cervezas no tiene perdón. Son muchas las cervecerías que abundan a lo largo de sus calles. Por lo que apenas hay riesgo si uno se adentra en cualquiera de sus barras para pedirlas de barril o en botella, rubias o malteadas, frías o casi tibias, de burbujeo fino o algo amargas, negras o con pipas de calabaza. En fin, que debemos seguir con la ruta y tampoco es plan hacerla en zig zag.

Un brindis en Viena
Un brindis

Kaffee Alt Wien

Para la cena os describiremos escenarios distintos. La atmósfera bohemia de Kaffee Alt Wien en la calle Bäckerstraße, mitad café, mitad comedor. Y punto de encuentro de estudiantes, músicos, pintores y turistas que, como nosotros, van buscando un plato de goulash. La referencia gastronómica para comer en Viena consiste en un estofado de carne con cebolla y pimentón. No hay mucho más dónde escoger, así que, no dudes en regarlo con unas copas de vino de la casa, austriaco suponemos. Mientras observas el ambiente tan distendido que te rodea.

Comer en Viena
Ambiente bohemio

Plachutta

Otra apuesta entre los restaurantes en Viena es Plachutta, en el 38 de Wollzeile. Para degustar su famoso tafelspitz, conjunto de cazuelas que da forma a este buey con verduras. El ritual arranca al verter primero el consomé. Continúa untando tuétano sobre una rebanada de pan negro. Y se cierra colocando la carne en un plato para saborearla con patatas salteadas, verduras, salsa de cebollino y rábano picante. Todo un espectáculo que si no estás atento te cobrarán al final en forma de propina obligatoria.

Comer en Viena
Concierto de cazuelas

Hotel Sacher

Como broche final a esta jornada, nada mejor que probar la tarta Sacher. Y en el hotel de mismo nombre, muy cerca de la Kärntner Straße. Allí sirven desde finales de siglo XIX esta obra de arte del universo repostero. Se compune de dos partes de bizcocho de chocolate separadas por una capa de mermelada de albaricoque. La cobertura de chocolate negro coronada por una nube de nata hace de este bocado una excusa perfecta para viajar a Viena.

Comer en Viena
Las tartas, puertas adentro

Cerramos esta entrada con una mención especial a los puestos de comida rápida para comer en Viena. Perfectamente reconocibles, se pueden encontrar en casi cualquier esquina del centro. Junto a la Ópera por ejemplo. Son ideales para degustar ese último bocado si está todo cerrado o te quedaste con hambre momentos antes de alcanzar un merecido descanso.

Comer en Viena
Con nocturnidad

¿Has estado en esta bella ciudad austriaca? ¿Nos recomiendas otros restaurantes imprescindibles para comer en Viena?

Ricard Camarena, cocina creativa y mediterránea en Valencia

Tuve la oportunidad de conocer la cocina de Ricard Camarena hace un par de años junto a otros blogueros en un viaje de prensa que nos llevó a Valencia. Esa noche, en un acto sin precedentes, cenamos en tres restaurantes distintos y Camarena fue el último de ellos. Llegamos más tarde de las doce de la noche, muertos de cansancio y ya con varios platos entre pecho y espalda. No hace falta decir que el experiemento resultó un tanto desproporcionado y poco recomendable. Pero sí que el sabor de boca que me dejaron las propuestas de Ricard Camarena fue de lo más agradable.

Dos estrellas Michelin en Valencia

La pasada primavera regresé con mi compañero de batallas para saborear con calma y sin ningún tipo de condicionante la cocina de este dos estrellas Michelin. Una experiencia completa donde dejarse llevar por los cinco sentidos. Producto, técnica y sabor en un espacio íntimo y tranquilo donde la mesa más cercana está lo suficientemente lejos como para sentirse el protagonista único y principal de una obra gastronómica que rezuma belleza y complejidad.

Un delicado brioche de anguila ahumada con cacahuetes del Collaret da paso a un memorable carpaccio de mero, perejil y mandarina. Donde los cítricos ayudan a elevarse al mismísimo cielo en un bocado que uno no desea terminar. Le siguen los tiernos guisantes estofados, rúcula y sisho verde, con un fondo graso y vegetal, en su punto perfecto.

Brioche de anguila ahumada con cacahuetes del Collaret, de Ricard Camarena
Brioche de anguila ahumada con cacahuetes del Collaret
Carpaccio de mero, perejil y mandarina
Carpaccio de mero, perejil y mandarina
Guisantes estofados, rúcula y sisho verde, de Ricard Camarena
Guisantes estofados, rúcula y sisho verde

Producto sencillamente extraordinario

Los platos fuertes de Ricard Camarena son auténticos lienzos donde el cocinero refleja un conocimiento extraordinario del producto. Algunos de ellos, poco habituales en las cocinas españolas: caballa, boniato, coliflor, alcaparras… Muchos matices en creaciones tan completas que pueden exigir hasta diez elaboraciones cada una de ellas, como los sublimes rape con coliflor frita, jugo de limón y alcaparras o presa ibérica de bellota en adobo con puerros asados, mostaza y bonito seco.

Caballa glaseada, boniato, pimienta negra y limón, de Ricard Camarena
Caballa glaseada, boniato, pimienta negra y limón
Presa ibérica de bellota en adobo con puerros asados, mostaza y bonito seco, de Ricard Camarena
Presa ibérica de bellota en adobo con puerros asados, mostaza y bonito seco
Rape con coliflor frita, jugo de limón y alcaparras, de Ricard Camarena
Rape con coliflor frita, jugo de limón y alcaparras

Una fresca y espectacular calabaza asada, yogur y jengibre remata una sobresaliente cena donde el pan se presenta ecológico y en forma de hogaza que el comensal rebana a su antojo.

Calabaza asada, yogur y jengibre, en Ricard Camarena
Calabaza asada, yogur y jengibre
Pan ecológico

Maridaje de vinos en Ricard Camarena

Parte del memorable recuerdo que nos queda de la velada en Ricard Camarena es ‘culpa’ de David Rabasa, jefe de sala y sumiller. Aunque no existe una opción de maridaje en carta, nos habían ‘chivado’ que era posible y accedió con una sonrisa cuando se lo comentamos. Discreto y, en ocasiones incluso tímido, se mueve como pez en el agua de mesa en mesa. Siempre pendiente de que no falte detalle y explicando con mimo cada uno de los vinos que sirve con maestría. A Rabasa le gustan con procedencia alemana y los vende de maravilla. Y, aunque nos sedujo con cada uno de ellos, fue un Sketch 2012 obra de Raúl Pérez, albariño que se cría a 19 metros de profundidad en la ría de Arousa, el que nos dejó con la boca abierta.

Maridaje en Ricard Camarena
El jefe de la Guía Roja

Ricard Camarena está en la calle Sumsi, número 4. Y su cocina vista comunica con Canalla Bistró, otro de los exitosos proyectos del valenciano.

Un paseo por Chelsea Market (Nueva York)

Una visita a Chelsea Market es obligatoria para cualquier amante de los mercados como nosotros. Pero no solo de los tradicionales donde comprar carnes, pescados y verduras, sino de aquellos en los que la comida ya está preparada y es posible sentarse allí mismo para degustarla.

Si en España estos espacios se pusieron de moda hace escasos años, con el madrileño de San Miguel a la cabeza, en ciudades como Nueva York existen desde hace décadas. Chelsea Market resulta un lugar curioso, perfecto para un corto descanso si estás por el barrio, uno de los más bonitos de la ciudad.

La tienda que más llama la atención, de las más de 50 que componen Chelsea Market, es The Lobster Place, una de las pocas donde es posible encontrar productos frescos. En este caso, pescados y mariscos expuestos con suma delicadeza y perfectamente identificados por su zona de captura o características especiales. Los reyes del negocio son la langosta de Maine, que se puede adquirir ya cocida y en diferentes tamaños. Y el sushi, que venden preparado en pequeñas bandejas o puede comerse a la barra preparado al momento por expertas manos japonesas a la vista de los clientes.

Chelsea Market
¡Una de langosta!
Chelsea Market
Marisco fresco en Chelsea Market
Chelsea Market
Barra de sushi y sashimi
Chelsea Market
Sushi recién preparado

Pero como sucede en estos ‘templos’ gastronómicos, es posible encontrar casi todo tipo de comida en Chelsea Market. Desde italiana a tailandesa, pasando por mexicana o australiana, como la que ofrece Tuck Shop.

Bocadillos vietnamitas en Chelsea Market

Uno de los más exitosos es Num Pang, cuya especialidad son los bocadillos vietnamitas. Cuenta con la mayor puntuación de la revista Zagat para una bocadillería de la Gran Manzana. Y ofrece opciones tan exóticas como panceta glaseada a la cinco especias o gambas tigre al coco, que hacen que se formen largas colas a su puerta a la hora del almuerzo.

Five-spice glazed pork belly

No faltan tampoco tiendas gourmet en Chelsea Market. Con los mejores productos a precio de oro, como sales, especias, quesos, embutidos y hasta una curiosa cerveza artesana y ecológica que venden por galones.

Chelsea Market
Sales gourmet

Dos datos llamativos sobre Chelsea Market: en el mismo edificio se encuentra la sede neoyorquina de YouTube, con ascensor de uso exclusivo. Es usada también como una gran sala de exposiciones temporales. Nosotros tuvimos la suerte de poder admirar la de Rock Paper Photo Art Show, con cuarenta instantáneas de algunos de los mejores músicos de todos los tiempos.

Chelsea Market
La sede de YouTube
Chelsea Market
Jota, en Chelsea Market

Chelsea Market, en la Novena Avenida entre las calles 15 y 16, está abierto de 7 de la mañana a 9 de la noche, de lunes a sábado. Y de 8 de la mañana a 8 de la tarde, en domingo.

10 pistas gastronómicas para saborear Boston

Al ser ciudad portuaria, Boston ofrece una gastronomía variada y marinera que puede encontrarse fácilmente en la carta de la mayoría de restaurantes locales. Olvida la idea -muy española- de que en Estados Unidos solo se sirven hamburguesas y fast food y abre mente -y cartera- a nuevos sitios como los que te enseñamos en esta deliciosa entrada. Si no te apetece o no puedes permitírtelo, siempre tendrás a mano McDonald’s, Burger King, KFC o Dunkin Donuts para que, en menos de una semana, tu colesterol alcance niveles insospechados. No digas que no te lo advertimos y toma buena de estos 10 lugares para comer en Boston

1. Barking Crab

En un ambiente de lo más informal y al aire libre, con largas mesas de madera compartidas con otros comensales, y unas maravillosas vistas del puerto, se ubica este restaurante especializado en mariscos y pescados frescos. Comer en Boston una langosta de Maine a la parrilla o unas patas de cangrejo de Alaska debería ser obligatorio para cualquier visitante.

Comer en Boston: Fired grilled lobster, en 'Barking Crab' (Boston)
Fired grilled lobster, en ‘Barking Crab’
Comer en Boston: Alaskan bairdi legs, en 'Braking Crab' (Boston)
Alaskan bairdi legs, en ‘Braking Crab’

2. Myers+Chang

Platos vietnamitas, tailandeses, taiwaneses y chinos en este ‘indie diner’ en el que Joanne Chang y su marido, Christopher Myers, cocinan mano a mano auténticas delicias que no superan los 20 dólares por ración. Si puedes, siéntate a la barra para disfrutar del espectáculo y refréscate con una soda casera de piña y jengibre o litchi y frambuesa. Si has estado en el neoyorquino Momofuku, encontrarás más de una similitud.

Comer en Boston: Mama chang’s pork dumplings, en 'Myers+Chang' (Boston)
Mama chang’s pork dumplings, en ‘Myers+Chang’
Comer en Boston: Soft shell crab, en 'Myers+Chang' (Boston)
Soft shell crab, en ‘Myers+Chang’
Comer en Boston: Nasi goreng, en 'Myers+Chang' (Boston)
Nasi goreng, en ‘Myers+Chang’

3. Union Oyster House

Distinguido como el restaurante más antiguo de Estados Unidos, sirve comidas desde 1826. Está dividido en varias zonas: barra, oyster bar y restaurante en la planta superior, donde el presidente Kennedy tenía una mesa reservada para comer en Boston cuando quisiera disponer de ella. Aunque la especialidad, como su propio nombre indica, son las ostras -a las que no somos muy aficionados- nos aventuramos con un plato variado y unos mejillones que nos dejaron bastante indiferentes…

Comer en Boston: Cerveza en la barra de 'Union Oyster House' (Boston)
Cerveza en la barra de ‘Union Oyster House’
Comer en Boston: Ye olde seafood platter, en 'Union Oyster House' (Boston)
Ye olde seafood platter, en ‘Union Oyster House’
Comer en Boston: Mejillones. en 'Union Oyster House' (Boston)
Mejillones. en ‘Union Oyster House’

4. Quincy Market

Abierto desde el 26 de agosto de 1826, está compuesto de más de cincuenta restaurantes y puestos de todas las nacionalidades imaginables, el clásico food hall donde comprar comida y buscar después un sitio donde hincarle el diente. Si afuera diluvia, como fue nuestro caso, es una tarea ardua, pero merece la pena intentarlo y probar clam chowder, sopa de almejas típica de las ciudades costeras americanas, y lobster roll, especialidad de algunos condados como Massachussets y Maine, ensalada fría de langosta en un bollo de pan ligeramente dulce. Quincy Market también está formado por varios pubs, una sucursal de ‘Cheers’ y otra de ‘Wagamama’. Ideal para comer en Boston por poco dinero.

Comer en Boston: Quincy Market en Boston
Quincy Market
Comer en Boston: Sopa de almejas (clam chowder), en Quincy Market (Boston)
Sopa de almejas (clam chowder), en Quincy Market
Comer en Boston: Lobster roll, en Quincy Market (Boston)
Lobster roll, en Quincy Market

5. Hotel Intercontinental

Entre las 14:30 y las 21:00, el bar RumBa del lujoso Hotel Intercontinental ofrece una pequeña carta de aperitivos, ensaladas y sándwiches. Su lista de licores, en especial, rones y whiskies, es apabullante. Perfecto para una parada rápida -salmón y cóctel- antes de seguir devorando Boston.

Comer en Boston: Salmón en 'RumBa', Hotel Intercontinental (Boston)
Kale salad and Grilled maple cedar plank atlantic salmon
Comer en Boston: Pollo en en 'RumBa', Hotel Intercontinental (Boston)
Beet salad toasted Vermont goat cheese and grilled chicken

6. Shake Shack

Desde que las probamos en Nueva York hace ya unos cuantos años, no hemos encontrado otras hamburguesas en Estados Unidos que nos hayan gustado más. Ternera Angus 100% natural (sin antibióticos ni hormonas), productos frescos y una salsa que enamora. Además, las patatas fritas no son congeladas, sino cortadas a mano diariamente. Hay varias sucursales para comer en Boston: una en Seaport Blvd, Washington St y Newbury Street.

Comer en Boston: Hamburguesas en 'Shake Shack'
Hamburguesas en ‘Shake Shack’

7. Whole Food Market

La comida orgánica está de moda en Estados Unidos y Whole Food Market es la primera gran cadena que sólo vende este tipo de productos. A pesar de que el precio es bastante más elevado que un supermercado tradicional, merece la pena para un desayuno o almuerzo informal, ya que la mayoría de ellos dispone de una zona con mesas (además de wifi y lavabos para los clientes). Los más grandes cuentan con un amplio take away donde comprar bocados bastante sanos, desde sopas, ensaladas o sushi, a pollos y carnes asadas, pasando por sándwiches preparados al momento con los ingredientes que uno elija, eso sí, siempre orgánicos y que cumplan los requisitos de la compañía. Si no te lo crees, echa un vistazo al listado de ingredientes inaceptables para sus alimentos.

Comer en Boston: Bagels en Whole Food Market
Bagels en Whole Food Market

8. Food trucks

El descubrimiento del viaje para comer en Boston han sido las camionetas que encuentras a cada paso por Estados Unidos. La hora del almuerzo y las zonas de oficinas son perfectas para estos negocios que, desgraciadamente, tantas trabas están encontrando para instaurarse en nuestro país. En el mercado de SOWA, que se celebra cada domingo de 11 de la mañana a 4 de la tarde, han habilitado un área especial para que los vehículos aparquen sin problemas y los platos que ofrecen puedan saborearse en un improvisado comedor al aire libre (y al sol). Pizzas, tacos, grilled cheese sandwiches y algunas opciones vegetarianas, entre las más demandadas.

Comer en Boston: Food truck en Federal Reserve Plaza Park, Boston
Food truck en Federal Reserve Plaza Park
Comer en Boston: Food trucks en Sowa Market, Boston
Food trucks en Sowa Market

9. L Street Tavern

Si eres tan cinéfilo como nosotros, merecerá la pena un paseo hasta esta taberna de South Boston donde se rodaron algunas escenas de ‘Good Will Hunting’, película que supuso el salto a la fama del bostoniano Matt Damon y su inseparable amigo, Ben Affleck. Aunque no se trata de un restaurante, consideramos que la cerveza -aunque sea americana- debe tener un lugar destacado en la gastronomía.

Comer en Boston: Una Samuel Adam's en L Street Tavern, Boston
Una Samuel Adam’s en ‘L Street Tavern’

10. Aeropuerto de Logan

A veces, uno se lleva sorpresas para comer en Boston cuando menos lo espera. Acostumbrados a la desastrosa oferta gastronómica de los aeropuertos españoles, ‘Vineyard Grill’ fue la mejor manera de despedir la ciudad cuando ya pensábamos que deberíamos rendirnos al odioso fast food. Situado en la terminal E, justo antes del control de seguridad, ofrece una carta con pescados, mariscos, hamburguesas, sándwiches y ensaladas, además de 15 variedades de cerveza local y un buen puñado de vinos. Decir adiós a esta maravillosa ciudad con una ensalada de langosta, un jugoso filete a la parrilla y una botella de merlot no tiene precio… Además, la factura te da acceso VIP al control de seguridad, evitando así una larga espera.

Comer en Boston: Ensalada de langosta, en 'Vineyard Grille', Boston
Ensalada de langosta, en ‘Vineyard Grille’
Comer en Boston: Grilled steak, en 'Vineyard Grille', Boston
Grilled steak, en ‘Vineyard Grille’
Comer en Boston
Merlot

¿Has estado en la capital de Massachusetts? ¿Nos recomiendas otros lugares para comer en Boston?

Y si no saber qué hacer en tu visita a Boston, echa un vistazo a estos 35 motivos para enamorarse de la ciudad.