Visitar las Cataratas del Niágara, perfecta excursión de un día desde Toronto

Cuesta pensar que estadounidenses y canadienses compartan algo más allá del idioma, ¿verdad? Pues, más aún, que compartan una atracción turística de la envergadura de las Cataratas del Niágara. Aunque ya eran populares como destino para recién casados, la película ‘Niágara’, protagonizada por Marilyn Monroe, hizo que el número de visitantes se disparara. Al igual que ‘Superman II’, donde se rodaron algunas impactantes escenas que seguro recuerdas si naciste en la década de los 70 u 80. Una excursión de un día o fin de semana es una de las actividades más típicas desde Toronto.

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Qué hacer en las Cataratas del Niágara o Niagara Falls

1. Table Rock Welcome Centre

Empieza tu visita a las Cataratas del Niágara en el Centro de Bienvenida y déjate aconsejar para disfrutar al máximo. En Table Rock podrás, además, comprar alguno de los pases turísticos como el Niagara Falls Explorer Pass. También encontrarás tiendas de recuerdos y varios restaurantes. El Table Rock House, con excelentes vistas, ofrece brunch dominical con dos opciones: a la carta o por un precio fijo de 30 dólares.

2. Crucero Maid of the Mist

En funcionamiento desde 1846, es uno de los servicios turísticos más antiguos del mundo que todavía sigue activo. Esta emocionante experiencia tienes que hacerla, al menos, una vez en la vida. El precio de los cruceros en el Maid of the Mist es de 22,25$ para adultos y 13$ para niños entre 6 y 12 años. Los menores de 5 años acompañados por un adulto pueden acceder de manera gratuita. El trayecto es muy seguro, pero te avisamos que da ‘un poco de respeto’ cuando el barco se acerca a la catarata y tiene que emplear a fondo sus motores para vencer la fuerte corriente en contra. Aunque la compañía proporciona un chubasquero con cada tíquet, te mojarás sin remedio. Así que ten mucho cuidado con la cámara fotográfica o teléfono móvil.

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3. Subir a la torre Skylon

La atracción más famosa de las Cataratas del Niágara te brindará las mejores vistas de esta maravilla y sus alrededores. Desde la torre Skylon es posible divisar Nueva York o Toronto en los días más claros. Pensada para el ocio de toda la familia, en ella podrás encontrar un observatorio, 3 restaurantes panorámicos -uno de ellos, giratorio- o un centro de ocio.

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4. Pasear por Niagara Falls

Como si de un parque temático se tratara, las calles de Niagara Falls están plagadas de llamativas tiendas y restaurantes. Cadenas como Rainforest Cafe o Hard Rock Cafe cuentan con sucursales de lo más coloridas.

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5. Tomar una cerveza en la Niagara Brewing Company

Con varias refrescantes cervezas de barril, algunas de ellas de elaboración propia, la Niagara Brewing Company es el sitio perfecto para hacer un alto en el camino antes o después de tu visita a las Cataratas del Niágara. Ofrece una «Hoppy Hour» de 15:00 a 16:00 y de 19:00 a 20:00, además de una pequeña carta de comidas y dos terrazas. Los encontrarás en el 4915-A de Clifton Hill.

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6. Reponer fuerzas en Chuck’s Roadhouse Bar & Grill

Un poco alejado de zona más turística, en el 5317 de Ferry St, se ubica este restaurante para comer en Niagara Falls. Una de las especialidades de Chuck’s Roadhouse Bar & Grill es el denominado steak and lobster: solomillo de ternera con cola de langosta a la parrilla. Nunca un ‘tierra y mar’ nos supo tan delicioso. En su menú, también ofrecen hamburguesas, costillas, ensaladas, platos de pollo o fish and chips.

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7. Cata de vino de hielo o icewine

Algo que hacer de manera casi obligatoria cuando visites las Cataratas del Niágara es una cata de vinos en alguna de las más de 50 bodegas de la región. Cada vez más famoso, el vino helado canadiense se produce de viñedos congelados de forma natural cuyos frutos se recogen a temperaturas de -8º o menos. Ideal para postre, el ice wine es bastante caro ya que son necesarios muchos kilos de fruto para una sola botella.

8. Niagara on the Lake

Al contrario que Niagara Falls, esta ciudad de postal parece haberse quedado anclada en el tiempo. Pasea tranquilamente por el centro histórico de Niagara on the Lake, relájate en Queen’s Royal Park, explora las pequeñas tiendas o disfruta de los dulces típicos en alguno de sus acogedores cafés. ¡Una verdadera delicia!

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¿Cómo llegar hasta las Cataratas del Niágara desde Toronto?

El autobús es la manera más cómoda ya que hay varias compañías que realizan el recorrido desde Toronto a las Cataratas del Niágara en dos horas y media. Nosotros elegimos Greyhound. Otra opción es un tren que sale desde Union Station y llega a Niagara Falls en menos de dos horas.

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¿Has estado en las Cataratas del Niágara? ¿Cómo fue tu experiencia?

Qué ver en Toronto, la ciudad más multicultural de Canadá

Capital de la región de Ontario, es la ciudad más poblada de Canadá. El corazón económico del país no es uno de los destinos más turísticos de Norteamérica, pero sí una metrópolis con grandes atractivos gracias, entre otros factores, a su multiculturalidad. Barrios repletos de personalidad, un impresionante downtown y su cercanía a las Cataratas del Niágara son motivos más que suficientes para viajar a Toronto. Estas son nuestras recomendaciones:

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Qué visitar en Toronto

1. CN Tower

El emblema por el que la urbe canadiense es conocida fuera de sus fronteras es la primera de las atracciones que ver en Toronto. La CN Tower fue la torre más alta del mundo desde 1976 a 2007, cuando fue superada por el Burj Khalifa de Dubái, y recibe más de dos millones de visitantes cada año. No tengas miedo de caminar por el suelo acristalado a 342 metros y hacer unas de las fotos más típicas, como si flotaras en el aire. Con una altura de 553,33 metros, las vistas desde la CN Tower son apabullantes.

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2. St. Lawrence Market

Este mercado de ladrillo rojo que ver en Toronto es el sitio ideal para recuperar fuerzas o comprar alimentos frescos locales. Si no te apetece ninguna de las dos cosas, acércate a curiosear y descubrir uno de los lugares más animados de la capital. En St. Lawrence Market, gran variedad de carnes, pescados, frutas y verduras se dan la mano con un puñado de pequeños restaurantes como Buster’s Sea Cove, especializado en fish and chips, Churrasco’s y sus famosos sándwiches de pollo, o Yianni’s Kitchen, cocina griega.

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3. Casa Loma

Otro de los imprescindibles que ver en Toronto recibe su nombre por estar situado sobre una loma. Su historia roza lo rocambolesco, pues fue contruida por el multimillonario Henry Mill Pellatt en un intento por copiar el castillo de Balmoral, en Escocia. Casa Loma es una de las residencias más grandes de Canadá, con 98 habitaciones repartidas en más de 6.011 m². Sus elevados gastos de mantenimiento arruinaron a su propietario, y en 1933 la ciudad se apropió de la mansión. Desde 1937, está abierta al público en general como museo.

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4. Distillery District

Sin lugar a dudas, Distillery District es el distrito de moda que visitar en Toronto. Esta antiguamente zona degradada se ha transformado en un delicioso barrio de arquitectura industrial donde se reúnen algunos de los bares y restaurantes más solicitados. No dejes de hacer un alto en el camino para probar las cervezas de elaboración propia en Mill Street Brew Pub, uno de los garitos más chulos de Distillery District.

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5. Kensington Market

La zona hippie y alternativa que ver en Toronto se extiende apenas por unas manzanas, pero con una personalidad muy marcada. Este barrio bohemio destaca por sus tiendas vintage y agradables cafés y restaurantes. Nosotros hicimos una pequeña degustación de cervezas en Kensington Brewing Company, en el 299 de Augusta Avenue. Muy recomendable.

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6. Chinatown

Anexo a Kensigton Market, es igual de animado que en otras grandes ciudades. Alberga un gran número de restaurantes chinos y asiáticos (japoneses, vietnamitas o tailandeses). En Spadina Avenue podrás admirar su mercado al aire libre, con variedad de productos frescos, artesanía y hierbas medicinales. Un imprescindible que ver en Toronto.

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7. Royal Ontario Museum

El museo más importante que visitar en Toronto alberga importantes muestras de arte e historia natural. Sus exposiciones temporales son uno de los principales reclamos culturales de la ciudad y atraen a turistas de todo el país. El Royal Ontario Museum, conocido como ROM, fue fundado en 1912 y está formado por más de 40 galerías que guardan cerca de seis millones de elementos. Posee la colección de fósiles del esquisto de Burgess más grande del mundo, con alrededor de 150.000 especímenes.

8. Roundhouse Park

Este parque en pleno centro ocupa antiguos terrenos ferroviarios. En él podrás admirar el Museo del Ferrocarril y, también, una de las mejores cosas que hacer en Toronto, visitar la Steam Whistle Brewing. Esta fábrica de cerveza artesanal a gran escala pertenece a tres ex empleados de la Upper Canada Brewing Company, quienes la fundaron en el año 2000. Reserva un tour guiado por sus instalaciones y termina degustando en su bar una de las mejores cervezas de Canadá.

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9. Dundas Square y Eaton Centre

Sin lugar a dudas, el centro neurálgico. Yonge-Dundas Square es a esta ciudad lo que Times Square a Nueva York o Picadilly Circus a Londres. Este concurrido lugar que visitar en Toronto resulta especialmente atractivo de noche, cuando los letreros luminosos muestran todo su poder. En ella se ubica Eaton Centre, un gran centro comercial con cerca de 350 tiendas y un atractivo food court. Recibe a un millón de turistas semanalmente.

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10. Rogers Centre

Ver un partido de béisbol es una de las mejores cosas que hacer en Toronto si te gusta este deporte. El Rogers Centre, con capacidad para 49.282 espectadores, es la casa de los Blue Jays y del club de fútbol local. Nosotros nos divertimos con la victoria de los primeros, equipo que compite en la División Este de la Liga Americana. Ya solo por ver el ambiente, merece la pena comprar una entrada.

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11. Toronto Islands

La orilla del Lago Ontario marca la geografía de la ciudad. Frente al downtown se localizan una serie de islas que ofrecen impresionantes vistas y la posibilidad de disfrutar de un entorno natural y tranquilo, como si de un parque se tratara. Nosotros hicimos un pequeño crucero que sale desde el puerto y realiza un recorrido de una hora que permite fotografiar el skyline de Toronto en todo su esplendor.

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12. PATH, la ciudad subterránea de Toronto

30 kilómetros de pasillos subterráneos forman la red del PATH, ‘ciudad subterránea’ que ver en Toronto. Ya te lo advertimos, te perderás. Orientarse no siempre es fácil, así que intenta prestar atención a los indicadores para no terminar en una salida distinta a la que tenías pensada.

-La P (color rojo) indica dirección sur.

-La A (naranja) indica dirección oeste.

-La T (azul) indica dirección norte.

-La H (amarilla) indica dirección este.

El PATH conecta todo el centro urbano y permite que en épocas de frío o calor extremo no haya necesidad de pisar la calle. En él encontrarás más de 1.200 tiendas y otros servicios, como supermercados, farmacias o tintorerías.

13. Las playas de Toronto

Al localizarse a orillas del Lago Ontario, son varias las playas de Toronto en las que, cuando el clima lo permite, darse un chapuzón, un baño de sol, disfrutar de un pícnic o, simplemente, pasear.

Woodbine Beach es una de las más largas y se extiende por Lake Shore Boulevard.

Cherry Beach, muy cerca de Old Toronto, es ideal para nadar, practicar windsurfing o kitesurfing.

Sunnyside Beach es una de las playas de Toronto más populares. Su amplio paseo es ideal para montar en bici, patinar o hacer skateboarding. Uno de los días que la visitamos, Chace Crawford grababa una escena para The Boys, serie de HBO. Aunque la trama transcurre en Nueva York, en realidad está rodada en esta ciudad canadiense para reducir costes de producción.

-Por su parte, HTO Park y Sugar Beach son dos playas urbanas inauguradas en 2007 y 2010, respectivamente, pero en ellas no está permitido el baño.

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14. High Park

El segundo parque municipal más grande que visitar en Toronto (con 161 hectáreas). Fácilmente accesible en transporte público, High Park cuenta con varios parques infantiles, instalaciones deportivas, 18 áreas de pícnic, senderos para caminatas (ojo con los coyotes), grandes espacios verdes, un zoo y bancos para sentarse a contemplar el Lago Ontario.

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Restaurantes en Toronto

Aunque no es un gran destino gastronómico, la gran cantidad de barrios de comunidades diferentes hacen que la oferta para comer o cenar en Toronto sea muy variada. No te dé miedo saltar de distrito en distrito para saborear diferentes cocinas del mundo.

Momofuku Noodle Bar (190 University Ave)

El imperio del chef estadounidense David Chang se ha extendido a Canadá. En un mismo espacio se dan cita el Noodle Bar y, en la planta superior, Kōjin, restaurante especializado en carnes de Ontario preparadas al carbón. Nosotros probamos el bar de noodles, donde su ramen y bollitos al vapor nunca fallan.

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Carousel Bakery (St. Lawrence Market)

Con más de 40 años a sus espaldas, este puesto del mercado de St. Lawrence consigue que cada día se formen largas colas para probar su bocadillo más famoso: peameal bacon sand­wich. Esta delicia a base de carne de cerdo curada y queso americano derretido servido en un tierno bollo de pan se vende por decenas. Otros bocadillos que triunfan son el de pollo o ternera a la parmesana, salchicha, filete de ternera o vegetariano. Y, si eres goloso, no podrás resistirte a su gran variedad (más de 300 tipos) de pasteles, bollería, panes o bagels. ¡Fantástica!

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Dumpling House Restaurant (328 Spadina Ave)

Si dicen que los mejores dumplings de Toronto se preparan en este restaurante de Chinatown, allá que vamos a probarlos. Puedes pedirlos al vapor o fritos, ambos están riquísimos. También ofrecen más de 10 tipos de noodles. Su amplio horario, de 11 de la mañana a 11 de la noche, hace que sea una opción más que recomendable para comer en Toronto.

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El Catrin Destileria (18 Tank House Lane)

La comida mexicana siempre es una buena idea. Y si es en una de las terrazas al sol de este restaurante en Kensington Market, más. En la carta de El Catrin Destileria no falta un excelente guacamole (preparado en la mesa delante de los comensales), tacos (los de Baja Califonia son para chuparse los dedos) y especialidades como carne asada o cubeta de camarones. Ojo si pides una jarra de margarita. Igual te vas directo a echar la siesta, como nosotros…

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Yianni’s Kitchen (St. Lawrence Market)

Otra excelente idea es siempre la comida griega. En Yianni’s Kitchen, también en el mercado de St. Lawrence, llevan más de 20 años deleitando los paladeres de sus clientes a base de souvlaki, musaca, pinchos de cordero, falafel o gyros. También sirven el que, probablemente, sea uno de los mejores desayunos de Toronto.

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Fran’s Restaurant (diferentes localizaciones)

Fran’s Restaurant abrió su primer establecimiento en 1940. 80 años más tarde, cuenta con tres sucursales para comer en Toronto. Este clásico diner americano es toda una institución en la ciudad, con gran parte de clientela atraída por el denominado ‘all day breakfast’. Otras especialidades son los wraps, tacos de pescado, costillas o hamburguesas.

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¿Qué plato típico probar en Toronto?

Un buen amigo que reside desde hace décadas en Canadá lo describe como ‘una auténtica guarrada’. Y, desde luego, razón no le falta. Elaborada con patatas fritas, queso en grano y salsa de carne (gravy), la poutine es un snack nada sano que triunfa entre locales y turistas. De alto contenido calórico, han ido surgiendo diferentes versiones que incluyen cerdo o ternera, así como otras más gourmet a base de langosta, caviar o trufas. Smoke’s Poutinerie es una franquicia que nació en 2008 y se localiza a lo largo y ancho del país, además de Estados Unidos.

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¿Conoces esta fascinante ciudad? ¿Nos recomiendas otros lugares que ver en Toronto? ¡Esperamos tus comentarios!

Qué ver en Nápoles, encantadora decadencia en el sur de Italia

La tercera ciudad más grande de Italia, por detrás de Roma y Milán, posee un carácter único. Amada y odiada a partes iguales, llena de vida, presume de imponentes monumentos, pintorescos rincones, historia a raudales y una excelente gastronomía con la pizza como buque insignia. Acompáñanos en este ordenado caos por los mejores lugares que ver en Nápoles.

Qué visitar en Nápoles

1. Plaza del Plebiscito

La mayor plaza que ver en Nápoles, con una superficie cercana a los 25.000 m², acoge algunos de los edificios históricos más importantes, como la imponente Basílica de San Francisco de Paula. En ella también podrás admirar tres palacios: Real, de la Prefectura y Salerno.

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2. Spaccanapoli

Se traduciría literalmente como ‘parte-Napóles’ porque antiguamente dividía el centro histórico en norte y sur. Para disfrutar una de las calles más importantes que ver en Nápoles es recomendable llevar contigo una pequeña lista de paradas:

-Basílicas: Santa Clara y Santo Domingo Mayor.

-Palacios: Pinelli, Petrucci, San Gennaro all’Olmo, Tufarelli, Mazziotti, di Sangro di Casacalenda

-Iglesias y capillas: Santa Maria del Presidio, Santa Maria Assunta dei Pignatelli, Sant’Agrippino a Forcella, Gesù Redentore y San Ludovico d’Angiò

En Spaccanapoli también merecen un alto en el camino la Casa Professa dei Padri Gesuiti y el Complejo de Santa Maria dello Splendore.

3. Galería Humberto I

Construida entre 1887 y 1890, es una de las fotos más típicas que hacer en Nápoles. La Galería Humberto I es la más popular de Italia junto con la Galleria Vittorio Emanuele II de Milán. Aunque algunos de sus locales están cerrados actualmente, merece una visita por lo espectacular de su arquitectura.

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4. Catedral de Nápoles

Más conocida como Duomo, es el principal edificio religioso que visitar en Nápoles. La Catedral Metropolitana de Santa María de la Asunción fue edificada entre 1299 y 1314, y aunque no resulta especialmente llamativa por fuera, en su interior se ‘esconde’ la Capilla del Tesoro. De estilo barroco, en ella luce la estatua del santo patrón de la villa, San Jenaro.

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5. Castel dell’Ovo

El Castillo del Huevo debe su nombre a una vieja leyenda. Cuenta que Virgilio escondió un huevo mágico bajo sus cimientos y que, si este llegara a romperse, la ciudad sufriría una enorme catástrofe. Construido en 1128 junto a la costa, esta fortificación que ver en Nápoles ha servido como elemento defensivo, cárcel o residencia real. Actualmente, se utiliza como centro de eventos y exposiciones.

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6. Castel Nuovo

Conocido entre los lugareños como Maschio Angioino, este castillo medieval es otra de las atracciones que ver en Nápoles. Su exterior conserva cinco torreones unidos y está rodeado por un gran foso. En su interior puede contemplarse la Capella Palatina, pequeña iglesia que aún conserva algunos de sus frescos originales.

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7. Via San Gregorio Armeno

¿Quién no ha oído hablar de los famosos belenes de Nápoles? Localizada en pleno centro histórico, San Gregorio Armeno reune a los mejores artesanos en este curioso arte navideño. Las figuritas se exponen durante todo el año, junto a otras más modernas que representan a políticos, deportistas y otros famosos.

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8. Quartieri Spagnoli

A pesar de su mala fama en el pasado, el barrio español de Nápoles es un sitio bastante tranquilo (al menos, durante el día, cuando lo visitamos). Surgió en el siglo XVI con el objetivo de dar cobijo a los militares españoles destinados a controlar posibles revueltas. En él encontrarás algunas de las imágenes más típicas que ver en Nápoles: estrechas y empinadas calles, motoristas sin casco, ropa tendida entre edificios y altares en cada esquina. Muchos de ellos, dedicados a su ‘dios’: Maradona.

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9. Via Partenope

Una de las que calles más elegantes que visitar en Nápoles te brindará, además, impresionantes vistas del mar a lo largo de todo el paseo. En Via Partenope se ubican algunos de los hoteles más lujosos de la ciudad, como el Royal Continental o el Eurostars Hotel Excelsior. A lo largo del recorrido, nada mejor que una parada para reponer fuerzas en alguna de sus pizzerías o trattorias mientras contemplas el Mediterráneo y el Vesubio en primera línea.

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La gastronomía de Nápoles

Ya seas de dulce o salado, la gastronomía napolitana es apta para todos los gustos. Y, también, para todos los bolsillos. Marcada por su situación geográfica, en ella abundan pescados y mariscos frescos, además de verduras y frutas. Y, por supuesto, pasta. La estrella es, sin duda, la pizza napolitana, elaborada siempre en horno de leña. Aunque encontrarás más variedades en algunas de las mejores pizzerías de Nápoles, los lugareños creen firmemente que solo hay dos tipos: margarita y marinera (no, no lleva ningún tipo de pescado y lo explicamos un poco más abajo).

¿Qué comer en Nápoles?

Babà napolitano

Este dulce, muy dulce, está presente en la mayoría de pastelerías y restaurantes de Nápoles. Encontrarás la versión clásica de la foto, además de otras con crema, chocolate, nata, fresas, limón, Nutella… Elaborado al horno, su ligera masa está bañada en limoncello, así que, mejor, no se lo deis a probar a los niños… La Pasticceria Capparelli, en Via Dei Tribunali, 327, es uno de los mejores sitios para probar el babà napolitano.

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Sfogliatella

Otro de los dulces tradicionales que comer en Nápoles debe su nombre a la hojas de hojaldre (pasta sfoglia) utilizadas en su preparación. Aunque se suele rellenar con pasta de queso ricotta, otras variantes son mermelada, nata montada, crema de chocolate o chantillí. El origen de los sfogliatelle se remonta al siglo XVIII, cuando se creó en el Monasterio de Santa Rosa, en la Costa Amalfitana. Los de Sfogliate e Sfogliatelle, Via San Gregorio Armeno, 24, son para ponerles un altar.

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Spaghetti alle vongole

Este delicioso plato de pasta que comer en Nápoles tiene almejas como ingrediente principal. Además, un sofrito de ajo y aceite de oliva, vino blanco y tomate natural. La sencillez más exquisita que uno pueda imaginar.

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Pizza frita napolitana

Además de las pizzas que veréis a continuación, la variedad frita es típica para comer en Nápoles. Podría decirse que la pizza fritta napoletana es similar a una empanada, pero rellena de diferentes ingredientes, dependiendo de la variedad: ricotta, ciccioli, pimiento, albahaca… Aunque puede parecer un bocado grasiento, si está bien cocinado, resulta realmente ligero.

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Dónde comer en Nápoles

Pizzeria Di Matteo (Via dei Tribunali, 94)

Abierta en 1936, es para muchos la mejor pizzería de Nápoles. Siempre con locales entre su clientela -lo que es buena señal- cuenta con varios pisos, facilitando que la cola formada a las horas punta se mueva con bastante rapidez. La pizza de Di Matteo es sublime, sin más. Bill Clinton dio buena cuenta de ello durante su visita con motivo de la cumbre del G7.

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L’Antica Pizzeria da Michele (Via Cesare Sersale 1/3)

Si hay una pizzería en Nápoles que deba su fama a Hollywood, esa es L’Antica Pizzeria da Michele. En ella, Julia Roberts zampaba esta delicia italiana en la película ‘Comer, beber, amar’. Es por ello que cada día se forman larguísimas colas -puede llegar a haber más de 50 personas esperando- a las puertas del establecimiento. Si, como a nosotros, te puede la curiosidad, intenta hacer una comida tardía. Yo fui más allá de las cuatro de la tarde y encontré mi sitio. La pizza, tan buena como en otros muchos restaurantes de Nápoles. Aunque aquí solo encontrarás dos variedades: margherita (tomate, mozzarella, aceite, queso y albahaca) y marinara (tomate, ajo, orégano y aceite). ¿Los precios de L’Antica Pizzeria da Michele? Entre 4 y 5 euros por pizza (precio 2019).

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Mattozzi Ristorante (Via Pietro Colletta, 25)

Para nosotros, fue el gran descubrimiento entre los restaurantes de Nápoles. Situado justo enfrente de Pizzeria da Michele, entramos porque la cola del establecimiento del que os hablábamos antes era infinita. Mattozzi es un negocio familiar regentado por un matrimonio de mediana edad. Ella, a los mandos de la cocina. Y él, de la sala. Aquí no encontrarás pizza, pero sí auténticos platos de pasta italiana: spaghetti alle vongole, spaghetti frutti di mare, spaghetti alla carbonara, fettuccine alla bolognese, gnocchi alla sorrentina, penne all’arrabbiata, pappardelle all’ischitana… También, otras delicias como risottos: al funghi, allo champagne o all’ortolana. Repetimos tres días por calidad, precio y ambiente nada turístico. ¡Ojo! Al buscar la información para este post, hemos descubierto que hay varios establecimientos con el mismo nombre. Buscad el de Via Pietro Colletta, 25.

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Pupella (Via Partenope, 12)

Sin duda, lo mejor de esta trattoria para comer en Nápoles son sus vistas al mar. En la carta, antipasti, pizzas, platos de pasta y pescados a la parrilla.

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¿Te ha gustado este paseo? Hambre, seguro, seguro, que te ha dado. ¿Nos recomiendas otras cosas que hacer en Nápoles?

Marsella: qué ver en esta típica ciudad de pescadores en la Costa Azul

Es la segunda ciudad más poblada de Francia, por detrás de París. Su privilegiada situación, a orillas del Mediterráneo, destaca entre sus grandes atractivos. Colorida y llena de vida, con buen clima gran parte del año, es una escapada más que recomendable para un fin de semana. Por ello, te proponemos las mejores cosas que hacer en Marsella.

Qué ver en Marsella

1. Puerto Viejo de Marsella

El Puerto Viejo, también llamado Vieux Port, es uno de los lugares con más encanto que ver en Marsella. Su frenética actividad contrasta con los turistas que pasean relajadamente por su orilla o descansan en alguna de las terrazas de restaurantes colindantes. Flanqueado por dos fuertes, el de Saint Nicolas y el de Saint Jean, desde él se admira una las mejores perspectivas de la Basílica de Notre-Dame de la Garde, erigida en lo alto de la colina. Como curiosidad, el ferri que cruza de un lado a otro los 206 metros del Vieux Port es la línea marítima comercial más pequeña del mundo.

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2. Fort Saint-Jean

El Fuerte de San Juan es otro de los monumentos que visitar en Marsella. Conectado con la antigua ciudad portuaria a través de una pasarela -parte del MuCEM- ofrece unas vistas inigualables del Puerto Viejo. Construida en 1660 por Luis XIV, esta torre de vigilancia era visible a 20 kilómetros, facilitando así la actividad de los barcos comerciales. A lo largo de su historia ha sido, además, prisión estatal y depósito de municiones durante la Segunda Guerra Mundial.

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3. Catedral de Marsella o La Major

Construida en estilo bizantino, es una de las iglesias más grandes de Francia. La Catedral de Sainte-Marie-Majeure presume de unas dimensiones similares a las de la Basílica de San Pedro de Roma, que permiten acoger a 3.000 personas. Uno de los iconos que ver en Marsella fue la única catedral construida en el país durante el siglo XIX.

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4. Notre-Dame de la Garde

Imponente. Ese sería el adjetivo para definir a la basílica de Notre-Dame de la Garde. Este monumento que visitar en Marsella está situado a una altitud de 150 metros. Aunque se puede llegar en autobús urbano, subir a pie no deja de tener su encanto, aunque te arrepientas a mitad de camino… Su campanario alcanza una altura de 41 metros. Y la estatua dorada de María que la corona mide 11,20 metros de largo, pesa cerca de diez mil kilos y necesita ser ‘bañada’ con 500 gramos de oro cada cuarto de siglo. Desde Notre-Dame de la Garde se divisan las vistas más impresionantes que ver en Marsella.

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5. MuCEM

Inaugurado en 2013, coincidiendo con la capitalidad europea de la ciudad, es el museo más importante que ver en Marsella. El Museo de las civilizaciones de Europa y del Mediterráneo se creó para el estudio y conservación del patrimonio antropológico europeo y mediterráneo. Con su iluminación nocturna resulta realmente espectacular. El precio de la entrada es de 11 euros.

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6. Le Panier

Conocido como ‘de los artistas’, es el barrio más antiguo que ver en Marsella. Y también uno de los más concurridos. Sus (muy) empinados callejones conservan una esencia única que recuerda a la época en que era mayoritariamente habitado por marineros y pescadores. El ‘pequeño Montmartre marsellés’ está repleto de tiendas de artesanía, encantadores bistrós y restaurantes con terraza.

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7. La Corniche Kennedy

Debe su nombre al entonces recién asesinado presidente de los Estados Unidos y da comienzo en la Playa de Les Catalans. Con 3 kilómetros de longitud, podrás admirar una panorámica única, con el Mediterráneo como protagonista central y las islas de Friuli como invitadas especiales. A lo largo de la Corniche Kennedy encontrarás varios establecimientos que ofrecen vistas (y precios) de escándalo, así como garitos de moda donde lucir palmito en alguna de sus tumbonas.

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8. Parc Longchamp

Uno de los parques más bellos que visitar en Marsella presume de ocho hectáreas de espacios verdes. Dentro de él, el Palais Longchamp luce esplendoroso mientras alberga los museos de Bellas Artes e Historia Natural. El Parque de Longchamp está catalogado por el Ministerio de Cultura francés como uno de los Jardines Notables del país.

Parc Longchamp

9. Vallon des Auffes

Hemos dejado para el final nuestro favorito. Para nosotros, el lugar más pintoresco que ver en Marsella. Algo alejado del centro y, por tanto, de las hordas de turistas, el Vallon des Auffes rezuma encanto por los cuatro costados. Intenta ir la mediodía para admirar las vistas y sentarte en la terraza de alguno de sus restaurantes tradicionales. Mientras, sueña con vivir en una de sus cabañas de colores con un pointu (barco típico) a la puerta, listo para salir a pescar.

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Restaurantes en Marsella

Dependiendo de tu presupuesto, encontrarás restaurantes en Marsella de todo tipo. Desde comida rápida a pizzerías, pasando por acogedores bistrós o establecimientos de lujo. A la hora de la comida, aprovecha para buscar el plate du jour (plato del día) o los menús fórmula, que no suelen irse de precio. Como buena ciudad portuaria, la oferta de pescados y mariscos frescos es magnífica. Y recuerda que te encuentras en Francia, uno de los países donde mejor se come. Así que pasa de fast food y, si puedes, ráscate un poco el bolsillo.

Les Pieds Sous La Table (63 rue Sainte)

Lo encontramos por casualidad al lado del apartamento donde nos alojamos. Y acertamos de pleno. Ofrece dos menús: entrante+principal o principal+postre por 22 euros. O entrante+principal+postre por 26 euros. Las especialidades se muestran en una pizarra que la camarera enseña a los clientes. Echa un vistazo a las sugerentes propuestas: steak tartar, ensalada de ahumados, tartar de salmón, atún a la parrilla. Voilà!

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Pizzeria Chez Jeannot (129 rue du Vallon des Auffes)

¿Una pizzería para comer en Marsella? Cuando fuimos a Vallon des Auffes todas las terrazas estaban repletas. Así que nos animamos con este italiano-francés. Pizzeria Chez Jeannot es un bonito local para probar mejillones a la provenzal o auténticas pizzas (nunca fallan). El precio es de unos 20 euros por cabeza.

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L’Espigoulier (204 quai du Port)

Lo encontramos paseando por el puerto. Anunciaba especialidades provenzales, y a por ellas que fuimos. Probamos una original fritura de pescados y aïoli marseillais, verduras y mariscos al vapor con huevo cocido y una salsa parecida a nuestro alioli.

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¿Cuál es el plato típico de Marsella?

La bouillabaisse o sopa bullabesa es la especialidad de la ciudad. Este guiso marinero se elabora con pescados de roca como salmonete, rape o congrio. Se sirve acompañada de picastostes frotados con ajo y salsa rouille (a base de aceite de oliva, pan, ajo y pimentón) que se puede echar en la propia sopa o untar sobre el pan. Suele llevar patatas cocidas. Aunque no es muy fotogénica, resulta deliciosa.

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¿Dónde dormir en Marsella?

Aunque las primera noches nos alojamos en un apartamento cerca del Puerto Viejo, un pequeño incidente nos hizo quedarnos unas horas más en Marsella. Y es que perdimos el autobús con el que teníamos pensado regresar a Niza, el último de ese día… Así que buscamos hoteles cerca de la Estación de San Carlos y encontramos el Aparthotel Adagio Access Marseille Saint Charles. Un sitio muy correcto para descansar por menos de 60 euros.

¿Te ha gustado este paseo con sabor a mar? ¿Nos recomiendas otros lugares que ver en Marsella?

Qué ver en Ámsterdam, una de las ciudades más liberales de Europa

Su arquitectura, canales, limpieza y estilo de vida la hacen tan diferente del resto del mundo que, automáticamente, deseas comprarte una bicicleta y echarte a la calle, a descubrir cada rincón. Pero, ¿qué ver en Ámsterdam en una escapada de 3 o 4 días? Acompáñanos en este paseo por una de las ciudades más liberales del planeta.

Qué ver en Ámsterdam

1. Rijksmuseum

Además del impresionante edificio que lo alberga, el atractivo del Rijksmuseum se encuentra en las 22 pinturas de Rembrandt que cuelgan de sus paredes. La ronda de noche o El árbol de Jesé son dos de las joyas de este museo que ver en Ámsterdam. Pero, también, alberga obras de casi todos los grandes maestros neerlandeses de los siglos XV al XVII. Está abierto a diario de 9:00 a 17:00. El precio de la entrada es de 19 euros. Ah, la cafetería del Rijksmuseum es perfecta para un bocado rápido.

2. Van Gogh Museum

Uno de los museos más visitados del mundo es otro de los imprescindibles que ver en Ámsterdam. La visita con audioguía -para conocer los secretos mejor guardados de la vida del genial artista- es más que recomendable por 5 euros más. El acceso al Van Gogh Museum tiene un precio de 19 euros.

3. Casa de Ana Frank

Aunque se trata de una de las visitas más duras que hacer en Ámsterdam, es necesaria para conocer la historia de Ana Frank. En 1942, esta adolescente judía tuvo que esconderse de los nazis junto a su familia durante la ocupación de los Países Bajos. Fue descubierta dos años después, muriendo en el campo de concentración de Bergen-Belsen en 1945.

A todos nos ha conmovido su libro. Pero ver en primera persona el lugar donde transcurre te pone un nudo en la garganta. La Casa de Ana Frank es una atracción muy visitada, por lo que te aconsejamos que reserves tus entradas con mucha antelacion, semanas o, incluso, meses. No olvides que está prohibido tomar fotos.

4. Vondelpark

Con 47 hectáreas, es el parque más grande que visitar en Ámsterdam. Si el tiempo acompaña, puedes comer al aire libre o tomar algo en una de sus terrazas. Se extiende a lo largo de cerca de 470.000 metros cuadrados y recibe a más de 10 millones de personas al año.

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5. Plaza Dam

El centro neurálgico de la capital es, también, la plaza más importante que visitar en Ámsterdam. En la Plaza Dam se alza el Monumento Nacional, homenaje a los soldados holandeses caídos en la Segunda Guerra Mundial. Y, también, el Palacio Real.

6. Jordaan

Aunque antiguamente se trataba de un barrio obrero, actualmente, Jordaan es una de las zonas más caras de la ciudad. En ella encontrarás modernos restaurantes, boutiques de diseño y algunos de los canales más bonitos que ver en Ámsterdam.

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7. Mercado de Flores

Fundado en 1862, el de Bloemen es el mercado de flores más famoso que visitar en Ámsterdam. En él podrás comprar la flor más típica de los Países Bajos, el tulipán, en todos los colores que imagines. También, semillas de otras plantas y artículos de jardinería.

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8. Moco Museum

Este museo independiente que ver en Ámsterdam exhibe arte moderno y contemporáneo. Si este tipo de obras no va contigo, como es nuestro caso, al menos merece la pena para admirar algunas de las creaciones más icónicas del genial Banksy. El Moco Museum abre de domingo a jueves, de 10:00 a 19:00. Y viernes y sábado, de 10:00 a 21:00. El precio es de 19,50 euros.

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9. Barrio Rojo de Ámsterdam

Es, sin duda, una de las zonas más polémicas que ver en Ámsterdam. Y, probablemente, en Europa. En el Barrio Rojo, las mujeres exhiben sus cuerpos en escaparates. Se fija un precio y quien lo desea pasa a un pequeño habitáculo donde disfrutará de 15 o 20 minutos de placer, a pie de calle, con la única privacidad de unas cortinas… Aunque esto puede parecer una locura, has de saber que Ámsterdam es una de las trece ciudades holandesas donde existe la prostitución. Es legal desde 1911 y las trabajadoras del sexo alquilan el escaparate en el que trabajan, pagando impuestos como cualquier otra empleada holandesa. Recuerda que está prohibido hacer fotos.

10. Crucero por los canales de Ámsterdam

Su fama ha traspasado fronteras. Y un crucero por sus históricos canales es una de las mejores cosas que hacer en Ámsterdam. Existen diferentes companías y modalidades para todos los gustos: con degustación de queso y vino, con pizza y cerveza, con cena a la luz de las velas e, incluso, un crucero con barra libre de tortitas. Sí, has leído bien.

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11. Heineken Experience

A pesar de haber sido totalmente remodelada, esta antigua fábrica mantiene su encanto original. Durante la visita guiada a la Heineken Experience, podrás contemplar las enormes y antiguas calderas donde se elaboraba la cerveza. A lo largo de 90 minutos, también conocerás la historia de la marca. Y para rematar, dos Heineken bien frías en su animado bar.

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Coffee shops en Ámsterdam

Ser una de las ciudades más permisivas del mundo hace posible entrar en uno de los llamados coffee shop como quien va a la frutería y decide qué tipo de manzanas comprar… Pero, en este caso, el menú se basa en drogas legales en los Países Bajos. Existen más de 160 coffee shops en Ámsterdam, siendo turistas un 23% de su clientela. Más de millón y medio de visitantes por año han hecho que sea un negocio que reporta mucho dinero a las arcas públicas.

Puedes comprar diferentes mezclas o porros de marihuana pura ya preparados. Es posible fumarlos en el propio local, pero, paradojas de la vida, en ellos solo sirven refrescos, zumos o cafés. Está prohibida la venta de alcohol en los cofeee shops de Ámsterdam. También puedes encontrar tés, pipas de agua o magdalenas, galletas y pastelitos elaborados a base de cannabis.

Comer en Ámsterdam

No podemos destacar nada en especial de la comida típica de Ámsterdam, salvo la cerveza, por supuesto. Aun así, hay restaurantes donde merece la pena hacer una parada.

Pesca

Como si de un mercado se tratara, Pesca ha apostado por mostrar su propio producto antes de ser cocinado. Al entrar a este restaurante de Ámsterdam, encontrarás un típico mostrador de pescadería. Allí se exponen ostras, almejas, cangrejos, salmones, rapes, calamares, gambas o lubinas. Tú decides qué quieres y la forma en que se cocine. Minutos después, llegará a tu mesa para degustar el mejor sabor del mar.

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Bistro Bij Ons

En pleno barrio de Jordaan, Prinsengracht 287, se encuentra uno de los bistrós más encantadores para comer en Ámsterdam. El Bistro Bij Ons está especializado en comida neerlandesa y, también, sirve desayunos. Abierto ininterrumpidamente de 11 de la mañana a 12 de la noche, su cocina cierra a las 22:00. ¿Una recomendación? Mejillones fritos con cebollas, vino blanco y curri amarillo. O, si prefieres carne, su jugoso filete holandés con patatas y ensalada, dicen, el más famoso de Ámsterdam.

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Frens Haringhandel

Visitar Ámsterdam y no probar el arenque ahumado sería todo un sacrilegio. El de Frens Haringhandel se sirve con cebolla picada y pepinillo en vinagre. Por 3 euros, es una de las mejores opciones para comer en Ámsterdam un bocado rápido. Al lado hay una pequeña zona con bancos donde te puedes sentar. También lo sirven en forma de sándwich, dentro de un bollo de perrito caliente.

Jacketz

Nunca las patatas al horno rellenas tuvieron tanto éxito como en este restaurante de Ámsterdam. Jacketz ofrece varios tipos: chile con carne, pulled pork en salsa de whisky, salmón, curri verde picante, estofado de carne o pescado, vegetales de temporada… Elige tu topping, una salsa, ¡y listo!

Cafe Orloff

Otro de esos restaurantes en Ámsterdam para un bocado rápido y sin muchas complicaciones. En su carta, aperitivos, sándwiches, pizzas o ensaladas.

Orloff Café

De Rotisserie

Hamburguesas de ternera, pollo frito crujiente y costillas barbacoa para comer en Ámsterdam. ¿Suena bien? Uno de los locales de moda no te defraudará con su deliciosa apuesta. En Rotisserie todo se elabora de forma casera, desde la carne a los panes, pasando por salsas o pepinillos. Como ellos mismos se definen: ‘the best damn guilty pleasure bar in town‘.

Febo

La cadena de establecimientos Febo ofrece comida rápida en distribuidores automáticos a precios muy económicos. Croquetas, hamburguesas y patatas fritas son su especialidad. Merece la pena hacer un alto en el camino para reponer fuerzas.

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Foodhallen Amsterdam

Inaugurado en 2014 en una antigua estación de tranvía, Foodhallen es uno de los sitios de moda para comer en Ámsterdam. Con 22 puestos, es difícil que no encuentres algo que se adapte a tus gustos. Pollo frito, tacos, sushi, comida vegetariana, pizzas, pitas, hamburguesas, tapas y hasta un Jabugo Bar… O, como en nuestro, bocadillos vietnamitas.

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SkyLounge Amsterdam

La mejor panorámica que ver en Ámsterdam las encontrarás en la azotea del DoubleTree by Hilton. Su SkyLounge está abierto de 11 de la mañana a 10 de la noche. Y es el sitio perfecto para disfrutar de una copa de vino o un cóctel mientras fotografías el skyline.

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Comida de Surinam

Surinam es una antigua colonia holandesa situada en América del Sur. Aunque se independizó de Países Bajos en 1975, su legado sigue presente en diferentes aspectos, como el gastronómico. Roopram Roti es una cadena de establecimientos donde degustar lo mejor de la cocina surinamesa. Rijst doks, estofado de pato con curri y arroz, o bara kip, bocadillo de pollo al curri, son buena muestra de ello.

Roopram Roti
Roopram Roti

Puestos de comida callejera

Como cualquier otra gran ciudad europea, es habitual encontrar puestos de comida callejera a las puertas de las principales atracciones que ver en Ámsterdam. Si tienes prisa entre museo y museo, un perrito caliente recién preparado puede ser una opción buena y barata.

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Winkel 43, la mejor tarta de manzana de Ámsterdam

¿Pueden formarse largar colas para comer en Ámsterdam la que dicen es ‘mejor tarta de manzana’? Sí, se puede. Intenta que tu visita a Winkel 43 no coincida con el fin de semana y saborea cada bocado de esta delicia.

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Un par de consejos para tu viaje a Ámsterdam

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1. No dudes en adquirir la I amsterdam City Card. Con ella, puedes entrar en casi 40 museos y otras actracciones que ver en Ámsterdam. Ofrece ventajas como evitar la larguísima espera para acceder al Museo Van Gogh o descuentos en diferentes tiendas o cafés. ¡Ojo! La visita a la Casa de Anne Frank no está incluida..

2. Si vas a la Heineken Experience, compra la entrada Rock the City. Además de la visita guiada, incluye una paseo en barca por los canales de Ámsterdam y acceso a the A’DAM Lookout. El precio es de 35 euros.

Dónde dormir en Ámsterdam

Grand Hotel Amrâth Amsterdam

El Grand Hotel Amrâth Amsterdam está situado a un tiro de piedra de la Estación Central. Ofrece junior suites de ensueño con vistas al canal: cama de dos metros con dosel, minibar y wifi gratuitos, amenities de Lanvin, cafetera Nespresso… Además, puedes relajarte en su Wellness Center, con piscina climatizada, jacuzzi, baño turco… ¡¡Una maravilla!!

Grand Hotel Amrâth Amsterdam

*Este artículo ha sido actualizado en 2020 y todas las fotografías son de Pasean2, a excepción de las de Instagram y el Grand Hotel Amrâth Amsterdam, que han sido elegidas por ser mucho mejor (y más apetitosas) que las nuestras de hace algunos años.

Dublin Pass, cómo ahorrar en la capital de Irlanda

Durante nuestro último viaje por Irlanda, pudimos disfrutar del Dublin Pass y todas sus ventajas. Esta tarjeta permite acceder a algunos de los monumentos y lugares más representativos de la ciudad. Así como obtener descuentos en diversas tiendas y restaurantes, además de los autocares turísticos que la recorren.

10 ventajas del Dublin Pass

Aquí te damos diez motivos por los que comprar el Dublin Pass, si planeas viajar a la capital de Irlanda:

1. 15% de descuento en el servicio de transporte Aircoach desde el aeropuerto a las calles más céntricas, en autobuses con red wifi gratuita.

2. Visita guiada a Kilmainham Gaol, la impresionante prisión donde se rodó ‘En el nombre del padre’.

3. Entrada rápida, sin esperar colas, al Guinness Storehouse, donde podrás disfrutar de una pinta en el Gravity Bar, con las mejores vistas de Dublín.

4. Acceso a la Old Jameson Destilery, con degustación gratuita de una bebida y la posibilidad de participar en una cata de whiskies.

5. Catedral de San Patricio, que data de 1191 y es uno de los monumentos más visitados de Irlanda.

6. Museo de los Escritores, donde se exponen verdaderas joyas, como libros, cartas u objetos personales de James Joyce o Samuel Beckett.

7. Galería Nacional, con más de 2.500 pinturas y servicio gratuito de audioguías.

8. Chester Beatty Library, el mejor museo del país y uno de los más importantes del mundo por la exquisita colección de piezas de cuatro continentes que expone.

9. Dublinia, una recreación del Dublín medieval y vikingo que permite obtener una visión totalmente diferente de la ciudad.

10. James Joyce Center, ideal para los amantes de la obra del novelista más reconocido de la isla, con curiosos objetos que le pertenecieron.

El placer de comer en Dublín

Si, finalmente, te animas a visitar Dublín, te recomendamos que pruebes las mejores alitas de pollo que hemos comido nunca, en Elephant&Castle. Y no dejes de acudir un sábado al Temple Bar Food Market, en la zona de más marcha. Si buscas un pub auténtico, acércate a The Brazen Head, el más antiguo de Irlanda.

Precios del Dublin Pass para 2020

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Incluye una completa guía. Puedes recogerlo a tu llegada en las oficinas de The Dublin Pass (25 Suffolk Street y 14 Upper O’Connell Street). O recibirlo al instante en tu móvil gracias a su app.

New York Pass, acceso gratuito a más de 100 atracciones de la Gran Manzana

Pocas ciudades ofrecen tantos museos y lugares de atractivo turístico como Nueva York. Este inolvidable viaje puede irse de presupuesto si no haces una buena previsión de los gastos en ocio. El New York Pass es, a priori, una buena alternativa para que la visita a la Gran Manzana no suponga dejarse un riñón.

Su compra incluye el acceso a más de 100 atracciones de Nueva York. Entre ellas, las imprescindibles de Manhattan, como Empire State Building Observatory, mirador Top of the Rock, Estatua de la Libertad, Museo Solomon R. Guggenheim, 9/11 Museum, Metropolitan o MOMA. Algunas de ellas, además, sin esperar colas. También ofrece la posibilidad de disfrutar de un crucero por el río Hudson, un paseo en bicicleta por Central Park o una excursión auto-guiada por Grand Central Terminal.

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Pinacotecas menos conocidas, pero igual de interesantes, como el Museo del Barrio, el Museo de la Ciudad de Nueva York o el Museo Americano de Historia Natural también se incluyen en el New York Pass. La amplia lista figura en la detallada guía que se puede descargar al comprar la tarjeta. Existen diferentes precios dependiendo de los días que esté activa la misma, oscilando entre 134 dólares para un día y 339 dólares para 10.

Precios New York Pass 2020

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Recorridos en el bus turístico de Nueva York

El New York Pass incluye recorridos en el Big Bus (autobús panorámico) con audio en castellano y wifi gratuito. Muy recomendable para recorrer la isla de cabo a rabo, incluyendo Brooklyn. Ofrece la posibilidad de ir hasta la atracción elegida, visitarla y volver a subir al vehículo para trasladarse a la siguiente. Con más de 25 paradas distribuidas por toda la metrópolis, descubrirás lugares icónicos como Times Square o Central Park sin tener que caminar de punta a punta. Cuenta con cuatro rutas: Downtown, Uptown, Harlem y Brooklyn.

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Otras ventajas del New York Pass

Además de la entrada gratuita a más de 100 atraccciones, el New York Pass incluye ofertas en tiendas y restaurantes. Por ejemplo, al presentarlo en el Centro de Visitantes de Bloomingdale’s antes de realizar tus compras, recibirás un cupón de ahorro del 15% y un regalo. Estos grandes almacenes son famosos, entre otras cosas, por Rachel, de Friends.

También, te brinda un 15% de descuento en algunos de los mejores tours en helicóptero de Nueva York. Los denominados Big Apple y NY, NY de Liberty Helicopters.

Imagina que tu viaje a Nueva York termina, pero te quedan algunas horas todavía para usar tu pase. Has dejado tu alojamiento y te encuentras con el impedimento de qué hacer con tu maleta. ¡No te preocupes! Los titulares del New York Pass pueden obtener un 15% de descuento en Stasher, el espacio perfecto para almacenar equipaje o maletas mientras exploras la ciudad. Tan solo has de hacer tu reserva online aquí.

¿Dónde puedo comprarlo?

Puede adquirirse online y recibirlo al momento en tu correo electrónico. Desde hace algunos años, existe una versión digital que puedes llevar en tu smartphone.

¿Cómo se activa el New York Pass?

Se activa al usarlo en la primera atracción. Y ya empieza a funcionar de manera consecutiva. Es decir, si tiene validez de 1 día y lo usas por primera vez a las 11 de la mañana, será útil hasta las 11 de la mañana del día siguiente.

¿Has usado esta tarjeta alguna vez? ¿Hay algún comentario que quieras hacernos?

100 razones para visitar Bélgica

Hace unos días recibimos un curioso e interesante e-mail desde la Oficina de Turismo de Bélgica invitándonos a participar en un concurso para pasar una semana disfrutando de Bruselas y Valonia. ¡No ha hecho falta pensarlo dos veces! ¿Por qué queremos visitar Bélgica? Aquí van 100 razones:

1. Beber las mejores cervezas del mundo.

2. Comer mejillones con patatas fritas.

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3. Cenar a las siete…

4. Comprar alguna de las 500 variedades de bombones es un motivo más que suficiente para visitar Bélgica.

5. Pasear por la Grand Place.

6. Admirar el Atomium.

7. Fotografiar el Manneken Pis, una de las mejores cosas que ver en Bruselas.

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8. Visitar la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.

9. Mirar los escaparates de las ‘Galerías Saint Hubert’.

10. Recorrer las 80 ciudades europeas de la Mini Europe.

11. Conocer a la novia del Manneken, la descarada Jeanneke Pis.

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12. Contemplar las obras del Museo Magritte.

13. Montar en tranvía para descubrir todo lo que hay que ver en Bruselas.

14. Curiosear por el Boulevard Waterloo, considerado el más chic de la capital.

15. Acercarnos al Parlamento Europeo para ver si hay algún VIP.

16. Probar alguna de las 3.000 variedades de cerveza que ofrece Delirium Tremens... Y salir vivitos y coleando. Uno de los imprescindibles si planeas visitar Bélgica.

17. Pillar una buena tortícolis examinando una por una las vidrieras de Notre Dame du Sablon.

18. Quemar la Brussels Card de tanto usarla.

19. Comprobar que la cerveza no solo se bebe, sino que podemos meternos entre pecho y espalda unos carbonnades flamandes.

20. Acompañar el estofado con una ligeras chicons au gratin.

21. Sentarnos en una terraza de la Rue des Bouchers a tomar café.

22. No perdernos el Museo del Cómic.

23. Practicar el poquito francés que sabemos (sin bromas…).

24. Comprobar por qué Bruselas es una de las capitales más verdes de Europa.

25. Visitar el Museo de los Judíos y su colección de arte.

26. Probarnos un vestido vintage en la Rue Antoine Dansaert.

27. Buscar alguna ganga en el Rastro de Los Marolles.

28. Descubrir una de las joyas del Art Nouveau, la Casa Cauchie.

29. Adivinar por qué son tan famosas las coles de Bruselas.

30. Intentar ver cada una de las piezas del Museo del Auto.

31. Sentarnos sobre el césped del Jardín Botánico.

32. ¿El viaje es en agosto? Habrá que tomarse algo en uno de los chiringuitos de Bruxelleslesbain.

33. Pasar el domingo en los Museos Reales de Arte y de Historia.

34. Dar envidia a todos los fans de Tintín tuiteando desde el Museo Hergé.

35. Disfrutar de las vistas desde el Palacio de Justicia.

36. Saludar, si nos cruzamos con ella, a la reina Fabiola, que para algo es española (actualización: falleció en diciembre de 2014).

37. Probar el salchichón de las Ardenas, a ser posible con pan de farro.

38. Buscar sin descanso un Lazarillo de Tormes editado en Bélgica para la colección de Nacho Carnero, un clásico en nuestros viajes.

39. No perder detalle de cómo se elabora el chocolate artesanal en Zaabär.

40. Volver a sentirnos niños en el Museo del Juguete.

41. Fotografiar la cúpula del Sagrado Corazón.

42. Quejarnos de que los ‘Serres de Laeken’, los invernaderos reales, solo abran tres semanas al año (y no cuando nosotros vayamos, precisamente)

43. Ver las casi 40 paredes de diferentes casas decoradas con enormes murales basándose en cómics.

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44. Descubrir dónde está la simpática estatua de un perro orinando.

45. Echarnos unos bailes en el Wax Club.

46. Tomar el sol en el Parc du Cinquantenaire.

47. Comprar alguna variedad de los muchos quesos belgas: Passendale, Folies de Béguines, Wynendale

48. Comer un crepe cubierto con cerezas naturales calientes y nata.

49. Tomar una copa en Mappa Mundo.

50. Viajar a Lieja, la quinta ciudad más importante de Bélgica.

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51. Descubrir por qué Lieja es denominada la «Atenas del norte». Y ya que estamos allí…

53. Recorrer el Archéoforum, el yacimiento arqueológico más grande de Europa.

54. Conocer la Estación de Lieja-Guillemins, diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava.

55. Hacer una pintoresca foto desde las escaleras de la colina Bueren.

56. Descubrir el original Museo Tchantches, dedicado a la popular marioneta creada en el siglo XIX.

57. Almorzar unas boulets de Liège (albóndigas de Lieja) aderezadas con sirope.

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58. Probar el pékèt (y no emborracharnos con él).

59. Echar un vistazo a la Catedral de Saint Paul, de arquitectura gótica, punto de visita obligada en Lieja.

60. No perdernos el Palacio de los Príncipes-Obispos, una de las mejores atracciones que ver en Bélgica.

61. Conocer los hoteles flotantes de Lieja, barcos con capacidad para 18 personas.

62. Fotografiar alguno de los castillos cerca de Lieja ¡y lamentarnos de no poder vivir en uno!

63. Ver dónde empieza y dónde acaba la carrera ciclista internacional Lieja-Bastogne-Lieja.

64. Tomar el aperitivo regional por excelencia, un Maitrank.

65. Escuchar sonidos de todo tipo en la Maison de la Pataphonie, en Dinant, museo único que visitar en Bélgica y en el mundo.

66. Ya que estamos allí, probar las famosas couques de Dinant (galletas a base de miel).

67. Ver dónde nació en 1841 Adolphe Sax, inventor del saxofón.

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68. Hacer una parada en la Cervecería Caracole, cerca de Dinant, donde las cubas de cobre se siguen calentando al fuego de leña.

69. Probar una tarte al djote, especialidad típica de Nivelles, en Valonia.

70. Querer tener dinero y permiso para rehabilitar el abandonado Castillo de Noisy. (Actualiación: el castillo fue totalmente demolido en octubre de 2017).

71. Olisquear por la mina Hasard Cheratte, cerrada al público y clausurada sin previo aviso en 1977 por ser una de las más peligrosas del mundo.

72. De vuelta a Bruselas, visitar el Museo de los cerveceros belgas y degustar la cerveza que incluye la entrada.

73. Alquilar una bicicleta (y no caernos).

74. Desayunar un apetitoso gofre, sin duda, una de las mejores cosas que hacer en Bélgica.

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75. Jugar una partidita de algo en el Gran Casino de Bruselas.

76. Apuntarnos a ‘La excursión verde’ y envidiar los espacios naturales que no tenemos en Madrid.

77. Darnos una vuelta por el Toutou Bar y flipar viendo cómo animales de cuatro patas saborean una Red Dog, cerveza solo apta para perros, a tres euros la botella.

78. Curiosear en su menú canino, que incluye hamburguesas, arroz o pasta.

79. Admirar -si sigue en pie- la impresionante Catedral de las cervezas, construida con 792.000 botellines.

80. Hacer un ‘petit’ descanso en la Plaza del ‘Petit Sablon’.

81. Degustar unas crujientes croquetas de camarones (promete).

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82. Realizar el itinerario ‘El arte en el metro’ y ver cuánta creatividad anda suelta.

83. Visitar el Museo Clockarium, dedicado a accesorios de chimenea fabricados con loza y con una exposición de más de 1.200 relojes de este material.

84. Comer patatas como si no hubiera mañana -hay más de 300 variedades-, como las come de gatte o las Plate de Florenville.

85. Comprar un DVD de ‘Los pitufos’, creados por el dibujante belga Peyo.

86. Visitar el puerto de mar y, de paso, navegar a bordo del Gueuse.

87. Pasar una refrescante tarde en Océade, el parque acuático de Bruselas.

88. Relajarnos en el Spa Cinq Mondes y dejarnos mimar.

89. Ya puestos, nos encantaría desplazarnos hasta Spa, no para bañarnos, sino para ver dónde se disputa el Gran Premio de Bélgica de F1.

90.  Escuchar un concierto de jazz en Sazz n Jazz.

91. Cenar un buen filete de Blanc-bleu, raza vacuna criada solo con heno y productos de granja.

92. Tomarnos un cóctel en la terraza del lujoso Hotel Conrad.

93. Buscar gangas el miércoles por la tarde en el mercado del Châtelain.

94. Pedir un deseo al tocar la estatua de bronce de Charles-Everard (trae buena suerte y, quizás, regreses a visitar Bélgica).

Visitar Bélgica

95. Comprar cremosos pralinés en Wittamer.

96. Disfrutar del mercado de las flores, en martes o domingo.

97. Contemplar los geniales cuadros de El Bosco en el Museo Real de Bellas Artes.

98. Visitar la Casa de Erasmo, ese gran viajero…

99. Comprobar que la película de Jan Bucquoy La Vie Sexuelle des Belges ¿es verídica…

100. Buscar 100 razones más para regresar a Bélgica.

¿Te animas a visitar Bélgica? ¡Seguro que estos motivos te han convencido!

*Post actualizado en 2020

Qué ver en San Francisco, la icónica ciudad californiana

En esta entrada, os proponemos un recorrido por San Francisco, una de las ciudades más fascinantes de los Estados Unidos. Situada al norte de California, es famosa por el icónico puente Golden Gate. Otras estampas de su cosmopolita imagen la componen los típicos tranvías y coloridas casas victorianas. Pero hay mucho que ver en San Francisco. Y también mucho que comer. Así que vamos a proponeros varias paradas coincidiendo con los lugares más turísticos. ¿Nos acompañais en este paseo?

1. The Painted Ladies

Uno de los lugares más fotografiados que ver en San Francisco. Esta hilera de casas victorianas de madera, pintadas en colores suaves, son famosas en todo el mundo. Son conocidas también como Postcard Row, por aparecer en cientos de postales, y fueron construidas finales del siglo XIX. Frente a ellas, el parque de Alamo Square (que da nombre al barrio), ideal para sentarse a contemplar el skyline o disfrutar de un pícnic.

The Painted Ladies

¿Dónde comer cerca de The Painted Ladies?

Con varios restaurantes en San Francisco, la especialidad de Souvla es el souvlaki. Ellos mismos asan la carne -pollo, cerdo o cordero- que sirve de relleno a unas esponjosas pitas. Te recomendamos que hagas un pedido para llevar y lo saborees en Alamo Square. ¡Ah, y de postre, el clásico yogur griego!

2. Union Square

La zona más comercial que visitar en San Francisco es un enjambre de turistas, adictos a las compras y hoteles de cinco estrellas. Boutiques de lujo, tiendas de regalos, grandes almacenes (con Macy’s a la cabeza) y galerías de arte hacen de Union Square una de las plazas más animadas.

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¿Dónde comer en Union Square?

Un establecimiento imprescindible entre los restaurantes en San Francisco es Lori´s Diner, en el número 500 de Sutter Street. Esta famosa barra abrió sus puertas por primera vez en 1986 y es muy popular por sus hamburguesas y desayunos.

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3. Fisherman’s Wharf

Otro de los rincones imprescindibles que ver en San Francisco es el Muelle 39 (Pier 39), situado en Fisherman’s Wharf. Allí, encontrarás muchísimas tiendas y atracciones como el Aquarium o el Cartoon Art Museum. Pero, si algo te sorprenderá, es la inmensa comunidad de leones marinos que vive en su aguas. Siempre concurrido, podréis contratar diferentes actividades -en segway, bicicleta o tuk-tuk– y tours en barco.

Fisherman's Wharf

¿Dónde comer en Fisherman’s Wharf?

En Fisherman’s Wharf podrás almorzar en puestos callejeros o algunos de los mejores restaurantes en San Francisco especializados en pescados y mariscos. Si no sabes qué elegir, te sugerimos The Franciscan Crab, con sus espectaculares vistas a Alcatraz. ¿Dos imprescindibles? Cangrejo y sopa de almejas o clam chowder.

Sopa de almejas en 'The Franciscan Crab'

4. Little Italy

Una de las zonas con más encanto que visitar en San Francisco es, también, una de las más tranquilas. Para conocer a fondo Little Italy, lo mejor es comenzar en el cruce entre Broadway y la Avenida Columbus.

Entre sus coloridos edificios, destacan cafeterías y heladerías en las que descansar durante unos minutos antes de seguir descubriendo la ciudad.

Little Italy

¿Dónde comer en Little Italy?

No pierdas la oportunidad de saborear la auténtica cocina italiana en Little Italy. Pizza al horno de leña, antipasti, pastas frescas, helados… ¡Y buenos vinos del país alpino! Nosotros acertamos en Original U.S. Restaurant (414 Columbus Ave) y su horario ininterrumpido de 11 a 23. Fundado en 1890, es una institución entre los restaurantes en San Francisco.

Pizza en 'Original U.S. Restaurant'

5. Chinatown

Después de Nueva York, el Chinatown de San Francisco acoge a la segunda comunidad china más grande de los Estados Unidos. En cuanto cruces la típica puerta de entrada, te esperan mercadillos de comida, tiendas de ropa, artesanía y recuerdos, restaurantes y farolillos por doquier.

En Portsmouth Square se izó por primera vez la bandera estadounidense en 1846. Casi dos siglos después, es lugar de encuentro de muchos de sus vecinos, formando una estampa muy original que ver en San Francisco.

Por cierto, ¿sabías que las primeras galletas de la fortuna fueron horneadas aquí y no en China?

Qué ver en San Francisco:: Chinatown

¿Dónde comer en Chinatown San Francisco?

Al igual que en Little Italy, encontrarás un buen puñado de restaurantes en San Francisco especializados en cocina oriental. Regentados por familias de emigrantes, son sinónimo de precios económicos y abundantes cantidades. Nuestra recomendación es Sam Wo, con más de 100 años de andadura y todo un símbolo en Chinatown.

Fideos con gambas y verduras en Sam Wo

6. Pirámide Transamerica

El segundo rascacielos más alto que ver en San Francisco es uno de los iconos de esta ciudad de California. Aunque, actualmente, ya no es sede de la Transamerica Corporation, aún aparece su logo en el edificio. Diseñada por William Pereira, tiene 260 metros de altura.

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¿Dónde tomar algo cerca de la Pirámide Transamerica?

A tiro de piedra de Chinatown y Little Italy se encuentra Vesuvio Cafe (255 Columbus Avenue). Este bar histórico es el sitio perfecto para hacer un alto en el camino con una buena cerveza de grifo o un cóctel eco-friendly. Inaugurado en 1948, el edificio en el que se encuentra fue diseñado por el arquitecto italiano Italo Zanolini. Enfrente de Vesubio Café podrás, también, curiosear en City Lights Booksellers & Publishers, una de las librerías más míticas que visitar en San Francisco, especializada en artes, literatura del mundo y política progresista.

San Francisco 2017

7. Japantown

Japantown es el barrio japonés más grande y antiguo de la nación. Además de su calle principal, Post Street, merece la pena acercarse hasta el Japan Center, repleto de tiendas y restaurantes nipones. Llama la atención una impresionante pagoda de cinco pisos y treinta metros de alto, regalo de la ciudad de Osaka. Y la puerta de entrada a Japantown, similar a a la de un templo. Un barrio muy curioso que ver en San Francisco.

¿Dónde comer en Japantown?

Corea no es Japón, pero una barbacoa coreana siempre es una buena idea. Beque BBQ Grill y su ‘barra libre’ de carne -que cocinas tú mismo- por 22 dólares/persona es una gran idea entre los restaurantes en San Francisco.

8. Lombard Street

Situada entre Hyde y Leavenworth, Lombard Street es la calle más famosa de San Francisco. Aunque no es la más empinada de la ciudad, sí es la más conocida. Cada día, cientos de turistas se acercan hasta ella para fotografiar su cuesta en zigzag, con 40 grados de inclinación.

Qué ver en San Francisco: Lombard Street

¿Dónde comer cerca de Lombard Street?

Desde hace 17 años, Pacific Catch es uno de los restaurantes en San Francisco más populares de Marina District. Su menú incluye pescado salvaje o criado de forma sostenible, en forma de ceviche, poke hawaiano o sushi. Y también, hamburguesas, parrilladas, fish and chips o ‘la captura del día’. Los encontrarás en 2027 Chestnut St.

9. Castro

Uno de los barrios que ver en San Francisco más populares. Castro se caracteriza por ser el centro de la comunidad gay, con un ambiente tolerante y abierto, sin ningún tipo de discriminación. Verás banderas multicolor a cada paso, y algunos de los mejores bares de la ciudad. Si te gusta la fiesta, Castro es, sin duda, tu sitio.

¿Dónde comer en Castro?

Si buscas disfrutar de un brunch en San Francisco, no te pierdas Star Belly. Están en 3583 16th Street, en pleno Castro, y disponen tanto de brunch diario como de fin de semana.

10. Mission Street

Mission Street es una de las arterias principales y se extiende desde la frontera sur de Daly City hasta la costa noreste. En el número 2779 podrás hincarle el diente a los mejores tacos de San Francisco. Ojo, se forman largas colas y no aceptan tarjetas de crédito. Y una recomendación para pedir en Taquería El Farolito, atrévete con los camarones a la diabla. Pican, ¡pero están de vicio!

11. AT&T Park

Si tienes la suerte de que tu visita coincida con la liga de béisbol, no pierdas la oportunidad de acudir a un partido de este deporte 100 por 100 americano. El AT&T Park, casa de los Giants, se sitúa en un enclave incomparable que ver en San Francisco, al pie del mar.

Qué ver en San Francisco:: AT&T Park

Si el partido se alarga (algo que suele ser habitual), el estadio ofrece diferentes opciones para comer o cenar. Nuestra recomendación es el sándwich de cangrejo de Crazy Crab’z.

12. Golden Gate

El símbolo más representativo que ver en San Francisco es, también, uno de los más queridos. Con 2,7 kilómetros de longitud y 227 metros de altura, el Golden Gate es uno de los puentes colgantes más largos y altos del mundo.

Aunque puede verse desde infinidad de puntos, uno de los mejores es el Mirador H. Dana Bowers (o Vista Point), de camino a Sausalito.

Qué ver en San Francisco: Golden Gate

13. Sausalito

Una de las localidades más bonitas que visitar en San Francisco, la excursión por excelencia, es Sausalito. Con apenas 7.000 habitantes, rezuma encanto por los cuatro costados. No te pierdas el puerto marítimo y las más de 400 casas flotantes de su costa, donde habitan personajes famosos y ricachones varios. Puedes llegar a Sausalito en autobús o ferri, pero si te animas a alquilar una bicicleta, la experiencia puede ser magnífica. Jota la hizo y lo cuenta aquí.

Qué ver en San Francisco: Sausalito

¿Dónde comer en Sausalito?

Esta vez nos apetecía darnos un capricho y reservamos mesa en The Spinnaker. Ubicado en el paseo marítimo de Sausalito, ofrece vistas panorámicas de San Francisco, East Bay y Belvedere. Su menú a base de pescados y mariscos frescos, además de una exquisita selección de vinos, no os dejará indiferentes. Y ya que estáis, completad la experiencia con un cóctel previo en su encantador saloncito frente a la bahía. Inolvidable.

¿Os ha gustado este paseo? ¿Nos recomendáis otros lugares imprescindibles que visitar en San Francisco?

*Este artículo ha sido actualizado en 2020 y todas las fotografías son de Pasean2, a excepción de las de Instagram, que han sido elegidas por ser mucho mejor (y más apetitosas) que las nuestras de hace algunos años.

Un paseo por Hamburgo, la gran desconocida de Alemania

Nuestra tradición de recibir el año nuevo fuera de España nos llevó en esta última ocasión a Hamburgo. Una buena oferta para alojarnos en una de nuestras cadenas hoteleras favoritas, Sofitel, y un vistazo a algunas fotos de la ciudad fue suficiente para decidirnos por esta bella urbe alemana que vio nacer a Angela Dorothea Kasner, más conocida como Angela Merkel, en 1954. Aquí os dejamos algunos sitios que ver en Hamburgo, actividades y tips que no debéis perderos. Así como los precios aproximados (actualizados en 2020) para que calculéis el presupuesto viajero.

Qué ver en Hamburgo

1. Miniatur Wunderland. 12 euros

Una de las atracciones turísticas que ver en Hamburgo más visitadas del Alemania. Cita obligada para los amantes de las maquetas y los trenes. Ocho secciones de diferentes países recreadas en tres plantas, donde destacan la estación suiza Porta Alpina, un concierto de DJ Bobo (con música incluida) o el aeropuerto de la imaginaria villa de Knuffingen. A los peques de la casa les encantará.

Miniatur Wunderland

2. Almorzar una frankfurt. 3 euros

En todo el país es fácil encontrar puestos callejeros donde las preparan a la brasa, lo que las hace aún más sabrosas, servidas en un panecillo con ketchup y mostaza. Red or white?

Frankfurt
Frankfurt en Hamburgo

3. Navegar por el lago Binnenalster. 11 euros

Situado en el interior de la ciudad y con una superficie de 18 hectáreas, posee una espectacular fuente en el medio con un chorro de agua que puede alcanzar hasta los 60 metros de altura. En un recorrido de algo más de una hora, es posible contemplar los edificios más representativos que ver en Hamburgo y algunas mansiones con su propio embarcadero que,  a buen seguro, os pondrán los dientes largos.

Lago Binnenalster, Hamburgo

4. Beber cerveza hamburguesa. 2 euros

La Astra se conoce como ‘la cerveza de los marineros’ y es una pilsner de lo más suave con una botella de diseño moderno y original.

Cerveza Astra en Hamburgo

5. Comer pescado fresco. Alrededor de 12 euros

Al tratarse de una ciudad portuaria, es fácil encontrar restaurantes especializados en pescado fresco y mariscos para comer en Hamburgo. A orillas del Elba hay infinidad de locales que ofrecen bacalao, besugo o salmón en su carta.

Salmón al horno

6. Echar un vistazo a la calle Herbertstraße. Gratuito

Ubicada en el barrio más canalla que ver en Hamburgo, Sankt Pauli, y con tan solo 60 metros de longitud. Es conocida como ‘la calle de las putas de Hamburgo’, ya que en ella se exhiben las prostitutas en escaparates, al estilo del Barrio Rojo de Ámsterdam. ¡Ojo! No se permite el paso a mujeres ni a menores de 18 años (esto último sí que lo entiendo).

Sankt Pauli, Hamburgo

7. Admirar el ayuntamiento. Gratuito

El edificio más icónico que ver en Hamburgo es de una apabullante belleza. De estilo neorrenacentista, ocupa una superficie de 17.000 m² y tiene 647 habitaciones, seis más que el Palacio de Buckingham. No dejes de entrar al restaurante Parlament, situado en uno de los laterales del ayuntamiento, un impresionante local de 2.900 m².

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8. Comprar una pistola. Desde 129 euros

La ley de posesión de armas que rige en Alemania hace posible adquirirlas como si de unos pantalones se tratara. Aunque hay que tener un permiso especial, no deja de ser chocante este tipo de escaparate.

Hamburgo

9. Cenar flammkuchen. Alrededor de 8 euros

Su nombre significa ‘cocinado en las llamas’ y data de principios del siglo XX, cuando se ponían pequeños trozos de masa para hacer pan dentro del horno y comprobar de esa manera la temperatura del mismo. Un buen día alguien decidió que, si se les añadía algún ingrediente, se conseguiría un bocado rápido y económico. La receta tradicional lleva nata líquida, cebolla y panceta.

flammkuchen

10. Comprarse un auténtico traje de marinero. Desde 29.90 euros

En el puerto, abundan las tiendas donde comprar todo tipo de material, recuerdos y prendas de vestir relacionados con el mundo del mar, como estos divertidos trajes de marinero, gorras, chubasqueros, botas…

Trajes de marinero en Hamburgo

11. Patinar sobre hielo. 4,50 euros

Si eres valiente y estás en forma, puedes pasar un rato de lo más divertido en alguna de las pistas de patinaje sobre hielo que se instalan durante el invierno. ¡Ideal si viajas con niños!

Hamburgo

12. Degustar una currywurst. 3 euros

El fast food por excelencia alemán. Se trata de una salchicha asada o cocida, cortada en trozos, cubierta de ketchup y curri en polvo, y acompañada por un panecillo. Se sirve en una bandeja de papel para comerla tranquilamente por la calle. El snack de supervivencia ideal para aquellos viajeros que no quieren parar para comer ni rascarse el bolsillo.

Currywurst

13. Conocer el puerto de Hamburgo y sus astilleros desde un barco. 12 euros

Fundado en 1189, es el mayor de Alemania y uno de los más grandes del mundo. Hay compañías que ofrecen cruceros de una hora y media de duración (algunos con comida o cena) y se adentran en la zona de las astilleros, donde se han construido varios de los barcos y yates más importantes del mundo, como el ‘Eclipse’ de  Blohm + Voss, propiedad de Román Abramóvich, con un valor de 340 millones de euros. Uno de los imprescindibles que ver en Hamburgo.

Puerto de Hamburgo
Puerto de Hamburgo

14. Tomar un chocolate caliente con ron. 4 euros

Luego dicen de los españoles, pero los alemanes beben… y mucho. Cualquier ocasión es buena para ingerir alcohol y, si hace frío, aún más. En Hamburgo conocimos el chocolate caliente con ron, que entra de maravilla cuando la temperatura exterior es gélida.

Chocolate caliente con ron

15. Cenar auténtica cocina bávara. 10 euros

Una encantadora pareja que conocimos en el mercadillo navideño nos recomendó el restaurante Franziskaner, cuya especialidad es la cocina bávara, con platos tan completos y contundentes como los que veis en las fotos. Aunque lo típico sería regarlos con una buena jarra de cerveza, nosotros preferimos una botella de riesling.

Hamburgo
Hamburgo

16. Pasear por el barrio más chulo que ver en Hamburgo: Sankt Pauli. Gratuito

El centro de la vida nocturna de la ciudad y donde se ubica la calle Herbertstraße, que os hemos enseñado antes. En uno de sus locales, el Star-Club, comenzó a despegar la carrera musical de The Beatles y tiene hasta su propio museo. En 2014, fue el centro de las enfrentamientos con la policía llevados a cabo en Hamburgo tras una manifestación en contra del desalojo de un centro cultural de izquierda.

Hamburgo
Hamburgo

17. Entrar en calor con un vino caliente. 3 euros

Si vuestra visita coincide con la época navideña y el chocolate caliente con ron no os ha servido para quitaros el frío, probad con esta bebida a base de vino tinto, ron y azúcar quemada que los germanos ingieren a pares. La verdad es que está deliciosa y poco dulce, pero hay que tener cuidado, ya que se trata de un preparado muy alcohólico. (Se paga un depósito de 2 euros por el vaso de barro, por si te lo quieres llevar de recuerdo, como nosotros).

Hamburgo
Hamburgo

18. Admirar el edifico de la Filarmónica del Elba. Gratuito

Inaugurado en enero de 2017, forma parte del skyline que ver en Hamburgo. Esta sala de conciertos de la zona portuaria de HafenCity se considera una de las más grandes y acústicamente avanzadas salas de conciertos del mundo.

19. Fischmarkt. Gratuito

Cada domingo por la mañana, junto a la dársena del puerto y de 7 a 9.30 en invierno, es posible comprar pescado, frutas, verduras, flores e, incluso, ropa en el mercado más popular que visitar en Hamburgo.

Fischmarkt, Hamburgo
Foto propiedad de Guiadealemania.com

20. Sellar vuestro amor en Hamburgo. Gratuito

Al igual que en otras muchas capitales europeas, los candados están de moda, así que, si quieres dar una sorpresa a tu pareja, hazte con un candado y un rotulador permanente. Igual funciona…

Hamburgo

¿Os ha parecido interesante este paseo? Es una ciudad muy completa y hay mucho que ver en Hamburgo. Seguro que tú descubres un montón de cosas más cuando la conozcas. Estamos deseando leerlo.

Un paseo por Florencia, cuna de la arquitectura en Italia

Florencia está considerada una de las cunas mundiales del arte y la arquitectura. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982, y es una de las ciudades más bellas del Mediterráneo. Situada a escasa distancia de Roma en tren, tan solo una hora y media, es perfecta para conocer en un fin de semana o 72 horas, ya que puede recorrerse a pie con facilidad. Aquí te damos algunos tips sobre qué ver en Florencia y los precios de cada uno de ellos (actualizados en 2020) para que calcules tu presupuesto.

Qué visitar en Florencia

1. Ponte Vecchio. Gratuito

Su nombre significa Puente Viejo y es el puente construido totalmente en piedra más antiguo de Europa. Una orden expresa de Hitler hizo que no fuera destruido durante la Segunda Guerra Mundial y fue citado por Dante en su novela más famosa, La Divina Comedia. Otro lugar que ver en Florencia donde los enamorados han comenzado a dejar candados…

Ponte Vecchio

2. Puerta del Paraíso. Gratuita

Obra del escultor y orfebre italiano Lorenzo Ghibert, se tardaron 27 años en construirla y otros 27 en restaurarla. Sus descomunales dimensiones son 5,20 metros de altura, 3,10 de ancho y 11 centímetros de grosor, con un peso total de 8 toneladas, y representa cinco escenas del Antiguo Testamento. El original se exhibe dentro de una vitrina en el Museo dell’Opera del Duomo para evitar que la humedad vuelva a dañarla. Por 10 euros puede comprarse una entrada conjunta que incluye, además de dicho museo, catedral, cúpula, baptisterio, campanile y cripta.

La Puerta del Paraíso

3. Mercado Central. Gratuito

Construido por Giuseppe Mengoni en el siglo XIX, es el mercado más importante que ver en Florencia y uno de los más antiguos de Europa. Situado frente a la Piazza del Mercato Centrale, entre la Vias dell’Ariento, Sant’Antonino y Panicale, es cita ineludible para cualquier amante de la gastronomía. El lugar perfecto para comprar tomates secos, pasta, quesos o vinos de la Toscana.

Florencia

4. Museo Casa de Dante. 8 euros

Más que un museo sobre el autor y su genial obra, se trata de un recorrido por la historia de la ciudad tomando como referencia las andanzas del escritor. Totalmente prescindible.

Museo Casa de Dante

5. Un Bloody Mary con vistas. 8 euros

No te quedes con las ganas y siéntate en algunas de las terrazas con vistas al Duomo. Aunque los precios a menudo resultan excesivos, piensa cuántas veces en la vida tendrás oportunidad de hacerlo.

Un Bloody Mary con vistas al Duomo

6. Galleria degli Uffizi. 20 euros

Una de las atracciones turísticas más importantes que ver en Florencia. En su interior se encuentran algunas de las obras más antiguas y famosas del mundo, como el Nacimiento de Venus, de Boticelli. En temporada alta y fines de semana, las esperas para acceder pueden llegar a ser de varias horas, por lo que te aconsejamos reservar las entradas a través de su web.

7. El David de Miguel Ángel. 12 euros

Con 5,17 metros de altura y casi 6 toneladas de peso se trata de una de las obras maestras del Renacimiento realizada por Miguel Ángel, uno de los artistas italianos más grandes de todos los tiempos. Para evitar más de una hora de espera, os aconsejamos comprar las entradas por Internet, lo que os dará acceso inmediato. Una vez allí también existe la posibilidad de contratar un fast ticket, por unos 25 euros, que os permitirá saltaros la cola.

8. Vistas desde el Duomo de Santa Maria del Fiore. 8 euros

La catedral, consagrada a Santa María del Fiore, data del siglo XIV, y es famosa por su enorme cúpula, con 45 metros de diámetro y 100 de altura. Fue diseñada por Brunelleschi y desde sus terrazas panorámicas pueden contemplarse las vistas más espectaculares que ver en Florencia.

Florencia

9. Palazzo Vecchio. 10 euros

Sede del ayuntamiento y famoso por su alto campanario. Fue lugar elegido por Hannibal Lecter para deshacerse de una de sus víctimas en la -terriblemente mala- secuela de El silencio de los corderos.

Florencia

10. Beber vino de la Toscana. Desde 15 euros la botella

No hacerlo sería tan grave como no probar un buen tinto en La Rioja, ya que en la zona hay 29 Denominazioni di origine controllata (DOC) y 7 Denominazioni di origine controllata e garantita (DOCG).

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11.  Ir de compras. Según el crédito de tu tarjeta

Los italianos son apasionados por la moda, por lo que las grandes firmas mundiales están presentes en la Via dei Tornabuoni y sus alrededores. La capital también es famosa por sus joyas trabajadas a mano, como las que se exponen en los escaparates de las joyerías del Ponte Vecchio.

Florencia

¿Cómo ahorrar en Florencia?

La Firenze Card cuesta 85 euros (precio 2020) y permite la entrada durante 72 horas -con acceso preferente y sin esperar cola- a más de 50 museos y monumentos que ver en Florencia. Entre ellos se incluyen algunos de los que os hemos comentado anteriormente, como la Galleria degli Uffizi o la dell’Accademia. También es válida para todos los autobuses urbanos y tranvías. Puedes comprarla a través de este enlace y, con cada tarjeta, un menor de 18 años de cualquier país de la Unión Europea y perteneciente a la familia del adulto tiene acceso gratuito.

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¿Dónde comer en Florencia?

Los restaurantes y pequeñas trattorias se cuentan a decenas en la capital toscana, además de locales de pizza al taglio o paninis para un bocado rápido. Huye de los establecimientos más típicos y busca lugares apartados de la zona monumental, donde suele haber más encanto y mejores precios.

Coco Lezzone

A nosotros nos enamoró Coco Lezzone, 25-30 euros/persona, una taberna auténtica en pleno centro. Mesas corridas y manteles de cuadros en la que si tienes suerte puedes cenar al lado de alguno de los muchos famosos que han visitado el local y cuyas fotos decoran sus paredes.

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Zuppe tipiche Fiorentini

Trattoria da Benvenuto

Está ubicada en el número 16 de la Via della Mosca, una tranquila calle a un par de minutos de la florentina Piazza della Signoria. La Trattoria da Benvenuto es un pequeño restaurante familiar especializado en comida toscana. En su carta ofrece un puñado de entrantes típicos de la zona, además de pescados, carnes a la parrilla y platos de pasta. Efectivamente no hay pizza.

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Carpaccio de ternera con queso Picorino di Grotta

¿Qué comer en Florencia?

Pocos platos hay más florentinos que el famoso bistecca alla fiorentina, ideal para los comensales más carnívoros ya que se sirve casi crudo, hervido en su propia sangre. O la trippa alla fiorentina, callos con salsa de tomate que también pueden comerse en bocadillo. Otras comidas típicas son pappa al pomodoro (potaje elaborado con tomate y pan), crostini ai fegatini (tostadas con paté de hígado), ribollita (sopa con pan, verduras y legumbres) o carabaccia (sopa de cebolla). Y, cómo no, un buen plato de pasta fresca es siempre apuesta segura para comer en Florencia.

Florencia
Bistecca alla fiorentina
Florencia
Trippa alla fiorentina
Florencia
Gnocchi al pomodoro

Pizza a la leña. Desde 6 euros

Para comer en Florencia hay pizzerías a cada paso. Pero asegúrate de entrar en una que las prepare en horno de leña para darles ese sabor que las hace tan especiales. Las de Malatesta, muy cerca de la estación de tren, son un must y puedes ver cómo las elaboran delante de ti.

Pizza al horno de leña
Pizza al horno de leña

Helados. Desde 5 euros

Los de Heladería Vivoli, la más antigua de la ciudad, son para muchos los mejores de toda Italia. Artesanos y con una gran variedad de sabores, son perfectos para continuar nuestro paseo en un caluroso día.

Florencia
Helados artesanales

Dulces italianos. Desde 1 euro

A buen seguro, una visita a Florencia aumentará tus niveles de azúcar. Además de los indispensables tiramisús o panna cottas, no dejes de probar los bongos, parecidos a nuestros profiteroles. O una ración de castagnaccio, dulce de castaña, también conocido como migliaccio (morcilla) en algunas partes de Toscana.

Florencia
Dulces italianos

¿Dónde dormir en Florencia?

El alojamiento es bastante caro en toda Italia. Al igual que hicimos en Roma y otras grandes urbes, elegimos un apartamento para descansar. Se encontraba situado en el centro histórico, a escasos metros del Duomo. Y contaba con dormitorio, amplio baño y salón-cocina-comedor, además de un acogedor patio trasero. ¿El precio? 110 euros por noche.

Florencia

Seguro que tú conoces otros rincones con encanto que ver en Florencia, restaurantes u hoteles que nos puedas recomendar. ¡No seas tímido!

Un paseo por Róterdam, ciudad portuaria en los Países Bajos

Róterdam es uno de esos lugares que rebosa encanto mires donde mires. Con el mayor puerto de Europa, segundo del mundo tras el de Shanghai. Su población supera el medio millón de habitantes. Y sufrió un bombardeo en 1940 que dejó 800 muertos y a más de 80.000 personas sin hogar. La posterior ocupación nazi forma también parte de su historia. Una ciudad cómoda para recorrer a pie en un par de días con la tranquilidad que conlleva el slow travel. A continuación, os contamos que vér en Róterdam en 72 horas disfrutando de grandes contrastes arquitectónicos y buena gastronomía, sin ningún tipo de estrés.

Rotterdam
Delfshaven

¿Qué ver en Róterdam?

1. Ayuntamiento

Uno de los pocos edificios que sobrevivió al bombardeo de 1940. De estilo modernista, con influencias románicas, bizantinas y art déco, fue construido en torno a un jardín interior al que se puede acceder. Es sede de la oficina del alcalde de Róterdam.

Ayuntamiento de Róterdam
Ayuntamiento de Rotterdam

2. Calypso

407 apartamentos de lujo repartidos en 22 plantas en un espectacular edificio de 2012 que, por el diseño de su fachada, da la sensación de estar en movimiento.

Edificio Calypso de Róterdam
Edificio Calypso

3. Casas Cubo

Diseñadas por Piet Blom entre 1982 y 1984, y también llamadas Blaakse Bos, componen uno de los puntos más originales que ver en Róterdam. El arquitecto giró 45 grados los 42 cubos que las forman y los colocó sobre pilares con forma hexagonal. Todas ellas están habitadas y una de ellas es visitable, previo pago de 3 euros. Y, para aquellos que se aventuren a compartir habitación, el albergue Stayokay ofrece la posibilidad de alojarse en el emblemático edificio.

Casas Cubo de Róterdam
Casas Cubo

4. Coffee shops en Róterdam

Fumar marihuana no es ilegal en Róterdam, aunque solo puede hacerse en los denominados coffee shops. Allí se venden los ‘cigarrillos’ ya preparados o, en su defecto, semillas de última generación para su cultivo ‘privado’.

5. Delfshaven

El barrio más pintoresco que ver en Róterdam enamora a primera vista. Fue el único que no sufrió las consecuencias del bombardeo de 1940 y conserva todo el encanto de las casas típicas holandesas y canales que atraviesan sus calles. La foto de esta lluviosa jornada está sacada desde De Pelgrim, única fábrica de cerveza de Róterdam.

Delfshaven, Róterdam
Casas en Delfshaven

6. De Rotterdam

Diseñado por Rem Koolhaas en 1998, es uno de los edificios más espectaculares que ver en Róterdam. En su interior, alberga un hotel, además de oficinas, tiendas, restaurantes, espacios para exposiciones y conferencias. Sus tres torres, de 150 metros de altura, 44 plantas y unidas entre sí, forman una ‘ciudad vertical’. Desde su terraza, abierta solo en verano, puede contemplarse una de las más bellas vistas de Róterdam.

Edificio De Rotterdam
De Rotterdam

7. Edificio Lápiz

Situado junto a las Casas Cubo y frente al Markthal, recibe su nombre por su curiosa forma, que recuerda a un grueso lápiz.

Edificio Lápiz de Róterdam
Edificio Lápiz

8. Erasmo de Róterdam

Nacido en Róterdam en 1466, fue uno de los representantes del humanismo. Símbolo de la metrópolis, su estatua es la más antigua de Holanda.

Erasmo de Róterdam
Erasmo de Róterdam

9. Estación Central de Róterdam

Recientemente reformada, conserva elementos del antiguo edificio, originario de 1957, como el reloj de la fachada o las letras Centraal Station. Con un volumen superior a los 100.000 usuarios diarios para viajar en tren, metro, tranvía o autobús, es una de las estaciones más importantes de los Países Bajos. En su interior, se encuentra una oficina de información turística. Impresionante, se mire por donde se mire.

Estación Central de Róterdam
La Estación Central, fotografiada desde The Manhattan Hotel y con mi iPhone

10. Euromast

El mirador más alto de Holanda fue diseñado en 1960 para la exposición mundial de jardinería Floriade. Desde hace algunos años, es reseñable su restaurante con vistas panorámicas, al que se accede mediante un ascensor giratorio.

Euromast, Róterdam
La Euromast, el pirulí holandés, a lo lejos

11. Hotel New York

La antigua sede de la línea Holland Amerika es hoy un hotel-restaurante. En él se han respetado ambiente de principios del siglo XX y detalles relacionados con la navegación. Perfecto para tomar un café o el té vespertino mientras se contempla el puerto y se imaginan las historias de aquellos que se aventuraban a cruzar el Atlántico en busca del sueño americano.

Hotel New York, Róterdam
Hotel New York

12. Las Palmas

El antiguo taller de la línea Holland Amerika fue restaurado en 2005. En la actualidad, es sede del Nederlands Fotomuseum, entre otros.

Las Palmas, Róterdam
Las Palmas

13. Linjbaan

La principal calle de compras de Róterdam fue abierta en 1953, convirtiéndose en la primera rúa comercial y peatonal de Europa. Está totalmente libre de coches, lo que supone una delicia para los amantes del shopping que pueden deambular de tienda en tienda los 7 días de la semana sin miedo a ser atropellados.

Linjbaan, Róterdam
Calle de Linjbaan

14. Maastoren

Sus 164 metros de altura lo convierten en el edificio más alto de Holanda. Su construcción es en una de las más innovadores del mundo, pues posee un sistema de almacenamiento de calor y frío basado en la temperatura del agua del río Mosa.

Maastoren, Róterdam
Maastoren

15. Markthal

Uno de los mercados cubiertos más espectaculares del mundo con casi un centenar de puestos de comida, tiendas, restaurantes y supermercado. Lo que hace realmente especial a Markthal es su parte superior, donde se han construido 228 viviendas, muchas de ellas con vistas a su patio central. En su interior, un impresionante mural digital de 11.000 metros cuadrados y 4.500 piezas de aluminio, obra de Arno Coenen e Iris Roskam. Un imprescindible que ver en Róterdam.

Markthal, Róterdam
Markthal

16. Museo Boijmans Van Beuningen

Una de las pinacotecas más antiguas de Holanda. Su nombre hace referencia a los dos personajes que donaron su colección de arte a la ciudad, el jurista Boijmans y el coleccionista Van Beuningen. De sus paredes cuelgan cuadros de Dalí, Rubens, Van Gogh, Tintoretto o El Bosco.

Pintura en el Museo Boijmans Van Beuningen
Pintura en el Museo Boijmans Van Beuningen

17. Museo de la Fotografía

Una de las mejores maneras de conocer la historia más reciente de Holanda es visitando este museo donde se exhiben y almacenan tres millones de negativos, diapositivas y grabados. Pone a disposición del visitante un área con instalaciones interactivas en la que sentirse como un auténtico profesional. Como es razonable, solo pueden hacerse fotografías de las zonas comunes.

Museo de la Fotografía de Róterdam
Museo de la Fotografía

18. Puente de Erasmo

El icono de la ciudad, con más de 800 metros de largo, une el norte de Róterdam con la parte sur. Es obra del diseñador Ben van Berkel y se inauguró en 1996.

Puente de Erasmo, Róterdam
Puente de Erasmo

19. Puerto marítimo de Róterdam

El puerto más grande de Europa, ubicado en las confluencias de los ríos Mosa y Rin. Es inabarcable a pie, por lo que una de las mejores formas de recorrerlo es a bordo del Spido. Durante 75 minutos, y por unos 14 euros, este crucero permite contemplar uno de los centros neurálgicos de las conexiones marítimas de nuestro continente mientras se disfruta de una copa de merlot.

Merlot con vistas al puerto de Róterdam
Merlot con vistas al puerto de Róterdam

20. Toren op Zuid

Su fachada se inclina con los cables del puente Erasmo imitando a la torre de Pisa. Mediante 900 bombillas en forma de baldosas, ofrece una especie de noticiario luminoso en el que pueden verse textos e imágenes.

Toren op Zuid
Toren op Zuid

¿Cómo ahorrar en tu visita a Róterdam?

La Rotterdam Welcome Card ofrece descuentos de un mínimo del 25% en más de 50 atracciones, museos y restaurantes. También, viajes ilimitados en la red de tranvía, metro y autobuses de RET durante 1, 2 ó 3 días. Muy recomendable si, como a nosotros, te coincide con un clima que invita a todo, menos a caminar.

Dónde comer y beber en Róterdam

Bierhandel De Pijp (Gaffelstraat, 90)

Puede que se trata del lugar más auténtico de todo Róterdam. Aunque su aspecto exterior invita a pasar de largo, su interior enamora desde el primer minuto. Paredes forradas de madera donde reposan cientos de corbatas que los clientes han ido dejando a lo largo de sus más de cien años de andadura, largas mesas corridas y bancos que se comparten con otros comensale. Cocina vista y una carta escueta, pero con interesantes sugerencias como ostras, mejillones rebozados, paté de oca o un apetitoso plato holandés, steewed beef with cabbage and sautéed potatoes, además de una decena de vinos.

'Bierhandel De Pijp '
‘Bierhandel De Pijp ‘
'Bierhandel De Pijp '
Stewed beef with red cabbage and sautéed potatoes

Cafe De Oude Sluis (Havenstraat, 7a)

En la zona antigua, Delfshaven, sobre el pequeño canal que la atraviesa, se localiza este café-taberna donde disfrutar de alguna de las 30 cervezas que ofrece. Merece la pena echar un vistazo al bello edificio en el que se encuentra. Su galería -por desgracia, habilitada para fumadores- da la sensación de estar suspendida sobre el agua. Podéis verlo en la primera foto de este post.

Cervezas en el barrio antiguo de Róterdam
Cervezas en el barrio antiguo de Róterdam

Cocina indonesia

La gastronomía holandesa posee un extenso abanico de platos indonesios, afición que ha perdurado desde el antiguo imperio colonial. Son muchos los restaurantes que hacen guiños a este tipo de cocina asiática en sus cartas y bastante amplio el número de locales especializados solo en ella.

Rotterdam
Sopa de pollo y vegetales
Rotterdam
Fideos con verduras y gambas

Febo (distintas localizaciones)

Aunque su calidad no sea relevante, se trata de una de las alternativas gastronómicas más curiosas para comer en Róterdam. Febo es una cadena holandesa con más de 60 locales en todo el país. Aquí la comida se extrae directamente de máquinas expendedoras a través de pequeñas ventanas. Detrás de ellas puede verse a los cocineros que se encargan de su preparación y de reponer rápidamente el producto que se consume. Croquetas de pollo o pescado, patatas fritas o, incluso, hamburguesas, lo más demandado.

Máquinas expendedoras de Febo
Máquinas expendedoras de Febo
Croqueta de Febo
¡Hola!

Pelgrim Bar (Aelbrechtskolk, 12)

El acogedor bar de la única fábrica de cerveza de Róterdam ofrece una degustación de cervezas artesanas y bocados rápidos en forma de tortilla o sopa del día. Muy recomedables las croquetas de camarones.

Sopa de calabaza, en 'Pelgrim Bar'
Sopa de calabaza, en ‘Pelgrim Bar’
Tortilla de queso, en 'Pelgrim Bar'
Tortilla de queso, en ‘Pelgrim Bar’

Restaurante Fred (Honingerdijk, 263-265)

Fred Mustert es uno de los chefs más reputados de los Países Bajos. Su restaurante homónimo está galardonado con dos Estrellas Michelin. Además de carta, ofrece un único menú degustación de 7 platos, Inspiration, por 159 euros. Un recorrido por los mejores productos de temporada tratados de manera exquisita y servidos por un equipo de profesionales que hacen que la experiencia sea única. Capítulo aparte merece su carro de quesos…

Aperitivos en 'Fred', Róterdam
Aperitivos en ‘Fred’
Mesa de quesos en 'Fred', Róterdam
Mesa de quesos en ‘Fred’

Markthal (Verlengde Nieuwstraat, 3011)

Además de comprar productos frescos, en Markthal es posible comer en varios de sus casi 100 puestos. Desde pequeños snacks en forma de queso o embutido, hasta pizzas y sushi recién preparado, pasando por todo tipo de dulces. También podemos encontrar un puñado de restaurantes donde pedir a la carta, destacando un bar de tapas, una hamburguesería y un japonés.

Embutidos en Markthal, Róterdam
Embutidos en Markthal
Donuts en Markthal, Róterdam
Variedad de donuts en Markthal

Prachtig (Willemsplein, 77)

Situado en el corazón de Róterdam y con unas bellas vistas a los puentes Erasmo y Willem. Es el sitio perfecto para disfrutar de café o cerveza antes de coger el Spido que recorre el puerto marítimo. En su carta, ensaladas, sándwiches y hamburguesas. Ofrece una pequeña carta de vinos donde no faltan verdejo o albariño.

Rotterdam
Jupiler con vistas

Dónde dormir en Róterdam

Rotterdam
Cama de la habitación executive del Manhattan Hotel

Rotterdam Marriott Hotel

El antiguo Manhattan Hotel está situado frente a la Estación Central, en la Millenium Tower, y dispone de todas las comodidades de un cinco estrellas. Su ubicación es perfecta para recorrer la ciudad a pie o en tranvía, ya que está cerca de las principales atracciones turísticas que ver en Róterdam. La habitación executive con desayuno incluido y acceso a un exclusivo lounge, desde 175 euros/noche.

Un paseo por Chinatown (Londres)

El barrio chino o Chinatown es uno de los de mayor encanto de Londres. Repleto de tiendas y restaurantes, se trata de una zona más comercial que residencial, ya que el conjunto de personas que trabajan allí vive en otras áreas de la capital. Ubicado cerca de Leicester Square, en el Soho, su vía principal es Gerrard Street. Famoso en su día por albergar un considerable número de fumaderos de opio, hoy se trata de una visita obligada en la ciudad británica.

Adentrarse en Chinatown, como sucede en Nueva York o San Francisco, aunque aquí sea de tamaño más reducido, es como trasladarse de continente. Tiendas de ropa y productos típicos, supermercados e incluso bancos, muestran sus letreros en caracteres chinos, al igual que los nombres de las calles o las señales de tráfico.

Comer en Chinatown (Londres)

Si eres aficionado a la cocina asiática éste es el sitio perfecto para comprar setas, especias, verduras frescas, noodles, salsas, hierbas, tés, galletas de la fortuna, licores y todo tipo de utensilios para preparla, como cestos de bambú o hervidores de arroz.

Aprovecha la hora cercana a la comida o la cena para visitarlo y disfrutar en alguno de sus auténticos restaurantes. Por 12 libras/persona podrás disfrutar de un completo y suculento menú. Hay establecimientos que ofrecen el famoso All you can eat, pero siempre hemos desconfiado de su calidad y preferimos uno llamado Four Seasons, que según el Financial Times sirve el mejor pato laqueado del mundo (y que, todo sea dicho, no probamos).

Chinatown
Pan de gambas y cervezas Tsing Tao
Chinatown
Sopa de maíz dulce y pollo 
Chinatown
Cerdo agridulce, pollo frito con pimiento verde en salsa de judías negras, verduras y arroz frito con huevo

En pleno Chinatown se encuentra uno de los hoteles más lujosos de la ciudad, el W, con tarifas que oscilan entre 300 y 500 euros. Si tu presupuesto no es tan alto, te recomendamos un apartamento como el que alquilamos nosotros en el centro.

Chinatown

Prenzlauer Berg, el barrio más ‘hipster’ de Berlín

No es tarea sencilla resumir todas las sensaciones acumuladas durante nuestra última estancia en Berlín. Las infinitas posibilidades que guarda la capital germana nos obligan a centrar esta reseña en el barrio de Prenzlauer Berg, que exprimimos al máximo durante la semana que estuvimos allí alojados. Al estar ubicado en la parte este del famoso muro, uno espera que las reminiscencias de la herencia soviética estén presentes en cada esquina. Primera sorpresa. Prenzlauer Berg es hoy en día una verdadera representación del movimiento hipster, ya sea por el empuje de sus vecinos, el proceso de gentrificación que padece el distrito o su pasado bohemio y contracultural.

¿Cómo llegar a Prenzlauer Berg?

La forma más auténtica de llegar a Prenzlauer Berg es hacerlo en U-Bahn (metro) hasta la parada en superficie de Eberswalder Straße. Antes de bajar al asfalto, el viajero observará una sucesión de pequeños comercios que compiten entre sí por captar clientes a golpe de neón y música estruendosa. Por aquí pasan también varias líneas de tranvía (M1, M10 y 12) y algún autobús. Aunque, puestos a hacer el hipster, lo ideal es cruzar este caos de gente montado en una bicicleta, modelo fixie para solteros tatuados o christiania para padres barbudos. Toma como referencia las siguientes calles para patear el barrio: Kastanienallee, Pappelallee y la denominada LSD Viertel (Lychenerstr, Schliemannstr y Dunckerstrasse).

Prenzlauer Berg
Metros, tranvías, coches y bicicletas en perfecta armonía.

¿Qué ver en Prenzlauer Berg?

Grandes avenidas para pasear sin rumbo que son, en su mayoría, una sucesión de edificios del siglo XIX rehabilitados a conciencia. Siempre respetando las alturas originales y ofreciendo en todo su esplendor bellas fachadas y escondidos patios.

Merece la pena adentrarse en las instalaciones de Schultheiss, una antigua fábrica de cerveza reconvertida en complejo cultural con cines, clubes e interesantes museos, como el dedicado a la vida en la RDA.

Otras paradas obligatorias: torre Wasserturm, alrededores de Kollwitzplatz o las iglesias de Zion y Getsemané, origen de los movimientos que permitieron la caída del Muro, cuya historia, por cierto, está muy presente en el centro de interpretación Gedenkstätte Berliner Mauer.

¿Dónde comprar ropa y objetos de segunda mano en Prenzlauer Berg?

Los domingos por la mañana es recomendable visitar Mauerpark, uno de los rastros más populares de Berlín. Los terrenos que hoy en día acogen una multitud de puestos con ropa de segunda mano, reliquias inclasificables, cuadros, artesanía o viejos vinilos representaban, hace 40 años, la división del mundo a través de un simbólico Telón de Acero. Si después de comprar una vieja chaqueta del ejército alemán te entran ganas de comer, no tendrás que preocuparte. Aquí la oferta de comida callejera es muy amplia, también la variedad de cervezas e incluso la propuesta musical, con karaoke dominical incluido. Cerca, en Arkonaplatz, abre también un mercadillo con objetos de mayor calidad.

Prenzlauer Berg
Para ir a la moda o camuflarse entre el gentío

¿Qué comer y beber en Prenzlauer Berg?

Currywurst en Konnopke’s Imbiss

Deleitarse con un currywurst en Konnopke’s Imbiss es casi una tradición. Este diminuto establecimiento, situado debajo de las vías de la estación de Eberswalder Straße, adquirió fama allá por los años 60, cuando Max y Charlotte Konnopke comenzaron a vender sus salchichas con una salsa tan especial como secreta.

Varias décadas después se siguen formando pequeñas colas de hambrientos transeúntes para probar este delicioso bocado. Recuerda que cierran los domingos, el horario es de 10:00 a 20:00, y sirven una gran variedad de cervezas. Si tienes suerte, podrás sentarte en un banco de la zona cubierta aunque hacerlo de pie en medio del bullicio también mola.

Prenzlauer Berg
El mejor currywurst pídelo en ‘Konnopke’s Imbiss’
Currywurst, en ‘Konnopke’s Imbiss’

El Prater Garten más antiguo de Berlín

Los números 7 y 9 de Kastanienallee albergan el Prater Garten más antiguo de Berlín, con casi un siglo de antigüedad. El solar, repleto de mesas al aire libre, es el lugar ideal para tomar una birra, de abril a septiembre, desde mediodía hasta medianoche. En las casetas debes pedir bebida por un lado y comida por otro: variedad de salchichas, sopa del día, típicos pretzels, encurtidos o patatas con queso.

El recinto también cuenta con un restaurante con un menú clásico compuesto, según el mes, de königsberger klopse (bolas de carne en salsa), wiener schnitzel (chuleta de ternera) y senfeier mit quetschkartoffeln (huevos con mostaza y puré). Revisa la web porque programan eventos, conciertos e, incluso, combates de boxeo.

Prenzlauer Berg
Cerveza al aire libre desde 1837
Cervezas y snacks en el Prater Garten más antiguo de Berlín

Mercadillo de productos locales

La torre Wasserturm es el depósito de agua más longevo de la capital. Esta cilíndrica construcción está situada en la zona de Kollwitzkiez. En ella residen jóvenes familias en un ambiente muy hipster: jardín comunitario, bicicletas en la verja, tiendas vintage en los alrededores y mercadillo de productos locales, artesanía y puestos de comida, sábados por la mañana.

El plan es perfecto para comprar todo lo necesario en un pícnic estival. Hogazas de pan, embutidos del país, interesantes quesos, frutas, flores frescas… Si prefieres dar un paseo sin prisas, te aconsejamos, a medio camino, parar en alguna de las barras habilitadas y disfrutar, por ejemplo, con una copa de riesling alemán ecológico.

Prenzlauer Berg
Tenderos amables dispuestos a ayudarte

Street Food Markt

Llueva o haga sol, el punto álgido del domingo en Prenzlauer Berg se concentra en el Street Food Markt del KulturBrauerei, explanada de la antigua fabrica de cerveza que mencionábamos al principio de esta reseña. Estudiantes, turistas y un buen número de vecinos degustan especialidades de medio mundo, preparadas en una decena de food trucks especializados en bocados asiáticos, latinos y mediterráneos.

Con la llegada de la primavera y casi hasta el otoño, el lugar suele estar muy concurrido por lo que recomendamos, primero, encontrar una mesa a la sombra y, luego, decidir qué delicatessen saborear. Imprescindible.

Prenzlauer Berg
Street Food Markt del KulturBrauerei

Deliciosa comida vietnamita

El vietnamita Van Anh, en el número 7 de la calle Oderberger, donde saborear platos sanos, sabrosos y auténticos del país asiático. Como dato curioso cabe decir que enfrente de este local, concretamente en la terraza del ‘Godot’, se rodaron varias escenas de la cuarta temporada de ‘Homeland’.

Fresh tuna summer roll in sweet soy-ginger-sauce, en ‘Van Anh’
Prenzlauer Berg
Grilled French duck breast marinated with green tea, basil in soy-ginger-sauce, en ‘Van Anh’

Su alto índice de inmigración hacen que en Berlín sea posible comer algunos de los mejores kebabs del mundo. En K’UPS Gemüse Kebap, Kastanienallee 102, la mezcla de verduras asadas y salsas (a elección del cliente) junto a un toque de lima, hacen de este bocado uno de los mejores que comer en Prenzlauer Berg. Cuentan con una pequeña terraza y, por supuesto, ‘take away’. ¿El precio? No supera los 3 euros.

Kebab, en ‘K’UPS Gemüse Kebap’

Cocina rusa en Berlín

¿Conoces la alta cocina de la antigua Unión Soviética? Cambiamos de tercio y nos vamos a Knaackstraße 22/24 para disfrutar un menú degustación en Pasternak, especializado en platos rusos y judíos. Por 38 euros, sirve seis típicos, como sopa Borshtsh, ternera Stroganoff, o blinis dulces. Lo acompañamos con un tinto de Georgia, vino curioso donde los haya, y difícil de encontrar en España. También ofrece desayunos, menú del día y brunch, los domingos.

Beef Stroganoff, en ‘Pasternak’
Prenzlauer Berg
Filled with salmon caviar, served on baby spinachand sellery with white wine cream sauce, en ‘Pasternak’
Vino de Georgia, en ‘Pasternak’

¿Y alguna recomendación para alojarse en Prenzlauer Berg?

Nosotros intercambiamos de nuevo nuestro balcón madrileño por otro con vistas más ecológicas y es que, en esta parte de Berlín, se observa una conciencia medioambiental inimaginable en la capital de España. Las zonas comunes de reciclaje están compuestas de grandes contenedores donde la clasificación de residuos es rápida, colaborativa y relativamente limpia.

Vivir una semana en este tipo de comunidades sirve también para entender el espíritu del barrio, así que no dudes en alquilar un apartamento por días. Y a ser posible con vistas a uno de estos patios traseros que tanto abundan en Prenzlauer Berg.Y si te haces con una bicicleta de paseo para ir a la compra de comida orgánica, mejor que mejor.

Prenzlauer Berg
Patios traseros con mucho encanto

Consejos para visitar los Museos Vaticanos

Si visitáis Roma, descubriréis en los Museos Vaticanos uno de los tesoros artísticos más importantes del mundo, muestra de la influencia de la Iglesia a lo largo de la historia y cobijo de tantas obras que conviene apuntar algunas pistas para no desfallecer entre tanta belleza. Lo primero será reservar vuestra entrada por Internet y, lo segundo, prepararse para fotografiar la espectacular escalera de acceso.

Escalera Museos Vaticanos
Una balaustrada infinita

Es importante saber que las cámaras están prohibidas en gran parte del recinto por lo que tendréis que apañaros cuando descubráis los techos de la Capilla Sixtina, joya de este complejo museístico, y parada obligatoria repleta de vigilancia.

Capilla Sixtina
Inevitable mirar hacia arriba

Intentad dosificar vuestra visita a los Museos Vaticanos porque cuando os topéis con la pinacoteca tendréis ante vuestros ojos 18 salas espectaculares con pinturas que van desde la Edad Media hasta principios del siglo XIX.

Pinacoteca del Vaticano
Una obra de Rafael

Conviene apuntar qué contienen las 8 pinacotecas interiores de los Museos Vaticanos y priorizar según vuestros gustos o intereses artísticos:

-Etnológico Misionero (obras de todas las misiones vaticanas)

-Histórico (carrozas y automóviles)

-Egipcio (esculturas y sarcófagos)

-Etrusco (sobre la civilización de igual nombre)

-Pío Cristiano (arqueología)

-Pío – Clementino (arte griego)

-Chiaramonti (retratos de emperadores, esculturas y monumentos funerarios)

-Gregoriano (del siglo I al III)

Museos Vaticanos
Menudo lío con tantas estancias

También es aconsejable no despistarse para acceder a los 3 apartamentos papales e imaginar eso de vivir como un cura romano:

-de Pío V (tapices y cerámicas)

-del papa Julio II (decorado por el maestro Rafael)

-de Borgia (arte religioso moderno)

Preparando la bañera

Algunas de las galerías más bellas del mundo

Si las piernas no os flojean, tenéis que hacer un penúltimo esfuerzo para recorrer las 3 galerías que funcionan como arterias principales de este laberinto vaticano:

-Candelabros

-Mapas

-Tapices

Museos Vaticanos
Impresionante galería

Último esfuerzo para cerrar esta monumental visita con un paseo alrededor de 3 salas que harán las delicias de los más entendidos en arte sacro:

-Sobieski (ottocento italiano)

-de la Inmaculada (lienzos)

-de la Biga (impresionante carro de caballos en mármol)

Museos Vaticanos
Callejuelas del Vaticano

Y por supuesto, si todavía te queda tiempo, no te vayas sin admirar el grupo escultórico que conforman «Laocoonte y sus hijos» a punto de ser devorados por las serpientes, el busto de Pericles del siglo V a.C, el famoso «Baldaquino de Bernini» y la «Piedad de Miguel Ángel».

6 museos de Berlín imprescindibles y diferentes

¿Cansado de ver los mismos cuadros que recorren las pinacotecas de medio mundo? ¿Te apetece una buena sesión de originales galerías para aprender retazos de nuestra historia reciente y contemplar piezas únicas? Estos 6 museos de Berlín que te enseñamos a continuación son diferentes e imprescindibles si planeas una visita a la capital de Alemania.

1. Museo de Pérgamo

Inaugurado en 1930, el primero de esta lista de museos de Berlín no fue construido para albergar las obras de arte que encontramos en su interior. Sino que fue edificado a su alrededor cuando ya se encontraban en la capital germana. 

Situado en la denominada Isla de los Museos, incluye tres colecciones: de Arte Islámico, Antiguo Oriente Próximo y Colección de antigüedades clásicas. La ‘pieza’ más impactante de esta pinacoteca es el Altar de Pérgamo, erigido hace más de 2.000 años. También, la puerta del mercado romano de Mileto, con 17 metros de altura. O la reconstrucción de la Puerta de Ishtar, del siglo VI a.C.

Al ser uno de los museos de Berlín con más visitantes, se forman largas colas, por lo que recomendamos adquirir la entrada (12 euros) en su web y evitar así una larga espera. Abre todos los días de 10:00 a 18:00, y jueves, hasta las 20:00. Los lunes, el Museo de Pérgamo permanece cerrado.

6 museos de Berlín imprescindibles y diferentes: Puerta del mercado romano de Mileto

2. Museum in the Kulturbrauerei

¿Te imaginas cómo era el salón de una casa de la parte soviética de la capital? ¿Y la cocina? Este espacio dentro del Kulturbrauerei, antigua fábrica y uno de los lugares más versátiles de la ciudad, es otro de los museos de Berlín. Y te sorprenderá por su frescura y accesibilidad.

“Un día cualquiera en la RDA” es el nombre que da a su exposición permanente, que te traslada en el tiempo con cientos de objetos cotidianos, vídeos y audios. Abre de martes a viernes, de 10:00 a 18:00. Y de 10:00 a 20:00, sábados, domingos y festivos. Cierra lo lunes y la entrada es gratuita. Es obligatorio dejar cualquier tipo de bolso o mochila en sus taquillas.

6 museos de Berlín imprescindibles y diferentes: Museum in the Kulturbrauerei

3. Memorial del Muro de Berlín

Su Centro de visitantes, abierto en 2009 junto a la antigua línea fronteriza de la Bernauer Straße, es el punto de arranque para comprobar de cerca qué significó el Muro de Berlín y cómo influyó en la vida de sus ciudadanos.

Vídeos, fotografías y audios de algunos privilegiados que consiguieron cruzarlo pueden contemplarse en el Centro de documentación. Donde se muestra la situación de una ciudad dividida desde 1961 hasta 1989, cuando finalmente fue derribado.

Desde la torre, a la que se accede subiendo varios pisos, se puede observar un trozo de muro con la línea fronteriza que separaba la parte comunista de la capitalista, así que como un torreón de vigilancia.

Tanto el Centro de visitantes como el de documentación son de admisión gratuita en uno de los museos de Berlín más recomendables. Abre de martes a domingo, entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde.

6 museos de Berlín imprescindibles y diferentes: Vistas desde la terraza del Memorial del Muro de Berlín

4. Fundación Helmut Newton

Nacido en Berlín en 1920, Helmut Newton se vio obligado a abandonar su patria cuando se inició la persecución a los judíos. Comenzó su carrera en Singapur. Pero, tras ser deportado y pasar un tiempo en una campo de internamiento, montó su propio estudio de fotografía en Melbourne, donde comenzó a especializarse en el mundo de la moda. Su obra no deja indiferente a nadie. Y algunas de sus mejores instantáneas se exponen en el Museo de la Fotografía, sede de la Fundación Helmut Newton.

El precio de la entrada es de 5 euros, en horario de 11:00 a 19:00, martes, miércoles, viernes, sábados y domingos. Jueves, hasta las 20:00. Cada domingo, a las 4 de la tarde, hay tours guiados que deben reservarse por teléfono con antelación. Cierra los lunes.

5. Museo Judío de Berlín

Inaugurado en 2001 con el fin de convertirse en un centro para la difusión de la cultura judeo-alemana, su edificio se ha convertido en uno de los más emblemáticos de la ciudad. Su exterior está revestido de zinc y diseñado a partir de dos ejes, entre los que se encuentran espacios vacíos que atraviesan todo el museo. El Jardín del Exilio o la Torre de Holocausto son dos de sus componentes más significativos. Aunque el más sobrecogedor es el denominado ‘Void Void’, una callejuela donde se pasea sobre cientos de gruesas chapas de acero con forma de cara que emiten un sonido desgarrador al pisarlas.

Con una extensión de 3.000 metros cuadrados, la colección histórica permanente viaja a lo largo de 2.000 años a través de objetos cotidianos, cartas y fotografías que muestran cómo era la vida judía.

Uno de los museos de Berlín más sobrecogedores abre de 10:00 a 19:00, todos los días de la semana. El precio de la entrada es de 8 euros.

6. Museo del Muro del Check Point Charlie

Dedicado al más famoso de los pasos fronterizos entre Berlín del Oeste y Berlín del Este, el Check Point Charlie es un imprescindible entre los museos de Berlín. Documenta un sinfín de historias relacionadas con el muro, muchas de ellas con dramático final. A bordo de un globo, escondidos en el motor de un coche o bajo la funda de uno de sus asientos. Entre dos tablas de surf e, incluso, dentro de un altavoz, se muestran las huidas más espectaculares que uno pueda imaginar. En su tienda venden trozos de muro de diferentes tamaños.

El precio de la entrada es de 14,50 euros y se necesita un permiso especial para realizar fotografías, que puede adquirirse por 5 euros. Abre todos los días del año.

Fotografía de la web del museo

¿Has estado en alguno de estos 6 museos de Berlín? ¿Nos recomiendas otros que no debamos perdernos?

Un paseo por el Trastevere, el barrio con más encanto de Roma

El Trastevere es, sin lugar a dudas, el barrio más encantador de Roma. Quien lo visita desea regresar para pasear por sus calles adoquinadas y disfrutar en alguna de las coquetas terrazas con manteles de cuadros que lo caracterizan. A mí me gustó tanto en mi primera visita que fue el lugar elegido para alojarnos durante nuestra estancia.

Recibe su nombre por el cercano río Tiber (‘tras el Tíber’ es su traducción). Es el lugar ideal para poder moverse con facilidad por la Ciudad Eterna y visitar sus principales monumentos y atracciones turísticas. Vaticano, Piazza di Espagna, Fontana di Trevi, Piazza Navona, Mercato Campo di Fiori… Ninguno está a más de 40 minutos caminando.

Trastevere

La Piazza di Santa María in Trastevere, en la que se ubica la antiquísima Basílica de Santa María, es el centro neurálgico del barrio y su enorme fuente es punto de encuentro o descanso. En la zona hay otras iglesias más modestas, tiendas de ropa y complementos, típicas trattorias, bares de copas… No le falta de nada, pero si algo le hace seductor por encima de los demás es que en él pueden contemplarse escenas cotidianas que parecen sacadas de un par de siglos atrás.

Trastevere

Restaurantes en el Trastevere

La propuesta de restaurantes en el Trastevere es, probablemente, la más interesante de Roma. Y la que ofrece mayor abanico de precios. Desde 2 euros, puedes disfrutar del fast food por excelencia de Italia, pizza al taglio.

Pizza al taglio y paninis

Nosotros nos enamoramos de Da li Cochi a Trastevere, un local justo enfrente de nuestro apartamento. Riquísimos bocadillos (paninis) en pan recién horneado e ingredientes de lo más apetecibles: alcachofas, setas, berenjenas o bresaola (ternera curada). Un detalle curioso para los futboleros, todos los paninis llevan el nombre de alguno de los jugadores del A.S. Roma. Por cierto, al dueño no le hace gracia que le pregunten por la labor de Luis Enrique al frente del equipo…

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'Da li Cochi a Trastevere', Roma

Las mejores pizzas por menos de 10 euros

A tan sólo unos pasos de Da li Cochi, en el número 45 de Vicolo del Bologna, podéis encontrar la que para muchos es la mejor pizza de Roma. Esta opinión es tan dividida como sucede al proclamar las mejores hamburguesas de Nueva York. La verdad es que las del Dar Poeta son para el recuerdo y rondan los 10 euros. Dispone de una encantadora terraza que suele estar abarrotada.

Pizza de 'Dar Poeta', Roma

Restaurantes en el Trastevere con auténtica comida italiana

Nosotros probamos dos restaurantes en el Trastevere que nos habían recomendado. Y ambos nos encantaron. Nos quedamos con estas delicias: carpaccio de pulpo, servido con rúcula y limón. Delicado, suave y sabroso. En Popi Popi, número 45 de la Via delle Fratte di Trastevere, 45.

Y trippa a la romana, en Alle Fratte di Trastevere, Via delle Fratte di Trastevere, 49.

De postre, un gelato

No dejéis de disfrutar del barrio helado en mano. Una de las heladerías con mejor relación calidad-precio es Fior di Luna, en Via della Lungaretta, 96. Sabores de plátano, melocotón, chocolate amargo con naranja, piñones, o, cómo no, Nutella.

Helado en el Trastevere

La Canonica, un restaurante familiar situado en la Vicolo del Piede, 13, llamó nuestra atención porque era una de las pocas terrazas donde se podía estar sin sufrir el continuo ajetreo de los turistas que ‘inundamos’ la zona. Comida bastante normal a 8 euros cada plato de pasta. Nada del otro mundo ni especialmente recomendable. Fue el más flojo de los sitios que probamos en Roma.

Trastevere
Penne all’arrabiatta (con tomate y pimiento rojo)

Aunque no los catamos, vimos varios locales cuya oferta consiste en el llamado ‘Aperitivo italiano’, un bufet libre a base de pasta, ensaladas, arroces, pollo o fruta, más un cóctel, Spritz o Mojito, por 10 euros/persona. Muy interesante y con mucho éxito entre los lugareños. Para los que no sepáis qué es un Spritz, consiste en cava o vino espumoso, Aperol y un golpe de soda. ¡Muy refrescante!

El Trastevere

¿Os ha gustado esta paseo por el Trastevere? ¿Os parece el barrio más chulo de Roma?

Ventajas de la Brussels Card, tarjeta descuento para Bruselas

¿Estás pensando en tu próxima escapada a Bélgica y no sabes cómo ahorrar en Bruselas? La Brussels Card es la mejor opción por su amplia oferta de descuentos.

¿Qué ventajas ofrece la Brussels Card?

– Acceso gratuito a la mayoría de museos de la ciudad.

– Viajes ilimitados en metro, autobús y tranvía.

– Descuentos de hasta un 70% en muchas atracciones turísticas, tiendas y restaurantes.

¿Cuánto cuesta la Brussels Card? (Precios 2020)

24 horas: 28 euros

48 euros: 36 euros

72 horas: 44 euros

Brussels Card

¿Dónde comprar la Brussels Card?

Aunque la manera más sencilla es hacerlo a través de su web, también puede adquirirse en diferentes sitios de Bruselas, como la Oficina de Turismo situada en la Grand Place, Mont des Arts y algunos de los museos participantes, como el de Ciencias Naturales, Instrumentos Musicales, Cómic o Automóvil.

¿Qué museos están incluidos?

Más de 30, entre los que destacan el Magritte, el del Cómic -uno de los más visitados de Bélgica-, el de la Ciudad -donde pueden contemplarse los vestidos del Manneken Pis-, el del Chocolate o el de Instrumentos Musicales, cuyas entradas juntas sumarían más de 30 euros.

Descuentos y ventajas a tener en cuenta

– 15% de descuento en la cuenta de tu comida o cena en Chez Léon, el templo de los mejillones belgas, a un paso de la Grand Place.

– Café de regalo con un almuerzo típico en A la Mort Subite, una de las mejores cervecerías de Bruselas y una de las más impresionantes de Bélgica, centenaria y con una carta tan amplia que no sabrás por dónde empezar.

– 25% de descuento a partir de 35 euros en Godiva Manneken Pis, la chocolatería más reputada junto a los famosos Leónidas.

– Descuento del 15% en compras superiores a 25 euros en Planète Chocolat, un must en Bruselas para los amantes del mejor chocolate del mundo.

Mejillones rebozados en 'Chez Leon'
Mejillones rebozados en ‘Chez Leon’

¿Es recomendable la Brussels Card para niños?

No. Los menores de 12 años obtienen descuentos de hasta el 50% en la mayoría de atracciones turísticas y, los menores de 5, entrada gratuita.

Qué ver en Vietnam: recorrido de sur a norte en tres semanas

En este artículo resumiremos nuestro reciente viaje a Vietnam para que toméis nota si estáis pensando en este país como próximo destino o, simplemente, os pica la curiosidad. Vaya por delante que esta escapada de 21 días se puede hacer en modo mochilero, de lujo, con la familia, en pareja, solo, con amigos, en equipo, etcétera. Por lo que, desde el tipo de transporte elegido hasta la ubicación del alojamiento, pasando por la propia selección gastronómica, pueden condicionar no solo el presupuesto, también la forma de disfrutar cada jornada de este viaje a Vietnam.


Viaje a Vietnam de 21 días

Día 1. Madrid – Dubái

Esta es una buena opción si buscáis un hotel dentro de la propia terminal. Os habréis pegado una paliza de casi ocho horas de vuelo y os quedarán otras tantas hasta vuestro destino en territorio vietnamita. El aeropuerto de Dubái es uno de los más modernos del mundo. Si preferís esperar sentados, podéis hacerlo sin problema. Hay suficientes enchufes para el móvil, fuentes de agua, algún sofá y servicios más o menos limpios. Nosotros nos quedamos en el Dubai Airport Hotel con traslado desde la pista y chapuzón en la piscina.

Ho Chi Minh: Viaje a Vietnam
Calles y gentes de Saigón

Días 2, 3, 4 y 5. Dubái – Ho Chi Minh

Nos referiremos siempre a esta ciudad como Saigón, nombre más romántico que el actual en honor al poeta, político, militar y líder espiritual.

Dos recomendaciones nada más empezar este viaje a Vietnam: buscad una señal wifi y descargaros Grab, app que os permitirá pedir un conductor en las grandes urbes con total garantía y fiabilidad. La segunda es que activéis con antelación vuestra tarjeta WeSwap y así obtendréis, en determinados cajeros, fajos de dongs, la divisa nacional. A continuación, nuestras principales sugerencias:

Alojamiento en Ho Chi Minh

En esta primera parada la oferta de establecimientos es muy grande. Vietnam, en general, y Saigón, en particular, emergen con fuerza en el sector turístico. Podréis optar a hoteles de cinco estrellas, otros más básicos, pero bien situados, o concurridos albergues. También, como hicimos osotros, reservando el apartamento TeeUp Home. Se ubica en un condominio perfectamente equipado con personal de seguridad y piscina exterior, en una manzana repleta de locales para irse familiarizando con la gastronomía del lugar.

Ho Chi Minh: Viaje a Vietnam
Una catedral rosa y apostólica

Qué ver en Ho Chi Minh

La antigua capital colonial de Vietnam se divide en una veintena de distritos donde se concentra una población que supera los 10 millones de habitantes. Por ejemplo, el nº 1 es el que más vida nocturna ofrece al turista. El 3 combina un sinfín de puestos a pie de calle con varias pagodas, una mezquita y la catedral de Notre Dame. El 4, con escondidos restaurantes y ambiente genuino junto al río. El 5 o barrio chino. El nº 7, más moderno, o la zona de moda entre los expatriados, Phu Nhuan.

Ho Chi Minh: Viaje a Vietnam

Gastronomía de Ho Chi Minh

La proliferación de mercados en la ciudad de Ho Chi Minh nos permitió una toma de contacto más directa con los productos de la región. En este sentido, sugerimos perderse sin mirar el reloj en el más antiguo de estos recintos, conocido como Binh Tay,  también en Ba Hoa (en Tan Binh) o en Ben Thanh (distrito nº 1). En este último os sugerimos comer en el diminuto Nam Giao. Añadimos dos ideas más, los contundentes crepes de Banh Xeo 46A o los bocatas vietnamitas del nocturno Banh mi 362.

Ho Chi Minh
Oficina Central de Correos

Museos de Ho Chi Minh y más

El primer paseo desembocó en una visita al Museo de la Guerra de Vietnam para comprender las causas y consecuencias de un conflicto reciente en nuestra memoria. Del mismo modo, sin datos en el móvil, pero activando la brújula de Google Maps, llegamos a la Oficina Central de Correos. Fue diseñada por Gustave Eiffel a finales del siglo XIX como ejemplo de la influencia francesa en parte de la arquitectura local.  Sugerimos otras dos visitas imprescindibles, la sede del Ayuntamiento y el Palacio de la Reunificación.


Al fondo, el Puente del Dragón

Días 6, 7 y 8 del viaje a Vietnam. Saigón – Da Nang – Hoi An

Pese a existir una red de autobuses más o menos decente y líneas ferroviarias, decidimos volar hasta el aeropuerto de Da Nang para llegar luego por carretera a la bella Hoi An. De la primera urbe sobresale el impresionante Puente del Dragón y la cercana hilera de puestos de comida, perfectos para cenar ya que el calor del día solo invita a desplazarse, si hay tiempo y ganas de patear, hasta las míticas playas de Non Nuoc y My Khee Beach.

Respecto a qué ver y hacer en Hoi An os resumimos:

Dónde dormir en Hoi An

Llega el momento de felicitar a Marta, la editora de Pasean2.com, quien os saluda en la imagen inferior. Por organizar cada una de las jornadas de este viaje a Vietnam durante meses y elegir establecimientos como el TNT Villa de Hoi An. Este hotel es perfecto para desconectar del caos urbano, amanecer con buenos desayunos y atardecer bajo el agua o sobre en la tumbona con una cerveza Tiger, en botella y casi helada a ser posible. Queremos ratificar la profesionalidad del equipo que nos atendió y el servicio que ofrecen de conductor desde y hasta el aeropuerto.

TNT Villa de Hoi An

Qué ver en Hoi An

Posiblemente, Hoi An es la localidad más amable para pasear de todas las de esta viaje a Vietnam. Por algo la Unesco no dudó en declararla Patrimonio de la Humanidad con el fin de proteger los tesoros arquitectónicos que esconde en cada esquina. Destacan tres casas milenarias (Phung Hung, Quan Thang y Tan Ky), el Puente Japonés y la Sala de Asambleas. Imprescindible acercarse al atardecer hasta el mercado nocturno para curiosear entre una infinidad de puestos.

Hoi An

Qué comer en Hoi An

Influidos por el agotador calor de Vietnam, apenas tuvimos fuerzas para buscar lugares emblemáticos. Por este motivo, priorizamos locales con grandes ventiladores antes que pararnos a analizar extensos menús bajo un sol de justicia. Eso sí, por la noche y como hemos dicho antes, el mercado nocturno de Hoi Ann es ideal para cenar entre el bullicio. Nosotros repetimos en Red Guecko, restaurante familiar con platos típicos como sopa cao lầu o white rose, pequeñas flores de harina de arroz rellenas de gambas. Nos os perdáis tampoco el caótico mercado matutino de carnes y pescados, no apto para todos los estómagos.

Hoi An

Días 9, 10, 11 y 12. Da Nang – Hanói – Bahía de Halong

Salimos de Hoi An hacia el aeropuerto de Danang para hacer noche en Hanói (más adelante, os daremos más detalles), madrugar y desplazarnos en furgoneta hasta el embarcadero principal de la Bahía de Halong. Allí nos esperaba la tripulación de Era Cruises, compañía de cruceros que opera en esta laberíntica extensión de islotes localizada en el golfo de Tonkín, muy cerca de la frontera con China, y catalogada como una de las Siete Maravillas planetarias.

Camarote

A lo largo de tres días y dos noches disfrutamos de todas las comodidades que os podáis imaginar, empezando por diferentes embarcaciones puestas a nuestra disposición (una más pequeña para trayectos rápidos, la mediana en navegación poco profunda y la grande o buque principal). Durante la estancia estuvimos alojados en un camarote superior, con terraza propia, bañera con vistas y cama monumental, estancia formidable en uno de los recorridos más bellos que hemos conocido.

Terraza abierta del Era Cruises: Viaje a Vietnam
Terraza abierta del Era Cruises

Qué excursiones se hacen en la Bahía de Halong

Entre las actividades programadas cada día, destacamos una excursión en barca de madera que nos adentró en cinematográficas cuevas. Así como una segunda a Cat Ba, isla más grande de las más de 300 que componen este archipiélago de Vietnam. Aunque es difícil encontrarlos, aquí sobrevive la última comunidad de monos con cabeza blanca o langures. También pudimos practicar kayak por primera vez en nuestra vida y con total seguridad gracias a los atentos marineros que nos acompañaban.

Bahía de Halong: Viaje a Vietnam

Cómo es la cocina de un crucero por la Bahía de Halong

Desayunos infinitos, comidas temáticas y cenas de autor con una amplia variedad de postres, vinos o licores (no incluidos en el precio) y todo sin salir de este maravilloso crucero. Otros detalles interesantes son las clases de cocina vietnamita que recibimos en la cubierta del barco y la posibilidad de elegir menús veganos o vegetarianos.


Días 13, 14, 15 y 16 del viaje a Vietnam. Hanói – Valle de Sapa

Seguimos nuestro viaje a Vietnam y cambiamos costa por montañas para adentrarnos en la provincia de Lao Cai, en el corazón del Valle de Sapa. Esta región norteña está alejada de los principales recorridos turísticos y se puede llegar en tren, bus o transporte privado, como hicimos nosotros. La zona es ideal para hacer senderismo y facilmente reconocible por las terrazas de arroz que abundan en este escarpado terreno.

Hotel en el valle de Sapa

Otro verdadero acierto fue la elección de una habitación con amplio balcón en el Boutique Sapa Hotel & Spa. No solo por las magníficas instalaciones del sitio, también por la amabilidad de su joven personal para hacernos sentir en las nubes. Desayuno reconfortante, tratamientos de salud, cóctel de bienvenida, billar inglés, vistas panorámicas, hora del té, piscina casi infinita, tours personalizados, comidas y cenas gourmet

Boutique Sapa Hotel & Spa

Recorrer Sapa

Sapa está experimentando una importante transformación. Ha pasado de ser centro neurálgico de remotas rutas a convertirse en polo de atracción turística. Y de ello dan fe la próxima apertura de importantes hoteles, entre ellos, un Sofitel de cinco estrellas. Hasta que llegue ese momento todavía encontraréis la esencia de estos parajes únicos donde aún sobrevive un puñado de minorías étnicas. Por último, proponeros dos fáciles paseos, uno desde el ayuntamiento hasta el mercado nuevo y otro de bajada a la aldea de Cat Cat.

Sapa: Viaje a Vietnam

Qué ver en Sapa y alrededores

Aunque son muchas las alternativas, nosotros optamos por una más cómoda, pero no exenta de sorpresas. De buena mañana cogimos el pequeño tranvía que veis más abajo en el centro del pueblo. Este nos llevaría en pocos minutos hasta el teleférico de tres cables sin escalas más largo del mundo, con una visión en altura tan brutal como mareante. Y así, setenta escalones de piedra más y un último funicular para alcanzar los 3.142 metros de altitud en Fansipan, el techo de Indochina y la sensación de haber tocado el cielo.

Funicular en Sapa

Días 17, 18 y 19.- Hanói

Llegamos al último tramo de este maravilloso viaje a Vietnam con etapa final en Hanói, capital del país y ciudad del dragón, según cuenta la leyenda. Vaya por delante que las recomendaciones iniciales para solicitar conductor a través de la aplicación móvil y la de conseguir dongs en cajeros con la mencionada tarjeta siguen vigentes. Menos problemas, más seguridad. A continuación, nuestro resumen y casi despedida de este artículo:

Hoteles en Hanói

Las noches previas a los desplazamientos a la Bahía de Halong y al Valle de Sapa recalamos en La Storia Hotel. Este pequeño establecimiento, en pleno Old Quarter, está casi pegado al Bia Hoisitio muy auténtico para cenar (las cervezas las traen de una cercana taberna). Para la estancia más larga elegimos un apartamento con vistas en Water Mark (Lac Long Quan), dotado de piscina, gimnasio y portero. Aunque no nos alojamos, pudimos rememorar viejas historias de espías desde el bar del Hilton, mítico hotel que se erige junto a la Ópera.

Hotel Hilton Hanoi
Vestíbulo del mítico Hotel Hilton

Visitas imprescindibles en Hanói

A primera vista puede parecer otro inmenso océano de tráfico, así que para caminar más o menos tranquilos os proponemos bordear el céntrico lago Hoan Kiem y ver el ambiente tan genuino que se respira en cada tramo. Si, por el contrario, ya le habéis perdido el miedo a las motos, lo mejor es adentrarse en las calles repartidas por gremios del Barrio Antiguo (Old Quarter) para descubrir escenas de otra época, comer en cualquier puesto o comprar todo tipo de recuerdos si no los encontrásteis en los mercados de Dong Xuan, Hang Da y Hom.

Viaje a Vietnam
El casco antiguo de Hanói

Dónde comer en Hanói

Dejarse llevar por el instinto es la mejor manera de practicar esa modalidad de turismo gastronómico que tanto nos gusta. Hanói guarda en cada barrio lugares fantásticos para degustar su amplia variedad de platos. En este apartado destacamos el restaurante Bun Cha Huong Lien (en el número 24 de Lê Văn Hưu). Es el local que escogió Anthony Bourdain para picar algo con el presidente Barack Obama, de visita en la capital. Merece la pena también la curiosa modalidad de carne a la barbacoa que sirven en Xuan Xuan (en el 47 de Ma May Street).

Bun Cha Huong Lien, Hanói
Mesa presidencial

Algunos museos y más que ver en Hanói

Nosotros entramos en el Museo de la Prisión Central para reflexionar sobre la trágica represión sufrida en Vietnam por varias generaciones a lo largo del siglo XX. Durante las últimas horas en Hanói pudimos acercarnos al Mausoleo de Ho Chi Minh, pero ya estaba cerrado. Esa visita y otra al Templo de la Literatura quedan pendientes para la próxima aventura por estas tierras en las que tenemos tanto por descubrir.

Hanói
Monumento a las víctimas

Días 20 y 21 Hanói – Hong Kong

Antes de regresar a Madrid vía Dubái decidimos que podía ser interesante hacer una escala de dos noches en Hong Kong. Como el vuelo desde Hanói es relativamente corto no dudamos en reservar una habitación en el Intercontinental Grand Standford Hotel.

Nuestra idea era recorrer al máximo esta megalópolis, pero la confortabilidad del alojamiento y el asfixiante calor nos impidieron darlo todo en esta penúltima parada. Aún tuvimos tiempo de comer en Tim Ho Wan, restaurante con estrella Michelín más barato del mundo. Y a patear Mong Kok, uno de los barrios más densamente poblados del planeta. Pendiente nos queda cruzar la bahía en ferri, subir a The Peak, salir por Lang Kwai Fong…

¿Te ha gustado este viaje a Vietnam? ¿Conoces este bellísimo país asiático? ¡Esperamos tus comentarios!

Qué hacer una semana en Oahu, isla principal de Hawái

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de visitar Oahu, una de las 8 islas principales que conforman el archipiélago de Hawái. Su centro neurálgico (Honolulu) es también la capital administrativa del estado. Despegamos desde San Francisco y volamos durante unas 6 horas sobre el Océano Pacifico. El vuelo con Hawaiian Airlines es de unos 400 dólares (precio para una persona, ida y vuelta).

Los principales motivos que nos empujaron a realizar este viaje fueron varios. Por un lado, la curiosidad que suponía adentrarnos en un nuevo y exótico continente (Oceanía). Y del otro, comprobar la hospitalidad de esta gente a través de dos familias: los Hansen, con quienes intercambiamos casa, y los Machida, amigos japoneses destinados en esta parte del territorio estadounidense.

Kamehameha. Oahu
Estatua del rey Kamehameha en la sede de las oficinas de ‘Hawai 5.0’

Sobre la historia de Hawái se ha escrito mucho y no seremos nosotros quienes se extiendan con más de lo mismo, pero sí nos gustaría introducir dos curiosidades. La primera tiene que ver con el origen volcánico del mencionado archipiélago. Es el más alejado del continente de todo el planeta, siendo posiblemente un pájaro perdido con una semilla en su pico el artífice del entorno natural que ahora conocemos.

La segunda hace referencia a la primera expedición española que en 1542, liderada por Ruy López de Villalobos, desembarcó en estas costas. Antes de regresar, dibujó en un mapa secreto la ruta marítima que, por motivos desconocidos, descubrió el navegante inglés James Cook dos siglos más tarde. Todo lo demás es de sobra conocido, pero si quieres ampliar más detalles puedes hacerlo en webs especializadas.

Waikiki desde el aire
Vista área de Waikiki

Día 1: la llegada

Aterrizamos un lunes de agosto en el Aeropuerto de Internacional de Honolulu. La aproximación desde el aire a esta mítica bahía ofrece una fantástica visión de un terreno que combina a la perfección playa y montaña como pocos lugares en el mundo. Fue nuestro anfitrión quien nos recogió en la puerta de la terminal para llevarnos a su casa de invitados cerca de las ruinas de Kaniakapupu, en plena reserva forestal. Con todo el día por delante, decidimos comer nuestro primer poke en un chiringuito junto a la estatua de Duke Kahanamoku. Después, un refresco en la terraza del Moana Hotel y regreso en Uber a nuestra morada.

Aloha Tower
La Aloha Tower a la entrada del puerto

Día 2: Honolulu

El martes nos reencontrarnos con nuestra amiga Mariko en el restaurante Buba Gump de Waikiki para ponernos al corriente. Además, avanzar detalles de nuestra estancia y resolver dudas básicas como la de elegir supermercado (Foodland se llamaba el nuestro, por cierto). The Bus es la línea de transporte municipal para moverse por la ciudad y en la que llegamos con total normalidad a Chinatown. Este curioso distrito surgido a finales del XVIII hoy se extiende por 15 manzanas de viejos almacenes, escondidos restaurantes y un sinfín de tiendas. Terminamos la jornada paseando por el cercano puerto hasta que una tormenta de verano nos obligó a recluirnos en una terraza a base de mai tais.

USS Arizona
USS Arizona, en Pearl Harbour

Día 3: Pearl Harbour

Si os gusta la Historia con mayúsculas y sentís predilección por la Segunda Guerra Mundial, durante esta semana en Oahu tenéis una parada obligatoria en Pearl Harbour. Se trata de la base marítima de los Estados Unidos que Japón atacó por aire en 1941 y que años después sería excusa perfecta para masacrar con armamento nuclear las ciudades niponas de Hiroshima y Nagasaki. Una lancha de la armada os llevará hasta el monumento al USS Arizona, lugar sagrado en esta isla y sumergido para siempre. Para quitarnos parte de la tristeza que se respira en estos sitios, decidimos que nuestro tercer día concluyera en la playa del mítico Hotel Hilton acompañados con un par de cervezas y música en directo para ver el atardecer.

Oahu desde el aire
Nuestro nombre en el papelito de la izquierda

Día 4: tour en helicóptero

La editora jefa de este weblog decidió con mucha antelación la realización de una actividad no recomendada para gente asustadiza: recorrer los rincones de Oahu en helicóptero. Si el día señalado no pudimos despegar por unas condiciones climatológicas adversas, fue nuestro primer jueves en Hawái el escogido para un vuelo de casi dos horas, con un piloto excepcional y toda la isla a nuestros pies. Despegamos a media mañana del hangar de Makani Kai Air, previa instrucción de seguridad y listos para volar en dirección sur, este, norte y centro. Sencillamente inolvidable y apto para todo tipo de bolsillos (200 euros por persona) si antes uno se dedica a buscar y comparar precios u ofertas.

Recuerdos en Hawái
Recuerdo al surfero caído

Día 5: en busca del Faro Makapuu

Unas horas antes de mudarnos al extremo sureste de Oahu, invitados por la familia Machida, desayunamos dim sums en un establecimiento muy típico de Honolulu. Ya en la nueva ubicación y casi sin tiempo para deshacer las maletas, uno de los vecinos, profesor de surf, nos ofreció gratis nuestra primera clase sobre la tabla en una de las playas que se localizan cerca del Faro Makapuu, centro estratégico de la Costa de Barlovento (The Windward Coast). Aunque quien les escribe no duró ni 10 segundos cabalgando una ola para niños, bien puede decir que, al menos, lo intentó.

North Shore
Atardecer en North Shore

Día 6: excursión hasta North Shore

Nunca antes había visto un partido de La Roja nada más amanecer. Por eso, la victoria frente a Italia fue el aliciente perfecto para montarnos en la furgoneta de Kenji e irnos con toda la familia de excursión hasta North Shore. La meca surfera de Hawái y sede de una de las pruebas míticas del Campeonato del Mundo es un sitio sin igual. Previamente, nos detuvimos en las playas de Waimanalo (de fina arena, ideal para tumbarse debajo de una palmera) y en Sandy Beach (más conocida como ‘la Rompe Cuellos’). Una vez que llegamos al destino elegido en Haleiwa, optamos por acercarnos a la Bahía de las Tortugas para hacernos unas fotos con un atardecer en el horizonte, uno de los más bellos de Oahu.

Hanauma Beach
Más gente buceando que tumbada al sol

Día 7: buceando en Hanauma

Tras varios intentos de acceder a Hanauma Bay tuvimos la suerte de conocer una de las reservas naturales más importantes del Océano Pacífico. Cada visitante está obligado a pasarse por el centro de interpretación anexo y así conocer las diferentes especies marinas que nos encontraríamos más tarde practicando esnórquel a las órdenes de Ryuichi y Komari. Aunque no vimos ni ballenas ni tiburones en unas aguas donde se sumergían a la vez cientos de turistas como nosotros, pudimos vislumbrar al menos una decena de peces tan distintos como coloridos.

Palacio Real de Oahu
Vestidos de andar por casa en el Palacio Real

Día 8: una visita al Palacio Real

Concluido el periplo por la zona este de la isla volvimos a nuestra primera ubicación para descansar de tantos kilómetros en la carretera, cosa extraña en nosotros que no tenemos ni carnet de conducir. En este último tramo de nuestro paseo por Oahu todavía pudimos visitar el Palacio Real de Honolulu, quizás el único que existe en territorio de los Estados Unidos. Construido hacia 1870, el Iolani Palace fue residencia de los reyes Kamehameha y Kalākaua e, incluso, de ilustres visitantes como el escritor escocés Robert Louis Stevenson, de paso por la isla en dirección a Samoa. Una nota para los fans de ‘Hawai 5.0’: justo enfrente del palacio se encuentra la estatua del rey Kamehameha, sede ficticia de las oficinas de McGarrett y cía.

¿Te ha gustado este paseo de una semana en Oahu? ¿Quieres conocer la gastronomía típica de Hawái? Lo contamos en este suculento artículo.

Un paseo entre viñedos por Sonoma y Napa Valley

Pasean2 en Napa Valley

Una de las visitas que os proponemos si estáis por las cercanías de San Francisco, Sacramento o Yosemite son los famosos viñedos de Napa Valley y Sonoma. Si, además, lo hacéis en la furgoneta con guía que proporciona el equipo de Green Dream Tours, la experiencia será inolvidable. Por dos cuestiones fundamentales: conocen el terreno y se encargan de conducir. Con esta recomendación, queremos evitar que os pongáis al volante si lo que realmente os apetece es catar vino californiano.

Excursión a Napa Valley
Un trayecto seguro y confortable

El Condado de Sonoma está a menos de una hora del imponente Golden Gate. Y alberga más de 400 bodegas entre bosques de robles, apartados ríos y cuidadas granjas que trasladan al viajero a escenas sacadas de aquellas películas del Lejano Oeste. Casi pegando se encuentra Napa Valley, otra comarca con unas condiciones climatológicas únicas que influyen en la producción de las mejores añadas de Estados Unidos. Y también en la llegada anual de casi 5 millones de turistas.

Uvas en Napa Valley
Uvas de renombre internacional

Esta cultura vinícola se remonta a la época de los primeros colonos españoles. Aunque el actual esplendor tuvo como enemigos a la Ley Seca que prohibía el consumo de alcohol y a la filoxera. También, una larva que diezmó la práctica totalidad de estas tierras en los años ochenta. Hoy en día entre sus uvas destacan variedades de gewurztraminer, chardonnay, sauvignon, merlot, pinot y zinfadel. Siendo esta última la más autóctona de las cepas californianas.

Napa Valley
Todo un territorio en una simple copa de vino

En Sonoma, Napa Valley y Carneros no solo se concentra la historia de un territorio único. También una filosofía basada en el compromiso por mantener el suelo fértil a través de una agricultura sostenible. Métodos naturales en lugar de nocivos insecticidas. Combinación de importantes avances tecnológicos con el ritmo de la naturaleza. Riegos optimizados. Poda en caña. Y recogida en pequeños lotes con el objetivo de aunar vista, olfato y paladar hacia sensaciones memorables a través de una simple copa de vino.

Napa Valley
Vides de chardonnay

Larson Family Winery

Nuestra primera parada fue en Larson Family Winery. Esta bodega, en 1823, era un bullicioso embarcadero, importante centro de rodeo en 1929 y el lugar donde el abuelo Bob plantó las primeras vides de chardonnay allá por 1977. En la actualidad, la quinta generación de esta saga produce unos fantásticos vinos en una extensión de 400 hectáreas. Competitivos blancos, apreciados tintos, sorprendentes espumosos y curiosos rosados. Si te apetece, puedes incluso llevar tu propio pícnic.

Napa Valley
Para quedarse a vivir

Nicholson Ranch

Continuamos viaje hasta Nicholson Ranch, cuyos suelos albergan cuatro de las mejores uvas de California: chardonnay, pinot noir, merlot y syrah. El complejo se compone de varios espacios donde destaca su impresionante terraza. También, un patio de reminiscencias hispanas y un pintoresco estanque. Su bodega de flujo gravitacional es una referencia tecnológica que les ha permitido ganar importantes premios en los últimos años.

Nicholson Ranch, en Napa Valley
Tintos exquisitos en Nicholson Ranch

Jamieson Ranch Vineyards

Cerramos esta maravillosa ruta por Napa Valley y Sonoma en Jamieson Ranch Vineyards. El lugar ideal para producir el prestigioso «Double Lariat Cabernet», extraído en sus 300 acres de laderas limítrofes con Napa Valley y la bahía de San Pablo. Las instalaciones son propiedad de Ken Laird, el mayor terrateniente de viñedos en todo el condado. La visita con degustación incluye también un recorrido por la zona de fermentación, sala de barricas y el hangar de embotellado.

Comida en Napa Valley
Carne y buen vino para almorzar

Merece la pena destacar que entre la segunda y tercera bodega hicimos una parada técnica para comer en Five Dot Tranch, un establecimiento ubicado en Oxbow Market y especializado en suculentas carnes. Como curiosidad, cabe reseñar que el cliente elige el producto desde la propia carnicería pegada a la barra que gestiona la familia Swickard desde 1858. La marca es una de las más importantes de la zona en la crianza de ganado angus, ya que aplican un programa personalizado de alimentación para cada res.

Qué ver en Albi, la ciudad de Toulouse-Lautrec

A tan solo 45 minutos de Toulouse y Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2010, Albi es una de las ciudades más visitadas de la región de Mediodía-Pirineos. Con poco más de 51.000 habitantes y situada a orillas del río Tarn, es perfecta para pasar una jornada de lo más completa disfrutando de sus estrechas calles, casas medievales y exquisita gastronomía, donde destaca el guiso local, cassoulet, elaborado con alubias blancas y distintas partes de carne o pescado. Descubre con nosotros qué ver en Albi.

La mejor manera de conocer cualquier ciudad es patearla hasta que te duelan los pies y, sin duda, Albi invita a ello. Su imponente conjunto arquitectónico de piedra y ladrillo, sus impolutas rúas y pintorescas fachadas obligan a fotografiar pequeños detalles que enamoran al visitante.

Calles repletas de encanto en Albi
Calles repletas de encanto en Albi

1. Catedral de Santa Cecilia

Una joya del gótico meridional, con una bella decoración interior, y uno de los símbolos que ver en Albi. Fueron necesarios dos siglos para su construcción, de 1282 a 1392, y hoy en día es una de las catedrales más visitadas de Francia. En su interior acoge un un órgano clásico galo de 1736 y una serie de pinturas murales.

Catedral de Santa Cecilia
Catedral de Santa Cecilia

2. Puente Viejo

Con 150 m de largo, fue construido en piedra a mediados del siglo XI. Durante la Edad Media contaba con capilla, puente levadizo y una torre-puerta fortificada. Sobre sus pilares se alzaban viviendas entre los siglos XIV y XVIII, pero fueron demolidas tras una crecida del río en 1766.

3. Museo Toulouse-Lautrec

El palacio de la Berbie, antigua residencia episcopal, alberga el museo Toulouse-Lautrec, donde se exponen numerosas obras del artista local. No te pierdas sus románticos jardines, con unos bellísimos setos de diferentes formas y tamaños, y una de las mejores panorámicas que ver en Albi. El precio de la entrada es de 8 euros, siendo gratuito para menores de 13 años.

Albi
Jardines del Museo Toulouse-Lautrec

4. Casa natal de Toulouse-Lautrec

Situada en la calle homónima, no puede visitarse, pero seguro que sentirás una pequeña emoción si eres admirador de la obra del genial pintor francés, autor de cuadros tan míticos como En el Moulin de la Galette, Retrato de Vincent van Gogh o La toilette.

Albi
Casa natal de Toulouse-Lautrec

¿Dónde comer en Albi?

Íbamos buscando comida típica de esta zona de Francia. En Le Lautrec, en el número 13-15 de la Rue Henri de Toulouse Lautrec, justo enfrente de la casa natal que acabamos de mostraros, acertamos de pleno. Su cocina casera está elaborada con productos frescos locales certificados: foie gras de granjas occitanas, corderos de Assac, terneras de Tarn, quesos de Lacaune

Dispone de un menú por 38 euros, con primero, segundo y postre, con algunos de los platos más populares de la cocina de Albi, elaborados con mucho mimo. Ensalada albigense, con salchicha y albóndigas fritas de cerdo de Lacaune, morcilla y rábano con fetche (hígado de cerdo salteado en vinagre caramelizado); rissole (una especie de pequeña croqueta) con Armagnac y ciruelas sobre una cama de cebollas caramelizadas; cassoulet de bacalao con ajo rosa y azafrán y cassoulet con pierna de pato cocinada a baja temperatura, almorta de Cestayrols, cerdo Apalhat y ajo rosa. Para acompañar, elegimos unos de los excelentes vinos tintos de la zona de Gaillac, donde se producen más de 20 millones de botellas al año.

Rissole con Armagnac y ciruelas en una cama de cebollas caramelizadas, en 'Le Lautrec', Albi
Rissole con Armagnac y ciruelas, en ‘Le Lautrec’
Ensalada albigense, con salchicha y albóndigas fritas de cerdo de Lacaune, morcilla y rábano con fetche, hígado de cerdo salteado en vinagre caramelizado, en 'Le Lautrec', Albi
Ensalada albigense, en ‘Le Lautrec’
Cassoulet de bacalao con ajo rosa y azafrán, en 'Le Lautrec', Albi
Cassoulet de bacalao con ajo rosa y azafrán, en ‘Le Lautrec’
Cassoulet con pierna de pato cocinado a baja temperatura, almorta de Cestayrols, cerdo Apalhat y ajo rosa, en 'Le Lautrec', Albi
Cassoulet con pierna de pato cocinado a baja temperatura, en ‘Le Lautrec’
Gaillac
Gaillac, en ‘Le Lautrec’

¿Cómo llegar a Albi en tren desde Toulouse?

Apenas una hora es lo que dura el trayecto desde la estación Toulouse Matabiau hasta Albi, en cualquiera de los modernos trenes franceses, y por unos 30 euros ida y vuelta.

¿Conoces esta bella localidad gala? ¿Nos recomiendas otras cosas que ver y hacer en Albi? Esperamos tus comentarios.

Un paseo por Varsovia, la capital de Polonia

Con cerca de dos millones de habitantes, la capital de Polonia se extiende esplendorosa a ambas orillas del Vístula. Devastada casi en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial, se vio reducida a escombros y 700.000 personas perdieron la vida. Reconstruida durante más de una década, hoy en día es una de las urbes más visitadas de Europa y no le faltan motivos: historia se mire donde se mire, museos, música a raudales y una gastronomía tan variada como sorprendente. Hay mucho que ver Varsovia. ¿Nos acompañas en este paseo?

Qué ver en Varsovia

1. Palacio de la Cultura y la Ciencia

El edificio más alto de Polonia es el más representativo de su capital, con 237 metros de altura repartidos en 42 pisos, y más de 3.000 oficinas de diferentes empresas e instituciones. En su interior alberga también la Academia de Ciencias Polaca, varios museos, una sala de cine, y dos universidades privadas. No dejes de sacar entrada para admirar las vistas de Varsovia desde su mirador de la planta 30, por tan solo 20 zlotys.

Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia
Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia

2. Museo Chopin

Uno de los mejores compositores de todos los tiempos nació en Polonia y es venerado en su capital de diferentes maneras. Además de dar nombre a su principal aeropuerto, existen estatuas, bancos sonoros en plena calle y, cómo no, su propio museo. Objetos personales, cartas, manuscritos de algunas de sus obras más famosas, fotografías e, incluso, uno de sus pianos, pueden contemplarse en el Museo Chopin, uno de los imprescindibles que ver en Varsovia aunque no te interese su música. El precio de la entrada es de 23 zlotys y hay tickets especiales para familias. Los miércoles el acceso es gratuito.

Museo Chopin
© Chopin Museum

3. POLIN Museum of the History of Polish Jews

Ubicado en el antiguo gueto, este impresionante y original edificio que ver en Varsovia abrió sus puertas en 2013. Nombrado Museo del Año en Europa en 2016, recorre la historia de los judíos polacos a lo largo de más de 1.000 años, desde la Edad Media hasta nuestros días. El precio de la entrada es de 27 zlotys, siendo gratuita los jueves.

4. Museo del Alzamiento de Varsovia

Las antiguas cocheras del tranvía acogen más de 800 piezas y 1.500 fotografías y documentos gráficos y sonoros sobre el Alzamiento de Varsovia. Fue la mayor rebelión civil contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Del 1 de agosto al 2 de octubre de 1944, las tropas polacas resistieron al asedio germano, siendo finalmente superadas por ellos con un resultado de más de 250.000 muertos. La mayoría de ellos fueron ejecutados, dejando la ciudad destruida en un 85% de su totalidad. El precio de admisión es de 25 zlotys, con acceso gratuito los domingos.

Museo del Alzamiento de Varsovia
© Adrian Grycuk para Wikipedia

5. Plaza del Mercado de Varsovia

La más conocida de sus plazas es la más antigua del centro histórico, uno de los principales puntos que ver en Varsovia. Destruida tras el Alzamiento antes reseñado, fue restaurada tras la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en una de las más bellas de toda Europa. Rodeada de tiendas, cafeterías y restaurantes con mucho encanto, se divide en cuatro lados que hacen referencia a diferentes parlamentarios polacos: Barss, Dekert, Kollataj y Zakrzewski.

Plaza del Mercado de Varsovia
© Dennis Jarvis

6. Ciudad Vieja de Varsovia

Patrimonio de la Humanidad a pesar de haber sido casi destruida durante la Segunda Guerra Mundial, supo resurgir de sus cenizas para convertirse en uno de los imprescindibles que ver en Varsovia. El salón cultural de la ciudad se fundó en el siglo XIII y en su interior podemos encontrar la Barbacana y parte de la muralla de la ciudad. Así como el Castillo Real, construido en el siglo XV y que fuera residencia de los príncipes de Mazovia, Iglesia de San Martín o Basílica Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista Mártir.

Ciudad Vieja de Varsovia
Ciudad Vieja de Varsovia

7. Antiguo gueto de Varsovia

Esta línea separaba el resto de la ciudad del mayor gueto judío establecido en Europa durante el Holocausto. En su interior fueron recluidos todos los judíos de Varsovia, así como de otras regiones de Polonia, llegando a malvivir en él alrededor de 400.000 personas. Durante sus tres años de existencia la población se redujo a 50.000 habitantes, falleciendo el resto como consecuencia de enfermedades, hambre y deportaciones a campos de concentración y exterminio. Un lugar muy triste que ver en Varsovia.

Entrada al antiguo gueto de Varsovia
Entrada al antiguo gueto de Varsovia

8. Cementerio Powązki

No podemos evitarlo… Nos gustan los cementerios… Ni tan siquiera los 15 grados bajo cero, con sensación térmica de -30, nos impidieron visitar el Powązki. En él descansan múltiples personalidades de Polonia, como los padres de Chopin, el Premio Nobel de Literatura Władysław Reymont o el director de cine Krzysztof Kieślowski, principal motivo de nuestra visita.

Tumba de Krzysztof Kieślowski en el Cementerio Powązki
Tumba de Krzysztof Kieślowski en el Cementerio Powązki

Restaurantes en Varsovia

La gastronomía polaca es tan sabrosa como variada y son muchos los restaurantes en Varsovia, dependiendo del presupuesto de tu viaje. Si no te apetece gastar demasiado dinero, busca tabernas en las que encontrarás comida casera y los platos más típicos del país.

BrowArmia Królewska (Królewska, 1)

Sin duda, el restaurante en Varsovia ideal si quieres cenar a ‘hora española’, es decir, más allá de las 22 horas. Como se nos hizo bastante tarde en nuestra primera noche en Varsovia, entramos en esta cervecería. Buena relación calidad-precio y algunos platos principales más que aceptables, como salmón al horno o entrecot a la parrilla. De entrante, estábamos deseando hincarle el diente al plato más tradicional de Polonia, pierogi, una especie de gyozas con un montón de rellenos diferentes y realmente deliciosos.

Pierogi, en 'BrowArmia Królewska'
Pierogi, en ‘BrowArmia Królewska’
Salmón al horno, en 'BrowArmia Królewska'
Salmón al horno, en ‘BrowArmia Królewska’
Entrecot, en 'BrowArmia Królewska'
Entrecot, en ‘BrowArmia Królewska’

Pasieka (Freta 7/9)

Situado en plena Ciudad Vieja, compartimos una tabla de embutidos y fiambres polacos; zupa grzybowa, sabrosísima sopa de diferentes tipos de setas; bigos, estofado de col agria y carne, y pierogi, en este caso, fritos y rellenos de carne. No es el más bonito de los restaurantes en Varsovia, pero tiene su encanto y la comida es auténtica. Una de sus especialidades es el ‘mead honey’, bebida tradicional polaca con alcohol, a base de miel y agua.

Fiambres y embutidos polacos, en 'Pasieka'
Fiambres y embutidos polacos, en ‘Pasieka’
Zupa grzybowa, en 'Pasieka'
Zupa grzybowa, en ‘Pasieka’
Bigos, en 'Pasieka'
Bigos, en ‘Pasieka’
Pierogi, en 'Pasieka'
Pierogi, en ‘Pasieka’

Stolica (Szeroki Dunaj 1/3)

También dentro de la Ciudad Vieja, este encantador restaurante en Varsovia es perfecto para comer, cenar o tomar una copa de vino entre medias. Su cocina es ‘non stop’ de 11 de la mañana a 10 de la noche. En su carta, platos típicos polacos con un toque personal y perfectamente elaborados, así como un servicio realmente amable.

Sopa de calabaza con queso fresco y aceite de oliva al cilantro, en 'Stolica', Varsovia
Sopa de calabaza con queso fresco y aceite de oliva al cilantro, en ‘Stolica’
Pechuga de pato en salsa de ciruelas con gratín de patatas y coulis de manzanas, en 'Stolica', Varsovia
Pechuga de pato en salsa de ciruelas con gratín de patatas y coulis de manzanas, en ‘Stolica’

Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler (Minska, 25)

Hemos dejado para el final uno de los restaurantes en Varsovia que más nos gustó y donde celebramos la Nochevieja de una manera bastante original: con una comida que casi se convirtió en cena. Warszawa Wschodnia es un doble espacio -barra con cocina vista, por un lado, y restaurante, por otro-. Ofrece un menú degustación de ocho platos donde se conjuga lo mejor de la cocina polaca con toques afrancesados. Buena carta de vinos y, aunque los precios son bastante más elevados que la media del país, merece muchísimo la pena. Ah, además, la zona de barra está abierta las 24 horas del día, de lunes a domingo. El sitio ideal si buscas dónde cenar en Varsovia a altas horas de la madrugada.

Steak tartar, en 'Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler'
Steak tartar, en ‘Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler’
Sopa de setas y verduras, en 'Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler'
Sopa de setas y verduras, en ‘Warszawa Wschodnia by Mateusz Gessler’

Cervezas polacas

Żubr, Perla, Tyskie, Warka, Lech… La lista de cervezas polacas es infinita. Olvida la típica caña española, ya que se sirven en vaso de medio litro y, al ser bastante barata, 2,50 o 3 euros, es la bebida más recomendable si tienes pensado visitar Varsovia. Y, si te gusta probar nuevas cosas, pídela con especias, sirope o zumo de frutas, eso sí, caliente y respondiendo al nombre de “grzane piwo”.

Warka, cerveza polaca

Vodka polaco

Żubrówka, Wolny, Evolution Bison… La lista de vodkas polacos no tiene nada que envidiar a la de cervezas. De alta graduación, la mayoría con más de 40 grados, goza de merecida fama y se disputa su origen con Rusia. Existen multitud de variedades, dependiendo de la destilación y la casa donde se fabrique. Na zdrowie!

Vodka polaco

Dónde dormir en Varsovia

Aunque las primeras noches las pasamos en un apartamento, las dos últimas reservamos una habitación superior con acceso al club en el Intercontinental Warsaw, uno de los mejores hoteles de Varsovia. Con vistas de la ciudad casi en 360 grados, está ubicado en la planta 41 y, de 7 de la mañana a 9 de la noche, ofrece una amplia selección de refrescos, snacks, infusiones y cafés.

Picoteo en el club del Intercontinental Warsaw

Cómo ir del aeropuerto de Modlin a Varsovia

El aeropuerto de Modlin no es el principal de Varsovia, pero sí uno de los más transitados, a pesar de que solo opera en él Ryanair. Se encuentra a 40 kilómetros de la capital polaca y cuenta con una sencilla terminal.

El autobús es la manera más cómoda de llegar del aeropuerto de Modlin al centro de Varsovia en 40 minutos. El servicio tiene bastante buena frecuecia y está coordinado con las llegadas de vuelos. Es directo, sin paradas, hasta el Palacio de la Cultura y la Ciencia, en pleno centro. Aunque puedes comprar los billetes en el propio autobús, si lo haces on line tendrás un pequeño descuento (33 zlotys ida y vuelta, unos 8 euros).

El taxi es la manera más costosa de llegar del aeropuerto de Modlin al centro de Varsovia, alrededor de 50 euros. Aunque ya está operativo Uber, que reduce el precio para dejarlo en unos 30 euros. Una excelente opción si viajáis un grupo de cuatro personas.

También es posible ir del aeropuerto de Modlin al centro de Varsovia en tren. Aunque la parada está en las inmediaciones de la terminal de salidas y llegadas, se accede con un bus coordinado con el ferrocarril. Tiene una frecuencia de 20-30 minutos y el trayecto dura 35 minutos, a los que hay que sumar unos 10 del recorrido en autobús. El precio para ambos trayectos es de unos 7 euros.

¿Te ha gustado este recorrido por lo mejor que ver en Varsovia? ¡Esperamos tus comentarios!