En nuestro periplo navideño, Derry (o Londonderry) fue una de las ciudades que visitamos, la segunda más importante de Irlanda del Norte. Aunque oficialmente es Londonderry, y así aparece en los mapas desde 1613, su denominación es fuente de conflictos. Los barrios católicos, que se refieren a ella de la primera forma, están separados de los protestantes por el río Foyle, en una división que va más allá de lo geográfico y que han intentado acercar con la construcción del Puente de la Paz.

Dentro de la muralla encontramos una acogedora y tranquila urbe con calles empedradas, pequeñas tiendas, galerías de arte y típicos pubs. Nos llamaron la atención las terrazas exteriores de algunos establecimientos, perfectas para tomar algo al aire libre cuando el tiempo lo permita (no en pleno y duro invierno irlandés, como nos pasó a nosotros), y con gran encanto.

Pasear por las murallas de Derry, con más de 400 años, y entre las mejor conservadas de Europa, es más que recomendable para observar la ciudad en todo su esplendor. Con seis metros de grosor, fueron construidas para proteger a los colonos, de ahí que cuenten con espectaculares puertas, torres de vigilancia e, incluso, cañones. Las vistas desde ellas resultan impresionantes.

Precisamente desde ella se divisa la zona que más nos apetecía conocer, Free City of Derry. Allí nos encaminamos para retratar sus archifamosos murales y, como no, tomarnos una pinta de Guinness en un pub donde no pasamos nada desapercibidos al entrar. Segundos más tarde, volvieron a girar sus cabezas para continuar viendo el partido de fútbol.

Free Derry, o Derry Libre, comprende los dos barrios católicos de las afueras, Bogside y Creggan, y se autoproclamó autónoma entre 1969 y 1972. Fue uno de los primeros focos del enfrentamiento armado entre unionistas y republicanos por el estatus político del Úlster y es tristemente conocida por los incidentes sucedidos el 30 de enero de 1972, en el llamado Domingo Sangriento, cuando 14 personas que se manifestaban pacíficamente -entre ellos varios menores- murieron como consecuencia de los disparos de la fuerza paracaidista británica.

En las horas posteriores a la matanza se produjeron gravísimos incidentes en todo el mundo, como el incendio de la embajada inglesa en Dublín o el estallido de varias bombas colocadas por el IRA en Belfast. Es curiosa y emotiva la anécdota protagonizada al día siguiente por la diputada independiente Bernadette Devlin, que estaba presente en la manifestación, quien abofeteó a Reginald Maudling, Ministro de Interior británico, y le increpó: “Hipócrita, asesino. Ayer me disparó su ejército”. U2 retrató lo ocurrido en una de sus canciones más comprometidas, ‘Sunday, Bloody Sunday’.

Al tratarse del Día de Año Nuevo tuvimos serios problemas para encontrar restaurantes abiertos que no fueran las multinacionales de comida rápida o locales de kebabs. Cuando nos topamos con ‘Flaming Jacks’, no lo pensamos dos veces. Comida correcta, sin grandes florituras y a una hora más que prudente. Creo recordar que estábamos cenando a las siete de la tarde.

Alitas de pollo

Fish&Chips

Salmón a la parrilla

Vino tinto del sur de Australia

En 2013, Derry es Capital Cultural del Reino Unido, con una atractiva oferta de eventos y conciertos, lo que la hace perfecta para una escapada de fin de semana.

Para dormir te aconsejamos el Tower Hotel, en el centro de la ciudad y con precios desde 60 euros la noche.

Puedes ver más fotos aquí.

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