Continuamos nuestro paseo por la bella Iruña, con la excepcional compañía de Rober y F. Tiempo de hacer la ya tradicional parada en el Bar Gaucho para degustar su original propuesta: Cocohueveet (huevo cocinado a baja temperatura con mousse de bacalao al pil pìl y kokotxas, adornado con huevas de trucha y pétalos de clavelina) y Texturas Gaucho 2011 (cerdo agridulce con base de patatas confitadas y crema de verduras, adornado con una cebollita confitada en aceto balsámico  y media ciruela). Ambos -como indican en el folleto- son aptos para celíacos, todo un detalle.

Cocohueveet

Texturas Gaucho 2011

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Un año más acudimos a una cita ya obligada para pasean2, la Semana del Pincho pamplonica, donde, además de reencontrarnos con viejos amigos, disfrutamos de la excelente cocina en miniatura que ofrecen los establecimientos participantes -noventa y cinco en esta edición número trece-. Dan ganas de probarlos casi todos, pero ¡hay que seleccionar!

Comenzamos nuestro paseo, siempre con la inmejorable compañía de Roberto Cámara y F, en el Restaurante El Merca’0, donde debutamos con el que rápidamente se convirtió en uno de nuestros pinchos favoritos, una excelente Mc ‘Merca’o: hamburguesa de presa ibérica -presentada en una original cajita dorada que ya decora nuestro despacho- y Pez mantequilla, mojo de tomate y Bloody Mary (como su propio nombre indica, de textura tan suave como la mantequilla, riquísimo).

Mc ‘Merca’o

Pez mantequilla, mojo de tomate y Bloody Mary

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¡Quiero vivir en Amsterdam! Esas son las 4 primeras palabras que vienen a mi cabeza cuando piso por primera vez la ciudad holandesa. Su arquitectura, canales, limpieza y estilo de vida la hacen tan diferente del resto del mundo que, automáticamente, deseas comprarte una bicicleta y echarte a las calles, a descubrir cada rincón.

Un sol espectacular tiene la amabilidad de acompañarnos durante nuestra estancia de cuatro días, lo que invita a pasear sin necesidad de utilizar el transporte público. La red de tranvías es impresionante, aunque reconozco que, por momentos, siento miedo al cruzar algunas calles, pendiente de bicis, coches, motos y tranvías. ¡Qué estrés!

Ser una de las ciudades más permisivas del mundo hace posible que entres en uno de los llamados coffee shop como quien va a la frutería y decide qué tipo de manzana comprar… Al igual que el Barrio Rojo, donde las mujeres exhiben sus cuerpos en escaparates como si de trajes de distintas firmas se tratara. Se fija un precio y el hombre que lo desea pasa a ese pequeño habitáculo donde disfrutará de 15 ó 20 minutos de placer, a pie de calle, con la única privacidad de unas cortinas…

Como punto extremo, el abanico cultural que ofrece Amsterdam es impresionante. Si un museo capta nuestra atención es el Van Gogh. La visita con audioguía -donde conoces los secretos mejor guardados de la vida de este genial artista- la hace imprescindible para cualquier amante del arte o aquel que desee -simplemente- culturizarse.

El detalle

Un capítulo aparte merece el Grand Hotel Amrâth Amsterdam.

Situado a un tiro de piedra de la Estación Central, y por unos 250 euros la noche, puedes disfrutar de una habitación de ensueño con vistas al canal: cama de dos metros con dosel, minibar y Wi-Fi gratuito, amenities de Lanvin, cafetera Nespresso,… y, además, relajarte en su Wellness Center: piscina climatizada, jacuzzi, baño turco… ¡¡Una maravilla!!

La comida

No podemos destacar nada en especial de la gastronomía holandesa, salvo la cerveza, por supuesto. Seguro que existe una buena cocina, pero nosotros no la encontramos. Sándwiches, ensaladas y pasteles fríos nos acompañaron en este viaje. A destacar, un estofado irlandés que comimos en el Guinness Aran Pub bajo un sol maravillo.

Febo, un buen descubrimiento

J ya lo conocía y se lanzó a por ello. La cadena de establecimientos Febo ofrece comida rápida en distribuidores automáticos a precios muy económicos. Croquetas, hamburguesas y patatas fritas son su especialidad. Merece la pena hacer un alto en el camino para reponer fuerzas.

Un par de consejos

No dudéis en adquirir la I amsterdam City Card. Con ella, podéis entrar en casi 40 museos, con ventajas como evitar la larguísima espera para acceder al Museo Van Gogh o descuentos en diferentes tiendas o cafés. ¡Ojo! La visita a la Casa de Anne Frank no está incluida y las colas son infinitas. Mejor que las compréis por Internet para una hora concreta: si os va la aventura, alquilar una bicicleta y ¡¡dad un paseo en barca por los canales!! (una de las mejores maneras de conocer la ciudad).

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