Una de las visitas que os proponemos si estáis por las cercanías de San Francisco, Sacramento o Yosemite son  los famosos viñedos de Napa Valley y Sonoma. Si además lo hacéis en la furgoneta con guía que proporciona el equipo de Green Dream Tours, la experiencia será inolvidable por dos cuestiones fundamentales: conocen el terreno y se encargan de conducir. Con esta recomendación queremos evitar que os pongáis al volante si lo que realmente os apetece es catar los vinos de esta región.

Napa Valley

Un trayecto seguro y confortable

El Condado de Sonoma está a menos de una hora del imponente Golden Gate y alberga más de 400 bodegas entre bosques de robles, apartados ríos y cuidadas granjas que trasladan al viajero a escenas sacadas de aquellas películas del Lejano Oeste. Casi pegando se encuentra Napa Valley, otra comarca con unas condiciones climatológicas únicas que influyen en la producción de las mejores añadas de Estados Unidos y también en la llegada anual de casi 5 millones de turistas.

Napa Valley

Uvas de renombre internacional

Esta cultura vinícola se remonta a la época de los primeros colonos españoles, aunque el actual esplendor tuvo como enemigos a la Ley Seca que prohibía el consumo de alcohol y a la filoxera, una larva que diezmó la práctica totalidad de estas tierras en los años ochenta. Hoy en día entre sus uvas destacan variedades de gewurztraminer, chardonnay, sauvignon, merlot, pinot y zinfadel, siendo esta última la más autóctona de las cepas californianas.

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Tan lejana como fascinante, Hawái llama la atención de cualquier amante de los viajes. Una de las preguntas que seguro te planteas antes de comprar tus billetes de avión es ¿qué comer en Hawái? Nosotros tuvimos la suerte de disfrutarla durante 10 días y esto es lo que te recomendamos que pruebes sin falta.

1. Poke hawaiano: hace apenas un año era un perfecto desconocido y hoy, si no has probado el poke hawaiano, no tienes conversación entre los ‘foodies’ de moda. Esta ensalada de pescado crudo es una opción sana, ligera y colorida para comer en Hawái por poco dinero. Ya sea en restaurantes, food trucks o supermercados (en forma de poke bars para comprar a granel), existe una amplia variedad dependiendo del pescado o marisco elegidos: salmón, atún rojo, dorada, caballa, mejillones, gambas, langosta, pulpo, calamar, almejas, ostras, vieiras… La proteína se marina con sal, salsa de soja, aceite de sésamo, algas, guindilla e inamona, especie de nuez asada. Y, para rematar, se añaden diferentes verduras (cebolla morada, pepino, tomate en dados…), frutos secos (cacahuetes, almendras, pistachos…), hierbas (cebollino, cilantro, shisho, albahaca…), semillas de sésamo o, incluso, fruta: aguacate, mango, lichis, dados de sandía… Aunque puedes comerlo tal cual, es habitual encontrar los denominados ‘poke bowls’, con una base de arroz cocido o mezcla de lechugas. Una auténtica delicia para comer en Hawái como un verdadero local.

Comer en Hawái

Ahi shoyu poke

Comer en Hawái

Poke con arroz

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A tan solo 45 minutos de Toulouse y Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2010, Albi es una de las ciudades más visitadas de la región de Mediodía-Pirineos. Con poco más de 51.000 habitantes y situada a orillas del río Tarn, es perfecta para pasar una jornada de lo más completa disfrutando de sus estrechas calles, casas medievales y exquisita gastronomía, donde destaca el guiso local, Cassoulet, elaborado con alubias blancas y distintas partes de carne o pescado.

Qué ver y qué hacer en Albi

– Pasear: la mejor manera de conocer cualquier ciudad es patearla hasta que te duelan los pies y, sin duda, Albi invita a ello. Su imponente conjunto arquitectónico de piedra y ladrillo, sus impolutas rúas y pintorescas fachadas obligan a fotografiar pequeños detalles que enamoran al visitante.

Calles repletas de encanto en Albi

– Catedral de Santa Cecilia: una joya del gótico meridional, con una bella decoración interior, y uno de los símbolos que ver en Albi. Fueron necesarios dos siglos para su construcción, de 1282 a 1392, y hoy en día es una de las catedrales más visitadas de Francia. En su interior acoge un un órgano clásico galo de 1736 y una serie de pinturas murales.

Catedral de Santa Cecilia

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