‘Amelibia’ (Laguardia)

Situado a la entrada o salida de la localidad alavesa de Laguardia (todo depende por dónde se mire) nos encontramos por pura casualidad este coqueto restaurante de cocina vasca, ‘Amelibia’.

Inaugurado en 2005, tiene unas impresionantes vistas a los viñedos y a la sierra de Cantabria. Decorado con cálidos colores, la amplitud del espacio y de sus mesas hace que la experiencia sea todavía más agradable.

En su variada carta -con platos aptos para celíacos- se mezclan propuestas basadas en la cocina tradicional, con una excelente materia prima, pero aportando siempre el toque personal de su autor, Patxi Amelibia. Nosotros compartimos estas tres delicias: Carpaccio de bacalao sobre salsa fina de ali-oli, suave y con una salsa sabrosísima.

Carpaccio de bacalao sobre salsa fina de ali-oli

Gratín de queso de cabra y compota de manzana con su reducción, en su justa medida de dulzor y con esta presentación tan apetitosa.

Gratín de queso de cabra y compota de manzana con su reducción

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‘El Medoc Alavés’ (Laguardia)

En el premio que ganamos gracias a Con mucha gula, dos noches de alojamiento en el Hotel Villa Laguardia (Álava), estaba incluida una cena en su restaurante principal, ‘El Medoc Alavés’. Dirigido por el conocido restaurador Juan Antonio Gómez y, en sala, por María Real Millán, es uno de los más prestigiosos de la zona.

Además de la carta, cuenta con tres menús: diario, degustación y Sarmiento. El nuestro era el diario, con diez primeros y diez segundos, a elegir. Antes, un par de Croquetas de jamón para abrir boca.

A mí me llamó la atención el Arroz cremoso con hongos y queso parmesano, en su punto de cocción y con un intenso sabor.

J prefirió una Mousse de foie con reducción de Tempranillo. Debía de estar buena, porque no dejó ni rastro…

Mi segunda opción fueron Yemas de huevo del caserío con fina capa de mozarella, aceite de trufa y patatas paja, un plato contundente y con sabor a huevo de verdad.

Para el otro paseante, una Suprema de pollo a la parrilla, sin mayor historia.

De postre, algo ligerito que ayude a hacer la digestión, así que sendos Sorbetes de limón.

No habíamos probado nunca el cava riojano, y esta era la ocasión perfecta. El espumoso de Bodegas Faustino estaba muy rico. Se nota la diferencia de burbuja con los cavas a los que estamos acostumbrados, ya que la riojana es menos fina. Se compone de uvas Macabeo y Chardonnay.

El comedor, en el que también se sirven los desayunos es un espacio elegante y acogedor, y el servicio, amable y dispuesto. El lugar perfecto para reponer fuerzas en este magnífico hotel tras un día de intenso turismo en Laguardia.

Hotel Villa Laguardia (Álava)

Gracias a un concurso organizado por la revista digital Con mucha gula, tuvimos la suerte de ganar una estancia de dos noches en el Hotel Villa de Laguardia. Situado en plena Rioja Alavesa, a tan sólo 15 kilómetros de Logroño, está pensado para que sus clientes disfruten y se relajen en un paraje incomparable, rodeado de viñedos.

Las habitaciones, cada una diferente, disponen de todas las comodidades de un cuatro estrellas, incluida conexión Wi-Fi gratuita y algunas, como la nuestra, tienen espectaculares vistas a las montañas. Perfecto para tomarse una buena copa de vino antes de cenar, ¿verdad?

El desayuno bufet es uno de los más completos que hemos visto, con todo tipo de embutidos, quesos, fruta fresca preparada, cereales, bollería… Nos llamaron la atención algunos productos como el queso y la leche sin lactosa o las galletas sin gluten, ya que dice mucho de su preocupación por las personas con diversas intolerancias alimentarias. ¿Lo mejor? El zumo de naranja es natural (algo cada vez más difícil de encontrar).

El ‘Villa de Laguardia’ ofrece diversas actividades para sus clientes, que van desde rutas en quad o catas de vino a paseos en bici. Nosotros decidimos alquilar dos y dar un paseo entre los viñedos. Estaban en plena vendimia y el paisaje era espectacular. Nos cruzamos con varios camiones repletos de uvas recién cortadas.

A pesar de ser finales de septiembre hacía un calor de justicia, así que nada mejor que darse un buen baño en la piscina exterior. ¿A que sí?

Ya va siendo hora de comer. Nos decidimos por el ‘Bistró La Villa’, uno de los dos restaurantes del establecimiento, que tiene una enorme terraza. El plato del que más presumen es la Hamburguesa de buey Wagyu, completa y hecha en casa. No les falta razón… Se trata de 170 gramos de carne de Wagyu asada, con queso cheddar, tocino ibérico, cebolla frita, mayonesa, lechuga, tomate, patatas paja y pimientos del País, con ketchup y salsa de queso fresco. ¿No se os hace la boca agua? La acompañamos de un rosado de Bodegas Baigorri, perfecto para aplacar el calor.

La joya del hotel, sin duda, es su spa. El Wine Oil Spa ofrece tratamientos basados en el vino, el aceite de oliva y la medicina holística y paquetes termales para relajarse tras una ‘dura’ jornada. Nosotros contratamos el ‘Enamórate, champán y rosas’, que constaba de un baño ‘romántico’ con champán y pétalos de rosas naturales, acompañado de una copa de cava, más una envoltura corporal y un masaje en pareja con aceite de uva caliente, música y velas. Una verdadera delicia.

Nuestro premio incluía también una cena en el restaurante ‘El Medoc Alavés. ¿No os está apeteciendo ir?