Antes de visitar la República de San Marino debéis saber que su territorio se extiende en poco más de 60 km² y, aunque nosotros estuvimos allí algo menos de 24 horas, os podemos asegurar que nuestro clásico paseo mereció la pena. Llegamos a este mágico enclave procedentes de Bolonia en una rápida combinación de tren, primero, y bus, después, concretamente, desde la estación de Rímini, ciudad al norte de Italia ubicada en la región de Emilia-Romaña. El cercano mar Adriático, junto al majestuoso Monte Titano y las extensos cultivos de la zona, hacen que las vistas sean de esas que quitan el hipo.

San Marino

La belleza del paisaje

El que dicen es el estado soberano más antiguo del mundo tiene una población de 32.743 habitantes y el primero de ellos, que da nombre al país, fue un maestro cantero que se instaló en sus colinas durante el siglo IV forjando una de las comunidades más pacíficas de las que hay constancia documental. Desde 1243 y de manera ininterrumpida son elegidos dos Cónsules o Capitanes Regentes, quienes, por un período de seis meses, hacen las veces de Jefe de Estado. Como curiosidad, cabe destacar que las monedas de euro sanmarinenses, diseñadas por el artista Frantisek Chochola, son muy apreciadas por los coleccionistas.

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El santo picando piedra

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Los anglicismos mezclados con el castellano nunca nos gustaron, pero ahora que la segunda ciudad más importante de Portugal es un fenómeno trendy, que alguna it girl mediática se ha instalado allí y que, según lo que cuentan influencers como el gran Xixerone, la zona de Bombarda es lo más hipster en la desembocadura del Duero, ahí va nuestra propuesta de 10 paradas para comer en Oporto.

Comer en Oporto

Los lunes al sol sientan muy bien

1. Desayunar un sencillo sándwich con una fría cerveza Super Bock mientras se observa la majestuosa amplitud del Atlántico. Esta opción es posible en alguno de los chiringuitos que abren desde primera hora de la mañana en la Playa de los Ingleses (Foz), entre el Faro de Felgueiras y el Fuerte de San Francisco Javier. En el que estuvimos había Wi-Fi, pero sugerimos desconectar para disfrutar.  Seguir leyendo

Si hay algo que sorprenda en Japón, además de la exquisita educación de sus habitantes y sus impolutas calles, es la gastronomía. Si eres de los que piensa que los nipones se alimentan a base de sushi y tempura, te llevarás una sorpresa mayúscula. En las tres semanas que disfrutamos del Imperio del Sol Naciente, apenas repetimos ningún plato y, si lo hicimos, fue porque sabíamos que tardaremos tiempo en probar otro igual. De esta selección de 30 bocados para comer en Japón, apenas hay 5 que no hicieron disfrutar a nuestro paladar. El resto, para repetir una y mil veces. Juzga tú mismo.

Comer en Japón

Barbacoa japonesa

1. Barbacoa japonesa o yakiniku: una de las opciones más sanas y económicas para comer en Japón, donde cada uno se prepara la carne y verdura al punto deseado y sin apenas grasa. Suele ir acompañada de un bol de sopa y otro de arroz y, dependiendo del corte de la carne, oscila entre 10 y 30 euros por persona.

Comer en Japón

Bento

2. Bento: el take away japonés por excelencia. Imposible marcharse del país sin haberlo probado una o varias veces, sobre todo, si te ves obligado a hacer trayectos en shinkansen, ya que es el bocado más habitual de lugareños y turistas. Dada la comodidad de su envase, resulta de lo más sencillo para comer mientras se viaja y existen decenas de puestos en las diferentes estaciones de tren a lo largo y ancho de Japón. En su interior: infinidad de propuestas a base de ternera, pollo o pescado acompañados de diferentes guarniciones. ¿El precio? Desde 8 euros y, por lo general, acompañados de una bebida. Seguir leyendo

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