Tan lejana como fascinante, Hawái llama la atención de cualquier amante de los viajes. Una de las preguntas que seguro te planteas antes de comprar tus billetes de avión es ¿qué comer en Hawái? Nosotros tuvimos la suerte de disfrutarla durante 10 días y esto es lo que te recomendamos que pruebes sin falta.

1. Poke hawaiano: hace apenas un año era un perfecto desconocido y hoy, si no has probado el poke hawaiano, no tienes conversación entre los ‘foodies’ de moda. Esta ensalada de pescado crudo es una opción sana, ligera y colorida para comer en Hawái por poco dinero. Ya sea en restaurantes, food trucks o supermercados (en forma de poke bars para comprar a granel), existe una amplia variedad dependiendo del pescado o marisco elegidos: salmón, atún rojo, dorada, caballa, mejillones, gambas, langosta, pulpo, calamar, almejas, ostras, vieiras… La proteína se marina con sal, salsa de soja, aceite de sésamo, algas, guindilla e inamona, especie de nuez asada. Y, para rematar, se añaden diferentes verduras (cebolla morada, pepino, tomate en dados…), frutos secos (cacahuetes, almendras, pistachos…), hierbas (cebollino, cilantro, shisho, albahaca…), semillas de sésamo o, incluso, fruta: aguacate, mango, lichis, dados de sandía… Aunque puedes comerlo tal cual, es habitual encontrar los denominados ‘poke bowls’, con una base de arroz cocido o mezcla de lechugas. Una auténtica delicia para comer en Hawái como un verdadero local.

Comer en Hawái

Ahi shoyu poke

Comer en Hawái

Poke con arroz

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Debo reconocer que uno de los cocineros que siempre me ha llamado la atención lleva por nombre José Ramón Andrés Puerta. Dicho así, pocos sabrán que me estoy refiriendo al chef José Andrés (Mieres, 1969). El motivo de esta admiración reside en tres claves, siendo la primera aquel programa de TVE que, allá por 2005, mostraba una forma de cocinar tan sencilla como bien explicada. La segunda razón es la vinculación de José Andrés al “evangelio” de Ferrán Adriá, ya que el asturiano trabajó en la época dorada de ‘El Bulli’ para luego convertirse en uno de los mejores “discípulos” de aquel templo de la alta gastronomía. En tercer lugar, hay que tomar nota de la increíble trayectoria de este personaje en Estados Unidos, cuya curva ascendente comenzó en 1993 con la apertura en Washington de ‘Jaleo’, su buque insignia y objeto de esta reseña.

Jaleo

Según la RAE: diversión bulliciosa, alboroto, tumulto,…

En julio del año pasado, tuvimos ocasión de visitar de nuevo la capital del imperio. Como es habitual en nosotros, tardamos en decidir cuál sería el restaurante elegido para darnos un capricho comedido, pues, además del precio, valoramos mucho comentarios de otros comensales, la opinión de blogs especializados y por qué no, el tirón mediático del establecimiento. Aunque Marta era muy reacia a una propuesta española (según ella para eso no hace falta cruzar un océano) la balanza se inclinó por ‘Jaleo’, localizado en el 480 7th St NW (muy cerca de la Casa Blanca y no muy lejos del Capitol Hill Hotel), con reserva previa en Opentable.

Jaleo

Atentos al jugador merengue en el centro

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Vistas desde la terraza de nuestra casa en Boston

Hace poco más de un año, nos invitaron a participar en una plataforma que nos era absolutamente desconocida, pero que despertó nuestra curiosidad desde el primer momento. Los que sois lectores de Pasean2.com, sabéis que nos encanta alojarnos en casas o apartamentos cuando salimos de viaje. Nueva York, Londres o Roma han sido algunos de los destinos en los que hemos conseguido sentirnos como auténticos lugareños, pero siempre pagando una buena suma de dinero.

Cuando Roser Goula, Social Media Manager de Intercambiocasas.com, nos explicó en qué consistía y las posibilidades viajeras que nos ofrecía, no lo pensamos dos veces. Nos dimos de alta y descubrimos un mundo que nos ha enganchado por tres razones principales:

  1. Variedad. Con 65.000 casas en más de 150 países, es casi imposible pensar en unas futura escapada y que no haya disponible una vivienda que se adapte a tus necesidades, bien sea en el centro de una ciudad, el campo o en primera línea de playa.
  2. Precio. Por una suscripción de 130 euros anuales, lo que para nosotros suele ser una noche de hotel, se abren infinitas posibilidades de ocio que pueden abarcar desde un fin de semana a varios días o, incluso, estancias más largas.
  3. Calidad. Os podemos asegurar que hemos ‘cotilleado’ cientos de casas y todas ellas invitan a intercambiar la tuya. Desde apartamentos sencillos a auténticas mansiones con 5 dormitorios, jardín y piscina, y desde el pueblo más escondido de Italia al mismísimo Upper East Side de Manhattan.

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