5 planes que no puedes dejar de hacer durante tu visita a Fort Lauderdale

Me han preguntado mucho acerca del viaje que realicé a Fort Lauderdale hace algún tiempo, por ello he considerado oportuno escribir esta artículo y contaros lo mucho que disfruté esta ciudad al sur de Florida, en Estado Unidos.

Inicialmente el objetivo era viajar para conocer Miami y disfrutar de sus playas e ir a hacer compras, sin embargo, algunos amigos me llamaron y me recomendaron no ir directamente allí, sino comprar billetes hacia Fort Lauderdale (que se encuentra muy cerca de Miami), para que me saliera más barato el viaje.

Y tenían razón, pues siguiendo sus consejos ahorré una buena suma de dinero en los vuelos y tuve la oportunidad de invertir en el alquiler de un coche. Además, me divertí como nunca y por eso, a continuación, quiero presentaros 5 cosas que considero que no te puedes perder cuando visites esta ciudad.

Fort Lauderdale

1. Arriésgate a ir a la playa

Aunque parezca un plan elemental, no te puedes perder las bellas playas de Fort Lauderdale, ya que tienen muy poco que envidiar a las de Miami. Sus aguas también son cristalinas, su arena es muy limpia y, además, el clima siempre ayudará a encontrar tu tono de piel perfecto. Por otra parte, la diversión no se hace esperar, pues allí podrás encontrar buceadores, nadadores y aficionados del kayak que no pierden oportunidad para hacer del agua una herramienta de entretenimiento.

Playas de ensueño

2. Derrocha en compras y gastronomía

Puedes visitar Swap Shop, un mercado donde podrás comprar todo tipo de regalos o souvenires que quieras llevar a amigos y familiares, además, encontrarás locales con una amplia gama de comidas y todo tipo de bebidas. Si quieres algo más exquisito puedes dirigirte a “Las olas Boulevard”, un lugar que, además de famoso, es ideal para ir a probar nuevos sabores y deleitarse con diferentes platos.

Comida en la playa

3. Conquista sus parques

Conocer Flamingo Gardens debe ser un plan obligatorio, pues el paseo es bastante atractivo. Podrás ver especies nativas y deslumbrantes como panteras, flamingos, linces, caimanes y más de 250 aves. Quizás también quieras visitar el Parque recreativo Sawgrass, donde los turistas del Everglades van a poder hacer un recorrido en hidrodeslizador descubriendo la flora y la fauna del lugar, en especial, los magníficos cocodrilos.

Parque de Fort Lauderdale

4. Siéntete millonario y conoce las casas de los famosos

Otro atractivo imperdible de esta ciudad es la posibilidad de conocer las casas de los famosos haciendo un recorrido en taxi acuático, donde un grupo de conductores te guiarán por los puntos más importantes de la ciudad, incluido el barrio de las celebridades, donde te mostrarán además de sus casas, sus lujosos yates y te contarán muy buenas historias.

Casas de famosos

5. Pon a prueba los neumáticos de tu coche hasta Orlando y Miami

Las amplias avenidas y la facilidad para adquirir un vehículo en Estados Unidos permiten, por la cercanía entre ciudades, hacer un recorrido de menos de 30 minutos entre ellas. De esta manera, no te quedes con la ilusión de visitar Miami y Orlando para conocer sus playas y hacer alguna compra.

Así que, si eres amante del acelerador y del volante, no dudes en reservar un coche antes de tu viaje para que puedas disfrutar de las carreteras y los inigualables paisajes que brinda Florida. En Fort Lauderdale, principalmente, tuve la oportunidad de ver muchas personas que tenían coches alquilados de todas las categorías, pero por el ambiente de diversión y locura varios optaron por alquilar (aunque fuera por un día) un lujoso Ferrari o un Lamborghini. Lo básico para hacer este proceso es que seas mayor de 25 años, tengas permiso de conducir vigente y cuentes con una tarjeta de crédito con suficiente solvencia para respaldar el servicio. Así que no lo pienses dos veces, aventúrate en Fort Lauderdale.

Ferraris

Un paseo entre viñedos por Sonoma y Napa Valley

Green Dream Tours

Una de las visitas que os proponemos si estáis por las cercanías de San Francisco, Sacramento o Yosemite son  los famosos viñedos de Napa Valley y Sonoma. Si además lo hacéis en la furgoneta con guía que proporciona el equipo de Green Dream Tours, la experiencia será inolvidable por dos cuestiones fundamentales: conocen el terreno y se encargan de conducir. Con esta recomendación queremos evitar que os pongáis al volante si lo que realmente os apetece es catar los vinos de esta región.

Napa Valley
Un trayecto seguro y confortable

El Condado de Sonoma está a menos de una hora del imponente Golden Gate y alberga más de 400 bodegas entre bosques de robles, apartados ríos y cuidadas granjas que trasladan al viajero a escenas sacadas de aquellas películas del Lejano Oeste. Casi pegando se encuentra Napa Valley, otra comarca con unas condiciones climatológicas únicas que influyen en la producción de las mejores añadas de Estados Unidos y también en la llegada anual de casi 5 millones de turistas.

Napa Valley
Uvas de renombre internacional

Esta cultura vinícola se remonta a la época de los primeros colonos españoles, aunque el actual esplendor tuvo como enemigos a la Ley Seca que prohibía el consumo de alcohol y a la filoxera, una larva que diezmó la práctica totalidad de estas tierras en los años ochenta. Hoy en día entre sus uvas destacan variedades de gewurztraminer, chardonnay, sauvignon, merlot, pinot y zinfadel, siendo esta última la más autóctona de las cepas californianas.

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Qué comer en Hawái: 14 imprescindibles

Tan lejana como fascinante, Hawái llama la atención de cualquier amante de los viajes. Una de las preguntas que seguro te planteas antes de comprar tus billetes de avión es ¿qué comer en Hawái? Nosotros tuvimos la suerte de disfrutarla durante 10 días y esto es lo que te recomendamos que pruebes sin falta.

1. Poke hawaiano: hace apenas un año era un perfecto desconocido y hoy, si no has probado el poke hawaiano, no tienes conversación entre los ‘foodies’ de moda. Esta ensalada de pescado crudo es una opción sana, ligera y colorida para comer en Hawái por poco dinero. Ya sea en restaurantes, food trucks o supermercados (en forma de poke bars para comprar a granel), existe una amplia variedad dependiendo del pescado o marisco elegidos: salmón, atún rojo, dorada, caballa, mejillones, gambas, langosta, pulpo, calamar, almejas, ostras, vieiras… La proteína se marina con sal, salsa de soja, aceite de sésamo, algas, guindilla e inamona, especie de nuez asada. Y, para rematar, se añaden diferentes verduras (cebolla morada, pepino, tomate en dados…), frutos secos (cacahuetes, almendras, pistachos…), hierbas (cebollino, cilantro, shisho, albahaca…), semillas de sésamo o, incluso, fruta: aguacate, mango, lichis, dados de sandía… Aunque puedes comerlo tal cual, es habitual encontrar los denominados ‘poke bowls’, con una base de arroz cocido o mezcla de lechugas. Una auténtica delicia para comer en Hawái como un verdadero local.

Comer en Hawái
Ahi shoyu poke
Comer en Hawái
Poke con arroz

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‘Jaleo’ o cómo un chef español conquistó Washington

Debo reconocer que uno de los cocineros que siempre me ha llamado la atención lleva por nombre José Ramón Andrés Puerta. Dicho así, pocos sabrán que me estoy refiriendo al chef José Andrés (Mieres, 1969). El motivo de esta admiración reside en tres claves, siendo la primera aquel programa de TVE que, allá por 2005, mostraba una forma de cocinar tan sencilla como bien explicada. La segunda razón es la vinculación de José Andrés al “evangelio” de Ferrán Adriá, ya que el asturiano trabajó en la época dorada de ‘El Bulli’ para luego convertirse en uno de los mejores “discípulos” de aquel templo de la alta gastronomía. En tercer lugar, hay que tomar nota de la increíble trayectoria de este personaje en Estados Unidos, cuya curva ascendente comenzó en 1993 con la apertura en Washington de ‘Jaleo’, su buque insignia y objeto de esta reseña.

Jaleo
Según la RAE: diversión bulliciosa, alboroto, tumulto,…

En julio del año pasado, tuvimos ocasión de visitar de nuevo la capital del imperio. Como es habitual en nosotros, tardamos en decidir cuál sería el restaurante elegido para darnos un capricho comedido, pues, además del precio, valoramos mucho comentarios de otros comensales, la opinión de blogs especializados y por qué no, el tirón mediático del establecimiento. Aunque Marta era muy reacia a una propuesta española (según ella para eso no hace falta cruzar un océano) la balanza se inclinó por ‘Jaleo’, localizado en el 480 7th St NW (muy cerca de la Casa Blanca y no muy lejos del Capitol Hill Hotel), con reserva previa en Opentable.

Jaleo
Atentos al jugador merengue en el centro

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Descubriendo Boston como auténticos bostonianos

Vistas desde la terraza de nuestra casa en Boston

Hace poco más de un año, nos invitaron a participar en una plataforma que nos era absolutamente desconocida, pero que despertó nuestra curiosidad desde el primer momento. Los que sois lectores de Pasean2.com, sabéis que nos encanta alojarnos en casas o apartamentos cuando salimos de viaje. Nueva York, Londres o Roma han sido algunos de los destinos en los que hemos conseguido sentirnos como auténticos lugareños, pero siempre pagando una buena suma de dinero.

Cuando Roser Goula, Social Media Manager de Intercambiocasas.com, nos explicó en qué consistía y las posibilidades viajeras que nos ofrecía, no lo pensamos dos veces. Nos dimos de alta y descubrimos un mundo que nos ha enganchado por tres razones principales:

  1. Variedad. Con 65.000 casas en más de 150 países, es casi imposible pensar en unas futura escapada y que no haya disponible una vivienda que se adapte a tus necesidades, bien sea en el centro de una ciudad, el campo o en primera línea de playa.
  2. Precio. Por una suscripción de 130 euros anuales, lo que para nosotros suele ser una noche de hotel, se abren infinitas posibilidades de ocio que pueden abarcar desde un fin de semana a varios días o, incluso, estancias más largas.
  3. Calidad. Os podemos asegurar que hemos ‘cotilleado’ cientos de casas y todas ellas invitan a intercambiar la tuya. Desde apartamentos sencillos a auténticas mansiones con 5 dormitorios, jardín y piscina, y desde el pueblo más escondido de Italia al mismísimo Upper East Side de Manhattan.

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Momofuku, el imperio de David Chang

Momofuku Ando fue el creador de la sopa de fideos -o ramen– instantánea elaborada por la empresa Nissin Foods durante la segunda posguerra mundial para paliar la hambruna de la época. Seguro que todos conocéis el envase humeante que durante diez años fue uno de los símbolos más representativos de Times Square. ¿A que sí?

Como homenaje a Ando, el norteamericano David Chang decidió nombrar a su más que exitoso grupo de restaurantes, que nació en 2004 con un modesto local en el East Village neoyorquino, ‘Momofuku Noodle Bar’. En 2006, y tan sólo a un par de manzanas, abría sus puertas ‘Momofuku Ssäm Bar’, al que siguieron ‘Momofuku Ko’ y ‘Momofuku Milk Bar’. En la actualidad, su imperio se ha extendido a Sydney y Toronto, además de ampliar sus establecimientos para otro tipo de negocios, como ‘Booker and Dax’, bar ubicado en la parte de abajo del ‘Ssäm Bar’.

Aunque nos hubiera encantado probar ‘Ko’, con dos Estrellas Michelin, en este viaje de tres semanas por la costa Este de los Estados Unidos, no podíamos permitirnos su menú degustación de 175 dólares, así que nos ‘limitamos’ al ‘Noodle Bar’ y ‘Ssäm Bar’.

Momofuku
Cocina de Momofuku Ssäm Bar

Ssäm Bar

Llegamos casi cuando estaban cerrando la cocina, pero nos dio tiempo a un ‘picoteo’ y a probar la especialidad de la casa, los steamed buns o bollitos al vapor, tan de moda ahora en España. El nombre de este restaurante, situado en el 207 de la calle 13 con la 2ª Avenida, se debe al ssäm, plato coreano que en el que se usa una hoja de verdura para envolver los ingredientes de los que se compone. Aquí lo llaman O.G. Momofuku Ssäm, se sirve dentro de una hoja de lechuga y, a su vez, en el interior de un wrap, formando un bocado tan delicioso como poco fotogénico. Se compone de lomo de cerdo, black beans, arroz y kimchi, en una mezcla de sabores picantes y dulces realmente sorprendente.

Momofuku
Smoked salmon bun

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35 motivos para enamorarse perdidamente de Boston

Boston
Bahía de Boston

El verano pasado pudimos disfrutar de un par de semanas en Boston, capital de Massachusetts, y una de las ciudades con más historia de los Estados Unidos. Ideal para peatones como nosotros, invita a recorrer sus cientos de rincones cámara en mano y ojos bien abiertos para no perder detalle. Hemos recopilado 35 motivos por los que ya se ha convertido en uno de nuestros destinos favoritos al que, a buen seguro, regresaremos en un futuro.

Boston
Acariciando peces raya en el acuario de Boston

1. Acuario (Central Wharf/25 dólares): uno de los lugares perfectos para ir con niños en Boston es el New England Aquarium, que recibe más de un millón de visitantes al año y ofrece la posibilidad de acariciar mantasraya como las de la fotografía, además de otras actividades educativas. En su tanque central, con casi 800.000 litros de agua marina que dan cobijo a alrededor de 700 animales, destacan tortugas gigantes y tiburones, y en la primera planta, un hábitat diseñado para albergar a cerca de 80 pingüinos de 3 especies diferentes. Hay distintas atracciones dependiendo del día de la semana, como espectáculos en vivo con focas y leones marinos o la hora de la comida de los ‘pájaros bobos’. Seguir leyendo “35 motivos para enamorarse perdidamente de Boston”

Un paseo por Washington, capital de los Estados Unidos

Washington es una de las ciudades más fascinantes de los Estados Unidos. Mucho menos turística que Nueva York, y con alrededor de 600.000 habitantes, ofrece al viajero decenas de posibilidades para disfrutar solo, en pareja o en familia. La mayoría de museos son gratuitos, se concentran en una misma zona y están dotados de conexión Wi-Fi libre de pago y contraseña. Aquí te ofrecemos 20 consejos para disfrutar a tope en 2 ó 3 días del centro neurálgico de la política.

Qué visitar en Washington

Washington
Monumento a Abraham Lincoln

1. Monumento a Abraham Lincoln o Lincoln Memorial. Inaugurado en 1922 e inspirado en un templo griego, fue construido para honrar la memoria del presidente número 16 de los Estados Unidos. De piedra blanca y con casi 200 metros de altura, consta de 36 columnas, que representan el número de estados a la muerte de Lincoln, y en sus paredes pueden leerse algunas de sus frases más célebres. Fue allí donde, en 1963, Martin Luther King pronunció su discurso ‘Yo tengo un sueño’, al final de la marcha por el trabajo y la libertad.

2. Monumento a Jefferson. Dedicado al tercer presidente y uno de los padres de la nación, se encuentra en West Potomac Park, a la orilla del río de igual nombre, en línea recta con la Casa Blanca y el Monumento a Washington. En su interior alberga una estatua de Thomas Jefferson realizada por el escultor Rudulph Evans, con una altura de 6 metros y 5 toneladas de peso.

Washington
National Mall, Obelisco y Capitolio (al fondo de la imagen)

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10 cosas que no debes perderte en Philadelphia

Philadelphia
Skyline de Philadelphia

Philadelphia fue la tercera parada de nuestro viaje a la Costa Este de Estados Unidos el pasado mes de septiembre. Con millón y medio de habitantes, es la quinta ciudad más grande del país y un gran centro cultural y artístico. Aunque sólo estuvimos 48 horas, si organizas bien tu tiempo, puede dar mucho de sí y, a pesar de tratarse de una gran urbe, los museos y atracciones más importantes se aúnan en el denominado Museum District o Parkway, que puede recorrerse a pie. Aquí te mostramos 10 lugares o tips que no debes dejar de hacer si visitas la capital de Pennsylvania.

Philadelphia
Celda de Al Capone en la Eastern State Penitentiary

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Capitol Hill Hotel (Washington)

Capitol Hill Hotel
Lobby del Capitol Hill Hotel

Situado en el histórico barrio de Capitol Hill, del que toma su nombre, y a escasas calles del Capitolio, este hotel boutique de tres estrellas es ideal para una escapada de 3 ó 4 días a la capital de Estados Unidos, Washington. Recientemente renovado, ofrece amplias y luminosas habitaciones decoradas en blanco, negro y rojo y equipadas con una pequeña cocina, además de desayuno continental gratuito. ¿El precio? Desde 140 euros, la noche.

Capitol Hill Hotel
Cama

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Un paseo por Chelsea Market (Nueva York)

Una visita a Chelsea Market es obligatoria para cualquier amante de los mercados como nosotros, pero no sólo de los tradicionales donde comprar carnes, pescados y verduras, sino de aquellos en los que la comida ya está preparada y es posible sentarse allí mismo para degustarla. Si en España estos espacios se pusieron de moda hace escasos años, con el madrileño de San Miguel a la cabeza, en ciudades como Nueva York existen desde hace décadas. Aunque hay que reconocer que su valor gastronómico es bastante escaso, resulta un lugar curioso y es perfecto para un corto descanso si estás por el barrio de Chelsea, uno de los más bonitos de la ciudad y con algunas de las viviendas más caras del mundo.

¿Por dónde empezar?

La tienda que más llama la atención, de las más de 50 que componen Chelsea Market, es ‘The Lobster Place’, una de las pocas donde es posible encontrar productos frescos, en este caso, pescados y mariscos expuestos con suma delicadeza y perfectamente identificados por su zona de captura o características especiales. Los reyes del negocio son la langosta de Maine, que se puede adquirir ya cocida y en diferentes tamaños, y el sushi, que venden preparado en pequeñas bandejas o que puede comerse a la barra preparado al momento por expertas manos japonesas a la vista de los clientes.

Chelsea Market
¡Una de langosta!

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10 pistas gastronómicas para saborear Boston

Al ser ciudad portuaria, Boston ofrece una gastronomía variada y marinera que puede encontrarse fácilmente en la carta de la mayoría de restaurantes locales. Olvida la idea -muy española- de que en Estados Unidos sólo se sirven hamburguesas y fast food y abre mente -y cartera- a nuevos sitios como los que te enseñamos en esta deliciosa entrada. Si no te apetece o no puedes permitírtelo, siempre tendrás a mano McDonald’s, Burger King, KFC o Dunkin Donuts para que, en menos de una semana, tu colesterol alcance niveles insospechados. No digas que no te lo advertimos y toma buena de estos 10 lugares para comer en Boston

1. ‘Barking Crab’: en un ambiente de lo más informal y al aire libre, con largas mesas de madera compartidas con otros comensales, y unas maravillosas vistas del puerto, se ubica este restaurante especializado en mariscos y pescados frescos. Degustar una langosta de Maine a la parrilla o unas patas de cangrejo de Alaska debería ser obligatorio para cualquier visitante.

Comer en Boston
Fired grilled lobster, en ‘Barking Crab’
Comer en Boston
Alaskan bairdi legs, en ‘Braking Crab’

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The Windsor Suites (Philadelphia)

Windsor Suites
The Windsor Suites

Situado en pleno downtown de Philadelphia, a la altura de la calle 17, este tres estrellas es uno de los establecimientos con mejor relación calidad-precio que encontramos en nuestra búsqueda de alojamiento en la capital de Pennsylvania. A menos de dos kilómetros de la estación de Amtrak y unos minutos de la de metro de City Hall, The Windsor Suites está a un tiro de piedra de las principales atracciones turísticas de la ciudad, como la Barnes Foundation, la Liberty Bell o el Museo Rodin.

Excelentemente puntuado por sus clientes, no nos decepcionó en absoluto. La amplitud de las habitaciones, en realidad pequeños apartamentos, con cama king size de más de dos metros, escritorio y mesa para comer, además de dos enormes vestidores, lo convierten en un espacio ideal para el descanso. El precio, desde 90 euros en solo alojamiento.

Windsor Suites
Cama king size

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Un paseo por Martha´s Vineyard (Massachussets)

Martha´s Vineyard
Martha´s Vineyard

Es uno de los destinos más populares de Nueva Inglaterra, una preciosa isla donde olvidarse del coche y disfrutar de gastronomía, playas, naturaleza o avistamiento de pájaros. Situada en la costa este de los Estados Unidos, al sur de Cape Cod, fue bautizada así hace 300 años, cuando el capitán de un barco ballenero decidió darle el nombre de su hija a los viñedos que crecían en la zona.

Formada por seis localidades: Tisbury, Edgartown, Oak Bluffs, West Tisbury, Chilmark y Aquinnah, conserva cinco faros construidos alrededor de 1800 que le dan un toque de lo más especial. Nosotros descubrimos Oak Bluffs, el denominado ‘pueblo playero’, cuya principal característica son sus casitas de colores que se asemejan a las de galleta, de ahí que se las conozca como ‘casas de jengibre’. Existe la posibilidad de recorrer la isla en autobús durante 2 horas y media por 33 dólares -adultos- y 14, niños, de 9 de la mañana a 4 de la tarde, o hacer tours personalizados, que incluyen faros, granjas, playas o, incluso, las localizaciones de la película ‘Tiburón’, rodada aquí en 1974 y no en California, como muchos creen.

Martha´s Vineyard
Paseo marítimo de Oak Bluffs

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Descubriendo la clase business de Iberia

Poco imaginaba J la sorpresa que le esperaba cuando dijeron su nombre por megafonía en el aeropuerto de Barajas. Como es bastante fatalista, pensó que algo iba mal con su billete, que su solicitud para entrar a Estados Unidos no se había cursado correctamente o que había algún problema con su equipaje. Así que, cuando se presentó pálido frente al mostrador de la puerta de embarque, no esperaba que fuera a escuchar las mágicas palabras pronunciadas por una de las empleadas de Iberia: ‘Va a volar usted en business’.

Ojalá volar fuera siempre así…

He de reconocer que en ese momento me cayó un poco mal… Pensé en la suerte que tenía y que ya podía haber sido yo… Apenas unos segundos después, J le decía a la señorita que si podía elegir prefería que fuese yo quien pasara a ocupar su asiento, pero no le hizo falta insistir ya que mi nombre fue pronunciado un instante después y la misma frase sonó a música celestial en mis oídos: ‘Va a volar usted en business’.

Edredón y neceser

Siempre había soñado con viajar unas filas por delante de la clase turista pero el precio de los billetes, que puede hasta cuatriplicarse, me había echado para atrás como al resto de mortales mileuristas. Si el coste de nuestros dos pasajes a Boston era de algo más de 2.000 euros, en clase business ascendía a 5.413 euros, bastante más del presupuesto fijado para las tres semanas de aventura que teníamos por delante.

Mando para el entretenimiento a bordo

El tan temido overbooking fue el ‘culpable’ de que nos tocara esta lotería. También influyeron otros dos factores: ser de los primeros en hacer el check-in on line y ser titulares de la tarjeta Iberia Plus, tal y como nos explicó nuestra amable azafata que ayudó a convertir el vuelo Madrid-Boston en una experiencia inolvidable.

Heaven, I’m in heaven

Desde el minuto uno, y como no podía ser de otra manera, uno se da cuenta de que volando en business todo son ventajas: tamaño del asiento, espacio para las piernas y bultos extras, enchufes, revistas, almohada mullida, cálido edredón, neceser de cortesía, cava de bienvenida,… ¡Hasta unos minutos de conexión Wi-Fi para escribir un tuit desde el aire!

Entrantes

Otro de los aspectos que estaba deseando conocer era la oferta gastronómica. Desde hace algunos años, el menú de la clase business de Iberia está asesorado por cuatro de los cocineros más reputados de nuestro país: Toño Pérez, Paco Roncero, Dani García y Ramón Freixa, cada uno de ellos galardonado con dos Estrellas de la Guía Michelin.

Bacalao rebozado con salsa vizcaína, patata machacada y judías verdes

El nuestro estaba compuesto de una serie de entrantes: Gazpacho con huevo (marca Alvalle, eso sí), Ventresca de atún con tomate, cebolleta y vinagreta de balsámico al Pedro Ximénez, Ensalada de endivias, berros y pera con queso azul y Queso de cabra Viejo Maestro con uvas. El plato principal, a elegir entre tres -carne, pescado o una opción vegetariana-: Guiso de pollo de corral con cebollitas, boletus y ciruelas; Bacalao rebozado con salsa vizcaína, patata machacada y judías verdesCanelones de tomate, mozzarella y aceitunas con salsa bechamel.

Guiso de pollo de corral con cebollitas, boletus y ciruelas

Cabe destacar la Bodega Business Plus, con un buen puñado de referencias españolas en blancos, tintos y rosados -Rioja, Ribera, Navarra, Rueda-, además de un brut reserva, vinos de aperitivo y otros cuantos dulces, todos ellos comentados en la carta que se entrega junto al menú y con notas de cata de Custodio L. Zamarra, sumiller del restaurante ‘Zalacaín’. No hace falta apuntar que la opción de licores y destilados es totalmente libre durante todo el vuelo.

Helado de nata y piñones caramelizados con perlas de chocolate

A media tarde, por si alguien se ha quedado con hambre, sirven una pequeña merienda con pan caliente, embutidos ibéricos, queso manchego y tomate natural, además de fruta fresca.

Merienda

Si hemos de poner una pega a este vuelo es que, en vez de las ocho previstas, durara siete horas y veinte minutos, lo que nos ‘robó’ cuarenta de disfrutar del mejor trayecto de toda nuestra vida. Ahora sólo queda soñar con que, algún día, vuelva a repetirse esta tremenda suerte o, en su defecto, nos toque la lotería para volar así el resto de nuestra vida viajera. ¡Muchas gracias por todo, Iberia!

Cómo ir desde el aeropuerto de Logan al centro de Boston

El aeropuerto de Boston, cuyo nombre completo es Aeropuerto Internacional General Edward Lawrence Logan, es uno de los más importantes del mundo y uno de los 20 con mayor tráfico de los Estados Unidos. Con cerca de 30 millones de pasajeros al año, y ubicado a tan sólo 7 kilómetros del centro, moverse desde Logan hasta las zonas más turísticas de la capital de Massachusetts es bastante sencillo. Aquí te explicamos las posibles maneras.

Logan Express

El servicio más rápido y cómodo, ya que no hace paradas y tan sólo tarda 20 minutos. Sale de las terminales A, B, C y E para llegar a Copley Square y Hynes Convention Center, en pleno corazón de la ciudad. El precio es de 5 dólares por trayecto y no se puede pagar en metálico, por lo que deberás hacerlo con tarjeta de crédito o acceder gratuitamente enseñando la Charlie Card (que te enseñaremos cómo conseguir en un próximo post sobre transporte público). Opera desde la 6 de la mañana a las 10 de la noche y también realiza este trayecto en sentido inverso, hacia el aeropuerto, de 5 de la mañana a 9 de la noche.

Metro

Hay dos líneas que unen Logan con el centro de Boston: la Silver -que conecta con la línea Roja y los trenes de Cercanías (Commuter Rail) de South Station y es gratuita- y la Blue, que hace lo propio con las líneas Verde y Naranja, así como los trenes de Cercanías de North Station, y cuesta 2,65 dólares.

Logan
Plano del metro de Boston

Barco

Los taxis acuáticos pueden ser la forma más original de llegar a Boston desde Logan o viceversa, ¡y en tan sólo 8 minutos! Por 12 dólares el trayecto -20 dólares ida y vuelta- te plantarás en Rowes Wharf al más puro estilo pirata con la compañía de igual nombre. Busca el autobús número 66 a la salida de la recogida de equipajes de cada terminal y te llevará gratuitamente hasta el embarcadero del Aeropuerto de Logan. Seguir leyendo “Cómo ir desde el aeropuerto de Logan al centro de Boston”

Un brunch en Nueva York con las mejores vistas

A estas alturas de la película no queda casi nadie sin saber qué es un brunch, ese híbrido entre desayuno y almuerzo que suele hacerse los domingos en muchas ciudades de Estados Unidos y que los españoles hemos acabado adoptando como costumbre propia. Recuerdo cuando tomé mi primer brunch en Nueva York. Entonces era una fan total de ‘Sex and the city’ y elegí uno de los locales a los que iban las chicas de moda para poner a caldo a los hombres mientras comían huevos Benedictine y bebían Bellinis.

Esta vez quise que fuera algo realmente especial y elegí la azotea del 230 Fifth, ya que había leído en una revista que las vistas desde su terraza eran las mejores de la Gran Manzana. Y vaya si lo son…

Brunch en Nueva York
Vistas desde la azotea del 230 Fifth en Nueva York

La oferta gastronómica que ofrece por 29 dólares/persona (15 en el caso de los niños) es un bufet libre de platos fríos y calientes, además de una isleta donde se preparan tortillas al instante con los ingredientes que uno elija.

Huevos, beicon, pollo, sándwiches, hamburguesas, hot dogs, pasta, ensaladas, bagelsfrench toasts, tortitas, gofres, fruta fresca,… Todo lo que uno pueda imaginar y más para degustar ininterrumpidamente desde las 10 de la mañana a las 4 de la tarde, como si de una tarifa plana se tratara. Está claro que si eres de los que les gusta comer, este lugar te resultará uno de los más económicos en Manhattan.

Brunch en Nueva York
Bufet al aire libre

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Un día entero pateando las calles de San Francisco

En esta breve entrada, os proponemos un recorrido de un día entero pateando las calles de San Francisco si estáis de paso o disponéis de poco tiempo libre: desayuno, comida, y cena incluidos.

Calles de San Francisco
El famoso tranvía por las empinadas calles

De 08:00 a 11:00 Desayunamos en el mítico ‘Lori’s Diner’ para empezar la ruta por Theatre District, dirigirnos hacia Union Square, continuar por Financial District y hacer la primera parada en el muelle número uno del Embarcadero, cuyas instalaciones albergan un interesante mercado de frutas y verduras.

Llegando a los primeros muelles del Embarcadero

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‘Jillian’s’ (San Francisco)

‘Jillian’s’, especialmente recomendado para grupos que visiten San Francisco, se encuentra en el número 175 de Fourth Street, muy cerca del centro de convenciones Moscone (donde Apple suele presentar sus novedades) y en pleno corazón del distrito de Soma. Las dimensiones de este local permiten disfrutar de la comida mientras se mira (en pantallas gigantes) un partido de béisbol, fútbol americano, baloncesto o cualquier otro evento deportivo que tanto gusta al público estadounidense. En nuestro caso coincidía con la reelección de Obama en las presidenciales de 2012.

Las pantallas gigantes del Jillian’s

Acompañado de un bloody mary me incliné por probar unas St Louis Ribs con salsa barbacoa, ensalada de col y gajos de patatas fritas. Entre mis compañeros de grupo hubo todo tipo de peticiones, desde el aperitivo Tres Amigos (enchilada, quesadilla y champiñones), hasta la Sirloin Burger (con quesos cheddar, gorgonzola y havarti) pasando por la Spinach Salad (de espinaca, fresa, cebolla roja, queso feta y vinagreta de miel con mostaza).

Costilla al frente y bloody mary al fondo

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En ‘bici’ desde el puerto de San Francisco hasta Sausalito

Golden Gate (San Francisco)

Si has llegado a San Francisco desde alguna ciudad del Oeste en un coche de alquiler Avis rent a car Las Vegas y te apetece estirar las piernas o respirar aire fresco, te recomendamos esta aventura buena, bonita y barata. En el pier o muelle 41 de la famosa bahía podrás escoger una de las cientos de bicicletas disponibles para llegar a Sausalito atravesando el Golden Gate, famoso puente que une la península de San Francisco con el sur de Marin. El precio, desde 32 dólares.

Comprueba la presión de las ruedas, la altura del sillín y no te olvides de ponerte un casco y coger una botella de agua. A lo lejos verás ese gran símbolo del acero que vigila el océano Pacífico desde esta orilla.

Cruzar el Golden Gate, previo tránsito por la bahía, es una experiencia fantástica ya que hay senderos y carriles perfectamente señalizados para los cicloturistas. Aquí, algunos datos curiosos de esta gran obra de la ingeniería: Seguir leyendo “En ‘bici’ desde el puerto de San Francisco hasta Sausalito”

‘The Franciscan Crab Restaurant’ (San Francisco)

Una buena idea si estás en San Francisco es pasear desde el Pier 1 (primer muelle) hasta el Fishermans Wharf, un punto de encuentro muy concurrido para comer marisco de pie en la calle o como el que firma estas líneas, sentado a una de las mesas altas en ‘The Franciscan Crab Restaurant’ (Pier 43). Fundado en 1957, este establecimiento recoge la tradición gastronómica de la famosa bahía californiana a muy escasos metros del histórico Puerto de San Francisco.

La sugerencia de este paseante es que según entren al ‘The Franciscan Crab Restaurant’ pidan unas buenas vistas a la prisión de Alcatraz y unos prismáticos para sentir en su piel el encierro que sufrieron en aquellos muros mafiosos de la talla de Al Capone. Tras comprobar los 20 pies que miden las cristaleras, es el momento de elegir los platos y el vino de esta parada culinaria. En su carta encontrarás curiosas formas de presentar el cangrejo (Dungeness Crab y Crispy Crabcakes), fotogénicas ostras, coloridos mejillones, buenos pescados y variados mariscos, excelente pan o sorprendente embutido.

El autor de este artículo decidió un comienzo ligero con Octopus condito, pulpo a la vinagreta franciscana con salsa de ajo, me pareció entender al amable camarero mientras me recreaba con el lento navegar de dos veleros. Seguir leyendo “‘The Franciscan Crab Restaurant’ (San Francisco)”

Hotel Clift (San Francisco)

Situado en el número 495 de Geary Street (San Francisco, Estados Unidos) el Hotel Clift rebosa de un lujo excéntrico que el viajero aprecia nada más pisar su hall. Pese a rondar el siglo de existencia, este alojamiento de cuatro estrellas combina a la perfección la energía de la mítica urbe en la que se inserta con el glamour al más puro Hollywood. De hecho, es fácil toparse con alguna estrella catódica deambulando por su lobby made in Philippe Starck, apoyado en alguna de las sillas de Ray y Charles Eames, tomando un café en la mesa diseñada para tal motivo por Salvador Dalí, cerca del banco surrealista de Renee Marguerite o admirando una escultura de William Sawaya.

Hall Hotel Clift (San Francisco USA)

Un detalle más, la enorme chimenea que gobierna la recepción y que puede hechizarte hasta el punto de olvidar todas tus pertenencias, como le pasó a quién escribe estas líneas.

Chimenea Hotel Clift (San Francisco)

Cerca de las tiendas de Union Square y de la mítica Nob Hill, una de las “Siete Colinas” de San Francisco que da nombre al barrio, el Hotel Clift permite al viajero sentir el latido de la ciudad sin cansarse, ni perderse o simplemente asomándose a su entrada. Seguir leyendo “Hotel Clift (San Francisco)”

‘Per Se’ (New York)

Cuando estuvimos en 2011 era el mejor restaurante de la Gran Manzana, según la lista San Pellegrino,  y el décimo mejor del mundo con tres estrellas Michelin. Nuestro viaje a Nueva York es la excusa perfecta para conocer ‘Per Se. Con semanas de espera para conseguir reserva, tenemos la enorme suerte de conseguir una mesa para comer -imposible cenar hasta dos meses después-, a las 13.15 del sábado 28 de mayo, a través de Open Table.

La cita es en Columbus Circle, en el Time Warner Center. La espectacular entrada, presidida por su famosa puerta azul -réplica del otro hijo mimado de Thomas Keller‘The French Laundry’– invita a adentrarse en este templo de la gastronomía francesa donde uno se siente cualquier cosa, salvo extraño.

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