Si hay algo que nos gusta hacer cuando salimos de viaje es comer. Probar la gastronomía local es tan importante para nosotros como visitar museos y monumentos. Escocia no iba a ser menos y durante el tiempo que pasamos en su capital pudimos llenar el buche en unos cuantos restaurantes y pubs que os mostramos a continuación. Desde Estrellas Michelin a comida callejera, hay vida gastronómica en Edimburgo más allá del haggis y el fish&chips.

¿Dónde comer en Edimburgo?

‘Martin Wishart Restaurant’: es uno de los restaurantes más reputados del Reino Unido por motivos más que evidentes. Galardonado con una Estrella Michelin desde 2001, Martin Wishart nos dio aún más de lo que esperábamos en la comida que compartimos con Alberto y Patricia, nuestros amigos del alma. Pedimos el menú degustación de seis platos que, por 80 libras, incluía algunas pequeñas joyas como ‘Crab and langoustine’, a base de cangrejo y cigala, con calabacín, aguacate y judías verdes; ‘Orkney scallop’, con vieira, apio, guanciale y dashi, o ‘Ravioli of squab pigeon’, un delicado ravioli de carne de paloma de apenas tres semanas de vida, con consomé, zanahoria y rábano. Un sitio único en el barrio de Leith al que regresar con los ojos cerrados.

Cangrejo y langostino, en Martin Wishart

Ravioli de paloma, en Martin Wishart

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Como no tenemos carnet de conducir ni, por supuesto, coche, ya que nos gusta pasear por las ciudades sin renunciar a escapadas casi obligadas, encontramos en la céntrica estación de Waverley la oportunidad perfecta para organizar cuatro excursiones desde Edimburgo que bien merecen la pena. La capital de Escocia es punto de llegada y salida para un montón de trenes cuyos trayectos, a precios más o menos razonables, harán las delicias de gente sin prisas más preocupada por el paisaje que por el volante.

ScotRail

Mejor en tren, al menos para nosotros

– Glasgow: por alrededor de 20 libras (ida y vuelta) y una hora de viaje, con parada en la victoriana Central Station, podréis conocer esta urbe, epicentro de aquella Revolución Industrial que cambió el mundo por completo. Nosotros subimos al faro de Mackintosh, visitamos la curiosa galería de arte que hay en Kelvingrove, paseamos hasta Riverside para apreciar la gran obra de Zaha Hadid y pedimos, antes de volver a la estación, un par de pintas en el mítico King Tut’s Wah Wah Hut.

Glasgow

Un buen punto de partida

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Después de nuestro reciente viaje a Escocia os hemos explicado “cómo pasear por Edimburgo sin desfallecer en el intento” y detallado algunas curiosidades del “Military Tatoo”. En breve os pasaremos cuatro escapadas desde la capital o una docena de pistas gastronómicas que os pueden resultar de utilidad si visitáis este destino. La tercera entrega, ésta que nos ocupa, la presentamos como un sencillo cuaderno de viaje que esperamos os inspire a la hora de recorrer las Tierras Altas de Escocia. “Una increíble mezcla de cultura, historia, naturaleza y paisaje sin igual”, en palabras de la Oficina de Turismo Nacional, cuya web os recomendamos chequear.

Highlands

Un paisaje infinito

Adentrarse por este territorio, conocido popularmente como The Scottish Highlands, es casi una obligación para blogueros como nosotros, familias, parejas, mochileros o sibaritas. Lo más habitual es hacerlo por carretera (a la izquierda, siempre) desde Glasgow, Stirling, Dundee o Aberdeen, principales ciudades del país. Nosotros tuvimos la oportunidad de recorrerlas en una confortable furgoneta con guía español gracias al buen hacer de la agencia “Escocia Turismo”, cuyos servicios podéis contratar previamente y así aseguraros la mejor de las experiencias. A continuación, os vamos a resumir cuatro jornadas tan intensas como inolvidables.

The Highlands

Bienvenidos a estas tierras

Día 1. Edimburgo – Lago Ness – Inverness. Salimos de la capital escocesa a primera hora de la mañana con Seguir leyendo

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