Jardín de verano en ‘La Artesa’

Como sabéis Candelario es, después de Madrid, Salamanca y Léon, nuestra segunda casa. En ella nos sentimos como pez en el agua, paseando por sus empinadas calles, bebiendo de sus fuentes, contemplando los paisajes naturales y disfrutando de su excelente y variada gastronomía.

Ya os hemos hablado de algunos de sus restaurantes, en los que abundan los platos micológicos, guisos típicos de la zona, como el calderillo bejarano, asados o truchas de río. Pero lo tradicional no tiene por qué estar reñido con la innovación, y en ‘La Artesa’ dan buena muestra de ello. La carta es completa y muy variada, con propuestas tan sugerentes como Ensalada de carpaccio de morucha con aliño de turrón y sésamo garrapiñado, Sardina ahumada sobre zorongollo extremeño, Albóndigas de retinto con ragut de calamar o Hígado de pato sobre carpaccio de jamón y coulis de frutos rojos.

Durante la época estival habilitan una carpa en el jardín, convirtiéndolo en un coqueto y romántico espacio en el que disfrutar de los mejores manjares con el único sonido del agua de la fuente que lo preside.

Comenzamos con tres entrantes frescos, de cuidada textura y presentación, y a cada cual más delicioso.

Ajoblanco con langostinos

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Tal vez para verificar la certeza del adagio de Ovidio ¿Qué cosa más dura que la piedra? ¿Qué cosa más blanda que el agua? Con todo, las duras piedras se taladran con el agua blanda, el articulista se siente impulsado con relativa frecuencia, durante sus cotidianos deambuleos por toda la rosa de los vientos de la entrañable Salamanca, a acercarse hasta las fuentes más o menos ornamentales que existen en esta ciudad.

A bote pronto, el paseante recuerda la de La Alamedilla, con sus cisnes tontivanos y presuntuosos y sus simpáticos patos. La vetusta fontana del Caño Mamarón. La del paseo y jardines de Las Carmelitas, casi a la sombra del Niño del Avión. La antañona del franciscano Campo de San Francisco, así como la de más reciente creación en la plazuela del Oeste, y la también poco antigua de la Puerta de Zamora, ubicada sobre uno de los refugios antiaéreos que se usaron durante la Guerra (in)Civil española. Seguir leyendo

Comer de lujo por 12 euros es posible. Y en plena sierra salmantina, la de Candelario. A la entrada de este bellísimo pueblo salmantino se encuentra ‘El Ruedo’, un restaurante de cocina tradicional que sabe aprovechar al máximo los productos que ofrece la tierra.

En esta ocasión el paseo fue en la inmejorable compañía de nuestro colaborador Ignacio Carnero, que como buen amante de los platos de cuchara no dudó ni un momento en probar la Fabada montañesa, que se prepara con boletus y le da un toque delicioso.

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