Ventajas de la Brussels Card, tarjeta turística de Bruselas

¿Qué ofrece la Brussels Card?

– Acceso gratuito a la mayoría de museos de la ciudad.

– Viajes ilimitados en metro, autobús y tranvía.

– Descuentos de hasta un 70% en muchas atracciones turísticas, tiendas y restaurantes.

¿Cuánto cuesta la Brussels Card? (Precios 2017)

24 horas: 24 euros

48 euros: 32 euros

72 horas: 39 euros

¿Dónde comprar la Brussels Card?

Aunque la manera más sencilla es hacerlo a través de su web, también puede adquirirse en diferentes sitios de Bruselas, como la Oficina de Turismo situada en la Grand Place, Mont des Arts y algunos de los museos participantes, como el de Ciencias Naturales, Instrumentos Musicales, Cómic o Automóvil.

¿Qué museos están incluidos en la Brussels Card?

Más de 30, entre los que destacan el Magritte, el del Cómic -uno de los más visitados de Bélgica-, el de la Ciudad -donde pueden contemplarse los vestidos del Manneken Pis-, el del Chocolate o el de Instrumentos Musicales, cuyas entradas juntas sumarían más de 30 euros.

Descuentos y ventajas a tener en cuenta

– Bebida o postre gratis en ‘Chez Léon’, el templo de los mejillones belgas, a un paso de la Grand Place.

– Café de regalo con la comida o cena en ‘A la Mort Subite’, una de las cervecerías más impresionantes del país, centenaria y con una carta tan amplia que no sabrás por dónde empezar.

– 25% de descuento en ‘Godiva Manneken Pis’, la chocolatería más reputada junto a los famosos Leónidas.

– Descuento del 15% en compras superiores a 20 euros en ‘Planète Chocolat’, uno de los templos para los amantes del mejor chocolate del mundo.

Brussels Card
Mejillones rebozados en ‘Chez Leon’

¿Es recomendable la Brussels Card para niños?

No. Los menores de 12 años obtienen descuentos de hasta el 50% en la mayoría de atracciones turísticas y, los menores de 5, entrada gratuita.

10 curiosidades sobre el Manneken Pis (Bruselas)

Manneken Pis
El Manneken Pis disfrazado de piloto de Formula Uno

Museos, arquitectura, gastronomía,… Bruselas es una ciudad perfecta para una escapada de fin de semana y, el Manneken Pis, uno de sus símbolos más representativos. Ubicada a escasos metros de la Grand Place, esta pequeña y sorprendente figura guarda alguna que otra curiosidad que te contamos a continuación.

– Mide unos 60 centímetros y pesa 17 kilos.

– Fue creada en el siglo XV por Jérôme Duquesnoy.

– Son muchas las leyendas en torno a su origen, todas ellas igual de increíbles, y siendo una de las más llamativas la que cuenta que en el siglo XIV las tropas enemigas colocaron cargas explosivas en las murallas de la ciudad y un niño, al enterarse, orinó sobre las mechas, salvando así a la ciudad.

– Intentaron robarla muchas veces hasta que, finalmente, se hicieron con ella, por lo que se colocó una copia en su lugar que se mantiene a día de hoy.

– Tiene su propio museo, en el Museo de la Ciudad donde, además de la figura original, se guardan los más de 800 trajes con los que se le suele disfrazar, como el de piloto de Formula Uno, que coincide con la celebración del Gran Premio de Bélgica en el circuito de Spa y que podéis ver en la foto superior, u otros tan curiosos como torero, rapero o uno de Elvis Presley.

– Muestra su lado más solidario apoyando eventos como el Día Internacional de la Leche, para lo que se vistió de pastor del Sahel y vertió leche a la fuente con el fin de sensibilizar de la importancia que tiene este alimento en África, o de preso para exigir la liberación de pacifistas en el mundo.

– Con motivo del centenario del Real Madrid se disfrazó de ‘merengue’ y orinó 24 litros de vino tinto de Valdepeñas… Seguir leyendo «10 curiosidades sobre el Manneken Pis (Bruselas)»

‘Brasserie la Roue D’or’ (Bruselas)

‘Brasserie la Roue D’or’ (Bruselas)

En pleno corazón turístico de Bruselas, a escasos metros de La Grand Place, se encuentra esta típica brasserie, una de nuestras paradas durante el blogtrip Destino Bélgica. Elegantemente decorada en madera y con murales que homenajean al pintor surrealista Magritte, cuyo museo puede visitarse en la ciudad, es más que recomendable para hacer un alto en el camino y disfrutar de la mejor gastronomía belga por unos 25 euros/persona.

En su extensa carta, además de los imprescindibles Mejillones, ofrecen Caracoles, Fondue de queso, Salchichas de Lyon con lentejas y otras llamativas delicias como Bacalao en costra de mostaza y perejil, Estofado de conejo al estragón o Anguila en salsa verde.

Croquetas de camembert a la miel, empanadas con trocitos de almendra.

Croquetas de camembert a la miel

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Hotel Martin’s Lodge (Waterloo)

Fue otra de las sorpresas del blogtrip Destino Bélgica. Los prejuicios nos hicieron pensar que un tres estrellas en una ciudad pequeña como Waterloo no sería gran cosa. Pues nos equivocamos.

Martin´s Lodge es un encantador establecimiento donde cada espacio tiene su personalidad, con tarifas desde 70 a 150 euros por noche.

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Hotel Royal Windsor (Bruselas)

El Royal Windsor (ahora Warwick Brussels) es uno de los hoteles más lujosos de Bruselas. Situado a un tiro de piedra de la Grand Place -literalmente a la vuelta de la esquina- nos alojó durante la última etapa del blogtrip Destino Bélgica.

Habitaciones un poco pequeñas, en las que la cama ocupa la mayor parte, está necesitado de una urgente reforma, ya que tanto los baños como algunos detalles -moqueta o mueble bar- se quedan obsoletos.

El precio por noche ronda los 200 euros.

Nos gustó

– La excelente ubicación.

– La cama -confortable como pocas- con almohadas de ensueño.

– El desayuno bufet, uno de los más amplios que hemos visto y que podéis observar más abajo.

– Contemplar la cúpula de la Grand Place desde la habitación.

– La terraza con vistas a la ciudad que se encuentra en el último piso.

Nos decepcionó

– La conexión Wi-Fi es de pago y ¡carísima!: 22 euros por día.

– El zumo de naranja es una especie de ‘Tang’… ¿En un hotel de estas características y precio? Ver para creer.

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‘Chez Léon’ (Bruselas)

Es el restaurante turístico por excelencia de la capital belga y, según aseguran, el más grande del país, con capacidad para 420 personas. Cualquiera diría que cuando ‘Chez Léon’ nació en 1893 sólo contaba con cinco mesas. Desde entonces ha pasado de generación en generación de la familia Vanlancker.

Situado a un tiro de piedra de la Grand Place, resulta el lugar ideal para saborear el plato belga más típico, mejillones con patatas fritas. O si no, cualquiera de las 120 recetas tradicionales que ofrecen en su carta: Terrina de paté de conejo, Guisado de pavo a la cerveza de frambuesa, Ancas de rana al ajillo, Calamares con salsa tártara, Sopa de cebolla… Acompáñalo de una cerveza rubia de la casa –Léon Beer-, elaborada exclusivamente para ellos, y te sentirás en el mismo paraíso. A mediodía ofrece una interesante opción que consiste en bebidas ilimitadas (refrescos, vino tinto, blanco y rosado, y cervezas belgas de barril), por 12,50 euros por persona. Esta oferta debe pedirse junto a alguno de sus numerosos menús.

Mi menú consistió en Tomate relleno de camarones y Mejillones rebozados, con sus correspondientes patatas fritas. Más abajo podéis ver la típica cazuela de estos moluscos que se metió entre pecho y espalda mi compañero de viaje, Luis Xixerone. Todo estaba delicioso.

Nuestro grupo decidió comer dentro del local porque fuera hacía mucho calor, pero si lo prefieres puedes hacerlo en una de las mesas de su amplísima terraza. Eso sí, prepárate para el enorme trajín de gente que camina por la calle.

Cuando hayas acabado, no te olvides de hacer una visita a la famosa Jeanneke Pis, a la misma vuelta de la esquina, la versión femenina del Manneken Pis.

‘Chez Léon’ abre todos los días ininterrumpidamente de 11:30 a 23:00, entre semana, y de 11:30 a 23:30, viernes y sábados.

Jeanneke Pis (Bruselas)

Es la escultural hermana del Manneken Pis y la puedes encontrar a escasos metros de la Grand Place de Bruselas (Bélgica).

Esculpida por Denis-Adrien Debouvrie en 1985, fue inaugurada dos años después y rápidamente se convirtió en uno de los símbolos de la ciudad. Tallada en piedra caliza azul grisácea y de unos 50 centímetros de alto, representa a una niña con el pelo recogido en coletas, orinando en cuclillas. Seguir leyendo «Jeanneke Pis (Bruselas)»

Así se elabora la cerveza ‘lambic’

Es la única fábrica de cerveza que todavía puede visitarse en Bruselas. Se trata de Cantillon, una empresa familiar con más de cien años de antigüedad, situada en el barrio de Anderlecht.

Produce la nada despreciable cantidad de 900 hectolitros de cerveza al año. ¿Queréis saber cómo elaboran su producto estrella, la lambic? En esta caldera se mezclan 1.300 kilos de trigo y malta triturados con agua caliente, hasta que alcanza 72 grados de temperatura y se produce la sacarificación (transformación del almidón de los granos en azúcares fermentables y dextrina). A continuación, se añade agua caliente para extraer los azúcares.

El mosto obtenido se bombea hacia las cubas de cocción que veis aquí debajo. En ellas se mantienen en ebullición unos 10.000 litros entre tres y cuatro horas, lo que provoca una esterilización del líquido y una evaporación de 2.500 litros de agua. Antes de que empiece la ebullición se añade el lúpulo viejo (20 kilos de flores por cada 10.000 litros).

Esta inmensa tina de cobre rojo es la de enfriamiento, donde llegan los 7.500 litros de mosto tras la cocción y la separación del lúpulo. La temperatura ideal que debe alcanzarse se sitúa entre 18 y 20 grados. Esta operación se efectúa de noche y en la temporada fría del año (de finales de octubre a comienzos de abril). En la foto se pueden apreciar los postigos que hay en la sala y que se abren o cierran para incrementar o reducir la ventilación.

Es el momento de trasvasar el mosto a las barricas (de roble o castaño). En unos días comienza la fermentación espontánea. Al principio es tan violenta que no se pueden cerrar los toneles so pena de explosión debido a la cantidad de CO2 que se produce durante 3 ó 4 jornadas.

Cada barrica pierde entre 5 y 10 litros de líquido, como podéis ver en esta foto, antes de que empiece la fermentación lenta, que dura tres años. Ya no hay peligro de explosión y se cierran herméticamente los toneles. Ha nacido la cerveza lambic, que se embotella y embala unos metros más abajo.

En la visita a una fábrica de cerveza no podía faltar la degustación. Probamos tres variedades, a cada cual más diferente: Lambic, Gueuze y Faro.

Podéis observar que una de las cervezas es rosada. Es tradicional mezclar frutas regionales con ellas. Guindas, frambuesas y uvas son algunas de las más utilizadas. La mezcla es de 150 kilos de fruta por 500 litros de lambic. La maceración dura un mínimo de tres meses para que la cerveza pueda extraer el sabor, color y azúcar de la fruta. ¡Las tres estaban deliciosas!