‘Sem-Fim’ (Monsaraz)

Una antigua fábrica de aceite, una estufa de leña, velas, flores… ¿Te suena romántico? Lo es. Y si le sumas que este restaurante se encuentra en el bellísimo pueblo portugués de Monsaraz, lo convierte en imprescindible si planeas visitar la zona del Alentejo.

El padre de Tiago Kalisvaart, un artista y arquitecto holandés, compró este viejo almacén en 1994 y lo restauró durante dos años, conservando colores, vigas, suelos y muchos de los elementos empleados en la elaboración del aceite, como la almazara o los tanques de conservación. Unos años más tarde nacía ‘Sem-Fim’, un encantador establecimiento que regenta su hijo con auténtico entusiasmo. Además, las pinturas y esculturas de su progenitor se exhiben en una reconvertida galería de arte.

Antes de este almuerzo, que formaba parte del Amieira Trip, y tras recorrer las instalaciones y conocer la historia familiar de la mano de Tiago, realizamos una pequeña cata de aceites en el bar colindante.

Más ‘oro líquido’, acompañado de aceitunas de la zona y un poco de queso artesanal de Rio de Moinhos, ambos imprescindibles en los aperitivos lusos.

Abrimos boca con esta seta gigante, creo que un gurumelo, cocinado a la brasa con sal, sencillamente deliciosa.

El primer plato ya había captado nuestra atención desde que lo anunciaron: Sopa de tomate con queso y huevo escalfado, típico de la gastronomía portuguesa y tan sabroso que no te quedará más remedio que repetir. Una sopa con alma, hecha con cariño, inolvidable… Y una de las especialidades de la casa, que también preparan con ajo y bacalao, espinacas o pescado.

No podía faltar a la mesa el guiso más servido de la cocina lusa, el bacalao. El nuestro era receta de la casa, servido con ensalada de la huerta, cebolla frita y patatas cocidas.

Durante este viaje hemos descubierto que nuestros vecinos son unos grandes consumidores de pulpo y que, además, lo cocinan estupendamente. Este era salteado con patatas nuevas, tierno y en su punto, una delicia.

Para completar el menú, Solomillos de cerdo salteados al whisky, otra creación jugosa, rica y colorida, como todas las que degustamos en ‘Sem-Fim’.

Para terminar nos obsequiaron con un auténtico bodegón para los más golosos: arroz con leche, mousse de chocolate con fresas, migas dulces, fruta

Regamos esta comida con un tinto de la zona, Reguengos, una pequeña localidad de Évora, con poco más de 7.000 habitantes.

En la decoración de ‘Sem-Fim’ se ha cuidado hasta el mínimo detalle y si algo prima es la originalidad y la sencillez: manteles de tela, jaulas de grillos, cribas de tejer, ovillos de lana, antiguas sillas de barbería… También cuenta con una gran terraza con espectaculares vistas de la sierra.

En resumen, un ‘sin fin’ de buenas sensaciones, excelente comida y agradable servicio. Un sitio al que ya estamos deseando volver.

Puedes ver más fotos del viaje en nuestra galería de Flickr.

12 comentarios sobre “‘Sem-Fim’ (Monsaraz)

  1. Excelente recomendación Marta. La comida portuguesa me encanta y los platos de este casa tienen una pinta fantástica ( esa sopa me ha llegado al alma…).El local curioso a más no poder!! Lo apunto por si tercia ir allí algún día… Un abrazo

  2. ufff, que buena pinta! La verdad es que en Portugal es dificil comer mal, pero siempre es bueno llevar lugares en lista… Me lo guardo!

  3. Os falto lo mejor,
    haber oído cantar a la hermana de la compañera de Tiago
    aunque fuera en disco o en cd
    De todas formas cuando vaya por gurumelos les hare una visita
    Saludo
    L. Feria

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