Dinamarca era una de nuestras asignaturas pendientes y el pasado mayo tuvimos la suerte de escaparnos durante una semana a su capital, Copenhague. Lo primero que nos llamó la atención, además de su belleza, fue la limpieza de sus calles y el culto al medio de transporte por excelencia de los países nórdicos: la bicicleta. Si el tiempo acompaña, es la manera más recomendable de recorrer la urbe. Al contrario que en Madrid, por ejemplo, existe un amplio carril bici de 350 kilómetros, seguro y separado de la carretera, por el que transitar sin miedo a atropellos o estorbar a los coches de turno. Hay semáforos y aparcamientos exclusivos para bicicletas y éstas tienen prioridad absoluta sobre los automóviles, bastante más escasos que en cualquier otra metrópoli europea. Hay cientos de establecimientos en los que alquilarlas por días, por alrededor de 10 euros, o semanas, por unos 50. Una alternativa más barata son las bicicletas públicas, completamente gratis tras depositar como fianza 20 coronas, unos 3 euros, que recuperarás cuando la dejes en cualquiera de las estaciones repartidas por Copenhague. Y si eres de los que prefiere pedalear lo justo, únete al movimiento Bycyklen, cuya idea es compartir bicicletas eléctricas con otros usuarios por las que únicamente pagarás el tiempo justo que las utilices.

Copenhague

Bicicletas en la Estación Central de Copenhague

¿Cómo ir desde el aeropuerto al centro de Copenhague?

El aeropuerto está situado en Kastrup, a menos de 10 kilómetros del corazón de la ciudad, y perfectamente conectado con la Estación Central desde la Terminal 3: por metro (unos 5 euros el billete), tren o autobús 5A (2,5 euros, en ambos casos) o taxi (28 euros). Valora antes de elegir tu medio de transporte si merece la pena comprar alguna tarjeta turística, en caso de que tu estancia sea superior a tres días, y ten en cuenta que las tres terminales aeroportuarias están unidas entre ellas por un servicio gratuito de lanzaderas.

¿Qué ver y hacer en Copenhague?

Aunque son muchas las cosas que ver y hacer en Copenhague, aquí te mostramos nuestra pequeña selección:

1. Christiania: uno de los lugares menos turísticos de Copenhague es también uno de los que más nos gustó. Esta ‘ciudad libre’ existe desde 1971 y resulta perfecta para tomar unas cervezas mientras se escucha música en directo. Con alrededor de 850 residentes que se autoproclaman independientes del Estado danés, se la conoce como ‘distrito verde’, ya que en sus calles está permitida la compra y consumo de drogas blandas. Pusher Street, traducida como Calle del Vendedor de Estupefacientes, está plagada de pequeños puestos en los que adquirir hachís o marihuana, además de ‘cigarros’ ya preparados. Al no pagar impuestos, el precio de la comida y la bebida es infinitamente más barato que en el resto de Copenhague: alrededor de 2,50 euros una cerveza, que viene a costar más del doble fuera de las ‘fronteras’ de Christiania. Ah, está prohibido sacar fotos…

Copenhague

Prohibido sacar fotos en Christiania

2. La Sirenita: aunque de cerca decepciona un poco, no puedes irte de la capital danesa sin hacer una visita a la sirena más famosa del mundo. La encontrarás en el Parque Langelinie, en la bahía del puerto de Copenhague, mirando lánguidamente al Báltico mientras es fotografiada por cientos de turistas de todo el mundo. Construida en bronce, mide 1,25 metros y pesa 175 kilogramos, y en su historia cuenta con varios asaltos vandálicos que incluyen mutilaciones, manchas con pintura e, incluso, ataque con explosivos.

Copenhague

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3. Nyhavn: uno de los barrios más bellos de la urbe nórdica y el lugar perfecto para obtener algunas instantáneas inolvidables. Nyhavn, ‘Puerto Nuevo’, es un paseo marítimo con barcos de madera y zona de ocio repleta de bares y restaurantes, además de pequeños hoteles de brillantes colores que forman una imagen única. Desde sus aguas, que permitían el acceso directo al mar desde la antigua ciudad, parten algunos de los tours que recorren en barco los diferentes canales. Hans Christian Andersen vivió en el número 20 de Nyhavn, mientras que en el número 17 residió uno de los primeros tatuadores de la historia.

Copenhague

Postal de cuento desde Nyhavn

4. Museo Carlsberg: la cerveza danesa por autonomasia cuenta con su propio museo en el barrio de Vesterbro. Compra un ticket para el tour guiado por las instalaciones y déjate sorprender por la historia de J. C. Jacobsen, fundador de la marca, y su hijo, Carl, con el que mantuvo una relación de enemistad durante gran parte de su vida. Fundada en 1847, Carlsberg es una de las más vendidas del mundo y, además de elaborar más de 500 birras locales, es responsable de Kronenbourg, Tuborg, Baltika, Belgian Grimbergen y la sidra Somersby. No te pierdas tampoco la degustación de cervezas para conocer los ingredientes y proceso de algunas variedades que, por desgracia, no se comercializan en España.

Cata de cervezas en el Museo Carlsberg

5. Malmö: sí, ya sabemos que Malmö está en Suecia, pero a un corto viaje en tren de 25 minutos desde Copenhague, vía el puente Oresund, que une ambos países y se hizo famoso por la serie ‘Broen’. Pasea por el barrio de Västra Hammen, uno de los más modernos de la ciudad, construido en torno al Turning Torso, el famoso rascacielos del español Santiago Calatrava y una de las imágenes más reconocibles de la ciudad, es una de las zonas más turísticas de Malmö. Busca mesa en alguno de los restaurantes de la plaza Lilla Torg, que data de 1592, y disfruta de una buena cerveza acompañada de alguna especialidad sueca, como salmón o albóndigas.

La arquitectura de Malmö

Salmón sueco

6. Helsingør: una excursión en tren hasta esta ciudad danesa considerada la ‘puerta a Suecia’, cuya costa puede divisarse desde varios puntos, merece la pena para visitar el Castillo de Kronborg, que inmortalizara Shakespeare en ‘Hamlet’. Compra la entrada más completa, por 18 euros y disfruta de un tour guiado en inglés para recorrer las habitaciones reales, la armería o las oscuras y frías catacumbas. Cuando termines el recorrido, date una vuelta por el centro de la ciudad y/o su puerto deportivo, y aprovecha para disfrutar de alguna de las delicias danesas que ofrece el restaurante ‘Kronborg Havbad’, con unas espectaculares vistas de la bahía, y especialidades en su menú como arenques encurtidos, mejillones a la crema o salmón marinado.

El castillo de Hamlet, Kronborg, en Helsingør

Una Tuborg frente al puerto deportivo

Arenques encurtidos

¿Dónde comer en Copenhague?

1. Meatpacking District in Vesterbro: el barrio de moda y uno de los diez más hipster del mundo es Vesterbro, un vecindario idílico donde jóvenes comen pizza y beben cerveza sobre el mullido césped del Sønder Boulevard, padres pasean a sus bebés en bicicleta y lugareños lucen impecables barbas y tatuajes infinitos. Allí se encuentra el Meatpacking District, el antiguo mercado de carnes hoy restaurado y convertido en una de las zonas de moda. Además de un buen puñado de restaurantes, cada fin de semana alberga una zona de food trucks con música DJ. Uno de nuestros favoritos fue ‘War Pigs’, que, como su propio nombre indica, está especializado en productos del cerdo cocinados a la barbacoa: costillas, salchichas, paleta… Además, pecho de ternera, alitas de pollo con apio y salsa de queso azul, realmente adictivas, ensaladas, y 22 tipos de cerveza elaborada en sus propias instalaciones. Un must, al igual que las pizzas napolitanas de ‘Mother’ o los tacos y micheladas de Rosio Sanchez, una de las alumnas aventajadas de René Redzepi, dueño de ‘Noma’, en ‘Hija de Sanchez’.

Copenhague

Comida en ‘War Pigs’

Copenhague

Tacos y micheladas en ‘Hija de Sanchez’

2. Copenhagen Street Food: sí, el amor a primera vista existe. Y, si eres un enamorado de los food trucks, caerás rendido a los pies de este enorme espacio en la isla de Paper. Varias decenas de puestos sobre ruedas se dan la mano para ofrecer platos indios, surcoreanos, mexicanos, chinos, marroquíes, japoneses, italianos… Todos los preparan al momento a la vista del cliente y cuesta decidirse. La hamburguesa de pato de Duck It es, sencillamente, espectacular, al igual que el fish and chips de Toldboden. Pilla una jarra de cerveza en el Cow Bar, más económica que por vasos, y siéntate en una de las largas mesas interiores o en la terraza exterior con vistas al río mientras el sol acaricia tu cara. Lo más parecido a estar en el cielo…

Copenhague

Hamburguesa de pato en Copenhagen Street Market

Copenhague

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3. Torvehallerne: este mercado cubierto, con más de sesenta stands, es el sitio ideal para combinar la compra de productos frescos como carne, pescado o marisco, con otros gourmet como queso, embutido, chocolate o especias. También se puede tomar algún que otro bocado en sus puestos de sándwiches, sushi, hamburguesas, tacos e, incluso, tapas españolas. Prueba un típico smørrebrød danés: rebanadas de pan de centeno con manteca sobre el que se colocan ingredientes fríos como gambas, salchichas, huevos, carne y queso. Y, de postre, uno de los típicos mazapanes con forma de cerdo.

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Smørrebrød danés en Torvehallerne

4. ‘Relae’: si te apetece y puedes permitirte un capricho, ‘Relae’ es uno de los mejores restaurantes de Copenhague. Su manifiesto es que ‘todo se corta hasta el hueso y los únicos marcos son los que cuelgan de las paredes’. Entre el 90 y el 100% de los alimentos con los que trabajan están certificados como orgánicos, sus panes son 100 por cien ecológicos y los vinos de su carta, naturales. Puedes leer y ver lo que cenamos en este otro post.

Copenhague

Trigo sarraceno, queso de cabra y rábano, en ‘Relae’

5. ‘Manfred’s’: el hermano pequeño de ‘Relae’ se sitúa en la acera de enfrente y es un coqueto establecimiento pensado para compartir platos y disfrutar de una extensa carta de vinos naturales, muchos de ellos, por copas. Es otro ejemplo de restaurante sostenible que intenta reducir al mínimo el impacto sobre el medioambiente y su informe anual sobre cómo lo hacen debería ser un ejemplo a seguir por los restauradores de medio mundo. A mediodía ofrece un menú de cinco platos a elección del chef por 26 euros, con propuestas muy verdes y muy, pero que muy sabrosas.

6. Pícnic junto al río: si el tiempo acompaña, como nos sucedió el pasado mayo, nada puede resultar más apetecible que un pícnic con vistas al canal mientras se contempla el fluido tráfico de barquitos por el río. Compra comida preparada o un par de sándwiches o en un ‘7-Eleven’ y relájate. Nosotros nos decantamos por dos woks y una botella de vino de un supermercado cercano y la experiencia fue maravillosa.

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7. Puestos callejeros de perritos calientes daneses: aunque, probablemente, no lo asocies a Dinamarca, sus hot dogs están presentes en multitud de puestos callejeros desde hace ochenta años. Son un snack perfecto para la mitad de la mañana o la tarde por algo más de dos euros. ¡Elige tu topping e híncale el diente!

Copenhague

Hot dogs de Copenhague

¿Te ha gustado este paseo por Copenhague? ¿Hay algún otro sitio que nos recomiendes para una futura visita? ¡Déjanos tu comentario!

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