Qué hacer una semana en Oahu (Hawái)

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de visitar Oahu, una de las 8 islas principales que conforman el archipiélago de Hawái, cuyo centro neurálgico (Honolulu) es también la capital administrativa del estado. Despegamos desde San Francisco y volamos durante unas 6 horas sobre el Océano Pacifico con Hawaiian Airlines por 400 dólares (precio para una persona, ida y vuelta).

Los principales motivos que nos empujaron a realizar este viaje fueron, por un lado, la curiosidad que suponía adentrarnos en un nuevo y exótico continente (Oceanía) y, del otro, comprobar la hospitalidad de esta gente a través de dos familias: los Hansen, con quienes intercambiamos casa, y los Machida, nuestros amigos japoneses destinados en esta parte del territorio estadounidense.

Kamehameha
Estatua del rey Kamehameha en la sede de las oficinas de ‘Hawai 5.0’

Sobre la historia de Hawái se ha escrito mucho y no seremos nosotros quienes se extiendan con más de lo mismo, pero sí nos gustaría introducir dos curiosidades. La primera tiene que ver con el origen volcánico del mencionado archipiélago, el más alejado del continente de todo el planeta, siendo posiblemente un pájaro perdido con una semilla en su pico el artífice del entorno natural que ahora conocemos.

La segunda hace referencia a la primera expedición española que en 1542, liderada por Ruy López de Villalobos, desembarcó en estas costas y que antes de regresar, dibujó en un mapa secreto la ruta marítima que, por motivos desconocidos, descubrió el navegante inglés James Cook dos siglos más tarde. Todo lo demás es de sobra conocido, pero si quieres ampliar más detalles puedes hacerlo en webs especializadas.

Waikiki
Vista área de Waikiki

Día 1: La llegada. Aterrizamos un lunes de agosto en el Aeropuerto de Internacional de Honolulu. La aproximación desde el aire a esta mítica bahía ofrece una fantástica visión de un terreno que combina a la perfección playa y montaña como pocos lugares en el mundo. Fue nuestro anfitrión quien nos recogió en la puerta de la terminal para llevarnos a su casa de invitados cerca de las ruinas de Kaniakapupu, en plena reserva forestal. Con todo el día por delante en Oahu decidimos comer nuestro primer poke en un chiringuito junto a la estatua de Duke Kahanamoku, tomar un refresco en la terraza del Moana Hotel y regresar en Uber a nuestra morada por unos 8 dólares el trayecto.

La Aloha Tower a la entrada del puerto

Día 2: Honolulu. El martes nos reencontrarnos con nuestra amiga Mariko en el restaurante Buba Gump de Waikiki para ponernos al corriente, avanzar detalles de nuestra estancia y resolver dudas básicas como la de elegir supermercado (Foodland se llamaba el nuestro, por cierto). The Bus es la línea de transporte municipal para moverse por la ciudad y en la que llegamos con total normalidad a Chinatown, el curioso distrito surgido a finales del XVIII y que hoy se extiende por 15 manzanas de viejos almacenes, escondidos restaurantes y un sinfín de tiendas. Terminamos la jornada paseando por el cercano puerto hasta que una tormenta de verano nos obligó a recluirnos en una terraza a base de mai tais.

USS Arizona, en Pearl Harbour

Día 3: Pearl Harbour. Si os gusta la Historia con mayúsculas y sentís predilección por la Segunda Guerra Mundial, durante esta semana en Oahu tenéis una parada obligatoria en Pearl Harbour, la base marítima de los Estados Unidos que Japón atacó por aire en 1941 y que años después sería excusa perfecta para masacrar con armamento nuclear las ciudades niponas de Hiroshima y Nagasaki. Una lancha de la armada os llevará hasta el monumento al USS Arizona, un lugar sagrado en esta isla y sumergido para siempre. Para quitarnos parte de la tristeza que se respira en estos sitios, decidimos que nuestro tercer día concluyera en la playa del mítico Hotel Hilton acompañados con un par de cervezas y música en directo para ver el atardecer.

Oahu
Nuestro nombre en el papelito de la izquierda

Día 4: Tour en helicóptero. La editora jefa de este weblog decidió con mucha antelación la realización de una actividad no recomendada para gente asustadiza: recorrer los rincones de Oahu en helicóptero. Si el día señalado no pudimos despegar por unas condiciones climatológicas adversas, fue nuestro primer jueves en Hawái el escogido para un vuelo de casi dos horas, con un piloto excepcional y toda la isla a nuestros pies. Despegamos a media mañana del hangar de Makani Kai Air, previa instrucción de seguridad y listos para volar en dirección sur, este, norte y centro. Sencillamente inolvidable y apto para todo tipo de bolsillos (200 euros por persona) si antes uno se dedica a buscar y comparar precios u ofertas.

Recuerdo al surfero caído

Día 5: En busca del Faro Makapuu. Unas horas antes de mudarnos al extremo sureste de Oahu, invitados por la familia Machida a su chalet en una lujosa urbanización conocida como The Península, desayunamos dim sums en un establecimiento muy típico de Honolulu. Ya en la nueva ubicación y casi sin tiempo para deshacer las maletas, uno de los vecinos, profesor de surf, nos ofreció gratis nuestra primera clase sobre la tabla en una de las playas que se localizan cerca del Faro Makapuu, el centro estratégico de la Costa de Barlovento (The Windward Coast). Aunque quien les escribe no duró ni 10 segundos cabalgando una ola para niños, bien puede decir que, al menos, lo intentó.

Atardecer en North Shore

Día 6: Excursión hasta North Shore. Nunca antes había visto un partido de La Roja nada más amanecer, por eso la victoria frente a Italia fue el aliciente perfecto para montarnos en la furgoneta de Kenji e irnos con toda la familia de excursión hasta North Shore, la meca surfera de Hawái y sede de una de las pruebas míticas del Campeonato del Mundo. Previamente, nos detuvimos en las playas de Waimanalo (de fina arena, ideal para tumbarse debajo de una palmera) y en Sandy Beach (más conocida como ‘la Rompe Cuellos’). Una vez que llegamos al destino elegido en Haleiwa, optamos por acercarnos a la Bahía de las Tortugas para hacernos unas fotos con un atardecer en el horizonte, uno de los más bellos de Oahu.

Más gente buceando que tumbada al sol

Día 7: Buceando en Hanauma. Tras varios intentos de acceder a Hanauma Bay tuvimos la suerte de conocer una de las reservas naturales más importantes del Océano Pacífico. Cada visitante está obligado a pasarse por el centro de interpretación anexo y así conocer las diferentes especies marinas que nos encontraríamos más tarde practicando esnórquel a las órdenes de Ryuichi y Komari. Aunque no vimos ni ballenas ni tiburones en unas aguas donde se sumergían a la vez cientos de turistas como nosotros, pudimos vislumbrar (y casi tocar) al menos una decena de peces tan distintos como coloridos.

Vestidos de andar por casa en el Palacio Real

Día 8: Una visita al Palacio Real. Concluido el periplo por la zona este de la isla volvimos a nuestra primera ubicación para descansar de tantos kilómetros en la carretera, cosa extraña en nosotros que no tenemos ni carnet de conducir. En este último tramo de nuestro paseo por Oahu todavía pudimos visitar el Palacio Real de Honolulu, quizás el único que existe en territorio de los Estados Unidos. Construido hacia 1870, el Iolani Palace fue residencia de los reyes Kamehameha y Kalākaua e, incluso, de ilustres visitantes como el escritor escocés Robert Louis Stevenson, de paso por la isla en dirección a Samoa. Una nota para los fans de ‘Hawai 5.0’: justo enfrente del palacio se encuentra la estatua del rey Kamehameha, sede ficticia de las oficinas de McGarrett y cía.

¿Te ha gustado este paseo de una semana en Oahu? ¿Quieres conocer la gastronomía típica de Hawái? Lo contamos en este suculento artículo y lo mostramos en uno de los álbumes disponibles en Flickr.

4 comentarios sobre “Qué hacer una semana en Oahu (Hawái)

    1. Alberto, merece la pena surcar esos mares lejanos, esta reseña solo es un breve resumen de todo lo vimos que fue mucho y muy chulo…

    1. Muchas gracias por leernos Alex, si encuentras con tiempo vuelos económicos de ida y vuelta desde Europa a California y otro desde California a Hawai habrás cubierto gran parte del gasto. El resto de costes no debieran ser más caros que viajar, salvando las distancias, a las Islas Canarias por ejemplo.

      Un saludo y a tu disposición.
      jota

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