Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima (Japón)

A punto de cumplir sus cincuenta años de vida, en 2015, el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima es uno de los más visitados de Japón, con más de un millón de entradas vendidas anualmente, e invitados tan ilustres a lo largo del tiempo como Teresa de Calcuta, Juan Pablo II, el Dalai Lama o Fidel Castro. Es parada obligatoria para conocer uno de los capítulos más terroríficos de la historia nipona y mundial, el que sucedió el 6 de agosto de 1945 con el lanzamiento de la primera bomba atómica.

Ese día, el bombardero Enola Gay -al que OMD dedicaba una de sus canciones más famosas-, lanzaba a Little Boy, que detonaba matando instantáneamente a más de 70.000 personas, la mitad de las que fallecieron en los meses posteriores como consecuencia de diferentes enfermedades. La explosión se sintió a más de 60 kilómetros de distancia y asoló todo lo que había en 13 kilómetros a la redonda, formando una bola de fuego de casi 250 metros que hizo que se alcanzaran temperaturas de más de 4.000 grados centígrados…

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Primera parada

La visita comienza en el edificio Este, donde se explica por qué Estados Unidos diseñó la bomba atómica, en el denominado Proyecto Manhattan, y los motivos que llevaron a elegir Japón como objetivo. ¿Y por qué Hiroshima? De las cuatro ciudades candidatas -junto a Nagasaki, Kokura y Niigata, todas ellas con un núcleo urbano de casi 5 kilómetros- ésta era la única que no contaba con un campo aliado de prisioneros de guerra, evitando así bajas americanas. Recordemos que, tres días después, Nagasaki fue atacada de la misma manera, sumando 80.000 nuevas víctimas.

Dos maquetas, una antes de la catástrofe, y otra tras la misma, son el mejor ejemplo de lo que ocurrió, pero si hay un objeto que pone el vello de punta y corta momentáneamente la respiración es el reloj detenido a las 8:15 de la mañana del 6 de agosto de 1945, cuando la historia de Japón cambió para siempre.

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

El antes…

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

… y el después

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Y el reloj se detuvo a las 8:15 del 6 de agosto de 1945

A lo largo de la exposición, son muchas las piezas que pueden verse e, incluso, tocarse y que, gracias a una audioguía, descubrimos que tienen una historia detrás, muchas de ellas relacionadas con jóvenes estudiantes que se dirigían a la escuela cuando se produjo la explosión y de los que sus padres, que les buscaron desesperadamente durante días, apenas encontraron las cenizas. Todas ellas son como un puñetazo en el estómago.

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Bolso, gafas y tarjeta de identificación

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Botella deformada como consecuencia de las altas temperaturas

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Piedras casi derretidas

Una de la partes más emotivas de la visita tiene lugar al descubrir ‘las grullas de Sadako’, una niña que sufrió las consecuencias de la explosión con tan sólo dos años y a la que nueve más tarde se le diagnosticó leucemia, la llamada “enfermedad de la bomba A”. Su mejor amiga, Chizuko, le habló de una vieja leyenda sobre alguien que realizó mil figuras de papel (el denominado origami) en forma de grulla y al que los dioses concedieron un deseo. Chizuko le regaló la primera grulla que había hecho con sus propias manos y le animó a que esa leyenda que ella le había contado dejara de serla. Sadako llegó a completar 644, pero no pudo terminar su cometido, falleciendo el 25 de octubre de 1955, a los 12 años y tras 14 meses ingresada en el hospital, sin poder pedir su deseo de paz y la curación de todas las víctimas.

Tras su muerte, sus compañeros de clase completaron las mil grullas y, en el Parque de la Paz de Hiroshima, se construyo una estatua dedicada a ella y a todos los niños víctimas de la bomba atómica. ¿Su lema? “Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo”.

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Las grullas de Sadako

Precisamente, desde la tercera planta de este museo es desde donde puede tomarse una de las mejores fotos del Parque de la Paz, donde es habitual ver decenas de nipones haciendo cola para mostrar sus respetos a las víctimas de este trágico suceso.

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Parque de la Paz de Hiroshima

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Una mujer, mostrando sus respetos en el Parque de la Paz de Hiroshima

La entrada al Museo Memorial de la Paz de Hiroshima cuesta tan sólo 50 yenes -unos 35 céntimos de euro-, pero te aconsejamos encarecidamente que alquiles también una audioguía -300 yenes- para no perder detalle de ninguno de los objetos expuestos.

Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Entrada, plano y audioguía para el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

6 Responses

  1. Hiroshima es uno de esos lugares “incómodos” que deberían ser visita obligada para reflexionar sobre la capacidad del mal que puede tener el ser humano. Aunque creíamos que había sido elegida porque, descartada Kioto por su valor cultural, reunía una serie de características añadidas al hecho de los campos de concentración aliados que mencionáis: ser un centro industrial importante, apenas bombardeado previamente, lo que permitiría analizar mejor el impacto causado por ese arme sin precedentes… En cualquier caso, el daño es el que hoy conocemos (aunque sea incluso difícil hacerse una idea del sufrimiento que provocó, ese día de 1945 y en los años posteriores). Es fácil que se salten las lágrimas o que los pelos se pongan como escarpias porque se salta de la Historia aséptica e impersonal a las historias humanas. Nosotros estuvimos allí un seis de agosto, día de la explosión, y podemos decir que ha sido uno de los momentos más emocionantes de nuestra trayectoria como periodistas de viajes. Pero Hiroshima también da pie para pensar sobre la capacidad de regeneración de nuestra especie, del pueblo nipón, de las personas… Lo mejor y lo peor en una ciudad que es más que un símbolo mundial. Aprovechamos para recomendaros la lectura de El haiku de las palabras perdidas, de Andrés Pascual.

  2. Soy maestra de un colegio y a mis alumnos les conté la historia de las mil grullas y aprendieron a hacerlas. Quisiera saber a qué dirección de mail ellos pueden mandarles sus comentarios respecto al día de la paz en Hiroshima.
    Muchas gracias y espero su respuesta.
    Atentamente,
    Silvia Costa

  3. Buenas noches soy Educadora Hospitalaria de un país (CHILE) que en muchas ocasiones ha tenido que vivir situaciones de catástrofe en donde producto de lo mismo hemos salio adelante, gracias a la solidaridad y la unión de nuestra gente, ésta fuerza, resiliencia y empatía es la que queremos transmitir, para quienes sufrieron los horrores de la humanidad como es las bombas nucleares que destruyeron ciudades matando a tanta gente inocente y con las consecuencias posteriores a la bomba dado su poder de destrucción que tuvo. Como maestra he contado a mis niños lo que se vivió y queremos junto a ellos crear grullas de papel para que jamás se olvide lo que ocurrió y como protesta para que nunca más estos hechos vuelvan a repetirse en la vida. Por favor quisiera saber como enviar con tiempo, éstas grullas que confeccionan nuestros niños y niñas con patologías diversa que quieren ser parte de ésta cruzada de amor, por lo que les pido una dirección y a quién enviárselas para que sean puesta en el lugar dispuesta en Hiroshima para estar con el pueblo japonés, ahí donde el dolor aún quema y las lágrimas fluyen a borbotones, un abrazo y ojalá me puedan ayudar.

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