Hotel Villa Laguardia (Álava)

Gracias a un concurso organizado por la revista digital Con mucha gula, tuvimos la suerte de ganar una estancia de dos noches en el Hotel Villa de Laguardia. Situado en plena Rioja Alavesa, a tan sólo 15 kilómetros de Logroño, está pensado para que sus clientes disfruten y se relajen en un paraje incomparable, rodeado de viñedos.

Las habitaciones, cada una diferente, disponen de todas las comodidades de un cuatro estrellas, incluida conexión Wi-Fi gratuita y algunas, como la nuestra, tienen espectaculares vistas a las montañas. Perfecto para tomarse una buena copa de vino antes de cenar, ¿verdad?

El desayuno bufet es uno de los más completos que hemos visto, con todo tipo de embutidos, quesos, fruta fresca preparada, cereales, bollería… Nos llamaron la atención algunos productos como el queso y la leche sin lactosa o las galletas sin gluten, ya que dice mucho de su preocupación por las personas con diversas intolerancias alimentarias. ¿Lo mejor? El zumo de naranja es natural (algo cada vez más difícil de encontrar).

El ‘Villa de Laguardia’ ofrece diversas actividades para sus clientes, que van desde rutas en quad o catas de vino a paseos en bici. Nosotros decidimos alquilar dos y dar un paseo entre los viñedos. Estaban en plena vendimia y el paisaje era espectacular. Nos cruzamos con varios camiones repletos de uvas recién cortadas.

A pesar de ser finales de septiembre hacía un calor de justicia, así que nada mejor que darse un buen baño en la piscina exterior. ¿A que sí?

Ya va siendo hora de comer. Nos decidimos por el ‘Bistró La Villa’, uno de los dos restaurantes del establecimiento, que tiene una enorme terraza. El plato del que más presumen es la Hamburguesa de buey Wagyu, completa y hecha en casa. No les falta razón… Se trata de 170 gramos de carne de Wagyu asada, con queso cheddar, tocino ibérico, cebolla frita, mayonesa, lechuga, tomate, patatas paja y pimientos del País, con ketchup y salsa de queso fresco. ¿No se os hace la boca agua? La acompañamos de un rosado de Bodegas Baigorri, perfecto para aplacar el calor.

La joya del hotel, sin duda, es su spa. El Wine Oil Spa ofrece tratamientos basados en el vino, el aceite de oliva y la medicina holística y paquetes termales para relajarse tras una ‘dura’ jornada. Nosotros contratamos el ‘Enamórate, champán y rosas’, que constaba de un baño ‘romántico’ con champán y pétalos de rosas naturales, acompañado de una copa de cava, más una envoltura corporal y un masaje en pareja con aceite de uva caliente, música y velas. Una verdadera delicia.

Nuestro premio incluía también una cena en el restaurante ‘El Medoc Alavés. ¿No os está apeteciendo ir?

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