Fleming’s Deluxe Hotel (Viena)

Ocupando los números 10 y 12 de la empinada Josefstädter Straße de Viena se encuentra Fleming’s Deluxe Hotel, el establecimiento elegido por Geli, mi madre, para celebrar en familia su reciente jubilación. Céntrico, muy bien conectado con las líneas de metro y tranvía, es perfecto también para ir andando a la Ópera o al Parlamento de esta capital austriaca.

Fleming's Deluxe Hotel
Dos líneas de tranvía justo a la entrada del hotel
Fleming's Deluxe Hotel
Tres manzanas de bienvenida y golosinas sobre la almohada

En las habitaciones se aprovecha al máximo el espacio, ya que la cabina acristalada de ducha se ubica en el mismo cuarto que las camas. Detalles como una bandeja con fruta de cortesía, el adaptador para smartphones o la amplia selección de almohadas convierten la estancia en un lugar ideal para la relajación o el descanso después de una larga jornada recorriendo museos, palacios y jardines.

Fleming's Deluxe Hotel
Las dobles con cabina de ducha integrada

El desayuno se ofrece en la zona denominada brasserie, un moderno salón donde, además de escoger productos típicos del país en un variado buffet, se puede elegir entre distintos tipos de tortilla para empezar el día con fuerza. Estanterías de madera muestran un amplio abanico de lácteos, frutas, zumos, ensaladas, panes recién salidos del horno, fiambres, quesos, patés, pescados y por supuesto, pasteles hechos en Viena.

Fleming's Deluxe Hotel
Tortilla hecha al momento

No todo es sentarse a la mesa en el Fleming’s Deluxe Hotel, y eso que al lado de recepción surge un elegante restaurante y, más al fondo, un Wine Bar con los mejores vinos de Austria y otras regiones de esta parte de Europa. Una zona con salas de convenciones y otra para gimnasio, sauna o tratamientos de belleza completan las instalaciones del más que recomendable Hotel Fleming’s Deluxe de Viena.

Fleming's Deluxe Hotel Vienna
Para ponerse en forma

Nos gustó

– Estar juntos en familia cinco días y cuatro noches por gentileza de Geli y la orientación de Toño, mis padres, recordando viejos tiempos y deseando un futuro repleto de viajes en nuevos países.

– Comprobar que la ubicación permite ir andando al centro histórico sin apenas darse cuenta, además, si llueve o hace frío dos líneas de tranvía hacen parada frente al hotel y la boca de metro se halla justo al doblar la esquina.

– Comprar en la misma recepción del Fleming’s Deluxe Hotel la Vienna Card, que por poco más de 20 euros incluye 72 horas de transporte público ilimitado, multitud de propuestas de ocio y descuentos en museos, palacios, cruceros por el Danubio e, incluso, restaurantes.

– Acceder a Internet vía Wi-Fi sin coste añadido en la factura y así cada mañana organizar la jornada viajera en el lobby con la inestimable ayuda de Google Maps.

No nos gustó

– La multa de 10 euros que impone la dirección si no entregas el paraguas prestado, que en nuestro caso robaron en un restaurante. En compensación el cliente debiera cobrar las horas que hace de soporte publicitario…

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