¿El apellido? Alubias de La Bañeza, por @saborleon

Para intimar con La Bañeza unas alubias valen más que mil palabras. Fue fiesta en la ciudad. La Cofradía Gastronómica de la Alubia de La Bañeza celebraba su IV Capítulo: pasacalles, desfile, pendones, trajes vistosos, homenajes y alubieros de honor, dando que hablar como las alubias grandes cuando aparecen. La investidura y el juramento en el Teatro Municipal Pérez Alonso, precioso, resalta, aún más si cabe, que estamos en un acto importante y en un lugar de postín. Confraternidad entre las cofradías gastronómicas.

Entre tanto, La Bañeza, urbe amable, con porte modernista, agrícola y mercantil, como si su origen hubiera sido fenicio y no romano. Golosa, entre chocolates e imperiales. Museos para conocer el pasado a través de trajes, alhajas, collaradas, azabaches o una materia prima fundamental como la harina y un producto de la tierra como la alubia. ¿Será por museos? Lugar de joyas culinarias justamente ensalzadas. Unas ancas de rana por aquella esquina,  unas alubias con sus sacramentos en el fogón de enfrente o en la taberna ilustrada más cercana. Que siga el festejo.

A la izquierda, el maestro chocolatero Peñín, y a la derecha, Manuel Martínez, alubiero de honor y lanzador de peso.

Llegamos hasta los confines de las vegas bañezanas para comer un cocido con apellido: el de la Alubia de La Bañeza. El encuentro con la reina del frío se hace esperar. Mientras, damos un paseo entre los vinos de Cangas y los Ribera del Duero, el queso de Cantabria, el Sabadiego y Noreña o la alubia de Tolosa. En un aparte, la Cofradía del Nacimiento del Ebro, con Angelín  a la cabeza, nos explica con pasión los adjetivos para tan caudaloso río: bravo, fuerte y noble. De paso nos venden las viandas de Campoo a lo grande. Muy bien, cofrades. Testigo es el dial 107.7 de la FM que anuncia su crónica como fedatario de la actualidad y jura decir la verdad. Por delante, todos, con sus productos y sabores como santo y seña de identidad. Historias, proyectos, premios, la camaradería como valor. La gastronomía al poder. El pueblo soberano reunido para dictar sentencia. ¡A por las alubias!

Alubias de La Bañeza

No es fácil triunfar con un cocido. Si además tiene apellido, prepararlo bien es un arte que requiere experiencia, sensibilidad, cabeza y mano artesana. A estas alturas, los compañeros de mesa y mantel no discuten que los ingredientes son fiel reflejo de la personalidad de cada pueblo, precisamente ellos que representan lo peculiar de cada trozo de España. Antes, agua fría con sal. Luego, a fuego lento. Tocino, chorizo, costilla, morro, oreja. Cerca, la verdura. Todos con su parte justa como si se fuera a añadir el pico de sustancia, no más. El apellido del cocido: las alubias. Coronadas como reinas del frío. Blancas, cultivadas en las vegas cercanas, en su versión mantequilla, plato de cuchara por excelencia, que se dejan comer, maridadas con símbolos de la cultura culinaria y, además, cosa importante, comidas en compañía. El plato resulta a los comensales genuino, auténtico, contundente, sabroso, delicioso, suculento al paladar…. y refleja la esencia de la vida y las costumbres bañezanas. ¿Triunfó? ¿Quién? El cocido con apellido. Hay que preguntárselo al 107.7 de la FM que había jurado decir la verdad. Después, sobremesa, mucha sobremesa y homenaje a los magos que cocinan con alubias.

Cocido con alubias

A los paseantes les queda mucho que recorrer para conocer todos los sabores. En el paseo de hoy han conocido los que llevan el apellido de alubia de La Bañeza y el hechizo que rodea a la buena mesa: cultura, saber, tertulia, excusa para unir a las gentes.

A Mario y Antonio, por haber hecho posible el paseo.

Por @saborleon

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