Si hay algo que sorprenda en Japón, además de la exquisita educación de sus habitantes y sus impolutas calles, es la gastronomía. Si eres de los que piensa que los nipones se alimentan a base de sushi y tempura, te llevarás una sorpresa mayúscula. En las tres semanas que disfrutamos del Imperio del Sol Naciente, apenas repetimos ningún plato y, si lo hicimos, fue porque sabíamos que tardaremos tiempo en probar otro igual. De esta selección de 30 bocados para comer en Japón, apenas hay 5 que no hicieron disfrutar a nuestro paladar. El resto, para repetir una y mil veces. Juzga tú mismo.

Comer en Japón

Barbacoa japonesa

1. Barbacoa japonesa o yakiniku: una de las opciones más sanas y económicas para comer en Japón, donde cada uno se prepara la carne y verdura al punto deseado y sin apenas grasa. Suele ir acompañada de un bol de sopa y otro de arroz y, dependiendo del corte de la carne, oscila entre 10 y 30 euros por persona.

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Bento

2. Bento: el take away japonés por excelencia. Imposible marcharse del país sin haberlo probado una o varias veces, sobre todo, si te ves obligado a hacer trayectos en shinkansen, ya que es el bocado más habitual de lugareños y turistas. Dada la comodidad de su envase, resulta de lo más sencillo para comer mientras se viaja y existen decenas de puestos en las diferentes estaciones de tren a lo largo y ancho de Japón. En su interior: infinidad de propuestas a base de ternera, pollo o pescado acompañados de diferentes guarniciones. ¿El precio? Desde 8 euros y, por lo general, acompañados de una bebida.

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Carne de Kobe en ‘Kobe Plaisir’

3. Carne de Kobe: la indiscutible delicia nipona, cuya leyenda han conseguido dar a conocer a todo el mundo es, sin duda, la carne de los bueyes de la prefectura de Kobe. Conocidos por su cuidada alimentación, a base de los mejores granos y una cerveza diaria, así como masajes con sake templado, su ternura la hace única en el planeta. Aunque desde hace algún tiempo ya se exporta con cuentagotas, merece la pena rascarse el bolsillo y darse un homenaje que rondará los 150 euros por persona. Eso sí, busca el distintivo que acredita que es auténtica Kobe beef para que no te den gato por liebre.

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Crepes

4. Crepes: porque los nipones han sabido hacer muy suya esta casi fast food francesa y es sencillo encontrar puestos donde las preparan dulces y saladas en pocos minutos. Ideales para comer por la calle mientras se sigue haciendo turismo y por menos de 4 euros.

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Desayuno japonés

5. Desayuno japonés: si tienes oportunidad, no dejes de empezar el día como un auténtico japonés. Aunque no es costumbre, algunos hoteles lo incluyen en el precio, como el Dormy Inn Premium Shibuya-jingumae de Tokyo que, además, ofrece un bufet de lo más completo. Por lo general, se compone de una sopa de miso, arroz y vegetales encurtidos. En nuestro caso, además, de un trozo de salmón al vapor y otro de tamagoyaki, la tortilla japonesa de la que os hablamos un poco más abajo.

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Edamame

6. Edamame: uno de los snacks más tradicionales para comer en Japón son estas vainas de soja hervidas y saladas que se sirven enteras. Con un alto contenido de proteínas vegetales, fibra, lípidos e hidratos de carbono, ayudan a reducir el colesterol malo y las enfermedades cardiovasculares. Alrededor de 3 euros la cestita.

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Gyozas

7. Gyozas: a estas alturas, casi todo el mundo las ha probado alguna vez en un restaurante japonés, chino o asiático. A nosotros, nos encantó hacerlo en un minúsculo local de Kobe, regentado por dos ancianas y acompañadas de una Asahi de litro, a unos 3 euros la ración.

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Hamburguesas de ‘Kua ‘Aina Burger’ (Tokyo)

8. Hamburguesas hawaianas: las preferidas de Barack Obama y presentes desde hace más de 35 años en Londres, Honolulu y Haleiwa. El menú ronda los 10 euros e incluye bebida y patatas fritas. El toque exótico y diferente lo aportan ingredientes como piña a la parrilla o aguacate, pero, además, la calidad de la carne y el pan de amapolas la convierten en una parada a tener en cuenta.

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Hamburguesa de Mos Burger desde mi iPhone

9. Hamburguesas de Mos Burger: habíamos leído bastante sobre esta cadena de hamburgueserías japonesas, la segunda más frecuentada después de McDonald’s, y no quisimos dejar de probarlas. Aunque presumen de prepararlas una vez recibido el pedido, más estilo slow food, veréis que su presentación no dista mucho de las de otras ‘grandes marcas’. Muy decepcionante y a unos 6 euros el menú con bebida y patatas fritas.

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Issen-yosyoku

10. Issen-yosyoku: un okonomiyaki al estilo de Kyoto, con nada menos que doce ingredientes: cebolleta, huevo, gambas secas, pasta de pescado, harina, atún seco, ternera, jengibre,… Se prepara, sobre todo, para llevar y ha de comerse con palillos (bastante complicado, la verdad): 4 euros.

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Helado de té matcha

11. Helado de té matcha: aunque, por suerte, es fácil de encontrar en los restaurantes japoneses de España, merece la pena disfrutar cucurucho en mano de uno de los sabores nipones por excelencia. Tampoco te pierdas el de sésamo negro o judías: 2 euros.

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Nigiris en la cinta de un Kaiten zushi

12. Kaiten zushi o kaiten sushi: una de las opciones más económicas para comer en Japón -alrededor de 10 euros por persona- y cuyo sistema no puede ser más sencillo: en una pantalla táctil van apareciendo fotos, precios y hasta calorías para que no haya ninguna duda de qué pedir y cuánto gastar. Tú eliges qué quieres comer y en unos minutos aparecerá camino de tu mesa. De vez en cuando, también verás pasar algún plato suelto, una especialidad concreta que puede cogerse sin previo aviso. Ni se te ocurra pensar que llevará horas dando vueltas y vueltas. Los platos tienen etiquetas con RFID (Identificador por Radiofrecuencia) que avisa a la cocina para retirar los que llevan en la cinta demasiado tiempo. Nigiris, makis, sashimis, tempuras, noodles y hasta ramen, todas las delicias que uno pueda imaginar, además de postres, fruta y helados, que pueden pedirse también para llevar.

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Kani guratan

13. Kani guratan: una de las múltiples maneras de preparar el cangrejo es gratinado en su propia concha. Una receta sencilla, pero muy sabrosa. Nosotros lo probamos en Hiroshima por 3 euros.

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Katsudon

14. Katsudon: cuenco de arroz blanco cubierto con una chuleta de cerdo rebozada, huevo revuelto y diferentes condimentos. Potente y nada ligero, pero muy suculento: 6 euros.

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Kushikatsu

15. Kushikatsu: cuando desvirtualizamos a Flapy, eligió para cenar un restaurante con esta especialidad: brochetas de vegetales, carne, pollo, queso o marisco empanadas, que resultan adictivas. Antes de hincarles el diente, se sumergen en una especie de salsa agridulce, sólo una vez para no ‘contaminarla’ y añadiendo más sobre la brocheta, si se desea, con una hoja de col. 10 euros por persona con bebida.

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Okonomiyaki

16. Okonomiyaki: el plato más popular de la cocina de Hiroshima, una especie de pizza (muchos lo consideran la pizza japonesa) con una base de harina, ñame, agua y huevo, al que se le añaden los ingredientes que elija el comensal: cerdo, calamares, pulpo, gambas, vieiras, mozzarella… Lleva también una juliana de repollo y, en nuestro caso, udon y noodles, respectivamente, además de una lluvia de cebolleta, salsa especial, mayonesa japonesa y escamas de bonito seco, que le daban un toque delicioso. Su nombre viene a significar algo así como ‘lo que guste a lo plancha’. El precio no llega a 10 euros por persona.

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Pinchos de intestino y corazón

17. Omoide Yokocho: una de las callejuelas con más encanto de Tokyo, que nos recomendó Rocío, de Gastromaniac, está situada muy cerca de la estación de Shinjuku y alberga más de sesenta izakayas donde ‘degustar’ todo tipo de brochetas a la parrilla (yakitori): intestinos, corazón, mollejas, hígado, pulmón… No apto para cualquier estómago, pero imprescindible aunque sólo sea para mirar o, si sabes elegir, disfrutar de unos sencillos pinchitos de pollo a 1 euro.

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Ramen

18. Ramen: aunque de origen chino, los japoneses han sabido hacer de este plato que ronda los 6 euros uno de sus símbolos nacionales. Caldo, fideos y diferentes guarniciones que pueden ir desde huevo duro a cerdo pasando por cebolleta, shiitake o algas en una laboriosa elaboración que puede tardar hasta 24 horas.

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Restaurante especializado en gyozas

19. Restaurantes temáticos de Dotombori (Osaka): gyozas, nigiris, carne, pez globo, pescado, cangrejo… Todos ellos tienen su distintivo bien grande para que no pase desapercibido y tengas claro qué encontrarás en la carta. Es una de las imágenes más típicas de Dotonbori, el barrio más canalla de Osaka.

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Sashimi

20. Sashimi: aunque de origen coreano, es otro de los símbolos de la gastronomía japonesa y lo encontrarás en la mayoría de menús con infinita variedad de pescados, mariscos y moluscos. Los 18/20 euros por ración lo convierten en una de las opciones menos económicas, pero merece la pena por su frescura y presentación como las de la foto superior.

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Shirasu

21. Shirasu: sardinas baby que pueden servirse secas, fritas o al vapor. A nosotros nos parecieron de lo más insulsas… 4 euros.

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Sopa de miso

22. Sopa de miso: otra de las insignias niponas que es fácil encontrar en desayunos, almuerzos y cenas. Elaborada a base de dashi (caldo de pescado) y miso, suele ir acompañado de tofu en pequeños dados, wakame y cebolleta, aunque se le puede añadir patata, pollo, carne o pescado. ¿Quién no se reconforta por 1 euro?

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Nigiris en un sushi bar de Tokyo

23. Sushi Bars: nos habían dicho por activa y por pasiva que los japoneses no comen sushi y, aunque es verdad que la idea que tenemos sobre la comida japonesa cambió radicalmente tras el viaje, lo cierto es que lo consumen en menor medida de lo que pensamos los españoles. A nosotros nos sorprendió el encanto de las barras donde se contempla de pie cómo preparan el sushi más delicado y fresco que te llevarás a la boca unos minutos después. Su precio, comparado con el que estamos acostumbrados a pagar, resulta irrisorio: unos 65 céntimos de euro cada nigiri, maki y cía. Para ponerse las botas y comer en Japón por muy poco dinero, vamos…

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Takoyaki en la Estación de Osaka

24. Takoyaki: otra de las comidas más típicas de Osaka, unas bolas de harina de maíz rellenas de trozos de pulpo y cubiertas con salsa especial, mayonesa japonesa, jengibre y atún seco en escamas. Es habitual encontrar puestos callejeros donde lo preparan delante de los clientes con palillos y mucha paciencia, ya que hay que darles la vuelta continuamente para que se cuezan correctamente. Alrededor de 8 euros.

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Tamagoyaki

25. Tamagoyaki: tortilla de huevo, dulce o salada, que suele tener forma rectangular y para la que existen sartenes especiales. Es habitual en el desayuno y en las cajas bento, aunque no nos convenció del todo. 5 euros.

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Tempura

26. Tempura: otro de los platos que más se han exportado fuera del Imperio del Sol Naciente: pequeños trozos de verduras y crustáceos fritos en un wok con aceite muy caliente durante no más de 3 minutos. Las más habituales son de gambas o langostinos y rondan los 10 euros, aunque pueden ser de pollo o pescado.

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Ternera de Hida en salsa de miso cocinada en una hoja

27. Ternera de Hida: a la parrilla, en una hoja con salsa de miso, con arroz y sake caliente o bien en forma de bun (bollito al vapor) son algunas de las formas en las que puede degustarse una de las carnes más apreciadas de Japón, la ternera de Hida, que rivaliza en ternura con la de Kobe. 15/20 euros por persona.

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Tonkatsu

28. Tonkatsu: lo que viene a ser una chuleta de cerdo empanada, pero en pankojaponés, que le aporta un crujiente extra. Se acompaña de col y una salsa especia, además de un bol de arroz y sopa de miso. 5 euros.

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Tori no karaage

29. Tori no karaage: el ‘pollo frito’ para comer en Japón se marina previamente en salsa de soja, ajo y jengibre, se sumerge en una mezcla de harina o fécula de patata y se fríe después en aceite muy caliente. 4 euros.

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Yakisoba

30. Yakisoba: tallarines fritos en aceite vegetal con ternera, pollo o cerdo y diferentes vegetales, entre los que destaca la col, además de una salsa especial. 4 euros. Fácil de encontrar y una opción barata para comer en Japón.

Qué beber en Japón

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Calpis desde mi iPhone

– Calpis: Alegría, de El Primer Paso, es una adicta a esta bebida, así que ya llevaba curiosidad cuando llegué a Japón y fue una de las primeras que me animé a probar. Aunque existen infinidad de sabores, desde fresa a piña pasando por guayaba, la natural se convirtió en mi preferida, con un ligero regusto a yogur aunque un pelín ácido.

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Kirin helada

– Cerveza helada Kirin: como si de una máquina de helados se tratara, la marca nipona Kirin añade espuma helada al vaso de cerveza de barril, consiguiendo un sorbo de lo más refrescante e ideal para aplacar las altas temperaturas del verano japonés.

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Asahi de medio litro

– Cerveza japonesa: aunque existen más marcas, sobre todo, de fabricación local, los pilares son -además de la Kirin anteriormente citada- Asahi, Sapporo y Yebisu, fáciles de encontrar en restaurantes, izakayas y supermercados.

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Matcha latte

– Matcha latte: para mí, el verdadero descubrimiento del viaje que me acompañó en desayunos, sobremesas y meriendas… Se trata de té verde en polvo que se mezcla con agua y leche fría y se agita a modo de capuccino. Muy fresca y nutritiva. ¡Un vicio que echo de menos!

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Vino de los Alpes japoneses

– Vino japonés: totalmente olvidable. Lo intentamos en tres ocasiones y ninguna nos convenció. Dada la escasez de terrenos para plantar uva, es complicado de producir y bastante caro para el consumidor. El de la foto es de los Alpes y lo sirvieron recién sacado de la nevera, que no de una cava. Parece ser que sí los están elaborando de más calidad cerca del Monte Fuji, pero nosotros no tuvimos la suerte de encontrarlos.

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Sake frío

– Sake: a falta de vino de uva, bueno es el “vino de arroz”, aunque la denominación no sea correcta. Ya sea frío -para J- o caliente para una servidora, nos acompañó en cada una de nuestra cenas y otras tantas comidas. Un verdadero mundo por descubrir.

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Té verde japonés

– Té verde: los japoneses lo beben como si fuera agua y bien que hacen. Aunque al principio extrañarás su amargo sabor, es un refresco sano y repleto de propiedades beneficiosas para la salud.

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Umeshu

– Umeshu: elaborado con ciruelas, no te sorprendas cuando veas que los nipones lo beben mezclado con refrescos o, incluso, té verde. Para mi gusto es demasiado dulce, pero merece la pena probarlo.

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Zumo de yuzu desde mi iPhone

– Zumo de yuzu: lo descubrimos en el Nishiki Market de Kyoto y, además, exprimido al instante. El yuzu es un cítrico autóctono cada vez más de moda en la cocina asiática.

Venga, confiesa que te ha entrado un poco de hambre. Y tú, ¿conoces algún otro plato que debamos comer en Japón cuando regresemos? ¡Cuéntanoslo!

4 Responses

  1. Leñe, qué ganas de ir. Lo malo será que igual no vuelvo por exceso de peso, y no en la maleta precisamente. Estupenda revisión. Solo echo en falta lo que haría las delicias de Ross Geller… UNAGI XD

  2. Hace apenas un mes que volvimos de nuestro primer viaje a Japón y ya tenemos ganas de volver. Comer los muchos platos que nos quedaron por probar nos parece una “excusa” estupenda para volver, no creéis?

    Saludos! 🙂

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