Hace unos días recibimos un curioso e interesante e-mail desde la Oficina de Turismo de Bélgica invitándonos a participar en un concurso para pasar una semana disfrutando de Bruselas y Valonia. ¡No ha hecho falta pensarlo dos veces!

¿Por qué queremos visitar Bélgica? Aquí van 100 razones:

1. Beber las mejores cervezas del mundo.

2. Comer mejillones con patatas fritas.

3. Fotografiar el Manneken Pis.

4. Comprar alguna de las 500 variedades de bombones.

5. Pasear por la Grand Place.

6. Admirar el Atomium.

7. Cenar a las siete… ; )

8. Visitar la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.

9. Mirar los escaparates de las ‘Galerías Saint Hubert’.

10. Recorrer las 80 ciudades europeas de la Mini Europe. Seguir leyendo

Ahora que el calor llama a la puerta, nos apetece recordar la entrada de pasean2 en el año 2011, en Budapest, once días antes de que naciera este blog, que acaba, pues, de cumplir tres meses de vida.

Aunque con la maleta cargada de ropa de abrigo, los ¡¡7 grados bajo cero!! con los que nos recibió la capital húngara fueron, nunca mejor dicho, para quedarse helados. Desde el momento en que el avión de la compañía Malev posó sus ruedas en las congeladas pistas del aeropuerto de Ferihegy hasta la hora de marcharnos, la nieve y las gélidas temperaturas fueron nuestros compañeros de viaje. Pero ¡¡ni una queja!! Seguir leyendo

¡Quiero vivir en Amsterdam! Esas son las 4 primeras palabras que vienen a mi cabeza cuando piso por primera vez la ciudad holandesa. Su arquitectura, canales, limpieza y estilo de vida la hacen tan diferente del resto del mundo que, automáticamente, deseas comprarte una bicicleta y echarte a las calles, a descubrir cada rincón.

Un sol espectacular tiene la amabilidad de acompañarnos durante nuestra estancia de cuatro días, lo que invita a pasear sin necesidad de utilizar el transporte público. La red de tranvías es impresionante, aunque reconozco que, por momentos, siento miedo al cruzar algunas calles, pendiente de bicis, coches, motos y tranvías. ¡Qué estrés!

Ser una de las ciudades más permisivas del mundo hace posible que entres en uno de los llamados coffee shop como quien va a la frutería y decide qué tipo de manzana comprar… Al igual que el Barrio Rojo, donde las mujeres exhiben sus cuerpos en escaparates como si de trajes de distintas firmas se tratara. Se fija un precio y el hombre que lo desea pasa a ese pequeño habitáculo donde disfrutará de 15 ó 20 minutos de placer, a pie de calle, con la única privacidad de unas cortinas…

Como punto extremo, el abanico cultural que ofrece Amsterdam es impresionante. Si un museo capta nuestra atención es el Van Gogh. La visita con audioguía -donde conoces los secretos mejor guardados de la vida de este genial artista- la hace imprescindible para cualquier amante del arte o aquel que desee -simplemente- culturizarse.

El detalle

Un capítulo aparte merece el Grand Hotel Amrâth Amsterdam.

Situado a un tiro de piedra de la Estación Central, y por unos 250 euros la noche, puedes disfrutar de una habitación de ensueño con vistas al canal: cama de dos metros con dosel, minibar y Wi-Fi gratuito, amenities de Lanvin, cafetera Nespresso,… y, además, relajarte en su Wellness Center: piscina climatizada, jacuzzi, baño turco… ¡¡Una maravilla!!

La comida

No podemos destacar nada en especial de la gastronomía holandesa, salvo la cerveza, por supuesto. Seguro que existe una buena cocina, pero nosotros no la encontramos. Sándwiches, ensaladas y pasteles fríos nos acompañaron en este viaje. A destacar, un estofado irlandés que comimos en el Guinness Aran Pub bajo un sol maravillo.

Febo, un buen descubrimiento

J ya lo conocía y se lanzó a por ello. La cadena de establecimientos Febo ofrece comida rápida en distribuidores automáticos a precios muy económicos. Croquetas, hamburguesas y patatas fritas son su especialidad. Merece la pena hacer un alto en el camino para reponer fuerzas.

Un par de consejos

No dudéis en adquirir la I amsterdam City Card. Con ella, podéis entrar en casi 40 museos, con ventajas como evitar la larguísima espera para acceder al Museo Van Gogh o descuentos en diferentes tiendas o cafés. ¡Ojo! La visita a la Casa de Anne Frank no está incluida y las colas son infinitas. Mejor que las compréis por Internet para una hora concreta: si os va la aventura, alquilar una bicicleta y ¡¡dad un paseo en barca por los canales!! (una de las mejores maneras de conocer la ciudad).

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