¿Vas a visitar Polonia y te apetece descubrir un lugar único aunque no apto para claustrofóbicos? Las Minas de Sal de Wieliczka, en Cracovia, son un espectáculo que no puedes dejar de admirar.

Minas de Sal de Wieliczka

Acceso por la torre de graduación

Comenzamos esta serie de artículos inspirados en nuestro reciente viaje a Polonia con una reseña de las Minas de Sal de Wieliczka, situadas al sur del país. Debido al intenso temporal de nieve optamos por pedir un chófer vía Uber desde el centro de Cracovia hasta la entrada al complejo (10 kilómetros de distancia). Aunque la carrera no llegó a los 20 euros, existen opciones más económicas:

  • en tren de cercanías hasta la estación Wieliczka Rynek Kopalnia.
  • en el autobús 304 que sale de la calle Kurniki, muy cerca de la Galería Krakowska.
  • en un minibús directo que parte de la estación Dworzec Główny.
  • en coche de alquiler equipado con gps, ya que se puede aparcar sin problemas en tres zonas del recinto.
Minas de Sal de Wieliczka

Una aventura bajo tierra

Antes de aventuraros a recorrer la escasa distancia que separa Cracovia de las Minas de Sal de Wieliczka es recomendable consultar la web del complejo para conocer disponibilidad de entradas, tipo de tarifa que mejor se ajusta a vuestros intereses (individual sin reserva o en grupo, previo aviso), turnos con guías en castellano o inglés y, lo más importante, el itinerario que vais a elegir:

  • el turístico os llevará durante 2 horas por 22 cámaras, eso sí, a pie y después de completar 378 escalones.
  • el minero arranca en el Pozo Regis, se completa en otras 3 horas y te equipan como un auténtico picador.
  • un gratificante paseo de 30 minutos por la Torre de Gradiente para disfrutar de sus propiedades curativas.
  • otras rutas de lo más variadas: religiosa (2 horas), aventura para equipos (4 horas) o gastronómica (bajo demanda).
Minas de Sal de Wieliczka

Un recorrido laberíntico

Este destino se detalló en la primera lista de monumentos “Patrimonio Mundial de la Cultura” elaborada por la Unesco en 1978. Las Minas de Sal de Wieliczka pronto cumplirán 1.000 años de historia aunque su origen se remonta a la época del mioceno coincidiendo con la cristalización de la sal diluida en el agua del mar. Otros datos de récord son:

  • el conjunto se reparte por 9 niveles que suman 300 kilómetros de galerías.
  • se estima que pueden alcanzar un volumen de 7,5 millones de metros cúbicos.
  • en su origen, la sal se recuperaba mediante un método de cocción de hace 5.000 años.
  • las excavaciones son visitadas por cerca de un millón de turistas cada temporada.

Nuestro recorrido arrancó en el Pozo Danilowicz, excavado en el siglo XVII, para continuar por la boca del Pozo Antonia donde observamos antiguos dispositivos de transporte. A continuación, el guía oficial nos trasladó hasta la Cámara Úrsula y, después, a la dedicada a Nicolás Copérnico, gran astrónomo polaco que se cree pudo visitar la mina en 1493 mientras Colón descubría América. Una de esas curiosas anécdotas que nos brinda la historia de la humanidad.

Minas de Sal de Wieliczka

Auténticas avenidas de sal

Debido al riesgo que conlleva este oficio tan duro, muchos de los antiguos espacios de trabajo de las Minas de Sal de Wieliczka están dedicados a santos. Prueba de ello es la Capilla de San Antonio, totalmente esculpida en sal. Esta primera parte se completa visitando otras cuatro cámaras: Janowice (con la imagen de la princesa Kinga), Spalone (donde se representan los peligros del gas metano), Sielec (con figuras de caballos para explicar el papel decisivo de estos animales) y de Casimiro (monarca y mejor gestor durante el siglo XIV).

Minas de Sal de Wieliczka

Espectacular espacio en la capilla de Sta. Kinga

La visita a las Minas de Sal de Wieliczka sigue por la Galería Kunegunda, que contiene una maqueta inspirada en una aldea neolítica. A lo largo del trayecto veremos más recreaciones como la dedicada al transporte de sal en la Cámara Pieskowa Skala o los sistemas de canalización del agua en la Galería Transversal. En esta ruta también hay tiempo para el recogimiento religioso en las capillas de la Santa Cruz y de Santa Kinga, más pequeña la primera y majestuosa la segunda, dedicada no solo al culto católico sino también a conciertos de música clásica.

Minas de Sal de Wieliczka

El premio, al final de la barra

Antes de concluir hay que hacer un último esfuerzo para ver un pequeño lago salífero, espectaculares entibaciones de madera y varias cámaras entre las que destacan la dedicada a Weimar, inundada con salmuera, y la Stanislaw Staszic, con un ascensor panorámico a 125 metros de profundidad. La excursión termina en las mesas de madera del área Witold Budryk, ideales para reponer fuerzas con una cerveza fresca o un típico bocado polaco.

Fotos cedidas para este artículo por el Gabinete de Comunicación de las Minas de Sal Wieliczka

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