Viena es una ciudad fantástica para disfrutar de lo que denominamos ‘Turismo Gastronómico’, que básicamente consiste en exprimir al máximo la oferta cultural del destino y hacer de cada alto en el camino un descubrimiento culinario. En esta entrada, os proponemos un recorrido por la capital austriaca en función de un amplio abanico de establecimientos para probar lo mejor de su cocina y productos. Descubre dónde comer en Viena.

Comer en Viena

Un escenario de cine

Una manera perfecta de empezar el día es hacerlo con un típico desayuno en el cinematográfico ‘Café Mozart’. Ubicado en el número 2 de Albertinaplatz, abre desde las 8 de la mañana y, entre otras vicisitudes históricas, fue escenario de una obra culmen del séptimo arte, El Tercer Hombre, protagonizada de Orson Wells. Dispone de una larguísima carta de cafés e infusiones que, acompañada de la mejor repostería local, hará las delicias del viajero. Imprescindible, el café vienés.

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Variedad de frutas y verduras

La segunda visita, si no te pierdes entre las majestuosas avenidas vienesas, es ‘Naschmarkt’, uno de los mercados más concurridos en esta urbe centroeuropea. Frutas, verduras, carnes, pescados, mariscos, conservas, dulces, vinos y un sinfín de productos para degustar a mediodía entre variados puestos y amables tenderos. Situado en la calle Wienzeile tiene una extensión cercana a los dos kilómetros y alcanza su punto álgido los sábados, cuando se une con el rastro o ‘Flohmarkt’.

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Wiener Schnitzel

Para comer en Viena ofrecemos 3 alternativas. La primera y más recomendable son los sótanos de un antiguo monasterio que hay en los bajos del Museo Albertina, concretamente en ‘Augustiner-Keller Bitzinger’. En un ambiente de antigua taberna, ofrecen la famosa ternera empanada Wiener Schnitzel en grandes bandejas para compartir que se acompañan de patatas con jamón frito Tiroler Gröstl o de espárragos de la tierra Marchfeld.

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Un alto en el camino

La segunda opción podría ser el ‘Caffe Restaurant Resselpark’, un tenderete levantado en la plaza del mismo nombre e ideal para abrir boca con una reconfortante sopa de carne Rindsuppe, continuar con las conocidas salchichas austriacas y cerrar la comanda con unas albóndigas de sémola de trigo Knödel. Si te toca un día despejado con algo de sol es mejor comer en la terraza del establecimiento para disfrutar de este rincón de Viena.

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A reponer fuerzas

La tercera alternativa para comer en Viena resulta un poco descabellada dentro de esta selección, pero el metro se convierte en una experiencia a tener en cuenta. La mayoría de las estaciones dispone de numerosos locales para resolver el almuerzo con un tentempié limpio, rico y barato. Ofrecen una amplia oferta de bocadillos, muy distinta en ingredientes a los nuestros en España, ya que combina panes exquisitos con verduras, quesos y ligeros fiambres. Puedes acompañar este aperitivo con un Red Bull, bebida nacional.

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Un templo del dulce

A media tarde, otra de las paradas imprescindibles es la ‘Pastelería Demel’, en el número 14 de Kohlmarkt. Sólo su escaparate con lujosas réplicas de los Huevos de Fabergé invita a cruzar la puerta de este negocio centenario. Entre sus estanterías se puede encontrar una amplia variedad de dulces imperiales, recuerdo de aquella época de esplendor donde la repostería vienesa alcanzó cotas de fama internacional.

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Un brindis

Irse de la capital de Austria sin probar alguna de sus fantásticas cervezas no tiene perdón. Son muchas las cervecerías que abundan a lo largo de sus calles por lo que apenas hay riesgo si uno se adentra en cualquiera de sus barras para pedirlas de barril o en botella, rubias o malteadas, frías o casi tibias, de burbujeo fino o algo amargas, negras o con pipas de calabaza, en fin, que debemos seguir con la ruta y tampoco es plan hacerla en zig zag.

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Ambiente bohemio

Para la cena os describiremos tres escenarios distintos. La atmósfera bohemia de ‘Kaffee Alt Wien’ en la calle Bäckerstraße, mitad café, mitad comedor y punto de encuentro de estudiantes, músicos, pintores y turistas que, como nosotros, van buscando un plato de goulash, la referencia gastronómica del país que consiste en un estofado de carne con cebolla y pimentón. No hay mucho más dónde escoger, así que, no dudes en regarlo con unas copas de vino de la casa, austriaco suponemos, mientras observas el ambiente tan distendido que te rodea.

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Concierto de cazuelas

La segunda apuesta para cenar o comer en Viena es ‘Plachutta’, en el 38 de Wollzeile para degustar su famoso Tafelspitz, un conjunto de cazuelas que da forma a este buey con verduras cuyo ritual arranca al verter primero el consomé, continúa untando tuétano sobre una rebanada de pan negro y se cierra colocando la carne en un plato para saborearla con patatas salteadas, verduras, salsa de cebollino y rábano picante. Todo un espectáculo que si no estás atento te cobrarán al final en forma de propina obligatoria.

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Pescado en Viena

La tercera opción para cenar y, quizá la mejor, es reservar mesa en ‘Fisherman Tom’ (Mahlerstraße, 13) un restaurante especializado en pescados de todo tipo: trucha con su propio caviar, nabo, zanahoria y cebolla; dúo de rape y salmón bajo una capa de ajo salvaje; lubina con ragut de alcachofa y toda una variedad de langostas y mejillones que nosotros regamos con un blanco Zahel Gemischter Satz 2013. Una alternativa gourmet sin que el bolsillo se vea afectado en gran medida.

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Las tartas, puertas adentro

Como broche final a esta jornada, nada mejor que probar la tarta ‘Sacher’ en el hotel de mismo nombre, muy cerca de la Kärntner Straße, donde sirven desde finales de siglo XIX esta obra de arte del universo repostero compuesta de dos partes de bizcocho de chocolate separadas por una capa de mermelada de albaricoque. La cobertura de chocolate negro coronada por una nube de nata hace de este bocado una excusa perfecta para viajar a Viena.

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Con nocturnidad

Cerramos esta entrada con una mención especial a los puestos de comida rápida y perfectamente reconocibles que se pueden encontrar en casi cualquier esquina del centro, junto a la Ópera por ejemplo, ideales para degustar ese último bocado si está todo cerrado o te quedaste con hambre momentos antes de alcanzar un merecido descanso.

¿Has estado en esta bella ciudad austriaca? ¿Nos recomiendas otros restaurantes imprescindibles para comer en Viena?

Puedes ver el álbum completo en nuestra página de fotos en Flickr.

2 Responses

    • Alberto, seguro que te propones hacer la tarta sacher y te sale, me apunto para probarla si hace falta. Gracias por leernos, se agradece saberlo.

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