Nos habían hablado maravillas de ‘Dos Palillos’, uno de los restaurantes de moda en Barcelona, bajo la batuta de Albert Raurich, discípulo de Ferrán Adrià durante once años en ‘El Bulli’ y situado en pleno barrio del Raval. El año pasado obtuvo su primera Estrella Michelin, algo insólito para un establecimiento que no dispone de un comedor como tal, sino de dos espacios bien diferenciados: una barra donde degustar menús y desde la que se contempla el tremendo espectáculo de la cocina, y la barra asiática, donde sólo se come a la carta y que, de no ser por el toque kitsch de su decoración, podría parecerse a cualquier otra de un bar de los de toda la vida que existen en la zona.

Dos Palillos

Tras la cortina…

Ofrece dos menús degustación, emplatados y servidos por los propios camareros: Un Palillo, por 60 euros y 14 pequeños platos, y Dos Palillos, por 75 euros y 2 platos más.

Abrimos boca con un cóctel de cava con humeshu, un tipo de ciruela japonesa, toda una declaración de intenciones por la fusión patria y nipona.

Dos Palillos

Cava con umeshu

Comenzamos con un delicado Tsukudani casero de shiitakes e hígado de rape. El tsukudani es un tipo de cocina que consiste en cortar los ingredientes en pequeños trozos y freírlos en salsa de soja y mirin (vino de arroz similar al sake). Tiene su origen en Tsukuda, una isla de la bahía de Tokyo.

Dos Palillos

Tsukudani casero de shiitakes e higado de rape

Jurel, cortado en sashimi, curado en sal y vinagre de arroz con tororo kombu, la ‘piel’ del alga kombu, que crece en las profundidades del mar de la isla de Hokkaido, al norte de Japón. Se obtiene afeitando con un cuchillo la cara plana del alga y es de sabor salado.

Dos Palillos

Jurel curado en sal y vinagre de arroz con tororo kombu

Textura, frescura y sabor en las Gambas rojas crudas -las colas- y calientes -las cabezas-, que recomiendan comer en ese orden por el fuerte sabor del yodo que contienen éstas últimas.

Dos Palillos

Gambas rojas crudas y calientes

Sorprendente presentación para la Ostra a la parrilla con sake, atemperada con este licor nipón que se bebe después en la propio concha.

Dos Palillos

Ostra a la parrilla con sake

Como no me gustan las ostras, me ofrecieron una Puntas de espárragos frescos con kimizu y soja liofilizada. El kimizu es una sabrosa salsa de vinagre de yema de huevo. Aquí podéis ver cómo lo explican nuestros amigos de Gastronomía y Cía.

Dos Palillos

Puntas de espárragos frescos con kimizu y soja liofilizada

El Tofu frito con huevas de salmón y caldo dashi fue el único plato que nos dejó indiferentes, ya que la insipidez del tofu no da lugar a grandes florituras.

Dos Palillos

Tofu frito con huevas de salmón y caldo de dashi

En cambio, un bocado que resulta delicioso y muy fresco es la Tempura de tomates cherry, que se corona con una pizca de wasabi para potenciar el sabor.

Dos Palillos

Tomates cherry con wasabi en tempura

En todo menú asiático que se precie no podían faltar unos dumplings, empanadillas chinas de fécula de patata, en este caso rellenos de espinacas frescas y shiitakes y presentados en su típica cesta de cocción al vapor.

Dos Palillos

Dumpling de verduras al vapor

Te maki (o haz tu propio maki) es la propuesta más divertida, ya que se trata de elaborar tu propio sushi y para ello te ofrecen todo lo necesario, arroz, pescado ya cortado -una espectacular ventresca de atún-, trozos de alga nori, wasabi y salsa de soja.

Dos Palillos

‘Haz tu propio maki’

La Hamburguesa japo es una delicia compuesta por un bollo de pan casero al vapor, carne de vaca, jengibre, pepino y shisho (albahaca nipona).

Dos Palillos

Hamburguesa japo

Wok de verduritas, a base de mini zanahorias, pack choi (de sabor parecido a la col), choi sum (similar a la acelga), tirabeques y jengibre, crujientes y en su punto perfecto.

Dos Palillos

Wok de verduritas

Antes del postre degustamos unas pequeñas brochetas de pollo de corral a la brasa, que no sorprenden por su presentación pero sí por su sabor.

Dos Palillos

Yakitori de pollo de corral a la brasa

Dos postres completaron el menú: Flan de mango y coco y Ningyo yaki de chocolate, del que no hay foto (y no recuerdo porqué…)

Dos Palillos

Flan de mango y coco

Nos dejamos querer por un blanco de Bordeaux, difícil elección en una más que excelente y completa carta de vinos.

Dos Palillos

Vino blanco de Bordeaux

Y unos tragos de sake caliente para terminar. Esta comida fue antes del Lovers in Japan y áun no sabíamos que lo habitual en Japón es beberlo durante y no después.

Dos Palillos

Sake caliente

El menú no se hace para nada pesado y resulta agradable escuchar la preparación de los platos. En ‘Dos Palillos’ se da especial importancia al tratamiento del producto, pero sin ningún tipo de alarde y con una sencilla técnica que puede contemplarse como si de un puesto de comida callejera se tratara. Todos ‘hacen de todo’ en una coreografía casi perfecta que convierte a este lugar en un imprescindible de la Ciudad Condal.

Dos Palillos

Cocina de ‘Dos Palillos’

Dos Palillos

Cocinero de ‘Dos Palillos’

Dos Palillos

Algo se cuece

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