Cocina vista de ‘Chifa’

Los días malos pueden arreglarse con una gran cena -imprescindible también una grata compañía- que te haga recordar sólo los buenos momentos. Teníamos ganas de probar ‘Chifa’ desde hacía tiempo y fue la excusa perfecta para olvidar un pésimo jueves cualquiera. Ubicado en un pequeño local donde inició su andadura el ahora ya galardonado con 1 Sol Repsol ‘Sudestada’, es uno de los sitios de moda desde que se inauguró.

Chifa es un término utilizado en Perú para referirse a la cocina traída y adaptada al paladar peruano por los inmigrantes chinos y también para denominar a los restaurantes donde se sirve este tipo de comida, así que no hace falta explicar qué linea sigue el establecimiento ubicado en el número 64 de la calle de Modesto Lafuente. 

La carta, aunque reducida, ofrece propuestas de lo más frescas y sorprendentes. Al ser nuestra primera vez nos dejamos asesorar por la camarera, que nos explicó al detalle cada uno de los platos que pedimos.

Ceviche algueado, con corvina, vieiras y pulpo, el típico ceviche mixto de los peruanos, deliciosa mezcla de sabores ácidos y picantes, una auténtica virguería repleta de matices.

Ceviche algueado

Escabeche filipino de bonito, servido con pan artesano, original y potente, con un pescado tierno y meloso que deja un sabor de boca inolvidable.

Escabeche filipino de bonito

Empanadillas de pollo y cuitlacoche (una especie de hongo comestible, parásito del maíz), que se comen agitándolas previamente para que se distribuya el líquido que las rellena. Después, se muerde una de las puntas y se añade salsa picante en su interior. Se recomienda acompañar cada bocado con la lechuga de guarnición y notar así el contraste con el vinagre que la adereza.

Empanadillas de pollo y cuitlacoche

Cuadril saltado, madurado 60 días, y servido con sillau (salsa de soja), vinagre y patatas fritas. El punto de la carne, cortada en grandes trozos, era realmente bueno y jugoso, junto a un puñado de trompetas de la muerte, grandes tiras de cebolla y kilos de cilantro. Un plato de diez.

Cuadril saltado

Para beber nos dejamos seducir por un suave rosado francés. La oferta de vinos es bastante escueta y nada barata.

Rosado francés

Como no somos de postres, preferimos acabar la cena con un par de Batidas mojaditas, un híbrido entre batida y mojito que se prepara con cachaça, lima, maracuyá y menta, refrescante colofón final (a 9 euros por barba).

Batida mojadita

Si puedes, te recomendamos sentarte a la barra. Las mesas son diminutas y están muy pegadas entre ellas, por lo que esta opción es un pelín más íntima y puedes contemplar la actividad de la cocina. Mejor reservar.

Detalles en ‘Chifa’

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