Nos escapamos a Ávila con una recomendación debajo del brazo, la que nos dieron Sara y José Alberto, de Salta Conmigo. Aunque parezca mentira no hay muchos restaurantes en la ciudad, a pesar de ser una de las más turísticas del centro del país.

‘El Rastro’ se ubica dentro un antiguo caserón adosado a la muralla, en lo que eran las caballerizas del Palacio de los Dávila, y cuentan que en 1885 ya servía viandas. En su extensísima carta ofrece comida típica de la zona, como judías de El Barco, cordero o tostón asado, truchas del Tormes, y la afamada ternera del Valle de Amblés, en chuletas, chuletón, escalope, mollejas…

Aunque nos apetecían mucho las judías, las altas temperaturas veraniegas nos hicieron cambiarlas por unas sabrosas Patatas revolconas (8 euros) y una fresca Ensalada de la casa (9 euros), bastante insípida, la verdad.

Patatas revolconas

Ensalada de la casa

Lo que no podía faltar era el chuletón (21 euros). Carne jugosa, a pesar de que la pedimos bastante pasada, tan tierna que se deshacía en la boca, ¡deliciosa!

Chuletón de ternera de Ávila

De postre también preferimos algo ligero, y la camarera nos recomendó Zumo de naranja con helado (5.50 euros). No lo habíamos probado nunca y la verdad es que una mezcla bastante apetitosa.

Zumo de naranja con helado

El acompañamiento vinícola no pudo ser más acertado, un Marqués de Murrieta Reserva 2005, perfecto.

Marqués de Murrieta Reserva 2005

‘El Rastro’ es también un hotel con 26 habitaciones, ideal para alojarse en el centro de la ciudad a un precio bastante económico, aunque nosotros lo hicimos en su bellísimo Parador.

Puedes ver fotos de la carta con los precios de los platos aquí.

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