El Hotel Mandarin Oriental se encuentra frente la estación de metro de Knightsbridge, una zona tan rica que si cierras los ojos y respiras profundamente, se puede oler el dinero. Allí se encuentra el ático más caro del mundo, adquirido el año pasado por un ucraniano que pagó la ‘módica’ cantidad de 160 millones de euros.

Dentro de este lujosísimo establecimiento se ubica ‘Dinner’, el restaurante del laureado cocinero británico Heston Blumenthal, dueño del tres estrellas Michelin ‘The Fat Duck’, y conocido como el creador de la ‘gastronomía molecular’.

Pincha en la imagen para ver nuestro vídeo de la cocina del ‘Dinner’

El comedor es grande y espacioso. Parte de la bodega se exhibe tras una vidriera, al igual que la cocina, en la que trabajan más de 40 personas, de modo que se pueden ver las últimas fases de preparación antes de que los platos lleguen al comensal.

El menú está inspirado en la historia de la gastronomía inglesa, de ahí que al lado de cada plato aparezca la fecha en la que se creó. Consta de ocho entrantes, diez principales y siete postres, y abarca una amplia gama de sabores y gustos.

Para ir abriendo boca, pan (al parecer, el mismo que sirven en ‘The Fat Duck’) y mantequilla orgánica.

Pan y mantequilla orgánica

Buttered crab loaf -pastel de cangrejo- fue mi elección para comenzar. Se trata de una receta del libro “A Collection of Above Three Hundred Receipts in Cookery, Physick and Surgery. For the use of all good wives, tender mothers and careful nurses”, de Mary Kettilby, publicado en 1714. Fresco y con reminiscencias de pepino y limón, uno de los ingredientes principales en la cocina de Kettilby. Suave como un beso.

Buttered crab loaf

Meat fruit es el plato más emblemático del local y con razón. En el siglo XVI era popular que la carne se ‘disfrazara’ como fruta y, por lo tanto, aquí el hígado de pollo está camuflado en gelatina de mandarina. Se agrega un tallo de verdad y tenemos una pieza de fruta en un tablero de madera con dos trozos de pan tostado. La ‘piel’ exterior tiene una calidad sedosa y un fuerte aroma a mandarina. En el interior se encuentra el más suave paté que hemos probado jamás. La ‘cáscara’ de mandarina aporta una dulzura maravillosa a un plato definitivamente inolvidable al que daba pena hincarle el cuchillo. Ingenioso y bello.

Meat fruit

The Black Foot pork chop, de 1820, es un grueso pedazo de cerdo de Pata Negra español con salsa Rober (una especie de  mostaza marrón), asado en horno de leña. Lo acompañé de una guarnición de col negra ‘amantequillada’. Tierno y suculento a más no poder, se sirve con unas pequeñas cortezas y tiene un increíble sabor a humo. A pesar de pedirlo muy pasado podéis ver los jugos de la carne. Ideal. Está basado en la etapa en la que Marie Antoine Carême -reconocido cocinero, gastrónomo y arquitecto francés- residió en Inglaterra. Se hizo famoso por haber estudiado las salsas en la cocina gala.

The Black Foot pork chop

Cod in cider fue la elección de J. Un Bacalao a la sidra inspirado en una receta de 1940 de Ambrose Heath, periodista londinense y escritor de más de cien libros de gastronomía. Cocinado a la perfección y servido con acelgas, mejillones y ajos fritos en una salsa delicada y aromática. Una guarnición de zanahorias fue el complemento perfecto.

Cod in cider

Junto con el Meat Fruit, el Tipsy Cake (pastel borracho) es el plato más popular en ‘Dinner’. Un tradicional bollo de leche empapado en brandy, que se sirve con piña asada a fuego abierto (como podéis comprobar en la foto de abajo). La fruta se carameliza por fuera, pero retiene la humedad en su interior. Se presenta en una pequeña cazuela de hierro y resulta esponjoso, dulce, mágico… Difícil describir todos los sabores que paladeamos. Data de 1810.

Tipsy Cake

Este pequeño bocado de chocolate fue cortesía de la casa. Éramos reacios a comerlo para que no nos quitara el regusto del Tipsy Cake.

Cortesía de la casa

Decidirse por un vino en ‘Dinner’ no es tarea sencilla, más si tenemos en cuenta las cientos de referencias de su carta y la enorme variedad de precios, desde 40 a 14.000 libras. Elegimos un blanco francés que no nos obligara a fregar los platos antes de marcharnos.

Vino blanco francés

Nos sentamos en una sencilla, pero coqueta mesa con grandes ventanas, desde donde se contempla una hermosa vista de Hyde Park. El menú, por el que pagamos unos 180 euros, resultó una experiencia maravillosa e irrepetible por la compañía, las vistas, el emplazamiento, el amabilísimo trato del personal, la fecha (Año Nuevo) y que fuese en una ciudad tan idílica para nosotros como Londres.

Una mesa con vistas a Hyde Park

Ah, y si os animáis a preparar en casa el Meatfruit, aquí os dejamos el enlace de un comensal que se atrevió y lo consiguió. No os olvidéis de invitarnos a probarlo.

Podéis ver más fotos de este dos Estrellas Michelin en nuestra galería de Flickr.

6 Responses

  1. Creo que el “Fat Duck” es el mejor restaurante en el que he estado nunca. Por mucho dinero que cueste, si nunca tenéis la oportunidad, no os lo penseis. Es de otro planeta.

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