En el premio que ganamos gracias a Con mucha gula, dos noches de alojamiento en el Hotel Villa Laguardia (Álava), estaba incluida una cena en su restaurante principal, ‘El Medoc Alavés’. Dirigido por el conocido restaurador Juan Antonio Gómez y, en sala, por María Real Millán, es uno de los más prestigiosos de la zona.

Además de la carta, cuenta con tres menús: diario, degustación y Sarmiento. El nuestro era el diario, con diez primeros y diez segundos, a elegir. Antes, un par de Croquetas de jamón para abrir boca.

A mí me llamó la atención el Arroz cremoso con hongos y queso parmesano, en su punto de cocción y con un intenso sabor.

J prefirió una Mousse de foie con reducción de Tempranillo. Debía de estar buena, porque no dejó ni rastro…

Mi segunda opción fueron Yemas de huevo del caserío con fina capa de mozarella, aceite de trufa y patatas paja, un plato contundente y con sabor a huevo de verdad.

Para el otro paseante, una Suprema de pollo a la parrilla, sin mayor historia.

De postre, algo ligerito que ayude a hacer la digestión, así que sendos Sorbetes de limón.

No habíamos probado nunca el cava riojano, y esta era la ocasión perfecta. El espumoso de Bodegas Faustino estaba muy rico. Se nota la diferencia de burbuja con los cavas a los que estamos acostumbrados, ya que la riojana es menos fina. Se compone de uvas Macabeo y Chardonnay.

El comedor, en el que también se sirven los desayunos es un espacio elegante y acogedor, y el servicio, amable y dispuesto. El lugar perfecto para reponer fuerzas en este magnífico hotel tras un día de intenso turismo en Laguardia.

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