Cuando Roberto Cámara nos propuso un menú sólo de verduras pensamos que sería aburrido e insulso. Ya imaginábamos coliflor, berza y brócoli rehogado. La cita era en el Restaurante 33, en la localidad navarra de Tudela y reconocido con Un Sol Repsol. Coincidía con las ‘Jornadas de exaltación de la verdura’, que se celebran cada año para homenajear a uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía foral.

Nada más leer el menú degustación nos dimos cuenta de que todos nuestros miedos a aburrirnos no tenían fundamento. Variado, colorido y a cada plato más exquisito y bien presentado.

Comenzamos con unos Espárragos de nuestra finca, cocidos templados con aceite extra virgen, tiernos, suaves, indescriptiblemente sabrosos.

Los Ajetes frescos de nuestra plantación fritos dos veces, crujientes y con los rabos quemaditos, estaban deliciosos.

Una de las primeras sorpresas nos la llevamos con las Cebolletas confitadas al Chardonnay. ¿Por qué desconocemos tanto este producto? Al estar confitado tenía un sabor dulce, pero sin cansar, con un poquito de vinagreta por encima, excepcional.

Láminas de patatas confitadas en aceite de codillo de jamón con tallos de borrajas y sus cremitas. Un plato para el lucimiento del chef, bien presentado y con el aceite de codillo que le daba un toque perfecto.

Llegó el turno del plato estrella de la casa, la Menestra de las cuatro verduras reinas de la temporada. Alcachofas, habas, guisantes y espárragos combinan a la perfección para crear este plato vegetariano único e irrepetible.

¿Acelgas? Nunca las había probado porque sólo oír el nombre me da pereza. Era el turno de las Pencas de acelga rellena de ibérico y voulet de hongos con salsa holandesa gratinada. Las almendras picadas por encima, el jamón y la bearnesa le daban un toque mágico. No he vuelto a probarlas para no estropear el recuerdo tan grato que me dejaron.

Aquí tenéis la Corona de alcahofas con foie fresco y crujiente de puerros, tierna y ligeramente quemada. Muy jugosa por el toque del foie. ¿Quedan más platos? Si ya estamos llenos.

Hay dos propuestas para terminar. ¿Pensabais que iba a ser un algo ligero? Pues no unas señoras Pochas de Tudela con guindillas en vinagre, servidas en un pequeño cuenco, pero contundentes. Y acompañadas por las guindillas que veis debajo.

O unos Pimiento de cristal asados, igual de buenos que los que probamos tiempo después en el restaurante madrileño ‘La Manduca de Azagra’.

Había que hacer hueco para los postres, que pintaban bastante bien. Pedimos un Sorbete de limón al calvados y una Tulipa de almendra con helado de queso y membrillo. Qué mejor que tomar helados para ayudar a hacer la digestión de este banquete casi exclusivamente vegetariano.

Una mención aparte merece el vino blanco que veis. Nos lo recomendó el sumillier. Fresco, agradable, con aroma a jazmín,… Cayeron dos botellas. Un acompañamiento perfecto para una comida inolvidable.

One Response

  1. Bueno, bueno, pues si que es un menú de lujo, no te has dejado ningún detalle, muchas gracias por tus comentarios a nuestras recetas, un beso fuerte. Las mellias

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