Este restaurante navarro, situado en la calle de Sagasta, en pleno Chamberí, es uno de los más reconocidos de la capital y está reconocido con Un Sol Repsol. Su proximidad a nuestra casa y el desfile de gente relacionada con el mundo de la política y la cultura, nos llamó poderosamente la atención desde el primer día. Era nuestra asignatura pendiente y decidimos celebrar allí el aniversario de la llegada al barrio de J. No nos defraudó en absoluto.

Con una decoración sencilla, aunque moderna, a cargo de Patxi Mangado, su especialidad son las verduras de la Comunidad Foral, y en ellas se basa principalmente su oferta gastronómica. Espárragos, borrajas, cardos, alcachofas… muchas de ellas traídas a diario desde la huerta familiar de los dueños, situada en la localidad navarra de Azagra.

La encantadora Anabel se encarga de tomarnos la comanda tras detallarnos algunas de las propuestas de la carta y aconsejarnos lo que hay fuera de ella. Nos apetecería probarlo todo, la verdad.

Para ir abriendo boca nos traen el aperitivo de la casa, txistorricas y piparricas, ambas deliciosas.

Chistorrica

Guindillicas

Fuera del menú nos ofrecen un Salteado de setas de temporada con huevo, y lo elegimos. Se trata de una mezcla de chanterelle, shiitake y cardo negro, deliciosa.

Salteado de setas de temporada con huevo

No podemos dejar de pedir el plato estrella de La manduca de Azagra, los Pimientos de cristal asados a la parrilla, que resultan excelentes por su sabor a carbón y suave textura. Cada mañana llegan a la cocina del restaurante los pimientos que ha pelado y asado sobre brasas de sarmiento Pili, la madre del propietario, Juan Miguel Sola,  y que, como contaba hace poco a El País: “Es una variedad única que se cultiva en Navarra y La Rioja, que tiene poca piel y poca carne y es difícil de preparar”. Comenta como anécdota que “un día Lou Reed se comió uno y me pidió que le escribiera el nombre exacto en un papel”. Horas después arrancaba el concierto en Madrid hablando de los pimientos de cristal.

Pimientos de cristal asados a la parrilla

Dispone también de una extensa variedad de pescados y nos decantamos por un exquisito Atún rojo a la parrilla, al punto del asador, como nos aconseja Anabel, jugoso y perfecto. Como podéis comprobar, las raciones son más que generosas.

Atún rojo a la parrilla

J prefiere unas Carrilleras de ternera estofadas, que están tan buenas como parece en la foto.

Carrilleras de ternera estofadas

Para acompañar esta maravillosa velada elegimos un vino del valle de Nekeas, un blanco de uva Chardonnay.

Nekeas

Como buenos ‘pacharaneros’, pedimos un par de copas y nos traen uno excepcional, casero, tan difícil de encontrar en Madrid. Lo acompañan con unas tejas y, lo mejor, es que nos invitan. Menudo detalle.

Patxaran casero

La cena, con una comida y servicio de primerísima calidad y una materia prima excelente, nos ha costado unos 120 euros. Merece la pena de principio a fin.

3 Responses

  1. Este blog no es apto para verlo a las siete de la tarde, con el estómago vacío y escribiendo al ordenador. ¡Qué buena pinta! Además me gusta mucho la explicación de cada restaurante y sus recetas. Enhorabuena.

  2. Madre mía… 4 años pasando por delante de la puerta y nunca entré… Tendré que apuntarlo para la próxima visita a la capi, bueno y ahorrar un poco pero por lo que contáis y lo que se ve… merece la pena.

    Lo único que no os envidio es el pacharán, pero toooodo lo demás, incluídas las tejas…

    Tiene razón Patricia, no apto para las siete, ni para las ocho, ¡¡ni para las diez si aún no has cenado!!

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