Cuando estuvimos en 2011 era el mejor restaurante de la Gran Manzana, según la lista San Pellegrino,  y el décimo mejor del mundo con tres estrellas Michelin. Nuestro viaje a Nueva York es la excusa perfecta para conocer ‘Per Se. Con semanas de espera para conseguir reserva, tenemos la enorme suerte de conseguir una mesa para comer -imposible cenar hasta dos meses después-, a las 13.15 del sábado 28 de mayo, a través de Open Table.

La cita es en Columbus Circle, en el Time Warner Center. La espectacular entrada, presidida por su famosa puerta azul -réplica del otro hijo mimado de Thomas Keller‘The French Laundry’– invita a adentrarse en este templo de la gastronomía francesa donde uno se siente cualquier cosa, salvo extraño.

Las enormes cristaleras del comedor ofrecen una impresionante vista de Central Park y los edificios de la Quinta Avenida. Las mesas de ‘Per Se’ están estratégicamente colocadas para que todos los comensales puedan disfrutar de ellas. ¿Cómo empieza el espectáculo? Con la carta de vinos… ¡en un iPad!

De los tres menús que ofrecen, uno de ellos vegetariano, nos decantamos por el de cinco platos. Comenzamos con los entrantes o Amuses Bouche. El primero, unos simpáticos Cucuruchos de mermelada de tomate San Marzano con rábano picante.

A los que siguieron estos Mini gougères rellenos de queso de cabra.

El único guiso del menú que tenemos en común es éste, Escargots a la Bourgogne, una original versión de los caracoles a la Borgoña, con puré de manzana, beicon ahumado y albahaca.

Para poder probar todas las propuestas de la carta, cada paseante elige una diferente que, por supuesto, compartimos. Empezamos con Terrine of four story hill farm’s poussin, una terrina de ‘pollo de corral’, con alcachofas globo, albaricoques Royal Blenheim, pimientos dulces y cilantro.

Nos hace sonreír especialmente el Grilled Spanish Octopus, pulpo español gratinado, con paté de Campaña, limón Meyer confitado, sunchokes (sin traducción a nuestro idioma, pero que es una especie de tubérculo) y salsa verde.

Uno de los platos más sabrosos y mejor presentados es este Day boat scallop ‘Poêle’, vieira a la plancha con lechuga romana, rábano cherry, huevo cocido de gallina hembra y vinagreta griega.

No se queda atrás el Broiled japanese aji, una suculenta sardina a la parrilla con arroz koshihikari, tomates verdes comprimidos, puré de sésamo blanco y berro.

Nunca había probado el conejo, así que ésta es la oportunidad perfecta: Four story hill farms’s rabbit ‘Piccata’, con ajo verde caramelizado, zanahorias glaseadas, polenta y mantequilla machacada con alcaparras.

Aunque el cordero tampoco es santo de mi devoción, no puedo por menos que darle un buen bocado al Herb roasted elysian fields farm’s lamb, con coliflor a la tapenade -condimento típico provenzal hecho a base de aceitunas negras machacadas con alcaparras, anchoas y aceite de oliva-, judías verdes, cebollas Vidalia crujientes y jugo de almendra Marcona (otro guiño español).

El postre es Chocolate and sour cherry, una deliciosa combinación de chocolate Marquis, en canelón, merengue de cereza ácida y helado de chocolate con menta.

Los ‘mignardises’

Son los dulces que se sirven para acompañar el café y que pueden comerse con las manos. Los primeros en adornar nuestra mesa fueron estos Bombones caseros.

A los que siguieron los geniales Warm doughnuts, con azúcar de canela, y unos Salted Popcorn Ice Cream Bon Bons, bolitas de helado, originalísimos ambos.

El café no puede dejarnos indiferentes. Se trata de un Cappuccino semifreddo, que encontramos helado debajo de la espuma. Los donuts y el café es una de especialidades más famosas de ‘The French Laundry’.

¿Queréis más? Pues aquí tenéis toffees, macarrons y trufas…

Acompañamos esta inolvidable comida con un vino blanco de Napa Valley, La Diligencia, cuyas etiquetas pegadas en una preciosa tarjeta, junto a la carta y un bolsa de galletitas hechas por ellos mismos, nos entregan al despedirnos. Otra atención más del exquisito trato que ofrecen en ‘Per Se’.

Los detalles

Nuestra mesa, con la bella vista de Central Park

Las doradas letras en la portada de la carta

La vajilla de porcelana de Limoges, diseñada por Thomas Keller

El pan. El redondo, con sal y el otro, con divertido sabor a pretzel

La mantequilla, normal y salada

El regalo, unas galletas made in Per Se

Pasean2 traspasó la puerta azul… ¡Sueño cumplido!

P.D.: Ya era hora de que nos viérais la caras, ¿no? Hemos querido hacerlo con este post tan especial porque hoy cumplimos seis meses de vida. ¡Gracias por seguir nuestros paseos!

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